LA METODOLOGÍA EN EL ANÁLISIS INSTITUCIONAL.
El término metodología designa el modo en que se enfocan los problemas del conocimiento y la transformación práctica de la realidad, así como la búsqueda de respuestas y soluciones. En las Ciencias Sociales se aplica a la manera de realizar la investigación a partir de los intereses, propósitos y concepción teórica del investigador.
La metodología de la investigación es por tanto una extensión del sujeto colectivo de investigación, es una estrategia concreta que optimiza y contextualiza el empleo de la caja de herramientas en dependencia del objeto de estudio y de las posiciones teóricas, ideológicas, valorativas del investigador, de los fines u objetivos de la misma así como los recursos en la producción científica.
La difusión de la metodología de orientación interpretativa en los tiempos actuales es extensa, sobre todo en aquellas áreas de las Ciencias Sociales, susceptibles de ser abordadas a través de este tipo de diseño, además de las ventajas que supone emprender en estos contextos investigaciones desde esta perspectiva. La investigación cualitativa ha sido pues, un terreno donde ya muchos investigadores han desarrollado relevantes trabajos.
El Análisis Institucional es una de las opciones teórico-metodológicas que se apoyan en la metodología cualitativa, y resulta de gran valor por el énfasis que hace en los aspectos simbólicos, y por su integración en su objeto de estudio-acción de los niveles micro y macro sociales.
Vale señalar que la epistemología cualitativa tiene un carácter histórico y abierto; es historia por cuanto representa un proceso de sucesión de nuestras afirmaciones, las que se integran y desintegran de formas diversas en el curso de la producción del conocimiento; y dan lugar, a resultados que solo tienen sentido dentro del propio proceso de su producción, del cual la realidad en su carácter activo, es un aspecto constituido.
El carácter abierto de la epistemología cualitativa está dado por la definición de que los puntos de cierre del conocimiento serán siempre relativos, y estarán definidos por el momento de la teoría, nunca por un pretendido estado final del objeto aprehendido en términos del conocimiento.
Esta metodología se distingue por ser especialmente flexible y abierta, prácticamente emergente, mostrándose como un proceso activo, sistemático y riguroso de indagación dirigida, en el cual se toman decisiones sobre lo investigado. Se va elaborando a medida que avanza la investigación. La situación y los datos obtenidos generan el problema, cuestionándose constantemente y reformulándose al tener nuevos datos y contrastaciones.
Las diferentes fases del proceso de investigación, no se dan de forma lineal y sucesivamente, sino interactivamente; es decir, en todo momento existirá estrecha relación entre recogida de datos, hipótesis, muestreo y elaboración de teorías.
Esta metodología que centra su atención en la subjetividad de las personas siendo de vital importancia el contexto donde se enmarcan, se agrupa entorno al denominado modelo Investigación-Acción; confiriéndole al hombre su identidad como ser social, fruto de una cultura específica por el devenir histórico.
En la década del 40 en los Estados Unidos, se originó el término Investigación-Acción en la psicología social por K.Lewin. A partir de aquí se introduce el concepto de intervención en la vida social para transformarla, la metodología abordada de la siguiente forma se va perfeccionando:
"Cuando hablamos de investigación, estamos pensando en Investigación-Acción, esto es una acción en nivel realista, siempre acompañado de una reflexión autocrítica y de una evaluación de los resultados. Como el objetivo es aprender de prisa, no debemos tener miedo de enfrentar las propias insuficiencias. No queremos acción sin investigación, ni investigación sin acción." Lewin (ctdo en Barbier 1977)
En este nuevo paradigma metodológico es de vital importancia la implicación del investigador en el proceso investigativo. La concepción epistemológica de la Investigación-Acción se basa en una relación sujeto-sujeto por lo que la comunicación juega un papel determinante.
El compromiso en el aquí y ahora de la investigación es vital para la interpretación con el máximo de objetividad, del impacto psicoafectivo y estructural-profesional presentes en la Investigación-Acción. "El Análisis Institucional que procura detectar en los campos de intervención, la acción latente o manifiesta de las instituciones; debe siempre admitir que él también está implicado, como todos los actores sociales que los linda en su práctica profesional." Barbier (1977)
Max Pagés aborda la importancia que encierra la implicación: "el placer que el terapeuta o el monitor sienten en sus relaciones con sus participantes es fundamental para el cambio". Pagés (ctdo en Barbier 1977)
El investigador según expresa Barbier (1977) debe concientizar no solo su implicación en el campo de intervención sino también analizar la práctica de los grupos sociales con el máximo de objetivización y rigor.
El análisis del grupo es el objetivo principal de la Investigación-Acción; mediante el mismo se comprendería, se desfragmentaría la red de significaciones que porta la institución. Por lo que se considera el uso de conceptos claves imprescindibles: transversalidad, implicación, grupo sujeto.
En la concepción de Barbier (1977) se encuentran algunos principios básicos de la Investigación-Acción-Institucional:
Siguiendo estos principios la metodología se desarrolla en las siguientes fases:
Teniendo en cuenta Lapassade (1997), las referencias de Pagés, define tres fases fundamentales del proceso de intervención:
A través de una comunicación abierta, la investigación puede centrarse fácilmente en el estudio del grupo. "La práctica psicosociológica trata las instituciones pero siempre a través de los grupos que hablan. La práctica de la sociedad se encuentra en esos grupos como palabra reprimida, ideologizada, centrada por las instituciones". Lapassade (1997)
En los grupos, las instituciones son la negatividad en acción. Por el contrario, el individuo y el grupo son la negatividad en el sistema de referencia de la institución.
Las variables de que dependen el lugar de la negatividad, están relacionadas con la posición que la persona ocupa en las jerarquías, su grado de interacciones, participación e implicación; pues cada individuo se caracteriza por su filiación actual a cierto número de grupos sociales, que al mismo tiempo producen una subcultura que le es específica y que no tiene relaciones idénticas con la cultura global.
El individuo no toma la cultura como un todo que le es dado, él la percibe y la asimila en función de su personalidad, de sus necesidades, las que están en función de las influencias que recibe del medio. En el proceso de socialización de cada individuo existe un sistema complejo de contradicciones, de transformaciones en función de diferentes elementos.
La dimensión institucional de los grupos, lejos de lanzar al grupo en la insignificancia, hace de él el campo privilegiado de la intervención. Durante las intervenciones institucionales se realizan acciones profundas para formar grupos con los elementos escogidos dentro de la organización.
Cuando el investigador inicia el proceso de acceso al campo, una de las primeras actuaciones está dirigida a identificar y caracterizar a los individuos y grupos que conviven e interactúan en la institución; y desde luego, cual es el modo de entender los fenómenos y hechos a los que están vinculados, siendo de vital importancia para la posterior selección.
La selección de personas (integrantes del grupo-sujeto) que facilitan al investigador la información necesaria para comprender el significado y las actuaciones que se desarrollan en este medio tiene, en la investigación cualitativa, características claramente diferenciadoras.
En ella todos los miembros de la población no tienen el valor como fuente de información, por lo que se eligen porque cumplan ciertos requisitos que, en la misma población, no cumplen otros miembros de la misma. Se realiza una selección intencional de acuerdo a los criterios establecidos por el investigador.
En fin, la selección de informantes no responde a un esquema o plan fijado de antemano, más bien es el proceso que se genera con el acceso al campo del investigador buscando siempre cuáles son las personas que aportan información más relevante a los propósitos de la investigación.
Barbier (1977) creó y desarrolló la concepción de grupo-sujeto como uno de los aspectos esenciales y concibió al Análisis Institucional como un medio a través del cual los grupos-objetos podían convertirse en grupos-sujetos, por la recuperación de la autonomía de acción y reflexión:
"El grupo-objeto (o dominado) es la verticalidad social, piramidal y jerárquica y también de la horizontalidad uniformada (los estratos en el sistema jerárquico) ciego a las mediaciones, asustado con la implicación." Barbier (1977)
El grupo-objeto se adhiere completamente a las instituciones, evita los conflictos y se protege en el centralismo, la rigidez normativa y el carácter unívoco de los rituales unificadores. Está cargado de los estereotipos y preconceptos del sentido común y fascinado por la centralidad, intenta aniquilar todas las polarizaciones periféricas. Barbier (1977)
Sin embargo, el grupo-sujeto es el que representa el esfuerzo y la perseverancia. Se separa del colectivo dominado para convertirse en un grupo-sujeto de su praxis. Sus metas no se consiguen espontáneamente, es una conquista sobre la violencia impuesta y el racionalismo de los grupos en el poder, los logros de este tipo de grupo se deben al producto de la creación que constituye su función principal. Sus miembros pueden hablar sin limitaciones, sin pretensiones de un discurso grupal que pliegue las diferencias, sólo con el fin de enriquecer al grupo con sus reflexiones, buscando que estos componentes discursivos puedan devenir comportamientos transformadores.
La capacidad de producir esta clase de comportamientos dependerá en gran medida del funcionamiento del grupo, y de la producción de los analizadores adecuados.
Cuenta con categorías fundamentales como: mediación y singularidad de tipo instituyente. Su incansable trabajo analítico se refiere a la instancia de la transversalidad, es decir la presentación de las contradicciones, de las diferencias, de los determinismos sociales que se imprimen en el grupo. El análisis de su transversalidad posibilita al grupo-sujeto aprovechar su expresión más rica y compleja: la palabra. El mismo, en su incesante búsqueda no renuncia al enfrentamiento de lo instituido.
Pichón (1991) refiere que todo conjunto de personas ligadas entre sí por constantes de tiempo y espacio y articuladas por su mutua representación interna, configuran una situación grupal, lo cual está sustentada por una red de motivaciones que se integran entre sí por medio de un complejo mecanismo de asunción y adjudicación de papeles. Esta situación grupal constituye precisamente, el instrumento más adecuado para ese aprendizaje social que consiste en la internalización operativa de la realidad.
Ante las nuevas situaciones, el sujeto requiere una reestructuración de su sistema de vínculos, adaptarse a nuevas formas con sus posibles consecuencias. Es en este proceso donde, surgen los temores a perder los vínculos anteriores y al ataque de la nueva situación, en la cual el sujeto no se siente instrumentado, trayendo como consecuencias fatales, resistencias a los cambios.
Por la movilización de las estructuras estereotipadas por causa de la ansiedad que despierta la posibilidad del cambio, se llega a captar en el aquí-ahora-conmigo del grupo y en su tarea, un conjunto de experiencias, afectos y conocimientos con los cuales los componentes del grupo piensan y actúan, tanto en el nivel individual como grupal.
En el grupo aparecen portavoces que son muy sensibles a los problemas, explicándolos y detectando las fantasías inconscientes del grupo. "A veces, lo que el portavoz expresa, representa, es la resistencia al cambio. El grupo se organiza para estereotiparse como defensa ante la ansiedad que produce este cambio". Pichón (1991)
Esta conspiración es una situación constante y latente en todo grupo social tiende a dislocar al coordinador. El grupo se aglutina internamente en función de su falta de seguridad interna en un primer momento. Los mecanismos que aquí se desarrollan aparecen como dispositivos de seguridad, destinados a poner a salvo al sujeto de la ambivalencia y la culpa al mismo tiempo y lo eximen de su compromiso con su proyecto.
Cualquier acontecimiento que tenga lugar en un grupo, está manifestando, por intermedio del emergente (portavoz), el contenido implícito de la situación de grupo. Es con la realización de una tarea en común que el grupo va tornándose operativo, enfrenta las situaciones conflictivas y la toma de decisiones.
La relación activa con diferentes tareas del grupo que se torna cada vez más funcional, facilita el desarrollo de la creatividad del mismo como unidad operativa, condicionándose así la toma de conciencia en los sujetos de su poder de transformación de la realidad y de una adaptación activa a la misma. Lo fundamental es que él se transforma en un agente de cambio social.
La interpretación debe abarcar las dimensiones vertical y horizontal. El nivel vertical está relacionado con lo histórico, individual de cada sujeto, que le permite la asunción de determinados papeles adjudicados por los demás integrantes del grupo.
El nivel horizontal es el compartido por el grupo, el denominador común que los unifica. Lo vertical de cada sujeto, sus circunstancias personales lo convierten en un sujeto apto para desempeñarse como portavoz de un conflicto, que es vivido como propio y que a su vez denuncia lo conflictivo de la situación interactiva y de la relación con la tarea.
Lo vertical del sujeto y lo horizontal del grupo se articulan. La dialéctica individuo-grupo, se torna comprensible a través del concepto de portavoz, vehículo de una calidad emergente que afecta toda la estructura grupal y que, como señal; remite a las relaciones infraestructurales, implícitas, en las cuales están comprometidos todos los integrantes del grupo.
Muchas veces la horizontalidad, acontecer grupal, solo puede ser decodificada por la suma de lo verbalizado o actuado por varios portavoces.
Calviño (1998) en su análisis de la teoría de los grupos operativos refiere que una buena interpretación es la que logra ser operativa, mover al grupo, más específicamente favorecer la aparición de un nuevo emergente. La acción grupal, como interacción en sus formas puede ser regulada, a fin de hacerla eficaz y potencializarla en función de sus objetivos. En eso consiste la operación que lleva en consideración los procesos de interacción grupal, teniendo en cuenta la relación básica grupo-tarea.
Retomando los apuntes de Calviño (1998) en su libro:"Trabajar en y con grupos", como sujeto de una experiencia de grupo operativo, pueden referirse los requerimientos que este autor expresa para el cumplimiento de la modalidad operativa del proceso grupal:
Rogers (ctdo en Calviño1998) también señala algunas formas de hacerlo en los grupos de encuentro:
De manera general, la teoría no directiva ofrece un excelente paradigma de coordinador y una concepción esencialmente humana de la práctica grupal, que puede ser en gran medida asumida durante el proceso de intervención en el Análisis Institucional.
El grupo-sujeto que se pretende potenciar en la presente investigación, tal y como ha sido concebido por Barbier (1985) y adaptando las consideraciones técnicas descritas sobre grupos operativos y la concepción no directiva, será el resultado de lo que por sí mismo sea capaz de conquistar. Se convierte en una alternativa de trabajo grupal, destinada a favorecer la acción conjunta en el análisis, elaboración y toma de decisión.
Para el investigador resulta fatal creerse neutral durante el proceso, porque si se lo cree, niega toda la fuerte implicación que tiene. Un punto de partida importante es saber que uno está comprometido con esas escenas que se dan en el grupo, en sus miembros, que uno tiene una cantidad de supuestos, de ideas previas más o menos fundadas sobre eso y que eso también va a ser algo con lo que habrá que trabajar.
El investigador también se enriquece incorporando modos de resolución de problemas y modos de pensar de la gente con la que trabaja.
El procedimiento a utilizarse para llegar desde la manifestación comportamental al sentido del comportamiento es la interpretación. En el grupo ocurren situaciones que tienen un significado para la tarea, para las relaciones en el interior del grupo y para la persona pero, además se manifiestan cosas de manera indirecta, que también tienen su significado.
Calviño (1998) hace referencia al silencio y a la resistencia. El silencio puede ser resistencia, pero también puede ser tensión contenida o un índice de reflexión, incluso puede ser aburrimiento o una limitación social de la red interpersonal, pero siempre es una forma de comunicación.
La resistencia se define como la oposición que los sujetos hacen a la manifestación de sus contenidos inconscientes.
Por extensión en la situación grupal, este autor considera resistencia todo lo que los individuos hacen para evitar, no afrontar o no trabajar sobre la tarea. Esto supone la negativa también a todo vínculo directo o indirecto con la tarea, cosas que pueden ir desde trabajar con las interpretaciones que hace el coordinador, hasta sencillamente no asistir a las sesiones grupales.
El Análisis Institucional en esta investigación, como se plantea con anterioridad, debe ser abordado desde una dimensión cualitativa puesto que las investigaciones cuantitativas presentan limitaciones para el investigador, que le impiden involucrarse en la relación que estudia, interactuar con su objeto de investigación no como seres estáticos sino como fuerzas vivas que se interpretan mutuamente, condiciones estas imprescindibles para llegar a la esencia del Análisis Institucional.
Por ello es necesario un modelo de investigación diferente: la investigación cualitativa. Ludke y Andre (1986) señalan algunas características del modelo anterior que no se diferencian mucho de planteamientos de González (1997):
En este proceso de investigación las personas participan de manera activa, manteniendo estrechas relaciones con el investigador quien lo hará de un modo natural y no intrusivo. El Análisis Institucional se nutre de una auténtica relación sujeto-sujeto, investigador-investigado, donde ambos polos resultan singulares, activos poseedores de una subjetividad y de un saber.
Las modalidades de análisis cualitativo, aportan informaciones que se expresan en forma de cadenas verbales y no mediante valores numéricos. Por ello, aquí los datos resultan elaboraciones de naturaleza descriptiva que recogen una diversa gama de informaciones, son densos en significados, polisémicos y difícilmente reproducibles dada su vinculación a contextos y momentos determinados.
La comprensión de los fenómenos mediante la interpretación y las percepciones de los sujetos, así como indagar en las realidades humanas, es la intención fundamental en esta metodología.
Estas realidades a interpretar se denominan específicamente: analizadores, siendo estos los sucesos o dispositivos que permiten interpelar, convocar el sentido de la institución (y en la medida que este esté enmascarado, cifrado, hurtado; habrá que cuestionarlo más profundamente).
El analizador es un dato observable o conjunto de ellos que el investigador ilumina como significativo, que resulta revelador sobre el "imaginario" compartido en una organización.
Más que prueba el analizador es experimentación, e incluye a aquellas personas, hechos, situaciones, que encierran en sí las contradicciones, los puntos de interpretación de la dinámica instituido-instituyente.
En los analizadores se da la coexistencia de tres dimensiones: institucional, organizacional y grupal. La dimensión institucional apunta a entender la multideterminación de normas, usos y costumbres, creencias, saberes, ideologías, condiciones de agrupabilidad y de organización, sistemas y redes de poder, por la que somos atravesados en nuestras prácticas, discursos e intercambios con otros. La dimensión organizacional, estudiará las formas funcionales y los medios materiales y humanos para alcanzar eficaz y económicamente los objetivos.
La dimensión grupal, abordará las relaciones interpersonales e intergrupales que en esa organización pueden instituirse. La intervención dirigida al nivel de las relaciones interpersonales y su internalización, no es suficiente, debe tenerse en cuenta también la estructura que las atraviesa y constituye.
Su función del analizador es molestar, provocar, operar constantemente en subversión del sentido. De manera que permita revelar la estructura de la institución, forzarla a hablar; lo que se busca es poner de manifiesto el contenido de la institución en negativo.
Analizadores entonces serán todos aquellos que conduzcan de una forma u otra, ya sea lo explícito o lo implícito, reprimido o suprimido, al cuestionamiento de la institución, que desemboca siempre en el análisis de los fenómenos de poder, y que responden al carácter aberradoramente desordenante que desde la perspectiva metodológica, implica el Análisis Institucional. Son los que guían el curso de la investigación que se realiza a través del grupo-sujeto.
La Investigación-Acción se basa esencialmente en una activa y personalizada relación investigador-investigado, donde se revela como recurso metodológico la comunicación para penetrar en la subjetividad y en el mundo vivencial de las personas, para detectar el sentido de los analizadores para el grupo y por tanto el sentido de la institución.
PILAR ESENCIAL DE LA METODOLOGIA CUALITATIVA, LA COMUNICACIÓN.
La comunicación es todo el sistema del hombre, tanto social como interpersonal diferenciándose sustancialmente porque el segundo tiene un rasgo específico importante: su base emocional. Por lo tanto los conceptos de comunicación y relaciones interpersonales no son identificables.
La sociedad es simplemente inconcebible fuera de la comunicación, esta actúa como medio de consolidación de las individualidades y simultáneamente, como un medio de desarrollo de los mismos. De aquí se infiere que la comunicación existe al mismo tiempo como realidad de las relaciones sociales y como realidad de las relaciones interpersonales, siempre en los marcos de la actividad "con motivo de ella". González (1996)
Constituye la primera área que ha de ser enfocada cuando se estudian las interacciones humanas y los métodos de aprendizaje para producir un cambio en el comportamiento o para influir sobre el comportamiento de otros. Se trata de un área en la cual el individuo puede hacer grandes progresos en el mejoramiento de su propia eficacia.
Este proceso se considera vivo, a través del cual pueden integrarse los seres humanos en su sistema de relaciones. Analizándola desde la metodología cualitativa permite comprender el dinamismo interno de las situaciones, penetrar en la intención de lo que se comunica y a lo que no se puede acceder mediante las apariencias externas.
Entender la comunicación como el proceso mediante el cual las personas tratan de compartir significados por medio de la transmisión de mensajes simbólicos, conduce a reconocer la importancia de esta dentro de la organización, pues entre otras funciones:
De la forma como fluya la comunicación en la organización, dependerá en gran parte su efectividad. Cuando este flujo se ve afectado, cuando la comprensión de los mensajes incide negativamente en la organización, se plantea entonces que existen "barreras en la comunicación", lo cual puede -entre otros efectos nocivos- distorsionar percepciones (sobre todo en situaciones de conflicto) y también obstaculizar que fluya la comunicación en sus diferentes variantes dentro de la organización.
Estas variantes son conceptualizadas por Davis y Newstrom (1992) como:
Resulta esencial para el investigador interpretar los contenidos no manifiestos. Debe estudiar a las personas en todas sus formas de expresión, los gestos, las palabras, asociándolas al contexto donde aparecen, pues se puede analizar una gran cantidad de información que el sujeto no es capaz de concienciar.
En el caso del Análisis Institucional es imprescindible para comprender el sistema de contradicciones que se manifiestan entre lo formal y lo informal dentro de la organización. Resulta indispensable para la investigación, una recogida efectiva de datos, de la realidad misma, en el medio donde se da, para lograr una interpretación acertada de la dinámica de la vida institucional.
Siguiendo los postulados de la metodología tratada, recoger datos no es sino reducir de modo intencionado y sistemático, mediante el empleo de nuestros sentidos o de un instrumento mediador, la realidad natural y compleja que se pretende estudiar a una representación o modelo que nos resulte más comprensible y fácil de tratar. Es, por tanto, un proceso por el que se elaboran o estructuran en mayor o menor grado determinados hechos, conductas, fenómenos.
El dato obtenido mediante este proceso, es una elaboración, un ente inseparable de la estrategia seguida para recogerlo. Los datos no existen con independencia del proceso y/o sujeto que los recoge y, por supuesto, de la finalidad que se persigue al recogerlos.
Los resultados comienzan a ser interpretados a partir del momento en que comienzan a aparecer, pues ellos representan la continuidad de las ideas. Fuera del marco en que se configuran, los datos no revelan en sí ninguna esencia, además se integran en un proceso en el que se define su propio sentido para producir la reducción de la información.
Los datos cobran significado desde el momento mismo de su aparición, en su contexto concreto y con las manifestaciones de una persona en específico.
El Análisis Institucional, como método cualitativo se basa en un proceso de constante obtención de información que se va construyendo, de forma activa y adquiriendo significados, teniendo en consideración toda la información acumulada con anterioridad.
González (1997) aborda el papel activo que adopta el investigador construyendo información en todo el curso de la investigación, dentro de la cual va madurando el sujeto estudiado, lo que le permite acceso a nuevas zonas de su constitución subjetiva, expresadas indirectamente. La información resultante de la investigación no aparece como una información ya acabada puesto que deviene de un sujeto en movimiento, en constante evolución.
En esta investigación resulta factible el uso de determinadas herramientas como las siguientes: encuestas, cuestionarios, entrevistas individuales y grupales, análisis de contenido (de diferentes documentos, organigramas, etc) observaciones, entre otras.
Siguiendo siempre la óptica de que el Análisis Institucional busca la verdad en la institución, conocer su dinámica interna y lograr cambiar la visión que los sujetos implicados tienen de las situaciones en las que están inmersos dilucidando la realidad de las mismas, independientemente de los obstáculos que se presenten en su interpretación. Se busca esencialmente que la lectura de los fenómenos se enriquezca, se vuelva más exigente, se verifique un desarrollo de las capacidades críticas.
Desde el mismo momento que comienza el estudio se empiezan a buscar determinados puntos de análisis imprescindibles para conocer la dinámica en la que se quiere intervenir:
Resulta fundamental el conocimiento de la información que se va obteniendo en la organización de manera general, logrando así que se retroalimente, que maneje esta información, especialmente aquellos sujetos que han estado más directamente vinculados al proceso (los que han sido entrevistados, encuestados). Esto resulta importante porque es una forma de promover la implicación en la intervención, es una forma de promover la conversión de las personas implicadas en la intervención, de objeto de análisis a sujeto de este y por lo tanto de su praxis.
Durante todo el proceso a realizar el analista tendrá total libertad para crear y manejar los analizadores, siendo ellos quienes marcarán el curso y estrategias que adopte la intervención. Tratando de sacar a la luz procesos informales, que actúan más o menos clandestinamente, al margen de las estructuras formales. Se revelarán las contradicciones en el seno mismo de la lógica organizacional, las disfuncionalidades en la comunicación, la entropía de la información: las zonas de poder y contrapoder serán mejor advertidas.
Los diferentes momentos de la intervención, así como todo lo que como producto de ella suceda: procesos de defensa, resistencias al cambio, relaciones de poder, lógicas de poder que atraviesan y estructuran los microsistemas, etc; todo ello será objeto de análisis, de interpretación para el analista.
Las principales etapas a seguir para el desarrollo del estudio son las siguientes:
No obstante se aclara que la intervención, al ser la autogestión -su desarrollo- uno de los objetivos de ella; no debe prolongarse mucho tiempo, ya que la conquista de la autonomía pasa siempre por el descubrimiento de la trasgresión.
La intervención a realizar, siguiendo los postulados o principios del Análisis Institucional, en cualquier lugar o momento que se aplique quedará incompleta, inacabada, pues solo cuando la sociedad entre en el Análisis Institucional y lo conduzca se logrará un análisis completo.
Datos del autor:
Madelayne Izquierdo Ríos
suleida[arroba]undoso.vcl.sld.cu
Profesión: Profesora de Psicología.
Grado Científico: Lic. en Psicología.
Cursos Recibidos:
Postgrado de Psicología Clínica en la Universidad Central de Las Villas (UCLV): Martha Abreu, desde Septiembre hasta Diciembre del 2004.
Postgrado de Estadística Matemática para la Investigación en la UCLV. Abril del 2005.
Postgrado de Introducción a la Economía en la UCLV. Abril del 2005.
Postgrado de Introducción a la Contabilidad en la UCLV. Abril del 2005.
Experiencia Profesional: Graduada de Lic. en Psicología en Julio del 2004 en la UCLV.
Categoría docente: Profesor Instructor.
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