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Las ideas estéticas de Regino E. Boti en su crítica literaria



    1. Resumen
    2. Vida y obra de Regino Eladio Boti
      Barreiro
    3. Ideas
      estéticas
    4. Conclusiones
    5. Bibliografía

    RESUMEN.

    Muchos artistas y críticos de arte, inquietados
    por su quehacer profesional inmediato -sin pretender una producción sistémica ni
    sistemática en Estética– han incorporado generalizaciones
    tanto a la Teoría
    del Arte como a la Estética. Esto ha sido el resultado de
    una incesante búsqueda de nuevos motivos de
    inspiración, métodos y
    modos de expresión; al calor de las
    reflexiones que ello engendra, y fraguadas en una dinámica intrínseca con las demandas
    del entorno socio-cultural. Tal es el caso de Regino E. Boti
    (Guantánamo.1878-1958), bardo exquisito que aportó,
    desde su crítica
    literaria, ideas valiosas a la Estética y la
    Teoría del Arte. Su producción devino paradigma
    estético-artístico para los poetas del primer
    renacimiento
    lírico republicano en Cuba.

    Boti vivió en un contexto de agudas
    contradicciones y desmanes sociales. La salida a tal
    situación se encuentra, según el poeta, en la
    difusión cultural, la educación
    estética y el arte.

    La investigación aborda una nueva faceta del
    autor: sus ideas estéticas contenidas en la crítica
    literaria sobre Poética. Se asumen como sus lineamientos
    fundamentales:

    1. INTRODUCCION

    Regino Eladio Boti es conocido por haber levantado la
    poesía
    cubana de la crisis que
    atravesaba en la primera década del siglo XX. Arabescos
    Mentales
    (1913); fue la obra que le otorgó tal
    mérito. Boti supo adaptarse a las nuevas exigencias que
    imponía la lírica en cuba y América, de ello resultaron sus
    producciones posteriores: La Torre Del Silencio, Kodak-
    Ensueño y Kindergarten.

    La crítica literaria de Boti no es tan conocida
    como su poesía.
    Autores interesados en rescatar y dar a conocer su crítica
    han realizado un apasionado y serio trabajo.

    Es digno reconocer a Emilio de Armas con la
    selección Regino Boti.
    Crítica
    literaria (1985), a Etna R.
    Columbié con El Exegeta (1995) y Enrique Sainz con
    su Trayectoria poética y crítica de Regino
    Boti.

    Al acceder a estas obras y a las publicaciones
    periódicas donde Boti encontró espacio para su
    pluma de crítico se constata la aplicación de un
    erudito conocimiento
    del poema, de la verificación y de la utilización
    del idioma.

    Las producción botiana en el terreno de la
    crítica literaria rebasa el marco de esta. Entra en
    generalizaciones sobre el arte y las relaciones que guarda el
    proceso de
    creación- obra –público y consideraciones
    importantes sobre las categorías de la
    estética.

    Esta investigación tiene como objetivo
    precisamente: Analizar las ideas estéticas de Rgino E.
    Boti contenidas en su crítica literaria.

    La estética en el sentido que aquí
    interesa, como disciplina
    filosófica va a tratar su objeto de manera generalizadora
    sin centrarse en las determinaciones de un arte
    específico. No se persigue en esta investigación
    evaluar la estética botiana relacionada directamente con
    la poesía como la analiza la crítica literaria,
    sino de extraer el aspecto filosófico en ella contenida.
    Aunque en momentos determinados se tenga que apelar a ejemplos de
    la poesía en particular para formular
    generalizaciones.


    1.2.- Vida y obra de
    Regino Eladio Boti Barreiro

    Regino Eladio Boti Barreiro nace en la ciudad de
    Guantánamo, antigua provincia de Oriente, el 18 de febrero
    de 1878 y muere en la misma ciudad el 5 de agosto de
    1958.

    Al estallar la Guerra del 95
    el joven se reunía con un grupo de
    conspiradores guantanameros con el propósito de enrolarse
    en el Ejercito libertador, su padre ante tal situación
    decide enviarlo a estudiar a España y
    así evita que su hijo se mezclara en la guerra.

    En ese mismo año, 1895 cursa estudios en el
    colegio Vilar, Barcelona, allí recibe clases de pintura,
    también estudió en el Instituto Provincial de
    Segunda enseñanza de Barcelona e inicia el
    bachillerato, el cual no concluye. En este período
    comprendido entre 1895 y 1898 en España es donde se
    intensifican sus inquietudes intelectuales
    y para entonces ha publicado sus dos primeros artículos en
    dos periódicos guantanameros, esta actividad vinculada al
    periodismo
    Boti la va a continuar ejerciendo en varias publicaciones tanto
    nacionales como extranjeras durante casi toda su vida.

    A principio de 1899 regresa a Guantánamo, luego
    inicia sus estudios en la ciudad de Santiago de Cuba y los
    completa en La Universidad de
    Harvard en Estados Unidos de
    América. En 1917 se gradúa de Doctor en Derecho Civil en
    la ciudad de la Habana y en 1942 a la edad de 64 años
    obtiene el titulo de Doctor en Filosofía y letras, carrera
    que también estudió en la capital
    cubana.

    Regino E. Boti se desempeñó en varios
    trabajos, fue bodeguero y maestro público. En 1902 viaja a
    Santo Domingo donde se hace maestro azucarero, funge como
    ayudante de mayordomía y también aprende el oficio
    de tabaquero, todo esto durante una estancia de sólo dos
    años. Aunque no era de su gusto ejerció la
    abogacía, también fue notario.

    El guantanamero, se dedicó desde muy joven a la
    poesía, acompañando su labor poética con
    otras de facetas muy diferentes como la investigación
    histórica y la crítica literaria. Escribió
    una de las primeras biografías que se
    conoce de El General Guillermo Moncada
    (1911)

    Gracias a sus constantes investigaciones
    se conocen hoy muchos detalles a cerca de la ciudad de
    Guantánamo y sus orígenes. Con su trabajo de
    ingreso El 24 de febrero de 1895 (1919) pasa a formar
    parte de la Academia de Historia de Cuba.

    Boti colaboró en alrededor de sesenta
    periódicos y revistas de Cuba y el extranjero en los que
    publicó importantes artículos donde resaltan los
    del orden crítico literario, a través de la
    prensa daba
    vida y ponía a la luz
    pública lo más rico del quehacer poético de
    la nación
    conjuntamente con otros que en un principio eran del interior del
    país.

    Con la obra Arabescos Mentales (1913) Regino Boti
    marca un
    jalón dentro de la lírica cubana y da con ella
    inicio al primer renacimiento poético de la republica y se
    convierte de esta manera en el primer poeta de envergadura del
    siglo veinte en Cuba. Boti es (…) el que rescata la
    hidalguía poética cubana para el continente.
    [Parra, Rissell (inédito)] y como afirman algunos autores,
    es el primero que acoge el magisterio de José Martí.

    Un basto conocimiento de la poesía y su historia,
    le permitieron a Boti convertirse en un agudo crítico que
    vino a ser resultado de su incansable búsqueda de un
    método
    propio de carácter científico " Sobre la base
    de la interrelación dialéctica creación
    – crítica, tradición –
    renovación, se alza toda la critica poética de
    Regino E. Boti(…)" ( Columbié E, R: 1995:24).

    grandes exponentes de la poesía: Gertrudis
    Gómez de Avellaneda, Julián del Casal, Rubén
    Darío, El Cucalambé, Juan Marinello y
    Nicolás Guillén.

    En 1913 Boti escribe "La Avellaneda como
    metrificadora
    ", esta obra "(…) significó (…)
    un momento relevante para la crítica cubana de la
    época por su grado de especialización, su
    precisión de juicio y lo particularizado del análisis". (Columbié E R: 1995: 29)
    La métrica de la poetisa camagüeyana no había
    sido estudiada con toda profundidad, hasta que lo hace Boti dando
    a conocer los aportes de esta a la lírica y con lo que le
    devuelve el lugar que ocupa ella dentro de la literatura de habla hispana
    y demuestra elementos que la convierten en precursora de la
    versificación modernista.

    Con la muerte de
    José Martí y
    Julián del Casal la lírica cubana comienza a
    atravesar por un período en que la producción
    poética se queda a la zaga con respecto a las demás
    naciones de Latinoamérica, donde la poesía
    seguía evolucionando y había dado ya lo mejor del
    modernismo.

    En Cuba los poetas continuaban asidos al romanticismo,
    este movimiento
    había agotado todas sus posibilidades y se encontraba en
    decadencia. La poesía "romanticoide", como refería
    Boti, se caracterizaba, en lo general, por su insustancialidad y
    pobreza
    lexical.

    Durante el siglo XIX hubo un florecimiento de la rica
    tradición crítica en Cuba, que tuvo sus mejores
    representantes en José Martí, Enrique José
    Varona y Manuel Sanguily.

    Por lo general en las dos primeras décadas de la
    repùblica la critica cubana estaba desactualizada en
    relación con las líneas de pensamiento y
    la literatura más avanzadas de la época, por la
    agonizante orientación positivista y el impresionismo
    vació que nada aportaban al pensamiento renovador que
    había caracterizado la centuria precedente.

    Otros trabajos relevantes que muestran a Boti como
    excelente crítico e investigador literario son "
    Dilucidaciones métricas", escrito en 1914 y salido
    a luz publica en 1921, los trabajos sobre Darío que
    salieron entre 1918 y 1925, "Sincronismos a manera de
    prólogo para el lector cubano de Crepúsculos
    fantásticos, " La nueva poesía en Cuba:
    Liberación, por Juan Marinello
    , Madrid 1927, "
    Notas acerca de José Manuel Poveda, su tiempo, su
    vida y su obra
    (1928), " Tres temas sobre la nueva
    poesía
    "( 1928)," Motivos de son. La
    poesía
    de Nicolás Guillén" y " El
    Cucalambé popular ".

    Gracias a las investigaciones de Boti acerca de
    Darío dio a la luz versos desconocidos de este
    último y pudo demostrar la autonomía del
    nicaragüense sobre los versos de la Negra Dominga que se le
    atribuían a Casal.

    Ideas
    estéticas

    En materia de
    estética, si algo viene a quedar manifiesto es el
    eclecticismo del poeta. En el prólogo a Arabescos
    Mentales
    (1913), el autor hace una exposición
    declaratoria de sus ideas, dentro de las cuales está en
    todo momento la presencia de una formación
    ecléctica muy rica y diversa.

    Él mismo lo afirma: "Lejos de ser sectario me
    precio de
    ecléctico. Suponérselo en arte, es una virtud.
    Serlo, es triunfar". En la misma obra apela al verso para
    patentizar: En la ortodoxia misma ∕ del Arte, visto luto
    ∕ porque me arrastra el cisma ∕ y odio lo impoluto.
    Vacilo entre los polos estéticos.

    Con este primer libro Boti
    incursiona dentro del modernismo; hace poesía nueva,
    negándose a producir dentro del romanticismo decadente al
    que continuaban aferrados los poetas en los inicios de la
    república, sin una mirada crítica que les
    permitiera producir acorde con su tiempo. Esta poesía
    "románticoide", como la refiere Boti, estaba caracterizada
    por la insustancialidad y la pobreza
    léxica.

    Con Arabescos mentales Boti se ha ido por encima
    de la parálisis cultural de los primeros diez años
    de la república, llevando siempre como máxima una
    lucha estética consecuente y se levanta de esta forma
    contra los poetas neorrománticos. Boti entendía que
    para que el poeta produzca una obra diferente dada su
    individualidad, inscrito a una tradición dentro de un
    conjunto de constantes, debe asumir una serie de experiencias
    creadoras, un número de significados artísticos que
    se han ido acumulando a través de toda la historia de la
    producción poética.

    La necesidad del contraste que permite lograr la
    perfección es uno de los intereses del guantanamero que
    siempre va a proponer desde una rica visión
    dialéctica entre continuidad e innovación.

    La oposición a la pobreza lírica del
    romanticismo decadente y falta de asimilación flexible de
    elementos de otro movimiento, además de la insistencia en
    el contraste para lograr la perfección poética, son
    las causas fundamentales que conducen a Boti a adoptar una
    posición ecléctica dentro del ámbito de la
    estética.

    Las fuentes
    teóricas de la estética botiana son variadas: las
    francesas del siglo XIX, que además tuvieron fuerte
    influencia en toda la América
    latina; las del alemán Frederich Nietzsche
    asimiladas por el cubano a través de tres obras
    fundamentales de las que se vale para sus ensayos
    críticos, estas son: El crepúsculo de los
    ídolos, El origen de la tragedia y
    Más allá del bien y el mal. En
    el ensayo
    "Sincronismos a manera de prólogo para el lector cubano de
    Crepúsculos fantásticos remite al lector a
    estas obras. Otras ideas que asimila el poeta guantanamero son
    las del poeta norteamericano Emerson; con relación a la
    naturaleza y
    la obra de arte hay elementos pragmáticos que están
    presentes en su estética.

    En los ensayos críticos Boti hace una
    aplicación de su erudito conocimiento del poema, de la
    verificación y de la utilización del idioma; pero
    además, entra en reflexiones mucho más
    generalizadoras sobre el arte y las relaciones entre creador
    – obra – público, que aunque no dejen de estar
    vinculadas estrechamente con la poesía están mucho
    más cerca de la estética en el sentido que
    aquí interesa, como disciplina filosófica que va a
    tratar su objeto de manera generalizadora sin centrarse en las
    determinaciones de un arte específico.

    No se persigue en esta investigación evaluar la
    estética botiana relacionada directamente con la
    poesía como la analiza la crítica literaria, sino
    de extraer el aspecto filosófico en ella
    contenida.

    La batalla estética consecuente,
    acompañada de una intensa labor de acendramiento del Yo
    viene a manifestarse en la perfección formal de sus
    poemas. Para
    él, el verso sale del alma con el
    primer impulso como un diamante en bruto y luego debe ser tallado
    hasta lograr su perfección, concepción con la cual
    se pronuncia contra la idea martiana de que el verso debe salir
    ya pulido.

    En el guantanamero se sobrepone el observador al poeta
    porque lleva en su interior una gran contradicción entre
    su empeño de lograr la perfección de la forma y su
    inclinación a seguir la inspiración.

    En lo que concierne al arte la "rebeldía y el
    libre examen" debe ubicar necesariamente al creador en una
    postura de asimilación de la tradición y el
    constante renuevo desde una actitud
    crítica, donde no debe perder de vista tanto lo objetivo
    como lo subjetivo, con una mirada frente a lo exterior y lo
    interior para que facilite la interrelación
    dialéctica entre el motivo real de inspiración y el
    sujeto creador. Este proceso de continuidad y ruptura es la base
    de la mutación perfectible del alma humana que trae entre
    sus diversas consecuencias los cambios en el poema.

    Boti siempre está enfatizando sobre el aspecto
    formal, pero no quiere decir que estuviera desacertada totalmente
    su visión entre el contenido y la forma. Cuando la obra no
    tiene impresa la visión original del artista, su sello, la
    forma se estropea. La forma y el contenido deben tener un
    equilibrio
    porque si no se busca la correspondencia entre lo que el creador
    quiere expresar y la forma para hacerlo, se arruina esta
    última y la obra se vuelve insalvable pues no expresa el
    contenido, es decir no cumple su función la
    forma.

    En criterio de Boti "la
    personalidad está fundamentalmente en la forma" y se
    encuentra además en armonía con el Gran Todo que
    alcanza una de sus determinaciones en el "ritmo interior" del
    poeta. En su obra debe estar su cosmovisión, su personalidad
    que como se dijo anteriormente es el resultado de la
    relación de su interior armónico con el Gran Todo,
    esta reinará por encima de la lectura
    tanto de críticos como de sociólogos, poetas y
    filósofos.

    El poeta con su concepción de que la originalidad
    radica en la forma no se equivoca, porque es adecuado el
    planteamiento de que cada artista tiene una forma original,
    propia de expresarse; pero si algo lo limita es que confunde
    maestría y originalidad con personalidad, según
    él esta última radica fundamentalmente en la forma
    cuando en realidad descansa mayormente en el contenido y por
    supuesto este se expresa a través de la forma.

    Antes de existir el hombre todo
    en la naturaleza estaba situado, producto del
    desarrollo
    lógico- evolutivo. Sin embargo, lo que hace que dos obras
    de arte estén situadas de manera desigual, que sean
    diferentes radica precisamente en que son de naturaleza diferente
    a los de los objetos del mundo natural, han sido creadas por el
    hombre y
    éste bajo la condición de artista pone en su obra
    su personalidad que se manifiesta en la forma y que es
    única e irrepetible; por lo tanto las obras son
    diferentes, están "desigualmente situadas".

    "El clasicismo no tiene fundamento racional de ser como
    conquista definitiva en estética; y es inaceptable que se
    nos quiera imponer como modelo cuando
    en arte todas las tendencias pasan, se modifican, cambian y se
    extinguen. Si infinitos adelantos, que corresponden al lado
    práctico de nuestra vida, se han realizado ¿Por
    qué en el orden artístico habríamos de
    permanecer estacionarios?"( Boti, R. E.,1913:33 ) Así
    declaraba Regino Boti en 1913 su apreciación
    histórica del desarrollo del arte, de como cada
    época tiene modelos
    diferentes para la creación artística.

    Los cánones de belleza cambian de época en
    época en dependencia también del desarrollo
    alcanzado hasta el momento por el hombre; con el adelanto
    científico – técnico el mismo hombre va
    creando nuevos objetos de disfrute estético y recreando
    los antiguos, esto trae consigo un cambio en los
    cánones estéticos.

    Este proceso se opera de manera progresiva pero existen
    cánones y obras de disfrute estético que han
    trascendido y han sido asimilados por la modernidad, en
    tal sentido él expresa: "Hoy no ya nos detenemos con gozo
    contemplativo ante las ruinas de ciudades, tumbas y monumentos de
    la civilización oriental, ante la clara euritmia de la
    estatuaria griega (…) sino que reverenciamos también
    estas otras innegables categorías de la belleza fruto de
    nuestra era" (Boti, R. E., 1926: 66-67)

    La conformación de cánones
    estéticos y de la idea de lo bello en general depende del
    contexto histórico; de las relaciones sociales y del
    desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas. "Si un egipcio
    despertara ahora (…) de su tumba (…) sería
    incapaz de apreciar de improviso la belleza que hay en la
    armazón de una locomotora, en la textura de un
    dínamo (…)" (Boti, R.E, 19 26:66)

    Para Boti existe una relación muy estrecha entre
    lo singular y lo general en la obra de arte; es decir, que una
    obra artística que tome como símbolo cualquier
    elemento natural está representando con él a la
    generalidad de la naturaleza, a través de una flor se
    puede representar toda la naturaleza viva (el ejemplo no es de
    Boti).

    Cuando se representa la realidad social utilizando un
    elemento natural para simbolizarla, desaparece lo que para el
    hombre pueda existir de moral o amoral
    en ella a través de la obra de arte, de su
    forma.

    En esta última consideración botaina, que
    ha asimilado del poeta norteamericano Emerson, se pone de
    manifiesto el peligro fundamental del eclecticismo, la
    contradicción. Para Regino Boti la naturaleza tiene una
    significación ética que
    a medida que transcurre su obra va cobrando cuerpo. En su libro
    El Mar y La Montaña cataloga a la naturaleza de
    buena, utiliza elementos de ésta para representar la
    eticidad; sin embargo, aquí se contradice de manera doble.
    En primer lugar, niega la significación ética que
    para él tiene la naturaleza y niega también que un
    elemento natural puede representar o sugerir en una obra
    cualidades éticas.

    Es cierto que la naturaleza en sí no encierra
    eticidad alguna, al igual que en sus cualidades físicas,
    matemáticas o biológicas no es bella
    o fea sin la intervención del sujeto que valora
    estéticamente, el hombre, que hace corresponder su ideal
    de lo bello o lo feo a la naturaleza según el contexto
    histórico-social donde se desempeña,
    tomándose siempre a él como centro. Muchas
    cualidades morales o amorales pueden ser representadas en los
    elementos naturales utilizándolo como símbolo, el
    concepto mismo
    de símbolo aclara parte de la problemática:
    expresión por algún medio sensible, de algo
    inmaterial.

    Pero estas no desaparecen del todo en la obra ya
    representada, por que como quiera que sea el autor escogió
    precisamente elementos que dada la aprobación social
    encierran cierto significado ético, por ejemplo, una
    paloma que analizado por la biología es
    simplemente un organismo sin caer en lo que significa para el
    hombre, en la obra de arte adquiere otra connotación que
    puede entre otras ser éticas. Difícilmente a
    través de la paloma se represente en una obra la ruindad o
    la agresividad o sumisión a través del león,
    este último se considera también bello entre otras
    cosas, por que posee cualidades que son ideales humanos:
    destreza, fuerza y
    resistencia.

    Otra limitación que caracteriza a Boti dentro de
    su eclecticismo estético es el utilitarismo de Emerson,
    pero que tiene su origen en Sócrates,
    reconoce como bello todo aquello que responde al fin para lo que
    fue creado o trasformado, con lo que supedita lo bello a lo
    útil.

    La ley fundamental
    de la belleza-la correspondencia entre lo real y lo
    irreal-actúa tanto en la naturaleza como en los objetos
    creados por el hombre. "El resultado de la actividad humana es
    una realización del ideal y se valora con la medida de la
    correspondencia entre el objeto real creado y el objeto que lo
    origina y se plasma en el"(Kagan, M. 1984:131). Es comprensible
    de que para determinar el valor
    estético de un objeto baste con que este corresponda a la
    finalidad ideal subjetiva y que debe existir una correspondencia
    entre el objeto real y el ideal; que tienen a su vez que poseer
    un carácter no sólo subjetivo sino también
    objetivo, debe comprobarse por el funcionamiento práctico
    del objeto y ser comprendido por los hombre que se sirven de sus
    uso, lo perciben y valoran estéticamente.

    No se debe caer en el extremo de absolutizar como rasero
    para medir la belleza del objeto la comprobación del
    funcionamiento práctico, útil de este.

    Cuando se objetiva la correspondencia entre el objeto
    real y su imagen ideal, la
    medida de la belleza está en dependencia también
    del nivel de maestría que tenga su creador, del arte y del
    dominio
    perfecto de oficio. La maestría como "capacidad de lograr
    la medida suprema de ordenamiento de forma en los objetos creados
    por el hombre" (Kagan, M, 1984:133) también pesa en la
    conformación de un objeto y su belleza.

    En un número de objetos de un mismo tipo, por
    ejemplo dos mesas que se utilizan para comer, rinden la misma
    utilidad pero
    para un sujeto que las valora es más bella aquella que
    haya sido creada con mayor maestría, tomando como criterio
    para valorar esta última no sólo el exitoso
    funcionamiento práctico de la mesa sino también su
    aspecto, su forma.

    El arte es ante todo para el guantanamero, un reflejo de
    la realidad. De las formas naturales y de la realidad social es
    que surgen idealizadas por el artista las formas
    artísticas, y a medida que se va desarrollando la sociedad y el
    nivel cognoscitivo del hombre van surgiendo nuevas imágenes
    para el arte. Para el reconocido poeta el arte tiene un
    carácter social y aún sin pretenderlos este se
    manifiesta en la obra o está la tendencia a expresarse;
    pero lo que no comparte es con la posición de algunos
    artistas y en especial de los poetas de vanguardia en
    Cuba, de expresar lo sociológico de la obra de arte de
    manera implícita, por que se corre el peligro de que se
    convierta en propaganda
    política;
    esto responde a su posición de repudio a la
    política cubana que había sido en lo esencial desde
    el inicio de la república pura
    politiquería.

    Por otra parte para Boti la verdadera obra de arte es
    aquella que carece de intencionalidad y pretensiones, al respecto
    declara: "el error, para mi, de nuestra lírica del
    día, es que hace de lo sociológico como un programa,
    anteponiendo la acción
    social a la estética. Y nada mas deplorable que la
    sociología en verso" (Boti, R. E.,
    1928:129)

    Conclusiones

    • El eclecticismo: por una parte este viene a ser una
      respuesta de rebeldía contra la poesía
      neorromántica en decadencia, y por otro su insistencia
      en la necesidad del contraste para lograr la
      perfección.
    • La visión histórica del arte en
      general y de la poesía en particular, es lo que lo
      conduce a un modo particular de hacer poesía de
      acuerdo con los cánones de su tiempo.
    • No se debe denominar formalista de manera
      categórica, porque aprecia muy adecuadamente la
      relación entre contenido y forma; pero se pudiera
      considerar como tercer lineamiento su énfasis en el
      aspecto formal, como resultado de su búsqueda de
      originalidad, la cual radicaba a su entender fundamentalmente
      en la forma.

    Bibliografía

    Boti Barreiro, Regino E. "La Avellanada como
    metrificadora. Revista Cuba
    contemporánea". t III, 1913, pp 373-390.

    __________________. Dilucidaciones métricas.
    Revista Cuba contemporánea, t XXVI, 1921, pp
    332-369.

    ___________________. Versos inéditos y
    desconocidos de Rubén Darío. Revista Cuba
    contemporánea t XXXI, 1923, pp 260-283.

    _____________________ . Martí en Darío.
    Revista Cuba contemporánea, t XXXVII 1925, pp
    112-124.

    ____________________ Sincronismos a manera de
    prólogo para el lector cubano de "Crepúsculos
    fantásticos". Revista Cuba contemporánea t XL,
    1926, pp 64-79.

    ____________________ La nueva poesía en cuba.
    Revista Cuba contemporánea t XLIV, 1927, pp
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    Armas de, Emilio. "Regino E. Boti. Crítica
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    Columbié Ena, R. El exégeta. Edit. El
    Mar y La Montaña. Guantánamo. 1990

     

     

     

     

     

    Autor:

    Orleydis Alba
    Sánchez

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