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Comparación de una autobiografía y biografía de René Favaloro

Enviado por Valeria Moro



 

Conclusión

 

Resumen

En el siguiente trabajo se pretende dar a conocer al lector quién fue el Dr. René Favaloro, realizando una comparación entre una autobiografía y una biografía de dicho personaje. Los aspectos comparados son su personalidad, su ideología y su carrera profesional. La comparación está basada en dos libros: "Recuerdos de un médico rural" (la autobiografía) y "Diario Interior de René Favaloro" (la biografía, escrita por su amigo Carlos Penelas). A lo largo del trabajo se van exponiendo dos puntos de vista: cómo se veía Favaloro a sí mismo y cómo lo veían los demás. De esta forma, se buscan semejanzas y diferencias entre ambas percepciones, lográndose así que el lector se forme una idea clara de quién era este argentino que fue reconocido internacionalmente. La conclusión a la que se llega, es que las dos percepciones coinciden a la perfección. Esto lleva, a su vez, a concluir, que el Dr. Favaloro vivía según sus valores y siempre actuaba según lo que pensaba y decía. Sus actos no contradecían sus palabras.

 

Agradecimientos

En primer lugar, quiero agradecer a mi mamá por el apoyo psicológico durante mis momentos de crisis. También quiero agradecer a Lili por haber sido mi guía a lo largo de todo el trabajo, y a mi papá y hermanos por haberme prestado la compu durante tanto tiempo.

 

Introducción

Muchos escucharon por primera vez el nombre René Favaloro el 29 de julio del 2000, cuando todos los medios de comunicación anunciaron la muerte de dicho doctor. Recién en ese momento, muchos argentinos se enteraron que un hombre nacido y educado en esta tierra era reconocido internacionalmente como un excelente doctor, y, a su vez, debieron reconocer que en su propio país había sido tratado como un mendigo.

Ha llegado el momento de que los argentinos comencemos a valorar lo que tenemos, sin dejar de reconocer nuestros errores. El objetivo de este trabajo es, en parte, que el lector pueda conocer a este personaje argentino.

La psicología ha determinado que la personalidad de un individuo se construye a partir de lo que el individuo piensa de sí mismo, lo que los otros piensan de él y lo que él piensa de lo que los otros piensan.

Teniendo en cuenta la autobiografía "Recuerdos de un médico rural" y la biografía "Diario Interior de René Favaloro", se compararán las percepciones que tenía Favaloro sobre sí mismo y las que tenían los demás. Se buscarán semejanzas y diferencias entre las dos visiones de Favaloro como profesional, como persona y como intelectual. De esta forma, el lector podrá formarse un idea clara de quién fue este hombre ilustre.

El doctor René G. Favaloro nació en la ciudad de La Plata el 14 de julio de 1923. Provenía de una familia humilde, su padre fue carpintero ebanista y su madre modista. En 1941, al finalizar sus estudios en el Colegio Nacional de La Plata, ingresó a la carrera de medicina de esa casa de estudios. Se graduó en 1948, y entre 1950 y 1962 ejerció su profesión como médico rural en el pueblo pampeano de Jacinto Aráuz. En febrero de 1962 se trasladó a los Estados Unidos, radicándose en ese país por espacio de diez años. Durante ese período, cumplió una intensa actividad en la Cleveland Clinic Fundation, como miembro del staff del departamento de Cirugía Toráxica. Fue entonces que desarrolló el trabajo fundamental de su carrera: la cirugía directa de revascularización miocárdica, conocida como by-pass.

De regreso al país, Favaloro realizó una importante tarea científica y docente. En 1975 creó la Fundación Favaloro y, en 1993, el instituto universitario que también lleva su nombre.

Como cirujano realizó miles de operaciones y, además de escribir gran cantidad de artículos científicos, publicó varios libros, como "De La Pampa a los Estados Unidos", una biografía de San Martín, "Recuerdos de un médico rural". Este último, es un libro autobiográfico en el cual Favaloro narra, a través de anécdotas y vivencias, su experiencia como único médico de Jacinto Aráuz. En las páginas de esta obra, pueden encontrase tanto aspectos específicamente médicos como valores y características de las personas que lo protagonizan. Fue escrito en 1980.

Favaloro se suicidó el 29 de julio del 2000, luego de haber tenido una reunión con el Comité de Crisis de la Fundación. En ésta, se le pidió la renuncia. Sus amigos y conocidos dijeron que no pudo con la presión del sistema, las deudas y que estaba decepcionado con la situación de Argentina.

En la Fundación Favaloro tuvo amigos y enemigos. Carlos Penelas estaba entre los primeros: fue un estrecho colaborador y amigo del doctor durante más de veinte años. Nació en Avellaneda en 1946. Es poeta, escritor y conferencista. Escribió más de doscientos artículos para medios de la Argentina y del extranjero. Publicó más de veinte libros de poesía y prosa, entre los cuales se puede destacar "Poemas del amor sin muros" (1970), "Conversaciones con Luis Franco" (1078), que fue la conexión con Favaloro, "Anarquía y creación" (1997), "Elogio a la rosa de Berceo" (2002).

"A partir de su muerte, la vida de una persona es automáticamente rescrita" (Contratapa de "Diario Interior de René Favaloro".) Esto fue lo que intentó hacer Penelas en "Diario Interior de René Favaloro", publicado por primera vez en el 2003: construir una biografía de su amigo que no sólo destacara su aspecto profesional sino también su aspecto personal.

Una gran personalidad

Carlos Penelas realiza una caracterización general: "El doctor Favaloro era perfeccionista hasta el cansancio. Era brillante, estudioso y gentil. Era hiperactivo, moderado, pródigo. Generoso. Jamás tuvo espíritu de lucro. Era emotivo, contradictorio, testarudo. Era paternal, fraternal, seductor". Para otorgarle un tinte más objetivo, se pueden citar también las palabras de Cristina Castello, periodista: "Inteligente, polémico, estudiosos, testarudo, gentil. Perfeccionista nato. Hiperactivo y a la vez moderado".

"Ha llegado la hora de trabajar con humildad y modestia verdaderas" (1)

Otro detalle que lo caracterizaba: la sencillez y la humildad. Hijo de una familia humilde, él mismo reconoció haber heredado de sus padres la humildad y el amor por las cosas sencillas, así como también aprendió de ellos a valorar el esfuerzo realizado día a día para poder mantenerlos a él y a su hermano. A su vez, sus conocidos y amigos señalaron la genética y la educación familiar como causa de la sencillez de éste hombre.

También atribuyeron a estos orígenes su inteligencia, la cual le permitía analizar datos, almacenarlos, compararlos y luego transformarlos en conocimiento que transmitía gustoso a otras personas. Él quería que se lo recordara como docente, le gustaba enseñar y así lo expresa en "Recuerdos de un médico rural".

Aprender para enseñar

Hablaba hasta el cansancio de la educación. Era una de sus mayores preocupaciones, y es por esta vocación docente que abre la Universidad Favaloro. El gusto por la enseñanza, según él, lo adquiere en sus épocas de estudiante universitario. Como siempre era un alumno adelantado y excelente, sus compañeros solían solicitarle ayuda y a él le complacía compartir lo que sabía con ellos. Años más tarde, ya ejerciendo como médico en Jacinto Aráuz, enseñó personalmente a todas las madres medidas de higiene y cuidado de los niños, para evitar enfermedades.

Pero no sólo le gustaba enseñar, sino también estudiar y aprender. Él cuenta que en la universidad pasaba gran parte del tiempo en la biblioteca, profundizando los temas y la bibliografía dada por el profesor. Penelas también ve en Favaloro a un estudioso, con el cual mantenía charlas sobre diferentes textos de Ezequiel Martínez Estrada, Luis Franco, Unamuno, Thoreau, Emerson, Horacio Quiroga.

Perfeccionista hasta el cansancio

Como se dijo anteriormente, el doctor Favaloro era perfeccionista. Todo lo hacía personalmente. Así, "perfeccionista" es el adjetivo que utiliza Penelas cuando lo observa trabajar en la Institución: "revisaba puertas, probaba la comida de los pacientes, controlaba los videos, las conferencias, las pruebas de página, las camas, el laboratorio y la limpieza de los pisos".

Por otro lado, ya se puede descubrir esta característica cuando todavía era un médico rural. Si bien Favaloro no lo menciona directamente, ¿qué mejor expresión que "perfeccionista" puede describir a una persona que, cuando hubo que armar el hospital, se ocupó personalmente de conseguir todos los equipos (lo cual requería ir a Buenos Aires y a Bahía Blanca)?

Hombre hogareño y con valores

Favaloro tenía una "crítica lapidaria de la moral". Era lo que suele llamarse un hombre con valores. Para corroborarlo, basta con recordar que cuando se inauguró la Fundación redactó él mismo diez mandamientos que debían sostenerse a raja tabla, "basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado" (Dr. René Favaloro 29/7/2000). Él anhelaba siempre la verdad.

Favaloro tenía inclinación por los pobres, lo cual él atribuye a sus años en Jacinto Aráuz. Sus conocidos lo escucharon hablar con "pasión y afecto de los crotos que tenía como pacientes".

Con referencia al hombre cotidiano, Favaloro fue un buen esposo, amaba la tierra (amor que heredó de su abuela) y no podía vivir sin un huerto, le gustaba el fútbol (era hincha de Gimnasia y Esgrima de La Plata), cocinaba y muy bien (Penelas recuerda que Favaloro le pasó unas recetas de la abuela), él mismo lavaba los platos y si había que pasar el lampazo, también lo hacía. Esto lo afirma Penelas y en "Recuerdos de un médico rural", si bien no se explicita, puede darse por obvio, ya que Favaloro vivió solo en Jacinto Aráuz durante casi un año, por lo que él debía realizar todos los quehaceres domésticos.

Persevera y triunfarás

Penelas dice que una de las cosas que admiraba de Favaloro fue "su garra". Cuando se proponía algo, no paraba hasta verlo realizado. Así logró construir la clínica de Jacinto Aráuz, concretar la Fundación, abrir la universidad. Su personalidad estuvo siempre cargada de energía y optimismo. El Dr. Mariano Favaloro, su primo hermano, afirma que "toda su vida fue una sucesión de proyectos, concretados casi en forma matemática, su sostén vital fueron esos proyectos, eso desafíos". Es evidente que él estaba de acuerdo con esta afirmación, ya que, estando en Estados Unidos, cuando su jefe le preguntaba qué límites tenía ese deseo suyo de avanzar siempre, él pensaba "¿límites? Eso significa detenerse. Desgraciado el que llegue a conformarse".

Hechos trágicos

Existen ciertos hechos en la vida de una persona que marcan su personalidad. En el caso de Favaloro, dos hechos dramáticos marcaron su vida: uno, el accidente de su hermano, que viajando en motocicleta fue embestido por un microómnibus, sufriendo un traumatismo de cráneo con conmoción cerebral que duró más de diez días, y fractura de ambas piernas. La aparición de gangrena hizo necesaria la amputación de la pierna izquierda. Favaloro colaboró con los médicos que se ocupaban de su hermano, y así, él sintió que su responsabilidad se había acrecentado. Varios años después, al hablar con Penelas y hacer referencia a este hecho, su amigo notaría en el doctor un dejo de tristeza.

El otro hecho trágico, fue la muerte de Tony, su esposa. Murió de cáncer. Su muerte dejó un espacio vacío en la vida del doctor, ya que había sido su compañera durante muchos años: lo ayudó a construir la clínica de Jacinto Aráuz, viajó con él a Estados Unidos y luego volvieron juntos a Argentina.

Es inevitable hacer referencia también a la forma en que Favaloro se fue de este mundo. Una persona que siempre tenía entre sus manos algún proyecto, que nunca bajó los brazos frente a las dificultades y no paró hasta ver realizado lo que se había propuesto, y que retornó de Estados Unidos (a pesar de gozar allí de un alto prestigio) porque se sentía unido a su patria, ¿cómo es posible que simplemente se suicidara? Carlos Penelas, al igual que otros de sus seres queridos y el propio Favaloro en la carta escrita antes de su muerte, afirma su incapacidad de aceptar el sistema actual, prefiriendo la muerte antes que unirse a la corrupción existente en la medicina actual. Si esto es verdad, no hay dudas de que los valores morales y la ética de este hombre eran incuestionables.

 

Un gran humanista e intelectual

Al analizar la vida de Favaloro, rápidamente sale a la luz que, además de gran médico y científico, fue un gran humanista. Su formación comienza en el seno de la familia, donde aprenderá el valor de la humildad, la sencillez y la honestidad. El sacrificio que debían realizar sus padres para pagarle los estudios, hace que desde chico Favaloro aprenda la importancia de la educación. Así lo plantea él en "Recuerdos de un médico rural" y lo confirmará Carlos Penelas, años más tarde, cuando transcriba los diálogos entre amigos que mantuvo con el doctor.

Educación primaria y secundaria

En 1936 ingresa al colegio Nacional de La Plata, donde tiene como docentes, entre otros, a Ezequiel Martínez Estrada, Arturo Marasso, Carlos Sánchez Viamonte y Pedro Henríquez Ureña (2) . Al evocar sus tiempos de estudiante secundario, Favaloro diría: "dedicaba mi mayor esfuerzo a las ciencias biológicas, sin descuidar la formación humanística, aspecto fundamental de los conocimientos impartidos en el viejo Colegio Nacional de la Universidad de La Plata". Esto lo llevará después a interesarse por los problemas sociales de la Argentina, queriendo "introducir la asepsia en lo político, en lo social", considerando siempre como herramienta fundamental la educación.

Un universitario rebelde

En 1942, Favaloro ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad reformista y liberal de La Plata, expresando ya su vocación social. Por esa época, reinaba en el país un clima de alboroto y confusión: desde 1930, con el derrocamiento de Hipólito Irigoyen, se habían sucedido varios gobiernos, tanto militares como "democráticos" (aunque casi ninguno de los presidentes elegidos logró concluir su mandato). Los jóvenes estaban muy politizados y participaban activamente en los asuntos del gobierno. Si a los conflictos internos que había en el país se le agregan los conflictos externos, la Segunda Guerra Mundial, no es de extrañar que la mayoría de las universidades hayan sido centro de reunión de jóvenes idealistas, dispuestos a luchar por lo que creían justo.

En este ambiente, Favaloro cursó sus primeros años de medicina y, como era esperable de una personalidad e ideología como la suya, formó parte de la Federación Universitaria. En 1945, año en el que Perón asume como presidente, es detenido junto con otros miembros de la Federación y trasladado a la cárcel de Olmos. Haciendo referencia a este hecho, admitirá, varios años más tarde, que "como estudiante participé de los movimientos universitarios que lucharon por mantener en nuestro país una línea democrática, de libertad y justicia, contra todo extremismo. Por ello soporté la cárcel por algunos días en dos oportunidades". Algo curioso: en todas las biografías del doctor, sólo se menciona una detención.

Postura política

Una vez recibido de médico (1948), después de hacer el servicio militar (1946), y con el título de "Doctor en medicina", accede a un puesto médico interno auxiliar en el hospital Policlínico de La Plata. Aquí se manifiesta claramente su ética y las ideas firmes que tenía, ya que para quedar definitivamente en el puesto debía firmar un contrato en el cual afirmaba que aceptaba la doctrina del gobierno (en ese momento, estaba Perón en el poder. Además, debía figurar el aval de algún miembro de trascendencia del partido peronista, algún diputado o senador que corroborara su declaración. De esta forma, Favaloro rechazó la oferta de trabajo y dejó en claro cuál era su postura.

"Resulta casi obvio afirmar que el doctor Favaloro no era peronista ni radical. Quien admiró a don Pedro Henríquez Ureña o a Joaquín V. González, quien leyó con pasión páginas de Unamuno, quien entre los nuestros solía mencionar a Horacio Quiroga, Hudson o Mallea (3) , es imposible que simpatizara con alguna de estas dos corrientes que generaron lo que vivimos en estos días de desolación e infamia" (Carlos Penelas.)

Médico rural

Debiendo hacer algo para poder subsistir y colaborar con la economía familiar, aceptó el trabajo como médico rural que le ofrecía su tío. El único médico que atendía a la población de Jacinto Aráuz y sus alrededores, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Había buscado reemplazante infructuosamente y solicitaba que Favaloro lo suplantara, aunque sea por dos o tres meses. Favaloro nunca se imaginó que tres meses se convertirían en casi doce años de tanta trascendencia para el resto de su vida.

Proveniente de un barrio muy pobre, no le fue difícil adaptarse a la vida sencilla y humilde del pueblo pampeano. Esta etapa de su vida la resumiría diciendo "estuve doce años como médico rural y llevo el olor a rancho para siempre". A su vez, Penelas encontraría en esta convivencia con los pueblerinos el origen de "su afecto por los agricultores, los chacareros, por los seres humildes, los desdichados".En el capítulo anterior ya se hizo referencia a la inclinación por lo pobres que tenía el doctor.

Estando en Jacinto Aráuz es que surge su primer proyecto: la clínica. Convencido de que todas las personas, sin importar su condición económica, política o social, merecen una buena y adecuada atención sanitaria, construyó, con la ayuda de su esposa y de su hermano, un centro asistencial. Además, como ya se mencionó, enseñó a la población medida de higiene y cuidados de la salud, ya que consideraba que educar a la población era la única forma de mejorar su nivel de vida.

Ida a Estados Unidos y vuelta a un país hecho pedazos

En 1962 viaja a los Estado Unidos, donde permanece casi diez años. Luego de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular, regresó debido al eterno compromiso con su patria. "Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica".

"Sabía, y lo señaló en más de una oportunidad, que la Argentina seguía siendo un país feudal, que los gremialistas eran parte de un aparato corporativo y que la justicia social tardaría en llegar. Regresó al país pues pensaba que podía cambiarlo, que podía hacer algo por él. No sólo desde la medicina, sino fundamentalmente como docente, como educador" (Diario interior de René Favaloro.)

Favaloro tenía puestas sus esperanzas en los jóvenes. Ya no era posible cambiar a los políticos y dirigentes actuales. Pero los jóvenes lo desilusionan, "van a lo superficial y viven al día porque perdieron las ilusiones". A su vez, "sabía que el error fundamental de nuestra cultura reside en la mala educación secundaria" (Héctor Ciocchini.)

Nunca tuvo pelos en la lengua, denunció la corrupción de la dirigencia política y promulgó una medicina social al servicio del hombre. Le gustaba hablar sobre casi todos los temas, con palabras sencillas pero cargadas de crudeza lógica, que normalmente provocaban rechazo en los sectores de poder. Pese a esto, debió pactar más de una vez con los que poseían el poder. "Estaba demasiado cerca de ellos".

Dice Penelas que repudiaba la "alta sociedad", pero debía convivir con ellos. Él lo manifestó de forma indirecta: "es horrible, reina el individualismo y sólo importa el consumo. Predomina una exaltación de lo material."

Lo angustiaban los problemas de la salud, la injusticia social, el hambre, el tráfico de drogas, la comercialización de la medicina. "Lucha contra la tecnología sin humanismo, contra la llamada posmodernidad, contra las usinas del capitalismo internacional, contra las políticas de exclusión, contra una medicina gerenciadora que, paradójicamente, de manera solapada, quiere mostrarla". En una entrevista realizada en el 94’, Favaloro describió la sociedad como "decadente y llena de contra sentidos. Por un lado, está el avance tecnológico que bien usado permite una mejor calidad de vida y de salud; por otro, la pérdida de los valores esenciales". Penelas debe haber escuchado varias veces, durante los años de amistad con el doctor, ésta y otras frases similares, ya que concluyó que "sentía en sí un antagonismo serio, profundo".

En 1994 Favaloro expresó "habrá que comprender que el hombre forma parte de una sociedad a la cual debe entregarse para mejorarla. Se ha terminado la etapa individualista". En "Recuerdos de un médico rural" declaró que es imposible vivir en comunidad sin tolerancia. Esta tolerancia, postulaba, debe iniciarse en la familia y trascender a la sociedad y el país. Según su punto de vista, es base en la educación y debe comenzar en la niñez. Sin respeto por el individuo como tal, como simple ser humano, sin importar cual sea su condición, es difícil alcanzar la convivencia.

No se puede citar un único y determinado hecho o descripción, que muestre que todas las personas que lo conocieron lo calificaron como un hombre entregado a mejorar la sociedad, dispuesto a darle lo mejor de sí. Solamente los que no concordaban con su ideología, los que sólo estaban interesados en los fines lucrativos de la medicina, lo consideraron un demente. Una reflexión: es evidente que el famoso refrán "si no puedes con tus enemigos, úneteles" no reflejaba la ideología del doctor Favaloro. Prefirió suicidarse antes que ir contra sus principios. ¿Cuántos hombres con una ideología tan firme existen hoy en día?

 

El famoso doctor

Ya se han analizado los aspectos más íntimos de la vida de René Favaloro. Resta ahora, hacer referencia a la característica que hizo que este hombre gozara de prestigio internacional: su carrera profesional.

Anteriormente se han mencionado, a grandes rasgos, el desempeño de Favaloro en el campo de la medicina: luego de recibirse con excelentes notas, fue médico rural, viajó a Estado Unidos donde inventó el by-pass, y finalmente regresó a Argentina para crear la fundación que lleva su nombre.

"En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales" (4)

No es necesario decir que Favaloro fue, y sigue siendo, considerado como un excelente médico, tanto por parte de sus pacientes como por parte de sus colegas. Según sus propias palabras "el médico necesita poseer condiciones éticas y humanas, una sólida y completa formación cultural, científica y técnica y un acabado conocimiento de la realidad económica, social y sanitaria del país. En otras palabras, debe tener formación universal, sentido nacional y profunda vocación de servicio, sin dejar de lado el componente espiritual de su misión". Si se consideran las características de este hombre, planteadas en los capítulos anteriores, es evidente que el Dr. Favaloro se ajustaba a su propia definición de médico. De esta forma, queda establecido el concepto que tenía este personaje sobre sí mismo, respecto de su desempeño profesional.

Referente internacional de la medicina argentina

Las personas que lo conocieron personalmente y las que se han dedicado ha investigar su obra, concuerdan en que fue uno de los máximos referentes internacionales de la medicina argentina. La trascendencia internacional del Dr. René Favaloro se debe principalmente a los aportes que realizó a la cirugía cardiovascular a través de la técnica del by pass coronario, que desarrolló durante su estadía en Estados Unidos, en la Cleveland Clinic de Ohio. Este fue el logro más importante de su carrera.

En 1971, luego de rechazar innumerables ofertas para trabajar en Estados Unidos, decidió volver a la Argentina con el propósito de organizar en Buenos Aires un centro de excelencia en cirugía cardiovascular que combinara la asistencia médica con la docencia y la investigación, de acuerdo con las tendencias de la Cleveland Clinic. René Favaloro introdujo de esta forma la cardiología moderna en la Argentina y, además, fue pionero en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades coronarias. En 1980 el equipo de Favaloro realizó el primer trasplante cardíaco del país en el Sanatorio Güemes. Diez años más tarde, en 1990, se realizó el primer trasplante cardiopulmonar del país. Ambas intervenciones se realizaron con éxito, demostrándose así no sólo la capacidad que tenía como médico, sino también la capacidad de preparar a especialistas excelentes.

En "Recuerdos de un médico rural", si bien no emite juicio sobre sí mismo como profesional, el descenso del índice de mortalidad en lo alrededores de jacinto Aráuz es una prueba irrefutable de su buena preparación como médico. En referencia a la opinión de los demás, basta nombrar algunas de las tantas menciones que recibió: La Medalla de Oro de la Ohio Statu Medical Asociation en 1970, la Medalla de Oro otorgada por la Sociedad Argentina de Cardiología en 1978, el Premio de la Cleveland Clinic Foundation "Distinguished Alumnus Award" en 1987, el título Doctor Honoris Causa otorgado por la Universidad de Tel Aviv, Israel, en 1980, el Premio Konex en 1993.

Dirigente de la Fundación

Hasta aquí se han comparado las visiones de Favaloro como médico, quedando todavía por comparar el Favaloro en su papel de dirigente de la Fundación. En el libro "Diario Interior de René Favaloro", si bien no se explicita, se puede leer entre líneas que, según Penelas, el papel de mandatario no era el más indicado para Favaloro, o al menos no lo era dadas las condiciones en las que se encontraba, y aún se encuentra, el país.

La autora de este trabajo no ha encontrado testimonios del propio Favaloro que establezcan cómo se percibía a sí mismo como dirigente. Sin embargo, parece evidente que hubo dos momentos en la vida de este hombre que establecieron esta percepción: el primero es cuando decide construir la fundación y el segundo corresponde al momento de su muerte. En el primero, se puede conjeturar que se consideraba una persona capaz de dirigir y llevar a cabo una organización de semejante magnitud, o de lo contrario jamás habría emprendido semejante empresa.

El momento en que se suicida, puede ser considerado como el momento en que considera que no puede seguir dirigiendo su propia creación y, no viendo otra solución, decide quitarse la vida.

 

Conclusión

A lo largo de los tres capítulos se ha realizado una comparación de tres características del Dr. René Favaloro, basándose dicha comparación en cómo se veía él a sí mismo y cómo lo veían los demás.

A modo de conclusión, se puede decir que las opiniones que Favaloro tenía sobre sí mismo coinciden con las percepciones que tenían los demás sobre él. Es importante destacar que ciertas características que sus conocidos le atribuían, como la humildad, la bondad, él jamás se las atribuyó explícitamente. En estos casos, se han citado acciones que demuestran los testimonios de sus allegados.

De esta forma, se demuestra que fue un hombre transparente, que siempre hizo lo que dijo, y siempre dijo lo que pensaba.

 

Bibliografía

 

Notas

  1. Mensaje de René Favaloro a los estudiantes reunidos en Glacier Park Lodge, Montana, Estados Unidos, 1993. De "Don Pedro y la educación".
  2. Martínez Estrada: Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo argentino, nacido en 1895 y fallecido en 1964. Es autor de una extensa y variada producción creativa que desarrolló a través de los principales géneros literarios. Concebidos como un intento de análisis e interpretación de la realidad argentina y la idiosincrasia de sus compatriotas, sus ensayos generaron vivas polémicas en los foros culturales y artísticos de su nación, pero también le consolidaron como uno de los pioneros en el empeño por enriquecer la figura del escritor con una faceta de intelectual que se erige en la conciencia crítica de la sociedad de su tiempo.
    Marasso: Nació en Chilecito, La Rioja, y se vinculó desde muy joven con las actividades docentes en la Facultad de Humanidades en La Plata. Mostró siempre inclinación por una crítica erudita, atenida más a la compulsa de las fuentes y de las influencias que a la valoración de las obras literarias.
    Sánchez Viamonte: Jurista argentino. Fue diputado nacional (1940-1943), profesor en las universidades de La Plata y de Buenos Aires (1958) y miembro fundador de la Unión Latinoamericana. Escribió numerosas obras, entre las que cabe citar "Tratado sobre el «habeas corpus»" (1927), "Manual de derecho político" (1960) y "Teoría del Estado" (1968).
    Henríquez Ureña: Nació en Santo Domingo en 1884.Fue un crítico literario, ensayista, lingüista y poeta dominicano. Era hijo de Francisco Henríquez y Carvajal y la escritora dominicana Salomé Ureña. Vivió la última etapa de su vida en Argentina. En la ciudad de La Plata en Argentina ejerció la docencia y trabajó en actividades literarias, conferencias y aportes en la organización de bibliotecas.
  3. Unamuno fue un filósofo y escritor español. Mallea fue un escritor argentino. Ambos escribieron ensayos de carácter existencial y de indagación psicológica.
  4. Congreso de Bioingeniería 1999)

 

Valeria Moro


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