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Estudio de la violencia hacia la mujer en la relación de pareja




  1. Resumen
  2. Desarrollo
  3. Conclusiones
  4. Referencias bibliográficas

Resumen:

Por la envergadura que encierra la relación marital para el sano desarrollo del individuo, su adecuada extensión a nivel social, así como su imprescindible valor en inicio de la formación de la familia, nos proponemos el presente trabajo, que tiene como objetivo identificar algunas características de la violencia que se presentan en la relación de pareja hacia la mujer así como profundizar en otros aspectos importantes para comprender este problema de salud social, y de esta forma promover y apoyar proyectos de intervención comunitaria que contribuyan a la prevención de este fenómeno.

Palabras claves: violencia, violencia de género.

Introducción:

Son muchos los aspectos de la vida humana que conspiran contra la calidad de vida en su relación con el sector salud (1)

Al considerar la salud no sólo como la ausencia de enfermedades sino el estado de completo bienestar biológico, psicológico y social, (Constitución de la OMS, Ginebra, 1976) si existe la violencia como factor actuante sobre los 3 aspectos, es evidente que afecta el estado de salud. (1)

La violencia tiene que ver con la utilización de la fuerza física o de la coacción psíquica o moral por parte de un individuo o grupo de sujetos en contra de sí mismos, de objetos, o de otra persona o grupo de personas víctimas, por lo que constituye una amenaza o negación de condiciones de posibilidad de realización de la vida y de la supervivencia. (2)

La violencia desde el punto de vista social y de salud, afecta a todos los países y a todas las capas sociales, y es sin duda un asunto muy complejo y de difícil solución. (3)

Dentro de los factores etiológicos de la violencia se encuentran:

  1. Factores macrosociales: Entre ellos está el aumento de la urbanización y en la migración, el desempleo, el narcotráfico, el incremento de la pobreza, el enfrentamiento político, inclusión o exclusión de grupos humanos, medios de comunicación masiva, etc. (4)
  2. Factores microsociales:
  • Factores familiares: Desorganización familiar, violencia física presenciada por el futuro agresor en su familia, maltrato físico o psicológico, incluso sexual sufrido por él, formación, desde la familia, de tradición violenta por vías de formas de empleo del tiempo, tipo de preferencia cultural, patrones de consumo de sustancias tóxicas, no uso de formas sociales de ayuda e incluso por vías de determinar funcionalmente trastornos psicopatológicos que facilitan la conducta violenta. (4)
  • Factores psicológicos: Alcoholismo y drogadicción (por las peculiaridades psicológicas del adicto e independiente del efecto que la intoxicación en sí, en el consumidor habitual o el ocasional, puede tener sobre las conductas violentas, estimulándolas o desinhibiéndolas, propensión a la frustración o sensación de abandono o rechazo, propensión a la culpa con la consiguiente búsqueda de castigo, impulsividad de origen neurótico o psicoorgánico, pobreza o falta de patrones morales, aprendizaje por modelación de conductas violentas, propensión a estados pasionales y emociones intensas con la consecuente afectación de la regulación conductual, pobre identidad propia y participación disocial en grupos, pobres capacidades para la relación interpersonal y para la sensibilidad interpersonal. (4)
    • Factores biológicos: Los efectos de proclividad a la agresión por consumo de tóxicos como el alcohol y drogas, daño cerebral difuso y localizado, trastornos hormonales, entre otros. (4)

Estos factores (sociales, psicológicos y biológicos) no pueden verse como causales exclusivos de la conducta agresiva contra otros, incluyendo a los niños, sino en dinámica interdependencia y por vía de estudios de participación interdisciplinaria. (4)

Por la repercusión que tiene este fenómeno en la sociedad y específicamente en la familia, es que nos proponemos estudiar algunos aspectos importantes para su mejor comprensión.

Desarrollo

La violencia es uno de los fenómenos más extendidos de nuestra época y su impacto se advierte no sólo en situaciones de abierto conflicto, sino que incluso, en la resolución de problemas, a veces muy simples, de la vida diaria.

En esa medida, se puede afirmar, con certeza, que muchas personas, en alguna etapa de sus vidas, han sido víctimas de violencia. (5)

La violencia familiar ha sido entendida como: todo acto que se comete en el seno del hogar por uno de sus miembros, que perjudica la vida, el cuerpo, la integridad psicológica y libertad de otros miembros de ésta, no sólo gravemente, sino también en otros grados, es decir moderada, leve y sutil. (6)

Las investigaciones señalan que la violencia conyugal es la violencia más frecuente de violencia intrafamiliar. Es una problemática tan extendida como oculta.

Existen muchas razones por las cuales tanto la víctima como el victimario intentan disimular y ocultar la situación de maltrato.

Es por eso que sólo cuando la violencia provoca grandes daños físicos o psíquicos, el fenómeno se vuelve visible para los demás. (7)

Datos encontrados en investigaciones de países latinoamericanos (Ferreira 1993, Corsi 1993). Arrojan que:

  • Un 2% de hombres son maltratados por su pareja.
  • Un 23% de parejas tienen violencia cruzada.
  • Un 75% de parejas el hombre maltrata a la mujer. (5)

Efectivamente existe una violencia que afecta desproporcionadamente a la mujer por su sola condición de pertenecer al sexo femenino, la que no se explica en forma exclusiva por su clase social o edad, por sus creencias religiosas o políticas, por su etnia o preferencia sexual.

Se ha comenzado a identificar dichas conductas como una violencia relacionada con el género. (5)

Se entiende por violencia de género al ejercicio de la violencia que refleja la asimetría existente en las relaciones de poder entre varones y mujeres, y que perpetúa la subordinación y desvalorización de lo femenino frente a lo masculino.

Se caracteriza por responder al patriarcado como sistema simbólico que determina un conjunto de prácticas cotidianas concretas, que niegan los derechos de las mujeres y reproducen el desequilibrio y la inequidad existente entre los sexos. La diferencia entre este tipo de violencia y otras formas de agresión y coerción estriba en que en este caso el factor de riesgo o de vulnerabilidad es el solo hecho de ser mujer. (PANOS, 1998). (5)

Este tipo de violencia es totalmente inaceptable pues es contraria a los valores y prácticas de una ética de convivencia en la diferencia y respeto del otro. (7)

Todas las mujeres históricamente han vivido en mayor o menor intensidad formas de violencia. Ejemplos existen cuando no se reconoce nuestro trabajo, cuando se plantea que nuestra opinión no es importante y nos hacen callar, cuando hemos sido objeto de mensajes publicitarios donde somos tratadas como objetos sexuales, etc. (4)

Existen diferentes formas donde se manifiesta los malos tratos hacia las mujeres:

  1. Es la capacidad de destrucción con el gesto, la palabra y el acto. No deja huellas visibles inmediatas, pero sus implicaciones son más transcendentes. (8)

    2. Abuso físico: Es considerada como toda lesión física o corporal que deja huella marcas visibles, ésta incluye golpes, bofetadas, empujones, etc. Es la forma más clara y evidente del maltrato hacia la mujer, aunque esta información suele ser negada y encubierta por la mayoría de ellas. (4)

    3. Abuso sexual: Es la imposición (generalmente del hombre) para realizar el acto sexual (tocamiento, caricias, o penetración oral, vaginal o anal) en contra de la voluntad del otro (generalmente la mujer). (4)

    En muchas relaciones que se vuelven violentas es frecuente que el primer ataque aparezca como un hecho aislado.

    Pero en numerosos casos, se desarrolla el ciclo de la violencia descrito por Leonore Walter psicóloga norteamericana, quien lo describió en tres fases:

    • Explosión de la violencia: pegar, cachetear, patear, herir, abuso Acumulación de tensión: enojo discusiones, acusaciones, maldecir.
    • sexual, abuso verbal y puede llegar hasta el homicidio.
    • Período de calma: que también se le dice de luna de miel o de reconciliación, el hombre niega la violencia, pone pretextos, se disculpa o promete que no va a volver a suceder. (5)

    Muchas esposas maltratadas soportan durantes años situaciones de violencia continuada por parte de sus esposos. Existen investigaciones que plantean el por qué se mantienen en esa situación:

    • Tienen nociones muy negativas de su propio valor personal (autoestima dañada)
    • Piensan que pueden ser rechazadas por sus padres y amigos que la van a culpar de o ser buenas esposas y buenas madres.
    • Piensan que si se separan de sus esposos estos la van a matar.
    • Piensan que sus maridos van a cambiar (ciclo de la violencia)
    • Enfrentan grandes problemas económicos o piensan que de separarse su situación económica va a ser muy crítica.
    • Tienen niños pequeños y piensan que estos necesitan económica y emocionalmente a sus padres.
    • Dudan de poder valerse solas económicamente.
    • Creen que una mujer divorciada no tienen valor.
    • Piensan que si tienes niños pequeños les va a ser difícil encontrar trabajo y cuidar de ellos, etc.(4)

    El sector salud detecta y registra preferencialmente la violencia cuando se relaciona con episodios sangrientos y letales, pero posee mínimos registros de la violencia que se produce en la cotidianidad del hogar, que no mata pero perjudica la calidad de vida y por lo tanto el estado de salud.(5).

    El problema general que afecta a todas las fuentes primarias de información sobre violencia domestica es el elevado subregistro de evento de violencia contra la mujer derivado del hecho de que una proporción indeterminada de sobrevivientes no hacen la denuncia o no buscan asistencia médica por diversas razones. (5).

    Los datos recogidos por la OPS, y otras instituciones internacionales y nacionales de salud en los diferentes países hablan de la violencia que vive la mujer como una epidemia invisible. (5).

    Es considerada como una de las principales violaciones de los derechos humanos y hoy día se ha convertido en un problema de salud en varios países de la región de las Américas. (9).

    Estimaciones obtenidas a partir de diversas investigaciones coinciden en indicar que la violencia conyugar afecta a una de cada cuatro mujeres en hogares de todo el mundo. (7).

    En Puerto Rico entre los años 1977 y 1978 más del 50% de las mujeres que murieron asesinadas fueron víctimas de sus maridos.

    En Brasil en 1980 murieron de esta forma 722 mujeres, estudios realizados en México constataron que el 61% de las mujeres dueñas de casa eran golpeadas y en Francia los investigadores observaron que el 95% de las víctimas presentadas eran mujeres. (10).

    En Cuba, violación, el abuso sexual de menores, la violencia doméstica o familiar ha tenido sus manifestaciones, sin duda, pero no en orden del resto de los países de América Latina. De hecho el tipo de sociedad en que vivimos no engendra violencia estructural ni institucional. Todo lo contrario, el principio de la igualdad, la no discriminación esta incorporado a todas las leyes y políticas del país. (3).

    A pesar de los esfuerzos realizados por lograr equitativas relaciones entre ambos géneros, a pesar de los espacios sociales ganados por la mujer cubana, la ruptura con las formas caducas de concebir el rol de cada sexo en la pareja y en la familia no ha sido completa.

    Desafortunadamente, la lentitud en la evolución de la creencia constituye uno de los hechos esenciales de la historia. (11).

    En estudios realizados por un grupo de investigadores de Medicina Legal en nuestro país se aprecia que las muertes violentas superan el 10% de las muertes anuales, y estas se producen en el domicilio como lugar frecuente de ejecución del delito. (12).

    Conclusiones

    La violencia a fuerza de cotidiana, se nos va volviendo casi imperceptible, despersonalizada, no le damos el espacio que requiere en nuestra conciencia individual y colectiva, sin embargo se trata ciertamente, de una realidad compleja que nos resistimos a percibirla y se nos dificulta pensarla.

    Vencer esta herencia de violencia legada por el pasado o fomentada en la actualidad no es alcanzable en corto tiempo, pero no por ello irrealizable.

    No por negarla o dejarla de reconocerla dejará de existir. No se trata de aprender a vivir con la violencia, sino a percibirla como un fenómeno controlable y transformable que trasciende las ciencias, para poder ser abordadas por diferentes actores sociales.

    Las generaciones futuras tienen derecho a crear un mundo de paz, sin violencia, lo que puede ser traducido en salud, bienestar y calidad de vida.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Núñez Ferrer M, Jiménez V, Ferrer Marrero D, et al. La violencia familiar. ¿Un problema de salud? Rev. Cubana Med Gen. Integr 1998; 14(6): 538-41.
    2. La violencia: un problema de salud pública que se agrava en la región. Bol. Epidemiol 1990; 112(2): 1-7.
    3. Artiles de León Iliana. Violencia: un problema social y de salud. Rev. Sex y Soc. Año 2, No 8, diciembre 1997:32-33
    4. Artiles de L. I., J. Iliana, comp., Violencia y sexualidad. Editorial científico Técnica, La Habana 1998: 24-33, 84-100.
    5. Artiles de L. I. Salud y violencia de género. Rev. Sex. y Soc. . Año 6, No15, agosto 2000: 27-29.
    6. Artiles de L. I.. ¿Aprendemos la violencia? Rev. Sex. y Soc. Año 2, No 4, abril 1996: 17-18.
    7. Sánchez A. T. Violencia Conyugal. Rev. Sex. y Soc. Año 4, No 10, mayo-agosto 1998: 23-27.
    8. Grosman M. A. Violencia en la familia. Buenos Aires. Editorial Universidad, 1992: 68
    9. Ortíz G. Maria T. y Morales A. I. ¿La violencia doméstica es percibida por mujeres de mediana edad? Rev. Cubana Med. Gen Integr 1999, 15(5): 503- 8
    10. Almenares A. M., Louro B. I. y Ortíz G. Maria T. Comportamiento de violencia intrafamiliar. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 1999, 15(3): 285-92
    11. Veitía M. I. Violencia hacia la mujer en las relaciones de pareja. Rev. Sex. y Soc. . Año 3, No 7, Agosto 1997: 36-7
    12. Violencia doméstica. Que nadie se entere .Rev. Bohemia 1992, Nov. 26: 8-12.

     

    Autora :

    Maricela Alfonseca Guerra

    Licenciada en Psicología

    Categoría: Psicología

  2. Abuso emocional o psicológico: Está vinculado a acciones u omisiones destinadas a degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones de la mujer, por medio de la intimidación, manipulación, amenazas directas o indirectas, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal. (4)

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