Síntesis de investigaciones arqueológicas
de la amazonía peruana:
"Alto Amazonas"

  1. Introducción
  2. Cuenca de Chinchipe
  3. Cuenca del Chotano
  4. Cuenca del Utcubamba
  5. La Cultura Chachapoyas
  6. Testimonios culturales
  7. Estudios e Investigaciones
  8. Otras investigaciones en el Alto Amazonas
  9. Bibliografía
  10. Anexo

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo, se basa específicamente, en una serie de recopilaciones de diferentes investigaciones arqueológicas en la Amazonía Peruana, particularmente de un área muy estudiada, me refiero al Alto Amazonas.

La Amazonía Peruana tiene una extensión de 736,445 Km2 y constituye alrededor del 62% del territorio nacional, que representa aproximadamente un 15% de la Cuenca. Alberga la presencia de 65 pueblos indígenas agrupados en 12 familias lingüísticas. Estos han desarrollado diversas estrategias de adaptación y cambio para alcanzar su supervivencia en condiciones adversas de subordinación económica, política y socio-cultural.

El presente trabajo, va a tomar en consideración, al Alto Amazonas, como conformada por los ríos: Utcubamba, Chinchipe y Chotano. También, va explicar con mayor amplitud las investigaciones realizadas, referentes al Utcubamba, particularmente lo relacionado a la Cultura Chachapoyas.

CUENCA DE CHÍNCHIPE

Aquí trabajo Jaime Miasta, en esta área encuentra varios pisos ecológicos que forman unidades o cuencas hidrográficas con clima tropical con bosque, y clima de sabana.

En la mayoría de las márgenes de los ríos se han encontrado sitios arqueológicos y a los extremos de las márgenes hay pinturas rupestres. Según Miasta, esta zona ha sido de tránsito o pasaje. Ha encontrado sitios de alfareros tempranos.

Sus estudios cerámicos, la dividió en tres etapas:

● Etapa de los cazadores de Facial: Facial es un peñón en margen sabana, con arte rupestre que pertenece a cazadores, según Miasta. En la zona de Lonya Grande, encontró improntas de manos (manos de jóvenes). Se interpreta que son ritos, para pasar luego ser adultos. Improntas de manos las vincula a zona de Otávalos cerca de Quito, en Ecuador. Supone que vienen cazadores del Ecuador por cuenca hidrográfica. Ha encontrado figuras de camélidos junto a cazadores, figuras antropomorfas, las cuales vinculó a Chavín. Aunque no tiene que ver con Chavín. Encuentra símbolos que según el, es perteneciente a la dinastía Han de China (se refiere a que algunos de la dinastía Han llegaron acá). Argumenta que formas de hacha Vicús tienen patrón asiático y son de cobre.

● Zona de Michinal: Desembocadura del río Tabacosa y Chinchipe, en terraza aluvial y se observa un montículo cubierto de vegetación con sabana y bosque seco. Menciona que presenta un precerámico similar a Huaca Prieta entre otras. Economía de caza y recolecta. Se trata de grupos pequeños con asentamientos dispersos en las orillas de los ríos. Halló arpones, morteros, chancadores, entre otros.

● Formativo de Cerezal: Confluencia de Cerezal y Sabones (550 msnm. En sabana árida). Gran montículo con terraza aluvial y patio. Creció con edificios dispuestos con apariencia en "U". Ubicación estratégica con terrazas aluviales propicias para la irrigación y agricultura. Asentamientos aldeanas ocupadas por grupos dispersos de terrazas aluviales asociados a grupos de cultivos. La mayor parte de la alfarería Cerezal se relaciona con Ecuador, Pandache, Machalilla, Momil, Chorrera, Pacopampa, Bagua, Tocaquillo y las fases de Marcará.

CUENCA DEL CHOTANO

Zona estudiada principalmente por Ruth Shady y Daniel Morales. Pacopampa, se encuentra en la margen izquierda del río Chotano, tributario del río Marañón. En Pacopampa se ha identificado entierros funerarios en chullpas cuadrangulares, así como importantes piezas cerámicas.

En las excavaciones realizadas por Shady, en el centro ceremonial San Pedro de Pacopampa y otros establecimientos de la zona, fueron encontrados entierros humanos pertenecientes a las fases Pacopampa-Machaypungo, Pacopampa-Pacopampa y Pacopampa-Chavín. Además halló ofrendas de cerámica, en los entierros de las fases Pacopampa-Pacopampa y Pacopampa-Machaypungo, mencionando que son sencillos.

Llega a la conclusión que la edificación de una estructura piramidal imponente, la utilización de cristales de roca, la aplicación de pigmento rojo a los cadáveres, el culto a los muertos, la colocación invertida o fragmentada de la cerámica en las ofrendas, entre otros rasgos aún no bien reconocidos, sugieren la existencia, durante el Formativo en los Andes del norte de Perú, de creencias y prácticas rituales, como las referidas para diferentes lugares del mundo. Y menciona, que ellas forman parte de comportamientos tradicionales de larga data derivados del mundo de creencias.

Daniel Morales (1998), investigó en el sitio de Pacopampa. Y planteó tres fases de desarrollo de la cerámica:

a) Pacopampa Fase Inicial: Comparte Las tradiciones Valdivia-Chorrera, Selva Amazónica, Litoral Andino, manifiesto con más claridad en el sitio de Pandache, por su prioridad cronológica frente al centro ceremonial de Pacopampa. En esta fase no existe las deidades felínicas, lo cual implica que ellas no estuvieron en las zonas de influencia, en sus fases más tempranas.

b) Pacopampa Fase de Apogeo: Corresponde a la adopción del felino en la cerámica, como la representación del contexto de las creencias mágico-religiosa, la cual responde a un proceso avanzado de desarrollo de la producción, fundamentalmente en la agricultura, las representaciones de Pacopampa en este caso tienen una tradición y estilo que puede ser encontrado en la Costa Norte con los nombres de Tolón y Tembladera en Jequetepeque, Cupisnique en Chicama, los Reyes y Herederos en Moche, Cerro Blanco y Puncurí en Empeña, Moxeque en Casma, llegando hasta Ocucaje en Ica.

c) Pacopampa Fase expansiva: Es más bien decadente en el sentido de aceptación ideológica de la divinidad felínica, cristalizado en Chavín, esta alcanza un prestigio y es el centro de mayor importancia religiosa.

Morales menciona, que el centro ceremonial (Pacopampa), es el eje de un conjunto de sitios distribuidos y jerarquizados por niveles altitudinales (primer y segundo nivel). Y menciona, que el patrón alargado del centro ceremonial descrito, tiene los siguientes componentes: forma de una pirámide truncada, formada por tres plataformas aterrazadas en la colina del cerro, cada plataforma, inferior, media y superior tiene una plaza cuadrangular hundida con escalinatas de acceso, y cada acceso a las plazas, tenía un pórtico de columnas las que sostenían un dintel con representaciones iconográficas.

En el tercer nivel o plataforma superior se dan los mejores acabados arquitectónicos y adicionalmente se presenta un atrio de doce columnas de piedra labrada. En otros elementos arquitectónicos, existe una red de canales subterráneos, los que hacen presumir la existencia de galerías subterráneas como en Chavín.

Morales llega a la conclusión, que el centro ceremonial de Pacopampa, tiene una conformación dual y tripartita, como base de la estructura social e ideológica de esta sociedad.

La estructura social evidencia una sociedad de estratificación no muy marcada, pero con claras diferencias observadas en los tamaños de las plazas, en los niveles inferior, medio y superior en forma piramidal ascendente de las plataformas y el rango especial que tiene la figura del felino con tocado o mascaypacha en la iconografía de la cerámica; en la estructura ideológica que fue analizado en la tesis titulada "El Dios Felino de Pacopampa" (Morales, 1979) se desarrollo la idea de la preponderancia de la representación felínica, la cual se diferencia de la serpiente y del ave, por tener atributos iconográficos antropomorfos, como el tocado o la mascaypacha, que le otorga categoría de divinidad, este felino antropomorfo encarnaría la transformación del chamán en jaguar, ideología muy difundida en los llanos amazónicos.

También menciona, que la creencia en el dios felino es muy dinámica y no permite asumir que esta ideología fue estática y era la misma en el resto de centros ceremoniales, puesto que las manifestaciones costeñas y especialmente la de Chavín al parecer tienen ideologías muy diferentes si es que se tiene en cuenta los iconos que representan cada una de ellas.

CUENCA DEL UTCUBAMBA

Cronistas de la talla del Inca Garcilaso y de Cieza de León se refieren en buenos términos a la zona de los Chachapoyas, resaltando la arquitectura de sus monumentos, la ferocidad de sus guerreros, la belleza de sus mujeres y la gran población existente en la zona durante la invasión inca y la posterior llegada de los españoles.

En este siglo las primeras investigaciones de la zona de Bagua se las debemos al general del ejército francés Louis Langlois, quién escribió un informe publicado en 1939 por el Museo Nacional de Lima.

Langlois vincula el valle del Utcubamba a una importante corriente de migración de posible origen Chibcha (en la actual Colombia) y marcada por el gran valle interandino que une gran parte de Ecuador hasta el Callejón de Huaylas. Incluso postula cierta relación con los Maynas y, basado en las toponimias (nombres originales de la zona), presume sus orígenes procedentes de Centroamérica.

Ruth Shady, realizó excavaciones y reconocimientos arqueológicos en la cuenca baja del Utcubamba y en el área del Marañón, entre Yamón y San Ignacio en la frontera norte del Perú, las cuales le han permitido definir una secuencia del doblamiento humano durante el periodo formativo, entre los 1300 y 200 a. de c. La fase más temprana, morerilla, representa a la tradición alfarera más antigua que se distribuyó en las zonas "Yungas", tanto al occidente como al oriente de la cordillera occidental del norte peruano.

Coetánea o inmediatamente después se introdujo una nueva tradición, Bagua I, caracterizada por un estilo alfarero totalmente diferente. Esta tuvo una larga permanencia, atestiguada por los cambios que muestran las fases Bagua II y la Peca, a las cuales se ha ubicado cronológicamente por medio de la datación cruzada, que ha permitido la presencia de piezas foráneas de otros estilos ya reconocidos. Según Shady, la tradición Bagua comparte rasgos con piezas halladas en Alausí, Cañar y Macas, de estilos aún no bien conocidos en Ecuador, vinculados a la tradición de Cerro Narrío.

Luego aparece una nueva tradición, El Salado, se introdujo entre los años 400 y 200 a. de c. Según Shady, ella representa la aparición simultánea de rasgos intrusitos comunes a la tradición Saladoide del Orinoco, a la fase Janabarriu de Chavín de Huántar. La cual le hace suponer, y propone la hipótesis, que en ésta época fue de intenso contacto de las sociedades andinas con las poblaciones del oriente y norte de Suramérica a través de las vías fluviales del Amazonas-Orinoco y que fueran los grupos asentados en las tierras bajas tropicales los que hicieran de intermediarios entre las civilizaciones andinas y mesoamericanas.

Entonces se puede ver, que Shady asoció la cerámica Bagua al estilo Pacopampa y la integra al área de Huancabamba y Chinchipe, en el Perú, y los valles de Cuenca y Cañar, en la sierra interandina de Ecuador.

La Cultura Chachapoyas

Chachapoyas zona de influencia de los hombres de la famosa cultura Sachapuyas (sacha: monte, y puya: neblina), creadores de la imponente ciudadela de Cuélap, El gran Pajatén y otras ciudades que conforman una gran confederación de pequeños reinos antes de los incas.

Los Chachapoyas estaban integrados por diversos grupos étnicos afines, así como también por distintas modalidades lingüísticas, emparentadas probablemente entre sí pero diferentes al quechua. Hay quienes como Bandelier (1907,1940) y Middenfordf (1893.95) subrayan la presencia de ingredientes lingüísticos de procedencia colla o aimara en las modalidades del idioma hablado en la región de los Chachapoyas.

Según Kauffman Doig, la cultura Chachapoyas tuvo sus inicios en la Etapa 7, aproximadamente en el siglo VIII de nuestra era, y menciona que debió alcanzar su florecimiento apartir del año 1000 después de cristo y se prolongo hasta la llegada de los españoles al Perú.

Con anterioridad a los Chachapoyas, por lo menos desde hace más de 7,000 años, su territorio era ya recorrido por el hombre como lo atestigua la presencia de testimonios rupestres (Bueno y Lozano 1982; Gamonal 1981; Miasta 1979), de la cual según Kauffman esta expresión artística continúo ejercitándose aún en tiempos del Incario.

También se cuenta con testimonios preChachapoyas correspondientes a los tiempos del florecimiento de la etapa primera de la civilización ancestral peruana, un ejemplo de ello, se expresan en la cerámica de Bagua analizada por Ruth Shady (1971), así como también a través de grandes monolitos con reminiscencias Chavín y otro cercano a los de Kunturwasi (Gamonal 1982, 1983; Kauffman y Gamonal 1989).

Chachapoyas zona de influencia de los hombres de la famosa cultura Sachapuyas (sacha: monte, y puya: neblina), creadores de la imponente cuidadela de Kuélap, El gran Pajatén y otras ciudades que conforman una gran confederación de pequeños reinos antes de los incas.

Los Chachapoyas estaban integrados por diversos grupos étnicos afines, así como también por distintas modalidades lingüísticas, emparentadas probablemente entre sí pero diferentes al quechua. Hay quienes como Bandelier (1907,1940) y Middenfordf (1893.95) subrayan la presencia de ingredientes lingüísticos de procedencia colla o aimara en las modalidades del idioma hablado en la región de los Chachapoyas.

Según Kauffman Doig, la cultura Chachapoyas tuvo sus inicios en la Etapa 7, aproximadamente en el siglo VIII de nuestra era, y menciona que debió alcanzar su florecimiento apartir del año 1000 después de cristo y se prolongo hasta la llegada de los españoles al Perú.

Los arqueólogos Henry y Paule Reichlen (Reichlen y Reichlen 1950) propusieron dividir en tres periodos el proceso arqueológico de la cultura Chachapoyas: Cuélap, Chipuric y Revash.

Con anterioridad a los Chachapoyas, por lo menos desde hace más de 7,000 años, su territorio era ya recorrido por el hombre como lo atestigua la presencia de testimonios rupestres (Bueno y Lozano 1982; Gamonal 1981; Miasta 1979), de la cual según Kauffman esta expresión artística continúo ejercitándose aún en tiempos del Incario.

También se cuenta con testimonios preChachapoyas correspondientes a los tiempos del florecimiento de la etapa primera de la civilización ancestral peruana, un ejemplo de ello, se expresan en la cerámica de Bagua analizada por Ruth Said (1971), así como también a través de grandes monolitos con reminiscencias Chavín y otro cercano a los de Kunturwasi (Gamonal 1982, 1983; Kauffman y Gamonal 1989).

Testimonios culturales

Son diversos investigadores, que han estudiado la arquitectura Chachapoyas. Uno de los grandes exponentes son los conjuntos arquitectónicos de Cuélap (Narváez 1996-97), Olán, Yálape, Purunllacta, (rebautizado por Savoy como "Gran Vilaya"), Pajatén (Bonavia 1968, Kauffmann Doig 1980, 1984,2000). Cuélap, se extiende por 600 metros en su eje longitudinal, está conformado por una plataforma construida sobre la cima de una elevada montaña. Los muros que la sostienen, levantados con piedras uniformes y careadas, se elevan hasta por 19 metros. La arquitectura Chachapoyas se caracteriza también, por exhibir dos formas de patrones funerarios: el mausoleo y el sarcófago, sepulcro unipersonal de aspecto humano (Langlois 1939, Kauffman 1996).

En cuanto a la cerámica, la de los Chachapoyas es tosca tanto en lo que se refiere a su factura como a su decoración. Los elementos decorativos están prácticamente limitados a motivos acordonados o "achurados". Meter Lerma (1986) propone que éstos son de origen amazónico. En todo caso, éste sería el único patrón procedente de la Amazonía ya que, de acuerdo a las constataciones de Kauffman Doig (1996), los Chachapoyas se enraízan en la tradición andina. Dicho investigador menciona, que en el territorio Chachapoyas aparece disperso un tipo de cerámica negra, bien alisada y afiliada al parecer a la alfarería Chimú. Y menciona que de no ser así, debió ser introducida de la costa norte por trueque o por medio de otro conducto. Del área de los Chachapoyas proceden, asimismo, recipientes de cerámica Cajamarca y aun de estilo Chancay. Arturo Ruiz Estrada (1972) elaboró una seriación de la cerámica Chachapoyas basada en un muestrario que reunió en Cuélap.

Queros o vasos ceremoniales de madera, al igual que quipus, son por su parte muestras de la presencia incaica en territorio de los Chachapoyas. Ésta queda igualmente atestiguada por las ruinas de discutida factura Inca de Cochabamba (Schjellerup 1984), y asimismo por testimonios de cerámica Inca imperial e Inca provincial como los ubicados en Pajatén y en otros sitios Chachapoyas de la cuenca del Utcubamba (Kauffman Doig 1996).

Estudios e Investigaciones

Los arqueólogos Henry y Paule Reichlen (Reichlen y Reichlen 1950) propusieron dividir en tres periodos el proceso arqueológico de la cultura Chachapoyas: Cuélap, Chipuric y Revash. Entre otros estudios tenemos el de Ruth Shady (1971), Ya mencionado líneas anteriores, que analizó cerámica procedente de Bagua, también tenemos estudios de Ruíz Estrada (1972), quién analizó la cerámica procedente de Cuélap, que es lo que voy a explicar a continuación:

Ruíz Estrada, realizó excavaciones en el fundo Cuélap, así como el estudio de la alfarería encontrada, le permitieron establecer un secuencia de cronología relativa es que la cerámica más antigua sería la fase Cancharín, que corresponde al periodo Intermedio Temprano; le sigue la fase Pumahuanchina, que corresponde al Horizonte Medio, continúa la fase Cuelap, situada entre el Horizonte Medio y el Periodo Intermedio Tardío mismo, finalmente figura la fase Cuelap Inca en la cual se dan las manifestaciones Cuelap asociadas a la alfarería Inca.

En la fase Cancharín puede distinguirse principalmente por la presencia de alfarería tipo Cuelap Pulido y Cuelap Alisado Estriado, que sirven como tipos diagnósticos. La fase

Pumahuanchina es diferenciable fundamentalmente por la aparición de la cerámica Cuelap Pintado Pulido, asociada a alfarería Cajamarca III. La fase Cuelap, se distingue primordialmente por la presencia de los tipos cerámicos Culpa Pintado Alisado A, B y C. En la última fase de la secuencia, Cuelap Inca, continúan los tipos de Cuelap, pero aparece como novedad el tipo Cuelap Pintado Aplicado y alfarería típicamente incaica.

Ruíz, ante su secuencia planteada, llega a la conclusión, de que antes que se construyera la llamada Fortaleza de Cuelap hubieron grupos humanos establecidos en el mismo lugar, y probablemente la construcción de los edificios que hoy se observan corresponde a la fase Cuelap, dada la asociación de los tipos alfareros de esta fase con las edificaciones del lugar.

El aporte de Ruíz, es que fue quién por primera vez realizó un estudio arqueológico en Cuelap al cual le asignó sus secuencias estilísticas en base a cerámica.

Estudió los tipos alfareros con todos sus rasgos y asociaciones. Y llega a la conclusión que hay difusión de elementos cerámicos de Cajamarca a Cuelap, área que tuvo influencia ostensible en el desarrollo alfarero desde la fase Pumahuanchina. Según Ruíz hay otro caso, y lo constituyó la alfarería Huari.

Entre otros estudios e investigaciones, tenemos a Abel Ocampo (1982), realizó un estudio descriptivo de Chivane, monumento situado en territorio Chachapoyas pero levantado con anterioridad a la cultura de este nombre; corresponde a tiempos de las expresiones tempranas o formativas de la civilización del Perú, según Kauffman Doig.

Cochabamba conforma otro polo: este importante centro administrativo construido durante el Incario fue visitado por Julio César Tello y ha sido descrito por Inge Schjellerup (1984). Sobre las ruinas del Pajatén hay un estudio descriptivo publicado por Duccio Bonavia (1968). Por su parte, Keith Mascutt (1998) tanto como Federico Kauffman Doig (1996), son autores de estudios de conjunto sobre la cultura Chachapoyas.

● Cuélap: Ha recibido estudios de Louis Langlois (en los años treinta), Ruiz Estrada, así como también de Federico Kauffman, entre otros ya mencionados líneas anteriores.

Cuélap, se eleva a la margen izquierda del Utcubamba, y está conformada por una enorme plataforma que corona la cresta de un cerro calcáreo conocido como la Barreta. Algunos de sus recintos ostentan decoración en sus muros, en forma de frisos que expone motivos simbólicos. De entre los numerosos recintos destacan tres estructuras: El Tintero, La Atalaya y El Castillo. Cuélap posee construcciones circulares levantadas sobre terraplén embaldosado, utilizando piedras canteadas regulares y empleo de decoración mural.

Hasta el momento no se ha podido precisar en qué momento de su desarrollo los Chachapoyas levantaron Cuélap. Pero algunos investigadores como Kauffman (1996), le otorgan la fecha de 1000 de la era cristiana.

● Pajatén: Recibió estudios importantes de Bonavía (1968), también de G. Savoy en la década del setenta.

Las ruinas del Pajatén, ofrece dos aspectos importantes para su estudio: uno se refiere a sus peculiaridades arquitectónicas, el otro al mundo de sus iconografías. Tiene construcciones circulares a modo de "torreones", en distintos niveles pero a escasa distancia.

Según Bonavía (1968), los 16 torreones se extienden sobre una superficie algo mayor a una hectárea, correspondiente a la zona deforestada por la Expedición de 1966. Se distingue plazoletas embolsadas, dos de ellas con una Huanta, así como escalinatas que conducen a un segundo piso. Bonavía menciona que los techos habrían sido cónicos, aunque según Kauffman (1996), hay que tomar en cuenta que el tipo de techo usado en las construcciones emparentadas técnicamente, de Los Pinchudos, es casi plano, logrado en piedras lajas que se proyectan hacia el interior y exterior, en arco falso.

En cuanto a los motivos iconográficos, se presentan relieves altos y planos (figuras), recurriendo para ello a la técnica de expresar las líneas haciendo sobresalir piedras constructivas del aparejo. Hay diseños geométricos, fundamentalmente grecas. Hay cabezas de figuras antropomorfas. Se presenta decoración en los pisos de recintos, en algunos casos.

Según Kauffman Doig, la iconografía en Pajatén, se divide en tres categorías:

● Categoría primera: Motivos biomorfos (antropomorfos y zoomorfos). Con líneas esquemáticas y angulosas. Los personajes aparecen sentados de frente, con las piernas flexionadas y abiertas. Figuran seres sobrenaturales de sexo femenino con vientre abultado.

● Categoría segunda: Motivos geométricos. Sobresalen grecas y motivos escalonados y horizontales.

● Categoría tercera: Motivos semiabstractos. Figuras estrelladas, geométricas y convencionales, presentes en edificios.

Entre otros sitios arqueológicos de la Cultura Chachapoyas, son: Olán, Condón, Yalap, Purun Llacta, entre otros.

Con referencia a los patrones funerarios, Kauffman hace referencia a dos patrones funerarios, para personas ilustres: el mausoleo (pucullo o Chullpa), y el sarcófago o purun-machu. Es en Carajía, donde se ubican los sarcófagos Chachapoyas de mayor prestancia. Dichos sarcófagos están emplazados en lo alto de una pared rocosa que cae verticalmente.

Los sarcófagos de los Chachapoyas: Según Kauffman Doig, están constituidos por una cápsula de arcilla que alberga una momia en cuclillas, envuelta en telas y sentada sobre el pellejo. Diversos objetos tales como recipientes de cerámica y utensilios empleados en el arte textil aparecen rodeando al difunto, momificado. Según Kauffman las cápsulas funerarias Chachapoyas no abundan en ofrendas, como sí sucede en las sepulturas cordilleranas y costeñas, algo que está en contradicción con el carácter monumental y suntuoso del sarcófago. El material utilizado en la fabricación del sarcófago fue fundamentalmente la arcilla de tonalidad crema.

Según Kauffman Doig (1989), la diversidad de formas que presentan los sarcófagos Chachapoyas, incluyendo su tamaño, podría explicarse como surgida en la intención de destacar grados jerárquicos. Y menciona que aparte de ostentar rasgos humanos los sarcófagos, aparenta al mismo tiempo el contorno de un falo. Y la condición ambivalente, que presentan los sarcófagos conspicuos, recuerda la que puede observarse también en los monolitos de Recuay, de Aija, de la Merced, así como también en los cuchimilcos de Chancay que evocan una figura humana que al mismo tiempo descubre ser un falo expuesto. Y es por este motivo que Kauffman llega a la conclusión, que el sarcófago Chachapoyas del tipo conspicuo imitaba, grosso modo, el aspecto que corresponde al fardo funerario andino.

A parte de losa sarcófagos de Carajía, en el cual el Grupo 1, es el más encumbrado que se conoce, los integraban originalmente ocho sarcófagos, en los cuales todos iban pintados, con motivos a base de líneas trazadas en dos tonos de rojo. Los sarcófagos del Grupo 1 de Crujía rematan en su sección superior en una punta, presente sobre la cabeza-mascarón. Hay otros sarcófagos: de Solmal, Yambata, Chipuric, Liej, San Antonio, Tingorbamba, entre otros.

Los Mausoleos de los Chachapoyas: Los mausoleos Chachapoyas, podrían haber surgido como modalidades del patrón chullpa o pucullo. Al respecto se tiene estudios por Charles Wiener (1884), posteriormente los arqueólogos Henry y Paule Reichlen (1950) analizaron el contenido de uno de los mausoleos vistos por Wiener, y retiraron los escombros del techo de uno de ellos que se había desplomado. Kauffman Doig (1989,1993), logró identificar y analizar, diversos mausoleos: Tingomarca, Ochín, Peña de Tuente, Guanglic, La Petaca, y tros más allá de la cuenca del Utcubamba como Pumanche (Uchumarca), Los Pinchudos (Pajatén), y posteriormente, en 1997, el Grupo 1 de la Laguna de las Momias.

Los mausoleos Chachapoyas consisten en cámaras sepulcrales construidas de piedra. Sus paredes eran revocadas, y en otros casos pintadas con figuras mágico-religiosas, o también decoradas con representaciones mágico-religiosas utilizando parte del mismo material constructivo de los muros: haciendo sobresalir de la superficie del muro algunas piedras a fin de formar figuras.

Uno de los mausoleos más representativos de la cultura Chachapoyas, es Los Pinchudos o Los Pucullos, que se ubican cerca de las ruinas de Pajatén. Cinco son los mausoleos que conforman el grupo de el grupo de Los Pinchudos, más dos que se presentan en dirección oeste del citado conjunto. Se tratan de construcciones de planta rectangular así como también en media luna, levantadas con muros de piedra, y alcanzan una altura hasta más de 4m de alto y 2 a 3 m de diámetro. Otros mausoleos, son: Revash, Ochín, Tingorbamba, Liej, Peña de Tuente, Pumanche, etc.

Kauffman Doig (1996,1997), menciona que los Chachapoyas fueron eximios tejedores, y que decoraban mates con figuras pirograbadas, tallaban la piedra y la madera, y dejaron pintura mural.

OTRAS INVESTIGACIONES EN EL ALTO AMAZONAS

El arqueólogo Quirino Olivera, investigó en los lugares estudiados por Shady y Miasta, para luego localizar 53 nuevos sitios arqueológicos. Fue así como entre los años 1991 y 1995 el equipo dirigido por Olivera, se dedicaron de lleno a estudiar las zonas de Copallín, Las Juntas y La Peca, en Bagua; Yamón y Chiñuña, en Bagua Grande; y Faical, La Guayaba y Tomepeta, en Jaén, Cajamarca. Según las investigaciones de Olivera, las pinturas rupestres halladas de Chiñuña, Longa Grande y Faical demuestran la existencia de manifestaciones culturales de la época lítica (de 6,000 años de antigüedad) en grupos sociales de 20 a 30 individuos dedicados a la caza, pesca y recolección de frutos. Incluso graficaron sus escenas de caza de venados, guanganas, llamas y sajinos en los farallones y cavernas de la zona.

Olivera, trabajo también, en la zona de Tomependa, ubicada en el codo formado por las aguas negras del río Chinchipe con las aguas marrones del Marañón. Allí identificó 5 montículos ceremoniales en el que se lograron desenterrar las bases de muros con pinturas murales, paredes pintadas de colores blanco, rojo y negro, fragmentos de fina cerámica y pisos de bello acabado en el que se usaron fibras vegetales de un cactus llamado Cajaruro.
Las investigaciones, aun inconclusas, demuestran según Olivera la existencia de restos de una antigua cultura que se desarrolló siglos antes del apogeo Chachapoyas e Inca (quienes ocuparon las zonas de Kuélap y Leymebamba) y que se relacionó con las culturas del sur de Ecuador y de la sierra central andina, desde las épocas del apogeo Moche y el posterior desarrollo de los Lambayeque y Chimú. Olivera concluye, que las zonas están identificadas pero es necesario realizar nuevas y más detalladas investigaciones en áreas más grandes para descubrir los restos de lo que pudo ser una gran cultura que habría prosperado en la zona del Utcubamba, Chinchipe y Marañón.

BIBLIOGRAFÍA

ANDARES.

  1. Misterios de la Serpiente de Oro. Revista del fin de semana del diario La

República. Edición 7.

GATE, Carlos

  1. Guía Turística y Arqueológica de Chachapoyas-Amazonas.

KAUFFMAN DOIG, Federico.

2002 La Cultura Chachapoyas. En: Historia y Arte del Antiguo Perú. Ediciones

Peisa.

MIASTA GUITIÉRREZ, J.

1979 El Alto Amazonas. Arqueología de Jaca y San Ignacio. UNMSM. Vol. I-II.

MORALES CHOCANO, Daniel.

1982 La Cerámica de Pacopampa y la Mitología del Dios Felino. Boletín de Lima

Nº 19. Los Pinos. Lima.

  1. Aportes Amazónicos al Formativo. Revista del Instituto de Investigaciones

Histórico Sociales Nº 8. Año V.

NARVÁEZ, Alfredo.

1980 Kuélap: Una Cuidad Forificada en los Andes Nor Orientales de Amazonas,

Perú. En: Arquitectura y Arqueología.

RUIZ ESTRADA, A.

1972 La Fortaleza de Kuélap: Tradición y Cambio. Tesis de Bachiller. UNMSM.

SHADY SOLÍS, Ruth.

1987 Tradición y Cambio de las Sociedades Formativas de Bagua. En: Revista

Andina Nº 2. Año 5. pág. 408-488.

ANEXO

Ubicación de los Chachapoyas

Los descubrimientos de la ciudad fortificada de Kuélap, el Gran Pajatén, la Laguna de los Cóndores con sus innumerables sarcófagos entre otros, son muestra del alto desarrollo alcanzado por esta cultura regional, asentada en el Amazonas por más de un siglo.

Extensa muralla de casi 20 m. de altura que rodea la ciudadela de Cuélap

Kauffman Doig. En: Historia del Perú. Tomo 4. 2004.

Decoración mural formada por los llamados "ojos" en relieve

http//:www.enjoyperu.com

Momias de Lemeybamba

http//:www.enjoyperu.com

Sarcófagos de Carajía

Kauffman Doig. En: Historia del Perú. Tomo 4. 2004.

 

Por:

Evelynn Huamán Taboada

evelynnht[arroba]hotmail.com

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