Abstract
Para que Internet esté completamente integrada en el quehacer diario de la organización de las empresas españolas todavía queda un largo camino por recorrer. En poco tiempo se han explorado un buen número de sendas plagadas de anécdotas tan divertidas para los del sector, como amargas para quien las ha tenido que sufrir. En conjunto, en unos años, se ha mejorado mucho pero queda bastante más por hacer. Por suerte, ya estamos en un punto de no retorno donde, en la gestión empresarial, cada vez es más difícil, por no decir imposible, prescindir de las ventajas que puede conllevar el buen uso de la Red. Los pioneros empresariales en el empleo avanzado de Internet que han aprendido a: comprar mejor; ahorrar costes; vender más e incrementar la presencia e imagen corporativa, están logrando un aumento de su competitividad. Algo ya imprescindible en este mercado global que vivimos.
A los responsables de las empresas españolas Internet les ha supuesto tener que enfrentarse al mismo tiempo a dos mundos donde tradicionalmente se han sentido incómodos. Por una parte al área del diseño, publicidad y la promoción. Por la otra, a la del sector de la informática y las telecomunicaciones (ahora llamado Tecnologías de la Información y de la Comunicación o TIC). En esta inmersión hacia lo desconocido los empresarios no han podido contar con una información fidedigna, ni con una estadística válida, ni mucho menos con algunos precios de referencia. Tampoco desde las administraciones públicas se les ha estado ayudando a pasar, lo mejor posible, el trance de su incursión en el ciberespacio. Ese extraño mundo que, para colmo de males empresariales, ha estado colonizado por el idioma inglés.
Internet comenzó a ser utilizada por las empresas españolas hace unos diez años. De entre los primeros en tomar contacto con este avance tecnológico se cuentan aquellos que estaban, de un modo u otro, relacionados con compañías multinacionales. En las grandes organizaciones se partía de un conocimiento previo de intercomunicación empresarial basado en el sistema EDI (software de intercambio de datos). Mediante EDI, empresas del sector automovilístico, por ejemplo, imponían a su red de proveedores utilizar el ordenador a diario para hacer posible el modelo de producción "just in time".
En aquel entonces (sobre 1994), en España, Internet se consideraba, generalmente, una herramienta que tenía sentido dentro del mundo de la universidad o de los institutos de investigación. Por el contrario, no se veía su interés en el mundo de la empresa. Se entendía que la Red podía ser útil para compartir conocimientos (de tipo médico, sin ir más lejos) pero no cómo medio de comunicación corporativa, ni como canal de distribución. Ese punto de vista se basaba, con cierta dosis de razón, en el bajo número de usuarios y el alto grado de especialización académica de los mismos. Cabe señalar que, hasta hace bien poco, no ha habido, en nuestro país, la suficiente masa crítica de internautas y, por ende, potenciales compradores en Red. Ello se ha debido: a la falta de formación tecnológica de mayoría de la población, al precio de los equipos y, sobre todo, a las altas tarifas de conexión a la Red.
A medida que ha ido aumentado el número de usuarios españoles podría afirmarse que ha evolucionado también el punto de vista empresarial. La Red se ha comenzado a entender como una herramienta necesaria. No obstante, cabría diferenciar la integración de Internet que se ha llevado a cabo en las grandes empresas, de aquella que están realizando las micropymes en nuestro país. Las primeras, habitualmente, cuentan con amplios recursos humanos, técnicos y económicos, y aún cuando hayan podido estar poco interesadas en el medio, han ido entrando en la Red por una cuestión de posicionamiento tecnológico. En las micropymes el panorama ha sido y es, otro bien distinto.
No vamos a considerar, en estas líneas, la problemática que han podido tener las empresas: "pure web" o negocios surgidos al amparo de Internet, salvo en lo que hayan podido afectar al resto del universo empresarial español. Las empresas o negocios meramente digitales han fallado por desconocimiento de la práctica empresarial y no tanto por aspectos relacionados con la tecnología. En un porcentaje alto de casos los negocios se montaron con mucha precipitación sin haber elaborado un necesario plan de viabilidad. Relatar esa evolución, como hemos apuntado, escapa del contenido de la presente comunicación más centrada en exponer las dificultades que se encuentran, a diario, las empresas convencionales para implantar eficazmente Internet en las diversas áreas que integran su actividad.
Mención aparte, merece también, la crisis bautizada como del sector "punto.com". En realidad dicha burbuja se circunscribió al ámbito financiero e inversionista y no afectó tanto a las pymes. Cualquier empresario interesado en invertir en un sector tecnológico sin normalizar arriesgó su dinero en la Bolsa al igual que puedo hacerlo cualquier otro ciudadano. Las inversiones empresariales en los negocios "punto.com" no tenían relación alguna con la integración que se fuera haciendo de la Red en las empresas propiedad incluso de los mismos inversores.
Conviene apuntar que, en opinión de numerosos profesionales del mundo TIC entre los que nos encontramos, la burbuja de las "punto.com" ha sido beneficiosa para normalizar el mercado. Dicha crisis evidenció la realidad de la Red española en ese momento. Ese panorama consistía en un comercio electrónico incipiente donde el número de transacciones (compra–ventas) por medio de Internet era tremendamente bajo. La crisis también sirvió para cuestionar la validez de algunos estudios o estadísticas que, en su falta de rigor y desmesurado optimismo, llevaron a la euforia especulativa a bastante gente. En cualquier caso, quedó demostrado que los sitios webs, salvo alguna extraña excepción, no eran un buen negocio en si mismos. Pocos aún lo son actualmente, salvo que tengan detrás una solvente organización empresarial.
Puntualizado lo anterior, conviene no perder de vista que el porcentaje mayoritario de empresas españolas son de 10 o menos trabajadores y con unos recursos limitados. De ahí que los párrafos que vienen a continuación vayan a centrarse en las ventajas e inconvenientes que se han ido encontrando las micropymes a la hora de incorporar Internet en su gestión. Partamos de la base de que, en muchos casos, parece que Internet ha llegado de un modo impuesto, no fluido. Casi "con calzador!. Por edad y perfil sociocultural, los empresarios y gestores españoles son, en general, ciberforzados. Hasta hace unos cinco años muchos no usaban ni ordenador y se les ha hecho cuesta arriba tener que tomar decisiones de algo que les es completamente ajeno. Decisiones, además, muy importantes para su empresa.
Panorama actual respecto a los servicios de Internet
En el mundo de la empresa la necesidad de disponer de un dominio propio se asocia, en muchos casos, al hecho de tener desarrollado y colgado (publicado en Internet) un sitio web. Por eso son incontables las compañías que envían sus mensajes de correo electrónico con direcciones que, tras el símbolo de la arroba, indican: "telefónica.net", "ya.com", o cualquier otro proveedor de acceso. En ese sentido aún no se percibe mayoritariamente el nombre de dominio como lo que es: el principal elemento de marketing en la Red. Es más, incluso algunas empresas que tienen dominios registrados y sitio web, para el correo electrónico continúan usando el que, por defecto, les ha colocado su proveedor de conexión y no el vinculado a su propio dominio.
También se observa con frecuencia que, en el caso de tener registrado el dominio, éste no está a nombre de quien debería estar. Un dominio, al igual que una patente o una marca, deber estar a nombre de los propietarios de la empresa. Nunca a nombre de algún empleado que siempre puede dejar de prestar sus servicios. En ningún caso debería estar a nombre de un tercero (de quién hace la gestión de dar de alta el registro, o de un ISP, por ejemplo, aunque regale el alta). Esto último pasa en incontables ocasiones al extremo que, en empresas como la nuestra, nos hemos tenido que especializar en rescatarles los dominios a clientes porque los tenían secuestrados a nombre de quien no deberían estar.
Durante los primeros años de uso de Internet en España la falta de jurisprudencia sobre el asunto propició que se dieran cientos de casos de ciberocupaciones. Se sabe que hay empresas españolas que han pagado verdaderas millonadas por un dominio del que tenían la marca comercial. Más tarde, con la llegada del WIPO y sobre todo de la jurisprudencia fruto de incontables juicios debidos a este tema, se ha parado la ciberocupación. También otras prácticas de uso malicioso relacionado con los nombres de dominio de clara intención especulativa o de dificultar a la competencia su implantación y localización en la Red. La tendencia del poder judicial es siempre favorecer a la empresa legítima propietaria de una marca o nombre comercial, frente a quien solo pretende lucrarse o causar algún tipo de perjuicio.
En realidad, en numerosos conflictos relacionados con este asunto, no era ni es necesario llegar a los tribunales. Los problemas suelen ser de tipo técnico y deben resolverse entre técnicos. El origen de esta situación ha residido y aún reside en que muchos de los que saben registrar dominios no tienen la suficiente formación para evaluar la responsabilidad y trascendencia jurídica del tema. Normalmente llevan a cabo el registro ignorando legalmente a nombre de quién debería estar. No es tanto, a lo mejor, por mala fe como por desconocimiento de lo que es, con toda claridad, un activo tangible.
Acerca del nombre de dominio en España cabe añadir que, la dificultad, precio y falta de popularidad del dominio nacional de primer nivel ".es", ha llevado a que la mayoría de empresas españolas hayan optado por el genérico ".com". En la mente de los consumidores españoles esta implantada la terminación ".com" al extremo de que se considera el estándar de facto y es el que, por defecto, añade automáticamente un navegador, en la versión española, cuando se teclea una dirección de un sitio web o URL.
Muchas compañías multinacionales y grandes organizaciones, entre las que se encuentra Microsoft, hacen un gran uso del correo electrónico entre sus propios empleados y sólo convocan reuniones personales cuando los asuntos están suficientemente maduros. Prueba de ello es que en el libro: "Los negocios en la era digital", su autor, Bill Gates, dijo: "la presencia del e–mail hace tender a la horizontalidad en la estructura jerárquica de una organización. La gente se siente con ánimos para decir lo que opina. Y los jefes se sienten motivados para escuchar. He ahí por qué, cuando un cliente nos pregunta qué es lo primero que debe hacer para sacar mayor partido de sus sistemas de información y promover la colaboración en el seno de su empresa, yo siempre contesto: "El e–mail".
Este modelo todavía es difícil de encontrar en España. En la actualidad, el correo electrónico no está suficientemente extendido en las micropymes y mucho menos con las indicaciones oportunas por parte de los responsables de las mismas. Por lo general se instala la herramienta pero no se enseña a usarla desde el punto de vista de la optimización de la gestión (relación con proveedores, empleados, clientes, medio de hacer marketing…). Es frecuente tanto entre empleados, como en empleadores que se de el autoaprendizaje con la ayuda de otros compañeros, familiares y amigos. Normalmente en las micropymes no se proporciona un manual, ni tampoco un decálogo de buenas prácticas. Consecuentemente, se pierde la potencialidad de la "killer aplication" de Internet. Es decir, la aplicación que ha hecho que la Red se popularice mundialmente.
El mal uso del correo conlleva la pérdida de horas de trabajo y de recursos. Ya que se emplea para recibir y enviar mensajes personales muchas veces acompañados por archivos adjuntos "de humor" que poco tienen que ver con puesto de trabajo. Dicho mal uso compromete enormemente a cada equipo y pone en peligro la seguridad e integridad de todos los ordenadores de la empresa. Un uso inadecuado potencia el riesgo de tener virus, troyanos y todo tipo de programas de código malicioso.
Los empleados no tienen conciencia del peligro que entraña para una empresa las prácticas indebidas en la utilización del correo. Los gerentes, tampoco. De ahí que estos últimos no lo sepan transmitir a su organización con independencia del tamaño que ésta tenga. Una buena práctica sería, cómo indica el estándar BS 7799/ISO–17799 (que se verá más adelante), indicar de modo muy claro la responsabilidad que tiene cada trabajador sobre los daños que pueda causar a la empresa por el mal uso del correo electrónico.
El spam o envío de comunicación comercial no solicitada es, junto al envío de programas maliciosos, una de las grandes lacras que está llegando a poner en peligro la utilidad del correo electrónico. Esa práctica abusiva, de marketing intrusivo y poco respetuoso de la etiqueta que impera en la Red está siendo zanjada en Europa gracias a una legislación que la condena firmemente. Con todo, podría afirmarse que el 90 por ciento de spam que inunda los buzones de correo electrónico de las empresas españolas, no es de procedencia europea. No hace falta llevar a cabo una investigación científica in pleno senso para estimar que la pérdida de tiempo que supone a diario la limpieza de los mensajes–basura y el poner filtros a los servidores, es considerable.
El espacio para alojamiento de páginas web y la conectividad son dos servicios que, durante mucho tiempo, se han mezclado. Esto ha sido debido a que algunos proveedores de conectividad, o ISPs, ofrecían a los clientes una cierta cantidad de espacio web como valor añadido. Se trataba de un espacio que, como es lógico, colgaba del dominio del proveedor. Debido a lo anterior, bastantes empresas, hace unos cuantos años, han tenido páginas en direcciones del tipo:
http://www.proveedor.es/empresaejemplo
Aun ahora son un buen número las empresas a las que les cuesta diferenciar estos conceptos y no entienden porque deben pagar por la conectividad (el acceso a Internet) por un lado y, por alojamiento de su web, por el otro. A esa confusión no ayuda que, hoy día, el mercado de empresas o autónomos que ofrecen servicios de alojamiento este tan por normalizar, como lo estuvo, hace casi una década, el de proveedores de acceso.
Sirva de referencia que a finales de 1996 había casi 300 empresas en España proveedoras de acceso a Internet. Esa cifra suponía el 10 por ciento de las empresas de este tipo en todo el mundo, mientras que el porcentaje de usuarios españoles no alcanzaba el 0,3 por ciento. Con lo cual eso perjudicó a los que se querían conectar a Internet porque a lo mejor lo hacían a través de un revendedor de un ISP o de un ISP montado por un grupo de estudiantes sin la necesaria formación y responsabilidad empresarial. Es decir, sin conciencia para evaluar lo que suponía dejar a un cliente "colgado".
Las consecuencias del mal servicio las pagaron las pymes a quien el exceso de oferta de un servicio cuya mecánica no comprendían bien, supuso una gran incertidumbre. La aparición de diferentes normativas, del cable y sobre todo del ADSL ha llevado a que la conectividad quede en manos de unos pocos operadores que tratan de repartirse el pastel del segmento empresas. Sin embargo, no ha concluido la toma de decisiones en este aspecto, la conexión a Internet tiene nuevos caminos por los que decidirse: las conexiones inalámbricas; las que emplean la red eléctrica y el satélite.
A lo largo de los diez últimos años los empresarios han ido considerando la necesidad de disponer de un web. Pocos han sido los que de entrada tenían clara la potencialidad que le ofrecía el mismo y que podría reflejarse en una serie de ventajas como puedan ser: mejorar la política de compras y conseguir mejores proveedores; ampliar la red comercial; aumentar las ventas como resultado de unos contactos más efectivos; lograr una reducción de los costes de publicidad y marketing; e incrementar el ámbito de cobertura y la presencia corporativa.
El desconocimiento de dichas ventajas y su aplicación directa para aumentar la competitividad ha sido debido, tal vez, al hecho de no considerar el desarrollo de un web como un asunto prioritario en la política de gestión de la empresa. De ahí que muchos de los tenían que tomar las decisiones no se hayan tampoco preocupado de tener la formación necesaria para hacerlo. Consecuentemente, algunos responsables empresariales han opinado acerca de algo sobre lo que no tenían la suficiente idea con los errores y el perjuicio correspondientes, en ocasiones, para su propia empresa.
Así pues, y en la línea de lo anterior, la asignación de recursos a los proyectos web ha sido totalmente arbitraria. Usando un símil de locomoción, hay empresas a las que se les ha vendido un sitio web con la envergadura y precio de una excavadora, cuando lo que necesitaban en realidad era una Vespino. Paralelamente otras empresas deberían tener un web equivalente a un coche utilitario pero sólo han querido pagar un ciclomotor de segunda mano. En fin, la poca capacidad de decisión de algunos, unida al intrusismo profesional y a la competencia desleal proveniente de una bolsa de economía sumergida tecnológica, han inundado la Red española de proyectos prácticamente inútiles a efectos de gestión empresarial.
Un detalle, de los muchos que se podría mencionar como ejemplo de lo anterior, es que en la planificación y desarrollo del web de la mayoría de empresas españolas se echa a faltar la propuesta razonada de arquitectura (o esquema argumentado de la selección y distribución de los contenidos así como del trazado de la exposición de los mismos). Muchos sitios web se hacen siguiendo plantillas de diseño con menús preconcebidos sin ningún tipo de análisis previo, ni desde el punto de vista de marketing estratégico, ni de tipo técnico. Son web que, con asiduidad, se han hecho sin involucrar a toda la organización de la empresa y sin tener en cuenta las singularidades de la misma. El resultado suele ser una inversión que no responde a las expectativas. Esos webs, sin planificar, no sólo es raro que logren venta alguna (si es que ese era el objetivo prioritario), sino que ni tan siquiera reciben las visitas esperadas.
También es cierto que hay empresarios que se quejan de que han sido estafados por vividores y que esperaban un asesoramiento que no han recibido. Y no lo han recibido porque la consultoría y los servicios especializados tienen un precio que en el mundo web ve claro que hay que pagar cuando ya se han sufrido algunas decepciones. Hay quien ha vivido la experiencia de que le hayan dejado el web a medias; o bien le hayan perdido alguna versión (–desaparecida en el ciberespacio...); o no dispongan de alojamiento, incluso de correo electrónico. El anecdotario de chapuzas y malas prácticas profesionales va casi parejo, –todo hay que decirlo– a la cantidad de personas que han hecho un trabajo por el que no han cobrado.
Además, salvo en proyectos muy grandes, no suelen abundar los presupuestos detallados hasta la última coma. Y dicha falta de elaboración deja una puerta abierta tanto para hacer un web poco profesional, como para no dar por concluido un trabajo y negarse a pagar. En un sector por normalizar lo que no está escrito se presta a más de una interpretación y pueden surgir, y de hecho surgen, numerosas diferencias. De ahí que se aconseje la redacción de contratos extensos y detallados como salvaguarda para ambas partes.
En esos contratos cabe dejar claro, además, la propiedad del web en si mismo, (de los diseños y de los contenidos). Un sitio web, como sucede en el caso de un folleto, por ejemplo, es de quien lo encarga y paga, salvo que en el contrato se especifique lo contrario. Hay empresas que licencian o alquilan aplicaciones web por un tiempo determinado. En dicho caso la propiedad de esa aplicación concreta la conservan las empresas desarrolladoras. Pero en casi todos los demás casos, por lo general, el web es de la empresa que lo encargó. Empresa que además debe tener copia de ese web para cambiar de responsables de mantenimiento o del alojamiento tantas veces como estime oportuno. Curiosamente muchas empresas no disponen de copia de su propio web porque algunos autores del desarrollo tratan, de este modo, de lograr a una clientela cautiva.
En nuestra opinión, la primera y principal inversión que una empresa debe hacer en Publicidad en Internet es en el servicio de Alta y Posicionamiento en Buscadores. Esta afirmación tan rotunda esta apoyada en que tantos los estudios realizados, como los logs, o registros de los servidores de alojamiento web, muestran que, alrededor del 80 por cien de las visitas a un sitio web, llegan a través del mismo por medio de un buscador. En consecuencia, es imprescindible estar bien posicionado. Cualquier experto en marketing sabe que el protagonismo de una empresa en la Red aumenta a medida que su web esta más cercano de los primeros puestos en los resultados de una búsqueda relacionada con la temática que le ocupa.
Sin embargo, frente a esa evidencia estadística, son aún muchos los webs de empresas realizados en Flash cuando ese tipo de archivos durante años no han sido catalogados por los robots de los motores de búsqueda. Aún ahora se clasifican francamente mal. Flash es una tecnología estupenda para presentación de contenidos multimedia y es útil dentro de un web en secciones como pueda ser una visita virtual. Lo que tiene poco sentido es que se use para hacer todo el web. Los textos que se inserten en los archivos flash, a efectos de los robots de los buscadores, no existen. Lo cual es muy grave porque los usuarios siempre buscan páginas web que les ofrezcan contenidos de valor y no imágenes o dibujos claramente subjetivos.
A continuación del servicio de alta y posicionamiento en buscadores, los planes de medios en la Red se han estado haciendo de un modo casi experimental. Se comenzó con los anuncios tipo banner hasta que las cifras demostraron que no eran efectivos. Muchos de esos planes han incluido también una inversión en anuncios de tipo ventana emergente o pop–up, cuando son tan claramente intrusivos como que se han desarrollado aplicaciones específicas (barra de Google) para evitarlos. ¿Qué sentido tiene hacer una campaña de anuncios en un formato que lo usuarios tratan de evitar?
La publicidad en la Red es un sector aún por desarrollar. Podría afirmarse, no obstante, que se gana eficacia cuanta más segmentación se realiza. Y que los anuncios de tipo texto en buscadores, portales, boletines electrónicos, listas de distribución y cuadernos de bitácoras son una de las mejores fuentes de visitas. Otro tema seria hablar de visitas efectivas (que lleven a una venta). Las visitas convertidas en ventas suelen venir de la mano de prescriptores a través del marketing relacional que se puede orquestar por medio de comunidades virtuales. Comunidades multiplataforma donde los usuarios comparten experiencias e información de todo tipo. Son pocas las empresas que han apostado por este sistema de promoción pese a que las que lo hayan podido hacer, Coca–Cola España, por ejemplo, están teniendo un considerable éxito y unos ahorros importantes en sus campañas de marketing.
La publicidad en Internet además se puede orquestar a través de concursos, de patrocinios, de juegos, de regalos digitales y de encuestas. Continuamente se están explorando nuevas fórmulas que demuestran tener eficacia. En unos casos son clubs de afiliados, en otros enlaces relacionados, y muchos sencillamente el anuncio de una interesante oferta. Hay tantos planes de medios o campañas de publicidad como clientes puedan existir y mercados a los que llegar. Y tal vez algo que poco a poco queda claro es que toda estrategia de publicidad en la Red debe estar integrada en el conjunto de actividades de marketing de la empresa y complementar las acciones que se hagan en los medios de promoción convencionales (prensa, radio, televisión, cine, vallas, eventos...).
Es importante destacar que gracias a la labor de muchos emprendedores la Red española esta llena de ejemplos de éxito en el comercio electrónico. Se venden por Internet los productos y servicios más sorprendentes. Por citar algunos: billetes de lotería; cajas de chocolates personalizados; servicio de Limousines en Nueva York como complemento a viajes de luna de miel; vallas publicitarias; cajas de naranjas de alto calibre. Además de otros más habituales como puedan ser: libros, discos, viajes, material deportivo; casas; coches; servicios financieros; artículos y servicios eróticos; entradas de espectáculos culturales o deportivos, incluso artículos de alimentación. La tienda de Caprabo de Internet, a decir de los responsables de esa cadena de alimentación, esta siendo la más rentable del grupo.
Consecuentemente, se vende de todo si se sabe vender y si se lleva a cabo una correcta planificación. Lo cual es muy esperanzador tanto para los empresarios que ya comienzan a ver la Red como un potente canal de distribución como para los profesionales que les tienen que prestar su asistencia técnica en este campo. También es verdad que, en base a cuatro de estudios de mercado patrocinados y realizados por Latencia sobre el Perfil y Comportamiento del Ciberconsumidor Hispano (únicos en su género hasta la fecha), el posicionamiento y la fortaleza de una marca fuera de la Red da mucha confianza y favorece las ventas de la empresa por Internet.
La parte más difícil del Comercio Electrónico en España es la determinación del Retorno de la Inversión o ROI, debido a la ausencia de estadísticas subsectoriales. Cuando se realiza una inversión en la implantación de una tienda virtual con un enorme catálogo de productos, solo se podría determinar con mayor certeza el ROI si previamente se lleva a cabo un estudio de mercado de la potencial audiencia. Sin dicho estudio, y sin disponer de momento, de estadística oficial, cualquier cálculo que se haga del ROI es una mera especulación.
Uno de los principales activos de las empresas es la información y, con el uso de Internet, es también el más vulnerable. La seguridad informática en las micropymes carece del suficiente protagonismo. No se invierte en la misma lo que se pueda invertir incluso en la seguridad de equipos o instalaciones de otro tipo. Por lo general las empresas que, poco a poco, parece que van aceptando los planes de seguridad e higiene en el trabajo, no tienen bien organizado un plan de contingencia informática en previsión de posibles catástrofes y mucho menos relacionados con Internet. Se trata de un conjunto de medidas de uso de los sistemas y de funcionamiento de los mismos que debe establecer un profesional especializado. Algo que va más haya de evitar que se cuele un virus en los equipos y fulmine la información.
Las soluciones que van aceptando muchas empresas españolas pasan por la adquisición de productos de seguridad (antivirus, firefalls). Pero aún se esta lejos de cumplir el estándar internacional en la materia, el denominado BS 7799/ISO–17799. Dicho estándar incluye los aspectos fundamentales en la gestión de la seguridad: política de seguridad corporativa; organización de la seguridad; clasificación y control de activos; seguridad ligada al personal; seguridad física; gestión de comunicaciones y operaciones; control de accesos; desarrollo y mantenimiento de sistemas; continuidad de negocio; y cumplimiento legal.
El propio estándar obliga a cumplir con la legislación vigente, lo cual en el mundo de Internet supone una adecuación jurídica a la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD); a la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico (LSSI–CE) y al RD 14/1999 de Firma Electrónica que garantiza la seguridad de las transacciones comerciales y envío de información de modo que se preserve la integridad, confidencialidad, autentificación y el no repudio. Hay aún pocas pymes que cumplan completamente la legislación en los que respecta a sus webs y al uso del correo electrónico y a boletines de noticias.
El estándar BS 7799/ISO–17799 también establece los controles que se deben implantar en una empresa para proteger la información que manejan los trabajadores y los terceros, con objeto de reducir los riesgos de errores humanos, robos, fraudes o uso indebido de recursos. Se recomienda además que la empresa tenga suscritos con los trabajadores y con terceros, de modo individual, acuerdos de confidencialidad y de no divulgación de la información.
Recientemente desde la red CNL integrada por un buen número de institutos tecnológicos de España se apuntaba que: "según la mayoría de estudios recientes cerca del 75% de las empresas de este país ya están conectadas a Internet. Paradójicamente, destaca el bajo nivel de inversión en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) que hacen que ocupemos el puesto 14 en implantación de Internet a nivel europeo y 29 a nivel mundial, según la clasificación de TIC que elabora anualmente la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Esa falta de inversión puede deberse a que por parte de los empresarios no se percibe un aumento de la competitividad en el corto plazo relacionado con la inversión TIC."
Con ser una visión completamente errónea, es posible que esa percepción haya estado influenciada por la imagen de la Red que durante años han estado proyectando los medios de comunicación de masas. Prensa, Radio y Televisión han demonizado un avance que con el tiempo han visto que no sólo no era competidor suyo, sino es completamente sinérgico. Sin embargo, las noticias han venido presentado una versión de la Red llena de piratas, estafadores y de hechos más o menos luctuosos.
Si la política informativa de los medios hubiera sido otra y se hubieran destacado las ventajas que la integración de la Red ha supuesto a un buen número de emprendedores, la implantación en este momento sería mucho más alta. También es cierto que a los periodistas, tradicionalmente de letras, la Red les ha supuesto un esfuerzo añadido en su carrera profesional para poder conocer la herramienta de la que tenían y tienen que informar.
Así pues por parte de los medios no se ha ido destacando los aspectos más interesantes de Internet en optimización de la gestión empresarial. Una buena noticia a lo mejor no es noticia y los ahorros logrados en el proceso de compras; la agilización en la gestión de pagos y cobros mediante el uso de la banca online; la facilidad para la formación del personal interno y externo (incluso de la clientela) mediante los sistemas cada vez más accesibles de e–learning; la selección y gestión de los recursos humanos por la Red; o el aumento de las ventas, lamentablemente, no suelen salir en el telediario.
El uso eficaz de Internet en la gestión empresarial aumenta la competitividad de las empresas.
A un buen número de responsables empresariales españoles les falta aumentar su cultura general respecto a las TIC.
El sector de prestadores de servicios relacionados con la Red esta por normalizar. Hay mucho intrusismo profesional y una enorme bolsa de economía sumergida tecnológica.
Hay aún pocas pymes que cumplan completamente la legislación en los que respecta a sus webs y al uso del correo electrónico y a boletines de noticias.
El correo electrónico no está suficientemente extendido en las micropymes y mucho menos con las indicaciones oportunas por parte de los responsables de las mismas.
La primera y principal inversión que una empresa debe hacer en Publicidad en Internet es en el servicio de Alta y Posicionamiento en Buscadores.
El posicionamiento y la fortaleza de una marca fuera de la Red da mucha confianza y favorece las ventas de la empresa por Internet.
Las visitas convertidas en ventas suelen venir de la mano de prescriptores a través del marketing relacional que se puede orquestar por medio de comunidades virtuales
Gracias a la labor de muchos emprendedores la Red española esta llena de ejemplos de éxito en el comercio electrónico.
La parte más difícil del Comercio Electrónico en España es la determinación del Retorno de la Inversión o ROI, debido a la ausencia de estadísticas subsectoriales.
Tal vez debido a los medios de comunicación, que no han ido destacando los casos de éxito, la falta de inversión en TIC de las empresas españolas puede deberse a que los empresarios perciben un aumento de la competitividad en el corto plazo relacionado con dicha inversión.
Mar Monsoriu Flor
congreso[arroba]cibersociedad.net
El contenido del presente trabajo está gobernado por la siguiente Licencia de Creative Commons: ver http://creativecommons.org/licenses/by–nc/2.0
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Internet |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo en formato DOC desde el menú superior.