Al encarar la elaboración del presente trabajo, el cual tiene como objetivo revalidar mi condición de alumno regular de la materia Psicología Social, me enfrenté a dos campos de análisis que me posibilitaban analizar una expresión social en cuanto movimiento humano aplicando categorías conceptuales aportadas por documentos de la cátedra: los acontecimientos y movimientos que aquí, en la provincia de San Luis, conformaron el movimiento que se ha dado en llamar "Multisectorial", y por otro lado, aquellos que en diciembre de 2001 conmocionaron a la República Argentina y que gracias a los canales de televisión las imágenes de los sucesos llegaron no sólo a todo lo largo y ancho de nuestro extenso país sino que trascendieron sus límites geográficos siendo conocidos "urbi et orbi", y que además fueron motivo de análisis periodísticos, culturales y políticos en distintos países del mundo.
Difícil se presentaba la elección, sin embargo, había un sabor especial que me seducía por preferir el segundo campo, lo que se dio en llamar "Cacerolazo argentino". Además de conseguir en Internet abundante material al respecto, yo había sido partícipe en Maipú, mi pueblo natal -en Mendoza- de uno de los cacerolazos al Intendente Adolfo Bermejo una templada noche de mediados de febrero de 2002 frente al edificio municipal. La policía bloqueaba a un grupo bastante heterogéneo: gente humilde, niños tirando petardos, madres embarazadas lanzando piedras a la entrada del municipio, abuelos blandiendo palos, comer-ciantes, gente de clase media del pueblo entremezclada en una reclama común, unos por pasar hambre, otros porque no tuvieron la posibilidad de gozar sus merecidas vacaciones de verano, y yo junto a otros que íbamos a reclamar nos hallábamos de pronto en una misma función: tratar de calmar los ánimos para que no se llegara a mayores; se sumó gente de radio de la zona y las cámaras de la televisión provincial consabidas e infaltables.
Atrás de todo, como un elemento decorativo, los espectadores tibios e ininvolucrables observaban el paisaje en vivo y en directo, mejor que en el living de sus casas mirando la tele. Más allá de los comentarios a las características del evento, pude palpar "en carne propia" lo espontáneo y heterogéneo de la constitución grupal de los manifestantes.
Por todo esto es que finalmente decidí abocarme a este perfil de investigación monográfica; el trabajo se orienta a "Analizar las características de los grupos que se formaron en el cacerolazo" investigando en Internet y a la luz de documentos de la cátedra.
Lo que encontré en la Web fue muy interesante pero sesgado más a lo histórico del acontecimiento y a lo que hace a los aspectos político, económico, social pero no a las características psicológicas, motivacionales que ejercieron un motor para la cons-trucción de los grupos y su decisión de salir a la calle a expresarse. De hecho, no conseguí algo concreto, tangible, sistematizado que reuniera la información en función de mis necesidades e intereses. Incluso, considero que no se puede llevar a cabo un análisis caracterólogico de los grupos que se expresaron en ese momento sin realizar al menos una reseña que dé cuenta de antecedentes y causas que lo originaron.
UN MODO DE EXPRESIÓN CÍVICO POPULAR:
LA CACEROLA ARGENTINA
(Cuando no se puede llenar ... tiemblen políticos de turno)
"La Argentina, hoy, dolorosamente se derrumba en la miseria junto al resto de América Latina. Aquel paraíso terrenal, pleno de riquezas minerales,
de animales y de frutos, que supo ser nuestra tierra,
es ahora un continente devastado"
Ernesto Sábato, Barcelona, España, 13/09/2002
¿Por qué fracasamos una y otra vez? Nuestra tesis es que los problemas de la Argentina, aunque no poseen un único tipo de causas, tienen importantes raíces culturales. Vale decir, están relacionados con ciertos valores, creencias, normas y hábitos arraigados en nuestra sociedad que influyen sobre nuestro modo de ver y hacer las cosas como individuos o grupos ya sea en la actividad económica, las instituciones gubernamentales o privadas o la sociedad civil. Para complicar más las cosas, la naturaleza "latente" y en apariencia inasible de la cultura impide a veces reconocerla como un factor causal relevante.
Hay quienes reconocen la fuerza de la cultura pero asumiendo que se trata de una condición inmodificable, pasiva, estática. "Eso es cultural" suele argumentarse para significar aquello que no es posible de cambio, sólo se expresa a modo de "suspiro" y con el mero fin de sentarse a esperar para que las cosas cambien.
Si observamos a la Argentina con una mirada más amplia y benigna, vemos que junto a los obstáculos para el progreso de la sociedad y la felicidad de sus habitantes conviven rasgos positivos que nos pertenecen e identifican.
Estos valores, creencias y hábitos que se han formado y transmitido a lo largo de nuestra historia, poseen una gran inercia en parte porque fenómenos más directamente visibles - por ejemplo los económicos - tienden a ocultar su existencia o conducen a subestimarlos o ignorarlos. "Desarrollo", "Progreso", "Felicidad" son términos cargados de relativismo: ¿acaso existe un modelo único de desarrollo o progreso?, ¿hay un concepto más relativo que el de felicidad? Entonces, avancemos en este análisis: ¿cuáles son esos fenómenos culturales que creemos están en la base de nuestros problemas? A saber:
¿No hay entonces un lugar para lo positivo y para el optimismo? Creo que sí. La sociedad argentina posee también valiosos activos culturales y potencialidades que a pesar de tener la autoestima herida por el fracaso - espero momentáneo - somos tan proclives a subestimar. No sólo tenemos artistas, escritores, deportistas de primer nivel mundial sino que somos el país iberoamericano con más premios Nobel (Argentina 3, España 2, México 1) y esto no es mera casualidad.
Somos varios los argentinos que sentimos malestar por los rasgos culturales disvaliosos (pero qué país no tiene una buena cuota de ellos, cada uno exhibiendo su propia idiosincrasia). La espontánea reacción de la gente que manifestó pacíficamente en Plaza de Mayo el 19 de diciembre de 2001, y el aumento notable que ha experimentado en los últimos años el voluntariado indican claramente que nuestro capital social está en crecimiento.
El trasfondo de estos y de otros cambios culturales bien puede ser el ascendente peso demográfico de las nuevas generaciones, especialmente de aquella que creció y se educó con la democracia, que implica un recambio generacional que aún no se refleja en el plano de la dirigencia política, lo que explica en parte su crisis ; o bien, la necesidad de enfrentar las situaciones urgentes y concretas no debería postergar indefinidamente la solución de los problemas estructurales.
Sin embargo, hay un caso particular de cambio cultural, aquel que se produce bruscamente a causa del colapso de un sistema social o de una gran crisis histórica que subvierte todos los estratos sociales. Se trata de un tipo extremo en el que la sociedad transmuta algunos de sus valores, normas, creencias, costumbres y/o pautas de comportamiento cuando siente que está en riesgo su supervivencia (cfr con A. Maslow).
José Guillermo Fouce analiza desde una perspectiva histórica y comparativa cómo las viejas formas de participación han dado paso a nuevos modos de afirmación y exposición ciudadana: - "las identificaciones partidarias tradicionales, las restricciones que se imponen a sí mismos los individuos y los grupos, la confianza en las instituciones y la creencia en la legitimidad de los gobernantes han tendido a disminuir en forma notoria, ya sea esto medido por encuestas o por el comportamiento en las casillas de votación ... podría ocurrir que el supuesto rechazo a la política y a la participación, especialmente de parte de los más jóvenes, no sea tal sino más bien un rechazo a un tipo de política y un tipo de participación poco adaptado a los nuevos tiempos; incluso este rechazo frontal sea más positivo que negativo ya que estaría buscando una transformación explícita o implícita en las formas, estilos y modelos de participación vigentes ... entonces, las nuevas formas y estilos participativos surgirían como fruto de los profundos cambios sociales, políticos y económicos a los que nos vemos expuestos ... vendrían a cubrir el extenso vacío que generan las antiguas y anquilosadas formas de participación ... así mismo, podemos entender un momento de crisis como un fin de la política, de las ideologías que están agotadas ... sería la emergencia de nuevos movimientos, nuevas formas de hacer política, nuevas divisiones sociales, la reinvindicación y la construcción activa de un nuevo concepto de la política y de las formas de llevarla a cabo" .
Hasta ahora los argentinos parecemos estar dispuestos a cambiar sólo de una manera. Todo proceso de sano cambio tiene una primera etapa de sensibilización. Es la más difícil y en ella nos encontramos ahora. Las personas y grupos más activos han de trabajar para que la toma de conciencia se extienda a sectores cada vez más amplios de la sociedad. La dirigencia política debe apoyar constantemente este proceso sumándose a él y además estimularlo, potenciarlo a través de un liderazgo democrático sin establecer relaciones de dependencia entre dirigentes y dirigidos. El rol central de la dirigencia es elaborar un proyecto de país que sea potable y benigno para todos y no aspirar a que un técnico resuelva los problemas desde su escritorio del Ministerio de Economía totalmente desgajados de la realidad .
Dado lo "espontáneo", al menos observado a priori, que tuvo el fenómeno del cacerolazo tanto en Buenos Aires - cuyo epicentro más arquetípico fue el de la Plaza de Mayo - así como también en varias ciudades importantes del interior del país - Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza - es menester contar con un asidero teórico desde lo psicológico que explique, o al menos trate de hacerlo, por qué se gestó este "movimiento". Y coloco ex profeso movimiento y espontáneo entre comillas puesto que algunos observadores desde diversos puntos de vista y con otro tipo de información analizan, a veces en contrapunto, sobre cuánto hubo de espontáneo en la expresión de esos desplazamientos humanos.
Por lo tanto, me parece apropiada la Teoría de la motivación de Abraham Maslow como herramienta interpretativa de lo sucedido.
aslow elaboró una teoría de la motivación con base en el concepto de categorización de necesidades que influyen en el comportamiento humano, y concibe esa ordenación por el hecho de que el hombre es una criatura cuyas necesidades crecen y se expanden durante su vida. A medida que el hombre satisface sus necesidades básicas, otras más elevadas ocupan el predominio de su comportamiento. De acuerdo con Maslow, las necesidades humanas tienen la siguiente jerarquía :
Las necesidades más elementales (respirar, comer, beber dormir, etc.) requieren de un ciclo motivacional relativamente rápido, en tanto que las más elevadas necesitan uno más largo. Si alguna de las necesidades más elementales deja de ser satisfecha durante un largo período, se hace imperativa y neutraliza el efecto de la más elevada. En la medida en que el individuo logra controlar sus necesidades fisiológicas y de seguridad, aparecen lenta y gradualmente necesidades más elevadas como son las sociales, de estima y de autorrealización. Los niveles más trascendentales de necesidades sólo surgen cuando los niveles más bajos han sido alcanzados por el individuo. No todos los individuos sienten las necesidades de autorrealización, ni siquiera el nivel de las necesidades de estima, ello es una conquista individual.
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"Es cierto que el hombre vive solamente para el pan, cuando no hay pan. Pero ¿qué ocurre con los deseos del hombre cuando hay un montón de pan y cuando tiene la tripa llena crónicamente?" "Las energías de un individuo se desvían hacia la lucha por satisfacer una necesidad cuando ésta existe" Abraham Maslow . |
La presentación de la teoría de Maslow es sumamente significativa para este análisis. En una rápida mirada, da la impresión que de distintas formas, en distintos niveles, en diversos estratos socio - culturales - económicos estas necesidades y motivaciones, en mayor o menor medida, se han violentado en los sujetos partícipes del Cacerolazo. Es que cuando la motivación se transforma en necesidad, y en una imperiosa que ataca desde lo mínimamente necesario para vivir hasta aquello que con esfuerzo uno pudo construir para mejorar su calidad de vida, el ser humano se transforma de pasivo observador a agresivo defensor de sus derechos.
Pero, ¿qué es un cacerolazo? Para Wikipedia, una enciclopedia de Internet de uso libre es: "... una forma de manifestación autoconvocada espontáneamente por un grupo de personas o ciudadanos, o bien pueden responder a un llamamiento de una fuerza política o de una organización. Se realiza generalmente en contra del gobierno de turno o de determinadas decisiones gubernamentales. Su característica que la distingue de otras protestas radica en que los manifestantes expresan su descontento mediante el ruido acompasado de cacerolas u otros elementos culinarios, o bien bocinazos, gritos a una hora acordada de antemano desde sus casas, y sin necesidad de concentrarse en un lugar determinado, o sí. La protesta suele alcanzar grados importantes de participación y adhesión. Puede acompañarse de otras instancias como apagones o cortes de electricidad, bloqueos de rutas o calles, escraches, sentadas. Con el auge de las nuevas tecnologías también se producen cadenas gigantes de mails."
La esencia del cacerolazo reside en que es una protesta democrática que apunta en un primer momento a lo doméstico, o sea, no alejarse del propio domicilio. Se transfiere el protagonismo de una minoría a la gran mayoría de la población convirtiéndose así en una protesta al alcance de todos.
Los primeros cacerolazos en Sur América tuvieron lugar en Chile (1971-1973) contra el presidente socialista Salvador Allende debido a la mala situación económica y social por la que atravesaba el país. Es probable que de aquí provenga el apelativo de cacerolazo ya que debido a la falta de comida en tiendas, almacenes y supermercados la gente golpeaba las ollas para expresarle al gobierno que no tenían con qué llenarlas y por ende nada para comer.
Al principio eran organizados de voz en voz y las familias se expresaban en los jardines de sus casas resguardados por sus rejas para no sufrir ataques físicos por los partidarios del Partido Unidad Popular que era el oficialista en ese momento. El gobierno de Salvador Allende había impuesto duras medidas restrictivas a los comerciantes de tal modo que éstos se vieron obligados a bajar sus precios y por otro lado estaban obligados a aumentar el salario a los obreros, dado esto la gente tenía dinero pero no qué comprar por lo que acarreó un notable desabastecimiento y la creación de mercados negros lo que traía aparejado una inflación nunca antes conocido por el país .
Antecedentes de la crisis:
En Argentina el primer cacerolazo data del 12/9/1996 y se llevó a cabo en contra de la política económica y social del gobierno del presidente Carlos Menem. Fue convocado por el partido de centroizquierda Frenta para un país solidario (FREPASO) y secundado luego por otros partidos políticos como la Unión Cívica radical (UCR). Fue anunciado para las 20:00 hs y alcanzó un alto grado de repercusión y adhesión en todo el país. En Buenos Aires fue acompañado de bocinazos, bloqueos de calles, sirenas, sentadas y apagones.
Ya en el 2001, el 12/12 con el gobierno presidencial del Dr. Fernando De La Rúa, a raíz de fuertes restricciones a las transacciones bancarias impuestas a partir del 1/12 por el ministro de economía Domingo Cavallo se produjo el primero de una serie de varios cacerolazos, el cual fue organizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) para las 12:00 hs y un apagón domiciliario de 15 minutos a las 20:30hs. La protesta tuvo escaso apoyo.
La caída del gobierno del Dr. Fernando de la Rúa fue el "Episodio final" de una espiral de deterioro político y económico que se posiciona desde el menemismo y su política neoliberal de privatización de industrias estatales y la falacia del "Uno a Uno" (dólar = peso), entre otras cosas, y tiene su punto más álgido en el 2001.
El año 2001 había comenzado con expectativas favorables luego del llamado "Blindaje financiero" que el Ministro de Economía Domingo Cavallo y Argentina habían acordado con el FMI. Sin embargo, la reactivación económica no llegaba. Cavallo logró obtener poderes y atribuciones especiales por parte del Congreso. Tomó una serie de medidas con objetivos de reactivación pero debido a la desconfianza en la capacidad del país para cumplir con los compromisos externos lanzó un programa ortodoxo de reducción de gastos incluyendo el recorte a salarios y jubilaciones a la par que generaba un proceso de reestructuración de la deuda externa (más intereses sobre intereses).
Las elecciones legislativas realizadas el 14/10/2001 se caracterizaron por un bajo nivel -sin precedentes- de votos blancos y nulos que ascendieron hasta los 4 millones (21,10% del electorado nacional). La oposición justicialista se impuso holgadamente en todo el país). En noviembre el riesgo país superó los 3000 puntos. El 29/11 el justicialismo imponía a Ramón Puerta como presidente del Senado, lo cual significaba un gesto inédito que un político de signo contrario al presidente fuera su sucesor directo. La desconfianza general en el sistema bancario aceleró la fuga de depósitos, que ya se venía sufriendo pero adquirió una mayor velocidad.
El 1/12 ante la posibilidad de un crack financiero Cavallo impuso un límite a la extracción de dinero lo cual fue bautizado como "el corralito" nacido para quedarse sólo 90 días. La situación comenzó a deteriorarse vertiginosamente. El jueves 13/12 hubo un paro general de gran acatamiento en todo el país. El Viceministro de Economía Daniel Marx renunció. Comenzaron a producirse los primeros y esporádicos saqueos a supermercados, que se agravaron el 18/12.
Más que hechos:
Los días 19 y 20/12/2001 significaron la irrupción en la vida argentina de un fenómeno de participación ciudadana cuyas consecuencias políticas y sociales se encuentran aún en pleno desarrollo. El cacerolazo fue desencadenante para la renuncia del Ministro de Economía Dr. Domingo Cavallo y a renglón seguido, del Presidente Dr. Fernando De La Rúa al cual le faltaban transitar dos años más de gobierno democrático.
La madrugada del 19/12 empezó con saqueos en supermercados medianos y pequeños en todo el país en busca de comida, las "contiendas" ocasionaron al menos cinco muertos. De La Rúa fue insultado y su automóvil golpeado mientras la Cámara de Diputados desconocía sus poderes. El clima de violencia llevó al presidente a declarar el estado de sitio. Después del discurso presidencial la irritación se concentró en el presidente y miles de personas salieron a la calle con cacerolas, sartenes, espumaderas y tapas haciendo ruido con las cucharas de cocina. El tono era hasta festivo, mucha gente salió de sus casas, todo el país - al menos las ciudades más importantes, o sea: televisables – habían tomado las calles.
Muchos habían interpretado absurdamente el estado de sitio que restringe las libertades al modo de un toque de queda que impide caminar de noche. El discurso y el estado de sitio habían pasado a la historia. El cacerolazo duró toda la noche, tras los disturbios y la consabida represión policial que implicó heridos y muertos, se calmó la situación y un grupo de personas permaneció en la Plaza de Mayo. Paralelamente se desarrolló durante toda la noche un cacerolazo en la residencia presidencial de Olivos; la prensa reporta hasta 5000 personas que llegaron desde distintos barrios de la provincia y de la ciudad.
La Plaza de Mayo vio el amanecer del 20/12 con un puñado de personas todavía manifestando. Según el diario Clarín: "... con el correr de la mañana la gente que fue llegando no era la clase media argentina sino militantes de colores variados y antagónicos al gobierno, sumados a muchos despolitizados enardecidos". Estos manifestantes tomaron el centro de la Plaza, cantaron el Himno Nacional y pidieron la renuncia del Presidente De La Rúa. Más tarde arribaron las madres de Plaza de Mayo que junto a otros manifestantes fueron reprimidos. Cuando volvieron sobre el mediodía se les sumaron empleados del microcentro que salían a su hora de almuerzo.
Nuevamente Clarín relata los hechos sucedidos (reproduzco aquí el texto porque es el que muestra claramente la violencia de la represión y la hetero-geneidad de los grupos que por tal condición se habla de espontaneidad : - "... en la Plaza lucía la espontaneidad del descontento. La policía volvió a reprimir con gases, balas de goma y algunas balas de plomo.
Hombres de traje impecable, cadetes, motoqueros, estudiantes, jubilados, estudiantes, empleadas bancarias de trajecito y medias lycra, amas de casa y niños, salieron corriendo sin saber por dónde escapar. Los gases hacían irrespirable el mediodía, algunos bares y vecinos alcanzaban a los manifestantes jarras de agua, trapos mojados y pedazos de limón para mitigar el ardor en cara y ojos. La Plaza de Mayo había quedado rodeada por la policía. La lucha por tomarla fue constante. Los activistas del Movimiento de Trabajadores Desocupados se movían por Diagonal Norte, militantes del Partido Obrero y de Izquierda Unida pululaban por Diagonal Sur". Además, sobre esto también es importante rescatar el artículo de Página/12: "... eran jóvenes, mujeres con chicos, familias completas, adolescentes y jóvenes, empleados de saco y corbata. La policía a caballo los desalojó con una violencia inusitada, pero ellos una y otra vez volvieron".
Mientras la Plaza de Mayo era un campo de batalla y un caos, De La Rúa pronunció a las 16 hs un discurso por televisión convocando a la "Unidad Nacional" ofreciendo al justicialismo la cogobernación presidencial. La respuesta fue negativa y no se hizo esperar.
A posteriori, el Presidente juntó a los ministros y les dijo a todos que renunciaba: "Hice todos los esfuerzos necesarios, convoqué a la unidad nacional pero no fui escuchado" sentenció lapidariamente. En su carta de renuncia aclaró que: "... confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República". Página/12 cita las palabras de un funcionario del gobierno quien luego de la renuncia exclamó: "... no nos echó el FMI ni el PJ, nos echó la clase media".
El 21/12 el titular del Senado Ramón Puerta (justicialista) asumió interinamente la Presidencia de la República hasta que los mecanismos legislativos y ejecutivos confirmaran un sucesor con carácter de provisorio que convocara nuevas elecciones. El 23/12 ocupaba la Primer Magistratura para reemplazar al renunciante, nombrado por el Congreso, el sanluiseño Adolfo Rodríguez Saá. Nueve días después del cacerolazo del 19/12 éste soportó otro gran cacerolazo de 30.000 personas reunidas en la Plaza de Mayo.
Eran grupos con un perfil social de clase media burguesa cómoda y el otro humilde que protestaban básicamente por las restricciones a los ahorros bancarios, los vaivenes anunciados en las políticas económicas (default y la implementación de una nueva moneda el Argentino) y la imposición de sujetos de poca reputación y gran calaña como miembros de su gabinete y ocupando puestos públicos (como Carlos Grosso como Jefe de Asesores del Presidente, José Vernet y Víctor Reviglio).
Algunas de las consignas coreadas esa noche fueron: "Que se vayan todos", "No queremos a Grosso" (quien renunció esa misma noche), "Abajo la Corte Suprema" y "Menem, andate a Chile bien lejos y no volvás más". Algunos grupos provocaron saqueos, incendios y destrozos en el Congreso, por lo cual hubo duros choques con la policía. Por la mañana todo el gabinete presidencial había renunciado.
La Primera Magistratura debía ser ocupada una vez más por el titular del Senado Ramón Puerta que asumió más que brevemente ya que dimitió a su cargo y asumió provisionalmente el Jefe de la Cámara de diputados Eduardo Camaño. El 1ro de Enero de 2002 designaba como Primer Mandatario de la Nación para terminar el período inaugurado por De La Rúa al senador Eduardo Duhalde quien en su primer discurso se comprometió a devolver los depósitos de los ahorristas en la moneda original pactada (promesa que luego no podría cumplir). El 3/1 designó a su gabinete, el nuevo Ministro de Economía fue Jorge Remes Lenicov quien dispuso el fin de la convertibilidad y el dólar a $1,40 que quedó fluctuando libremente en los mercados cambiarios.
Eduardo Duhalde tampoco quedó exento de sufrir los cacerolazos del pueblo. El 25/1 (aniversario de la muerte del periodista Cabezas), se le realizó un cacerolazo nacional convocado por asambleas vecinales que contó con una multitudinaria participación a pesar de una intensa lluvia que cayó sobre Capital Federal; la adhesión tuvo masiva repercusión en otras ciudades como Rosario, Córdoba, Mendoza y Mar del Plata. Eduardo Amadeo, vocero del gobierno, montó un impresionante operativo de seguridad que reclutó a 3000 efectivos policiales; sin embargo, la expresión ciudadana se desarrolló en forma absolutamente pacífica y sólo sobre el final se produjeron algunos incidentes cuando la policía comenzó a reprimir con gases lacrimógenos y balas de goma a unas 100 personas que aún se encontraban en la Plaza de Mayo.
Los manifestantes solicitaban la renuncia de los miembros de la Suprema Corte, el llamado inmediato a elecciones y el levantamiento del corralito bancario.
En su primera reacción explicativa del cacerolazo Duhalde afirmó en una alocución por Radio Nacional que la gente: -"... debería evitar la tentación de creer que haciendo barullo y líos se solucionan los problemas; los países no toleran la anarquía". En cambio, su esposa Hilda "Chiche" Duhalde (también política de estirpe y acompañante fiel de su marido) consideró que: -"... el reclamo de la gente es legítimo, demuestra que la Argentina está viva, mucho peor sería que la gente no se manifestara" .
Ya a esta altura de los acontecimientos, los cacerolazos empezaron a disminuir en cantidad e intensidad; cada uno de los estratos socio-económicos del pueblo argentino había mostrado su descontento.
Análisis de la conformación de los grupos.
Esta nueva herramienta de participación aportada por la tecnología permite el contacto no visual (a no ser que se disponga de camaritas anexadas al monitor) pero no por ello menos apasionado para la vehiculización de sensaciones, emociones, expresiones, opiniones, decisiones. "La principal ventaja de estas nuevas formas de participación (internet) tiene que ver con su mayor adaptación a la nueva realidad que tiene que enfrentar; es lógico que en una situación de inestabilidad, cambio, fragmentación, relativismo la participación se vuelva flexible, plural, múltiple, cambiante".
Llegado a momentos "pico", de crisis, frente a situaciones que nos violentan pasamos a defender lo que nos corresponde como seres humanos y como pueblo. Los actores se ven agredidos en lo personal, en la adquisición de lo necesario para la subsistencia básica, en lo moral, económico, laboral, en el futuro. Y aquellos en quienes confiaron su voto de esperanza o de ilusión en un acto democrático al momento de reclamar por lo que naturalmente les corresponde son tildados de sediciosos, subversivos, peligrosos al orden social lo cual me retraotrae a imágenes, a sensaciones de períodos militares que vivió el país; en tanto, otros aprovechaban la coyuntura con el fin de utilizar a estos grupos espontáneos para sus propios objetivos políticos tratando de erigirse en nuevos y mesiánicos "pastores" políticos.
Los ciudadanos manifestaron, algunos volvieron a sus casas sin más pero otros pusieron manos a la obra a formar parte de la vasta red de asociaciones solidarias que están remodelando nuestro tejido social. El pesimismo pasivo cierra las opciones y rehúsa la cooperación y lleva al sálvese quien pueda. A pesar del aparente clima de tristeza y aletargamiento que nos envuelve, el cacerolazo es una señal profunda de que en la Argentina las cosas han comenzado a cambiar. La gente se está reuniendo por su cuenta en grupos de expresión cuando las vías normales se han saturado y sus reclamos no son escuchados, además se han incrementado las asambleas barriales y están aprendiendo con todo esto a no delegar sus cuestiones, en suma, a hacerse responsables por mano propia "cacerola" mediante de ser necesario. Se están reinventando las luchas populares buscando alejarse de los partidos tradicionales y hegemónicos. Con tanteos, dificultades, errores y retrocesos los ciudadanos están aprendiendo a expresar lo que sienten y quieren. Los vecinos unidos ya no quieren dejar pasar la oportunidad de ser protagonistas directos de sus luchas; con todo, no se puede prever hasta dónde se llegará.
Sin embargo, existió una intervención de organizaciones políticas y hasta estatales en muchas de las acciones que fueron preparando las condiciones para el estallido del "cacerolazo", que de todos modos hay que reconocer que fue la acción más espontánea de todas, la de la noche del 19/12/2001. Pero además también hay que relativizar el grado de "espontaneidad" en lo que se refiere al plano ideológico de la movilización que sentenció al gobierno de De La Rúa - al demostrar que su base social también le daba la espalda - y que ayudó decididamente a la caída de Adolfo Rodríguez Saá.
El "Cacerolazo" no fue un producto caído del cielo en el terreno ideológico y político, como se pretende hacernos creer, por el contrario reflejó una larga preparación ideológica de los medios de comunicación . Desde esta perspectiva conviene citar, oportunamente en este momento, a Federico Javaloy con un doble objetivo: dar luz, ampliar lo mencionado en este párrafo y a la vez comparar con la información extraída de internet. A saber: - "... mirar a los movimientos sociales como intentos de solución de los problemas que plantea el orden establecido suena a una tentativa de crear un orden diferente pero significa también ir más allá del punto de vista de los representantes del sistema ofreciendo la otra cara de la sociedad contemporánea, la visión de los que están luchando por cambiarla ... los individuos poseen repertorios de comportamientos (como los roles o guiones sociales) que han sido interiorizados en el proceso de socialización. Este elenco de conductas resulta inoperante cuando el individuo responde a situaciones que le son problemáticas, inhabituales o claramente nuevas que lo afectan, y que van a dar lugar a episodios colectivos que favorecen la emergencia de ciertas facetas de la personalidad inhibidas en la rutina diaria por la presión que ejercen las reglas sociales, o sea, cuando se extrema una postura suele aparecer una reacción contraria que tiende a equilibrar la balanza ... tanto la psicología social como la sociología funcionalista han tendido a desarrollarse dentro de una visión estática de los individuos como sujetos que cumplen un determinado rol en un sistema social preestablecido dado por supuesto como el único posible y deseable lo cual crea la ilusión de un orden social absoluto e incuestinable. Desde tal orden la innovación y el comportamiento multitudinario aparecerán como una desviación subversiva, como algo no deseable dado su característica de irracional y patológico .
Generado desde lo individual, Javaloy aporta el concepto de "comportamiento colectivo" que creo conveniente sintetizar: - "... el comportamiento colectivo cubre una amplia área del comportamiento humano. Incluye la atención tanto a formas más espontáneas, emocionales y efímeras como a otras formas de comportamiento colectivo más planeado, duradero y organizado ... la American Sociological Association definió en sus estatutos de 1980 el comportamiento colectivo como "formas sociales, emergentes y extra-institucionales del comportamiento". El término emergente hace referencia ala conducta que es espontánea, suejta a normas creadas por los propios participantes. La espontaneidad se refiere a la acción no planeada e improvisada revestida de un carácter informal. El vocable extrainstitucional o no institucional significa que las pautas que sigue el comportamiento colectivo no se derivan de las normas de la cultura establecida sino que incluso pueden ser opuestas a ésta quedando poco definidos los roles de los participantes. Las normas desarrolladas emergen de la propia situación en que se produce el comportamiento colectivo. También se ha caracterizado el comportamiento colectivo con otros rasgos como los de cambiante y emocional ... que aparecen en situaciones problemáticas, críticas que implican tensión. En el comportamiento colectivo se presenta un conjunto relativamente desorganizado de individuos en el que no existen procedimientos formales o previamente definidos para seleccionar o identificar a sus miembros, a sus líderes, para definir objetivos o timar decisiones ... el comportamiento colectivo surge en relación con su contexto histórico y a la vez influye sobre él aportando nuevas formas y normas de conducta" .
Esta conjunción de voluntades surge desde el avasallamiento propio de sus necesidades y por ser único y personal nace la crítica, la propuesta y la unificación en criterios y limitaciones compartidas. De deja atrás la jerarquía verticalista por el consenso horizontal lo que lleva a decisiones más acabadas donde la participación es abierta (cfr. El Orden del día del grupo de Parque Centenario).Todo esto implica cambios en la actitud de los actores. La actitud reflexiva lleva a la toma de conciencia y a la organización, esta nueva organización permite movilizaciones que denuncian no sólo intereses de un sector sino de lo personal que lo compone. Además se proponen alternativas a lo social, a lo regional para que impacte en ámbitos más grandes. Lo más importante a señalar, y pido disculpas si soy reiterativo pero entiendo que es fundamental, es que estos cambios surgen desde la unicidad, desde lo subjetivo que es parte de lo social y político -bien entendido-, hay un protagonismo directo del individuo; el cambio no viene impuesto autoritariamente desde arriba (gobiernos militares o escasamente democráticos) sino que ahora es el pueblo quien pone las reglas del juego, baraja y da las cartas lo que implica que "a la fuerza" los gobernantes deben escuchar los requerimientos de cada uno representando en el "todos" a los habitantes del país con música de fondo de cacerolas bien afinadas que cada vez tocan mejor.
Los hechos no son tan sencillos. El problema de fondo está en la "Cultura política", no en algunas personas sino en sus valores y hábitos compartidos, en las reglas "no escritas" que todo sistema tiene y que a los individuos les resulta difícil cambiar (tal vez porque les son beneficiosas) y a las que por el contrario conviene adherir para prosperar en él.
Lo que se está procesando con el cacerolazo y sus repercusiones no es una crisis de la clase política sino de un régimen sostenido por una matriz política y económica cuya viabilidad se basó en garantizar negocios extraordinarios sin tener en cuenta el capital humano del país. La propia recesión que catapultó el fenómeno era una necesidad de este modelo. La clase media y los sectores populares fueron captados por la ideología (ficticia) del bienestar; la esfera del consumo aportó la cara más benévola y atractiva del modelo negada a su vez en el plano de las relaciones laborales por la flexibilización y el aumento de la explotación. La expansión del consumo a crédito pareció eliminar la necesidad real de una mejor redistribución de los ingresos; bienes que eran un lujo para algunos ahora estaban al alcance de la mano de sectores medios y medio-bajos y fue el consumo - asentado en ilusiones de "ahora yo puedo comprármelo" - que pasaron a ser la forma de acceso a la ciudadanía - ahora devenido el sujeto en el nuevo ciudadano "credit card" - y por ésta a considerarse "Yo ahora soy" .
La Argentina puede estar recorriendo las etapas finales del largo proceso de cambio institucional inaugurado en 1983. El sociólogo Robert Putnam en una investigación sobre diseño institucional que lo ocupó 20 años en Italia postulaba que: -"... la mayor parte de la historia institucional de un país se mueve lentamente. Cuando se trata de la construcción institucional el tiempo se mide en décadas ... probablemente la Historia se mueve incluso más lentamente para instalar normas de reciprocidad y redes de compromiso cívico".El inédito protagonismo político de la sociedad civil argentina fomentó la esperanza de un cambio veloz, inmediato. Pero sucede que los cambios deseados por los argentinos transitan un camino y un proceso normal de maduración que no debe entenderse en meses o años sino más bien en décadas o generaciones.
Desde la Teoría de Maslow observamos como para algunos grupos manifestantes era prioritario la subsistencia básica, en tanto que para otros la necesidad de ver las condiciones de su seguridad avasalladas, o bien la visualización de sus realizaciones más elevadas en un futuro no muy lejano hechas pedazos o inexistente. Maslow postula que una necesidad satisfecha no origina ningún comportamiento; sólo las necesidades no satisfechas influyen en el comportamiento y lo encaminan hacia el logro de objetivos individuales. Ante el peligro o la eminencia de ver su destino oprimido el ser humano lucha por defender sus derechos, lo que cree que debe ser, lo que debe exigir. Éste creo que ha sido el común denominador que impulsó este fenómeno de la "espontaneidad grupal", una "masa" pensando y sintiendo al unísono confluyendo en idénticas coordenadas espacio-temporales. Este entorno masloviano es expresión de tres terrores que han operado con intensidad diversa en las distintas capas socio-económicas del país: terror a la tortura y a la muerte en épocas de la dictadura (cfr. Maslow Necesidades de seguridad), terror a la hiperinflación -Alfonsín- y terror a la desocupación (cfr. Maslow Necesidades fisiológicas) último período de Menem y De La Rúa .
Me pregunto: ¿qué habría sucedido en el futuro si cuando De La Rúa convocaba a un cogobierno con el justicialismo éste hubiera aceptado? ..... ¿No se desaprovechó esa coyuntura para que la historia política Argentina hubiese dado un paso de buen sentido, un vuelco favorable? ..... un cogobierno ¿no hubiese sido un signo de madurez política y un ejemplo a imitar interna y externamente? Preguntas sin respuestas ...
A modo de ejercicio reflexivo cabría cuestionar quiénes son verdaderamente los violentos y los saqueadores ... ¿acaso los hambrientos de los supermercados? ¿tal vez los ahorristas que fueron a defender lo que habían acumulado con el sudor de su frente y con trabajo honesto y digno? ¿o quizás los miembros del poder económico de turno que a través de los bancos desvalijaron de dinero y de ilusiones a los asalariados y a los sectores medios). Los cacerolazos a De La Rúa, Rodríguez Saá y Duhalde fueron en realidad una verdadera rebelión del pueblo que expresaba así el fin de la tolerancia y la inacción; el mito neoliberal de que el país puede ser rico aunque sus habitantes sean pobres estalló en pedazos. El país somos nosotros no un grupo de oportunistas políticos o de operadores bursátiles que negocian millones de dólares sobre las costillas y espaldas de un pueblo "laburante". Con esto me parece oportuno dejar en claro hasta qué punto los políticos argentinos como Menem, Cavallo, De La Rúa, Rodríguez Saá, Kirchner y otros están alienados psicóticamente de la realidad social en todos sus aspectos y niveles, de los problemas vivenciales de supervivencia básica que gran número de personas tiene que soportar día a día.
A mi entender, el principal problema para lograr la unidad y la fuerza popular en este país está dado por su propia geografía, por las distancias entre uno y otro núcleo de poder, entendiendo a éste como un conjunto de personas que en una cantidad importante pueden ejercer una diferencia sustancial en la historia, en el ritmo de los acontecimientos. En otros países más pequeños los pronunciamientos han tenido mayor eco porque las distancias entre grupos ha sido menor. Los problemas de distancia impiden conformar un órgano más masivo, más aglutinante entre centros de personas que mancomunadamente sostienen y persiguen los mismos ideales y penurias a pesar de la lejanía entre sí; hablo particularmente de cuántos kilómetros separan a los mendocinos de los cordobeses o rosarinos cuando no de los habitantes de Buenos Aires con el resto de otros núcleos importantes del interior del país. Si todos ellos de algún modo y en algún momento confluyeran, la sana y pacífica "Re-evolución del pueblo" sería tan inobjetable como imparable para torcer designios de unos pocos que no tienen en cuenta a la gran cantidad de seres que componen la nación y de sus intereses más elementales.
Entiendo que el "Cacerolazo Argentino" (con comillas y mayúscula) implicó un avance, un darse cuenta en la conciencia dormida de un pueblo que se ha dejado hacer, sólo hasta detonar en todo lo ocurrido durante y después de los acontecimientos. Ahora el pueblo, el individuo en cuanto integrante o no de algún partido o gremio, ha descubierto que en conjunto: "tenemos movilización que implica una cierta cohesión, una cierta fuerza que alcanza para generar cambios favorables en el poder y en la conciencia colectiva".
A modo de corolario quiero acercar unas palabras del actor Fabián Vena que me parece muy comprometido con su tiempo, y que al leer una nota que se le realizó en la Revista Viva, a su manera, sintetiza con su pensamiento el espíritu del presente trabajo: -"Para mí la crueldad está íntimamente ligada con la impunidad y el sarcasmo de los que manejan la vida de los demás. Y vuelvo a pensar que la crueldad no es obvia, es satánica" (dixit).
Documentos aportados por la cátedra:
Nº 64: "Las viejas y las nuevas formas de participación sociopolítica" – Profesor José Guillermo Fouce;
Nº 74: Revista de Psicología Social Volumen 18 – "Comportamiento colectivo y movimientos sociales: un reto para la psicología social" . Federico Javaloy.
Documentos obtenidos de Internet::
Buscador empleado Google;
Páginas Web consultadas:
Cambio cultural – Director: José Eduardo Jorge – otro artículo de Pablo Stefanoni, licenciado en economía – Enero 2002;
Todo tango;
Enciclopedia Libre Wikipedia;
CTA;
Liga comunista "Debate Marxista";
Revista avance – nº 123 – Febrero de 2002 – Elson Rezende de Mello.
Diario Clarín, Revista Viva del día domingo 30/10/2005.
Fernando Álvaro Bustos Inbrio
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