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"Del espíritu de las leyes" (Montesquieu)




Partes: 1, 2

  1. Objetivo del reporte.
  2. Justificación.
  3. Objetivos
  4. Estructura y limitaciones del reporte.
  5. Descripción
  6. Planteamiento
  7. Marco teórico general
  8. Marco teórico específico
  9. Conclusiones
  10. Bibliografía
  11. Anexos

Introducción.

El trabajo a continuación es una monografía en la cual se ha pretendido plasmar ciertos criterios que avalen el estudio de una obra tan famosa como es la de Montesquieu que es "El espíritu de las leyes", los conceptos vertidos navegan en posturas históricas que se basan en la época en que el autor escribió su obra.

El motivo del estudio de este libro es para dar a conocer al lector las diferencias de los distintos gobiernos y la propiedad de las leyes de cada uno con relación a su naturaleza y a sus principios y también discurre sobre las leyes en su relación con la defensa del estado, el tema de la conquista, profundiza en las costumbres y sus mutaciones en los contactos culturales producto de las invasiones, las ventajas y las desventajas del clima, los modos de vida y el terreno en el progreso de las naciones, la libertad política de los ciudadanos libres y los esclavos, las leyes fiscales, las leyes respecto a la población. Con relación al estudio de las leyes con relación al clima y al terreno se encuentra en el autor el gran dominio que tenia sobre las ciencias naturales, anticipamos los inicios de la geopolítica moderna, y , en general, se presiente más al sociólogo con ciertos rasgos de antropólogo cultural, elemento poco considerado en nuestros días por los legisladores.

El trabajo esta estructurado de la siguiente forma, primero se presenta los motivos por el cual se ha estudiado la obra luego se hacen los objetivos del reporte en general y luego los del trabajo, seguido del planteamiento del trabajo, al cual le sigue el marco teórico para finalizar con las conclusiones y las recomendaciones hacia el lector.

Como principio esencial se ha pretendido mostrar las condiciones de desarrollo de la obra de Montesquieu no son aislados en cuanto a los sucesos diarios, ya que están estructurados en la historia interna de su sociedad, y por la magnitud de su estudio sobre ella y la comprensión de la misma también se encuentra apegada a la nuestra, es por eso que, si bien son similares a otros sistemas sociales la particularidad se encuentra en la estructura de dominio social y la forma en que no todos aquellos que gobiernan en la actualidad le dan la importancia que se le debe de dar a las leyes.

Objetivo del reporte.

Dar a conocer al lector y analizar sobre el pensamiento de Montesquieu con respecto a su obra según la perspectiva histórica que intenta hacer conocer al lector la existencia de diversas comprensiones sobre la temática sociológica, Luego mediante el análisis de la obra se buscara proporcionar algunos elementos críticos que permitan valorar la justa dimensión de la sociología contemporánea y acceder, a través del estudio del pensamiento de Montesquieu, a las diversas visiones del hombre y de la sociedad, según las épocas y los tiempos, sin perder de vista la dirección sociológica de las mismas.

Justificación.

El estudio de la obra de Montesquieu es muy importante ya que es un modelo político ingles de separación de poderes y monarquía constitucional, al cual se le considera el mejor en su tipo como garantía contra el despotismo.

Según el autor ilustrado, el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial no deben concentrarse en las mismas manos. Esa es una teoría de contrapesos, donde un poder equilibra al otro.

Hay quien quiere ver en dicha teoría una relación entre ideas políticas e ideas sociales: su imagen de la sociedad sería la de tres fuerzas sociales -rey, pueblo y aristocracia-, a la que les corresponden tres fuerzas políticas.

El modelo es tomado del sistema político de Inglaterra, donde hay monarquía (el Rey es la cabeza del Poder ejecutivo), hay aristocracia (en la Cámara de los Lores, que es legislativa) y hay representación popular (en la Cámara de los Comunes, que también es legislativa). Si es ejemplo de representación, no lo es de separación de poderes ya que, en ocasiones, la Cámara de los Lores funciona como Tribunal Supremo.

Según él, en la monarquía, los poderes intermedios –nobleza, clero, parlamentos- actúan como equilibradores que impiden excesos del poder del monarca como también del poder del pueblo. A su vez, esos poderes intermedios se equilibran entre sí. Es notable el modo en que la idea de combinación equilibrada se relaciona con la imagen del universo de Newton, donde los elementos se atraen sin perder su identidad.

Como se puede ver esta obra es de interés para los lectores especialmente para aquellos a quienes le atrae la sociología política ya que el autor de la obra menciona a los tres órganos en su obra que es parte de la estructura de nuestra sociedad, al mismo tiempo es bueno tomarse un tiempo en la lectura de este libro porque ayuda a comprender y a estudiar de una manera diferente y racional a la sociedad que habitamos, lo que es muy favorable ya que nos otorga una forma de análisis más adecuada.

Objetivos

Objetivo general

  • Dar a conocer el pensamiento de un gran personaje de la historia a través de su obra "Del espíritu de las leyes", sus puntos sobre el origen de las leyes y su revolución, además conocer la manera en como la naturaleza, los factores climáticos y la religión influyen en la práctica de la ley para poder obtener de esta manera un criterio amplio acerca del estudio de la sociología política.

Objetivo específico.

  • Conocer un poco sobre el origen de las leyes, su tiempo, espacio, su composición y evolución.
  • Dar a conocer las leyes en relación a la naturaleza y su clima.
  • Conocer las leyes según su número de habitantes y la religión que ellos poseen para saber de que manera influye en la práctica de la ley.
  • Ser capaces de poder formular conclusiones de los puntos mencionados en el informe y poder dar recomendaciones acerca del mismo.

Estructura y limitaciones del reporte.

El reporte que ha de desarrollarse a continuación se encuentra estructurado de la siguiente manera:

  • Carátula.
  • Índice
  • Introducción
  • Introducción
  • Objetivo del reporte.
  • Justificación
  • Objetivos.

Capitulo 1

  • Planteamiento.

Capitulo 2

  • Marco teórico

Capitulo 3

  • Conclusiones.

Anexos.

Las limitaciones que tuve para realizar el reporte fueron, para empezar que me costo encontrar el libro y a la universidad costo que lo llevaran, luego que me puse a leer tarde pero termine de leer, y para finalizar que comencé a elaborar el trabajo el ultimo fin de semana y casi no me alcanzó el tiempo pero lo termine.

Descripción

Montesquieu. Charles-Louis de Secondat Nacionalidad: Francia La Brède (Burdeos) 18-1-1689 - París 10-2-1775

Nacido en La Brède, el 18 de enero de 1689, su nombre era Charles-Louis de Secondat, barón de La Brède y de Montesquieu. Criado en el seno de una familia noble, se formó en leyes, lo que le permitió posteriormente dedicarse al ensayo de corte político e histórico. Así, en 1721 hizo públicas sus famosas "Cartas persas", una reflexión crítica de la realidad francesa (sociedad, instituciones, religión, absolutismo) vista a través de los ojos de un joven persa residente en Francia. Posteriormente, emprendió viaje por varios países europeos, como Alemania, Italia, Suiza e Inglaterra, tras el que publicó una reflexión de corte histórico y moral, siguiendo el estilo de los "Ensayos" de Montaigne: "Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos". Filósofo ilustrado, en 1784 publica su obra de mayor repercusión, "El espíritu de las leyes", en la que expone su teoría acerca de la existencia de un orden en el acontecer histórico y unas leyes que condicionan la actuación humana. Según Montesquieu, los códigos legales y las instituciones que rigen la vida de los pueblos tienen una estrecha relación con condicionantes de carácter cultural (costumbres, religión, etc.) y natural (clima, geografía, etc.).

Las reglas que determinan el comportamiento de los hombres no son permanentes ni absolutas, sino que surgen y son modificadas según los contextos históricos y culturales, los tipos de gobierno y el carácter de la sociedad. Su ideología política advierte la existencia de tres tipos posibles de gobierno: república, monarquía y despotismo, cada uno con sus propias normas y pautas de actuación.

Para Montesquieu, la república debe gobernarse por el principio de la virtud, el amor a la patria y la igualdad. La monarquía se rige por el honor, mientras que el despotismo está gobernado por el terror. Desde este punto de vista, cada forma de gobierno se rige por principios distintos de los que derivan códigos legales y morales diferentes que condicionan los más variados aspectos del comportamiento de los hombres. La decadencia de los sistemas de gobierno se produce cuando los principios de gobierno no son debidamente cumplidos o sufren alteración, corrompiéndose todo el sistema de gobierno.

De este modo, su análisis histórico encuentra un modelo de explicación racional del devenir de los pueblos y naciones. Montesquieu critica la forma de gobierno que él mismo denomina despotismo, esto es, la sujeción de los individuos no a las leyes sino a la fuerza del gobernante. Encuentra contradictorio que el terror, principio que rige las formas de gobierno despóticas, haya de asegurar la paz y la seguridad de los gobernados, restringiendo su libertad. Contra la república, participación de los ciudadanos en su propio gobierno, Montesquieu alega que es necesaria una excesiva implicación de los individuos en las tareas de gobierno y que la extensión del estado queda muy limitada.

Pone como ejemplo de esta forma política a las ciudades-estado de la Antigüedad, y sitúa su decadencia y conversión en tiranías en el alejamiento de los asuntos públicos por parte de sus ciudadanos. La tercera figura política, la monarquía constitucional, es para Montesquieu la mejor forma de gobierno, al reunir en sí misma las ventajas de la república y de las monarquías absolutas. En este sentido, Inglaterra constituye la representación gráfica de los postulados de Montesquieu. El reparto del poder del estado es necesario para evitar la acumulación en una sola mano que pueda ejercerlo de manera despótica. Para ello, debe dividirse en tres partes, cada una con una misión específica y diferente, que supongan un equilibrio y contrapesen la actuación de las demás. La división de poderes en tres (legislativo, ejecutivo y judicial) y su adscripción a instituciones diferentes es garantía, según Montesquieu, contra un gobierno tiránico y despótico.

La fórmula propuesta es hoy plenamente aceptada por los regímenes democráticos, que basan en este esquema político sus planteamientos de gobierno. Montesquieu falleció en París en 1755.

Planteamiento del problema.

El objetivo del pensamiento político de Montesquieu, expresado en el Espíritu de las leyes, es elaborar una física de las sociedades humanas. Su modelo, tanto en contenido como metodología, está más en la línea de lo experimental que lo especulativo. Adopta el análisis histórico, basado en la comparación; arranca de los hechos, observando sus variaciones para extraer de ellas leyes.

En esta obra se nos ofrece, además de la descripción de las idiosincrasias nacionales, las diversas formas de gobierno y sus fundamentos, así como los condicionantes históricos e, incluso, climáticos de éstos, elaboró un novedoso enfoque de las leyes, los hechos sociales y la política: se desvanece la clásica oposición entre las tesis iusnaturalistas y  escépticas, que atribuían el fundamento de las leyes a la arbitrariedad de los legisladores: consideraba más bien que las leyes proceden de relaciones necesarias derivadas de la naturaleza de las cosas y las relaciones sociales, de forma que no sólo se opuso a la separación entre ley natural y ley positiva sino que consideraba que son complementarias.

Cada pueblo tiene las formas de gobierno y las leyes que son propias a su idiosincrasia y trayectoria histórica, y no existe un único baremo desde el cual juzgar la bondad o maldad de sus corpus legislativos. A cada forma de gobierno le corresponden determinadas leyes, pero tanto éstas como aquéllas están determinadas por factores objetivos tales como el clima y las peculiaridades geográficas que, según él, intervienen tanto como los condicionantes históricos en la formación de las leyes. No obstante, teniendo en cuenta dichos factores, se puede tomar el conjunto del corpus legislativo y las formas de gobierno como indicadores de los grados de libertad a los que ha llegado un determinado pueblo.

La filosofía política  se transmuta en una filosofía moral cuando establece un ideal político que defiende es el de la consecución de la máxima libertad aunada a la necesaria autoridad política;  rechaza abiertamente las formas de gobierno despóticas. Pero para garantizarla al máximo, Montesquieu considera que es imprescindible la separación de poderes. Muy influenciado por Locke, desarrolla la concepción liberalista de éste, y además de considerar la necesidad de separar el poder ejecutivo del poder legislativo, piensa que también es preciso separar el poder judicial. Esta separación de los tres poderes ha sido asumida y aplicada por todos los gobiernos democráticos posteriores.

Ante esta situación nace la pregunta:

¿Cuáles son los orígenes de las leyes y de que manera afecta en la práctica de estas los factores naturales, los factores climáticos y la religión?

Marco teórico general

Libro I: De las leyes en general.

De las leyes, en sus relaciones con diversos seres.

Las leyes en su más extenso significado, son las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas; y, en este sentido, todos los seres tienen sus leyes: la divinidad, el mundo material, las inteligencias superiores al hombre, los brutos y los hombres. Estas reglas son una relación establecida constantemente ya que cada diversidad es uniformidad y cada cambio es constancia.

El hombre, como ser físico, es, como los demás cuerpos, gobernado por las leyes invariables; como ser inteligente viola sin cesar las leyes que Dios ha establecido y cambia las que el mismo estableció. Hace falta que se conduzca y, sin embargo, es un ser limitado; está sujeto a la ignorancia y al error, como todas las inteligencias finitas; incluso pierde los débiles conocimientos que posee. Como criatura sensible se encuentra sometido a mil pasiones; semejante ser podía olvidar a Dios en todo instante. Dios se lo recuerda por las leyes de la religión; semejante ser podía olvidarse en todo instante de sí mismo; los filósofos le han recordado por las leyes de la moral: hecho para vivir en sociedad podía olvidar a los demás; los legisladores le han hecho entrar en sus deberes por las leyes políticas y civiles.

Las leyes de la naturaleza.

Antes que todas las leyes están las naturales, así llamadas porque se derivan únicamente de la constitución de nuestro ser. Para conocerlas bien ha de considerarse al hombre antes de existir las sociedades. Las leyes que en tal estado rigieran para el hombre, esas son las leyes de la naturaleza.

La ley que imprimiendo en nosotros la idea de un creador nos lleva hacia él, es la primera, por su importancia pero no por el orden. El hombre en su estado natural tendría la facultad de conocer, pero no conocimientos. Es claro que sus primeras ideas no serían ideas especulativas. Pensaría en la conservación. Un hombre así sólo sería consciente, al principio de su debilidad; su timidez sería extremada. En estas condiciones cada uno se sentiría inferior a los demás o, todo lo demás de tal manera que nadie intentaría atacar a otro. La paz sería, pues, la primera ley natural.

Al sentimiento de su debilidad uniría el sentimiento de sus necesidades, y, así, otra ley natural sería la que le inspirase la búsqueda de alimentos, el temor, el placer y la atracción. El conocimiento constituiría la tercera. Y el deseo de vivir en sociedad es la cuarta ley natural.

De las leyes positivas.

Tan luego como los hombres empiezan a vivir en sociedad, pierden el sentimiento de su flaqueza; pero entonces concluye entre ellos la igualdad y empieza el estado de guerra.

Cada sociedad particular llega a comprender su fuerza; esto produce un estado de guerra de nación a nación. Los particulares, dentro de cada sociedad, también empiezan a sentir su fuerza y procuran aprovechar cada uno para sí las ventajas de la sociedad; esto engendra el estado de lucha entre los particulares.

Estas dos clases de estados de guerra establecen las leyes entre los hombres. Considerados habitantes de tan gran planeta, en el que es necesario que haya diversos pueblos, tienen leyes en las relaciones que estos pueblos tienen entre sí; y es el Derecho de gentes. Considerado como viviendo en una sociedad que debe ser mantenida, tiene leyes en las relaciones que tienen los que gobiernan con los gobernados; y es el Derecho político. Las tienen también en las relaciones que todos los ciudadanos tienen entre sí; y es el Derecho civil. Una sociedad no podría subsistir sin un gobierno. La reunión de todas las fuerzas particulares forma lo que se llama un Estado político.

Las fuerzas particulares no pueden reunirse sin que se reúnan todas las voluntades. La reunión de estas voluntades es lo que se llama estado civil.

La ley, en general, es la razón humana en cuanto gobierna a todos los pueblos de la tierra; las leyes políticas y civiles de cada nación no deben ser más que los casos particulares a los que se aplica la razón humana. Por ello, dichas leyes deben ser adecuadas al pueblo para el que fueron dictadas. Deben adaptarse a los caracteres físicos del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación, a su tamaño y al género de vida. Deben adaptarse al grado de libertad que permita la constitución, a la región, inclinaciones, riqueza, costumbres y maneras.

Libro XIX: De las leyes en relación con los principios que forman el espíritu general, las costumbres y las maneras de una nación.

De la tiranía.

Hay dos clases de tiranía: real y efectiva la una, que consiste en la violencia del gobierno; circunstancial la otra, que se deja sentir cada vez que la opinión encuentra mal una medida de los gobernantes.

Es verdad que el Cesar, los triunviros y Augusto fueran casi reyes, pero lo disimulaban aparentando respeto a la igualdad y no pareciéndose en los modales ni en su modo de vivir a los reyes de entonces. Los romanos querían conservar sus instituciones y sus gustos sin imitar a los pueblos serviles de África y de Oriente.

Del espiritu general.

Muchas cosas gobiernan a los hombres, con ello se forma un espíritu general, que es un resultado cierto.

Cuanto más fuertemente influya una de estas causas, menos se dejara sentir la influencia de otras. La naturaleza y el clima obran casi solos sobre los salvajes. Las leyes tiranizan a Japón; gobiernan las formas a los chinos; las costumbres eran la regla en Macedonia; las máximas de gobierno y las costumbres antiguas eran lo que ejercía más influjo en Roma.

Debe atenderse a que no cambie el espíritu general de un pueblo.

Si hay en el mundo una nación que tenga humor sociable, carácter franco y alegre, llevado a veces a la indiscreción, viveza, gusto y con todo esto valor, generosidad y cierto pundonor, bueno será poner sumo cuidado en no violentar sus hábitos con leyes que pongan trabas a su manera de ser o coarten sus virtudes.

Nada ganará el Estado, ni en lo interior ni en lo exterior. Si se le imprime un espíritu de pedantería a un pueblo naturalmente alegre.

No es acertado el corregirlo todo.

La naturaleza lo corrige todo, que nos dejen tales como somos. Nuestras cualidades indiscretas unidas a nuestra escasa malicia, hacen que no nos convengan unas leyes que cohíban nuestro amor sociable.

Efectos del carácter sociable.

Cuanto más se comuniquen los pueblos, mas fácilmente mudan sus modales. El clima es causa de que sea comunicativa una nación y lo es también de que se ame las mudanzas. Y lo que hace amarlas mudanzas hace también que se forme el gusto. Las modas no carecen de importancia: a fuerza de frivolidad aumentan sin cesar las ramas de comercio.

De la vanidad y del orgullo de las naciones.

La vanidad es un buen resorte de gobierno, pero el orgullo es peligroso. Para comprenderlo bien no hay más que representarse, por una parte, los innumerables beneficios que resultan de la vanidad: el lujo, la industria, las artes, las modas, la urbanidad, el gusto; por otra parte los inmensos males que acarrea el orgullo: La pereza, es efecto del orgullo y la diligencia de la vanidad.

Toda nación perezosa es presumida y grave, porque los que no trabajan se creen soberanos de los que trabajan. Examinado todas las naciones, veréis que la gravedad, el orgullo y la pereza casi siempre van juntos.

Del carácter de los españoles y de los chinos.

Los diversos comportamientos de las naciones son una mezcla de virtudes y vicios, de buenas y malas cualidades. Las mezclas afortunadas son aquellas de las que resultan grandes bienes, aunque a veces nadie lo hubiera adivinado; hay otras que causan grandes males, que nadie sospecharía.

Reflexión.

No se ha dicho que lo que precede para abreviar poco ni mucho la distancia infinita que separa el vicio de las virtudes, solo se ha querido hacer comprender que los vicios morales son vicios políticos; esto no debe ignorarse por los que hacen leyes opuestas al espíritu general.

De las maneras y de las costumbres en el estado despótico.

La máxima fundamental es que no deben cambiarse las costumbres ni las maneras en el estado despóticos. Este cambio traería una revolución. Como en esos estados puede decirse que no hay leyes, sino costumbres y modales, bastaría cambiarlos para transformarlo todo. Las leyes se establecen, las costumbres se inspiran; estas tienen mas conexión con el espíritu general; aquellas con las instituciones particulares. Cambiar una institución partícula es menos perjudicial, seguramente que una alteración en el espíritu general.

En un país despótico, las mujeres ordinariamente viven encerradas y no pueden dar el tono. Cada sexo influye más o menos en el otro, y esta influencia recíproca hace que ambos sexos pierdan su cualidad distintiva: lo que era absoluto se trueca en arbitrario y los modales se modifican un día u otro.

Cuales son los medios naturales de cambiar las costumbres y modales de una nación.

He dicho que las leyes son instituciones particulares y terminantes del legislador. Las costumbres y maneras son instituciones de la nación en general. De aquí sigue que cuando se quiere alterar las costumbres y maneras no cabe hacerlo por medio de leyes, lo cual podría parecer tiránico; es preferible hacerlo por medio de otras maneras y costumbres.

Los pueblos en general, son muy apegados a sus usos, quitárselos a la fuerza es hacerlos desgraciados. No conviene, cambárselos, es mejor inclinarlos a que los cambien ellos mismos. Toda pena que no se derive de la necesidad es tiránica; la ley no es un mero acto de poder, y las cosas indiferentes no le incumben.

De cómo han confundido algunos legisladores los principios que gobiernan a los hombres.

Entre las leyes y las costumbres hay la diferencia de que las primeras regulan principalmente las acciones del ciudadano y las segundas acciones del hombre. La diferencia entre las costumbres y las maneras consiste en que aquellas se refieren más a la conducta interior y éstas a la exterior.

En este sentido la civilidad es mejor que la urbanidad. Ésta linsojea los vicios de los demás, en tanto que aquella nos impide exteriorizar los nuestros. La civilidad es una barrera que han puesto los hombres entre sí para no desagradarse.

Propiedad particular del gobierno de china.

Los legisladores chinos hicieron más confundieron la religión, las leyes, las costumbres y las maneras, todo esto fue la moral, la virtud. Los preceptos que se referían a estos cuatro puntos fueron llamados ritos; y en la observación exacta de estos ritos fue en lo que triunfó el gobierno chino.

Dos cosas contribuyeron a grabar los ritos en el corazón de los chinos y en su entendimiento: una, su manera de escribir, y la otra que no conteniendo los preceptos de los ritos nada espiritual sino solamente la reglas de una política común, son más asimilables, más a propósito para convencer, que las materias de un orden intelectual.

Resulta de lo expuesto, que, por la conquista, no ha perdido China sus leyes, siendo la misma cosa maneras, costumbres, leyes y religión no es posible cambiarlo todo a la vez. Y como es preciso que el cambio se produzca en el venció o en el vencedor, ha sido el vencedor quien ha cambiado en China; porque no siendo sus costumbres sus maneras, ni sus maneras sus leyes, ni sus leyes su religión, ha sido difícil que se adapte poco a poco el pueblo vencido más bien que el vencido a él.

La religión cristiana, al establecer la caridad, el culto público, la participación de los mismos sacramentos, parece exigir que todo se una, los ritos Chinescos más bien exigen que todo se separe.

De cómo se ha realizado entre los chinos la unión de la religión, las leyes, las maneras y las costumbres.

Los legisladores Chinos tuvieron por objeto principal la tranquilidad del impero. Les pareció que el medio mas indicado para conseguirla era la subordinación. Poseídos de esta idea creyeron que debían inculcar el respeto a los padres, para lo que establecieron numerosos ritos y ceremonias con que se les honraba durantes su vida y después de su muerte.

El respeto de los padres se enlazaba necesariamente con todo lo que se refería a los mayores, este respeto a los padres suponía benignidad con los hijos, esto formaba los ritos, luego los ritos formaban el espíritu general de la nación.

Explicación de la paradoja acerca de los chinos.

Dos fines se han propuesto los legisladores Chinos: que el pueblo sea pacífico y sumiso y que sea también activo y laborioso. Por la naturaleza del clima y el terreno, la vida es allí precaria, y nadie puede asegurar la subsistencia como no trabaje mucho. En china cada uno debe atender a su interés: si el pícaro atiende a su utilidad, el que puede ser burlado debe mirar a la suya. En lacedemonia se permitía robar, En china se permite engañar.

Las leyes deben guardar la relación con las costumbres y las maneras.

Instituciones singulares pueden confundir, del modo que se ha visto, cosas naturalmente separadas, como las leyes, las costumbres y las maneras; pero es que, aún separadas, son cosas que tienen estrechas relaciones entre sí.

Cuando un pueblo tiene sencillas costumbres, las leyes también se simplifican.

Las leyes siguen a las costumbres.

Las leyes que otorgan la tutela de la madre, atienden a la conservación de la persona del pupilo; las que otorgan al heredero más cercano, atienden ante todo la conservación de los bienes. En los pueblos en que están pervertidas las costumbres es mejor que sea la madre quien tome a su cargo la tutela; en que ellos otros en que las leyes cuentan con la fuerza de costumbres de los ciudadanos, se otorga la tutela al presunto heredero de los bienes, o a la madre o a los dos juntos.

Los romanos evitaron con sus leyes algunos inconvenientes del imperio más duradero de todos, que es el de la virtud, los españoles querían evitar con las suyas los efectos de la tiranía más frágil de mundo, la de la belleza.

La ley de de Teodosio y Vallentiniano, buscó las causas del repudio en las antiguas costumbres y usos de los romanos. Se incluyó entre ellas la acción del marido que castigara a su mujer de un modo indigno de personas honrada, en las leyes que vendían se omitió esta causa por haber cambiado en esto las costumbres, ya que los usos de Oriente habían sustituido a los de Europa. Con esto se ha visto entonces cómo las leyes siguen a las costumbres.

Las leyes pueden contribuir a formar las costumbres, las maneras y el carácter de una nación.

Las costumbres de un pueblo esclavo son parte de su servidumbre, las de un pueblo libre son parte de su libertad. No se dirá que el clima no haya producido, las leyes, las costumbres y las maneras de aquella nación, pero se dice que las costumbres y maneras de la misma deben tener con sus leyes alguna relación.

Como habría en el Estado dos poderes Visibles, el legislativo y el ejecutivo, el poder ejecutivo, disponiendo de todos los empleos podría favorecer a muchos y dar grandes esperanzas sin infundir temores.

Habría dos partidos, y el odio entre ellos se perpetuaría por su misma impotencia, los dos partidos están compuestos por hombres libres, el efecto de la libertad sería que la perdiera pues los ciudadanos acudirían a levantar al otro.

Todos temen que se les escape el bien, que se siente más que se conoce, y como el temor agranda los objetos, el pueblo siempre estará en la inquietud la duda, creyéndose en peligro quizás en los momentos de mayor seguridad.

El cuerpo legislativo poseyéndose de la confianza del pueblo y con mas luces que él, podría desvanecer las malas impresiones que el mismo pueblo hubiera recibido y calmar su agitación. Una nación libre puede tener un libertador, una nación subyugada no puede tener más que otro opresor, para gozar de la libertad, que cada uno pueda decir lo que piensa, diría o escribiría todo lo que las leyes no le prohibieran expresamente decirlo o escribirlo.

Para conservar su libertad, el gobierno tomaría prestado de sus súbditos, y comprendiendo éstos que si fueran conquistados perderían sus créditos, se esforzarían más y más en defenderlo. Esta nación amaría su libertad y podría acontecer que en defensa de ella sacrificara intereses y comodidades, aceptara riesgos, y peligros, pagara impuestos tan crecidos. Que un príncipe absoluto no se los exigiría tan fuertes a sus vasallos.

Se miraría a los guerreros como gentes cuyo oficio podría ser útil a veces, estimándose más las cualidades civiles. Si esta nación se hallara situada al Norte y produjeran su agricultura y su industria más de lo que necesitase, en un Estado donde por una parte reinara la opulencia y por otra parte fueran los impuestos excesivos, apenas se podría vivir con una fortuna limitada. Toda nación comercial tiene un gran número de pequeños intereses particulares, por lo mismo puede perjudicar de mil maneras.

El Estado sometido tendía gobierno civil tan bueno como se quisiera, lo cual no impediría que se viera agobiado por el derecho de gentes. Que se le impusieran leyes de nación a nación como al país conquistado. Y que su propiedad sería precaria, un depósito exclusivamente en beneficio del dominador. Si lo nobles hubieran tenido en algún tiempo inmoderado poder de la nación, y el monarca hubiese encontrado medio de abatirlos y elevar al pueblo, se habría llegado a la mayor servidumbre en el tiempo comprendido entre el día del rebajamiento de los nobles y el instante en que el pueblo se penetrara de su fuerza. Respecto a la religión, como cada individuo sería dueño de su conciencia y de su voluntad, no sería difícil que en semejante país hubiere gentes sin ninguna religión, y que, sin embargo, se resistieran a cambiar por otra la que rutinariamente practicaran, comprenderían que quien puede meterse en su conciencia también pudiera disponer de su vida y de su fortuna.

La Nación en que todos los hombres tomaran parte en la administración política, no tendría apenas hombres que pensaran en las mujeres, sin hábitos de galantería, se entregarían a una vida desarreglada que les dejará toda su libertad y todo su tiempo.

En las monarquías extremadamente absolutas, los historiadores falsean la verdad por no tener libertad de decirla, y en los Estados extremadamente libres, tampoco con veraces, a causa de la misma libertad, que engendrando divisiones y disputas hace a cada uno tan esclavo de sus prejuicios y de los de su partido como los sería de un déspota.

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