Mientras viajamos por el portal, he pensado en la mentira que nos dijo el Zeyekah de la posada. Si le hubiésemos hecho caso, habríamos cometido un error irreparable, así que debemos llevar esta misión hasta el final. Hemos llegado al reino de Conkram y a Asir le volvió la fiebre, tuvimos que ir a una posada a las afueras de la aldea para que reposara.
Hemos pasado la noche y Sirá ha estado muy callado. Vahn me preguntó si Sirá, ahora que era el representante del mal, fuese un aliado de Ganondorf y si fuese así, tendría el coraje para revelarse ante él. Yo le respondí que si él fuese aliado de Ganondorf, ya nos hubiese eliminado y si le queda algo de sangre Goron, puede sentir esa amistad por nosotros.
En ese momento, Asir empezó a convulsionar y experimentó una extraña transformación: su cuerpo empezó a brillar y cambió a una forma extraordinaria; Asir aumentó su estatura y cambió su forma a la de un caballero Shogun. Vahn quedó impresionado con la transformación y Asir le dijo que su cambio había sido por el deseo de vencer al mal que él tenía. Versago salió de la habitación y dijo que tomaría aire. Unos minutos después llegaron unos guardias del reino a capturarnos por ser sospechosos de utilizar artes secretas. Nosotros no sabíamos nada sobre eso, pero esto nos servirá para llegar más rápido al rey y quizás allí esté Ganondorf.
Hemos llegado al castillo y aún no aparece Versago. Hemos pensado que posiblemente él avisó a la guardia real de que nosotros estábamos allí, así que ya es notorio de que él es un enemigo más. Nos mandaron a las mazmorras para encarcelarnos y fusilarnos al amanecer. Vahn me ha dicho que la única manera de que podamos salvar nuestras vidas es destruyendo el castillo y todos los que puedan estar allí, ya que nos dimos cuenta de que este lugar es de Ganondorf y al destruirlo tendríamos la mitad de la misión en nuestras manos. Medité en eso durante un rato y decidimos cumplir el plan para terminar con esto.
Todavía estamos encarcelados y repentinamente llegaron unos soldados a llevarnos ante el rey. Vahn y yo estamos preparados para cualquier cosa, ya que lo que viene es de vida o muerte y no debemos descuidarnos. Llegamos al lobby del palacio y nos encontramos con una construcción sumamente hermosa; los adornos, la estructura y la gente que lo habita es excepcional. La sala de reuniones de la Cámara Real está justo en frente de nosotros y los soldados nos apresuraban para entrar. Al entrar allí nos encontramos con algo que ya se esperaba; estaban Ganondorf y Versago hablando como buenos aliados sobre lo que harían con nosotros. Vahn se enfureció tanto con el "nuevo Sirá" que se lanzó a atacarlo diciendo que él era un traidor y un embustero, pero esas palabras no le hicieron daño a Versago y este le contestó que todo lo que había hecho siendo Sirá, desde la destinada aparición en la aldea Goron hasta el Ritual a Jedo había sido todo planeado por Ganondorf para el bien de los Seru. Yo nunca pensé que el Sirá que alguna vez escuchamos decir cuánto significaba nuestra amistad para él, ahora esté diciendo que nunca fuimos nada y que prefiere destruirnos. Lo único que pienso ahora es en destruirlos a todos aquí y acabar pronto con esta pesadilla. Después de esa "batalla verbal", Ganondorf le propuso a Versago que mañana por la mañana que la Guardia Real nos decapitara y Versago contestó que sí. Parece que tenemos las horas contadas.
Ya es de madrugada y nos fueron a despertar unos guardias para la ejecución. Llegamos allí y estaban Versago y Ganondorf esperando a ver como moríamos. Los soldados estaban listos para apuntar con sus ballestas a nuestras cabezas cuando de pronto Versago ordenó que detuvieran la ejecución. Nosotros estábamos sorprendidos por lo que habíamos escuchado y Ganondorf también lo estaba. Versago expresó su culpa por lo que nos había hecho y cuán arrepentido se sentía e hizo algo impredecible: tras una leve carga de energía maligna, le lanzó un ataque a Ganondorf diciéndole que lo había usado para destruir a sus amigos y que realmente no había tomado sus sentimientos en cuenta. El ataque que recibió Ganondorf fue tan poderoso que lo cristalizó y rompió todas las cadenas que había en el lugar. Vahn, Asir, el pequeño Meta y yo quedamos maravillados con la fenomenal actuación de Versago y éste, tras un resplandor dejó su forma de Versago y se transformó en el Sirá de siempre. Nosotros estábamos muy contentos de que volviera a la normalidad y que esto por fin terminara que decidimos ir de inmediato a salvar a los Deku.
Hemos descansado lo suficiente y nos dirigimos hacia el gran Seru Kai (que en el dialecto seru significa:"Centro de los Seru") Sirá cuando estuvo con Ganondorf pudo obtener cierta información sobre donde está ese lugar, lo malo es que se encuentra en otra dimensión y nos costará un poco de tiempo llegar allí. Vahn me llamó para hablar a solas; me habló sobre el plan que teníamos de destruir el castillo, ya que no teníamos previsto el cambio radical que nos mostró Sirá y si no hacemos algo sobre este lugar, luego las consecuencias pueden ser de vital peligro para nuestro mundo. Yo medité esto con el pequeño Meta y acordamos que sería lo mejor para nuestro mundo acabar con el imperio de Ganondorf. Le tuvimos que decir a Sirá sobre nuestro plan y él dijo que también estaba de acuerdo de destruir ese lugar. Después de nuestra conversación revisamos todo el castillo, sacando a los súbditos para llevarlos a nuestro mundo y eliminar a los pocos guardias que estaban en el bando enemigo. Luego de que todos estuvieran a salvo decidimos utilizar nuestros poderes para destruir el castillo, Sirá convocó a su guante, Vahn utilizó el nuevo poder de Asir para hacer un gran torbellino y yo saqué mi espada y posesioné a Meta para hacer la espada de fuego. Los tres canalizamos nuestra fuerza e hicimos un ataque colectivo para que resultara efectivo y éste fué esplendido: el castillo quedó completamente destruido y comprobamos que si trabajamos juntos podremos vencer al dios Zeyekah y salvar a los Deku.
Nos dirigimos hacia una montaña donde podremos transportarnos al Seru Kai, ésta queda un poco lejos, así que debemos apresurarnos para ahorrar tiempo. Sirá nos ha dicho que el Seru Kai es un lugar donde nuestros sueños pueden ser realidades como también simples espejismos, por eso debemos andar con mucha cautela sobre lo que vemos, oímos y sentimos.
En esta montaña habitan seres nunca antes vistos: seres con apariencias espeluznantes y grotescas, como también pequeños duendes o hermosas hadas; sin duda este lugar concentra seres del bien y del mal. El pequeño Meta se maravillaba al ver una gran cascada al costado de la montaña y Asir le seguía. Acampamos por la noche antes de subir a la montaña para reunir fuerzas por el extenso viaje que realizamos de día, así que luego de comer algo mientras nos calentábamos con nuestra fogata nos quedamos placidamente dormidos.
Mientras yo dormía, una extraña voz me llamaba y me decía: "tengo miedo…sálvame". En un principio creí que estaba soñando, pero luego de que se hacía más constante abrí los ojos y me encontré en otro lugar: éste era algo particular porque el cielo era el suelo y viceversa. Me sentí algo perturbado por lo que veía y por el lugar donde estaba parado, así que empecé a correr y el camino no terminaba. Me detuve un poco y llamé a la extraña voz que atormentaba mis sueños y ésta se apareció como una pequeña hada y me llevó a recorrer la nada. Le pregunté qué hacíamos aquí y me contestó con otra pregunta; me preguntó si yo tenía un hogar y si era feliz. Yo le contesté que tenía un hogar ubicado en la Tierra y le contesté que no era completamente feliz, sino la mitad de lo que debiera ser, ya que con mis amigos debemos salvar nuestro mundo y destruir al mal que hay en toda la existencia. El hada sonrió y me mostró el camino al Seru Kai, ya que su hogar había sido completamente destruido y me pidió que salvara ese lugar y retornara la vida a su hogar; a cambio de eso ella me concedería el don de poseer el elixir Ozma. Yo acepté el reto y le prometí que sería así.
Luego de ese encuentro, desperté junto a la fogata, donde vi a Vahn y a Sirá que ya estaban listos para partir. Yo me apresuré para seguirlos y subir lo más pronto posible a esa montaña, donde muchos secretos nos serán revelados y podremos descubrir el misterio de los seru.
Ya estamos camino a la cima de la montaña y le preguntamos a Sirá por qué se había rehusado a obedecer los planes de Ganondorf y él nos contestó que Ganondorf era un simple sirviente del mal y no tenía derechos sobre él y además la verdadera cara del mal es aquella que nosotros nos creamos, ya que el mal es subjetivo y cada uno tiene su propia definición de él. Nosotros quedamos sorprendidos al escuchar aquellas palabras llenas de sabiduría de parte de Sirá, allí nos dimos cuenta de que él había cambiado y que ya no sería más Versago. Faltan unos pocos kilómetros para llegar y conocemos tantas criaturas que ya no nos asusta nada de lo que podamos ver.
Hemos llegado a la cima y nos encontramos con una pequeña aldea: ésta está constituida por seres muy parecidos a los humanos y son muy amables. Nos preguntaron si nosotros éramos los que habían destruido al imperio de Ganondorf y les contestamos que si. Ellos se maravillaron con nuestra hazaña y nos dejaron ocupar el portal hacia el Seru Kai. Este portal no es como la estatua de Jedo, sino que es más rustico y se debe hacer un ritual bajo la lluvia. Cuando escuchamos eso, Vahn y yo nos impresionamos mucho, pero ellos han sido muy amables con nosotros y no hicimos ningún comentario. Nos ubicaron en un punto centro de la montaña y comenzaron a hacer el ritual, este duró casi una hora y luego de ese rato apareció una gran luz que nos envolvió y nos hizo desaparecer en un instante. Luego aparecimos en un bosque donde hay seres muy distintos a nosotros. Debemos estar en el último lugar de nuestra misión. El Seru Kai.
Hemos llegado al Seru Kai y nos dimos cuenta de que es un lugar extraordinariamente hermoso; la vegetación y el ambiente que hay aquí son fenomenales. Comenté con los muchachos el paisaje que veía y ellos me dijeron que estaba loco porque es un gran y árido desierto. Yo me confundí un poco porque ellos veían algo completamente diferente y recordé las palabras de Sirá: "nuestros sueños pueden ser realidades como también simples espejismos, por eso debemos andar con mucha cautela sobre lo que vemos, oímos y sentimos". Sirá se acercó a mí y puso su guante en mi cabeza, este empezó a brillar y mis ojos fueron abiertos, dándome cuenta de lo horrible que es este lugar: el desierto parece infinito y toda esperanza de vida que se pudiera encontrar es nula. Ahora estamos buscando un pequeño pueblo donde vivían los Maestros Deku, antiguos genios de las artes Seru y patriarcas de esta raza, así que debemos apresurarnos porque la noche está cayendo.
Después de haber sido cubiertos por un gran círculo de fuego hecho por el pequeño Meta, ya que el frío en la noche es casi insoportable, nos dirigimos hacia el pueblo que Vahn ha divisado. Nosotros pensábamos que era una ilusión, pero nos dimos cuenta de que era la realidad. Al llegar nos encontramos con extrañas criaturas del desierto que nos impedían el paso y tuvimos que pelear para entrar. Estos monstruos son muy poderosos y nos costó mucho derrotarlos. Al final de la batalla ellos nos dijeron que el Gran Zeyekah los había mandado a matarnos, nosotros nos sorprendimos porque ya saben que estamos aquí, así que en este lugar debe estar el antiguo mapa del castillo donde habitan los dioses Seru.
Mientras revisábamos el lugar encontramos un viejo mapa donde había un extraño acertijo que decía: "Zora, Tieg y Mantis. Milus, Deku y Zeyekah. Control… Poder… Destrucción. Misericordia… Luz… Esperanza…". Vahn y Sirá me explicaron que esto podría ser obra de un espejismo, pero yo creo que es el nombre de cada dios con la característica de su raza. Sirá se largó a reír porque dijo que era casi imposible de que los Zeyekah fuesen la esperanza y además sonaba muy cursi, así que dimos por descartada mi idea y nos hemos guiado por la intuición de Sirá.
Llegamos a un lugar donde hay muchos cadáveres y da un poco de miedo porque la noche esta cayendo. Estamos preparados para luchar en cualquier momento, pero creo que no será necesario porque al parecer Sirá tenía razón, ya que hemos llegado al Gran Castillo de los dioses Seru y nuestra misión está a punto de ser cumplida.
Estamos en la puerta del castillo pero ha ocurrido algo inesperado, en ves de haber una puerta hay seis y tienen extraños signos. Yo recordé que el número de dioses es de seis y Deku es el quinto, así que decidimos separarnos para buscar al dios Deku: Vahn decidió ir por la quinta puerta, Sirá por la sexta puerta, yo me demoré un poco más en decidir y resolví un pequeño acertijo que me propuse: si el número total de puertas es de seis, le resto el número de el dios Deku que es el cinco y el resultado de esta operación es de uno, así que tomaré la puerta uno.
Antes de entrar hemos decidido que si alguno encontrara algo extraño que avisara a los demás por medio de unos talismanes que nos brindó un aldeano de la montaña en donde se encontraba el portal. Al comenzar nuestra búsqueda individual recordé cuán lejos estábamos y lo poco que nos faltaba para cumplir nuestra misión.
Ya estoy dentro y he encontrado un largo pasillo en donde hay muchas puertas. Meta me dice que está ansioso por tener una verdadera batalla conmigo de aliado; Meta y yo hemos tenido una gran amistad en estos últimos días y creo que cuando peleemos, seremos unos oponentes muy poderosos. Ya hemos llegado al final del pasillo y estamos nerviosos por lo que pueda haber al otro lado, así que abrí la puerta con mucha violencia y me encontré con un cuarto muy alto y oscuro: en él hay un gran ventanal que está al frente de la puerta y lo único que se puede divisar es un pequeño resplandor que está casi en el techo. Meta me dijo que iba a revisar el resplandor y subió volando, lo malo es que luego de un momento cayó muy adolorido. Le fui a ayudar y me dijo que era un campo de fuerza muy poderoso y que no me debía acercar.
Luego de que Meta se recuperara, utilicé su cola para alumbrar el entorno y me di cuenta de que era cierto lo que él me decía: era una gran jaula que esclavizaba a un extraño ser y la primera imagen que se me vino a la cabeza fue la de la pequeña hada, así que decidí rescatar al ser que estaba allí. Posesioné a Meta en mi espada y le lancé una gran llamarada de fuego. Mi ataque fue todo un éxito, pero el suelo empezó a temblar: había un gran dragón custodiando la jaula y al ver que yo la había sacado de su lugar, se abalanzó contra mí y me retó a una batalla. Yo creía que iba a pelear contra un dragón, pero este se transformó en un guerrero y se hizo llamar Médium Terra. Le pregunté si tenía relación con el elixir y me contestó que él era el elixir Terra, y si yo quería tenerlo tendría que vencerlo. Meta me dijo que era el elixir más ágil que había creado Jedo, así que tenía que tener mucho cuidado con sus ataques, ya que se mueve como el viento. Le dije a Meta que esta podría ser la batalla más efectiva antes de la pelea contra el dios Zeyekah, así que debemos luchar con todas nuestras fuerzas.
Nos alistamos para la pelea y Médium Terra está muy convencido de ganar. Nos dijo que muchos humanos y algunos sirvientes de los Deku habían tratado de vencerlo, pero todos habían muerto en batalla, ya sea por la liberación del dios Deku o solamente por obtener poder. Le mostré la espada de Ghar y le dije que yo sería el encargado de vencerlo; al hacer eso, Médium Terra se sorprendió mucho y me dijo que él había peleado contra Shiek de Ghar y había sido el combate más parejo que había tenido y le dieron más ganas de vencerme, pero no le será tan fácil hacerlo porque cuento con toda la esperanza de los Deku y de mis amigos.
Antes de empezar la batalla le dije a Meta que debía pelear solo y que él debe rescatar a quien está en la jaula. Meta aceptó la decisión pero me dijo que si me veía en problemas, iba a rescatarme. Le agradecí el poder dejarme esta batalla y me puse en posición de ataque. Médium Terra se acercó rápidamente a mí y quiso darme un golpe, pero me defendí con mi escudo Deku, luego de eso intenté darle algunos golpes con mi espada, pero fue inútil ya que los esquivaba muy rápido.
Mientras me levantaba del suelo, dijo que yo era muy débil y que si él utilizaba todo su poder me podría matar. Yo me reí de lo que él decía y le dije que podría vencerlo sin mi elixir y fui a darle un golpe de ventisca con mi espada. Supo resistirlo, pero quedó un poco resentido. Mientras peleábamos, recordé al pequeño Meta y lo ví conversando con el extraño ser; ahora que recuerdo, el extraño ser puede ser el dios del Hada que se comunicó conmigo mientras dormía. Le grité a Meta que le preguntara por Ozma y mientras le decía eso, Médium Terra me atacó y destruyó mi escudo Deku. Yo me puse algo furioso y decidí vencerlo a toda costa; le dije a Meta que se fusionara con la espada para poder convocar a la espada de fuego y él lo hizo rápidamente. Médium Terra se desplazó como una brisa e hizo un ataque de remolino, pero Meta y yo estábamos listos y utilizamos la técnica mágica de "Kabuzancano": que era un mago aliado de Jedo que utilizaba el fuego, esta consta de un circulo de fuego de donde sale un dragón que ataca a su oponente y esta técnica resultó muy efectiva. Después de hacer la técnica, caí rendido al suelo porque absorbió toda mi energía.
Luego desperté y una pequeña hada estaba en frente mío y Meta dijo que Médium Terra había sido transformado en un pequeño zafiro de color esmeralda. Le pregunté a Meta quien era el hada y me respondió que era el dios Milus que correspondía a la raza de las hadas y este me dijo que sólo después de derrotar al dios Zeyekah me podría dar el elixir Ozma, ya que él lo tiene. Le dije que recuperaría el elixir para salvar a todos los sometidos por los Zeyekah y regresar la paz al Seru Kai.
Después de esa conversación, le dije a Meta que debíamos irnos y el hada Milus decidió acompañarnos; salimos del cuarto y nos encontramos con una gran escalera. Milus nos dijo que antes de subir por las escaleras debemos encontrar la llave de la puerta, ya que si subimos y no la tenemos la puerta la pedirá y nos capturarán los súbditos de Zeyekah; la llave se encuentra en un pequeño pasadizo que está cerca de la escalera, pero debemos tener mucho cuidado porque están los súbditos de Zeyekah. Fuimos a buscar la preciada llave y mientras hacíamos eso, escuchamos una gran explosión por el lado este. Yo me asusté porque puede haberle pasado algo malo a uno de los muchachos, pero Milus me dijo que posiblemente hayan destruido alguna pared del castillo, ya que las otras puertas tienen muchos laberintos y algunos son sin salida. Luego de eso, el pequeño Meta vió una pequeña grieta detrás de la escalera y empezó a escarbar pero se encontró con otra cosa: vió a Asir y a Vahn peleando con un extraño dragón.
Nosotros fuimos a ver que pasaba y Vahn nos dijo que el dragón era un súbdito de Zeyekah. Luego de unos momentos, Vahn y Asir destruyeron al monstruo y fueron donde nosotros; me dijo que había estado peleando continuamente en un laberinto y para escapar utilizó una técnica especial del nuevo Asir que es una especie de bomba que se adhiere a las paredes y luego las destruye. Yo le hablé de mi pelea contra Médium terra y sobre nuestro nuevo amigo Milus. También le dije que Médium Terra se convirtió en un zafiro y podría ser para la espada de Asir que se llama "Harusame". Me dijo que lo dudaba mucho, ya que el no estaba implicado en este pleito. Luego de hablar nos encontramos con Sirá y él tenía la llave. Nos dijo que al matar a un Troll le quitó la llave del bolsillo, así que estamos dispuestos a entrar a la gran puerta y destruir al dios Zeyekah.
Nos preparamos lo suficiente para esta pelea y puede ser la última porque es posible que nuestro mundo ya esté libre de la amenaza de Ganondorf, así que decidimos partir hacia la gran puerta. Llegamos a la cima y nos encontramos con una gran cantidad de cadáveres de guerreros. La puerta es de oro y tiene una insignia grabada: debe ser el sello que utiliza Zeyekah en dialecto seru.
Abrimos la puerta y nos encontramos con un gran bosque milenario en donde habitan cientos de animales; también hay una especie de gnomos que rondan en una fuente muy alta en donde debe habitar Zeyekah. Fuimos para allá y nos encontramos con él: Milus nos dijo que era muy poderoso y podría utilizar el bosque a voluntad suya. Tuvimos presente los consejos de Milus y decidimos posesionar nuestras armas: yo posesioné a la espada de fuego, mientras que Vahn utilizó el poder del nuevo Asir para convocar al Shogun y Sirá utilizó su guante. Estábamos listos para la Gran Batalla.
Fuimos donde el dios Zeyekah y le dijimos que liberara al pueblo Deku y nos dijo que eran pertenencia suya porque él se transformaría en el nuevo Nasha (supremo dios) de los Seru y si nosotros interferíamos él nos destruiría. Sin embargo, decidimos pelear contra él y dejar nuestras vidas en la batalla. Sirá lo atacó primero con su guante y el dios aceptó la batalla utilizando una técnica oscura llamada tetsuru que consiste en llamar a varios dragones y empezó la batalla: yo no perdí más tiempo y utilicé Kabuzáncano, Vahn llamó al shogun Asir e hizo una gran ventisca contra los dragones de la oscuridad, destruyendo a dos. Zeyekah se enojó y lanzó contra Vahn una bola de fuego, causándole un gran daño físico. Sirá tomó un poco de energía del bosque e hizo una tormenta de hielo, la cual nunca habíamos visto de parte de él, destruyendo al último dragón de nuestro enemigo.
Con la defensa descuidada, me subí a Kabuzáncano y sentí una gran fuerza que manaba de él: fue tanta que una luz me cubrió y me hice parte de Kabuzáncano y de inmediato ataqué a Zeyekah. Este decidió utilizar su técnica especial y sucedió algo inesperado: de su boca salían cientos de destellos oscuros que al juntarse formaron un gran cañón maligno lanzándole el ataque a Vahn. Era tarde para que yo o Sirá lo impidiéramos cuando sucedió algo increíble: el elixir Terra empezó a brillar y se fusionó con la espada del shogun Asir formando una espada Harusame nueva que pudo desviar el ataque de Zeyekah. Éste quedó impresionado porque habían bloqueado su técnica especial y mientras ocurría eso, Asir se transformó en un guerrero Ninja y se hizo llamar Ghala.
Nosotros quedamos impresionados con la nueva etapa de Asir y el mismo destello ayudó a Vahn a sanar sus heridas. Ahora con nuestras fuerzas renovadas decidimos hacer un ataque en conjunto: con la posesión de Kabuzáncano me dirigí a su cabeza, Vahn llamó al nuevo Ghala para hacer una técnica especial y Sirá convocó al espíritu de la nieve para atacar sus extremidades y todo salió sorprendente: yo le lancé una bola de fuego mientras que Ghala utilizó un ataque ninja llamado shokenn que consistía en una gran cruz formada por su cuerpo y que lanzaba un destello negro y Sirá provocó una gran avalancha que cubrió al Zeyekah, quemándolo y haciéndolo desaparecer. Luego de la batalla quedamos exhaustos, pero en su agonía, Zeyekah nos dijo que los Deku nunca podrían volver a la Tierra y las hadas tampoco. Yo me angustié mucho porque no pudimos completar nuestra misión, pero de pronto salió de las cenizas de Zeyekah un pequeño bebé. Nosotros pensamos que él se había reencarnado, pero al verlo bien, Milus se dio cuenta de que era el elixir Ozma y nos estaba esperando. Él nos dijo que teníamos que pedirle a los Grandes Espíritus que revivieran a la raza Deku y a las hadas.
Luego de descansar fuimos hasta allá y le pedimos a los Grandes Espíritus que los revivieran, pero no nos escucharon, cuando de pronto el pequeño Meta, Terra y el bebé Ozma empezaron a brillar y les dijeron a los Grandes Espíritus nuestra petición y ellos dijeron que si. Luego de ese encuentro, el bosque empezó a desaparecer y todo allí se esfumó. Nosotros corrimos hacia la puerta para que no nos pasara algo malo y alcanzamos a llegar. Al ver el castillo nuestros elixires empezaron a brillar y dijeron: "el futuro recién se está escribiendo" y de pronto todo empezó a cambiar y la raza Deku y las Hadas aparecieron y fueron libres. Al ver eso notamos que nuestra misión estaba cumplida y que al fin podríamos regresar a casa.
Descansamos un momento y decidimos volver al mundo real por medio de nuestros elixires, pero antes de volver nos despedimos de nuestro amigo el dios Milus y él nos dijo que ahora los dos mundos volverían a ser los de antes: sin fallos ni maldad. Aún no decidimos quién se quedará con el nuevo elixir Ozma, pero creo que ya no será necesario, ya que no hay mas maldad en nuestro mundo.
Volvimos y despertamos en la montaña rodeados por los aldeanos de ese lugar. Nos aclamaron como los grandes héroes que salvaron a nuestra tierra y al Seru Kai. Les preguntamos como había estado la Tierra mientras nosotros no estábamos, y nos contestaron que habían pasado cosas muy extrañas: un hombre vestido con ropas negras había sido proclamado Rey de nuestra región de Legaia, el se llamaba Versago.
Al escuchar eso nos sorprendimos mucho porque se suponía que Versago estaba muerto, pero mientras el jefe de la aldea nos hablaba, Sirá salió rápidamente del salón. Fuimos a ver lo que pasaba y sucedió lo inesperado: el cielo se tornó negro y una extraña luz negra absorbió a Sirá transformándolo en un antiguo ser conocido para nosotros: Versago. Aterrorizados estaban los aldeanos y se escondieron inmediatamente. Yo posesioné a Meta a la espada de Ghar para desafiarlo y dijo que era imposible que yo solo lo venciera y que lo mejor que yo podía hacer era ver cómo estaba Rim Elm y repentinamente desapareció. Creo que algo muy oscuro está a punto de venir.
Luego de ese suceso tomamos nuestras cosas y fuimos a Rim Elm para ver lo que pasaba, pero nos demoraríamos mucho, ya que queda muy lejos. Le preguntamos al jefe de la aldea si tenía algún tipo de transporte para facilitarnos y nos dijo que no. Creíamos que demoraríamos demasiado en llegar al pueblo, hasta que Ghala abrió sus alas metálicas y nos elevó por el cielo. Mientras íbamos hacia Rim Elm vimos lo cruel que había sido Versago: todos los campos de cultivos habían sido devastados y toda esperanza de vida también. Vimos el reino Drake algo destruido pero todavía quedaban algunas paredes en pie. Yo recordé que el herrero tenía mi escudo y fuimos a buscarlo.
Casi todo el pueblo había sido destruido, pero el castillo estaba intacto. Vahn recordó donde estaba el herrero y llegamos allá en un instante. Todo estaba destruido y perdí toda esperanza de poder encontrarlo, hasta que escuchamos una voz algo lejana y era la voz del herrero; en el suelo había una puerta en donde se encontraba un gran bunker subterráneo. Bajamos y él estaba con mi escudo ya arreglado. Nos dijo que tuviésemos cuidado en Rim Elm porque la oscuridad ya había llegado hasta allá. Luego de una amarga conversación, accedí a portar el Miracle Shield (escudo del milagro) y la cara del hombre encerrado cambió a un águila dorada. Después de despedirnos del herrero, salimos hacia mi pueblo y nos encontramos con una terrible desgracia: una gran columna negra estaba en el centro de éste y todo lo demás estaba destruido. Una vez más recordé las palabras de Ganondorf: "diaj greb folkan": caí arrodillado y pensé que todo estaba perdido. Vahn se entristeció mucho al ver tan dramática escena y nuestros elixires también.
Decidí rendirme, ya que no podía hacer nada al respecto, hasta que el bebé Ozma empezó a brillar y a lo lejos vimos una extraña luz blanca: ¡era Saria! Y se había escapado de las garras de Versago. Al verla, mis ojos se llenaron de lágrimas y corrí a abrazarla: le pregunté cómo había sobrevivido y me contestó que la anciana del pueblo le dijo todo lo que iba a venir y le brindó un elixir llamado "Rogue" (Luz). Luego de ese emotivo encuentro, salimos a un lugar más seguro en donde nos esperaba mis padres y Ralm: el vendedor de armas.
Hablamos con ellos toda la noche y les contamos nuestra travesía. Quedaron impactados con nuestros relatos y encantados al conocer a seres tan particulares como el pequeño Meta, Ghala y el bebé Ozma, aunque conocían a Rogue: que es una pequeña niña, pero con poderes asombrosos. Luego de descansar, nos dijeron que Versago posiblemente estaba debajo de la tierra preparándose para tornar a toda la región en seres maquiavélicos. En ese momento, Vahn recordó el castillo Drake, ya que no estaba destruido y posiblemente era porque allí estaban los proyectos del rey Etora para conquistar el mundo, así que nuestro primer golpe fue destruir el castillo Drake. Fuimos para allá y Saria también nos acompañó porque nos es muy útil.
En el camino Saria habló con el bebé Ozma y le preguntó por qué era un bebé y éste respondió que era para unirse con otro elixir y en ese momento la pequeña Rogue recordó a su hermano y resultó ser que ellos dos debían unirse para hacer al definitivo Ozma. Saria estuvo de acuerdo con eso y los dos elixires se unieron formando al verdadero, quiero decir, la verdadera Ozma: que es una niña que utiliza los poderes del trueno en forma de flechas.
Llegamos a Drake y empezamos a canalizar nuestra energía cuando de pronto salió el herrero que todavía estaba con vida y nos pidió que lo salváramos, le dijimos que si y fue hacia nuestro refugio. Luego de eso decidimos atacar con un gran poder al castillo para destruirlo: posesioné a Meta y nos transformamos en Kabuzáncano, Vahn utilizó a Ghala e hicieron un gran tornado, mientras que Saria se arrodilló en el suelo y un círculo la cubrió, convocando con su gran lanza dorada el arco y las flechas de Ozma. Ya estaba todo listo y procedimos a atacar: Kabuzáncano y yo lanzamos una gran bola de fuego, el tornado de Vahn y Ghala se transformó en una tormenta y Saria y Ozma lanzaron las flechas de trueno. Todo salió como lo habíamos planeado y el castillo se volvió nada más que polvo.
Luego de destruir nuestro objetivo, decidimos volver a Rim Elm para ver cómo podíamos detener la amenaza de Versago; habíamos recorrido algunos metros cuando de pronto miramos hacia atrás y percibimos una extraña niebla que cubría el castillo que acabábamos de destruir. Pensamos que podía ser efecto de la explosión, pero nos dimos cuenta de que algo estaba naciendo.
De inmediato fuimos a ver lo que ocurría y era algo terrible: un castillo se levantó de la nada y murió toda la tierra y ser vivo que se encontraba alrededor de éste. Vahn y yo lo encontramos muy parecido al castillo del Seru Kai, pero era casi imposible que el Seru Kai tomara posesión de nuestro mundo, ya que las consecuencias serían fatales para la humanidad, así que decidimos destruir el castillo para acabar con esta amenaza que pretende destruir nuestro mundo.
Volvimos al refugio y les contamos lo sucedido; quedaron impactados al oír la noticia, ya que se podía cumplir la profecía que anunciaba la anciana del pueblo:" el mal tomará cautivo a nuestro pueblo, muchos se revelarán y el reino de Hirule tocará nuestra puerta". En ese momento recordé lo que me dijo la anciana al darme el escudo: "encuentra tu destino en Hirule" y les hablé a los muchachos sobre las palabras que me había dicho la anciana. Saria me dijo que posiblemente el Miracle Shield podría apartar la niebla que protege al castillo y así dejarnos entrar. Planeamos ir mañana por la noche, aunque ya no se sabe si es de día o de noche, para estar descansados y poder tener fuerzas para esta complicada lucha que debemos ganar.
Ya nos vamos a dormir y he pensado en todas las vivencias que he pasado: desde que conocí a Vahn, mi mejor amigo, hasta ver con mis propios ojos el territorio sagrado de los Seru. Han sido momentos donde he experimentado los sentimientos más importantes en mi vida: el valor que tienen las personas y la esperanza en que todo va a salir bien. También ha habido momentos de confusión y de soledad en donde la ayuda de mis amigos ha sido mi principal soporte para seguir luchando. Muchas veces pensé estar muerto, ya que no tenía la ayuda de mis amigos, como fue en el caso de la montaña Goron en donde tuve que arreglármelas solo en una batalla emocional contra Ganondorf que debía ganar. Tantas cosas que me hicieron crecer como persona que han sido parte de mi destino y que con el tiempo pasan a ser un puñado de recuerdos.
Al quedarme dormido se me apareció el dios Seru Milus y me advirtió de lo que podía pasar si no estamos bien emocionalmente, porque Versago adquirió la técnica de los Deku para leer la mente y nos puede hacer mucho daño por ese lado, ya que posee los recuerdos de Sirá. Me habló sobre el castillo y dijo que éste no tenía mayores complicaciones, sólo hay una: "hay que mantener la mente puesta en Versago porque si no se hace eso, se perderán en el castillo". Luego de esa charla con Milus me levanté y desperté a los demás para hablarles sobre mi sueño. Ellos me encontraron la razón y cada uno se quedó a solas con su elixir para meditar. Luego de eso empezamos a entrenar nuestros nuevos poderes, ya que para hacer un ataque en conjunto debemos hacer que nuestras mentes se unan y nuestros elixires también.
Se supone que está atardeciendo y ya estamos listos para partir. Nuestros seres queridos nos han dado las gracias por haber peleado hasta estas instancias y no habernos rendido. Nos hemos despedido con mucho afecto de ellos y les prometimos que todo iba a salir bien. Estamos camino hacia el castillo de Hirule y hemos pensado mucho en Sirá y si está vivo o no. Saria dice que puede estar vivo, pero bajo el control de Versago, así que si se nos aparece, posiblemente sea Versago. Hemos llegado al castillo y la niebla no nos deja pasar, así que saqué mi escudo y me concentré para hacerlo funcionar: sentí el cálido poder del escudo y como éste se expandía por toda la niebla.
Al fin pudimos ver el castillo: es muy parecido al castillo del Seru Kai, pero no están las puertas. Antes de entrar, juramos que borraríamos del mapa a Versago y a toda la maldad que él trae. Abrimos la puerta y nos concentramos arduamente en nuestro objetivo para no perdernos. El castillo es inmensamente grande y en él no hay ventanas. Cada vez que damos un paso el castillo cambia, así que debemos guiarnos con nuestros corazones. Hemos cerrado nuestros ojos para concentrarnos mejor y en nuestro alrededor se escuchan muchos lamentos. Sentimos que la Gran puerta que nos lleva a Versago está cerca y podemos sentir nuestro nerviosismo. Hemos abierto nuestros ojos y estamos a los pies de la entrada a nuestra batalla final: abrimos la puerta y nos encontramos con Versago sentado en un gran trono formado por esqueletos. Le dijimos que dejara en paz a Sirá y a la humanidad, pero él se rehusó. Luego se paró de su trono he hizo una especie de conjuro que nos envolvió en un profundo sueño.
Hemos despertado y nos encontramos en el mismo lugar en que nos dormimos, lo único diferente es que Versago no está. Nos hemos separado para buscarlo y encontrados muchas sorpresas. Saria y yo encontramos una de ellas: es el perverso plan que tiene Versago para la humanidad. Éste consiste en realizar una especie de conjuro para que el mismo infierno tome posesión de la tierra y todas las razas del mundo sean torturadas, pero para eso se tiene que poseer una gran cantidad de almas para proceder con el ritual. Luego de conocer el plan, decidimos ir a buscar a Vahn para contárselo.
Recorrimos algunos lugares muy oscuros y en un especie de templo que estaba en la parte superior del castillo lo encontramos, pero no estaba solo, sino que estaba acompañado por dos individuos más. Fuimos donde él y nos dijo que eran sus padres; supuestamente ellos habían muerto por obra de Etora, pero milagrosamente se lograron salvar y huyeron hacia las montañas.
Vahn estaba muy feliz por verlos, pero Ghala no estaba del todo contento; le preguntamos y nos dijo que dudaba mucho que ellos fueran sus padres y si fuera cierto por qué están en el castillo de Versago. Luego del encuentro, volvimos al lugar principal en donde está el trono de Versago. Llegamos y precisamente él estaba sentado en su trono sujetando una pequeña arpa negra en su mano. Él empezó a tocarla, pero Saria y yo no escuchábamos nada, al contrario, Vahn empezó a pedir que Versago dejara de tocar porque el ruido era insoportable. Versago le dijo que se arrepentiría de haber destruido a Etora y moriría en este preciso momento. Vahn convocó a Ghala para atacar a Versago, pero sus padres se interpusieron al ataque, Vahn les preguntó por qué estaban haciendo eso y le contestaron que Versago traería la paz y la perfecta armonía a la tierra y él tenía que morir.
Yo quedé perplejo al escuchar semejante barbaridad y Vahn se dio cuenta de que ellos no eran sus padres. Versago ordenó a los padres de Vahn que nos amordazaran para que no interfiriéramos y él procedió con su plan: una atmósfera maligna cubrió a Vahn y le quitó su alma. En ese momento mi mente quedó en blanco y no pude hacer nada más que gritar. Mi mente quedó tan chocada con lo que ví que maldije a mi cuerpo por no haber tenido la fuerza para evitarlo y pensé que era el final. Ghala quedó chocado con lo que vió mientras que Versago lo golpeó y le dijo que ahora era nada. Ghala se trató de parar y miró a los ojos a Versago. Le dijo que Vahn no estaba muerto porque él siempre estaría en su corazón y en ese momento, la fuerza del espíritu del fuego (Meta), la fuerza del trueno (Ozma) y la fuerza del viento (Terra) se unieron para formar un gran circulo alrededor de Ghala para convocar al dios Tieg (poder): éste tomó el cuerpo inerte de Vahn y lo fusionó con Ghala para volver a la vida a Vahn. Un gran destello los cubrió y destruyó el conjuró que había implantado Versago en un principio. Impresionado dijo que ya había llegado la hora de nuestro fin y que ningún humano sobreviviría, pero Saria le dijo que con nuestro valor y nuestra esperanza lo venceríamos.
Vahn, Saria y yo estamos listos para nuestra gran batalla y estamos decididos a ganarla. Versago utilizó un conjuro para cubrir el territorio de oscuridad mientras yo convoqué al pequeño Meta para transformarnos en Kabuzancano y Saria experimentó el segundo nivel de Ozma fusionándose con ella y resultando ser una gran Hada de trueno.
Ghala, ahora que es uno con Vahn, utiliza la espada Harusame para atacar. Versago nos lanzó una serie de golpes que con mucha suerte podemos ver, pero Saria es muy efectiva esquivando ataques. Meta y yo le lanzamos una bola de fuego que concentraba una gran cantidad de poder y Vahn lo atacó directamente.
Nuestros ataques no fueron muy efectivos, pero de todas maneras lo dañamos. Luego él dijo que era su turno y fue directamente hacia mí a atacarme; en mi forma de dragón no tuve muchas oportunidades para cubrirme, así que tuve que atacarlo yo también, pero él fue más fuerte que yo y destruyó mi posesión y me separé de Meta. Quedé algo herido con semejante ataque y luego Versago decidió atacar a Saria, pero ella estaba bien protegida y lo atacó con una descarga eléctrica proveniente de sus flechas. La descarga lo impactó en la cabeza y cayó algo adolorido. Vahn aprovechó el momento de debilidad de Versago y lo atacó con un torbellino, pero una atmósfera anuló el ataque de Vahn. Luego Versago despertó y atacó con un gran destello a Saria y también la separó de Ozma. Vahn era el único que no podía ser separado de su elixir, pero con un excelente golpe Versago logró herirlo. Él dijo que ya se acercaba nuestro fin y nada podíamos hacer, pero nosotros todavía podíamos vencerlo: le dije al pequeño Meta que le demostraríamos quienes somos y que nunca nos rendiríamos y él dijo que esta vez usaría la espada de Ghar para utilizar nuestro último ataque y yo le dije que posiblemente sería nuestro fin, pero el riesgo había que tomarlo.
Saria también quería participar del ataque y Vahn dijo que tenía que tomar su revancha contra Versago, así que atacamos sabiendo lo que nos podía aguardar: posesioné a Meta en nuestra espada de Ghar y ésta se transformó en la espada de fuego, Saria utilizó la posesión de Ozma con un arco y la última flecha que le quedaba, mientras que Vahn utilizaría el poder especial del elixir Terra para agudizar el filo de su espada. Yo fui primero: grité la palabra "triunfaremos" y le dije a Meta que había sido la sensación más emocionante haber peleado junto a él y me dijo lo mismo, corrimos y por el fuego de la espada, nuestro alrededor se fue volviendo fuego, pero a nosotros no nos pasaba nada. Di un salto sorprendiendo a Versago y le enterré mi espada ardiendo en llamas Mientras sucedía eso, Saria preparó su flecha y al lanzarla, se transformó en un gran relámpago eléctrico que perforó el abdomen de Versago. Vahn gritó: ¡Asir! Y se arrodilló para formar un círculo de viento del cual salió la imagen de Asir y posesionó la espada de Vahn, volviéndola más grande. Vahn corrió y enterró su espada en el suelo, sacando un gran torbellino que envolvió a Versago y lo lanzó algunos metros hacia atrás.
Luego de unos momentos desperté y creí que estaba muerto, pero Vahn, Saria, Ozma, Meta y yo seguíamos con vida. Nos paramos y fuimos a ver a Versago y éste estaba totalmente destruido. Pensamos que todo había terminado, pero nos habíamos equivocado porque el alma de Sirá seguía con vida y toda la oscuridad existente la poseyó y se desató el caos total: aunque Versago hubiera sido eliminado del universo, el mal todavía existía y ahora estaba en su forma natural.
Un extraño ser se nos presentó y dijo que Versago era un simple sirviente y ahora nosotros seríamos destruidos. Nosotros nos unimos y pensamos que este era el fin de nuestro mundo y el principio del reino del mal. Del cielo empezaron a caer relámpagos negros y todo el mal existente tomó forma material y se transformó en una gran bestia que tenía dos cabezas y estaba dispuesta a acabar con nuestras vidas para siempre, pero me dije a mi mismo que eso no podía pasar porque entonces de qué habría servido todo lo que habíamos pasado y todas las vidas que salvamos.
Pensé que todo había sido por algo y que lo hecho no podía haber sido en vano, así que saqué mi espada y mi escudo para ir a enfrentar al causante de todo el dolor del mundo. Los muchachos me dijeron que era un error porque moriría, pero yo debía hacerlo porque era mi misión. Meta me deseó suerte y dijo que yo era el único que podía detenerlo. Me armé de valor y le dije a la bestia que había llegado su fin, él me miró y abrió su boca: de ella salió un gran viento que destruyó el todo lo que estaba a mí alrededor hasta que llegó hasta mí y en un parpadeo desperté en la nada.
Me pregunté cómo había llegado allí y si estaba muerto, pero de pronto una voz se escuchó en mi mente y me dijo que era el dios Deku y nos brindaría el ultimo poder de los seru. Luego de escuchar esa voz desperté y una atmósfera nos cubrió del ataque de la bestia volviéndonos inmunes por esa vez. Les dije a los muchachos sobre el poder que nos había brindado el dios Deku y decidimos utilizarlo: Meta, Ozma y el zafiro de la espada de Vahn empezaron a brillar y se transformaron en una pequeña espada de madera. Vahn y Saria me dijeron que yo era el indicado para portarla y fui al combate. Sentí el poder de mis amigos corriendo por mi ser y pensé: "si esto no resulta, nada lo hará" y fusioné mi escudo con la espada, convocando al ultimo poder de los seru, éste se llamaba Uru Mais Sword (espada de Uru Mais) que era una espada blanca gigante. La tomé y ataqué a la bestia. En ese momento, un destello blanco cubrió a la bestia y la hizo cenizas, el cielo se cubrió con el destello al igual que toda la Tierra. Una vez que ocurrió eso, la espada desapareció y nos transportó hacia fuera.
Despertamos y sucedió algo sorprendente: la tierra había vuelto a ser la de antes y el mal se había extinguido. Nuestros amigos que estaban en el refugio habían sobrevivido y toda la gente que había muerto había resucitado. Por fin dijimos misión cumplida y toda la gente nos dio las gracias por nuestra valerosa hazaña y fuimos nombrados héroes. Al no haber maldad, el Seru Kai bajó a la tierra y tanto los Seru como los humanos pudieron vivir en perfecta armonía. Éste es el fin de nuestra leyenda. Pasamos por dificultades y desafíos, pero lo hicimos para pelear por nuestra libertad.
Carlos Joel Alarcón Quinteros
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Lengua y Literatura |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.