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La formación del valor responsabilidad ante el trabajo. Papel de la escuela cubana

Enviado por ibarreras



Monografía destacada
  1. Marco conceptual del valor
  2. Concepciones históricas universales acerca de los valores
  3. Concepciones históricas cubanas acerca de los valores
  4. Papel de la escuela respecto a la formación de valores en las condiciones actuales. La responsabilidad ante el trabajo

Marco conceptual del valor.

La problemática de los valores ha sido abordada sistemáticamente por las ciencias sociales desde diversos ángulos, en tal sentido la Filosofía, la Psicología, la Sociología y la Antropología se han dedicado a su estudio.

Por eso, no será prudente atenerse a las valoraciones de una disciplina cuando abordemos este tema, sino hay que referirse a concepciones abarcadoras que garanticen un marco teórico amplio.

El trabajo Los valores en las Ciencias Sociales recoge esta concepción, su autora Silvia Vázquez plantea que el término valor fue usado inicialmente para apuntar la valía de algo en el sentido económico de intercambio de valor, así es que, como concepto explícito tuvo en sus primeros tiempos diversos significados, pero siempre muy relacionados con el campo de la economía política.

No fue hasta la primera mitad del siglo XIX en que se extendió su significado a áreas de interés propiamente filosófico. (2)

José Ferrater en su Diccionario de Filosofía destaca que la teoría de los valores como disciplina filosófica con relativa autonomía surgió sólo en los trabajos de pensadores de los siglos XIX y XX, señala como los más destacados a Lotze, Brentano, Meinong, Ehrenfelds, Rickert, Orestano, Munsterberg, Bosanquet, Theodor Lessing, Muller-Freienfels. Alude luego a la contribución al desarrollo de esta teoría que hicieron pensadores como John Dewey, R.B. Perry, Max Scheler, Nicolai Hartmann, Risieri Frondizi y otros.(3)

Hacia mediados de los años cincuenta del siglo XX se iniciaron los estudios por filósofos marxistas, eso explica la posición de la filósofa cubana Zaira Rodríguez que considera que la teoría general de los valores dentro de la filosofía marxista-leninista está aún por desarrollar, aunque en ella se aborda el problema de los valores desde diversas perspectivas, tales como la teoría del factor subjetivo, las consideraciones de la cultura, etc.(4)

En su libro Filosofía: Ciencia y valor señala de la naturaleza específica del conocimiento filosófico que es imprescindible la diferenciación de los valores como valores de las cosas y los valores de la conciencia. En tal sentido refiere que el especialista ruso O.G. Drobnitskii explica que el concepto filosófico y sociológico de valor designa, en primer lugar, una significación positiva o negativa de un objeto, a diferencia de sus características cualitativas esenciales y, en segundo lugar, un aspecto normativo de la conciencia social (esquemas de acción, principios reguladores u orientadores de carácter valorativo. (5)

Por su parte, el también filósofo cubano José R. Fabelo, ha señalado que, si bien en desarrollo, en la filosofía marxista se ha dedicado atención a problemas tales como el problema de la correlación entre las valoraciones y los valores, el mecanismo de reflejo de los valores en la imagen valorativa, la correlación entre los conceptos de valor y significación social. (6)

Tratase pues de un tema muy significativo dentro de las llamadas ciencias del comportamiento humano y en ocasiones puede resultar difícil su conceptualización, por la amplitud y diversidad de puntos de vista que convergen en el análisis. (7)

Para llegar a una conceptualización del valor resulta necesario abordar que las dimensiones de este concepto (Garzón, Garcés, 1989) son las de:

  1. Subjetividad-objetividad que incluye las tesis subjetivistas, objetivistas y situacionales.
  2. Sustantividad-potencialidad.
  3. Emocional racional.
  4. Universalidad-relatividad.
  5. Colectivo-individual.
  6. Polaridad y jerarquía de valores.

Al respecto autores como Zaira Rodríguez y Risieri Frondizi consideran que el valor se presenta desdoblado en un valor positivo y el correspondiente valor negativo y, por tanto apuntan la existencia de valores positivos y negativos o explican los valores como la significación socialmente positiva de objetos y fenómenos y de igual manera conciben como contravalores o antivalores a todo aquello que posee significación socialmente negativa y, por tanto dificulta a los hombres el crecimiento armonioso de su personalidad.

Según Fabelo... valor es una forma de significación social, aquella que desempeña un papel positivo en el desarrollo de la sociedad y que por lo tanto está relacionada, directa o indirectamente, con el progreso social. De forma tal que, según este parecer, las valoraciones, en tanto reflejos subjetivos de la significación social, pueden ser positivas o negativas, sin embargo, los valores sólo pueden ser positivos. (8)

A la anterior definición me afilio por considerar que los valores conforman un sistema siempre dependiente del sistema social de que se trate, por lo que significan el resultado de las aspiraciones de una sociedad, sólo pueden ser positivos y su reverso son los antivalores.

Según José Ramón Fabelo Corzo "las crisis de valores por lo general acompañan a las conmociones sociales que tienen lugar en los períodos de transición de la sociedad (progresivos, regresivos o de reacomodamiento. (9)

Se producen cuando ocurre una ruptura significativa entre los sistemas de valores pertenecientes a las tres esferas o planos que siguen:

  1. Los valores objetivos de la realidad social.
  2. Los valores socialmente instituidos.
  3. Los valores de la conciencia.

Los primeros como parte constitutiva de la realidad social; de esta manera la actividad humana, sus tendencias, los objetos, fenómenos, procesos y sujetos adquieren una u otra significación social, en la medida en que favorece o no el desarrollo de la sociedad. Fabelo les llama sistema objetivo de valores y lo considera como dinámico, cambiante y dependiente de las condiciones histórico-concreto.

Los segundos como el reflejo de esa realidad en la conciencia de los hombres. Está incluido en este grupo el sistema subjetivo de valores de los individuos en dependencia del grado de correspondencia entre intereses personales del sujeto con los intereses de la sociedad y también de las influencias educativas y culturales.

Los terceros como el sistema de valores socialmente instituido y reconocido oficialmente, que puede ser resultado de la generalización de una de las escalas subjetivas existentes en la sociedad o la combinación de varias de ellas.

Otras definiciones son referentes valiosos ya que aportan toda la magnitud del tema.

González Lucini destacó que los valores son:

"Proyectos ideales de como comportarse y de existir que el ser humano aprecia, desea y busca; son opciones personales que se adquieren desde las posibilidades activas de la voluntad; son creencias que se integran en la estructura del conocimiento; son características de la acción humana que mueven la conducta, orientan la vida y marcan la personalidad." (10)

Adela Garzón y Jorge Garcés plantean que los valores son proyectos ideales de comportarse y de existir que se adecuan a las coordenadas histórico-sociales y que a la vez las trascienden. (11)

También los consideran elementos estructurales del conocimiento humano que el individuo utiliza cotidianamente como marco de referencia a su interacción con los demás.

Parson y Kluckhohn definen a los valores como opciones entre diversas maneras de actuar que son manifestación de la jerarquía en la concepción del mundo que un sujeto o colectivo tiene. (12)

Parson también planteó que son características de la acción humana, en cuanto que esta última presupone la elección de determinadas opciones entre un conjunto de dilemas que configuran la existencia humana.

Rokeach planteó que son un tipo de creencias que llevan al sujeto a actuar de una manera determinada, que prescriben el comportamiento humano. (13)

Para García Mauriño valor es aquello que hace a una cosa digna de ser apreciada, deseada y buscada, son, por tanto, ideales que siempre hacen referencia al ser humano y que este tiende a convertir en realidades o existencias. (14)

Agrega que suelen mover la conducta y el comportamiento de las personas, orientan la vida y marcan la personalidad.

Victoria Camps, por su parte, identifica los valores con virtudes y dice que son adquiridos hasta el punto de convertirse en hábito, algo querido por la voluntad y que acaba siendo, asimismo, objeto de deseo. (15)

La Licenciada en Psicología Alicia Sandar González plantea que valor es aquello que es querido, considerado importante, estimable, valioso y necesario, afectando nuestras decisiones, metas y conductas. También los define como las cosas en las que creemos o de las que estamos a favor o en contra y las que llevan a una persona a reaccionar frente a los hechos. (16)

Sandar González considera que un valor se ha adquirido cuando:

  1. Ha sido elegido libre y de manera racional entre varias alternativas.
  2. Es apreciado, deseado, reconocido y promovido ante los demás.
  3. Se ha incorporado a la conducta personal en forma definitiva y permanente.

Y cuando el individuo puede responder acertadamente las siguientes preguntas:

  1. ¿Es algo en lo que creo?
  2. ¿Estoy suficientemente orgulloso de lo que valoro como para compartirlo con otros?
  3. ¿Hago la elección libremente, o sea, que nadie me obliga o presiona?
  4. ¿Actúo de acuerdo con mis valores?

Los conceptos abordados se adecuan al papel que juega la Escuela para su formación, tema que se aborda más adelante, y que sugiere la necesidad de estrategias, métodos, proyectos y otras propuestas educativas que respondan a las aspiraciones de la sociedad en su conjunto y de los individuos en particular que permitan su apropiación.

La Dra Nancy Chacón Arteaga considera necesario la determinación de acciones específicas en la formación de cada valor planteando tres momentos comunes que son:

  1. Cuál es el contenido que expresa cada valor moral.
  2. Cuáles son los rasgos cualitativos que caracterizan la manifestación de tales valores, expresados en cualidades, actitudes y conductas.
  3. Por medio de qué acciones educativas concretas se contribuye a formarlos.

Teniendo en cuenta la opinión de esta autora coincido en que en el caso de la Responsabilidad ante el trabajo es:

Respuesta positiva ante la obligación contraída, actitud que se asume ante los resultados de la labor que se realiza y por lo que tiene que responder ante los demás.

Sus rasgos son:

  1. Respeto a sí mismo, a su capacidad de acción.
  2. Ubicación de su personalidad como sujeto social.
  3. Capacidad de autoanalizarse para autoperfeccionarse.
  4. Sentirse comprometido con sus tareas.
  5. Asumir las consecuencias de sus actos.

Este valor es el objeto de la propuesta que se expone en los capítulos II y III de este trabajo por lo que en lo adelante nos acercaremos a ella.

Concepciones históricas universales acerca de los valores.

El tema de los valores morales es tan tradicional como vigente pues constituye un modo de ser por su relación teoría- práctica y la presencia en la historia de las formaciones económicas sociales. Su condicionamiento histórico fue avalado por los clásicos del marxismo cuando denunciaron todo intento no historicista de fundamentar la moral como un mundo de simples principios eternos, existentes por encima de la historia y de la sociedad.

La concepción materialista de la historia explica en general las transformaciones ideológicas a base de la práctica material. Las relaciones de producción no sólo condicionan el modo específico de la creación de los bienes materiales y de su distribución entre los hombres, sino también el determinado tipo de actividad vital, el modo de vida y los valores morales.

El desarrollo de la moralidad es inseparable del movimiento de avance social y tiene dependencias especiales de la base económica por tanto, los fundamentos científicos para evaluar su desarrollo están en la historia de la humanidad, la cual ha demostrado premisas que evidencian que los valores morales:

  1. Dependen de la especificidad económica de la sociedad y cómo esta cambia en realidad.
  2. Dependen de los intereses socio-clasistas.
  3. Se someten al cambio de las situaciones como condiciones objetivas de la elección moral.
  4. Dependen del estado de regulación social.
  5. Dependen de la comunicación social.

Es decir, que la moral representa un campo sumamente complejo relacionada siempre con la actividad productiva, por lo que se da un enlace de los fenómenos socio-históricos, clasistas y culturales; entre los últimos está la educación cuya esencia está ligada a la preparación de los individuos para asumir el trabajo.

Todo lo abordado justifica la necesidad de explicar el tratamiento de los valores morales a partir de la periodización histórica de la educación.

En los sistemas educativos están reflejados los valores morales de una época y sociedad y a la vez estos son desarrollados en la escuela. El proceso de formación de las relaciones morales se revela con nitidez en la evolución de la propia historia.

Los valores morales han sido considerados en todas las épocas vinculados siempre a los intereses socio-clasistas, destacándose en este bregar maestros de avanzada, quienes han apoyado o refutado dichos intereses.

Teniendo en cuenta las consideraciones del Dr Gaspar Jorge García Galló en su libro Bosquejo histórico de la educación en Cuba en la comunidad primitiva, las primeras nociones morales tuvieron multiplicidad de significados; el bien por ejemplo significaba la fuerza física, la resistencia; los conceptos de lo bueno, hermoso y justo aún no se habían dividido y se fundían en el uso único de la palabra. La igualdad tenía un sentido moral, allí todos trabajaban igual y tenían la misma relación con los resultados del trabajo firmemente refrendado en las costumbres y tabúes.

La idea del valor moral de cada individuo independientemente de la pertenencia tribal no era patrimonio de la moral primitiva, surge por primera vez en la cumbre de la cultura de las civilizaciones esclavistas; en la contraposición del bien y del mal el hombre primitivo encontró una forma sencilla de valorar los diversos fenómenos y sus relaciones con otros hombres.

Una peculiaridad significativa de la conciencia moral primitiva era la extensión de las valoraciones morales a los fenómenos de la naturaleza, la identificación del juego de sus fuerzas con el bien y el mal.

Para la educación se tenía en cuenta estas concepciones acerca de la moral, el joven se convertía en miembro del grupo cuando demostraba capacidad para el trabajo. Con el tiempo este paso comenzó a realizarse mediante una ceremonia llamada iniciación, es decir, pruebas con las cuales se verificaba la preparación de la juventud para la vida, su capacidad para soportar las privaciones y el dolor, así como su astucia y tenacidad.

El joven no se preparaba tanto para la vida, sino que se incorporaba a lo que era más asequible para su actividad y junto a los mayores se preparaba para el trabajo colectivo en la vida diaria. El hecho de que el trabajo educativo se asignara a determinadas personas seleccionadas por la comunidad hace más evidente que en la comunidad primitiva la educación comenzara a manifestarse como una tarea de la actividad social.

La aparición de la propiedad privada y la desigualdad material destruyeron poco a poco el régimen gentilicio y minaron su moralidad. Al surgir el antagonismo entre los ricos y los pobres y aparecer las clases se formó la moral que interpreta los intereses particulares de la clase dominadora. La supeditación de la mayoría a la minoría fue protegida por la nueva forma social, que con ayuda de sus organismos procuró convertir la moral de la clase esclavista en la general de toda la sociedad.

Según esta concepción, la laboriosidad era la virtud de los inferiores, la sabiduría era propia de los filósofos gobernantes, el valor de los guerreros y la moderación de los ciudadanos libres que trabajaban; de las cualidades morales de los esclavos ni siquiera se hablaba ni era considerada.

Destacados en esta época resultaron el Oriente Antiguo, Grecia y Roma, con sus representantes, entre los que estaban Sócrates, Platón, Aristóteles y Demócrito, entre otros.

Aunque todas estas comunidades tuvieron características específicas, la educación en los valores morales respondía, en todas ellas, a la división de la sociedad en clases sociales, así como que niños y niñas eran educados en valores y deberes bien diferenciados.

Para Platón toda la educación estaba basada en un profundo desprecio por el trabajo físico; a los futuros filósofos y guerreros les estaba prohibido pensar en ellos y a los hijos de los esclavos no se le permitía estudiar.

Así se daba la formación de valores morales en una sociedad en la que sólo tenían privilegio algunos pocos. Más tarde, la moral feudal también elaboró su patrón histórico de valoración moral que obraba como medida universal en el comportamiento de los individuos, era la "cacareada" moral de padres e hijos.

Al patrón general de la valoración moral le era inherente su jerarquía interior, que presuponía la desigualdad de los derechos y deberes de los hombres.

La moralidad reinante en la sociedad feudal se componía de una serie de normas y postulados principales; el honor estamental, la fidelidad a los mayores, el valor y la gloria guerrera, la hospitalidad, la obligación de proteger a los miembros de su corporación y la piedad eran algunos de ellos.

En la actualidad el honor siempre se relaciona con el cumplimiento del deber, con la adhesión a los ideales del bien y de la virtud, sin embargo, en la conciencia del individuo de la época feudal tanto el bien como la virtud obraban como algo supeditado al principio del honor.

Las reglas morales en general eran en su interior profundamente contradictorias. Todo el contenido de la educación de los niños y los adultos estaba penetrado por la religión que enseñaba a las personas humildes a obedecer a la clase dominante y servir a sus intereses.

La masa fundamental del pueblo no recibía enseñanza en las escuelas, los padres educaban a sus hijos durante el trabajo cotidiano, en el seno de la familia y los talleres. De otro lado, los hijos de los caballeros se educaban de otra manera, desarrollándose en habilidades físicas y militares y aprendiendo la moral feudal para lograr conducirse en la alta sociedad.

La idea de que la educación de las nuevas generaciones se realizase en el proceso de la actividad laboral fue expresada por primera vez en esta época. El pensador humanista inglés Tomás Moro (1478-1535) planteó la idea de la unión del trabajo con la enseñanza teórica y concedió gran importancia a la educación, en su "Isla Utopía" tanto las niñas como los niños recibirían la misma educación social, lo anterior constituyó un modo de rebelarse a la realidad de la época.

El desplazamiento de las relaciones feudales de producción por los capitalistas condujo a la reestructuración de todo el sistema de valores morales dominantes en la sociedad y a la aparición del individuo con una estructura cualitativamente diferente de la conciencia moral. La forma feudal de vinculación social, asentada en la dependencia personal de individuos desiguales por el signo estamental es sustituida por las relaciones de dependencia material de individuos formalmente iguales entre sí y sometidos en su actividad vital al proceso de la reproducción y del incremento del capital.

También en la sociedad burguesa, desde sus orígenes y hasta hoy la educación tiene un carácter clasista en el sentido de una sociedad y una educación antagónica entre ricos y pobres.

La educación moral tiene en esta etapa un tratamiento particular, por la importancia que le dieron los educadores de avanzada, sobre todo en el papel de la escuela.

El filósofo y pedagogo Comenius (1592 a 1670) consideraba como virtudes cardinales la sabiduría, la moderación, la valentía y la justicia y señalaba como medios de educación moral, el ejemplo de los padres, los maestros y los compañeros, también hacía énfasis a la disciplina.

El inglés John Locke (1632 a 1698) hablaba de la formación de las costumbres, Jacobo Rousseau (1789 a 1792) en Francia planteó la formación de buenos sentimientos, de buen juicio y buena voluntad, Pestalozzi (1746 a 1827) señalaba que el objetivo fundamental de la educación es formar un hombre desarrollado armoniosamente, el cual pudiera participar en el futuro de la vida social de forma provechosa.

El problema de la educación moral encuentra su solución en la teoría de los fundadores del marxismo sobre el surgimiento y la esencia de la moral. Marx (1818 a 1883) y Engels (1820 a 1895) establecieron que la moral es un producto del desarrollo histórico y como toda ideología está condicionada por determinadas relaciones sociales.

En las condiciones de la sociedad de clases, la moral tiene un carácter clasista y sólo es la sociedad comunista la que podrá desarrollar valores morales que tiendan al progreso social. (17)

Al cambiar las condiciones sociales, económicas y materiales de la actividad de los hombres, cambia también el orden de los valores fijado en la cultura espiritual de la sociedad y en las relaciones morales establecidas. Desaparecen los valores viejos y aparecen nuevos, cambia su jerarquía, unos se relegan a un segundo plano, y otros, por el contrario, se convierten en relevantes.

Dentro del sistema de valores morales se encuentran los relacionados con las profesiones, de ellos Engels escribió que son consecuencia de la división social del trabajo establecida históricamente.

El surgimiento y desarrollo de los códigos profesionales es uno de los componentes del progreso moral, por cuanto reflejaban el acrecentamiento del valor de la personalidad.

En la sociedad dividida en clases antagónicas la moral profesional experimenta una influencia deformadora por parte de los factores de la vida social que originan el egoísmo de grupo, el individualismo y la enajenación entre los individuos.

En la sociedad socialista los códigos morales profesionales se hallan en estrecha unidad con el sistema moral general, que encarna en forma más concretizada los principios y las exigencias generales de la moral comunista.

Las representaciones, los valores y las normas de la moral profesional constituyen un instrumento extraordinario de regulación de la conducta de los especialistas, un medio de su educación moral, modo singular de su automanifestación y autoafirmación en la actividad moral.

En nuestro tiempo ha crecido la necesidad social de la preparación moral orientada a numerosos tipos de actividades profesionales; ya que el desarrollo de la economía ha llevado a ser masivas todas las profesiones.

El adecuado cumplimiento de las funciones profesionales prevé altas exigencias a la cualificación y la competencia de los especialistas. Se necesita conjugar la profesionalidad con la capacidad de comprender a fondo la responsabilidad y estar dispuesto a cumplir irreprochablemente el deber profesional.

La noción de profesionalidad será empobrecida, si se reduce a la suma de conocimientos y hábitos profesionales. La verdadera profesionalidad comprende necesariamente cierta perspectiva moral, que se manifiesta en la profunda comprensión del deber profesional, en la actitud más escrupulosa hacia las cuestiones del honor profesional, en la alta medida de responsabilidad profesional del especialista. De cuán unidos estén en la persona los principios puramente profesionales y morales depende el éxito de la labor, la entereza de la personalidad del especialista y la medida de su automanifestación creadora.

1.3 Concepciones históricas cubanas acerca de los valores.

En el caso cubano merece significar que la formación de valores morales fue abordada con ahínco desde el siglo XVIII a partir de hechos y hombres que forman parte de nuestras mejores tradiciones.

Gaspar García Galló señaló momentos esenciales de esas tradiciones citando que la Sociedad Económica de Amigos del País tuvo entre sus tareas fomentar, vigilar y dirigir la educación pública y tenía entre sus principales a José Agustín Caballero, padre de la filosofía cubana y el primer notable maestro, se preocupó por la educación de la mujer a quien consideraba un ser capaz de estudiar seriamente.

Por otra parte el Papel Periódico de La Havana establecido en 1790 no se limitó a publicar avisos oficiales sino que ofrecía informaciones sobre cultura en general en defensa de los criollos.

La labor de Félix Varela (1787-1853), quien reemplazó a Caballero en la Cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos, primer gran combatiente revolucionario del sector de la docencia y según sus alumnos el más sabio y virtuoso de los cubanos, se sabe que, aún aquellos que no tenían que asistir a sus clases, aprovechaban sus horas de asueto para oírle, contribuyó a formar cuadros.

A José de la Luz y Caballero le correspondió vivir uno de los momentos más convulsos del proceso formativo de la nacionalidad al que le imprimió toda su formación pedagógica en la historia de la educación en Cuba, Don José de la Luz y Caballero merece el puesto de honor que la posteridad le tiene asignado como educador, sobre todo porque sembró hombres y aquellos que le conocieron amaron por ello la vida.

Luego José Martí (1853-1895), que resume lo fundamental del proceso social contradictorio y fluido de la época colonial. Él recogió la mejor herencia de las generaciones que le precedieron y, a través del premio de la generación en que vivió, volcó en su pueblo el legado de siglos de luchas y fue maestro porque además de haber ejercido como tal, también supo analizar críticamente el sistema educacional de su tiempo y trazó normas prácticas de cómo debía formarse al hombre.

El Maestro sembró semillas de moral y valores que fueron regados con la sangre de los mártires y abonados con la fatiga y el sudor de los héroes por ello nuestra educación moral es científica como él la reclamaba y es también una obra de infinito amor.

El concepto martiano acerca de la formación integral del hombre encierra la unidad dinámica que existe entre los conocimientos útiles, el desarrollo del pensamiento creador, la responsabilidad de actuar, para transformar el medio natural y social y la formación de valores morales positivos; se entrelaza el conocer, pensar, actuar y formar valores.

En la etapa neocolonial se nos impuso la formación de ciertos valores correspondientes a la sociedad norteamericana pero no se pudo acallar la rica tradición histórica en los valores que hoy defendemos.

Nuestra Revolución como consecuencia de un largo proceso de formación de la identidad nacional del pueblo provocó el surgimiento de un sistema político cualitativamente nuevo que garantizó un viraje histórico en latinoamérica y ha logrado difundir su imagen real al mundo entero a pesar de los permanentes objetivos de los enemigos de destruir a nuestro pueblo y sus dirigentes.

Papel de la escuela respecto a la formación de valores en las condiciones actuales. La responsabilidad ante el trabajo.

Agente de todo cambio a favor del progreso social y defensora del proceso revolucionario cubano ha sido la escuela, institución que también cambió con el triunfo de 1959 y comenzó un camino de constante perfeccionamiento, que debatiéndose entre unas y otras concepciones, ha venido adecuando sus exigencias al propio desarrollo de la sociedad cubana y a la necesidad de formar un individuo preparado para enfrentar las mencionadas exigencias.

En el transcurso de estos 41 años las condiciones internas y externas cubanas se han modificado de manera trascendental. Las relaciones favorables con los países del ex-campo socialista propiciaron durante un largo período circunstancias muy positivas en todos los órdenes de la vida social. Los niños y jóvenes de nuestro país aprendían a prepararse para la vida mediante la incorporación de un sistema de valores sólidos y sustentados por la práctica social.

Los citados valores constituyen, desde entonces, las bases del proceso docente-educativo, al cual la Revolución dedicó desde los primeros momentos sus mayores esfuerzos Su profundo análisis en cada congreso del Partido demostró la prioridad de formar y desarrollar valores morales inquebrantables en nuestros alumnos, criticar lo mal hecho y declarar deficiencias ayudó en cada momento a no olvidar que en la escuela recae la responsabilidad de formar al hombre nuevo.

En el informe central al III Congreso del PCC efectuado en 1986 se señaló " La educación económica, la disciplina laboral, la conciencia y la cultura de productores, continuarán siendo en el futuro propósitos cardinales de la educación ideológica, vinculados a la firme convicción de que el progreso y el bienestar dependen de nuestro talento, sacrificio y sudor ". (18)

La convicción de preservar el papel de la escuela se traduce en materializar la orientación del PCC de que se refuerce el enfoque integral, la disciplina y la observancia de la moral socialista, es por eso que, la misión social y pedagógica de cada colectivo pedagógico es cada vez más alta, trabajar en la formación, desarrollo y fortalecimiento de valores esenciales como la honradez, la honestidad, el colectivismo, el patriotismo y el sentido de pertenencia, entre otros, tiene que estar presente en cada centro de educación y capacitación.

Lo anterior se realza una vez que Cuba comienza a transitar por el difícil período de crisis económica, la pérdida del sistema socialista mundial, el CAME y el afianzamiento de la unipolaridad política, exige redoblar los esfuerzos del país para preservar los valores que sustentan nuestra identidad y nos hacen ser lo que somos, un pueblo devenido de una historia rica en valores, principios y convicciones.

La Revolución enfrenta condiciones tan difíciles que sólo podrán superarse con inteligencia y entereza, de manera que los valores que identifican a la Cuba revolucionaria permanezcan. Estas nuevas condiciones no negaron las posiciones revolucionarias planteadas en la Plataforma Programática del PCC en 1978 donde se plasmó "la educación tiene como fin formar a las nuevas generaciones en los principios científicos, ideológicos y morales del comunismo convirtiéndolos en convicciones personales y hábitos de conducta diaria, promoviendo hombres plenamente desarrollados aptos para vivir y trabajar en la nueva sociedad". (19)

La educación de nuestros jóvenes exige enseñarlos a valorar por sí solos su papel en el futuro del país, los valores no son ¨ sobres vacíos ¨ sino hay que llenarlos con acciones concretas en dependencia del lugar que se ocupe.

Preparar al hombre para el cambio es vital y como dijo el intelectual cubano Cintio Vitier..." los valores que debemos defender no serán nunca tradicionales, sino en el sentido en que el diario amanecer constituye la única tradición que no envejece " y eso es cambio. La sociedad cubana ha cambiado dialécticamente y la década del 90 fue muy dinámica y diferente por los procesos que enfrentó el país en este período. (20)

Fidel en el Acto de Inauguración del curso escolar 1997-98 expresó "Para nosotros es decisiva la educación, y no solo la instrucción general, inculcar conocimientos cada vez más profundos y amplios a nuestro pueblo, sino la creación y la formación de valores en la conciencia de los niños y los jóvenes desde las edades más tempranas y eso hoy es más necesario que nunca(...)

Es por ello que la tarea del maestro crece en importancia; se multiplica su inmensa trascendencia en esa batalla por educar en los valores de la revolución y del Socialismo, a las nuevas generaciones, porque es el arma fundamental para contrarrestar esos efectos negativos a fin de que en nuestro país no se introduzcan los egoísmos, las desigualdades, las injusticias y los horrores del capitalismo(...) la revolución desde el principio trató de mantener la mayor igualdad posible y la mayor justicia entre todos los ciudadanos del país y no estábamos acostumbrados a algunas de esas desigualdades. Ahí tienen los maestros un papel decisivo y cada vez más importante". (21)

El maestro debe ser un individuo comprometido con la educación moral de sus alumnos para lo cual ha de ser en primer lugar un ejemplo de lo que quiere enseñar, adoptando la idea martiana de la combinación de la educación científica con el fomento de un alto grado de sensibilidad y espiritualidad según nuestro Martí "... Instrucción no es lo mismo que educación: aquella se refiere al pensamiento, y esta principalmente a los sentimientos. Sin embargo, no hay buena educación sin instrucción. Las cualidades morales suben de precio cuando están realzadas por las cualidades inteligentes". (22)

Si la escuela no puede formar valores ético-profesionales, la sociedad y las organizaciones no podrán aspirar a tener valores compartidos por todos sus miembros, que guíen la conducta de los individuos y caracterice la cultura del país y de cada organización.

El análisis de toda la historia de la humanidad y especialmente de Cuba demuestra que tenemos suficientes ejemplos para desarrollar valores morales que se correspondan con las exigencias actuales.

Si adecuamos la concepción anterior al proceso docente-educativo declaramos el enfoque sistémico del mismo en el cual se interrelacionan el medio social en el que se desarrollan, los objetivos, los contenidos, los métodos, los medios y la evaluación.

El proceso docente-educativo constituye un escenario adecuado para que se desarrollen procesos sociopsicológicos y formativos que contribuyan al desarrollo de un especialista.

En el caso del valor responsabilidad ante el trabajo servirá de sustento a la conducta de los estudiantes, una vez insertados en el medio laboral, como parte de una sociedad que promueve el desarrollo individual de todos sus miembros para el progreso social (ver anexo1).

Las actividades que se organicen con este propósito deben tener un sentido crítico para que el estudiante pueda chocar con sus criterios, que las aprenda con cierta actitud de revisión y confrontación con lo que ya sabía. Posiblemente su criterio cambiará en función de esas nuevas ideas, o tal vez permanecerá con las anteriores. Esta concepción se enmarca en el aprendizaje significativo a la luz del enfoque histórico cultural y el principio de la significación elaborado por Vigostsky, el cual está siempre relacionado con el autocontrol y por ende con la responsabilidad. De la forma que el profesor sea capaz de trabajar cada uno de los instrumentos que mediatiza la relación del alumno con el mundo que lo rodea, dependerá la significación que adquiere el aprendizaje para el alumno.

El proyecto formativo del valor que referimos debe incluir:

  1. Diagnóstico del valor ético-profesional responsabilidad ante el trabajo y su incorporación en la comunidad educativa.
  2. Estudio del Plan de Estudio y los Programas para el tratamiento del valor.
  3. Inclusión y práctica del valor en los proyectos educativos del centro.

El colectivo de profesores debe diseñar proyectos educativos atendiendo a las características de cada grupo y al contexto en que se desarrolle el proceso docente-educativo, de manera que se puedan integrar las tres dimensiones del mismo y definir acciones concretas al respecto.

Es necesario tener en cuenta además lo siguiente:

I: La formación profesional ha de estar estrechamente ligada a las exigencias del desarrollo social y en particular del desarrollo de la profesión.

II: Es necesario dar un enfoque sistémico por cada módulo, disciplina y clase.

III: Se requiere la actividad conjunta, cooperación alumno-alumno y alumno-profesor para la solución de las situaciones docentes-profesionales.

Enseñar a los alumnos a buscar información, hacer observaciones y tomar partido, dar oportunidades para opinar y posibilitar a los alumnos que den soluciones por sí solos a los problemas son condiciones insoslayables para la formación de valores.

Todo lo anterior requiere cambiar las concepciones del colectivo pedagógico como premisa para poder introducir las transformaciones necesarias en el proceso docente-educativo y su organización, las consideraciones sobre la interdisciplinariedad a fin de romper con la enseñanza tradicional, transmisora de información.

La educación y la formación de valores comienza sobre la base del ejemplo, ya que uno de los niveles donde se estructura el sistema de valores objetivos es el de la vida cotidiana. Ese sistema se conforma a partir de vivencias prácticas diarias, en las cuales tienen como modelos esenciales los hombres y mujeres que los jóvenes toman como paradigmas.

Las estrategias de formación de valores deben concebirse utilizando preferentemente la actividad fundamental del grupo, ya sea de estudio o de trabajo. Es importante demostrar la veracidad de las ideas socialistas y la eficiencia en el proyecto social en lo espiritual y en lo material.

Si los mecanismos de inserción y participación imponen normas rígidas de evaluación contrarias a la realidad cotidiana solo contribuirán a estimular contradicciones. Evitar tales errores es la principal responsabilidad de la sociedad y de cada uno de sus actores.

Teniendo en cuenta los fundamentos teórico-metodológicos generales sobre el valor y el proceso de su formación desarrollados en otras investigaciones pedagógicas resumimos que los requerimientos metodológicos generales que deben tomarse en consideración para diseñar las estrategias educativas son:

  1. Condiciones del medio social.
  2. Condiciones de la comunicación.
  3. Conocimientos de sí mismo.
  4. Atención al mundo espiritual.
  5. Formación de intereses profesionales.
  6. Formación activa, donde el individuo demuestra la toma de una conducta en el cumplimiento del deber.
  7. Formación de un pensamiento flexible que refleje las contradicciones objetivas del entorno.
  8. Estimular el sentido de la sinceridad.

Todos los requerimientos anteriores están relacionados con los métodos de aprendizaje activo, la creatividad y la independencia.

De lo anterior se deriva que cada individuo conforma su propio sistema subjetivo de valores en dependencia entre otros factores de las influencias educativas de la escuela, por eso, es vital la armonía entre el discurso político y la práctica revolucionaria y la escuela juega aquí un reconocido papel; como planteó Fidel en la clausura del II Pleno del Comité Nacional de la UJC que los maestros son la clave, el ejército en el campo de batalla de la formación de valores.

Los años que Cuba ha tenido que enfrentar el llamado Período Especial han provocado modificaciones en el comportamiento del sistema de valores especialmente en la juventud. El derrumbe del campo socialista provocó en la mente de muchos cubanos la caída de un paradigma incluido su sistema de valores.

A esto lo acompaña el afianzamiento del capitalismo y su distorsionada manera de concebir la vida y la juventud no está exenta de esas influencias.

Los argumentos anteriores son manifestación de que cada sociedad, de acuerdo con sus necesidades, crea un sistema de representaciones de significación social expresadas en ideales, principios y metas.

Lo anterior indica que no es posible considerar a los valores como innatos en el ser humano sino que estos se adquieren durante la vida y muy estrechamente ligados a la sociedad donde se desarrollen los individuos. Estos reflejan los valores de la sociedad a través del prisma de sus necesidades, intereses y fines, por eso existen diferencias e incluso, antagonismos entre los valores sociales y los valores de ciertos individuos y grupos, lo que se hace más perceptible cuando ocurren cambios de significación en las condiciones de existencia de las personas.

El alumno valora al comparar si lo que recibe teóricamente, o a través del estándar y modelos ideales, tiene expresión en la práctica. La docencia dirigida a la profesión crea determinado nivel de ansiedad orientado hacia la actuación; de esta manera se va creando el ideal de cómo hará las cosas en la etapa siguiente o cuando sea un profesional.

Según una investigación realizada por Matilde Molina Cintra y Rosa T. Rodríguez Lauzurique, psicólogas del Centro de Estudios sobre la juventud, se ha comprobado la preferencia de los más jóvenes por las nuevas fuentes de empleo, asociadas a mejores condiciones de trabajo e ingresos monetarios, lo cual pudiera representar no solo una adecuación en la estructura de valores sociales respecto al trabajo. (23)

Según se señaló en el IV Pleno del CC del PCC ¨No podemos pasar por alto que el creciente acceso legal a la divisa tiende a provocar un cambio en algunos de los valores de las personas en determinados sectores de la sociedad, como el de la juventud, presentándose casos de quienes optan por abandonar puestos de trabajo importantes para ir a cubrir una plaza de menor calificación profesional en el frente turístico con la que puedan resolver algunas carencias actuales, aunque ello entrañe dejar de aportar al país sus conocimientos y experiencia en labores tan necesarias y abnegadas. (24)

En relación con el turismo, a comienzos de los 90, la mayoría de los jóvenes que ingresaban a este sector lo hicieron por las características de la actividad valorando sus perspectivas para el desarrollo económico del país y las condiciones de limpieza y el ambiente de trabajo agradable que lo distinguen. Todavía no se vislumbraba con certeza los beneficios económicos que este representaría. A partir del desarrollo del turismo en el país, se ha modificado el nivel de aspiraciones y las actitudes de las personas que integran este sector, según estudios comparativos realizados entre 1992 y 1995 habían aumentado los criterios relativos al interés material de índole personal. (25)

Actitudes vinculadas a la exigencia, el compromiso social, el espíritu de sacrificio y la honestidad han sufrido cambios sustanciales, que se reflejan en lo social y se potencian en determinadas ramas por las potencialidades materiales que les son inherentes. (26)

La devaluación social del trabajo a partir de su función social y de su contenido mismo impone la necesidad de que se fortalezcan y desarrollen otras vías de satisfacción y motivación laboral que sirvan de compensación a este elemento psicológico deficitario.

Se trata de motivaciones de carácter social y moral que desarrolla el individuo en el trabajo, y de las vías de gratificación en este sentido, para los cuales el medio laboral, su influencia, así como los factores sociopolíticos desempeñan un papel fundamental.

De esta manera concluimos que es la educación una vía adecuada y la escuela un escenario idóneo para la formación de valores, por lo que no se concibe educación sin valores, porque la primera perdería su sentido.

_______________________________________________________________________________

2. VÁZQUEZ, CEDEÑO SILVIA. Los valores en las ciencias sociales.- (Material

mimeografiado). (p.1)

3.O.cit (p.2)

4.O.cit (p.3)

5.O.cit (p.14)

6.O.cit. (p.3)

7.O.cit (p.3)

8.O.cit. (p.10)

9.Fabelo Corzo, José Ramón. Retos al pensamiento en una época de tránsito. Editorial

Academia. La Habana. 1996. p. 166.

10.O.cit. (p.13)

11.O.cit. (p.14)

12.O.cit. (p.13)

13.O.cit. (p.13)

14.O.cit. (p.13)

15.Alicia Sandar González. Artículo del Periódico 5 de septiembre. ¿Qué son los valores? (Material mimeografiado).

16.O.cit. (p.13)

17.GARCÍA GALLÓ, GASPAR JORGE. Bosquejo histórico de la educación en Cuba.-

p.74.- La Habana: Editorial de libros para la educación, 1979.

18.Informe Central al III Congreso del PCC. Editora Política. La Habana. 1986. p. 106.

19.Plataforma Programática del PCC. Tesis y Resoluciones.-p.85.- Editorial de Ciencias

Sociales. Ciudad de La Habana. 1978.

20.Revista Habanera. 2/96. Edición trimestral bajo el auspicio del Instituto Cubano de la

Amistad con los Pueblos. Entrevista a Cintio Vitier por Julio García Luis titulada

Entrar a fondo en Martí. (p.20.

21.Fidel habla a la juventud: El compromiso de los jóvenes y su responsabilidad en la

obra revolucionaria.- Casa Editorial, 1998.- (Selección 1960-1998). (Material

mimeografiado).

22.MARTÍ, PÉREZ.JOSÉ. Ideario Pedagógico.-p.147.- La Habana: Editorial Pueblo y

Educación, 1990.

23.Revista Temas No. 15/1998. Artículo Juventud y valores. ¿Crisis, desorientación,

cambio? Matilde Molina Cintra y Rosa T. Rodríguez Lauzurique. (p.70.

24.Informe aprobado por el V Pleno del CC del PCC sobre la situación política y la

correspondiente labor del Partido. Presentado por Raúl Castro el 23 de marzo de

1996. (p.3)

25.Revista Temas No. 15/1998. Artículo Juventud y valores. ¿Crisis, desorientación,

cambio? Matilde Molina Cintra y Rosa T. Rodríguez Lauzurique. (p.71.

26.Ídem.

 

MsC Irela Barreras Cedeño

Profesora Escuela de Hotelería de Cienfuegos.

Profesora Adjunta Universidad de Cienfuegos.

Cuba.


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