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Trastornos alimenticios o psicopatologías alimentarias




Partes: 1, 2, 3
Monografía destacada
  1. Concepto de Trastorno Alimenticio o Psicopatología Alimentaria
  2. Factores Predisponentes a la Aparición de una Psicopatología Alimentaria
  3. Factores Desencadenantes de una Psicopatología Alimentaria
  4. Tipos de Trastornos del Comer
  5. Prevención de los Trastornos Alimenticios o Psicopatologías Alimentarias
  6. Tratamiento del Trastorno Alimenticio o la Psicopatología Alimentaria
  7. Testimonio
  8. Tabla de Peso Ideal
  9. Índice de Masa Corporal
  10. Conclusión
  11. Direcciones Útiles
  12. Bibliografía

1. Concepto de Trastorno Alimenticio o Psicopatología Alimentaria

Un Trastorno en la Alimentación es una enfermedad causada por la ansiedad y por una preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico, relacionada con la alteración de los hábitos alimenticios comunes.

La persona que padece algún trastorno en su alimentación basa en la comida - un particular significante al que la persona enferma otorga un significado específico de acuerdo a diversos factores psicológicos y evolutivos- todos los pensamientos y actos que forman parte de su cotidianeidad, sintiéndose hiperdependiente de esa idea, con lo cual el alimento se convierte, entonces, en el eje a partir del cual gira la vida y el mundo de relación de la persona que padece el trastorno.

Estas conductas alimenticias pueden o no alterarse voluntariamente, esto está sujeto a factores internos y externos como el nivel de autoestima, presiones familiares, frustración por tener sobrepeso, comparación constante con alguien cercano por parte de un familiar u amigo, etc.

Generalmente estos tipos de trastornos en la alimentación, más allá de los síntomas que encierra cada uno en especial, son acompañados por un marcado aislamiento de la persona, excesivo cansancio, sueño, irritabilidad, agresión (sobretodo hacia personas conocidas y miembros de la familia), vergüenza, culpa y depresión, registrándose un trastorno en la identidad a partir de la nominación de la enfermedad.

2. Factores Predisponentes a la Aparición de una Psicopatología Alimentaria

No es posible mencionar un único factor como causa de la aparición de un trastorno de la alimentación, pues las psicopatologías alimentarias son provocadas por múltiples factores, lo que significa que existe una combinación de causas individuales, familiares y socioculturales que desempeñan un papel importante en el desarrollo de cualquier trastorno de la alimentación existente en la actualidad, así como también en el mantenimiento del mismo. Además, los factores en sí no deben ser considerados como causales definidos y diferentes, sino como agentes que pueden hacer a una persona más vulnerable a desarrollar un trastorno alimenticio.

Los trastornos alimentarios no afectan únicamente a la manera de comer; en realidad, se desarrollan como resultado de problemas en la percepción y en la forma en que una persona se ve a sí misma y en relación con su mundo, problemas que son causados por múltiples factores que se vuelven cíclicos y se realimentan a sí mismos, pues los efectos de la desnutrición y semi-inanición agravan los problemas subyacentes y cronifican el problema.

En resumen, una persona está predispuesta o es vulnerable al desarrollo de un trastorno alimentario como resultado de una combinación de factores. A continuación se detallan los factores individuales, familiares y socioculturales que predisponen a la mayoría de las psicopatías alimentarias:

2.1. Factores Personales

Los factores personales comunes a la mayoría de los trastornos alimenticios que predisponen al padecimiento de una psicopatología alimentaria son:

a. Pubertad temprana en el caso de las mujeres.

b. Sufrir previamente un problema de obesidad. Sobre todo en los hombres, influye haber padecido de obesidad en la niñez y haber sufrido burlas por parte de amigos de su misma edad o adultos.

c. Poseer determinados rasgos del carácter, como por ejemplo no aceptarse como persona.

d. Tener tendencias depresivas o a sufrir trastornos de ansiedad. Poseer tendencia al padecimiento de trastornos de personalidad y conductas impulsivas / compulsivas.

e. Haber elegido una afición o una carrera que conceda gran importancia al peso.

f. Cumplimiento de la "Hipótesis de dependencia externa"

a. La pubertad temprana, en el caso de los individuos de sexo femenino, puede ser un factor individual que predisponga a la aparición de trastornos alimenticio.

Un estudio de niñas que no sufrían de trastornos del comer reportó que, antes de la pubertad, las niñas comían cantidades de comida apropiadas a su peso corporal y estaban satisfechas con sus cuerpos; después de la pubertad, las niñas comían cerca de tres cuartos de la ingestión recomendada de calorías y tenían una autoimagen corporal más mala. No es sorprendente, entonces, que haya un mayor riesgo de bulimia y otros trastornos emocionales entre las niñas que experimentan una pubertad temprana, cuando las presiones experimentadas por todos los adolescentes se intensifican aún más por la atención que provoca ansiedad en sus cuerpos tempranamente cambiantes.

b. El tener sobrepeso (en la mayoría de los casos, ligero) puede predisponer al inicio de actividad física intensa o dietas sin control médico, que desemboquen en trastornos de la alimentación.

El mayor factor de incidencia en hombres jóvenes es la obesidad en la niñez, debido a los traumas que puedan crear los compañeros de aula, amigos o adultos al tomar a modo de broma el sobrepeso en el niño. La burla puede no ser siempre cruel, sino una mera demostración de confianza manifestada, por ejemplo, mediante apodos. Sin embargo, la distinción puede generar culpas e inseguridades muy grandes en el niño, y predisponerlo a la aparición de enfermedades como la anorexia, la bulimia o la vigorexia, entre otras.

c. Hay determinados rasgos del carácter que pueden predisponer a la aparición de este tipo de trastornos. Son factores de vulnerabilidad personal:

  • No aceptarse como persona.
  • Percibir que se tiene poco control sobre la propia vida. (Falta de autonomía.)
  • Ser poco habilidoso en las relaciones sociales. Hay frecuentemente un fracaso para expresar problemas emocionales.
  • Tener poca espontaneidad y demasiado autocontrol, sobre todo en cuanto a la demostración de los afectos.
  • Poseer dependencia afectiva.
  • Ser muy perfeccionista y exageradamente autocrítico. Tener autoexigencias desmedidas.
  • Tener una personalidad rígida, expresada en una excesiva necesidad de seguir reglas y una tendencia a criticar a otros.
  • Ser excesivamente responsable para la situación o la edad.
  • Sufrir de inseguridad, timidez o introversión.
  • Tener una baja autoestima.
  • Tener una personalidad depresiva.
  • Preocuparse excesivamente o ser muy sensible a las opiniones de los demás o las influencias del entorno.
  • Poseer un excesivo deseo de evitar situaciones estresantes, determinado por el miedo a enfrentarse a situaciones nuevas y expresado por una tendencia a huir de los conflictos.

d. Las personas con tendencias depresivas, trastornos de ansiedad, o tendencia al padecimiento de trastornos de personalidad y conductas impulsivas / compulsivas suelen desarrollar este tipo de psicopatologías alimentarias, las cuales pueden ser tanto el resultado como la causa de alguno de los mencionados trastornos emocionales.

En general, entre un 40% y un 80% de todos los pacientes con trastornos del comer experimentan depresión, la cual es asimismo común en las familias de los enfermos de estas psicopatologías. Algunos expertos sostienen que la depresión no desempeña un papel causal, en particular en la anorexia, ya que los trastornos rara vez se curan cuando se administra medicación antidepresiva como el único tratamiento; sin embargo, es sabido que las tendencias depresivas constituyen un factor de riesgo para las personas de caer en enfermedades mentales relacionadas con la alimentación.

Los trastornos de ansiedad son también muy comunes en las psicopatologías alimentarias, así como las fobias y el trastorno obsesivo / compulsivo, los cuales preceden por lo general el inicio del trastorno del comer. La ansiedad es principalmente uno de los factores predisponentes de la bulimia; en cambio, las fobias sociales, en las cuales una persona tiene miedo de ser públicamente humillada, son comunes en todos los trastornos alimenticios.

Por otra parte, las personas que padecen del trastorno obsesivo / compulsivo suelen ser propensas a desarrollar anorexia o vigorexia. Las obsesiones son imágenes, pensamientos o ideas mentales recurrentes o persistentes que pueden resultar en comportamiento compulsivo - rutinas repetitivas, rígidas y auto prescritas cuyo propósito es prevenir la manifestación de la obsesión-, el cual puede desembocar en la aparición de un trastorno alimenticio. Así, las personas con anorexia y vigorexia suelen ser obsesivas con el ejercicio, la dieta y la comida. El trastorno obsesivo / compulsivo puede ser tanto la causa como el resultado de la enfermedad, y asimismo puede ser ambas cosas. Una persona puede comenzar con un trastorno compulsivo y, sumado a otros factores, desarrollar una psicopatología alimentaria que, al alterar la percepción del cuerpo, puede incrementar el trastorno obsesivo.

e. Hay carreras que fomentan los trastornos alimenticios porque conceden un alto valor a poseer un aspecto delgado y saludable, como por ejemplo el atletismo, el modelaje, el físico culturismo, la danza y la equitación.

En la pequeña comunidad de atletas, por ejemplo, el ejercicio excesivo desempeña un papel principal en el desarrollo de muchos casos de anorexia, de vigorexia y, en menor grado, de bulimia. El término "tríada de atletas mujeres" es empleado actualmente para describir la presencia de disfunción menstrual y trastornos del comer, un problema cada vez más común en las atletas mujeres jóvenes y bailarinas. La anorexia pospone la pubertad, permitiéndoles a las atletas mujeres jóvenes retener una figura muscular aniñada sin la acumulación normal de tejidos grasos en los senos y las caderas que podría mitigar su estímulo competitivo. Los entrenadores y profesores agravan el problema recomendando el conteo de calorías y la pérdida de grasa en el cuerpo y controlando en exceso las vidas de los atletas. Algunos son inclusive abusivos si sus atletas sobrepasan el peso límite y los castigan o humillan enfrente de los miembros del equipo. En las personas con trastornos de la personalidad que las hacen vulnerables a esta crítica, los efectos pueden ocasionar el que pierdan peso excesivo, lo cual se sabe ha sido mortal inclusive entre atletas famosos.

Los físico culturistas suelen tener predisposición a sufrir de vigorexia; a causa de la demanda que implica mantener el cuerpo ejercitado y musculoso muchas personas dedicadas a esta actividad alteran su alimentación, y comienzan con el consumo desmedido y auto prescrito de anabólicos y esteroides.

f. La "Hipótesis de dependencia externa", formulada por Schachter y Rodin en 1974, supone que los bulímicos, y también los anoréxicos, no regulan su conducta de comer a partir de indicios internos de hambre o saciedad, sino a partir de claves externas.

2.2. Factores Familiares

Los factores negativos dentro de la familia, posiblemente tanto hereditarios como ambientales, desempeñan una función importante en la provocación y perpetuación de los trastornos del comer. Sin embargo, se puede asegurar que no hay un tipo de familia en particular que promueva trastornos como la bulimia y la anorexia; los elementos familiares no pueden considerarse factores importantes de esta enfermedad, pues también se asocian a otros padecimientos que no tienen nada que ver con el alimento. De todas formas una vez que la anorexia está en marcha, los conflictos familiares cobran gran importancia.

En general, los factores familiares predisponentes a la aparición de una psicopatología alimentaria son los siguientes:

a. Tener familiares obesos o que padezcan algún desorden alimentario. Tener antecedentes familiares de trastornos depresivos, obsesivos o alcoholismo.

b. Haber sido abusado sexualmente.

c. Convivir con personas que le den mucha importancia al peso y a la apariencia física.

d. Perjuicios y mala transmisión de valores.

a. Los antecedentes de obesidad o trastornos alimenticios son un factor predisponente importante. La mayoría de los casos de psicopatologías suelen darse porque algún familiar haya padecido trastornos u obesidad; las personas con bulimia son las que tienen mayor probabilidad de tener familiares obesos.

Las personas con trastornos del comer también tienen mayor probabilidad de tener padres alcohólicos, con trastornos depresivos u obsesivos, o que consuman o hayan consumido estupefacientes.

b. Existe entre las mujeres con trastornos del comer una incidencia mayor de abuso sexual; los estudios han reportado tasas de abuso sexual de hasta un 35% en las mujeres con trastornos alimenticios, sobre todo aquellas que sufren de bulimia.

c. La concesión de una gran importancia emocional a la comida, el comer, el peso y el aspecto por parte de la familia predispone a la aparición de trastornos alimenticios, así como la insistencia exagerada en el aspecto y los logros por parte de uno o ambos padres, o la presión por parte de las padres en los hijos para que "conserven la figura".

d. Aceptar y mantener vigentes los prejuicios, por pequeños e insignificantes que sean, puede favorecer al desarrollo de una psicopatología.

Los niños se encuentran en la misma sociedad que los adultos y como ellos experimentan las mismas influencias. En ellas, los menores quedan mediatizados por los adultos y mayores que tienen más cerca y que son más significativos desde una perspectiva socioafectiva. La información verbal que los padres dan a sus hijos influye sobremanera en la vida de éstos y puede predisponer a la aparición de un trastorno alimenticio, sobre todo si al futuro paciente se le es transmitido el concepto de belleza y delgadez como sinónimo de triunfo en la vida.

2.3. Factores Socioculturales

Los factores sociales que predisponen a la enfermedad, e incluso la desencadenan, son muchos y muy complejos. La presión social y mediática que existe en torno a la línea y el adelgazamiento tiene un papel decisivo en la aparición y desarrollo de la enfermedad; la moda y la publicidad incitan más frecuentemente a adelgazar que a mantener una buena salud.

Los factores socioculturales predisponentes que podrían influenciar e incluso desencadenar el curso de la enfermedad son, en general, la presión y los estereotipos sociales, que se demuestran en:

a. Los trastornos culturales, representados por la cultura de la delgadez y concesión de importancia al "Mito de la Belleza".

b. La discriminación y el rechazo social hacia los obesos.

b1. Discriminación en general.

b2. Discriminación laboral.

b3. Discriminación en cuanto al mundo de la moda.

c. La manipulación.

c1. Coacción publicitaria.

c2. Mercado del adelgazamiento.

c3. Difusión del cuerpo delgado de los modelos como estereotipo.

c4. Difusión de páginas pro–anorexia a través de Internet.

a. A partir de 1960 aproximadamente, la medicina decidió que ser obeso no era saludable. Con este concepto se buscó indicarle a las personas como llevar una mejor calidad de vida, pero también nacieron la industria de las dietas, la preocupación por la delgadez y la dictadura de la silueta. Las personas que sufren de desórdenes alimenticios encontraron en el concepto expuesto una solución "mágica" para todo: adelgazar.

En nuestra sociedad existe preocupación por la comida, las dietas, el talle. Se considera como ideal el cuerpo esbelto, y hay una creencia de que la gordura es mala. La delgadez, que se asocia, de algún modo, con belleza, elegancia, prestigio, juventud, aceptación social, etcétera, aparece como la solución salvadora, machacada como la clave del éxito desde todos los medios. Muchas personas suponen que una silueta de modelo - tal vez imposible para la estructura de algunos individuos- les garantizará la felicidad; ese deseo de adelgazar supone un anhelo por destacar y ser valorado de modo particular, por ser aceptado y no rechazado.

En la sociedad actual parece prevalecer la apariencia física, y los trastornos culturales han llevado a crear una auténtica "cultura de la delgadez", al tiempo que se le ha concedido importancia al "mito de la belleza", que posee las siguientes características:

  • Es objetivo. El mito indica que la belleza es objetiva, que no se fundamenta en la subjetividad personal, sino en la imparcialidad y en la razón. En este ámbito no existe interés económico, ni ideológico, ni de ninguna otra especie. El mensaje tiene su base en la neutralidad.
  • Es ahistórico. El mito siempre ha existido, pero el modelo de belleza ha ido modificándose a través de la historia.
  • Vincula a la belleza con la sexualidad y con el amor. En esta cuestión el mito da a entender que cuanto más bella sea una persona tanto más atractiva será sexualmente.
  • Vincula a la belleza con la salud.

b. El rechazo social es uno de los factores que predisponen altamente a la aparición de la enfermedad.

El rechazo se caracteriza por una profunda ignorancia en cuanto al tema alimenticio: al obeso se le atribuye la responsabilidad de su enfermedad. La obesidad está considerada como la consecuencia de un vicio y el obeso una persona que se entrega a él, es decir, se cree que el obeso es gordo porque quiere, ya que come sin control y con glotonería.

Esta falta de conocimiento acerca de la obesidad y el rechazo se manifiestan de distintas formas, tanto en general como en el mundo laboral o en la moda.

b1. Discriminación en general

El rechazo al obeso está tan compenetrado en nuestra sociedad que un niño de seis años de edad ya lo tiene totalmente interiorizado (se ha observado que los niños a esta edad atribuyen características positivas - bueno, simpático, feliz- a una persona delgada y características negativas - tramposo, sucio, lento- a una persona gruesa), pues el modelo a seguir, los adultos, poseen esos mismos prejuicios.

La discriminación se manifiesta en los detalles más insignificantes de nuestra vida cotidiana, como por ejemplo en los asientos del colectivo, que son estrechos y no están pensados para personas corpulentas. El mundo parece haber sido pensado para una determinada parte de la población, dejando afuera a personas con capacidades físicas diferentes, entre las que se incluyen los obesos, entre otros grupos como los minusválidos.

Pero el rechazo no solo se manifiesta en el orden de las cosas, sino en el mismo trato que las personas tienen hacia los obesos. Se observó que en una serie de colegios prestigiosos, el número de chicas obesas admitidas era desproporcionadamente menor que el de chicas delgadas. Esto sucedía sin que existieran diferencias significativas ni en el cociente intelectual ni en el expediente escolar previo. Sólo los prejuicios podrían explicar estos hechos.

b2. Discriminación laboral.

Otra manifestación clave y evidente del rechazo social al obeso se da en el mundo laboral. Un estudio sobre las relaciones entre un sobrepeso y empleo concluyó en líneas generales que las personas con sobrepeso son consideradas menos competentes, más desorganizadas, indecisas e inactivas.

En el caso de las mujeres la situación se agrava aún más. En la mayoría de los casos, cuando las chicas salen a buscar trabajo, lo primero que les piden es "buena presencia", lo que suele implicar tener un cuerpo delgado. La promoción profesional es mucho más asequible para las delgadas que para las que no lo son. Como ejemplo se puede citar el caso de los auxiliares de vuelo o azafatas, que pueden ser despedidas por tener problemas de sobrepeso; ciertas compañías controlan las medidas de sus muslos y caderas hasta acostumbrarlas a establecer unos límites (es importante señalar que los trastornos en las azafatas son bastantes frecuentes).

Ha podido también verificarse que se considera que las mujeres más emprendedoras, y social y laboralmente más activas, son delgadas, mientras que a las más voluminosas se les atribuye funciones de madre o esposa.

b3. Discriminación en cuanto al mundo de la moda

Es muy frecuente que las casas de moda no fabriquen talles para personas excedidas de peso.

c. La manipulación sobreviene desde los diversos medios de comunicación (prensa, revistas, TV), que realizan la difusión de la delgadez; el receptor de los mensajes es invadido y manipulado hasta el punto de llegar a ser víctima de unas pocas personas (especialistas en marketing, diseñadores, empresarios del mundo de la dietética, modistos etc.) que deciden cómo debe ser el cuerpo ideal. Existe una relación entre las imágenes de delgadez anormal que dominan los medios de comunicación y el aumento de las patologías vinculadas al ideal físico.

La manipulación se ejerce a través de:

c1. Coacción publicitaria

Los medios de comunicación junto con mensajes verbales lanzan imágenes de cuerpos que sutil o burdamente van destilando mensajes y señales que facilitan la difusión y consiguiente interiorización de la cultura de la delgadez.

El papel que la televisión ejerce en la difusión de valores y modelos relacionados con la estética de la delgadez es muy importante, ya que es el medio de comunicación más intensivo. El modelo suministrado por televisión es el de la mujer sumamente delgada y joven; el mensaje tácito brindado es que para ser exitosa y linda hay que ser muy delgada, como las modelos y actrices que figuran en la pantalla.

c2. Mercado del adelgazamiento

La publicidad comercial impone los estereotipos estéticos corporales que afectan a la población, con sus mensajes incorpora el estereotipo estético, lo concreta y potencia.

Se ha comprobado que casi uno de cada cuatro anuncios que llegan a un público femenino invitan de alguna manera a la mujer, a perder peso.

c3. Difusión del cuerpo delgado de los modelos como estereotipo

Los modelos, en la sociedad vigente el día de hoy, suelen constituir un ejemplo a seguir para muchas personas. Esto puede constituir un factor de riesgo, ya que sus cuerpos a veces excesivamente delgados (sus pesos son logrados a veces a causa de trastornos alimentarios; muchos modelos sufren psicopatologías alimentarias), puede incitar a las personas que los toman de ejemplo a comenzar a perder peso, y a caer en un trastorno alimenticio.

Los diseñadores también promueven o consienten en cierto modo este tipo de enfermedad, como es el caso de Calvin Klein que en "El País Semanal" hizo estas declaraciones: " ¡Yo no promociono la anorexia! Pero creo que si voy a enseñar mi ropa prefiero enseñarla en personas delgadas. La ropa sienta mejor a la gente que «cuida» de su cuerpo y que está delgada. La imagen es importantísima". Esas cuatro frases encierran todo un sistema de valores, toda una ideología que en la que realmente sustenta la cultura de la delgadez e influye en muchos casos en la aparición de una psicopatología de este estilo.

c4. Difusión de páginas pro-anorexia a través de Internet

Muchos sitios de Internet para adolescentes ofrecen información peligrosa vinculada con la anorexia nerviosa, que conducen a los jóvenes insatisfechos con su cuerpo a caer en esta enfermedad u otra relacionada. Emplean eslóganes como "Si no sos delgada, no sos linda"; "Ser delgada es más importante que estar sana"; "No te olvides de contar las calorías para comer sin culpa"; "El agua es suficiente para sobrevivir", e instan a los jóvenes en general a dejar de comer para perder peso.

Buena parte de los textos está presentada como confesiones, tiene la forma de diario o manual de consejos on-line y está firmada en su mayoría por chicas orgullosas de su condición física. Escriben sugerencias sobre cómo ocultar la pérdida de peso para que los padres y amigos no insistan en que la enferma coma, o cómo hacer para superar los análisis clínicos.

Según una nota publicada en un diario argentino, el 78% de los visitantes cibernéticos de estas páginas son menores y la mayoría de los de idioma castellano proviene de España pero tiene una gran cantidad de usuarios argentinos.

3. Factores Desencadenantes de una Psicopatología Alimentaria

Está demostrado que no hay un factor precipitante único en cuanto a las psicopatologías alimentarias en general. Algunas veces es posible determinar eventos externos gatillantes, disparadores. Por ejemplo, una paciente de anorexia de 23 años menciona un aborto como factor disparador. En cambio, una paciente de bulimia de 14 años lo atribuye a un picnic en el cual comió lechón todo el día. Una amiga le señaló que se acercaba el verano y que sería conveniente que comenzara a cuidar su peso. Según palabras de la paciente, sintió que se moría del papelón. Otra paciente de bulimarexia, también de 14 años, que veía que su cuerpo cambiante comenzaba a ser curvilíneo, señala las críticas por parte de compañeras del colegio hacia una conocida con sobrepeso y una incipiente depresión producida por un sentimiento de soledad como factor desencadenante.

Lo que sí se ha determinado es que el común denominador de la repercusión que tiene el evento para el paciente es que siente gran dolor de dos maneras:

1-Como una amenaza de pérdida del autocontrol.

2-Como una amenaza o real pérdida de la autoestima.

El evento disparador puede ser una separación o pérdida, un problema familiar. Nuevamente, el disparador diverso remite a una consecuencia convergente: la amenaza a la autoestima y a la sensación de control del mundo, que conduce a un incremento de la preocupación por el cuerpo y a la convicción de que se sentirá más en control de la propia persona si se pierde peso.

En resumen, el trastorno alimenticio se precipita por algún acontecimiento estresante o en un momento preciso del ciclo vital, y luego se perpetúa por muchos de los factores causales originales, junto a los efectos del trastorno alimentario en sí mismo.

Los factores desencadenantes de la enfermedad suelen ser uno o varios de los siguientes:

  • Haber ganado peso recientemente y estar a régimen, (el 80% de los casos de trastornos alimentarios aparece cuando se comienza una dieta de adelgazamiento sin ningún tipo de control médico)
  • Padecer alguna enfermedad que dificulte o impida comer durante unos días (amigdalitis, gastroenteritis).
  • Haber incrementado el ejercicio físico.
  • Recibir críticas sobre el tipo o el peso, en cualquier ambiente.
  • Tener que enfrentarse a situaciones nuevas, difíciles, o estresantes, como perder a seres queridos, encontrarse en situaciones de aislamiento o soledad, sufrir experiencias de fracaso, conflictos interpersonales, separaciones o divorcios, cambios de colegio, cambios de cultura (viajes al extranjero); aspectos todos ellos, que pueden desbordar a una persona con falta de madurez.
  • También se relaciona su inicio con la falta de aceptación de los cambios corporales durante la adolescencia, con un aumento acelerado de peso, cambios significativos en la vida o responsabilidades, o con complejos relativos al físico.

4. Tipos de Trastornos del Comer

4.1. Anorexia Nerviosa

La anorexia nerviosa es una enfermedad psiquiátrica, un trastorno del comportamiento alimentario que se puede considerar como una alteración por defecto de los hábitos y/o comportamientos involucrados en la alimentación. Su descripción se recoge en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, como "Trastornos Mentales y del Comportamiento", y en la Clasificación de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos.

El término anorexia, que proviene del latín, quiere decir literalmente "falta de apetito" (el adjetivo "nerviosa" expresa su origen psicológico), significa etimológicamente "hambre de nada", es decir, la persona anoréxica tiene hambre como requerimiento puramente fisiológico, pero no tiene apetito y se niega a comer. Así, esta enfermedad se caracteriza los factores nombrados a continuación.

  • Pérdida de peso corporal autoimpuesta y significativa, producida por un deseo patológico de adelgazar y por un intenso temor a la obesidad.
  • Distorsión por parte del paciente de su esquema corporal (dismorfofobia).
  • La pérdida de peso es conseguida por la persona enferma mediante uno o más de los siguientes procedimientos:

* Supresión (ayuno) o reducción del consumo de alimentos, especialmente de aquellos que contienen más calorías.

* Ejercicio físico excesivo.

* Utilización de medicamentos reductores del apetito (anoréxicos), laxantes o diuréticos.

* Vómitos provocados.

El hecho de la pérdida de peso es negado prácticamente siempre por el enfermo, que por no tener conciencia de la enfermedad, no admitirla o considerarse "diferente" a las demás personas en cuanto a su proceso digestivo y a la asimilación de calorías, cree estar alimentándose normalmente o en exceso. Así, el paciente anoréxico se rehúsa a mantener el peso corporal por encima de los valores mínimos aceptables para una determinada edad y estatura, y debido a la continua reducción de peso y masa corporal se produce una desnutrición progresiva y trastornos físicos y mentales que en casos extremos pueden producir la muerte.

Este prolongado desorden alimentario, que no se asocia con ninguna otra enfermedad orgánica previa, alcanza a tornarse indomable; las preocupaciones por el alimento se hacen auténticamente obsesivas, llegando a ocupar el tema alimenticio el centro de la vida del paciente anoréxico.

4.1.1. Reseña Histórica de la Anorexia

La anorexia nerviosa data de épocas remotas. A continuación se revelan algunos casos anoréxicos y la evolución en cuanto a la comprensión de la enfermedad desde el término médico.

  • Siglo IX _ En Avicena, el príncipe Hamadham cae en un estado depresivo y, preso de una intensa melancolía, corre riesgo de muerte al suprimir su alimentación. Esta es la primera referencia de un anoréxico en un contexto médico.
  • Siglo XII _ Aparecen las primeras referencias a la enfermedad; se conocen descripciones de religiosas que perdían peso por una dieta de hambre autoimpuesta, y eran llamadas "santas anoréxicas". En esa época, el ayuno en el ámbito religioso era considerado por algunos como acto penitenciario y como medio para conseguir un estado espiritual más elevado; era un medio para que el espíritu triunfara y no la carne. Estar sin comer era considerado como un signo de santidad.
  • 1347-1380 _ (Santa) Catalina de Siena comienza a rechazar los alimentos a los 7 años, alimentándose en la adolescencia únicamente de hierbas y pan. A los 26 años, cuando decide dedicarse a la actividad religiosa, al ver que los planes de sus padres eran contrarios, comienza un ayuno que culmina al ingresar a la orden de las Dominicanas, luego de haber perdido la mitad de su peso. Fue consejera del Papa Gregorio IX en Avignon; cuando sus intentos de unificación del papado fracasan deja de alimentarse, muriendo poco tiempo después por desnutrición.

El prestigio de Catalina de Siena se extendió rápidamente, contando con muchas seguidoras religiosas luego de su muerte a los 33 años. Tiempo después de su fallecimiento fue canonizada.

  • Siglo XIV _ Ocurren casos similares a los de Catalina de Siena. Así, se describe en la Edad Media la vida de algunas santas como Liduina de Shiedam o la princesa Wilgefortis. Ésta última, hija del rey de Portugal, ayunó y rezó a Dios rogándole que le arrebatara su belleza. Se negó a ingerir cualquier tipo de alimento con la intención de ser delgada, para así ahuyentar la atención de los hombres. Santa Wilgefortis fue adoptada en algunos países de Europa como santa patrona por aquellas mujeres que deseaban verse libradas de la atención masculina.
  • Siglo XVI _ Surgen las primeras referencias médicas sobre la anorexia. Comienzan aparecer datos de personas que presentan inanición, y cuyas conductas restrictivas de la alimentación se consideran anómalas, socialmente alteradas y sin justificación religiosa.
  • 1694_ Richard Morton describe el cuadro de anorexia nerviosa, enfermedad a la que denomina "consunción nerviosa". Explica el caso de una paciente de 18 años que presentaba los síntomas propios de la anorexia nerviosa como adelgazamiento, dedicación obsesiva al estudio y pérdida de apetito. Cabe destacar que Morton siempre se refiere a la enfermedad como un trastorno nervioso, y que sentó las bases del tratamiento de la psicopatología al alejar a la paciente de su familia para conseguir la curación.

Con el aporte de Morton se consiguió que el concepto de anorexia nerviosa quedara dentro de la medicina científica.

  • Siglo XVTII _ Se origina una orden de monjas llamadas "Las Santas Ayunadoras", las cuales rendían culto a la virgen María mediante el ayuno. Estas mujeres pasaban semanas o días sin comer, llegando incluso algunas de ellas a morir de inanición o a causa de deficiencias cardiacas.
  • 1873 _ En París, Lasségue describe cuadros anoréxicos y asegura que la histeria es la causante del trastorno, denominando a la enfermedad "anorexia histérica".
  • 1874 _ En Londres, William Gull describe cuadros anoréxicos en una conferencia celebrada en Oxford y acuña el nombre de "anorexia nerviosa" en forma definitiva. En su presentación, Gull destacó su aparición en la adolescencia y principalmente en mujeres, descartando la posibilidad que una enfermedad orgánica justificase a la psicopatología en cuestión.
  • 1893 _ Se describe un caso de anorexia tratado con hipnosis.
  • 1894 Se describe a la anorexia como una psiconeurosis de defensa o neurosis de la alimentación con melancolía.
  • Siglo XIX _ Con el establecimiento de la delgadez como modelo corporal con éxito social y en particular el uso del corset, se produce un aumento significativo de la enfermedad.
  • 1914 _ Desde principios del siglo XX la anorexia nerviosa comienza a tratarse desde un punto de vista endocrinológico. En 1914 un patólogo alemán describe una paciente caquéctica a quien al hacerle la autopsia se le encontró una destrucción pituitaria, y durante los siguientes 30 años reina la confusión entre insuficiencia pituitaria y anorexia nerviosa.
  • Siglo XX A principios del siglo, Freud (1856-1939) manifiesta que los apetitos eran manifestaciones de la libido, por lo que asocia el comer o no comer a la presencia o ausencia de impulsos sexuales básicos. Para Freud el ayuno suponía la repugnancia o malestar provocado por el alimento – acto sexual.
  • 1930 _ A partir de la década del '30 la anorexia nerviosa comienza a ser estudiada principalmente desde el punto de vista psicológico, quedando en olvido las antiguas discusiones acerca del origen endocrino o psicológico del trastorno. Las explicaciones de esta época se encuentran muy influenciadas por los modelos psicoanalíticos que predominaban en ese momento.
  • El trastorno pasa a ser considerado un síndrome.
  • 1970-1977 _ Russell intenta mostrar en 1970 y 1977 la relación entre las teorías biologicistas del origen de la enfermedad con las psicológicas y sociológicas, llegando a las siguientes conclusiones:

* El trastorno psíquico provoca la disminución de la ingesta y la pérdida de peso.

* La pérdida de peso es la causa del trastorno endocrino.

* La desnutrición empeora el trastorno psíquico.

* El trastorno psíquico también puede agravar directamente a través de la función hipotalámica y producir amenorrea.

* Es probable que exista relación entre un trastorno del control del hipotálamo en la ingesta y el rechazo de la alimentación característico de la anorexia nerviosa.

* El trastorno hipotalámico podría alterar las funciones psíquicas, generando actitudes anómalas hacia la comida, imagen corporal y sexualidad.

  • 1982 _ Garner y Garfinkel realizan estudios sobre la anorexia nerviosa; a través de sus conclusiones y las obtenidas por Russell la enfermedad se define como un trastorno diferenciado de patogénesis complicada, con manifestaciones clínicas que son el resultado de múltiples factores predisponentes y desencadenantes.
  • Actualmente los modelos de investigación están basados en modelos de tratamientos pluridisciplinares o muldisciplinarios y deben señalar los tres núcleos conflictivos de la anorexia: peso, figura y pensamientos distorsionados.

4.1. 2. Síntomas de la Anorexia

Los síntomas que pueden indicar que una persona esta sufriendo esta psicopatología alimentaria pueden ser tanto cambios cognitivos y conductuales como indicios psíquicos y fisiológicos:

4.1.2.1. Cambios cognitivos

Son aquellos cambios que experimenta el anoréxico con relación al conocimiento de sí mismo y del mundo.

  • Distorsiones cognitivas sobre el peso y la ingesta.
  • Pavor a aumentar de peso o engordar.
  • Sentimiento de gordura (la imagen corporal puede tomar percepciones delirantes en general o con respecto a algunas partes en particular).
  • Alteración del esquema corporal (dismorfofobia).
  • Autoexigencia de mantener el peso por debajo de lo normal a causa de la dismorfofobia.
  • Desagrado ante el propio cuerpo.
  • Aumentada percepción de defectos físicos como la celulitis.
  • Preocupación constante y obsesiva por la comida. (La mayoría de las conversaciones con el paciente se refieren al peso, la comida, las calorías, etc.)
  • Dificultad en reconocer los signos de hambre y saciedad.
  • Desconocimiento del sentimiento de fatiga o cansancio a pesar de la inanición.
  • Sensibilidad exagerada y distorsionada para detectar sensaciones internas, experimentación de malestar al sentir o pensar que el tracto digestivo se halla ocupado.
  • Sentimiento de hinchazón y náuseas después de haber ingerido cantidades mínimas de alimentos.
  • Incapacidad de reconocer o aceptar los riesgos que implica su conducta alimenticia, a pesar de contar con información al respecto (o desinterés en cuanto a lo que pueda llegar a acontecer).

4.1.2.2. Cambios conductuales

Son los que experimenta el anoréxico en su conducta.

a. Cambios con respecto a lo relacionado a ingestas, alimentos y peso

  • Baja ingesta o supresión de los alimentos, oposición a ingerir cantidades normales de alimentos a pesar de tener bajo peso. Dietas restrictivas severas que suelen iniciarse limitando y/o suprimiendo los hidratos de carbono y grasas, y acabando en la limitación de la ingesta proteínica. Los pacientes anoréxicos tienen una marcada tendencia a la inanición, llegando incluso a evitar los líquidos por la sensación de hinchazón que experimentan.
  • Mantenimiento deliberado del bajo peso corporal mediante dieta, ejercicio y/o métodos purgativos como vómitos, laxantes o diuréticos. Como la restricción de la alimentación provoca constipación el paciente anoréxico suele hacer abuso de los laxantes. En el caso de que vomite, lo hace a escondidas después de comer en el lavabo o la ducha, de no poder hacerlo allí puede llegar hasta el extremo de guardar los vómitos en cualquier rincón, esperando la ocasión propicia para deshacerse de ellos.
  • Conteo obsesivo del contenido calórico de los alimentos.
  • Simulación de hábitos alimenticios normales con algunos períodos de dieta o restricción. El paciente intenta mantener oculta la conducta de rechazo a la comida utilizando subterfugios, argumentando que ya ha comido o que no tiene apetito.
  • En caso de que se realice la ingesta, el consumo será de pocas calorías en el día, generalmente a través de dulces.
  • Desecho de la comida de forma disimulada durante la hora de la comida, mediante el ocultamiento de la misma en los bolsillos o en su defecto cualquier pliegue de la ropa, la alimentación de una mascota en secreto, el almacenaje de los alimentos en la boca y su posterior eliminación, la devolución de los alimentos a la fuente, etc.
  • Desecho de la comida de manera anterior a su consumición, por ejemplo, tirándola a la basura o por el inodoro antes de la hora de la comida.
  • Rituales con los alimentos. El anoréxico crea una serie de ritos a la hora de comer, como ingerir lentamente, masticar cada trozo muchas veces, desmenuzar la comida, revolverla, sacársela de la boca para depositarla en el plato con cualquier pretexto, escupirla, emplear sus manos en la manipulación de alimentos, esparcirlos por el plato de determinada forma, revolver la comida, repartirla en el plato, secarla con servilletas y exprimirla para evitar todo tipo de grasa, cortarla de determinada forma, tomar alimentos del plato de los demás que luego abandona sin probar, comer de pie, etc.
  • Omisión de situaciones donde la comida se plantea como obligación o como tentación. Temor a verse obligado a comer en sociedad (fiestas, reuniones familiares).
  • Elevado interés por la gastronomía. El paciente puede coleccionar de forma casi obsesiva todo tipo de menús y dietas. También puede presentar una marcada atención a la nutrición de los integrantes de su familia o sus amigos.
  • Aumento de todo lo relacionado con la alimentación y el peso, como lecturas y conversaciones.
  • Preferencia por la comida a solas.
  • Preferencia por los alimentos lights
  • Empleo de "hierbas adelgazantes" y/o píldoras de dieta.
  • Sentimientos de culpabilidad tras consumir alimentos.
  • Consumo de café o cigarrillos.
  • Consumo de anabólicos.
  • Abuso de edulcorantes.
  • Adicción a las drogas. ( La drogadicción se presenta en algunas pacientes anoréxicas.)

b. Cambios con respecto a la rutina y la vestimenta

  • Hiperactividad, caracterizada por la práctica de la actividad física de manera obsesiva y excesiva. El individuo anoréxico ejecuta la mayor cantidad de movimientos posibles para realizar un mayor gasto calórico. Así, camina varios kilómetros al día, estudia paseando o de pie, hace abdominales, sube escaleras, corre, va al gimnasio (en ocasiones que hasta 5 o 6 horas por día) o practica deportes, generalmente a modo de obligación y de manera compulsiva.
  • En muchas ocasiones, sin embargo, la razón para permanecer en pie se debe no al deseo de consumir mas calorías sino al hecho de que al sentarse el anoréxico ve sus muslos y caderas más anchos.
  • La persona que sufre de esta psicopatología suele oscilar entre la hiperactividad y la depresión.
  • Alteración del sueño, debido al hecho puntual de que al estar despierto el anoréxico puede realizar un mayor gasto calórico, o al insomnio que puede sentir.
  • Empleo de mucha ropa, amplia, holgada y superpuesta, con el fin de esconder el cuerpo, disminuir ante los demás la delgadez y paliar la constante sensación de frío. En casos extremos de desnutrición, donde el peso de la paciente se encuentra muy por debajo de lo normal, la ropa superpuesta cumple, además, la función de disminuir el dolor causado por los huesos al clavarse en la piel, así, en la mayoría de esos casos los enfermos deben usar pantalones acolchonados.
  • Resistencia a usar traje de baño para evitar la exposición del cuerpo ante terceros.

4.1.2.3. Indicios psíquicos

  • Ocultación de los problemas, debido a la falta de confianza hacia los conocidos.
  • Relaciones familiares gravemente alteradas.
  • Fracaso en las relaciones sentimentales.
  • Homosexualidad en parte de los hombres anoréxicos.
  • Creciente introversión y retraimiento social. Tendencia al aislamiento de la familia y de las amistades.
  • Poca espontaneidad social.
  • Restricción de la expresividad emocional y de la iniciativa.
  • Necesidad de controlar el entorno.
  • Pensamiento inflexible.
  • Dificultad para la concentración, en algunos casos.
  • Cambios rápidos de carácter y humor.
  • Sentimiento de desamparo, de ser diferente. El anoréxico siente que no es comprendido por los demás.
  • Sentimientos de culpa y autodesprecio por haber comido o por hacer ayuno.
  • Sentimientos depresivos. En ocasiones estas personas pueden presentar cuadros clínicos que cumplen los criterios de un Trastorno Depresivo Mayor.
  • Irritabilidad, accesos de ira.
  • Ansiedad.
  • Tristeza, llanto frecuente.
  • Insomnio.
  • Labilidad (fragilidad) emocional.
  • Decaimiento.
  • Sentimiento de incompetencia, inseguridad en cuanto a las propias capacidades.
  • Desinterés respecto a actividades distintas del estudio o trabajo.
  • Excesiva dedicación al estudio o trabajo.
  • Disminución del interés, de la práctica y del placer sexual. El interés sexual del paciente anoréxico está disminuido o acumulado.
  • Conductas extravagantes, raras e incluso compulsivas. Tendencia a volverse obsesivo. Se han observado en estos enfermos características propias del trastorno obsesivo / compulsivo, ya sea en relación con la comida o no. La mayoría de personas con anorexia nerviosa están ocupadas en pensamientos relacionados con la comida.
  • Problemas de control con los impulsos, abuso del alcohol o de las drogas. Los individuos del tipo compulsivo / purgativo tienen más probabilidades de presentar estos problemas que los del tipo restrictivo, así como de manifestar más labilidad emocional y de ser más activos sexualmente.

4.1.2.4. Indicios fisiológicos

  • Pérdida progresiva de peso (con frecuencia en un período breve). Pérdida del tejido adiposo (abdómenes hundidos, brazos y piernas esqueléticas) con desaparición de las curvas típicas femeninas en las mujeres.
  • Anormalidades hormonales.
  • Detención del crecimiento si la persona enferma está en edad de crecer.
  • Impotencia en los hombres.
  • Menstruación escasa o irregular en las mujeres; retraso en la aparición del menstruo sin causa fisiológica conocida. En casos avanzados amenorrea (pérdida del período menstrual), a causa de la alteración del sistema hipotalámico y endocrino.
  • Excesiva sensibilidad al frío. Piel fría, algunas veces con tonalidad azulada. Frialdad de manos y pies; en ocasiones dedos azulados.
  • Palmas amarillentas.
  • Sequedad y aspereza de la piel.
  • Estrías a causa del rápido adelgazamiento.
  • Palidez.
  • Caída del cabello.
  • Uñas quebradizas.
  • Lanugo (vello fino y oscuro más abundante que lo normal, que a veces puede recubrir todo el cuerpo).
  • En ocasiones presencia de petequias en la piel (hemorragias en forma de puntos).
  • Daño en el esmalte dental y lesiones en los nudillos de las manos en individuos del tipo compulsivo / purgativo.
  • Alteración del sueño.
  • Sensación de debilidad o cansancio.
  • Vértigos, mareos, desmayos, pérdida de conocimiento y dificultad en la concentración.
  • Sensación de plenitud y pesadez (indigestión) después de las comidas.
  • Vaciado gástrico retardado y disminución del movimiento intestinal que produce sensación molesta de hinchazón y flatulencia que en muchos casos se acompañan de dolor abdominal, constipación crónica y estreñimiento debido a la escasa dieta.
  • Bradicardia (disminución del ritmo cardíaco), pocas pulsaciones por minuto e insuficiencia cardíaca. Hipotensión, o presión anormalmente baja.
  • Fragilidad de los huesos.
  • Dolor al sentarse.
  • Poliuria (exceso de orina por la cantidad de líquidos ingeridos).
  • Deshidratación.
  • Anemia debido a la falta de hierro y proteínas.
  • Inmunodepresión con aumento del riesgo de infecciones.

4.1.3. Curso de la Anorexia Nerviosa

4.1.3.1. Factores Predisponentes

Los factores que podrían predisponer a la aparición de la anorexia nerviosa son tanto personales, como familiares y socioculturales. Todos estos problemas están entrelazados; los trastornos vienen por pasar toda la vida en un entorno social y familiar particular.

4.1.3.1.1. Factores Personales

Los factores personales predisponentes que configurarían un grupo de riesgo serían uno o varios de los siguientes:

a. Pubertad temprana en el caso de las mujeres.

b. Sufrir previamente un problema de obesidad. Sobre todo en los hombres, influye haber padecido de obesidad en la niñez y haber sufrido burlas por parte de amigos de su misma edad o adultos.

c. Poseer determinados rasgos del carácter, como por ejemplo no aceptarse como persona.

d. Tener tendencias depresivas o a sufrir trastornos de ansiedad. Poseer tendencia al padecimiento de trastornos de personalidad y conductas impulsivas / compulsivas.

e. Haber elegido una afición o una carrera que conceda gran importancia al peso.

f. Cumplimiento de la "Hipótesis de dependencia externa"

g. Ser mujer joven (14 a 25 años aproximadamente).

h. El desconocimiento de alternativas para adelgazar, fuera de la restricción de alimentos.

i. Los malos hábitos en relación con las comidas.

a, b, c, d, e y f. Ver 2.1.

g. La aparición de estas enfermedades relacionadas con la alimentación se dan especialmente en la adolescencia y la juventud, aproximadamente entre los 14 y los 25 años, ya que en esta etapa el cuerpo del joven se está desarrollando y cambiando abruptamente y la imagen mental que se tiene del propio cuerpo es más lenta que su evolución biológica. Sin embargo, aunque este trastorno suele iniciarse entre los 14 y 18 años de edad, en los últimos tiempos está descendiendo la edad del inicio.

La anorexia nerviosa se manifiesta ligada al sexo femenino de una manera rotunda, hay unanimidad en todos los trabajos al considerar que el 90— 95% son mujeres. Se considera que en esta predisposición intervienen más los factores socioculturales que los de índole biológica.

h. El desconocimiento de alternativas para adelgazar es un factor predisponente importante. La restricción de alimentos es el peor método para adelgazar ya que es el que más propicia el trastorno patológico; es el factor de riesgo inmediato más evidente de la anorexia nerviosa.

i. Los malos hábitos en relación con las comidas predisponen a la aparición de anorexia nerviosa.

Se consideran malos hábitos a la hora de comer:

  • Preferir las comidas rápidas, como bocadillos y hamburguesas, a modo de sustituto de la tradicional comida con dos platos y postre.
  • Preparar comidas escasas, sin saber bien cuáles son sus contenidos.
  • Comer con prisas.
  • Realizar las comidas por separado del resto de la familia y lejos del hogar.
  • No tener un horario medianamente establecido.

Estos hábitos son más frecuentes en adolescentes y jóvenes de enseñanzas medias y universitarios, es decir, la parte de la población de mayor riesgo para los trastornos en la alimentación. Es justo, en estas edades, donde se debe cuidar más la alimentación.

4.1.3.1.2. Factores Familiares

Se puede asegurar que no hay un tipo de familia en particular que promueva trastornos como la bulimia y la anorexia; sin embargo, los factores negativos dentro de la familia, posiblemente tanto hereditarios como ambientales, desempeñan una función importante en la provocación y perpetuación de los trastornos del comer.

En general, los factores familiares predisponentes a la aparición de esta psicopatología alimentaria son los siguientes:

a. Tener familiares obesos o que padezcan algún desorden alimentario. Tener antecedentes familiares de trastornos depresivos, obsesivos o alcoholismo.

b. Haber sido abusado sexualmente

c. Convivir con personas que le den mucha importancia al peso y a la apariencia física.

d. Perjuicios y mala transmisión de valores.

e. Excesivo control o presión familiar.

a, b, c, y d. Ver 2.2.

e. En la mayoría de los casos de anorexia los pacientes denuncian un excesivo control o mucha presión familiar; algunos estudios han encontrado que las madres de los anoréxicos tienden a estar sobreinvolucradas en la vida de sus hijos mientras que los padres están ausentes, o que los padres y los hermanos, al ser excesivamente críticos, desempeñan un papel importante en el desarrollo de anorexia en los hijos o hermanos en general.

Los padres de los anoréxicos también pueden caracterizarse por llevar un excesivo control sobre sus hijos, llegando a tomar sus propias decisiones y gobernando su propia vida porque tienen puestas muchas expectativas en ellos, por lo cual en futuro paciente intentan satisfacer completamente las necesidades y expectativas ajenas, y al hacerlo deja de expresar sus propios deseos, produciendo una falta de reconocimiento de sí mismo como un individuo con derecho propio.

Se ha observado igualmente que hay un predominio de estilo educativo sobreprotector, lo cual retarda el desarrollo y la autonomía de los hijos. También se trata de familias rígidas, que, en cierta forma se resisten a realizar los cambios lógicos que impone el desarrollo de los hijos. Operan como un sistema cerrado, negándose, sin desearlo intencionalmente, a asumir la entrada de los hijos a la adolescencia. Estas familias tienden a no negociar explícitamente los conflictos, las diferencias.

En resumen, entre las características familiares de los anoréxicos se destacan factores como: sobreprotección, rigidez, presión, intrusiones e intromisiones constantes en los pensamientos y sentimientos del otro lo que provoca en el paciente que la percepción de sí mismo y de los otros miembros de la familia esté pobremente diferenciada, así como demasiada interdependencia en las relaciones.

4.1.3.1.3. Factores Socioculturales

Los factores socioculturales predisponentes que podrían influenciar e incluso desencadenar el curso de la enfermedad son, en general, la presión y los estereotipos sociales, que se demuestran en:

a. Los trastornos culturales, representados por la cultura de la delgadez y concesión de importancia al "Mito de la Belleza".

b. La discriminación y el rechazo social hacia los obesos.

b1. Discriminación en general.

b2. Discriminación laboral.

b3. Discriminación en cuanto al mundo de la moda.

c. La manipulación.

c1. Coacción publicitaria.

c2. Mercado del adelgazamiento.

c3. Difusión del cuerpo delgado de los modelos como estereotipo.

c4. Difusión de páginas pro–anorexia a través de Internet.

a, b y c. Ver 2.3.

4.1.3.2. Factores Desencadenantes de la Anorexia Nerviosa

Ver 3.

4.1.3.3. Factores de Mantenimiento de la Anorexia Nerviosa

El curso de la anorexia nerviosa es muy variado, hay pacientes que se recuperan más prontamente que otros. Algunas personas se recuperan totalmente después de un único episodio, otras presentan un patrón fluctuante de ganancia de peso seguido de una recaída y otras sufren un deterioro crónico a lo largo de los años. Sí se pueden aislar factores que constituyen las causas de la perpetuación de la anorexia nerviosa.

a. Efectos de la inanición.

b. Constipación crónica.

c. Dismorfofobia.

d. Negación por parte del enfermo de su patología.

e. Sensación de logro y poder.

a. El hambre a menudo intensifica la depresión, lo cual puede reducir aun más la autoestima y la confianza, aumentando la necesidad de vigilancia renovada sobre el control del peso, por lo tanto perpetuando el ciclo. Por otro lado, algunos expertos creen que ciertas personas anoréxicas heredan una cantidad inusual de narcóticos naturales que se secretan en el cerebro durante condiciones de inanición y pueden promover una adicción al estado de hambre. La inanición también puede crear una sensación de llenura debido a la actividad reducida del estómago, haciendo cada vez más fácil el no comer.

b. Los anoréxicos suelen presentar constipación, dificultad que brinda sensación de saciedad. Esto facilita que la persona anoréxica comience a reducir la cantidad o frecuencia de sus comidas.

c. Aun cuando el paciente anoréxico ha alcanzado un muy bajo peso, continúa sintiéndose excedido de peso y viéndose gordo.

d. La negación de la enfermedad por parte del anoréxico es muy frecuente, por eso es imprescindible la consulta familiar inicial, hasta que la persona tome conciencia y pueda comprometerse en una terapia.

e. Una vez que una persona ha logrado emaciación, una sensación de logro y condición social podrían ser los motivadores principales de la perpetuación de la anorexia. La pérdida de peso trae un sentimiento de triunfo sobre la impotencia. En un país donde la obesidad es epidémica, las personas jóvenes que logran adelgazar creen que han alcanzado una victoria cultural y personal importante; han superado las tentaciones de las galgueñas, y al mismo tiempo, autocreado una imagen corporal idealizada por los medios de comunicación. Esta sensación de logro falsa a menudo es reforzada por la envidia de sus amigos más gordos quienes pueden percibir a los pacientes anoréxicos como emocionalmente más fuertes y más atractivos sexualmente que ellos.

4.1.4. Consecuencias de la Anorexia Nerviosa

4.1.4.1. Consecuencias Físicas

  • Cardiopatía.

La cardiopatía es la causa médica más común de muerte en las personas con anorexia severa. Un paciente anoréxico puede sufrir braquicardia (ritmos de bombeo anormales peligrosos y ritmos lentos); reducción del flujo sanguíneo; descenso de la presión arterial; disminución del volumen sanguíneo proporcional a la pérdida de peso; disminución del volumen cardíaco (disminución del tamaño del corazón) y del tamaño de las cavidades cardíacas; adelgazamiento de la pared del ventrículo izquierdo; hipercolesterolemia (nivel de colesterol muy alto: 280 - 300); hipotensión (bajadas de tensión arterial); alteración en los mecanismos aeróbicos; menor contracción cardíaca; arritmias; prolapso en la válvula mitral (mal funcionamiento de dicha válvula) y derrame pericárdico (agua fuera del corazón). Es algo probable el paro cardiaco e inclusive la muerte (5 – 10% de los casos).

Los problemas del corazón son un riesgo específico cuando la anorexia es agravada por la bulimia y el uso de ipecac, un medicamento que causa vómitos.

Es interesante mencionar que la actividad cardíaca reducida genera una reducción significativa del gasto específico de energía en reposo.

  • Desajustes de electrolito.

Los minerales como el potasio, el calcio, el magnesio y el fosfato se disuelven normalmente en el líquido del cuerpo. El calcio y el potasio son particularmente críticos para el mantenimiento de las corrientes eléctricas que causan que el corazón lata regularmente. La deshidratación e inanición de anorexia pueden reducir los niveles de líquido y contenido mineral, una enfermedad conocida como desajustes de electrolito, que puede ser muy grave a menos que los líquidos y los minerales se reemplacen, y puede producir paro cardíaco.

  • Anormalidades reproductivas y hormonales.

La anorexia causa niveles reducidos de hormonas reproductivas, cambios en las hormonas de la tiroides y mayores niveles de otras hormonas, como la hormona de estrés cortisol. Existen por eso dificultades para relacionarse sexualmente La menstruación irregular o ausente (amenorrea) a largo plazo es común, lo cual con el tiempo puede causar esterilidad y pérdida de hueso. La reanudación de la menstruación, indicando niveles de estrógeno restaurados y aumento de peso, mejora las perspectivas, pero incluso después del tratamiento, la menstruación nunca regresa en un 25% de pacientes con anorexia severa. Las mujeres que quedan encintas antes de recuperar un peso normal, afrontan un futuro reproductivo precario, con pesos bajos al nacimiento, abortos espontáneos frecuentes y una tasa alta de niños con defectos congénitos.

El peso bajo solo quizá no sea suficiente para causar amenorrea; los comportamientos extremos de ayunamiento y purgación pueden desempeñar un papel aun mayor en el trastorno hormonal. La pérdida de minerales óseos (osteopenia) y la osteoporosis causada por niveles bajos de estrógeno y aumento de hormonas esteroides resulta en huesos porosos y sujetos a fracturas. Dos tercios de niños y niñas adolescentes con anorexia no desarrollan huesos fuertes durante este período de crecimiento crítico, una enfermedad potencialmente irreversible.

Entre más tiempo persiste la enfermedad, mayor la probabilidad de que la pérdida de hueso sea permanente. Los pacientes que se rehabilitan a una edad temprana (15 años o menores) tienen mayor probabilidad de lograr una densidad ósea normal. Tan sólo la rápida restauración de la menstruación regular puede proteger contra la pérdida ósea permanente; el aumento de peso no es suficiente. Los niños y adolescentes con anorexia también pueden experimentar crecimiento retrasado debido a niveles reducidos de la hormona de crecimiento. Sin embargo, a pesar de la recuperación, el sufrimiento de osteoporosis en la edad adulta es muy probable.

  • Problemas neurológicos.

Las personas con anorexia severa pueden sufrir daño nervioso y experimentar convulsiones, pensamiento desordenado y cosquilleo, pérdida de sensación u otros problemas nerviosos en las manos o los pies. Las exploraciones cerebrales indican que partes del cerebro experimentan cambios estructurales y actividad anormalmente alta o baja durante los estados anoréxicos; algunos de estos cambios regresan a la normalidad después del aumento de peso, pero existe evidencia de que algún daño puede ser permanente.

  • Problemas sanguíneos.

La anemia es un resultado común de la anorexia y la inanición. Un problema sanguíneo particularmente grave es la anemia perniciosa, que puede ser causada por niveles severamente bajos de la vitamina B12. En algunas anorexias se han hecho descripciones de anemia producida por descensos en las concentraciones plasmáticas de ácido fólico y disminución de los depósitos medulares de hierro y de la capacidad de su fijación en relación con grupos controles. Si la anorexia se torna extrema, la médula ósea reduce extraordinariamente su producción de glóbulos, una enfermedad potencialmente mortal llamada pencitopenia.

  • Problemas gastrointestinales.

La inflamación y el estreñimiento son ambos problemas muy comunes en las personas con anorexia. Es probable la úlcera de estomago y esófago en las pacientes vomitadoras.

  • Riesgo de muerte.

Entre un 5 y un 15 por ciento de los casos de anorexia extrema es mortal. Las tasas de mortalidad oscilan entre un 4% y 20%. El riesgo de muerte es significativo cuando el peso es menos de 60% de lo normal. El riesgo de muerte prematura es dos veces más alto entre anoréxicos bulímicos que entre los tipos de dieta- restricto. Otros factores de riesgo de muerte prematura incluyen estar enfermo durante más de seis años, obesidad previa, trastornos de la personalidad y matrimonios disfuncionales. Los hombres con anorexia están sometidos a un riesgo específico de problemas médicos potencialmente mortales, probablemente porque se diagnostican generalmente más tarde que las mujeres.

La causa de muerte se relaciona con desajustes electrolíticos que producen paro cardíaco a causa de la falta de potasio; pueden producirse muertes súbitas y no esperadas atribuibles a arritmias secundarias, o a alteraciones electrolíticas debido a vómitos o abuso de laxantes. Muchas de estas muertes pueden relacionarse con cuadros de desgaste o lesión miocárdica; su riego de aparición aumenta mucho cuando el peso de los pacientes disminuye más del 35 al 40% inicial.

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