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Algunas consideraciones sobre la sociolingüística como ciencia y el análisis variacionista

Enviado por JOSÉ LUIS DARIAS



  1. La sociolingüística. Surgimiento. Criterios para su definición
  2. Criterios sobre la variación lingüística
  3. Bibliografía
  1. La sociolingüística. Surgimiento. Criterios para su definición.

No pocos se han cuestionado la significación de la sociolingüística. Labov ya lo indicaba en sus primeros estudios, cuando afirmó que "durante muchos años me he resistido al término sociolingüística puesto que implica que puede haber una teoría o práctica lingüística que no sea social". Así también lo ratifica Hymes cuando dice "der Begriff Soziolinguistik bedeutet verschiedenen Leuten Verschiedenes und natürlich hat niemand das Patent auf seine Definition. Tatsächlich ist nicht jeder, dessen Arbeit soziolinguistik genannt wird, bereit, diesen Titel zu azeptieren und die, die diesen Begriff verwenden, verstehen und betonen damit verschiedene Dinge"

Unos la consideran una rama de la lingüística y otros la enmarcan dentro de la Dialectología. Surgió en la década del sesenta en los Estados Unidos y su objeto de estudio es aún un poco impreciso. No obstante "los estudios sociolingüísticos se remontan al siglo XVII cuando Gonzalo de Correa hizo una descripción sorprendentemente exacta para su época de las diastratías y diafasías de la lengua histórica al determinar las influencias de una lengua, ya sean de dialectos particulares de provincias, conforme a las edades, calidades y estados de sus naturales, de vulgo, de ciudad; entre la gente de la corte, de diferentes edades, sexo, etc"

Resulta interesante que ya desde entonces se hubiese planteado la caracterización de una lengua a partir de un análisis en distintos estratos sociales y estilos funcionales. Pero todavía no había surgido la sociolingüística. Tuvieron que pasar muchos años y realizarse valiosas investigaciones en los Estados Unidos, Francia, Checoslovaquia y principalmente en la URSS dirigidas al estudio de las influencias de los factores sociales en la lengua.

El lingüista soviético Polivánov, según destaca Figueroa Esteva, hizo una considerable contribución a la ciencia sociolingüística. Polivánov señaló que la lengua debía estudiarse como actividad colectiva; junto a una dialectología general debía existir una dialectología social de grupos, cuyo concepto fundamental sería el de "dialecto social de grupo". Planteó además que un mismo individuo suele ser miembro de diversos colectivos sociales. Múltiples criterios se contradecían con respecto al verdadero objeto de esta ciencia; algunos planteaban que el lingüista debía ocuparse sólo de hablantes y de oyentes ideales.

La relación lengua-sociedad ha sido estudiada en estos dos últimos siglos desde diferentes enfoques. Esta dicotomía bajo la cual se fundamenta la "Sociología del lenguaje" y la estrecha vinculación de ciencias como la sociología, la etnografía y la antropología (cuestiones de lingüística externa para Saussure) es resumida por Hymes en tres corrientes principales, según considera Julio Borrego: la inglesa, la francesa y la estadounidense.

La primera ve las relaciones entre la lengua y otros aspectos de la cultura como una interdependencia entre factores constitutivos de acontecimientos o acciones sociales. La lengua es considerada sobre todo como actividad social y su inclusión en un contexto extralingüístico como parte necesaria de su descripción. Dentro de esta corriente sobresalen las figuras de Malinowsky, Gardiner y Firth.

En la segunda tendencia se ve la lengua por un lado y los aspectos culturales y sociales por otro, como dos sistemas paralelos, que establecen entre ellos relaciones de congruencias. El lenguaje es considerado más bien como un sistema heredado y socialmente compartido cuya función primaria es la referencial, es decir, la de distinguir o expresar significados. Figuras destacadas aquí son Meillet, Cohe, Benveniste, etc.

La corriente estadounidense se caracteriza por su atención al trabajo de campo y su interés por el origen y significación social de las categorías lingüísticas. Ve al lenguaje más como producto cultural o herencia colectiva que como un elemento de acción social o como faceta del acontecimiento social. Los planteamientos de la sociolingüística norteamericana, según Moreno Fernández (1990:106), están más cerca de las posturas sociológicas... por cuanto sus propuestas parten de nociones de una dimensión mayor que la que tiene el individuo (comunidad, clase social, grupo, etc). Las figuras que más sobresalen en esta tendencia son Boas, Sapir y Bloomfield. "En la sociolingüística norteamericana se encuentran las réplicas de todas las escuelas que forman la lingüística estadounidense de este siglo: una escuela descriptivista (aunque no se dé a sí misma ese calificativo), la sociología del lenguaje de Fishman, obra influida por la antropología y la etnología cuyo principal exponente es Dell Hymes; y una última escuela muy relacionada con el generativismo, la escuela variacionista de William Labov", de esta manera caracteriza Zamora Munne la tendencia sociolingüística en sus orígenes y desarrollo.

Muchos investigadores del siglo XX, cuando triunfaban las concepciones estructuralistas, si bien no ignoraban la influencia de la sociedad sobre la lengua, las excluían deliberadamente de sus estudios sociológicos, antropológicos y etnográficos porque consideraban que el lingüista solo debía de ocuparse de los fenómenos lingüísticos y no de sus efectos. Y ello sucedía, según Labov, por la fuerte influencia en ellos de las doctrinas saussureanas al obviar todo tipo de factores extralingüísticos, por la inclinación cada vez mayor de los lingüistas por la psicología que por la sociología, además porque la dialectología de este siglo se dedicó con mayor énfasis a la recopilación de datos que a la inclinación teórica de la lingüística. Por ello Labov considera que los lingüistas de esta centuria se hallan en dos grandes grupos: los sociales y los asociales.

Al primer grupo pertenecen, según Borrego Nieto, los etnógrafos, antropólogos y dialectólogos, y al segundo, los llamados lingüistas, concretamente los estructuralistas. Los seguidores de la gramática generativo-transformativa de Chomsky se unen a este segundo tipo de investigadores, cuyo fin es el describir la competencia puramente lingüística de un hablante-oyente ideal y los factores sociales son relegados al campo de la actuación. No obstante esta división, sí queda claro que el lingüista al estudiar el sistema no puede obviar los factores extralingüísticos, y específicamente, los sociales, como los considera Labov cuando dice que "por social entiendo aquellos rasgos lingüísticos que caracterizan a los distintos subgrupos en una sociedad heterogénea" (1983:337).

Los estudios dialectológicos, que se habían dedicado a investigaciones empíricas, nunca olvidaron el entronque social y cultural de los fenómenos lingüísticos. Ya en 1964, fecha que se establece como el surgimiento de la sociolingüística, se vislumbra la interacción de lo sociocultural con determinadas variables sociológicas, aunque aún no estaba bien claro el camino que seguiría esta tendencia, y así nos lo hace ver Hymes (1972:1) cuando afirma "der Ausdruck Soziolinguistik kam vor ungefähr 10 Jahre in die Diskussion. Das folgende Jahrzehnt erlebte eine Vielzahl von Aktivitäten: es gab allgemeine Symposien (über Soziolinguistk), über umfassendere Themen, bemerkenswerte größere Forschungsgemühungen..." actividades todas en las que se discutían cuestiones, métodos y fines de la recién nacida disciplina o tendencia Lingüística.

Vinajera (1991:28) considera que "el pionero en la definición del contenido de la sociolingüística fue William Bright (1964) y su aporte principal es el considerar la diversidad lingüística como el objeto principal de la sociolingüística. Para él lo fundamental es tratar de demostrar que lo que la lingüística tradicional había definido como una variación arbitraria, está en relación con las diferencias sociales"

El mayor esfuerzo se hace en esta y en la próxima década del siglo XX para superar la situación estática que se había creado.

De esta forma se profundiza en las influencias que ejercen los aspectos sociales en la estructura de la lengua y se hace énfasis en el carácter biaspectual de la sociolingüística, en el que se observan dos ramas claramente distintivas: una lingüística y una sociológica; la primera investiga el reflejo de los fenómenos y procesos sociales en el sistema de la lengua, denominada sociolingüística, mientras que la segunda, nombrada linguosociología, se ocupa el reflejo de los fenómenos lingüísticos en los procesos sociales. Ello determina que si se parte de los hechos lingüísticos (signos lingüísticos) entonces se haría un estudio sociolingüístico; por el contrario, si se parte del comportamiento de las relaciones sociales entre las personas y se analiza esta relación y su efecto sobre la lengua, se haría entonces un estudio linguosociológico.

Algunos lingüistas consideran que para que haya un estudio realmente sociolingüístico debe primar la modalidad diastrática sobre la diafásica y la diatópica, a pesar de ser rasgos intrínsecos que caracterizan a este tipo de enfoque. Su campo de investigación aún no está bien definido y no cuenta por lo tanto con una teoría bien integrada y coherente que dé respuesta a los problemas de la lengua dada la influencia de la sociedad que ejerce sobre ella, aunque hay acuerdo en sentido general cuando se precisa que "la sociolingüística se basa en la diversidad lingüística, y que estudia las relaciones entre esta diversidad y la sociedad" (Borrego:1981).

Se señalan al respecto una serie de precisiones que pueden relacionarse con tres tendencias fundamentales:

  1. La introducción de factores sociales en la descripción de sistemas lingüísticos.
  2. Estudio de las posibles variaciones en la lengua de un hablante a otro.
  3. Estudio de las relaciones lengua/cultura y sociedad.

Si se fueran a clasificar estas tres posturas, la primera sería lingüística, la segunda sociológica y la tercera etnográfica. Como para unos "la sociolingüística es lingüística que utiliza la sociología como ciencia auxiliar, para otros trata de obtener resultados sociológicos, y finalmente para algunos es una ciencia autónoma, puente entre lingüística y sociología" (1981:31), es notable que su campo de acción y sus respectivas tareas no están aún en esta fecha claramente definidos.

Con el decursar de los años y ya a finales de los noventa "existe un consenso entre muchos lingüistas con respecto a la concepción de la sociolingüística como el estudio de la estructura y evolución de las lenguas dentro del contexto social de la comunidad hablante".

Si la lingüística describe las reglas de una determinada lengua, la sociolingüística estudia cómo los factores sociales inciden sobre esas reglas. Por ello no deben verse como disciplinas independientes, "la Lingüística no puede ser otra cosa que Sociolingüística" (Alba, 1990:23), criterio compartido por muchos lingüistas, entre ellos Labov.

Para López Morales la sociolingüística es "el estudio de la lengua, pero en su contexto social; es decir, el análisis de todos los casos en que los factores sociales influyen en la lengua y en su manejo dentro de una comunidad de habla dada". Sus problemas han sido principalmente teóricos y el tratamiento de la variación está en el centro de su atención, por ello esclarece que "el eje indiscutido de los estudios sociolingüísticos es la variación lingüística, la cual es inherente a todas las lenguas, y arroja patrones muy bien definidos y regulares. Los datos que se estudian deben de descubrir el comportamiento sistemático de la variación". Según Cárdenas Molina (1998:19) "la variabilidad es una de las propiedades fundamentales de la lengua que le permite servir de medio de comunicación para expresar los pensamientos y las manifestaciones de la realidad objetiva...

2. Criterios sobre la variación lingüística.

Entre los distintos tipos de variación que puede presentar una lengua, ocupa una posición central, determinante, la variación social, que se manifiesta en dos ejes: el estratificacional y el situacional. El primero está relacionado con la estructura de la sociedad, y el segundo con el uso funcional de la lengua en las diferentes situaciones sociales".

En sus inicios los métodos que se aplicaban en todo estudio sociolingüístico se dividían, según Montes Giraldo, en:

- de recolección del material, ya sean encuestas, entrevistas, lecturas de textos o palabras aisladas, observaciones del habla espontánea, observación participante, etc.

- de análisis e interpretación, los cuales incluyen datos estadísticos, ecuaciones, gráficos, curvas, etc.

No obstante el método sociolingüístico más aceptado fue el aplicado por Labov en su trabajo "El estudio del lenguaje en su contexto social" pues posee, según Moreno Fernández, como característica principal la heterogeneidad al presentar problemas teóricos, implicaciones entre la teoría y la metodología y salva los problemas fundamentales en todo estudio sociolingüístico: el estudio del lenguaje cotidiano, las observaciones sistemáticas y asistemáticas, la correcta interpretación de los marcadores sociolingüísticos o las reglas variables (Moreno Fernández, 1990:104)

Según Figueroa Esteva las tareas de investigación que fundamentalmente interesan a la sociolingüística deben ser:

- Estandarización de la lengua y planeamiento lingüístico.

- Comportamiento bilingüe y plurilingüe.

- Estilística.

- Variabilidad lingüística.

- Cambios lingüísticos en desarrollo.

- Análisis del habla y de la actuación lingüística.

- Actitud ante la lengua.

Todo estudio sociolingüístico, dirigido a uno u otro campo, ha demostrado que el sistema no es tan homogéneo y sí muy variable. "Es corriente que un lenguaje tenga muchas formas alternativas de decir la misma cosa", sentenciaba ya Labov en "Modelos Sociolingüísticos". Pero esta variación "no ocurre caprichosa e indiscriminadamente, como sugiere el concepto de variación libre del estructuralismo o el de las reglas opcionales del generativismo.

Los estudios sociolingüísticos demuestran que existe una correspondencia entre las diferentes manifestaciones de la actuación lingüística de un individuo y una serie de factores tanto lingüísticos como extralingüísticos" (Alba, 1990:24); y en los estudios fonológicos tanto segmentales como suprasegmentales, pioneros en el campo del análisis variacionista, se demuestran las ventajas de este análisis por su carácter repetible y segmentable en el discurso, además porque "la variación alofónica no conlleva cambio alguno de significado, factor principalísimo para dar por buena la existencia de auténtica variación" (López Morales, 1990:82).

Esta variación o cambio fonético "aparece primero como rasgo característico de un subgrupo específico, que no resulta conocido para nadie. Posteriormente, a medida que se extiende en el interior del grupo, puede propagarse al exterior como una ola que afecta en primer lugar a los grupos más vinculados al grupo originario... Sabemos que el incremento del área afectada puede verse detenido por factores lingüísticos, o por factores sociales o discontinuidades históricas... En este sentido el rasgo lingüístico puede ser un indicador de edad y de distancia social respecto al grupo origen" (Labov 1983:393).

La gran variabilidad que se manifiesta ?y ya ha sido estudiada- en el habla de las personas y en un mismo individuo en sus diferentes situaciones comunicativas ha conllevado al cambio de la mentalidad "sociolingüística" de los investigadores al describir los datos obtenidos, y también al análisis más profundo del polimorfismo que se presenta en determinados sistemas producidos por el hablante (por ejemplo en el fonético), condicionado ya no solamente por factores lingüísticos y condiciones en las que se produce el proceso de intercambio verbal, sino además por aquellos que una vez no interesaron tanto a los estudios dialectológicos; ahora el sexo, la edad, el grado de instrucción, la raza, el poder adquisitivo de las personas, entre otros, contribuyen sobremanera a la ampliación y perfeccionamiento del criterio de variación que se manifiesta en una comunidad lingüística dada o en un grupo de personas.

La corriente variacionista desarrollada en las últimas dos décadas del pasado siglo ha revolucionado la concepción sociolingüística que durante cerca de veinte años se había aplicado con mayor o menor rigor en las diferentes regiones ibéricas e hispanoamericanas para lograr un análisis diastrático lo más completo posible, primero de las lenguas rurales y posteriormente de los grandes conglomerados urbanos. Al inicio no se contaba aún con la suficiente y necesaria teoría para fundamentar el por qué de los cambios, no ya en las lenguas en sí, sino de aquellos que se manifestaban en los distintos estratos sociales y que determinaban que no todos hablaban de igual manera el mismo sistema, el por qué las personas se esforzaban por hablar mejor en circunstancias que ello lo requería haciéndose portador por lo tanto de varias normas según sus necesidades comunicativas.

Esa ausencia teórica dificultaba la profunda interpretación del fenómeno descrito. "A la búsqueda de ese marco, en los comienzos de la investigación sociolingüística, se intentó aprovechar el modelo de competencia que había desarrollado la escuela generativista añadiéndole una extensión probabilística donde se definirían las reglas variables de la gramática", todo lo cual contribuye al perfeccionamiento del modelo chomskyano de competencia, desarrollado por la naciente sociolingüística apoyándose en las reglas variables "como instrumento para formalizar la variación lingüística, social y estilística", y que describen el funcionamiento interno de la lengua, como lo sentencia López Morales: "...las reglas variables, más que explicar, realmente describen la competencia sociolingüística de una comunidad de habla, y lo hacen de manera impecable..."

La aplicación de estas reglas a los estudios variacionistas ha contribuido a otorgarles no solo a los factores lingüísticos, sino también a los sociales su importancia en la influencia para que se pueda explicar el fenómeno de la variación en toda su magnitud y lo más objetivo posible, basado en un incide de probabilidad determinado. "Las reglas variables formalizan la idea de que la variación lingüística no ocurre al azar ni depende de una libre elección por parte del hablante, sino que está condicionada por una serie de factores cuyo efecto es cuantificable" (Alba, 1990:26).

La elaboración y aplicación de estas reglas probabilísticas para medir la efectividad de los factores lingüísticos y extralingüísticos desde inicios de los años setenta han tenido sus críticos que han argumentado la ausencia de un marco teórico que las sustente y por ello muchas investigaciones que tratan sobre el tema prefieren usar las técnicas estadísticas, desde las más conservadoras hasta las más novedosas: la aplicación de softwares sofisticados como el Varbrul y el Goldvarb para explicar el fenómeno de la variación objeto de estudio.

3. Bibliografía:

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Autor:

MsC. José Luis Darias Concepción

Instituto Superior Pedagógico "Rafael M. de Mendive".

Pinar del Río.

Cuba.

darias[arroba]isppr.rimed.cu


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