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Indicadores de gestión de enseñanza de la Universidad del Zulia




Partes: 1, 2, 3

  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Características de la institución
  4. Planteamiento del problema
  5. Marco teórico
  6. Marco metodológico
  7. Análisis de la información
  8. Conclusiones
  9. Recomendaciones
  10. Bibliografía

RESUMEN

Durante más de una década en Venezuela se han venido realizando esfuerzos para desarrollar indicadores, definiciones, clasificaciones y metodologías de medición que, aplicados a las casas de estudios, contribuyan a mejorar el conocimiento del estado y la dinámica de la docencia y la investigación en las universidades.

Antecedentes significativos al respecto han sido los cuestionarios y encuestas que al respecto aplica el CONICIT, la OPSU y el CNU para la acreditación de Programas de estudios de IV nivel. Recogiendo los resultados obtenidos de algunos talleres y transformando algunos elementos de estos ejercicios, la Universidad del Zulia desarrolló en el lapso de octubre de 2000 y noviembre de 2002 un procedimiento de evaluación que suministra la información en relación con procesos evaluativos en las diferentes instancias o niveles y que ha aplicado en los últimos años.

El presente trabajo tiene como finalidad la construcción de un Manual de indicadores de gestión de enseñanza adaptado a las necesidades de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia, tomando como fuente de información el Manual de indicadores de La Universidad del Zulia y las encuestas del CONICIT y La Facultad de Odontología.

PALABRAS CLAVES: Indicadores de Gestión, enseñanza, División de Estudios para Graduados, Instituto de Investigaciones.

ABSTRACT

For more than a decade, in Venezuela they have made efforts to develop indicators, definitions, classifications and methods of measuring, that applied to institutions, have contributed to improve our knowledge of the status and dynamics of university teaching and research. Consequently, significant records on this field are applied by The CONICIT (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas), The OPSU (Oficina de Planificación del Sector Universitario) and The CNU (Consejo Nacional de Univerisdades) to certify and accredit post-graduate programs. Focusing on the results of specialized workshops and changing some of their elements, the University of Zulia developed, from October 2000 to November 2002, an evaluation procedure that provided information related with the evaluation processes at different levels. This procedure has been applied during the past years. This study intends to design an indicator manual, based on the information from the management indicators manual of LUZ and surveys from The CONICIT and The FACOLUZ (Facultad de Odontología de La Universidad del Zulia), to be adapted to a needs analysis of the Faculty of Dentistry.

KEY WORDS: Performance indicators, teaching, Division of Graduate Studies, Investigation´s Institute.

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo fue realizado en la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia, específicamente en la División de Estudios para Graduados e Instituto de Investigaciones, con la finalidad de construir un manual de indicadores de gestión de enseñanza para estas direcciones.

La Facultad de Odontología es una institución pública cuya finalidad esencial radica en tres principios: Docencia, Investigación y Extensión y dada su importancia surge la presente investigación estructurada metodológicamente en cinco capítulos.

El capítulo I describe las características de la institución, la actividad a la que se dedica y su estructura organizativa.

En el capítulo II se hace referencia al planteamiento del problema y la justificación de la investigación, el objetivo general y los objetivos específicos; así como también, la delimitación de la investigación donde se reflejan los límites espaciales y temporales del problema estudiado.

En el capítulo III se sistematizan los antecedentes teóricos, se establecen las bases teóricas y se definen los términos básicos para darle mayor comprensión y un mejor sentido a la información.

El capítulo IV comprende el marco metodológico, en el cual se describe el tipo de estudio, las técnicas de recolección de datos empleados en el trabajo.

Posteriormente, en el capítulo V se desarrollan los objetivos específicos planteados en la investigación, haciendo un análisis de la información suministrada por la institución y por las fuentes primarias y secundarias.

Por último, se presentan las conclusiones y recomendaciones efectuadas en base a los resultados logrados en el estudio.

CAPITULO I

CARACTERISTICAS DE LA EMPRESA

RESEÑA HISTÓRICA DE LA INSTITUCIÓN

La Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia fue creada por resolución del Consejo Universitario, en reunión ordinaria del 10 de agosto de 1948, e inaugurada el 15 de octubre del mismo año.

Es a partir del primer semestre de 1952, cuando se hace mención sobre "cursos de Postgrado en Odontología" en nuestra casa de estudios. Pero no es sino en el año de 1968 cuando se crea una estructura académico-administrativa para la prosecución de estudios de cuarto nivel de forma funcional y reconocida a nivel nacional e internacional.

Así mismo, el 25 de febrero de 1959, se acordó en reunión ordinaria del Consejo Universitario la creación del Instituto de Investigaciones, pionero a nivel nacional en su categoría, y su inauguración se produce mediante acto solemne, por el Rector Dr. Antonio Borjas Romero, el 23 de mayo de 1959.

ACTIVIDADES A LAS QUE SE DEDICA

Continuando con los lineamientos generales de la Universidad del Zulia, la Facultad de Odontología concentra su razón de ser institucional en la Investigación, Docencia y Extensión.

En este sentido Morón y colaboradores (1996), expresan que el modelo educativo de la Facultad de Odontología en su tendencia actual se enmarca en los principios curriculares que tienen su génesis en la visión, misión y valores de la universidad venezolana, a saber: pertinencia académica y social como principio integrador de la docencia-extensión-investigación-producción; principio de calidad, correspondencia entre el ser y el quehacer de la institución con su deber ser, y la integralidad y el equilibrio armónico entre la formación, la capacitación profesional y las experiencias personales y sociales.

En el contexto universitario, la función de docencia puede ser definida como la actividad sistemática de planificación, desarrollo y evaluación de los procesos de enseñanza y aprendizaje y otras actividades relacionadas con la generación, construcción y difusión del conocimiento en un área o disciplina determinada. Asociados a esta definición de docencia, se consideran relevantes los atributos siguientes: dominio de la disciplina o disciplinas objeto de la docencia; disposición manifiesta al autodesarrollo pedagógico, actualización y desarrollo continuos; disposición al cambio y la innovación; habilidad para estimular la capacidad cognitiva y meta cognitiva de los estudiantes; habilidad comunicativa y capacidad evaluativa.

En cuanto a la investigación, se parte de la premisa según la cual debe existir una estrecha relación entre docencia e investigación/creación, la cual se proyecte en la función de extensión, y más ampliamente, en la función social de la universidad. Desde esta perspectiva, la investigación/creación abarca un amplio espectro de procesos, actividades y productos que constituyen la expresión del talento en sus múltiples manifestaciones: científicas, tecnológicas, artísticas y filosóficas, realizadas tanto en forma individual como en grupo.

En relación a la extensión, se entiende esta como la proyección en forma integrada, de las funciones de docencia e investigación, mediante la interacción permanente y continua con la comunidad local, regional o nacional, con el propósito de difundir y aplicar los conocimientos científicos, tecnológicos y humanísticos, así como de fomentar y promover actividades culturales y deportivas y contribuir a la solución de problemas de la comunidad.

La gestión universitaria está asociada al concepto general de gestión o gerencia estratégica. Desde esta perspectiva, y según David (1994) la gerencia estratégica se define como "la formulación, ejecución y evaluación de acciones que permitirán que una organización logre sus objetivos" (p.11) A partir de esta definición, la formulación de estrategias supone una secuencia que incluye la identificación de las debilidades y fortalezas internas de la organización; la determinación de amenazas y oportunidades externas; el establecimiento de misiones; la fijación de objetivos; el desarrollo y análisis de estrategias alternativas, y la decisión de escoger las más convenientes.

En el contexto específico de las universidades venezolanas, el proceso de gestión abarca la dirección, jefatura y/o coordinación que incluyen la formulación, ejecución y evaluación de estrategias, acciones, operaciones y tareas, tanto en forma individual como en grupo, orientadas a la realización de procesos y al logro de los objetivos y metas de unidades o programas académicos en diferentes niveles de la organización.

DESCRIPCIÓN DEL DEPARTAMENTO DONDE SE REALIZÓ LA PASANTÍA

El Decanato de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia es el ente coordinador de las actividades que se realizan en la misma, por tanto están entre sus funciones:

  • Coordinar y vigilar, de acuerdo con el Consejo de la Facultad, las labores de enseñanza, de investigación y las otras actividades académicas de la respectiva Facultad.
  • Representar a la Facultad en el Consejo Universitario.
  • Presidir la Asamblea y el Consejo de Facultad.
  • Mantener el orden y la disciplina en la Facultad, tomando las medidas pertinentes, previa consulta al Consejo de Facultad, y de acuerdo a la Ley y su Reglamento.
  • Preparar el Proyecto de Presupuesto Anual de la Facultad y presentarlo al Consejo de la misma. Una vez aprobado por éste, presentarlo al Rector, quien lo utilizará en la preparación del Proyecto de Presupuesto de Rentas y Gastos de la Universidad, que deberá someter a la consideración del Consejo Universitario.
  • Someter a consideración del Consejo Universitario los acuerdos y medidas adoptadas por el Consejo o la Asamblea de la Facultad.
  • Proponer al Rector el nombramiento o remoción de los empleados administrativos de la Facultad.
  • Proponer al Consejo Universitario el nombramiento o remoción de los Directores de Escuela, previo acuerdo del Consejo de la Facultad.
  • Rendir cuenta al Rector de los asuntos de la Facultad.
  • Someter a la consideración de la Asamblea de Facultad un informe anual del estado y funcionamiento de la misma.
  • Conocer y decidir sobre los permisos de ausencia de los miembros del Personal Docente y de Investigación, previa solicitud escrita del interesado, con el aval del Jefe de Cátedra y departamento y que no exceda de siete días.
  • Autorizar las reuniones que propendan a la superación científica, cultural y social de la Odontología.
  • Completar las listas de jurados examinadores cuando, por impedimentos legales, se hubiere agotado la nómina designada por el Consejo de Facultad.

MISIÓN Y VISIÓN DE LA INSTITUCIÓN.

Misión:

La Facultad de Odontología es el ente encargado de planificar, gestionar, gerenciar y evaluar todos aquellos procesos que conlleven a la formación y capacitación integral de profesionales de la Odontología, con capacidad de liderazgo, asertividad, pertinencia social y comprometidos con las principios éticos de la Universidad del Zulia, igualmente, constituye el centro productor de conocimiento científico, de servicios y de tecnología en el marco de la transformación social y económica del país y la región.

Visión:

La Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia, centra todas sus acciones en el desarrollo de un Modelo Educativo, cuyas características le permitan constituirse en una institución líder en América Latina, capaz de formar recursos humanos odontológicos a nivel de pre y postgrado, de alta competencia científica, ética y moral, de generar conocimiento científico competitivo y comprometido con las necesidades del país y de realizar una actividad extensivista capaz de fortalecer el vínculo universidad-sociedad y ofertar los escenarios asistenciales que se requieren para incidir en la calidad de vida y salud del venezolano.

La División de Estudios para Graduados de L. U. Z. tiene como misión fundamental el "fortalecimiento de la enseñanza de Pre-grado, para lograr que el profesional egresado de nuestra casa de estudios mantenga un alto nivel, mediante la confrontación de nuevas ideas técnicas y conceptos científicos, que los mantengan inquietos por los problemas de la Odontología y su realidad social."

Así mismo, el Instituto de Investigaciones tiene como propósito "planificar, organizar, dirigir y evaluar los programas y proyectos de investigación en el áreas odontológica, esto a través de procesos gerenciales efectivos y considerando las nuevas visiones curriculares, la vinculación con la docencia y la extensión, contribuyendo a dar respuestas a las necesidades y exigencias del entorno social de referencia".

El área donde se realizó las pasantías son el Decanato de la Facultad y el tercer y cuarto piso del Edificio "Ciencia y Salud", donde están ubicadas las áreas administración de La División de Estudios para Graduados e Instituto de Investigaciones de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia.

ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL DE LA INSTITUCIÓN

Organigrama de la División de Estudios para Graduados de la Facultad de Odontología / LUZ

Fuente: Decanato de La Facultad de Odontología de LUZ

CAPÍTULO II

EL PROBLEMA

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La postura seguida a nivel global hacia una mayor eficiencia y optimización de los recursos estimulan a las autoridades de la Universidad del Zulia a centrar sus esfuerzos en localizar las áreas en las cuales poseemos ventajas comparativas y así definir lineamientos en cuanto a investigación, formación y extensión, y así de esta manera orientar los recursos por medio de ajustes concertados entre las autoridades y la comunidad académica. La crisis por la cual atraviesa nuestra sociedad nos compromete a integrar todos los sectores y campos en torno a la búsqueda de soluciones específicas y prácticas.

A nuestro modo de ver, unos indicadores de gestión para la Facultad de Odontología no pueden estar orientados a comparar la gestión de una institución educativa pública que proporciona no solo servicios educativos; (Postgrados, Cursos de Educación Continua, Foros, Seminarios, etc.), así como aportes científicos, por medio de los proyectos de investigación realizados por su personal docente y servicios a la comunidad por medio de la atención clínica realizada por el personal docente, cursantes de los postgrados e investigadores, con organismos privados (Laboratorios de investigación y Clínicas), cuando estas últimas trabajan bajo la premisa de administrar con criterio de escasez con la finalidad de obtener el máximo beneficio, eso si, bajo normas estrictamente racionales.

Es así, como la educación superior debe estar insertada en un proyecto de nación, donde las responsabilidades deben ser compartidas. Esto nos lleva a inducir que unos indicadores de gestión para un componente del sector salud deben ser integrales, de fácil interpretación y no simples indicadores de eficacia y eficiencia, donde se visualice el papel que juegan los diferentes actores universitarios en el conjunto de la economía, y la estrecha relación entre educación y desarrollo.

JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN.

Hasta hace dos décadas, los criterios de competitividad giraban en torno del costo; es así como la producción de bienes y servicios en general no poseían características innovadoras ni de calidad. Con el correr de los años se apoyó en la publicidad, donde los medios de comunicación jugaron un papel primordial y de primera índole.

Con la saturación de los mercados, la innovación fue adquiriendo su rol de primer orden, donde el producto o servicio no va a diferenciarse solamente gracias a su nombre, sino que se establece gracias a algunas características incorporadas por su creador. Allí, el conocimiento tecnológico juega un papel importante y coloca a la investigación y a la actualización en un primer plano. En la actualidad, la calidad de los productos y servicios constituye el principal criterio a la hora de escoger en la compra por parte de los consumidores.

La organización de las empresas ha ido evolucionando desde la racionalización de la producción (principios empleados por Taylor, Fayol y Ford, entre otros) a la planificación estratégica y el control de calidad, pasando por varios estratos. Esas características que dominan el mercado nacional e internacional, exige un cambio de formación y calificación que deben tener los profesionales en general para insertarse en el mercado laboral. Por todo esto, lo diseños, funcionamiento y evaluación de las carreras universitarias deben corresponder al comportamiento del mercado y a su entorno.

La educación superior en América Latina, y en especial en Venezuela, enfrenta una serie de retos para su superación, entre las que tenemos:

  • La incorporación al mercado de una serie de instituciones universitarias (Institutos Universitarios y Universidades) privadas
  • Nuevas formas de valoración de la educación superior por parte de entes privados y gubernamentales.

Todo esto hace que la universidad realice un enfoque hacia la comprensión de los signos que la sociedad le envía, y si esta realiza procesos de cambios radicales, esta debe seguir sus pasos, no solo en la académico, sino también en la forma como la sociedad la ve.

Visto desde una óptica objetiva, las universidades venezolanas nunca fueron evaluadas. La función contralora se centraba principalmente en la parte presupuestaria.

Hoy en día algunas casas de estudios, entre ellas la nuestra, en su afán por su reconocimiento internacional, para así adaptarse a las nuevas realidades a nivel global, han iniciado un proceso de identificación de las áreas a las cuales tiene que enfocar su potencial y así definir los lineamientos en cuanto a docencia, investigación y extensión, mediante presupuestos acordes con sus necesidades.

Es así como empieza a surgir una tendencia hacia la evaluación en las instituciones de educación superior, con un claro desplazamiento en sus objetivos:

  • De una estructura básicamente burocrática a una productiva, que va de un control administrativo de tipo rígido y sin una finalidad formal, se pasa a una búsqueda de la evaluación de los resultados, fortaleciendo sus funciones normativas.
  • De los insumos y procesos a productos y resultados, donde se busca vincular la asignación de recursos a metas alcanzados antes que asociarlas a condiciones o planes previos.
  • De una evaluación administrativo-burocrática a una de actores múltiples; donde la localización de los agentes involucrados y el proceso evaluador se desplaza de los organismos gubernamentales hacia los organismos involucrados, y estos a su vez, incorporar los procesos de tomas de decisiones a sus actores institucionales.

Nuestra Carta Magna (artículo No. 102), reconoce:

"La educación como un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El estado asumirá como una función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento de conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. Dicho acceso y el desarrollo de la investigación, la ciencia y la difusión de los valores culturales de la nación deberán estar garantizados".

Para puntualizar, el artículo subsiguiente (art. 103) define que:

"El estado realizará una inversión prioritaria, de conformidad con las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas. El estado creará y sostendrá instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar el acceso, permanencia y culminación en el sistema educativo".

Más adelante, en el artículo 109, reconoce la autonomía al afirmar que "

"Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión".

Por todo esto, y dado que en nuestra Carta Magna estipula la obligatoriedad de las universidades de aportar un sistema educativo de calidad, nuestras autoridades ven necesario construir un sistema de evaluación que establezca un patrón específico en cuanto a la calidad de la enseñanza y así mismo les proporcione los correctivos necesarios a corto plazo en todas las instancias evaluativas.

OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

Objetivo general:

    • Construir un modelo de indicadores de gestión de enseñanza de la Universidad del Zulia. Caso: División de Estudios Para Graduados e Instituto de Investigaciones de la Facultad de Odontología.

Objetivos específicos:

    • Conocer las características específicas de la División de estudios para Graduados e Instituto de Investigaciones de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia.
    • Evaluar la utilidad de los indicadores de gestión estandarizados, propuestos por la Dirección General de Planificación Universitaria a las características específicas de la División de Estudios para Graduados e Instituto de Investigaciones de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia.
    • Construir nuevos indicadores de gestión de enseñanza, basados en las necesidades de la División de Estudios para Graduados e Instituto de Investigaciones de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia.

DELIMITACIÓN

Para el Trabajo Especial de Grado se realizó una revisión en el Decanato, la División de Estudios Para Graduados y el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia, Núcleo Salud, Municipio Maracaibo, sitio seleccionado para la realización de las Pasantías. El período de análisis estuvo comprendido entre el 11 de octubre del 2004 y el 15 de enero de 2005.

El soporte para la construcción de los indicadores de gestión de enseñanza lo constituyen principalmente los Manuales realizados por la Dirección General de Planificación Universitaria, algunas encuestas propuestas por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICIT), para la evaluación de Centros de Investigación, así como varios documentos que se encuentran en la Web, sobre la experiencia latinoamericana en la construcción de indicadores de gestión de enseñanza.

CAPÍTULO III

MARCO TEÓRICO

ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN.

Existen diversas investigaciones dirigidas a revisar y optimizar los procesos utilizados en las instituciones de educación superior para organizar las acciones inherentes a sus funciones, ubicándose en las diferentes bibliografías que informan acerca de la construcción de indicadores a nivel nacional e internacional.

La construcción de indicadores de ciencia y tecnología se realiza, a nivel internacional, a partir de la aplicación de metodologías diseñadas, principalmente, por dos organizaciones: La Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estas metodologías, cuya versión más actual se compila en los manuales de la OCDE, donde proponen, en términos generales, definiciones, clasificaciones, criterios y herramientas para la recolección e interpretación de información sobre: Insumos para la investigación y el desarrollo experimental (Manual de Frascati, 1963, 1970, 1976, 1981, 1983, 1994); Recursos Humanos para la Ciencia y la Tecnología (Manual de Canberra); Innovación Tecnológica en las Empresas (Manual de Oslo 1992, 1996); utilización de los datos de patentes como indicadores de Ciencia y tecnología (Manual de Patentes, 1994) y recuento e interpretación de datos sobre Balanza de Pagos Tecnológica (Manual de Balanza de Pagos Tecnológica, 1990).

Las recomendaciones del Manual de Frascati relativas a la normalización internacional de las estadísticas sobre Ciencia y Tecnología fueron adoptadas por la Conferencia General de la UNESCO en 1978. Allí se estudiaron las formas de mejorar y desarrollar nuevas estadísticas para la Docencia e Investigación. En 1984, publico un manual con estas normas y, desde entonces, aparecen publicadas en su Anuario Estadístico. No es sino a partir de 1995 cuando esta organización se dedica a la recolección, análisis, publicación y normalización de datos de ciencia y tecnología en los países miembros. Estas estadísticas se realizan teniendo en cuenta los principales objetivos socioeconómicos de la investigación.

En Latinoamérica, los esfuerzos por construir indicadores de Ciencia y Tecnología estuvieron descuidados por largo tiempo; sólo a partir de la década de los 90 fueron retomados con la creación de la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), quien se ha nutrido del conocimiento y experiencia que sobre indicadores han acumulado las organizaciones internacionales mencionadas.

Sin embargo, los esfuerzos han estado dirigidos, principalmente, a construir indicadores de insumo y de resultado.

En cuanto al caso venezolano, podemos nombrar algunas experiencias evaluativos en el país: Núcleo de Planificadores Universitarios, que cubre la etapa de 1983 hasta 1994; el diseño de un sistema de indicadores cualicuantitativos para la evaluación institucional de la universidad venezolana (OPSU, 1994); un conjunto de evaluaciones universitarias ad hoc que realizara el Departamento de Evaluación Institucional de la OPSU a solicitud de las propias instituciones, por encargo del Consejo Nacional de Universidades (Sardi, 1994); la creación de un sistema de acreditación de estudios de Postgrado, desde 1996; las experiencias de diferentes universidades en autoevaluaciones institucionales como la de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL, 1985), Simón Rodríguez, Simón Bolívar, y un sin fin de documentos realizados en la mayoría de las universidades nacionales, a veces con el asesoramiento de organismos internacionales como el Proyecto Columbus, que realizó durante el período de 1998-2000 una auto evaluación de algunas facultades de Ingeniería.

Sustentando la necesidad de homogeneizar estos criterios, la OPSU presentó una propuesta para diseñar, conjuntamente con las universidades, un sistema de evaluación y acreditación de las universidades nacionales, que fue aprobado a principios del 2001, donde propone un instrumento de evaluación y acreditación que abarque dos niveles académicos: el pre y postgrado, donde sea obligatorio en lo que respecta a la evaluación y voluntario en lo que se refiere a acreditación, donde refleje la calidad académica de todo el subsector y promueva y certifique la excelencia académica de las instituciones que lo conforman, permitiendo evaluar las instituciones y programas en su pertinencia, eficiencia y eficacia.

BASES TEÓRICAS.

El marco teórico que sirve de sustentación al presente estudio tiene como referencia fundamental los conceptos de gestión universitaria, regulación, auto regulación, evaluación, auto evaluación, presentación de cuentas, toma de decisiones, evaluación institucional y validación, ubicados en el contexto de las universidades venezolanas. Estos conceptos están estrechamente vinculados a la utilización de indicadores de gestión, por cuanto constituyen marcos de referencia para un uso adecuado y válido de tales instrumentos.

  Aunque son numerosos y variados los puntos de vista y opiniones respecto del grado de eficiencia (o ineficiencia) de las universidades, e implícitamente, del mayor o menor grado de calidad que las caracteriza, en este trabajo se aborda el problema de la pertinencia y utilidad de un sistema de indicadores que contribuya a transformar los procesos de gestión que se realizan en estas instituciones y, en consecuencia, a elevar su nivel de calidad, es decir, su funcionamiento integral en atención a su misión y funciones de docencia e investigación. Desde una perspectiva amplia, el tema de la pertinencia forma parte de la agenda de transformación de las universidades latinoamericanas, objeto de estudio por destacados investigadores, entre éstos Brunner, (1997), Crespo (1997) y García Guadilla (1997), entre otros.

Regulación 

Este concepto implica, en el contexto universitario, el examen o diagnóstico del desempeño o funcionamiento de una institución de educación superior y las acciones o mecanismos que se proponen para mantener o cambiar tal nivel de desempeño. En efecto, este concepto tiene un alcance mayor que los conceptos de control o control de calidad, y aunque incluye el proceso de evaluación y la presencia de estándares de desempeño relativo respecto de ciertas expectativas o normativas, éste opera en un campo más amplio que el concepto convencional de  evaluación. Por consiguiente, regular el desempeño de una universidad o programa supone evaluar el desempeño a la luz de los propósitos o estándares de dicho programa, decidir acerca de los cambios requeridos y su ejecución. En síntesis, el proceso de regulación requiere poder, liderazgo, la búsqueda del mejoramiento del sistema y una disposición a la negociación.

Bajo esta perspectiva, el concepto de calidad es "inherente" al proceso de regulación, en tanto que dicho proceso juzga la calidad relativa del programa o institución de que se trate, es decir, su grado de desempeño respecto de estándares normativos de comportamiento institucional. En este sentido, es de importancia crucial determinar claramente por parte de los organismos o agencias responsables del proceso de regulación, bajo qué acepción o acepciones se utilizará el concepto de calidad: si se trata de proporcionar al público interesado seguridad acerca de ciertos niveles de calidad alcanzados por la institución (garantía o seguridad de calidad institucional); si el propósito central es mejorar la calidad de la institución (evaluación de la calidad, control o gestión), o si el propósito es categorizar a las instituciones según rangos diferenciales, es decir, juzgarlas comparativamente. Las decisiones respecto de los propósitos y usos que se harán del concepto de calidad, determinarán enfoques, los métodos y procedimientos a utilizar en el proceso de regulación. Bajo esta premisa, el uso de indicadores puede ser relevante en cualquier de los enfoques más conocidos: logro de objetivos, ambiente institucional y procesos, y cumplimiento o satisfacción de estándares.

Auto regulación 

El concepto de auto regulación está estrechamente asociado al de auto evaluación, en tanto que supone juzgar, según ciertos criterios y estándares, el propio desempeño o progreso de un programa o institución respecto de determinadas metas u objetivos, con el propósito de mejorar dicho desempeño. En un proceso de auto regulación, la institución organiza y ejecuta diagnósticos, estudios o revisiones de sus programas por sí misma, e informa acerca de los resultados a una instancia o agencia externa.

Evaluación institucional.

La evaluación institucional puede ser definida como el proceso sistemático de diagnóstico y solución de los problemas que presenta la institución tanto en sus diversos componentes como en su totalidad, cuyo objetivo es dar respuestas a dichos problemas en correlación con el ambiente sociocultural y político que lo rodea, además de contribuir a su mejoramiento continúo. 

Auto evaluación

  La autoevaluación es un proceso cuyo propósito central es revisar y actualizar los objetivos, programas, políticas, procedimientos, servicios y el ambiente organizacional y académico de la institución, así como su desempeño general, con miras a su mejoramiento, estimulando el compromiso de poner en práctica los procedimientos recomendados para introducir los cambios requeridos.

Como puede observarse, pareciera que los conceptos de evaluación institucional y auto evaluación son sinónimos, sin embargo, no es así, por cuanto la evaluación institucional puede ser realizada por agentes u organismos tanto internos como externos (por ejemplo, la revisión por pares o "peer review"), en tanto que la auto evaluación es eminentemente un proceso de auto estudio, basado en la reflexión, análisis y diagnóstico efectuados por los propios actores dentro de la institución: profesores, estudiantes, personal administrativo y otros agentes relevantes.

Presentación de Cuentas y Estado Evaluativo.

  El concepto de presentación de cuentas se ha convertido en uno de los lugares comunes de uso más frecuente en el ámbito educativo venezolano, y en particular de las universidades. Una explicación posible de tal frecuencia en el uso de esta expresión reside en las deficiencias generalmente asociadas a la gestión de estas instituciones, y a la preocupación concomitante de ciertos sectores de la sociedad por disponer de alguna evidencia respecto de la racionalidad y eficiencia con las cuales se utilizan los recursos financieros otorgados por el gobierno a las universidades públicas. Así, la  presión que se registra por parte de algunos sectores respecto de la necesidad de una rendición o presentación de cuentas, tanto al estado como a la sociedad, está estrechamente vinculada a la crisis económica que confronta el país, y la consiguiente contracción de recursos disponibles para la educación superior, unidas a la necesidad de sustituir el modelo del Estado benefactor acostumbrado a suministrar grandes recursos financieros a estas instituciones sin exigir, a cambio, resultados que se correspondan, en cantidad y calidad, con la magnitud de tales erogaciones.

Esta situación está asociada al surgimiento, en los países europeos durante la década de los años ochenta, del denominado Estado evaluativo, como respuesta a la necesidad de mantener o mejorar la calidad de la educación superior dentro de nuevas circunstancias tales como el incremento del estudiantado, el número de áreas de estudio y las restricciones presupuestarias que comportan cuestiones relacionadas con la calidad de los procesos y productos de la educación superior. Como señala Brunner (1997: 25)

"(...) los gobiernos se han visto llevados, por este camino, a ser más cuidadosos con el gasto público, a exigir value for money y a reclamar de las instituciones de educación superior que se hagan responsables frente a la sociedad y las autoridades por el uso de los recursos provenientes del tesoro público y por la efectividad de sus resultados y la calidad de sus productos (accountability)"

El Concepto de Calidad: Diversas Acepciones

El Concepto Tradicional de Calidad

Este concepto está asociado a la idea de proporcionar un producto o servicio distintivo y especial, el cual confiere estatus al propietario o usuario  y supone el establecimiento de elevados estándares, así como costos muy elevados que hacen tal producto o servicio inaccesible a la mayoría de personas. Desde este punto de vista, la calidad es algo exclusivo, es decir, al alcance sólo de unos pocos. Además, la calidad no es determinada mediante una evaluación del producto o servicio que se ofrece, sino que es identificada con la exclusividad o inaccesibilidad de éste,  por lo cual la calidad es convertida en una suerte de categoría metafísica la cual escapa a la evaluación según ciertos criterios, considerándose inherente al objeto que la posee.

En el caso venezolano, es posible encontrar ejemplos de tal percepción de la calidad. Sin embargo, juzgar a las universidades de conformidad con los estándares de excelencia de Harvard, Oxford o Cambridge sería, además de injusto, inútil, por cuanto no es posible establecer criterios y estándares de validez universal y además sería irreal pretender hacerlo, dados su carácter exclusivo y los elevados estándares que supone. El concepto de calidad es relativo y no absoluto, y en consecuencia debe responder al contexto sociocultural en el cual se utiliza.

Una versión educativa del concepto de calidad como algo distintivo o excepcional asocia ésta con la excelencia, en el sentido de sobrepasar altos estándares, e identifica sus componentes destacando la dificultad presente en el logro de dichos estándares. La concepción basada en los recursos descansa en la idea según la cual la excelencia depende fundamentalmente de la abundancia de recursos, existiendo una relación directa entre ambas. Tales recursos son de tres tipos: financieros, personal docente y de investigación de alta calidad, y estudiantes de alto rendimiento, para cada uno de los cuales existen los criterios de evaluación correspondientes.

Calidad como conformidad con ciertas especificaciones o estándares

Este concepto está asociado a la noción de "control de calidad" en la industria, y supone que la calidad de un producto se evalúa en términos de su correspondencia con ciertas especificaciones, y se atribuye a aquellos productos que satisfacen estándares mínimos establecidos por el fabricante, descartándose los que no satisfacen tales estándares. Según este punto de vista, la calidad mejora si se elevan los estándares, por lo que una educación que satisface elevados estándares es considerada como de alta calidad. 

En el caso de Venezuela, si se considera la educación como un servicio y a los estudiantes, padres o representantes como los "usuarios", de aplicarse estrictos controles de calidad al desempeño de estas instituciones, probablemente surgirían conflictos de difícil solución. 

Calidad como adecuación a un propósito

Según este punto de vista, la calidad es juzgada en términos del grado en que un producto o servicio satisface los propósitos establecidos previamente. Este concepto es utilizado con frecuencia por los analistas de la educación superior, ya que ofrece un modelo que especifica lo que el producto o servicio debe ser en diferentes niveles de la institución, y además toma en consideración los cambios en el tiempo. Sin embargo, su mayor desventaja reside en las dificultades que comporta la definición de los propósitos o finalidades de la universidad, ya que puede haber tantos propósitos como puntos de vista, dependiendo de los sectores y grupos sociales y políticos involucrados y de quiénes tengan acceso a la definición de tales propósitos.

Evidentemente, existen modelos diferentes de universidad, cada uno con propósitos más o menos definidos. Así, existe la universidad cuya finalidad fundamental es ofrecer educación al mayor número de personas; la universidad con fines eminentemente académicos y profesionales, y la institución cuyos fines fundamentales son la investigación. 

En Venezuela, la redefinición del rol social, la misión y funciones de la universidad constituye un problema prioritario. Por consiguiente, los dilemas de excelencia frente a masificación, calidad frente a cantidad, universidad elitesca frente a universidad popular, eficiencia frente ineficiencia, entre otros, tendrán que ser analizados en profundidad y habrá de decidirse cuál es el modelo de universidad que más conviene al país, ante los cambios que tienen lugar en ámbitos diversos. Así, las funciones tradicionales de docencia, investigación y extensión están siendo revisadas críticamente, y se están estableciendo sistemas de indicadores de calidad y excelencia para cada función, de conformidad con la situación y los nuevos roles que le corresponde cumplir a la universidad venezolana en particular y a la educación superior en general.

Calidad como efectividad en el logro de fines institucionales

Este concepto es una variante del concepto de calidad como adecuación a un propósito, pero referido a la evaluación de la calidad a nivel institucional general. En el caso de Venezuela, la misión establecida en la Ley de Universidades -promulgada en 1958 y reformada en 1970- para estas instituciones, se expresa, aunque no en forma explícita, en las finalidades de docencia, investigación  y extensión, correspondiendo la realización de las dos primeras a las escuelas y los institutos, respectivamente, y la tercera a la institución en su conjunto, a través de programas diversos, auspiciados a diferentes niveles organizativos.

Aunque se han registrado numerosos intentos orientados a introducir algunas formas de control en el desarrollo de las actividades de docencia, investigación y extensión, y cada nuevo equipo de autoridades generalmente trae en su agenda de gobierno nuevas ideas y nuevos proyectos los cuales son ampliamente promocionados durante el primer año de la gestión respectiva, se trata siempre de proyectos que no logran la credibilidad y el apoyo necesarios como para propiciar la participación de profesores, estudiantes y personal técnico y administrativo en las proporciones requeridas por un proyecto de carácter institucional.

Cada rector y cada vice-rector suelen ser conocidos o recordados por algún plan innovador cuya denominación varía según el estilo personal y los propósitos que cada uno persiga: auditorias académicas, planes de reforma académica, evaluaciones académicas o institucionales, rediseños curriculares y otras denominaciones, las cuales son sólo variaciones sobre el mismo tema de la innovación y el mejoramiento académico. Un proceso similar tiene lugar en el ámbito de cada facultad o estructura equivalente, pero generalmente bajo un clima de improvisación, discontinuidad en el esfuerzo y desconocimiento de los resultados, si es que alguna vez se obtienen.

El clima mencionado, el cual caracteriza a la mayoría de las universidades públicas venezolanas, pone de relieve la ausencia de mecanismos y procedimientos que aseguren o garanticen, en algún grado, el logro y mantenimiento de la calidad institucional, por lo que resulta muy difícil la puesta en práctica del concepto de la calidad como efectividad en el logro de las metas o misión institucional, ya que éste está asociado a la existencia de los mecanismos y procedimientos mencionados antes. De aquí que el presente trabajo constituya un paso de avance en la dirección de realizar estudios que conduzcan a la puesta en práctica de procesos de planificación, toma de decisiones y evaluación que contribuyan efectivamente a canalizar los recursos disponibles en la dirección de obtener resultados que puedan ser sometidos a discusión por los diversos sectores y grupos que integran la educación superior. 

Calidad como Satisfacción de las Necesidades de los Consumidores

La definición de calidad como "satisfacción de las necesidades de los consumidores", como las definiciones anteriores, confronta algunos problemas para los cuales no hay soluciones fáciles. Uno de tales problemas se refiere a los conceptos de "cliente", "usuario" y "consumidor". ¿Quién es el consumidor en educación superior? ¿Es el usuario del servicio, en este caso el estudiante, o es la entidad u organismo que paga por el servicio, el empleador? ¿Y en cuanto al estudiante, es éste el consumidor, el producto o ambos? En efecto, los conceptos de "productor" y "consumidor" difícilmente pueden ser equivalentes a los conceptos de profesor y estudiante, respectivamente, dadas las características de la relación que tiene lugar entre ambos, por lo cual adquiere aun mayor importancia definir la calidad tomando en consideración las características específicas de la educación superior en cada contexto sociocultural y político, sin perder de vista que la calidad y la excelencia no están en conflicto con la utilidad y la pertinencia social.

Calidad como presentación de cuentas.

El concepto de calidad asociado a la "presentación de cuentas" es, sin duda, el concepto más controversial respecto de la calidad de la educación superior, debido a las implicaciones que presenta. Evidentemente, por una parte, supone la competición por recursos financieros entre instituciones o programas, así como una estrecha relación entre el mercado y sus fluctuaciones y mecanismos y, por otra, el proceso de financiamiento está relacionado con la evaluación de la calidad, y en consecuencia implica la injerencia del gobierno en la evaluación de la institución, lo cual puede implicar a su vez el uso de la evaluación con propósitos punitivos o de discriminar entre instituciones de "baja" y "alta" calidad. 

En estrecha relación con el concepto de calidad como "accountability" o expresión de la eficiencia de una institución o programa, se ha desarrollado, durante los últimos veinte años, aproximadamente, especialmente en los países de Europa Occidental, el concepto de "indicadores de desempeño", los cuales cumplen una función de gran importancia en el control de la calidad de los procesos propios de la educación superior.  Según la definición de la OCDE (1994), "los indicadores son señales derivadas de bases de datos o de datos de opinión que indican la necesidad de explorar las desviaciones con respecto a niveles normativos u otros niveles preseleccionados de actividad o ejecución.".

Esta noción ha sido diferenciada por la OCDE en tres categorías: (a) indicadores para controlar la respuesta institucional a metas o políticas gubernamentales; (b) indicadores de enseñanza/aprendizaje, investigación y servicio; y (c) indicadores requeridos en la gerencia universitaria. En este sentido, los indicadores propuestos en la primera fase del Proyecto Interinstitucional Indicadores de Gestión para las Universidades Venezolanas, incluye indicadores que corresponden a las dos últimas categorías, en tanto que la primera puede ser incluida en la segunda fase. 

Desde la perspectiva de los países de Europa Occidental, la selección y refinamiento de indicadores de desempeño ha constituido una tarea de gran importancia, no obstante las dificultades de diversa índole confrontadas hasta ahora. Sin embargo, en los países latinoamericanos, y particularmente en aquellos con sistemas educativos centralizados, como es el caso de Venezuela, las reservas y dudas respecto del uso de indicadores no son del todo infundadas, ya que tales indicadores se prestan a ser utilizados como fines en sí mismos, en lugar de como medios para el logro de un fin legítimo como es el mejoramiento de la calidad de una institución o programa. En efecto, el uso inadecuado de indicadores en evaluación de la educación superior podría conducir a una situación análoga a la de "estudiar para el examen", es decir, focalizar la atención de la institución o el programa en ciertos aspectos generalmente cuantificables y relativamente fáciles de observar, en desmedro de otros de mayor relevancia o trascendencia, y de aspectos o dimensiones cualitativas difíciles de evaluar. 

Calidad como transformación

El concepto de calidad como transformación sugiere ciertas reminiscencias filosóficas, en tanto que alude a la concepción dialéctica de los fenómenos, es decir, a la conversión de ciertas cosas en otras mediante cambios cualitativos. En el contexto educativo esta noción de calidad adquiere una relevancia extraordinaria, por cuanto el objeto central del proceso educativo, el estudiante, no es de la misma naturaleza ni puede ser considerado de la misma manera que se consideraría cualquier otro  "consumidor" o "usuario". De hecho, el proceso educativo es interactivo, dialógico, y en consecuencia entraña cambios significativos en el estudiante, no sólo expresados en la adquisición de conocimientos y destrezas, sino más importante aun, en sus cambios actitudinales y de valores.

Como puede observarse, el concepto de calidad como trasformación tiene un cierto matiz utópico, pero no hay que perder de vista que el impacto resultante del  paso por la institución, espera aún por su evaluación en términos comprensivos y realmente válidos.

Respecto de las definiciones generadas en el propio seno de la universidad, éstas también son múltiples, pero en general se relacionan con los conceptos de insumos, procesos y productos de una institución, así como con el concepto de "valor agregado". En consecuencia, definir la calidad de la educación superior supone definir criterios que reflejen tales conceptos. Así, juzgar la calidad desde el punto de vista de los insumos, significa tomar en consideración la naturaleza y magnitud de los recursos disponibles, las características de los estudiantes que ingresan, las características del profesorado, la dotación de las bibliotecas y otras instalaciones y los recursos financieros, en tanto que evaluar la calidad de los procesos supone considerar la participación de los diferentes grupos que interactúan en los procesos académicos, administrativos y gerenciales de la institución.

Puede concluirse, entonces, que la definición de la calidad constituye un problema más propicio a la negociación que al logro de un acuerdo unánime, dado el carácter relativo de este concepto. En efecto, siempre habrá tantas definiciones de calidad como puntos de vista de los sectores o grupos involucrados en el debate.

Además, la definición de la calidad dependerá también de las circunstancias y de los cambios sociales, políticos y culturales que tienen lugar en un período de tiempo determinado. Como el concepto de belleza, el concepto de calidad no es estático sino dinámico, cambiante y sujeto a los factores sociales circundantes en el momento en que es definido. Por consiguiente, la evaluación de la calidad de la educación superior requiere, como condición básica, la definición clara y precisa de los criterios e indicadores a partir de los cuales se han de emitir juicios de valor acerca de sus aspectos o dimensiones relevantes.

Sin tal definición y una clara articulación entre los criterios e indicadores seleccionados y los instrumentos y procedimientos a utilizar, la evaluación que se realice carecerá de validez, es decir, no reflejará plenamente el acuerdo y la congruencia que debe existir entre los resultados obtenidos y los valores implícitos en los diferentes puntos de vista expresados por los distintos actores involucrados.

Las consideraciones anteriores conducen a concluir que la evaluación de la calidad y la excelencia de la universidad requiere tomar en cuenta dos premisas: en primer lugar, la búsqueda sistemática y continua de la calidad sin perder de vista el concepto de  pertinencia, pero desde una perspectiva multidimensional, como la concibe García Guadilla (1997), es decir, no sólo como la atención a necesidades locales inmediatas, sino también en términos de la selección de la información más relevante en relación con el contexto en que operan las instituciones de educación superior, la organización trans disciplinaria del conocimiento, una nueva concepción de las profesiones, una nueva función social de la universidad y una nueva visión del desempeño de sus egresados. Esta visión de la pertinencia institucional, ha de responder, como se dijo al comienzo, a la contextualización de la evaluación, dentro de una atmósfera de confianza propicia a los cambios que se proponen.

En segundo lugar, una concepción de la evaluación que tenga como marco de referencia la institución en su totalidad, ubicada dentro de un contexto sociocultural con características que lo diferencian de otros contextos y que en consecuencia considera que el mejoramiento institucional continuo sólo es posible si se logra el mayor grado de participación y compromiso por parte de todos los sectores, grupos y personas interesados en el desarrollo y permanencia de la universidad. 

Así, del análisis de todas las definiciones consideradas es posible concluir que el concepto de calidad es un concepto multidimensional, relativo, y fuertemente influido por el aspecto o componente central a considerar, por ejemplo, dentro de una perspectiva sistémica, los insumos, procesos o productos; los fines que orientan su estudio; las funciones que se consideren fundamentales como expresión de la misión institucional: docencia, investigación, extensión y servicio; o criterios extrínsecos e intrínsecos relacionados con la calidad.  

Sin embargo, el estudio del concepto de calidad no debe conformarse sólo con el análisis de los atributos o rasgos que lo caracterizan, sino que es necesario, además, ubicarlo en el contexto socio cultural e histórico del cual  es parte la institución o programa objeto de evaluación. La calidad es un concepto con profunda consistencia histórica, el cual ha respondido siempre a expectativas muy diversas, asociadas a movimientos y desarrollos sociales pertenecientes a épocas, culturas y momentos definidos, cada uno de los cuales caracterizado por intereses y exigencias relacionados con la calidad, pero susceptibles de integración en una perspectiva de la evaluación y de la calidad cuyo propósito central sea el cambio y mejoramiento general de la institución.

Indicadores de gestión.

Se entienden como la expresión cuantitativa del comportamiento o el desempeño de toda una organización o una de sus partes, cuya magnitud al ser comparada con algún nivel de referencia, puede estar señalando una desviación sobre la cual se tomarán acciones correctivas o preventivas según el caso. Son un subconjunto de los indicadores, porque sus mediciones están relacionadas con el modo en que los servicio o productos son generados por la institución. El valor del indicador es el resultado de la medición del indicador y constituye un valor de comparación, referido a su meta asociada. Es una unidad de medida que permite el seguimiento y evaluación periódica de las variables claves de una organización, por comparación entre información interna de distintos años, por comparación con información externa de otras organizaciones, y por comparación con valores preestablecidos.

En el desarrollo de los Indicadores se deben identificar necesidades propias del área involucrada, clasificando según la naturaleza de los datos y la necesidad del indicador. Esto es fundamental para el mejoramiento de la calidad, debido a que son medios económicos y rápidos de identificación de problemas.

El principal objetivo de los indicadores, es poder evaluar el desempeño del área mediante parámetros establecidos en relación con las metas, así mismo observar la tendencia en un lapso de tiempo durante un proceso de evaluación. Con los resultados obtenidos se pueden plantear soluciones o herramientas que contribuyan al mejoramiento o correctivos que conlleven a la consecución de la meta fijada.

Criterios

Cada medidor o indicador debe satisfacer los siguientes criterios:

  • Medible: El medidor o indicador debe ser medible. Esto significa que la característica descrita debe ser cuantificable en términos ya sea del grado o frecuencia de la cantidad.
  • Entendible: El medidor o indicador debe ser reconocido fácilmente por todos aquellos que lo usan.
  • Controlable: El indicador debe ser controlable dentro de la estructura de la organización.

Tipos de indicadores.

En el contexto de orientación hacia los procesos, un medidor o indicador puede ser de proceso o de resultados. En el primer caso, se pretende medir que esta sucediendo con las actividades, en el segundo se quiere medir las salidas del proceso.

También se pueden clasificar los indicadores en indicadores de eficacia o de eficiencia. El indicador de eficacia mide el logro de los resultados propuestos. Nos indica si se hicieron las cosas que se debían hacer, los aspectos correctos del proceso. Los indicadores de eficacia se enfocan en el qué se debe hacer, por tal motivo, en el establecimiento de un indicador de eficacia es fundamental conocer y definir operacionalmente los requerimientos del cliente del proceso para comparar lo que entrega el proceso contra lo que él espera, de lo contrario, se puede estar logrando una gran eficiencia en aspectos no relevantes para el cliente.

Los indicadores de eficiencia miden el nivel de ejecución del proceso, se concentran en el Cómo se hicieron las cosas y miden el rendimiento de los recursos utilizados por un proceso. Tienen que ver con la productividad.

Partes: 1, 2, 3

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