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La domesticación de la tecnología




  1. Del electromagnetismo a los semiconductores
  2. Evolución histórica y "rupturas" de la física
  3. La revolución científica del siglo XX
  4. Cambios paradigmáticos en la evolución histórica de la electrónica. Hitos tecnológicos
  5. Génesis y evolución del transistor
  6. De la revolución científica a la revolución tecnológica
  7. Definiciones de paradigma
  8. El paradigma tecnológico del transistor
  9. Cambio de paradigma y revolución tecnológica
  10. El significado de la revolución tecnológica de transistor. Retroalimentación con la ciencia
  11. La domesticación de la tecnología
  12. Diferentes acepciones para la domesticación
  13. Sistema tecnológico e impacto social
  14. Una mirada final a las implicaciones actuales y a las perspectivas de la tecnología para la sociedad
  15. Referencias bibliográficas

Introducción

Con el presente documento se pretende, en principio, hacer una aproximación a la estructura de la revolución tecnológica que los desarrollos de la física cuántica, con el hito científico-tecnológico del transistor, produjeron para el avance de la electrónica y la transformación de la actual civilización, a partir del concepto de domesticación de la tecnología.

La propuesta consiste en hacer un análisis paradigmático de aproximación a la estructura de la revolución tecnológica que la física cuántica generó con la teoría física de los semiconductores y la concepción, el diseño y la fabricación del transistor por parte de los laboratorios Bell de AT&T (American Telephone and Telegraph), en 1948, a partir de los trabajos de John Bardeen, William Shockley y Walter Brattain, en una época en que las principales compañías de investigación de los Estados Unidos comenzaron a reenfocar sus esfuerzos hacia productos necesarios para una economía de post-guerra, con lo cual se transformó la sociedad de la época, de manera radical.

Sin duda, el acontecimiento de la invención del transistor parte en dos el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y es uno de los hitos científico-tecnológicos de mayor resonancia en el siglo pasado. Con referencia en la Estructura de las Revoluciones Científicas de Thomas Kuhn, se hace una aproximación a la revolución paradigmática que significó la tecnología del transistor, como una revolución tecnológica, en contraposición a la tecnología de los tubos de vacío, que era el paradigma que imperaba hasta entonces.

Como consecuencia de esta revolución, hubo una conmoción en los cimientos mismos de la actual civilización de tal suerte que nuestra sociedad no volvió a ser la misma desde entonces.

Se mostrará como el transistor posibilitó, de múltiples e insospechadas maneras, la "domesticación de la tecnología" de una forma que no hubiera podido imaginarse jamás sin su aparición. La conmoción del transistor tuvo un tremendo impacto en el progreso de la ciencia y la tecnología desde aquél momento y la domesticación, como consecuencia inmediata, generó una mejoría sin precedentes en la calidad de vida de la gente y la sociedad en general; pero, de igual manera, generó riesgos insospechados por la gran celeridad con la que se sucedieron los cambios y el extenso rango de posibilidades de desarrollo científico-tecnológico en el que incidió.

El acercamiento al concepto de domesticación se hace desde tres perspectivas que ilustran claramente su impacto, desde el punto de vista de lo "doméstico", y las intrincadas relaciones y consecuencias que ella generó, dignas de análisis por parte de la sociología y la filosofía de la tecnología y los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad.

De esta forma, la aproximación a la estructura de esta revolución tecnológica conlleva, necesariamente, la necesidad de tener en cuenta los factores de progreso y de riesgo en el seno mismo del desarrollo de esta tecnología y, de especial manera, en la manera como con ella se impactó el desarrollo de un amplio espectro de áreas del conocimiento y campos de aplicación: la física, la química, la astronomía, las comunicaciones, la medicina, la agricultura, la computación, el control industrial, la recreación, la educación, entre muchos otros. Se evidenciará, en todo caso, el tremendo impacto de la domesticación de la tecnología en las condiciones de vida de los seres humanos y en el establecimiento de intrincadas y complicadas relaciones en la triada Ciencia-Tecnología y Sociedad (CTS) y de cómo influyó en la consolidación de una era de la información, y en el advenimiento de la sociedad del conocimiento.

1. Del electromagnetismo a los semiconductores.

Evolución histórica y rupturas de la física

Es importante mostrar en un esquema los distintos campos de la física y evidenciar la interrelación entre ellos y, en especial, su posición en el marco de su evolución, mostrando las rupturas sustanciales que dieron origen a otras formas del pensamiento y a otras concepciones del mundo.

El gráfico de la página siguiente da cuenta, de manera panorámica, de la evolución de la física desde el modelo aristotélico, pasando por dos grandes rupturas de la física que tuvieron un impacto significativo en el pensamiento y la cultura de la época dado que cambiaron radicalmente la visión del universo: la ruptura causada por la revolución copernicana y la causada por la teoría de la relatividad de Abert Einstein y la mecánica cuántica de Max Planck, en lo que constituye la física moderna desde el año 1905. Dichas rupturas no fueron sólo fracturas epistemológicas sino también culturales ya que sacudieron los cimientos del aparato de la física que, hasta esos momentos, permitía validar la representación característica de la naturaleza. Las teorías de Einstein y Planck constituyen, por consiguiente una revolución conceptual de la que aún hoy, todavía no nos recuperamos.

Es importante resaltar aquí la aparición de esa gran teoría unificadora de la física, en relación con los fenómenos eléctricos y magnéticos, en lo que se conoció como la teoría electromagnética formulada por el físico escocés Clerk Maxwell, teoría que permitió integrar los fenómenos eléctricos y magnéticos mediante un conjunto de ecuaciones generales que explicaban perfectamente la propagación del campo electromagnético y la naturaleza de la luz.

Lo realmente sorprendente de las ecuaciones de Maxwell es que la conocida velocidad de la luz (300.000 km/seg.) no es sólo un viejo dato experimental, ratificado por la teoría einsteniana, sino que también se desprende de las ecuaciones del electromagnetismo formuladas por Maxwell en los años sesenta del siglo XIX. Dicha coincidencia extraordinaria demostró dos cosas realmente importantes: que la luz es una onda electromagnética y que su velocidad es una propiedad fundamental de la naturaleza como lo demostraría posteriormente Albert Einstein.

EVOLUCIÓN HISTORICA Y "RUPTURAS" DE LA FISICA


 

La teoría electromagnética permitió la explicación y la aplicación de fenómenos asociados a la transmisión de ondas electromagnéticas y al funcionamiento del tubo o bulbo de vacío con el que nace la electrónica de tubo de vacío, que dominó el escenario de dicha tecnología durante aproximadamente medio siglo hasta la aparición del transistor en 1948.

En el gráfico también puede apreciarse que con la aparición de las teorías que sustentan la física moderna del siglo XX se creó un nuevo campo de investigación científica que habría de denominarse física de semiconductores, la cual dio origen a una ruptura con la electrónica de vacío, con el desarrollo del transistor y los circuitos integrados, en lo que conocemos como electrónica de estado sólido, la cual sería la génesis de una nueva revolución tecnológica y permitiría la revolución de la información

La revolución científica del siglo XX

La revolución conceptual que entraña las teorías de la física moderna surge a partir de varios estudios y conceptos que vale la pena recordar brevemente:

  • El estudio de la electrodinámica de los cuerpos en movimiento que da origen a la teoría especial de la relatividad
  • La intercambiabilidad de los conceptos de masa y energía y la velocidad de la luz como una cantidad constante
  • La teoría de la relatividad general que incluye los efectos de la gravedad
  • Los estudios de la radiación del cuerpo negro y la introducción del concepto de cuanto de energía
  • La cuantización de los niveles de energía en el modelo atómico de Bohr
  • La dualidad onda-partícula
  • El principio de incertidumbre
  • La física de altas energías y la física de partículas.
  • La física atómica, los fenómenos de fusión y fisión nucleares
  • Los semiconductores y la física del estado sólido

Sin duda alguna, la revolución científica del siglo XX, causada por las concepciones relativística y cuántica de un universo dinámico y en expansión, ha dado lugar a una nueva y radical representación del universo y de la naturaleza. Esta nueva representación de la naturaleza se articula sobre la base de fenómenos cuánticos enfocados probabilísticamente de lo que se deriva una nueva rama de la física, la de los semiconductores, que dieron origen a otra gran revolución tecnológica: la del transistor, la cual a su vez posibilitó una nueva revolución cultural que inaugura la era de la información y la sociedad del conocimiento, de lo cual se hablará más adelante.

Puesto que la física moderna ha trascendido la visión mecanicista y cartesiana del mundo, su desarrollo está ocasionando un fuerte impacto en las demás ciencias, y se erige como una teoría paradigmáticamente modeladora y epistemológicamente unificadora, de acuerdo con Miguel Martínez Miguélez (El paradigma emergente, p. 181). De hecho, la física de semiconductores y el desarrollo del transistor presupuso una ruptura con la electrónica de vacío, surgiendo como un nuevo paradigma, un paradigma emergente que da cuenta de nuevos fenómenos y aplicaciones que no sólo no eran explicables desde la teoría electromagnética sino que no eran posibles sin la existencia de la nueva teoría relacionada con dispositivos de estado sólido.

La ruptura entre la electrónica de vacío y la electrónica de estado sólido puso de manifiesto la génesis de un nuevo paradigma físico y, dada esa estrecha relación entre ciencia y tecnología en este campo, generó, por consiguiente un nuevo paradigma tecnológico.

Cambios paradigmáticos en la evolución histórica de la electrónica. Hitos tecnológicos

El gráfico de la página siguiente ilustra, de manera concisa, la evolución histórica que ha tenido la electrónica desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Con el descubrimiento del "Efecto Edison" en 1883 por parte de Thomas Alva Edison, se tiene lo que podríamos llamar el precursor de la electrónica.

En aquellos años se estaban haciendo trabajos experimentales en el desarrollo para la transmisión y recepción de las ondas de radio, lo cual se llevaba a cabo mediante el uso de técnicas electromagnéticas por medio de la generación de "chispas" de alta corriente. De este modo, el científico inglés John Ambrose Fleming desarrolló el primer tubo de vacío con aplicaciones prácticas, el diodo, con el fin de detectar las débiles corrientes de las ondas de radio y convertirlas en corriente eléctrica.

Posteriormente aparecería el triodo, desarrollado por Lee de Forest, con el que se marcó el nacimiento definitivo de la tecnología electrónica, el cual se denominaría "Audión". A partir de ahí, la electrónica de tubo de vacío evidenció una gran evolución que permitió el desarrollo de las telecomunicaciones y de la computación previa a los dispositivos de estado sólido, y entraría en declive a partir de la introducción del transistor y la puesta en escena del circuito integrado.

Podríamos decir que el transistor convirtió al tubo de vacío en una pieza de museo e inauguró una nueva era. No obstante, los tubos no desparecieron totalmente, dado que aún los encontramos en instrumentos y equipos electrónicos como los osciloscopios, instrumentos médicos como los ecógrafos, en radares, monitores de computadora, amplificadores de radiofrecuencias de alta potencia, por aquello de las altas frecuencias y altas potencias a las que no responden los elementos semiconductores, y en muchas otras aplicaciones científicas, industriales y comerciales.

Génesis y evolución del transistor

Hacia finales de 1945, las principales compañías de investigación de los EEUU comenzaron a reenfocar sus esfuerzos hacia productos necesarios para una economía de posguerra. Las comunicaciones y las necesidades de cálculos de alta velocidad eran el motor que jalonaba una nueva era de desarrollo científico y tecnológico, y fue así como los laboratorios Bell (de AT&T) se dedicaron a buscar una alternativa de estado sólido al versátil pero limitado tubo de vacío.

El tubo de vacío adolecía de problemas tales como el gran peso, el alto volumen de ocupación de espacio, el calentamiento y el alto consumo de energía, lo cual era un conjunto de problemas que había que resolver y para ello contaban con grandes conocimientos científicos sobre los materiales semiconductores, como el silicio y el germanio, adquiridos durante el desarrollo del radar. Gracias a las investigaciones adelantadas por un equipo conformado por Stanley Morgan, William Shockley, John Bardeen y Walter Brattain, en los años 1946-1947, descubrieron el efecto transistor, mediante el cual inventaron el transistor, un acrónimo de transfer resistor.

CAMBIOS PARADIGMÁTICOS EN LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ELECTRÓNICA


El anuncio público se hizo en 1948 y con el se conocieron las primeras grandes aplicaciones: como oscilador, como amplificador y como conmutador. De inmediato, exhibió sus tremendas ventajas sobre el dispositivo electrónico que le antecedió, el tubo de vacío: calentamiento mínimo, menor consumo de energía, mayor velocidad y facilidad de producción en serie, menor costo, peso insignificante, y menor tamaño, todo lo cual contribuyó a crear la era de la miniaturización de los voluminosos dispositivos electrónicos de tubos de vacío que funcionaban en la época.

El invento del transistor constituye, sin duda, uno de los inventos más importantes y decisivos del siglo XX. Podríamos afirmar que parte en dos la historia de la tecnología, y al igual que la revolución científica del siglo anterior, originada por la teoría cuántica y relativística de la física, el transistor origina una nueva revolución tecnológica cuyo impacto no cesa hoy y continuará en los años venideros.

Tan diminuto dispositivo es el corazón de una revolución cultural sin precedentes con el advenimiento de la era de la información y la sociedad del conocimiento, que nacen a partir del desarrollo del computador. El aporte del transistor a la computación con fines militares fue decisivo porque permitió pasar de los lentos, pesados y voluminosos computadores de tubo de vacío, de gran consumo de energía y generación de calor, que ocupaban el espacio de un estadio de fútbol o, en el mejor de los casos, un edificio completo, tales como el JOHNNIAC, el ENIAC, el MARK I y el MARK II, entre otros.

Por otra parte, el transistor, posibilitó la miniaturización de los equipos que antes funcionaban con tubos de vacío, con lo cual se desarrollaron sistemas de comunicaciones más avanzados y le permitió al ciudadano de a pie, acceder a la radio transistorizada, portátil, con lo cual se da comienzo a la era de la electrónica de consumo, la era de los electrodomésticos y de las comodidades tecnológicas para el hogar y de las ayudas tecnológicas para la educación, para las oficinas, y en general para la industria.

Con el posterior desarrollo del circuito integrado o chip, en donde se evidenciaba la integración de cientos y miles de transistores en una diminuta superficie, nace la era de la microelectrónica y de la computación de alta velocidad y gran capacidad de procesamiento, con el microprocesador como el circuito integrado más emblemático después del amplificador operacional analógico, también basado en transistores.

En el desarrollo de la computación, a nivel de hardware y software, y todo lo que ello ha significado para el mundo moderno: la era del Internet, una nueva revolución en la era de la información y el conocimiento, y la globalización, tuvieron gran incidencia las aportaciones de empresas como IBM, Intel, Apple y Microsoft, sin las cuales no hubiera sido posible la era de la información, por lo menos, como la conocemos hoy en día.

Veamos, en la gráfica de la siguiente página, una síntesis de la evolución de la electrónica de estado sólido desde las teorías científicas que le dieron soporte hasta el desarrollo de la microelectrónica y la nanoelectrónica. Con esta última se quiere significar el alto nivel de integración alcanzado en nuestros días y las posibilidades futuras de llegar a niveles de integración a escala cuántica.

2. De la revolución científica a la revolución tecnológica

Para entender el concepto de revolución tecnológica, haremos una aproximación a partir de los conceptos generados por Thomas Kuhn en su trabajo sobre la estructura de las revoluciones científicas y los elementos conceptuales básicos que subyacen allí, en especial el relacionado con el concepto de paradigma, para hacer una aproximación hacia el concepto de revolución tecnológica en general, y del transistor en particular, originada a su vez por la revolución científica que significó la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica.

De acuerdo con el texto clásico de Kuhn ("The Structure of Scientific Revolutions"), éste procura ofrecer una teoría del cambio científico, en la que proporciona unos elementos para hacer un análisis teórico que permita reflexionar, entre otras cosas, sobre la naturaleza y la necesidad de las revoluciones científicas y que, por extensión, puede aplicarse al cambio tecnológico

Evolución de la electrónica de estado sólido

Algunos de esos elementos son: comunidad científica, paradigma, revolución teórica, revolución científica, ciencia normal, ciencia extraordinaria, crisis, cambio paradigmático, conocimiento acumulativo, inconmensurabilidad, etc.

En el capítulo dedicado a las "revoluciones como cambios en la concepción del mundo", según Kuhn, los cambios de paradigma inducen una revolución en la concepción que se tiene del mundo (Ibarra, Andoni. "El cambio científico: con Kuhn, más allá de kuhn", 2004), con lo cual puede asumirse, de manera análoga, que un cambio de paradigma tecnológico, o mejor aún, científico-tecnológico como lo constituye la electrónica de estado sólido, induce igualmente una revolución en la concepción del mundo, como efectivamente ha ocurrido, dadas las implicaciones, no sólo tecnológicas y científicas, sino sociales, culturales y políticas que indujo la revolución tecnológica del transistor, como se mostrará posteriormente.

Definiciones de paradigma

Con la intención de abordar la aplicación del concepto de paradigma al ámbito tecnológico, se plantearán diferentes acepciones que permitirán concretar la idea que se tiene sobre él. EL término paradigma tiene sus raíces en la palabra griega de paradigma, que significa "modelo, ejemplo, marco o patrón".

Desde 1962, cuando Kuhn llevó su concepto de paradigma al campo de los estudios y teorías sobre la ciencia han aparecido diversas definiciones que vale la pena relacionar, partiendo de la de quien acuñó el concepto: "los paradigmas científicos son ejemplos aceptados de la práctica científica actual, ejemplos que combinan ley, teoría, aplicación e instrumentación y proporcionan modelos a partir de los cuales se manifiestan las tradiciones coherentes particulares de la investigación científica", y agrega: "los hombres cuya investigación científica se basa en paradigmas compartidos están sujetos a las mismas reglas y patrones en la práctica científica".

Adam Smith ("Los poderes de la mente"), por otra parte plantea: "Paradigma es un conjunto compartido de suposiciones; es la manera como percibimos el mundo. El paradigma nos explica el mundo y nos ayuda a predecir su comportamiento". Y hace una afirmación contundente: "Cuando estamos en medio de un paradigma, es difícil imaginar cualquier otro paradigma".

Si retrotraemos el paradigma de la electrónica de vacío y le aplicamos esta afirmación, es fácil prever que quienes estaban inmersos en él difícilmente podrían haber imaginado la existencia o posibilidad de existencia de otro paradigma distinto; más si se tiene en cuenta que el tubo de vacío provenía de la teoría electromagnética, anterior a la revolución científica de la relatividad y la mecánica cuántica, no era fácil prever que el desarrollo de la física semiconductores, basada en las dos teorías mencionadas, daría lugar a un desarrollo tecnológico tan espectacular como el del transistor.

De hecho, las empresas que supieron aprovechar bien las reglas del juego del paradigma del tubo de vacío, y que fueron exitosas en él, fueron incapaces de adaptarse a las nuevas reglas del juego que supuso el nuevo paradigma. Históricamente, el nuevo paradigma dio origen a nuevas empresas que nacieron a su amparo y se desarrollaron bajo el influjo de su modelo paradigmático.

Ana Rosa Ransanz, en su texto "Kuhn y el cambio científico", propone la utilización del " término ‘paradigma’ en dos sentidos: 1) como logro o realización completa, y 2) como conjunto de compromisos compartidos. El primer sentido se refiere a las soluciones exitosas y sorprendentes de ciertos problemas, las cuales son reconocidas por la comunidad pertinente…el segundo sentido se refiere al marco de presupuestos o compromisos básicos que comparte la comunidad encargada de desarrollar una disciplina científica… la relación entre los dos sentidos de paradigma podría verse como sigue: paradigma como conjunto de compromisos compartidos (segundo sentido) es aquello que presuponen quienes modelan su trabajo sobre ciertos casos paradigmáticos (primer sentido)…Kuhn describe un cambio de paradigma como una revolución."

Otros autores como Willis Harmon del Stanford Research Institute ("Guía incompleta para el futuro") o Marilyn Ferguson ("La conspiración de Acuario") plantean el concepto de paradigma en términos de esquemas del pensamiento o marcos de referencia que posibilitan comprender y explicar algunos aspectos de la realidad, siempre y cuando se esté inmerso en una visión particular de la misma. Finalmente retomamos la definición de Joel Arthur Barker ("Paradigmas, el negocio de descubrir el futuro"): "Un paradigma es un conjunto de reglas y disposiciones (escritas o no) que hace dos cosas: 1) establece o define límites, y 2) indica cómo comportarse dentro de los límites para tener éxito". El asunto ahora es como medir el éxito, para lo cual podría plantearse en términos de resolver, prevenir o anticipar problemas de la mejor manera siguiendo las reglas del juego dentro de los límites establecidos.

El paradigma tecnológico del transistor

De acuerdo con las diferentes definiciones dadas y, en especial con la última, podríamos aplicar el concepto de paradigma a la tecnología del transistor de tal forma que podemos afirmar que: el transistor presupone un conjunto de reglas (polarización, configuraciones posibles, restricciones de consumo de energía, disipación de calor, temperatura, etc.) lo cual establece o define límites (temperatura máxima, frecuencia de corte, valores máximo de corriente y voltaje, impedancia de entrada y de salida) e indican la manera como debe conectarse (topología) el dispositivo dentro de un circuito, de acuerdo con la figuración adecuada para buscar diferentes tipos de comportamiento, según la aplicación deseada y en concordancia con los parámetros calculados para lograr ese comportamiento deseado. Si se juega con dichas reglas, dentro de los límites o restricciones establecidos, se será exitoso en el uso de dicha tecnología para la solución de problemas o el desarrollo de innovaciones tecnológicas.

Por otra parte, en la tecnología del transistor concebida como paradigma tecnológico, en el sentido de Kuhn, están presentes todos los elementos constitutivos de su teoría. Si combinamos la teoría física de los semiconductores con la electrónica de estado sólido estaríamos ante un paradigma científico-tecnológico retroalimentado en sí mismo con los desarrollos continuos de la ciencia y la tecnología y consolidado como un todo, como un cuerpo holístico al que aplican perfectamente los términos asociados a cada uno de esos elementos: comunidad científica- la de los científicos de la física de semiconductores y la de los ingenieros desarrolladores de tecnología electrónica de estado sólido, paradigma- el de la física y el de la electrónica, revolución teórica- en la conceptualización teórica que marca una ruptura en relación con la tecnología de vacío soportada en la teoría electromangética, revolución científica- en relación con el elemento anterior, ciencia normal- la que imperaba hasta el momento del desarrollo del transistor y que fundamentaba la tecnología existente hasta entonces, el electromagnetismo, ciencia extraordinaria-la que entra a dominar el panorama a partir de la teoría cuántica y relativística y que alcanza su esplendor con la teoría de semiconductores que da lugar al nuevo paradigma tecnológico, crisis-cuando se genera la ruptura entre el transistor y el tubo de vacío, cambio paradigmático-el que se sucede con la aparición y consolidación de la nueva tecnología, y así sucesivamente.

Cambio de paradigma y revolución tecnológica

El cambio de paradigma tecnológico o tecno-económico, si se quiere, se entiende como una transformación del patrón tecnológico (y organizativo), del modelo imperante. O dicho de otro modo, es un cambio de sentido común y de la manera como se perciben las cosas en lo que respecta a las prácticas más eficientes en materia de producción de tecnología o del uso de la misma para resolver problemas mediante determinadas aplicaciones.

El origen de ese cambio de paradigma es, en consecuencia, una revolución tecnológica, a la manera como Kuhn plantea su revolución científica. El gran problema que surge de los retos que implica un cambio de paradigma tecnológico es que se hace necesario comprender fehacientemente la naturaleza precisa del cambio para poder identificar claramente el nuevo escenario y sus nuevas reglas del juego. Un cambio de paradigma tecnológico como el que significó el transistor es un cambio radical en las herramientas y en el modo (modelo) de hacer las cosas; es también un cambio en los patrones organizativos y en las posibilidades de la nueva tecnología; es enfrentarse a un nuevo y enorme potencial de generación de riqueza, cuyo aprovechamiento exige adoptar una nueva lógica y un nuevo modo de pensar.

Una consecuencia natural de todo esto es la dificultad para que la gente se encuentra inmersa en una época de turbulencia y llena de incertidumbres deje de pensar que lo que está experimentando es único. Es una postura conceptual que genera un nuevo problema y ello sumerge a quien así piensa en una nebulosa, en términos de no entender claramente lo que está ocurriendo con dicho cambio tecnológico.

Desde un punto de vista de las revoluciones tecnológicas vale la pena mencionar, también, que hacia finales de la primera mitad del siglo pasado, es decir, hacia la época en que hizo su aparición el transistor ya se vislumbraba el agotamiento del sistema tecnológico electro-mecánico-químico operante, con la aparición de tecnologías de "reemplazo".

Este agotamiento se hacía evidente justamente con la aparición de los materiales sintéticos, la tecnología nuclear y espacial, la electrónica avanzada (con el paradigma del estado sólido y el transistor y el circuito integrado como sus grandes exponentes) y el procesamiento de datos. Este nuevo ciclo de tecnologías puso en crisis todo el sistema social, cultural y económico, pero aún no termina y algunos autores lo denominan "la tercera revolución tecnológica", denominando la revolución industrial como la "primera revolución tecnológica" y a la aparición del paradigma electro-mecánico-químico, la "segunda revolución industrial" o "segunda revolución tecnológica".

El nuevo paradigma científico-tecnológico, el de esta época, está caracterizado por la preeminencia de las tecnologías de la información y las comunicaciones-los polimateriales-la biotecnología y las multienergías. En este paradigma, el elemento central es la electrónica no sólo como el núcleo del primer componente del paradigma sino como el elemento tecnológico articulador que permite el avance y aplicación de los demás componentes, ahora no con base en el transistor como unidad básica, sino del circuito integrado y el microprocesador, entendido como un conjunto conformado por millones de unidades base. Esto indica, que el paradigma tecnológico del transistor aún subsiste y permite la existencia y consolidación de otros paradigmas.

Otra consecuencia, apenas obvia, de un nuevo desarrollo tecnológico y, más aún, de una revolución tecnológica como el transistor es el impacto sobre el mundo artificial que ya existía y la manera como el nuevo paradigma exige una nuevas miradas desde la racionalidad tecnológica, para adaptarse al nuevo mundo creado o enriquecido con el cambio ocurrido. Todo esto implica, también, un análisis a la luz de la filosofía de la tecnología, o específicamente, de la filosofía del cambio tecnológico, apoyándose, además, en las aportaciones tradicionales propias de la filosofía de la ciencia.

3. El significado de la revolución tecnológica de transistor. Retroalimentación con la ciencia

Partiendo del electromagnetismo como teoría en la que sustenta el funcionamiento de los tubos de vacío, no hay duda de la importante relación existente entre ciencia y tecnología en el estudio del electromagnetismo.

La interacción, interdependencia y retroalimentación entre el conocimiento científico asociado a dicho fenómeno y sus aplicaciones prácticas es realmente evidente y notable dado que una vez que se llevaron a cabo los descubrimientos científicos tuvieron de inmediato una aplicación práctica y viceversa, tales aplicaciones prácticas, a su vez, impulsaron la investigación científica a niveles insospechados para resolver nuevos y complejos problemas, lo cual de nuevo propuso nuevos horizontes científicos y tecnológicos en una espiral ascendente que pareciera no tener fin.

De la misma manera que con el electromagnetismo, la relación entre la física de semiconductores, como teoría científica, está tan estrechamente ligada a la electrónica del estado sólido, basada en el transistor y los circuitos integrados, que la relación ciencia-tecnología se estrecha y cierra de tal forma que la frontera entre ambas, hoy en día, no está claramente definida.

Ni siquiera podríamos hablar de frontera dado que las dos se hallan tan interrelacionadas que no es posible concebir el avance de la una sin la ayuda de la otra. En la microelectrónica, por ejemplo, está frontera se diluye hasta tal punto que la integración de alta escala plasmada en un circuito integrado y el desarrollo de la física de los semiconductores se confunden como un único cuerpo de conocimiento. He aquí un excelente caso para ilustrar el concepto de tecnociencia, como se desprende de algunos de los escritos de Agazzi, en donde no es posible hacer una separación entre los conceptos de ciencia y tecnología, es decir, entre la física de semiconductores y la electrónica del estado sólido.

En definitiva, es el concepto de tecnociencia, el que mejor da cuenta de la intrincada red de relaciones, interrelaciones, interacciones e imbricación entre la ciencia y la tecnología implicadas en el paradigma de la electrónica de estado sólido, basada en el transistor. No es posible concebir el increíble y veloz desarrollo de la industria de los dispositivos de estado sólido, y su amplio espectro de aplicaciones, sin el desarrollo paralelo de la física de semiconductores y, a su vez, la física de semiconductores no hubiera podido evolucionar hasta sus aportaciones actuales a la microelectrónica y la nanoelectrónica sin la realimentación de los desarrollos del transistor y los circuitos integrados, por sí mismos y por la gran cantidad de herramientas que han proporcionado para los estudios de este campo de la física.

4. La domesticación de la tecnología

Introducción al concepto

La revolución científica acontecida con la aparición de la mecánica relativística y la mecánica cuántica, plasmada en el desarrollo de la física de semiconductores que da lugar al nacimiento del nuevo paradigma de la electrónica de estado sólido (gracias al transistor y al circuito integrado), no sólo significó un cambio revolucionario en el estado de la ciencia y la tecnología sino que dio origen a una serie de acontecimientos en otros ámbitos de la sociedad y sus implicaciones no fueron meramente tecnológico-científicas sino, y ante todo, culturales y sociales, y su estudio ha sido abordado, desde diferentes perspectivas, por los estudiosos de la sociología y la filosofía de la tecnología.

En relación con lo anterior abordaremos aquí el concepto de "domesticación" que surge al amparo, o como consecuencia, de la revolución tecnológica del transistor y el paradigma tecnológico resultante. La serie de fenómenos económicos, culturales, sociales, científicos y tecnológicos que ocurrieron a partir de este hecho ha generado una serie de cambios en el pensamiento en los últimos cincuenta y cinco años y, a partir del nuevo paradigma de las tecnologías de la informática y las comunicaciones (TICs), ha dado lugar a la era de la información y a la sociedad de la información.

El hito del computador y, en especial, la aparición del Computador Personal (PC), hacia 1980, fue el gran detonante de la explosión cultura que surgió posteriormente, y que aún no para, con el advenimiento del Internet, que se constituye en el motor de esta nueva revolución cultural y del fenómeno de la globalización cultural, tecnológica, y económica.

Si nos remitimos a la definición libresca del término "domesticación" encontramos que se refiere a la reducción, acostumbramiento a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje. Figurativamente se refiere a hacer tratable a una persona que no lo es; también significa amaestrar, dominar, etc. Si llevamos uno de estos significados al ámbito de la tecnología, podríamos asumir el término como hacer tratable, amigable, la tecnología, por fuera del escenario de dominio de los expertos; es dominar la tecnología para obtener beneficios de ella.

Diferentes acepciones para la domesticación

Así las cosas, se presentarán tres concepciones básicas para el término domesticación. La primera tiene que ver con las teorías feministas de la tecnología (Judy Wajcman, "Feminist Theories of Technology"), en donde la autora argumenta que los diferentes tipos de tecnología son moldeados a partir de constelaciones específicas de intereses, en relación con la influencia de la concepción machista que ha predominado en la sociedad y en la tecnología, y, en particular, se plantean tres áreas de abordaje de la concepción feminista de la tecnología: las tecnologías de la producción, de la reproducción y las domésticas.

Las primeras tienen que ver con el efecto de la automatización sobre el empleo de la mujer; las segundas tienen que ver con las tecnologías reproductivas, es decir, en relación con el aspecto reproductivo y sexual de las mujeres, concebidas de alguna manera como instrumentos de dominación patriarcal; las terceras son las tecnologías domésticas, desde donde planteamos la primera acepción para el término domesticación de la tecnología, y es la que nos interesa.

En virtud de que los consumidores primarios de tecnologías reproductivas han sido las mujeres, las tecnologías domésticas están, o han sido, destinadas para ser usadas por mujeres. El transistor, sin duda, con el efecto de la miniaturización y sus demás ventajas posibilitó la llegada de un innumerable conjunto de equipos y electrodomésticos a los hogares, lo cual trajo consigo la idea de confort, calidad de vida y de emancipación de las ataduras de las labores del hogar. Hubo gran optimismo ante la posibilidad de que estas nuevas tecnologías proporcionaran una solución al problema de la opresión de las mujeres en el hogar, especialmente a partir de los años 70 cuando reconoció las labores domésticas como trabajo.

La tecnología doméstica creció bajo el poderoso influjo de las tecnologías de la información y las comunicaciones en el hogar, alentadas por el desarrollo del transistor y los circuitos integrados. Esto trajo consigo unas consecuencias culturales imprevisibles en su momento, en relación con la difusión del conocimiento y la información y en cuanto a los hábitos de consumo (sociedad de consumo).

Por otra parte, es menester decir que las tareas del hogar no disminuyeron ni con la "mecanización del hogar" ni con el incremento de electrodomésticos y aparatos basados en electrónica de estado sólido en lo que podríamos llamar, de manera más refinada, la "automatización del hogar", en el sentido de la automatización o facilitación de algunas labores mediante el uso de aparatos destinados a hacer más fáciles algunas labores hogareñas y ahorrar esfuerzos y, sobre todo, tiempo, en beneficio del supuesto incremento de la calidad de vida.

Los hechos han demostrado que la domesticación de la tecnología falló en la pretensión que algunos quisieron darle de ser la "revolución industrial en el hogar". Si bien la tecnología doméstica incrementó la productividad en el hogar, estuvo acompañada de expectativas crecientes en el papel de las amas de casa, lo cual generó, en la práctica, más trabajo doméstico para las mujeres, amén de otros problemas en relación con los riesgos culturales y biológicos que se suscitaron y que se mencionarán más adelante. Digamos, entonces, que los hombres diseñan la tecnología doméstica con las usuarias femeninas en mente y en contra de una ideología particular de familia. Todo este análisis deja entrever un problema interesante para los estudiosos de la sociología y la antropología de la tecnología: el problema del género en la ciencia y la tecnología.

La segunda concepción del término "domesticación de la tecnología" tiene que ver con la aplicabilidad que se le atribuyó al nuevo dispositivo y a la innovación posterior: el circuito integrado. La innovación del transistor, como ya lo hemos mencionado, constituye un hito en la historia de la humanidad y, por supuesto, constituyó una revolución en el paradigma científico-tecnológico de la época en que hizo su aparición. Los desarrollos tecnológicos tanto de la electrónica, tanto en el paradigma del tubo de vacío como en los primeros días del de estado sólido, habían sido posibilitados, en buena parte, por intereses militares, y eran del dominio de los científicos e ingenieros que estaban detrás de las investigaciones que conducían al desarrollo de la tecnología. Mejor dicho, su comprensión y uso estaban reservados a los expertos y, en el mejor de los casos, sus aplicaciones civiles estaban dirigidas a las altas corporaciones e industrias manufactureras.

El asunto es que la alta rata de fallas de los tubos de vacío, unido a sus los problemas propios ya mencionados, llevó a una explosión inusitada en el uso del transistor, lo cual condujo a una generalización de sus aplicaciones y la invasión de otros dominios distintos a los militares y a las altas corporaciones e industrias.

Mientras las compañías norteamericanas dirigían sus esfuerzos a nuevas aplicaciones militares del transistor y a fabricar productos transistorizados para el mercado militar, las compañías japonesas, y en especial la Sony, se enfocaron en hacer "tratable" y poner al alcance del público los desarrollos tecnológicos basados en tal dispositivo con lo que se generó el fenómeno de la masificación de transistor. Los esfuerzos de estas compañías se dirigieron, por consiguiente, a la fabricación de productos transistorizados para el consumo masivo. De este modo, la Sony lanzó al mercado, en 1954 el primer radio portátil transistorizado, un desarrollo tecnológico que convirtió ("domesticó") el transistor en parte de la cultura popular y puso la alta tecnología de los expertos al alcance del ciudadano común y corriente, cambió el mundo desde entonces y lo abrió hacia la era de la información. Más adelante, Sony desarrollaría el primer televisor transistorizado del mundo (hacia 1960) con lo que se convertiría en el líder mundial en la fabricación de tecnofactos como las videograbadoras, los sistemas de grabación de audio, los equipos de sonido, los juegos de video y otros productos electrónicos de consumo masivo.

Esta domesticación de la tecnología posibilitada por la masificación del transistor dio lugar a otras implicaciones culturales y sociales en relación con el acceso a la información, el uso del tiempo libre, las relaciones entre las personas, entre otras, que ahora son del dominio de los estudiosos de la sociología de la tecnología.

Para finales de la década de los 50´s, el transistor se había convertido en parte integral de los sistemas electrónicos de conmutación telefónica y era un elemento clave en otros productos y servicios importantes tales como los computadores y algunos sistemas de comunicaciones.

En Estados Unidos se habría de gestar, otro dispositivo que revolucionaría profundamente la electrónica en todas sus estructuras y aplicaciones: el circuito integrado, microchip o, simplemente, chip. La posibilidad de organizar e interconectar cientos, miles y millones de transistores y otros componentes como resistencias y capacitores sobre una milimétrica superficie o pastilla de silicio, lo cual es la idea básica detrás del microchip, ocasionó una innovación tecnológica sin precedentes en la electrónica en general, erigiendo la tecnología del transistor a niveles de desarrollo y sofisticación realmente insospechados.

A partir de entonces y hasta nuestros días, el circuito integrado ha evolucionado de una manera asombrosa y alcanza uno de sus clímax con el desarrollo del microprocesador, y luego, más recientemente, con el microcontrolador. Este hecho propició que la informática llegara a los hogares y conmocionó los cimientos mismos de la civilización con la incorporación de la era de la computación y la informática a los hogares al hacer su aparición el PC con sus implicaciones en los campos de la educación, la cultura, el entretenimiento, el trabajo, etc. Los circuitos integrados, hoy bajo el escenario de la microelectrónica y la nanoelectrónica, están permitiendo la producción de dispositivos electrónicos cada vez más complejos, versátiles e innovadores.

La tercera acepción del término "domesticación de la tecnología" tiene que ver con el paso de la tecnología para uso militar a la tecnología para uso civil. Podemos invocar aquí, a manera de ilustración, una metáfora para referirnos a la tecnología con fines militares como una especie de tecnología "salvaje", concebida para propósitos de defensa, u ofensivos, según el caso, en donde el transistor adquiere un rol preponderante al propiciar desarrollos espectaculares en los sistemas de comunicaciones, computación, control, etc. aplicados a los requerimientos militares.

Dicha tecnología tenía fuertes reservas y secretos que no podían ser del dominio público y para éste, aparecería como algo indómito, inalcanzable, una caja negra sin conexión con la vida cotidiana del ciudadano de a pie. Así las cosas, el común de la gente veía la tecnología desarrollada para el campo militar como algo lejano y sin aplicabilidad práctica en su mundo. Siguiendo con la metáfora, asumimos, entonces, la tecnología con fines civiles como una especie de tecnologia "doméstica", amigable, tratable, concebida para propósitos comerciales, industriales, de servicios, de entretenimiento, u hogareños. De esta domesticación de la tecnología podemos plantear algunos ejemplos, a manera de ilustración, para mostrar de que modo la tecnología "salvaje" se domesticó y se incorporó a la cotidianidad de todas las personas.

Un caso bien interesante de esta domesticación tiene que ver con el desarrollo tecnológico de las microondas en los sistemas de comunicación, del cual se utilizó su efecto térmico para crear los hornos microondas de amplia utilización en los hogares, con la ventaja que supuso la incorporación del circuito integrado en su diseño.

Otro caso tiene que ver con las comunicaciones satelitales, basadas en dispositivos de estado sólido, con lo cual se amplió su espectro de posibilidades, y que fueron utilizadas en un principio en aplicaciones militares y gubernamentales, pero que luego se generalizó su uso en aplicaciones de telefonía local, incluso, y posteriormente generaría la conocida tecnología de las comunicaciones móviles personales como el celular, el radioteléfono y el PCS (Sistema de Comunicación Personal).

Un tercer caso lo tenemos con la tecnología del láser de estado sólido, emitiendo en el espectro visible o en el invisible, y cuya utilización inicial se hizo con propósitos de arma de guerra y para las comunicaciones de alto nivel, pero luego se bajó su uso a aplicaciones en la medicina, en los sistemas de control, en las comunicaciones por fibra óptica, en los equipos de sonido, en las máquinas lectoras, entre otros. Podríamos seguir así indefinidamente pero bastaría con plantear que el uso de una tecnología lo determina el contexto, y que definitivamente el campo militar es una fuente rica en tecnologías, que con el advenimiento del transistor, pudieron ser "domesticadas" para ponerlas al servicio de la gente común y corriente, con lo cual se evidenció un uso dual de muchas de esas tecnologías. En todo caso, surge aquí una relación interesante entre la tecnología civil y la militar para su estudio desde la perspectiva de los estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad en un contexto organizacional y social particular.

5. Sistema tecnológico e impacto social

Para entender o analizar un poco el impacto social de la revolución tecnológica del transistor, es conveniente abordar el paradigma del transistor, de una manera ontológica, como un sistema tecnológico, a la manera de Miguel Angel Quintanilla ("Tecnología, un enfoque filosófico) porque dicho enfoque no solo explica el impacto social sino también la manera como la sociedad interactúa con el sistema. Este enfoque implica asumir el sistema como una unidad o un tipo de estructura.

De hecho, M.A. Quintanilla plantea que la noción matemática de sistema es equivalente a la de estructura, es decir, una estructura claramente organizada en términos de un conjunto de elementos y una serie de propiedades, incluyendo las relaciones entre sus componentes, lo cual requiere hacer un análisis funcional de la salida del sistema respecto de la entrada mediante una relación funcional, matemáticamente hablando, que permita incluso analizar el comportamiento del sistema y sus respuestas en función de las entradas e, incluso, observar los casos en que se da una realimentación entre la entrada y la salida de tal suerte que todo está funcionalmente relacionado o interconectado. De igual manera, en el lenguaje corriente y en el mundo de la tecnología los objetos se caracterizan como sistemas, es decir, un objeto se caracteriza por sus componentes y sus propiedades, incluyendo sus relaciones funcionales.

Desde un punto de vista tecnológico, el sistema podemos apreciarlo como un conjunto de elementos, interconectados entre sí mediante un conjunto de propiedades especiales de relación e interconexión, que se comportan de determinada manera o "funcionan" de un modo determinado, ante la entrada de una o más variables, dando como resultado (entendido como una respuesta o salida), una función que claramente da cuenta de dicho comportamiento, de la incidencia de las variables y las propiedades del sistema.

Esto nos permite abordar como sistema tanto al tecnofacto denominado transistor como al paradigma tecnológico como cual, de tal suerte que si entendemos dicho paradigmas en términos de sistema podemos darnos cuenta de cómo la salida del sistema (probablemente un producto o una acción) actúa sobre un objeto concreto o abstracto, digamos sobre el conjunto de la sociedad, generando una serie de implicaciones, positivas o negativas, que van a incidir en su desarrollo. De la misma manera, el conjunto de la sociedad genera variables que pueden ser parámetros de entrada que van a incidir en la consolidación, o en una eventual crisis, del sistema y, en todo caso, van a introducir modificaciones en la operación o funcionamiento del sistema y, por consiguiente, en la salida que habrá de entregar, de nuevo, al conjunto de la sociedad, en el contexto en el que el sistema está operando.

Esto evidencia un elemento de realimentación entre el objeto impactado y el sistema impactante que pone de manifiesto una interacción entre ambos mostrando, en consecuencia, que el sistema tecnológico del transistor impacta sobre la sociedad pero ésta, a su vez, interactúa con el sistema generando nuevos tipos de relaciones funcionales o, si se quiere, determina, de manera intencional o no, la generación de nuevos "productos" demandados por los requerimientos particulares o generales de la sociedad, en su conjunto. En el numeral 6 se ampliará un poco más el aspecto del impacto en la sociedad.

Por otra parte, valdría decir que este enfoque de sistema para el paradigma tecnológico, puede extenderse a la ciencia, para hablar de sistema científico, o sistema de ciencia, en donde ya tendríamos dos sistemas: el científico y el tecnológico, en donde el científico genera una(s) salida(s) que se constituyen en las entradas para el sistema tecnológico y alguna(s) de la(s) salida(s) de este regresan al sistema científico como variables de entrada, mediante un lazo de retroalimentación (feedback) que muestra la fuerte y notable interacción entre desarrollo tecnológico y desarrollo científico, como se mencionó en el numeral 3, de lo cual se desprendió, por otra parte, el concepto de tecnociencia. De hecho, es imposible no visualizar la realimentación e interacción entre el desarrollo científico de la teoría de semiconductores y el desarrollo tecnológico de la electrónica de estado sólido.

6. Una mirada final a las implicaciones actuales y a las perspectivas de la tecnología para la sociedad

En este trabajo se ha mostrado como la revolución científica ocasionada por la ruptura del paradigma de la mecánica clásica y la entrada en escena de la física relativística y la física cuántica originaron, a su vez, el desarrollo de nuevas teorías de la física en nuevos campos de conocimiento. Uno de esos campos es el de la física de semiconductores.

Esta física dio lugar, dentro de la electrónica, a la crisis del paradigma de la electrónica de tubo de vacío que imperaba, gracias a la invención del transistor, creándose una nueva era no sólo para la ciencia y la tecnología sino para la humanidad por los cambios culturales, económicos, sociales y políticos que se sucederían desde entonces y que aún no cesan. La evolución de la tecnología del transistor hacia los circuitos integrados y, en especial, hacia el microprocesador, no sólo dio nacimiento a la revolución de la información, por el advenimiento del PC, e inauguró la era de la información sino que posibilitó el nacimiento de una revolución cultural sin precedentes, el internet, con el cual se inauguró la sociedad del conocimiento, o del aprendizaje, como hablan algunos.

El elemento clave a considerar aquí es que los cambios sociales, económicos, políticos y culturales que posibilitó en transistor ocurrieron gracias a la "domesticación de la tecnología" es decir, el transistor permitió que la alta tecnología o aquellas tecnologías, de distintos ámbitos, que estaban reservadas sólo a aplicaciones militares o a las altas corporaciones pudieran ponerse al alcance del público y, en especial, pudieran ponerse al servicio de los hogares ocasionando una serie de transformaciones realmente radicales y revolucionarias, que no hubieran sido posibles ni concebibles, sin la aparición del transistor, en la vida cotidiana de las personas.

Pero al margen de lo que significó el paradigma del trasnsistor, desde el punto de vista científico-tecnológico, han surgido una gran cantidad de cuestiones alrededor de esta tecnologías, y de las tecnologías que permeó, que es necesario abordar desde las perspectivas de los estudios de ciencia y tecnología, la sociología de la tecnología, la filosofía de la tecnología, los estudios de ciencia, tecnología y sociedad, y otras áreas por sus fuertes implicaciones en la actual civilización. Rápidamente se podrían mencionar algunas, pero el espectro es realmente amplio, como punto de partida para otra mirada al paradigma científico-tecnológico del transistor y, en especial, al concepto de "domesticación de la tecnología", en razón de sus consecuencias e implicaciones para la sociedad, a saber:

  • La sociedad del riesgo, desde una perspectiva del riesgo cultural y el riesgo tecnológico. Esto implica, además, el estudio de la vulnerabilidad y la evaluación del riesgo y los cambios culturales y los riesgos asociados.
  • El estudio de la tensión entre innovación y riesgo.
  • La idea de progreso , y en especial, el progreso en una era de revolución científico-tecnológico-digital, en el marco de una economía globalizada, la nueva economía de hoy.
  • La idea de confianza en la tecnología, y el concepto de confianza desde lo social bajo el manto de la domesticación.
  • La democratización de la tecnología y la caracterización de las tecnologías como autoritarias o democráticas.
  • La ética de la tecnología, la ética de quienes producen o usan la tecnología, lo cual implica abordar la idea de democratización de la tecnología desde una perspectiva ética y moral.
  • Los dilemas del control social de la tecnología y la aparición de nuevos valores en quienes producen y entre quienes usan la tecnologia
  • El asunto de cómo dirimir las disputas ocasionadas por las controversias tecnológicas
  • La cultura de los artefactos y los tecnofactos, en el marco de la sociedad de consumo y el concepto equivocado de bienestar
  • La globalización de la tecnología y, en consecuencia, de la cultura

Finalmente y si asumimos que nos encontramos en la tercera ola (según Alvin Toffler), la era de la información y la sociedad del conocimiento, no cabe duda que el transistor, ahora visto bajo el ropaje de la microelectrónica y la nanoelectrónica (ver figura siguiente) seguirá impactando los nuevos paradigmas científico-tecnológicos (ver figura final) y, por ende, a la sociedad entera generando nuevas maneras de ver el mundo, ocasionando otras crisis culturales y dando nacimiento a nuevas tecnologías y otros impactos no imaginados a la sociedad. Cabría preguntarnos, entonces, si hay un límite en esta época de alta tecnología?



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Por

Nelson Alberto Rúa Ceballos

Instituto Tecnológico Metropolitan

Medellín - Colombia


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