Una de las aspiraciones de los currículos mas avanzados, tanto en Cuba como en otros países, esta referida a lograr la formación integral de la personalidad.
Este propósito es posible si se toma como fundamento de todo el diseño curricular la teoría histórico-cultural.
Este trabajo expone la creación de un componente al cual se llega en el camino de ser consecuente con esta teoría. Asimilarla como base psicopedagógica lleva necesariamente al desarrollo de la personalidad.
Un concepto que debe quedar claro es el de desarrollo (Febles y Canfux, 2003), en el cual juega un papel esencial la relación del sujeto con su entorno. El proceso de enseñanza es un elemento de esta relación.
Características del currículo.
Teniendo como base un conjunto de tesis que materializan estas ideas, un currículo para la formación de la personalidad debe surgir a partir de las siguientes cuestiones:
El diseño de un currículo con esas bases llevo a darle un carácter mixto, en el cual aparecen nuevos componentes curriculares, entre los que se encuentran las estrategias educativas.
Proceso de determinación de las estrategias educativas:
La determinación de los aspectos de la personalidad que deben ser desarrollados no surgen de forma arbitraria en este diseño sino que son el resultado de un conjunto de procesos de análisis y decisiones que garantizan la pertinencia de ellos y de la experiencia acumulada en investigaciones sobre formación de valores y trabajo educativo (González, 1998; 2001). El hecho de que se determinen un conjunto de aspectos esenciales surgidos de un proceso de análisis a nivel curricular, no excluye que en cada Programa de Estudios, los profesores encargados, determinen otros aspectos en correspondencia con sus objetivos particulares.
En el proceso de análisis para determinar esos aspectos se dan una serie de pasos que logran la pertinencia de los mismos para ese profesional.
Al valorar el lugar y papel de la Escuela en la Institución en la que esta insertada y en el país al que pertenece, se reflexiona acerca de que cualquier centro de educación superior aporte la calidad del factor humano que dará continuidad al proceso social. La Escuela históricamente ha aportado y aportará cuadros políticos en correspondencia con las necesidades del país (González, 1997).
De ahí se derivan exigencias que a ese graduado se le plantean para ser una persona con todos los recursos subjetivos que le permitan orientarse adecuadamente en el mundo en que va a desempeñarse y asumir el papel social que le corresponde.
Otro aspecto esencial es analizar las condiciones en que se realiza la actividad profesional. Este análisis permite distinguir aspectos vinculados al papel, que unidos al aspecto propiamente profesional, conforman el medio laboral y sus exigencias. Esto va delineando cómo debe ser la personalidad del profesional que se deba formar.
La reflexión acerca del contexto general y particular en que debe desenvolverse el profesional, aporta un conjunto de retos para los que debe estar preparado.
Tener en cuenta el movimiento del mundo, de la sociedad y de la profesión da elementos suficientes para determinar aquellos aspectos que no pueden ser soslayados en la formación de una personalidad que actuará en esas condiciones. Este análisis de carácter prospectivo garantiza adelantarse al presente para que la formación del profesional no tenga limitantes prematuras. Profundizar en estos aspectos orienta hacia los recursos de más perdurabilidad, de mayor generalidad e integralidad. Sin una visión del mundo futuro los profesionales que se formen ya saldrán lastrados para resolver lo desconocido.
Otro aspecto que contribuye a la decisión de qué priorizar en el desarrollo de la personalidad es el estudio de las condiciones y características de los cargos de destino de los graduados. Esta valoración da información sobre su nivel de independencia, los riesgos, el carácter de sus decisiones, etc.
Una vez realizados todos estos análisis se llega a conclusiones de cuáles son las necesidades formativas de ese estudiante.
La manera en que se formulan las necesidades formativas son las que facilitan llegar a conclusiones acerca de los recursos esenciales, integrales, perdurables, pertinentes y personales que requiere el profesional (González, 1997).
Como se trata del desarrollo integral de la personalidad se concibe dentro ello tanto la formación de valores políticos y morales, como el crecimiento personal en aspectos de funcionamiento de la personalidad que le permiten ser una persona autorregulada. Entre los cuales están la autovaloración, el desarrollo de herramientas de análisis, reflexión y organización personal y de trabajo.
Al tratarse de un diseño basado en este enfoque, cuyo centro es el desarrollo de la personalidad es imprescindible que estos recursos no queden a la espontaneidad, por lo que se incorporan al currículo en forma de estrategias educativas.
El concepto de estrategia en el ámbito de la enseñanza presenta una diversidad de enfoques y definiciones según el aspecto específico al que se oriente (Ramírez, 2002). No obstante, a los efectos de reflejar en alguna medida el concepto que aquí se asume y lograr un lenguaje común en los educadores se puede considerar como estrategia educativa el sistema de influencias constituido por un conjunto de principios, objetivos, actividades, acciones, métodos y técnicas que logran el desarrollo de la personalidad de los educandos.
En el diseño creado las estrategias educativas constituyen componentes del currículo debido a que fueron especialmente determinadas para este profesional, a que se deben materializar en todo el sistema formativo (lectivo y no lectivo) y a que requieren acciones concebidas de antemano para garantizarlas; Ellas son especialmente protegidas por la Institución y por los dirigentes docentes con acciones docentes, metodológicas y de dirección.
El arte del profesor está en diseñar de manera creativa las exigencias, circunstancias, condiciones y contenido de las situaciones docentes que conformen las contradicciones que logren el desarrollo personal. En dependencia del tipo de contradicción que se promueva así será la dirección del desarrollo. La contradicción, que consiste en un espacio entre el nivel de desarrollo del sujeto y la realidad que se le presenta, puede promover conductas responsables o no, disciplinadas o no, reproductivas o no, autovalorativas o no, etc.
Según el aspecto específico al que va dirigida la estrategia se concretan cada uno de sus elementos, pero esto no significa que pueda fraccionarse en etapas separadas una de otras, sino que se conciben de forma integral hacia el aspecto específico de que se trata.
En este sentido, es bueno aclarar que respetando las exigencias de cada estrategia, el profesor a medida que tiene dominio de ellas, las puede combinar y logra actuar sobre cada uno de los aspectos deseados con una misma acción bien diseñada o combinando acciones.
Para su instrumentación en la actividad educativa requieren tener clara representación del aspecto al que está dirigida y proceder en correspondencia con los principios y exigencias del mismo.
Aunque su objeto está en un aspecto de la personalidad, se vale de la psicología para aplicar, en correspondencia con sus leyes, las acciones pedagógicas. De esta forma, utilizando los conocimientos psicológicos de esas cuestiones se diseñan acciones pedagógicas para desarrollarlos.
La estrategia educativa se une a la metodología de la clase, de manera que junto a los conocimientos o contenidos específicos de las ciencias se incorpore la actitud o significación que para el educando debe tener ese contendido. De esta manera el objetivo no va solo al aprendizaje del objeto de la profesión sino al propio sujeto, a transformarlo como persona.
En todos los aspectos de la clase pueden estar reflejadas estas estrategias.
Un elemento esencial es la tarea. La definición de la tarea es un acto creador del educador porque en ella debe estar incluido el resultado y el proceso que el educando debe alcanzar. Pero además debe incluir los valores y recursos personales que tiene que desarrollar con ella. Para eso habría que preguntarse como se autovalora, como se comunica, qué recursos intelectuales debe utilizar, cuál es el ritmo de trabajo que debe tener, qué obstáculos debe vencer, etc.
La tarea no es la simple realización de una acción para lograr un resultado sino que exige una posición del educando ante su propia realización, exige calidad no solo profesional sino personal.
Otro aspecto a considerar es el método de enseñanza. Este tiene que facilitar también el desarrollo de las cuestiones que requiere la personalidad del profesional. Con el método el profesor estimula sentimientos, actitudes de colaboración adecuada, comunicación eficiente, disciplina, profundidad intelectual y valorativa, modos de proceder, etc.
El método tiene que ser bien seleccionado y en muchas ocasiones, ser producto de la creatividad del profesor donde garantice lo que se propone lograr.
De igual manera la evaluación no sólo está dirigida a los contenidos específicos de la ciencia, sino a las transformaciones que en el plano de la personalidad se han producido.
Si se trata de las actividades formadoras no lectivas se diseñan teniendo en cuenta todas las características de las estrategias. De esta manera se presta atención a los aspectos formativos de las mismas.
Las estrategias educativas constituyen modos de proceder para lograr cada uno de esos aspectos en la personalidad de los profesionales. Cada uno de sus contenidos han surgido de este proceso de análisis en el que se tuvieron en cuenta los factores:
Retos y necesidades formativas.
Cada uno de los contenidos que constituyen objeto de las estrategias aportan a la formación integral del futuro profesional y garantizan que su personalidad se corresponda no solo con las exigencias sociales, sino con las de su profesión.
Todo este proceso, paso por paso, permitió determinar las estrategias educativas para el diseño curricular de una profesión que son las que tienen como objeto los siguientes aspectos de la personalidad.
Como que este diseño se caracteriza por su integración tanto horizontal como transversal, existen otros contenidos que sin constituir estrategias educativas curriculares, tienen que ser protegidos por el macronivel de manera que desde el primer año hasta el último se vayan integrando como habilidades que no deben perderse.
Ellas fueron expuestas en articulo anterior (González, 1998) pero deben tenerse presente aquí por cuanto en alguna medida siguen iguales procedimientos en la concepción e instrumentación que las estrategias educativas.
En este diseño para el desarrollo integral se determinaron como habilidades a las que se le debe dar continuidad en el transcurso de toda la carrera, las siguientes:
Estas habilidades se van integrando cada año a diferentes actividades lectivas y no lectivas de manera que se consideren en la formación del profesional.
Instrumentación de las estrategias educativas:
Como que los objetos de las estrategias se refieren a aspectos esenciales de la formación del profesional, éstos no pueden quedar a la espontaneidad ni como letra muerta en el plan de estudios. Ellas requieren una instrumentación a cargo de la dirección docente de la Escuela, debido al nivel en que están situadas y al carácter multidisciplinario que exigen.
Para ponerlas en práctica en las actividades lectivas y no lectivas, los educadores necesitan prepararse en lo que cada una representa, cuales son las exigencias que deben tener los diferentes componentes de la clase para lograr el desarrollo del educando en esa dirección.
Por tal razón, cada una de esas estrategias son objeto de investigaciones particulares a cargo de educadores, que por su interés en la formación del estudiante profundicen en ellas y hagan una interpretación lo más accesible a los docentes de su conceptualización, dinámica de desarrollo y las vías para formar esos contenidos.
En esas estrategias existe una fuente para la investigación educativa que le proporcione al docente y no docente las herramientas más ágiles y efectivas de formar la personalidad de sus educandos.
Una vez que se cuente con una conceptualización teórica y las vías para ponerla en práctica, es imprescindible organizar un conjunto de actividades que prepare a los educadores.
Esto puede ser en cursos, conferencias, talleres o encuentros en los que la persona que se ha dedicado a esta estrategia capacite al resto de los educadores y dirija desde el punto de vista teórico y metodológico la formación de ese aspecto en los educandos.
Eso no basta, los dirigentes docentes a su nivel deben realizar actividades metodológicas que contribuyan a ponerlas en práctica en las diferentes disciplinas; deben propiciar intercambios o eventos donde se expongan las mejores acciones pedagógicas que se hayan realizado; elaborar artículos donde se refleje la aplicación de las mismas. Esto significa que deben estar en el centro de atención de los dirigentes docentes.
La aplicación de las estrategias educativas requiere una retroalimentación constante entre el investigador de ellas y los profesores que las materializan para poder lograr un perfeccionamiento y evitar desviaciones.
Todas estas actividades deben considerarse en la planificación a los diferentes niveles, en el control y evaluación del trabajo de los educadores. Si esto no se dirige intencionalmente se pierden oportunidades de desarrollo y se regresa a una enseñanza tradicional.
En este caso fueron instrumentadas y aplicadas en 3 años de la carrera, tanto en actividades formadoras lectivas y no lectivas, aportaron temas para 5 tesis de Maestrías y 2 de doctorados. (Crespo,2002; Salazar,2004; Caballero, 2002; Blanco,2000; Vázquez,2004; Bonome, 2004; Martínez,2004)
Las estrategias educativas determinadas para el diseño curricular de la Escuela son el producto de un proceso de valoraciones acerca de todo lo que particulariza la profesión.
Su carácter curricular esta dado por la base teórica que fundamenta el diseño en la que se pone al educando como centro de la educación y se dirige a una formación integral de la personalidad. Ello no puede quedar ni a la espontaneidad ni parcelada en los límites de Cátedra o asignatura. Constituyen productos a lograr en la formación del graduado, en los que participan todos los educadores.
Por tratarse de aspectos a formar en la personalidad, tienen carácter complejo y requieren de un sustento tanto científico como investigativo.
Berta González Rivero
CEPES – U. Habana
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