"Yo coevoluciono al leer libros y al escribir este; me estimula lo que leo, y eso hace que este libro evolucione hasta convertirse en algo distinto a lo que con exactitud era cuando lo empecé. De la misma manera, las personas no dejan de coevolucionar y, por suerte y por desgracia, el lenguaje es el medio primario de ese intercambio"
Doctor John J. Ratey
Profesor de la Universidad de Harvard y autor del libro: El Cerebro
"¿Existen métodos específicos que pueden usarse para aumentar la capacidad de una persona para experimentar emociones como amor y compasión? En esto, mi propia intuición tanto como científico como una persona laica, es que hay métodos utilizables para cultivar esas cualidades que bien pueden considerarse como talentos. En nuestra cultura dedicamos mucho tiempo a ciertos tipos de aprendizaje cognitivo; todos vamos a la escuela varios años y adquirimos cierta clase de instrucción. Hay segmentos de la población muy interesados en mejorar su físico, en hacer ejercicios. Mucha gente va al gimnasio varias veces a la semana y pasa largas horas adiestrando su cuerpo. ¿Por qué no usar igual tiempo en adiestrar la mente, en ejercitar la mente para cultivar cualidades emocionales de naturaleza positiva que puede ser muy saludable para nuestros asuntos interpersonales y potencialmente para nuestra salud física también?"
Doctor Richard Davidson
Neurocientífico de la Universidad de Wisconsin
"A medida que conozcamos el funcionamiento del cerebro iremos acrecentando la capacidad de la mente o de la función cerebral cada vez más. Yo creo que mientras más conozcamos al cerebro mayor será el número de fenómenos que podemos explicar científicamente; porque los conocimientos que estamos adquiriendo en neurociencia, lo que van a cambiar ya no es solamente la explicación de los fenómenos que hasta ahora no podemos explicar, si no que van a cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos, que es completamente equivocada"
Doctor Francisco José Rubia Vila
Director General de Investigación Comunidad Autónoma de Madrid
El incumplimiento de estas recomendaciones ocasiona enfermedades físicas mentales y sociales. Lea todo el manual y podrá vivir dándole mayor y mejor uso a su cerebro después de conocer las funciones de sus partes.
USO

No ponga en funcionamiento este órgano sin recargarlo previamente, con preferencia por la noche, con un mínimo de 5 horas diarias de sueño, siendo lo ideal 8.
COMBUSTIBLE

Con una alimentación balanceada podemos mantener el control de los niveles adecuados de dopamina, serotonina y demás sustancias químicas necesarias para su buen funcionamiento. Este manual le dará instrucciones precisas.
MOVIMIENTO

Basta con regulares caminatas al aire libre. Sólo los vertebrados que se mueven y desplazan necesitan cerebro; las plantas no, usted sí.
ENERGÍA

Procure vivir en el justo medio, pues cualquier exceso es perjudicial. Consuma sólo la batería necesaria.
SEGURIDAD

Evite accidentes que modifiquen su estructura craneal y puedan lesionar cualquiera de sus partes
PODER

Cada nuevo conocimiento y actividad lo fortalece. Como cualquier músculo, se debe usar bien o se debilita.
INTERFERENCIAS

No se deje sugestionar por nada ni nadie. Deficiencias físicas no fueron obstáculos para muchos: Albert Einstein y Tomás Edison fueron disléxicos (Dificultad para leer)
SERVICIO ESPECIALIZADO

En caso de cualquier anomalía acuda a personal capacitado: neurólogos, siquiatras, sicólogos, endocrinólogos, nutricionistas o a un especialista de acuerdo a su dolencia, pues no estamos en la edad media. No vaya a brujos o exorcistas.
Conserve este manual para futuras referencias.
¿Qué humano no tiene cerebro? ¿A quién no le atañe el tema de la vida? ¿Quién no tiene a cargo su propia vida? ¿A quién no le gustaría conocer el manual de funciones del «Órgano director» de todas sus vivencias? ¿Cambiará nuestra forma de ver y de vivir la vida dando mayor y mejor uso a nuestro cerebro después de estudiarlo con rigor científico? ¿Quién no desea vivir saludable y feliz por mucho tiempo? ¿Humanos felices son humanos pacíficos? ¿Progresa más la humanidad conviviendo en paz? ¿Si encontramos dentro de nuestro cerebro la causa del egoísmo, de la codicia y de nuestra agresividad lograremos superar la guerra?
Mi primera reflexión cuando busqué respuestas a los anteriores interrogantes fue darme cuenta que como estamos viviendo vamos muy mal. Y si vivimos mal me pregunté: ¿Qué dirige nuestras acciones y reacciones? La respuesta fue obvia: nuestro cerebro.
¿Estamos haciendo mal uso de él y por qué? Fue otro interrogante que surgió de inmediato. Y la respuesta fue también igualmente obvia: porque desconocemos su funcionamiento.
¿Será igual operar un sofisticado equipo de sonido con o sin su respectivo manual de funciones? ¿Es posible darle mayor y mejor uso y hacerle reparaciones sin saber cómo funcionan sus partes? -Fueron otros interrogantes que necesitaba responder.
Como docente en Metodología de la Investigación Científica, intuí de inmediato que la mejor manera de encontrar explicaciones era investigando; y la primera acción de cualquier investigador es hacer una exhaustiva revisión bibliográfica consistente en leer los informes dados en libros por quienes han investigado, para no cometer el error de volver a investigar lo ya investigado.
Entonces, asumí la tarea de leer el mayor número de libros sobre superación personal, actitud mental positiva y temas afines.
Observé que algunos lograban mejorar sus vidas con este tipo de lectura; pero veía que muchos no lo lograban; y como estudioso de la metodología científica saqué la conclusión que si algo es bueno para unos y no lo es para todos, no tiene fundamento científico. Entonces, me dispuse a leer los libros escritos por los mejores psicólogos, psiquiatras, y neurólogos dedicados a la investigación; y a grabar en vh los documentales, nacionales y extranjeros, transmitidos por televisión que trataran de la explicación del comportamiento humano, visto desde todos los ángulos posibles.
Con todo este conocimiento adquirido durante más de 10 años, estoy dando apoyo científico a la forma de vida propuesta para caminar por mejores sendas. En el transcurso de la obra además de citarlos doy a cada quién sus méritos y mis agradecimientos.
Cualquier teoría o explicación es válida si es comprobable; de lo contrario es especulación e hipótesis no científica. Las afirmaciones de carácter científico hechas en este manual resistirán el paso de los años, porque describen lo ya comprobado; a no ser que mediante nuevas tecnologías se verifiquen nuevas hipótesis. Lo más interesante de mi experiencia, desde el punto de vista del método científico es que el objeto a investigar (cerebro) se fusiona con el sujeto que investiga. Fue emocionante usar mi cerebro para leer y ver muchos cerebros investigándolo. Y más importante aún fue aplicar el conocimiento adquirido para mejorar mi propia vida, la de parientes y amigos.
En este manual daré muchas evidencias científicas sobre el mejoramiento de nuestro potencial cerebral. Las posibilidades de mejorar están limitadas sólo por su voluntad para estudiar con mucho interés este manual y poner en práctica los ejercicios propuestos.
La moderna neurociencia de la conducta humana ha logrado grandes progresos. Los neurocientíficos vienen trabajando con mucha discreción para no ser sometidos a juicios moralistas que le obstaculicen. Afortunadamente a pesar de la oposición moralista, la ciencia avanza para demostrar que nuestros problemas emocionales no son dolencias del alma, sino el resultado de un deficiente funcionamiento cerebral. La fe no debe oponerse a la ciencia ni ésta alejarnos de la fe. Las dos deben llevarnos hacia el progreso material y espiritual.
En algún momento se ha preguntado: ¿Por qué a pesar de tantos rezos el mundo está como está? Después de leer este manual y ponerlo en práctica obtendrá la respuesta. La conclusión más obvia a que usted llegará cuando termine de leer y comprender el presente ensayo científico es que rezar (como acto mecánico) no sirve para nada, porque no soluciona ni sus problemas individuales ni la crisis social; pero asumir esta nueva forma de vida, que para muchos será una oración científica, en ciertos aspectos, sí le permitirá lograr ser feliz espiritual y materialmente, conviviendo en paz dentro de la sociedad.
Los humanos tenemos dos grandes alternativas al enfrentar los desafíos de la vida que podemos lograr en diferentes grados; ellas son: felicidad o sufrimiento, paz o guerra. La vida es felicidad decimos los felices; la vida es sufrimiento afirman quienes sufren; el humano es pacífico por naturaleza, decimos los pacifistas; el humano necesita de la guerra, afirman los guerreristas; los humanos no necesitan de Dios, dicen los ateos; Dios nos dio un cerebro que nos permite concebirlo y tratar ser semejantes a él, decimos los creyentes. Cada quien opina y actúa de acuerdo a sus propias conexiones neuronales.
Estudiar el cerebro por más de una década me ha permitido sorprender a mis amigos y parientes. Cuando alguno de ellos me pregunta: ¿Cómo estás? Le respondo que estoy muy preocupado por tener que visitar al siquiatra. Y cuando me preguntan ¿Por qué? Les respondo: porque soy inmensamente feliz. Y ellos ríen a carcajadas. Y mientras ríen les digo que para que una persona sea tan feliz en un medio ambiente físico, mental y social como el de mi país y el mundo, debe estar haciendo algo que muy pocos hacen: dando mayor y mejor uso al cerebro.
Obviamente, mi felicidad no está cimentada en la más mínima indiferencia frente a la triste situación mundial. Por ello decidí escribir este manual de funciones cerebrales para que hagamos frente a las dificultades de la vida en términos positivos y seamos comprensivos y tolerantes con los demás.
La solicitud ingenua: «Míralo desde mi punto de vista» es muy difícil complacer, porque literalmente significa poseer un cerebro similar a quien nos pide tal cosa; y la similitud cerebral depende de las características neurofisiológicas y del conocimiento que hay dentro de cada cerebro.
No pretendo engañar ni hacer perder tiempo a nadie. Mi interés es científico. El primer paso hacia la felicidad y la paz individual y mundial lo damos leyendo más. Por favor, dejemos la pereza por la lectura, pues la ignorancia nos causa sufrimiento y nos mantiene en la guerra; la sabiduría nos permite disfrutar de salud integral en convivencia pacífica.
Amigo lector, si asume esta forma de vida por el resto de sus días, el cambio será evidente para usted mismo y para quienes le han conocido.
Le aseguro que no llegará ningún mago o santo que con movimientos y figuras mágicas asegure con voz de ultratumba: a partir de hoy usted y toda humanidad será feliz y convivirá en PAZ. Si queremos explicar nuestra violencia y nuestros trastornos neurológicos epidémicos, examinemos primero nuestro modo de vida. Si queremos equilibrio material y espiritual en el futuro, cuestionemos seriamente nuestra forma de pensar y de vivir hoy para tratar de hacer lo que tenemos que hacer. Minuto a minuto usted, amigo lector, construye o destruye su propia vida y la del mundo. Su felicidad es la felicidad del mundo; su desgracia es la del mundo también.
¡Qué ironía!, la ciencia ha contribuido para hacer la guerra y causar sufrimiento. En este manual le diré cómo nos ayudará a vivir felices y convivir en paz.
¿Puede haber algo más sublime que la Paz? La guerra es una enfermedad mental y como cualquier otra enfermedad, a la postre tiene remedio. Mi optimismo tiene fundamento científico. Usted se contagiará de él cuando estudie y aplique este manual.
¿Estaría dispuesto a vivir AMPM sabiendo que esta nueva forma de vida es disfrutar de salud física y mental; es vivir en el justo medio sin caer en excesos que constituyen las adicciones; es vivir emocional, económica, social y sexualmente feliz?
Cuanto más despacio lea, más de prisa logrará felicidad y contribuirá a la paz.
¿Qué tanto usamos nuestro cerebro?
Hace varios años leí un artículo científico donde un psiquiatra de Bulgaria, Georgi Lozanov afirmaba que según investigaciones científicas confiables, el humano no usa mas allá de un 10% de su capacidad cerebral, quedando más de un 90% sub-utilizada. Según el norteamericano William James sólo usamos el 5%; y según el científico suizo doctor Abrezol, sólo damos uso al uno por ciento de nuestra capacidad cerebral.
Con nuestro cerebro, estamos igual a quién compra el computador más potente del mundo y sólo lo usa como máquina de escribir. Señor usuario, desde que usted nació tiene a su disposición un maravilloso órgano superior al computador más sofisticado del mundo inventado por el humano.
Si con menos de un 10% de uso hemos avanzado. ¿A dónde podríamos llegar si usáramos en debida forma al menos otro 10% en el presente milenio? Muy seguramente experimentaríamos la vida en otra dimensión.
Entonces, ¿Para qué estudiar el cerebro? -Para darle mayor y mejor uso.
¿Cómo debemos hacerlo? La mejor manera de hacerlo es adquiriendo mayor conocimiento de sus funciones para saber el por qué piensa y el cómo actúa su poseedor.
Actualmente existen máquinas que investigan con diferentes técnicas de exploración funcional su mundo interior, sus secretos, quedando mucho por descubrir.
En la actualidad los escáneres del cerebro retratan nuestros pensamientos, nuestros estados de ánimo tan claramente como una radiografía capta la imagen de nuestros huesos. Si empezamos a hacer uso de los grandes avances científicos obtenidos, comenzaremos a estimular y patrocinar la ejecución de permanentes investigaciones que nos amplíen el conocimiento de los humanos, porque en la medida que nos entendamos integralmente nos volveremos más comprensivos y tolerantes. Me parece ingenuo cuando hacemos un llamado a la tolerancia sin antes entender el por qué de nuestra agresividad. Más adelante hablaré de algunas características de los cerebros de los criminales y guerreristas.
No pretendo hacer un tratado completo sobre el cerebro, pero sí expondré de la manera más didáctica, y con suficientes ilustraciones, los aspectos neuroanatómicos y funcionales más importantes que nos permita comprender su funcionamiento.
Mi intención al proporcionar, lo más que me fue posible, los descubrimientos científicos neuronales dados a conocer en maravillosos documentales emitidos por y con el rigor científico de canales internacionales de televisión, tales como Discovery Channel, National Geographic Channel, etc y en libros escritos por destacados neurocientíficos actuales, es para que nos motivemos a destinar mayores recursos materiales, humanos, y económicos a más investigación que beneficie en mayor proporción a las futuras generaciones. También quiero motivarlos para que adquieran libros sobre el cerebro y estén pendientes de la programación de los documentales científicos en lugar de hacer conexiones neuronales dañinas viendo películas recargadas de violencia.
Prolongar la vida, conservando las facultades emocionales e intelectuales, es posible adquiriendo mayor conocimiento sobre nuestro organismo. «Este manual cambiará su forma de ver y vivir la vida» afirmo en la carátula, porque efectivamente así será. Sería necio para quienes después de graduarse de nutricionistas continuaran alimentándose mal, lo mismo acontecerá para quienes estudien con entusiasmo y persistencia este manual: sus vidas no continuarán siendo las mismas después de la instrucción recibida.
Evolución del Cerebro y etapas de la vida
Nuestro cerebro actual se desarrolló conservando las áreas que demostraron su utilidad durante el proceso evolutivo y construyendo estructuras nuevas demandadas por las variables circunstancias del entorno.
El cerebro es un órgano propio de los vertebrados, tanto animales como humanos con movimiento y desplazamiento activo dirigido a voluntad. Todos aquellos animales como las hormigas, cucarachas, y colonias celulares, que poseen movimiento con desplazamiento y no tienen cerebro, son robots biológicos.
Las plantas como seres sésiles, que sus partes se mueven (la Dionae, la Mimosa y otras plantas carnívoras) que no se desplazan, no necesitan de cerebro para sobrevivir.
--Conscientes de que no somos cucarachas, así a veces nos portemos como tales; que somos carnívoros, y a veces nos portamos como caníbales; que no somos cosas, y nos matemos por ellas; es por lo que lo invito a continuar investigando el cerebro.—
La evidencia científica muestra que el pensamiento es un producto de millones de años de la evolución del cerebro. Al respecto el filósofo y científico neuroinvestigador, director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York durante los últimos 26 años, doctor Rodolfo Llinás dice: "Nos encontramos ante una maravillosa "máquina" biológica, intrínsecamente capaz de generar patrones globales oscilatorios que literalmente son nuestros pensamientos, percepciones, sueños; en fin, el "sí mismo""
Los cambios cerebrales necesitaron muchas mutaciones durante miles de años. Nuestra evolución humana no sólo consistió en aumentar el volumen del cerebro, sino también la forma como se establecieron y fortalecieron las conexiones neuronales hasta llegar a la máxima maravilla evolutiva: el lenguaje. Con esta novedosa herramienta recordamos el pasado, vivimos el presente, proyectamos el futuro, transmitimos conocimiento y fortalecemos relaciones sociales; es decir, que nuestra evolución es tanto biológica como cultural. En un entorno dominado por el lenguaje durante miles de años, quienes han hecho mejor uso de él son los que han tenido mayores ventajas. Muchos colegas humanos dicen con acierto: El conocimiento es poder.
Andrew Whiten, profesor de la Universidad de St. Andrews, dice: "Los cambios de estilo de vida durante los últimos 50 mil años poco tuvieron que ver con los cambios biológicos cerebrales. La razón por la que hoy vivimos de manera distinta a como vivían los hombres de las cavernas, no es porque nuestros cerebros sean mejores, sino porque hemos acumulado los miles de descubrimientos hechos por nuestros ancestros y tenemos las ventajas de una inmensa historia de inventos que comunicamos de forma no genética a través del lenguaje, documentos, y costumbres"
Richard Dawkins, de la universidad de Oxford complementa lo dicho por el Dr. Whiten afirmando: "Con respecto al periodo de vida humana, el único tipo de cambio evolutivo que probablemente veamos no es en absoluto genético, es cultural; y si le damos un vuelco darwiniano estaremos hablando del diferencial de supervivencia de la mímesis en oposición a los genes".
Amigo lector, la mímesis es imitación, copia: Es una palabra que deriva de mimetismo; es decir, el parecido que adquieren ciertos seres vivos con el medio en que habitan. Para la doctora Sue Blackmore de la Universidad de West England: "la Mímesis son ideas, costumbres, destrezas, gestos, historias, canciones; todo lo que se transmita de persona a persona, por imitación, lo copiado" Además la doctora Blackmore agrega: "Así como los genes se copian dentro de la célula de nuestros organismos y se transmiten en la reproducción, el cerebro copia la mímesis y la transmite de persona a persona; y de la misma manera que la competencia entre genes moldea la evolución biológica, la competencia entre la mímesis moldea nuestra mente y nuestra cultura. Es fundamental tener en cuenta la mímesis para poder entender la naturaleza humana"
Al respecto el doctor Dawkins concluye: "Si las unidades de cultura se replican en forma parecida a las moléculas de ADN, nos encontramos que tenemos entonces la posibilidad de una clase de darwinismo totalmente nueva"
En otras palabras, lo que los científicos Whiten, Dawkins, y Blackmore nos quieren decir, es que la evolución cultural o mimética va a la vanguardia de la evolución biológica, la arrastra, y la trasciende. Podríamos dar miles de ejemplos de mímesis; veamos algunos: si no fuese por la invención de las vacunas y de los antibióticos la perspectiva de vida sería inferior; si no fuese por el progreso en las relaciones sociales, los sordos, los ciegos y los minusválidos no tendrían posibilidad de existir. Un miope ya hubiese caído por un peñasco o habría sido atropellado por un carro si no tuviese acceso a sus lentes.
Theodosius Dobzhansky ya lo dijo hace tiempo: "Al dar paso el hombre, al proceso de la evolución, ha tomado por primera vez conciencia de sí mismo. Esto nos brinda al fin la posibilidad de que la evolución puede ser alguna vez dirigida por el hombre y que entonces ya no prevalezca lo absurdo".
Ese es precisamente mi sueño: que no prevalezca lo absurdo de la guerra y que el humano tome conciencia y dirija su evolución biológica y cultural para solucionar los problemas neurológicos, económicos, políticos y religiosos en forma pacífica y con un espíritu feliz. Al proponer una nueva forma de vida, que he denominado AMPM, estoy haciendo una invitación formal a la especie humana para influir en nuestra evolución cultural y biológica.
En este manual, aunque de manera breve, abordaré el estudio del cerebro humano antes y después del nacimiento, durante la adolescencia, la adultez y cuando las mujeres llegan a la etapa de la menopausia, los hombres a la andropausia y cuando todos los humanos, sin excepción, llegamos a la vejez.
Considero necesario hacer algunas precisiones conceptuales a propósito de los términos psique, psicología, psicoterapia (psicoanálisis), neurofisiología y neuroterapia para una mayor comprensión.
Psique o psiquis: derivada de la palabra psykhe que los griegos usaban para referirse al alma humana. Como nada escapa al proceso evolutivo, este concepto actualmente se identifica con los de conciencia, mente, conocimiento, pensamiento, memoria, espíritu, razón, etc.
La psicología es una palabra compuesta por psykhe y logos que significa tratado, doctrina; entonces la psicología es un concepto que parte de la filosofía (griega, por supuesto) que trata del alma, sus facultades y operaciones. También ha sido un término usado para referirse a todo aquello que atañe al espíritu y a los procesos mentales.
Cuando el psicólogo (persona que estudia o profesa la psicología) empezó a usar los mismos métodos de las ciencias positivas (experimentación y medición), redefinió el concepto de psicología, ya no en términos filosóficos, sino como el estudio de la conducta y la experiencia, de cómo y por qué los humanos perciben, sienten, piensan, actúan y reaccionan de determinada manera, y de cómo aprenden y se adaptan al medio que les rodea; y es por ello que algunos psicólogos y psiquiatras modernos han acuñado el término de «psicología fisiológica»
La psicoterapia es el tratamiento de las enfermedades de la psiquis (psicosis), por medio de la sugestión o persuasión o por otros procedimientos psíquicos. El psicoanális, fue el nombre dado por el médico austriaco Sigmund Freud a su método particular de investigar los procesos mentales inconscientes y definir un nuevo tratamiento o psicoterapia.
Veamos brevemente en qué ha consistido la psicoterapia. Al principio el psicoterapeuta (especialista en psicoterapia o psicoanálisis), explica al paciente el método y le advierte que no espere consejos hasta tanto no se complete el análisis (o psicoanálisis). El paciente en una postura reclinada en un cómodo diván empieza hablar de lo primero que se le ocurra, sin ser interrumpido; mientras el analista fuera de su visión, escucha atento para descubrir claves implícitas por su tono, silencio, gestos, vacilaciones, lapsus linguaes, etc...
Después de varias sesiones, el psicoterapeuta explica al paciente las posibles motivaciones inconscientes de sus pensamientos y de su conducta. Según este método el paciente debe estar en capacidad de comprender las interpretaciones finales del psicoanalista; en otras palabras, el paciente debe ser inteligente, y sobre todo tener suficiente dinero para completar el psicoanális.
En tiempos de Platón y de Sigmund Freud era apropiado hablar de psique, psicología y psicoanálisis, pero hoy, año 2006, yo prefiero hablar de cerebro, fisiología, neurofisiología y neuroterapia.
La fisiología es el estudio de los procesos físicos y químicos que tienen lugar en los organismos vivos durante la realización de sus funciones vitales. La neurología es el estudio del sistema nervioso y de sus enfermedades. Luego, la neurofisiología es la fisiología del sistema nervioso; es decir, que es el estudio de cómo las células nerviosas o neuronas (células del cerebro) reciben o transmiten información, mediante impulsos eléctricos y sustancias químicas.
No imagine nunca que soy ateo por el rigor científico con que escribo este manual; por el contrario creo que Dios nos dotó del órgano más extraordinario: el Cerebro. Hipócrates de Cos, fue todo un pionero en la introducción de los elementos del método científico. Con frecuencia se le escuchaba decir: "Los hombres creen que la epilepsia es divina, meramente porque no la pueden entender. Pero si llamasen divino a todo lo que no pueden entender, habría una infinidad de cosas divinas" El padre de la medicina Hipócrates es recordado 2500 años después, cada vez que se gradúan los médicos mediante el Juramento Hipocrático, llamado así en su honor. El doctor De Cos, ejerció la medicina con honestidad y a la luz de la ciencia, despojándola de la superstición. A sus estudiantes les insistía en la observación atenta y meticulosa: "No dejéis nada a la suerte, ¡Controladlo todo! Combinad observaciones contradictorias. Concedeos el tiempo suficiente. A partir de los síntomas, buscad predecir el pasado y el probable curso de cada enfermedad", les decía.
¿Cuándo visitar a un profesional de la salud?
Cuando una persona sufre al padecer alguna enfermedad física, mental o social acude al médico general para que lo remita al especialista. Pero el asunto se complica cuando se desea determinar si la dolencia o el trastorno es únicamente físico, mental, social, o existe una mezcla en diferentes proporciones de todos estos factores.
Como veremos en este manual, todos nuestros pensamientos, percepciones, emociones, acciones y reacciones tienen origen biológico, activado por el entorno social del individuo, por sus genes, crianza, alimentación y hábitos. La falta de un conocimiento del funcionamiento cerebral explica la poca comprensión siquiátrica y social para con las personas diferentes.
La psiquiatría moderna ha descubierto que con el solo hecho de que se descubra con precisión una anomalía física existente detrás de un trastorno mental, el paciente deja de sentirse responsable; y al descargarse de los sentimientos de culpabilidad empieza a mejorar.
El siquiatra John J. Ratey en su estupenda obra El Cerebro editada por Grupo Editorial Random House Mondadori, S.L., nos cuenta desafortunadas historias de pacientes que fueron diagnosticados como perturbados psicológicamente, cuando en realidad sus comportamientos tenían origen en defectos de los órganos sensoriales.
El doctor Ratey cuenta como una paciente de nombre Delores nació hipersensible al contacto físico, antes de cumplir los tres años, cuando aún no sabía hablar entró en serios conflictos con su madre porque se quitaba ciertas prendas de vestir que le irritaban la piel; sus rabietas fueron interpretadas por su madre como capricho y ella empezó a calificarla como una niña problemática. Delores también nació hipersensible a los ruidos, lo cual le causaba problemas cuando su familia salía de compras a centros comerciales o lugares públicos congestionados, peleándose con su familia por no querer ir. Más sin embargo cuenta este psiquiatra que la hipersensibilidad táctil y auditiva no fue obstáculo para que obtuviera las mejores calificaciones en el colegio y escribiera hermosos poemas en sus ratos libres, más sí lo fue al ser abrazada por sus compañeros, o ante la aceptación de invitaciones a fiestas estudiantiles, lo que le hizo acreedora al título de chica problemática y asocial.
A los 20 años de edad Delores intentó suicidarse en la universidad y a partir de ahí fue llevada a sicólogos y siquiatras que le asesoraron, medicaron, y le ingresaron a hospitales psiquiátricos que arruinaron su vida hasta los 40 años. Por fortuna Dolores conoció al doctor John Ratey, profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, quien logró descubrir la causa de sus problemas.
Al respecto, en la pagina 107 de su libro dice: "Un problema perceptivo no diagnosticado la condujo a una vida de padecimiento psicológico. Puede que, visto retrospectivamente, no fuese obstinada, no fuese una niña difícil, no estuviese mimada. No era todo siempre como ella quería. Lo que ella necesitaba era una ropa que no estimulase excesivamente su sentido del tacto, situaciones sociales que no la abrumasen; y comprensión. Su problema perceptivo fue un factor enorme en sus primeros años de vida, y si lo hubiesen comprendido así, ella pudiese haber seguido un camino muy diferente en la vida"
Otro caso más que pude leer en el libro de este gran siquiatra es el de la paciente de nombre Rickie, quien no podía mantener una imagen visual más de un minuto sin que lo demás empezase a desaparecer. Requería de una gran concentración para poder seguir viendo; y por una deficiencia física fue tratada por más de 20 años por sus parientes y profesores como retardada. También cuenta la historia de un colega de nombre Rolf quien siendo ya mayor de edad descubrió coincidencialmente que unas gafas de sol amarillas de cinco dólares le permitían leer sin que las letras se movieran; más sin embargo, pasó toda la vida con una pobre imagen de sí mismo porque tenía que estudiar mucho más que sus compañeros de universidad.
Con esto quiero insistir que la intervención psicológica debe realizarse después de descartar cualquier anomalía biológica tanto neurológica como de cualquier otro órgano del cuerpo. Nadie se siente culpable por usar gafas si es miope; un bastón por ser ciego; usar ropa suave por tener piel hipersensible; o tapones en los oídos por padecer de hipersensibilidad auditiva.
La persona que ignora el origen biológico de un trastorno mental siente vergüenza y remordimiento por su conducta y después de mucho tiempo resulta odiándose así misma. Con la ayuda de este manual de funciones cerebrales muchas personas caerán en cuenta de que no son culpables de ciertas deficiencias; otras, se formarán una imagen más amable y positiva de sí mismas, porque se autoaplicarán "psiquiatría biológica" que yo prefiero llamar neuroterapia.
Entre la pereza absoluta, el no hacer nada o hacerlo lentamente y con retraso, frente a las personas de temperamento fogoso, activo, enérgico, e impulsivo, existe una gama enorme de variedades y entre ellas, en su justo medio, está el equilibrio "normal" que corresponde a la persona que no es perezosa ni demasiado acelerada. Hoy la ciencia ha descubierto que no siempre se es de determinada manera por voluntad, también se debe a desequilibrio hormonal. Así que antes de correr al psicoterapeuta, acuda a un especialista endocrino para que examine sus niveles de secreciones internas de las glándulas. Aquí le explico causas y síntomas del anormal funcionamiento endocrino y varias sugerencias para mejorar hasta curarse. Es muy diferente tener problemas hormonales y perceptivos a estar mal de la cabeza.
La vida no la experimentamos por etapas aisladas sino como un todo sistémico y armónico. Ella comienza por la información sensorial recibida por los sentidos; es decir, todo el cuerpo. Luego, siguen los procesos de percepción, atención, conciencia y cognición, que interactuando con los demás individuos a través del lenguaje, asume una conducta de acciones y reacciones; es decir, que una deficiencia perceptiva afecta el normal desarrollo cognoscitivo, los estados emocionales y la interacción social, porque la percepción es la puerta de entrada de toda experiencia humana.
La primera acción de un siquiatra moderno al tratar un paciente debe ser la de investigar si los niveles de neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro) son normales, si no existe anomalía fisiológica en cualquiera de sus partes, si está alimentándose y durmiendo bien, si lo acosan las deudas, y si el sistema glandular funciona adecuadamente. Sólo así podrá determinar cuál es el origen biológico o sociológico del trastorno en la conducta que le preocupa.
Segunda acción debe ser la de investigar cómo está percibiendo el mundo su paciente y qué tan consciente está del mundo que le rodea, cómo está su capacidad razonadora; y luego, con un buen diagnóstico puede decidir el tratamiento adecuado. Personalmente no creo en los médicos que formulan laxantes sin antes haber ordenado exámenes coprológicos para saber qué tipo de parásitos tiene el paciente. Este manual es una invitación para que los siquiatras, sobre todo los graduados hace más de 20 años, que no estén actualizados con los avances científicos logrados recientemente, cambien el enfoque y la forma de tratar a sus pacientes.
Lamentablemente los trastornos de carácter y de personalidad es lo que obliga a visitar a un siquiatra y la mayoría de ellos se quedan en el análisis del súper-yo, el yo; y en el peor de los casos acuden a la farmacoterapia tradicional burda y primitiva. Entonces, es un médico que sólo logra mitigar pero no curar y en muchas ocasiones empeorar. Así, ambos, médico y paciente, se concentran en corregir conductas y sentimientos mientras la deficiencia biológica persiste, y lo único que se logra es perder el tiempo ambos y el paciente su dinero. La atención moderna de la salud física, mental y social debe ser totalizante e interactiva.
Con este manual no pretendo que todos los humanos nos convirtamos en psiquiatras; pero sí, en pacientes co-investigadores de nuestros trastornos físicos y mentales, descubriendo las causas de las irregulares percepciones, emociones, acciones y reacciones. Las percepciones que obtenemos a través de los sentidos son procesadas de acuerdo a los conocimientos previos. ¿Qué tanta atención le dedicamos y qué tan conscientes somos? De ello depende nuestra reacción, nuestra conducta.
El doctor Ratey opina: "No hay trastorno que encaje limpiamente en los criterios de su diagnóstico y no existe la salud perfecta"
Desde luego, estoy de acuerdo con la necesidad de pedir ayuda profesional, pero no pierda de vista que son muchos los siquiatras que etiquetan a sus pacientes con determinados trastornos de manera equivocada. El humano que esté libre de minusvalía cerebral que lance su primera crítica. Nadie tiene un cerebro trabajando bien al 100%. No existe un estado mental ideal al que se debe llegar. Si todos los humanos tuviesen la capacidad de pagar los servicios de los siquiatras muy seguramente más de un 70 % de la población mundial hubiese ido ya a acostarse en sus divanes.
Cada cerebro es diferente, y cada uno es más eficaz en ciertas formas de procesamiento que otros. Aunque existen cerebros de éxito y de fracaso, no existe un prototipo de cerebro al que deban compararse los demás. Después de descartar cualquier deficiencia biológica grave, usted puede decir con orgullo en coro con Judy (Chicago, 1999): "Me ha tomado una vida entera ser quien soy, no quien otros piensan que debo ser"
Es importante saber que en la formación del carácter y la personalidad influyen muchos factores, tales como la herencia genética y cultural, niveles educativos, estilos de vida, solvencia económica, ideas perturbadoras, complejos adquiridos, equilibrio neuronal y glandular, etc. Se sabe que un mal funcionamiento de la glándula hipófisis, por ejemplo, puede hacer que la persona sea extremadamente tímida, miedosa, retraída, sin iniciativa y muy necesitada del concepto de los demás sobre ella misma y con gran tendencia a imitar. Es necesario tener bien claro que ciertos trastornos corporales y situaciones sociales repercuten en el estado mental y anímico.
Si en una persona se observa rasgos de obstinación, testarudez, manías, irritabilidad, excitaciones, distracciones frecuentes, tendencia a las exageraciones, placer de mentir frecuentemente, etc. es práctico sugerirle visitar al endocrinólogo para examinar la secreción interna de las glándulas o ir al neurólogo para que examine la bioquímica cerebral, mucho antes de ser remitido a un psicólogo. Existe evidencia científica para creer que un carácter de tipo histérico puede deberse a que la glándula hipófisis no ha madurado en debida forma y se ha estancado en un estado infantil.
Los cambios hormonales producidos en las diferentes etapas de la vida humana como la adolescencia, menopausia en la mujer, andropausia en el hombre, y la vejez, producen también variación del carácter y de los estados emocionales del individuo. Al respecto encontrará un capítulo en este manual.
En estos momentos usted querrá saber por qué elegí el titulo VIVAMOS AMPM para el Manual de Funciones Cerebrales.
En la solapa de la carátula, respecto al título VIVAMOS AMPM, les dije que una sigla de cuatro letras iniciales de igual número de palabras, no pueden expresar completamente una nueva forma de vivir el día con todo el cerebro durante toda la vida. También le manifesté que había que buscarle un nombre adecuado, identificable con una sigla, y que después de estudiar varios, me decidí por Autosugestiónese Meditando Para Mejorar (AMPM) que en términos prácticos es vivir dando mayor y mejor uso al cerebro después de conocer sus funciones, pero ante todo, le insisto que es toda una nueva filosofía de vida que nos permitirá evolucionar mejor.
Todas las teorías son nombradas de alguna manera; por eso me vi en la tarea de buscar un nombre que explicara y anticipara parcialmente lo enunciado. Asumo la responsabilidad de proponer una nueva forma de vida. Sé que es un compromiso muy grande; pero cuanto más investigué más comprobé que era una propuesta sustentada científicamente. ¡Lo que enunciaba en la hipótesis tenía fundamento científico! ¡Era una muy buena teoría, cuya hipótesis era verificable! Imaginen ustedes la emoción al comprobar que era tan cierta como saber que el agua moja.
Dar una explicación científica sin rechazar lo espiritual, fue un propósito prioritario durante la elaboración de este libro. Sólo Dios sabe que mi creencia en él no afecta mi objetividad para estudiar con rigor científico el cerebro que tengo y que me permite concebirlo. Todo lo que se diga sobre Dios son simples conjeturas, lo único real es la forma como logremos vivirlo y hacernos semejantes a él, sin que ello obstaculice la búsqueda del conocimiento. Fe y ciencia caminan de la mano conmigo y básicamente este libro es una explicación científica y dista mucho de ser un manual religioso.
Le reitero que explicar la sigla es sólo una forma didáctica para acercarlo a su amplio significado.
Porque nadie puede negar el poder de la auto-sugestión, entendida ésta como la visualización con los ojos de la mente, no la simple repetición de proposiciones literales. El cerebro no entiende de verdades o mentiras. Al respecto son conocidos los experimentos realizados por psicólogos hipnotizadores que hacen creer a sus pacientes, en estado hipnótico, cosas que no son reales; es decir, le sugestionan. Saber cómo interactúa su mente consciente (cerebro pensante, conciencia) con la inconsciente (Cerebro emocional o primitivo) le permitirá transformar favorablemente su vida.
El doctor Rodolfo Llinás dice al respecto: "el cerebro comprende las cosas, sean éstas reales o abstractas, a través de manipulaciones del mundo externo"
Grabe conscientemente en su subconsciente esta afirmación del doctor Llinás, a quien citaré con vehemencia cuando lo considere oportuno: manipulaciones del mundo externo, porque le servirá para entender el ejercicio práctico que expondré más adelante.
Si no se nos ha separado quirúrgicamente los dos hemisferios de nuestro cerebro, y si éstos están perfectamente interconectados con nuestro cerebro primitivo (el cerebelo y el tronco cerebral) entonces, todos tenemos una sola mente maestra que integra mentes subordinadas. Una mente que razona, que piensa, que conscientemente usamos, la llamamos por ello mente consciente o memoria explícita, declarativa; y otra, que registra que imprime sin cuestionar, sin evaluar todo lo que le llega a través de los sentidos y de la mente consciente, que denominamos mente subconsciente o inconsciente o memoria implícita, no declarativa propia del cerebro primitivo llamado también cerebro emocional.
Para entender mejor esto, vamos a analizar el siguiente ejemplo: usted va en su coche, usted es el consciente, quien piensa, conduce y dirige; su coche es el subconsciente, el que obedece incondicionalmente sin cuestionar y sin discutir. Si usted gira a la izquierda donde se encuentra un poste, su coche no está en capacidad de contradecirle ni de avisarle que se puede estrellar. Así opera el consciente y el subconsciente, que otros prefieren llamar la mente objetiva y la mente subjetiva; la mente voluntaria y la mente involuntaria, la racional y la irracional.
Existen sobradas evidencias científicas de que su mente subconsciente no sabe distinguir entre lo bueno y lo malo; entre verdadero y falso. Esto muestra la importancia de seleccionar conscientemente nuestros pensamientos, ideas, aspiraciones, sueños y premisas. Nunca pierda de vista que su subconsciente le obedece ciegamente, él no entiende de bromas, no sabe distinguir lo que le conviene de lo que no; por eso, tenga mucho cuidado con sugestiones negativas tanto propias como externas.
La auto-sugestión en su forma constructiva es magnífica. Rechace permanentemente todas las sugestiones negativas que su entorno laboral, familiar o sentimental, le quieran imprimir en su mente subconsciente.
El poder de su mente subconsciente existe desde que el mundo es mundo, desde antes que usted y yo naciéramos, acéptelo o no; úselo o no deliberadamente, él está ahí, influyendo, guiando su vida. El mayor enemigo que podemos tener es nuestro propio pensamiento cuando nos dejamos envolver por ideas negativas.
Lo bueno y lo malo es que todas las sugestiones se somatizan; es decir, se vuelve biológico. Si se autosugestiona con pensamientos de alegría, usted produce dopamina que es una sustancia química importante para el buen funcionamiento del cerebro; y si por el contrario, se autosugestiona con pensamientos negativos, usted produce cortisol que es la hormona del estrés, que produce varias enfermedades. Así de sencillo; todo esto y mucho más aprenderá en este manual.
¿Y que pasa con las emociones?Set24 | 2008-04-24 10:00:57
Me parece que el artículo tendría que tener en cuenta que las emociones, afectos y valores también se almacenan en el cerebro y algo tendrán que ver con sus funciones. Por lo poco que he leído, sé que en las funciones del cerebro influyen los estados de ánimo. Y no son como las operaciones matemáticas.
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