
Muriendo
al visitar El Infierno
|
Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
|
1 |
En seguida fue la venida de los mensajeros de Hun-Camé y Vucub-Carné. |
Vinieron entonces los mensajeros de Una muerte, Siete muertes. |
|
2 |
—Id, les dijeron, Ahpop Achih, id a llamar a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. "Venid con nosotros", les diréis. "Dicen los Señores que vengáis." Que vengan aquí a jugar a la pelota con nosotros, para que con ellos se alegren nuestras caras, porque verdaderamente nos causan admiración. Así, pues, que vengan, dijeron los Señores. Y que traigan acá sus instrumentos de juego, sus anillos, sus guantes, y que traigan también sus pelotas de caucho, dijeron los Señores. "Venid pronto, les diréis", les fue dicho a los mensajeros. |
-Id vosotros hombres entendidos del tiempo, vais a llamar a Cada Cerbatanero, siete un Cerbatanero y les diréis: dicen que vayáis con los señores del infierno, que venga dicen los señores a vos, que venga a competir aquí con nosotros para que nos divierta; de verdad aquí lo elogiaremos, así es que venga -dicen los señores- que traía su inquietud, sus lanzas, sus guantes, que traiga mejor dicho su pelota, dicen los señores, decís cuando lleguéis -les dijeron a los mensajeros-. |
|
3 |
Y estos mensajeros eran búhos: Chabi-Tucur, Huracán-Tucur, Caquix-Tucur y Holom-Tucur, Así se llamaban los mensajeros de Xibalbá. Chabi-Tucur era veloz como una flecha; Huracán-Tucura tenía solamente una pierna; Caquix-Tucur tenía la espalda roja, y Holom-Tucur solamente tenía cabeza, no tenía piernas, pero sí tenía alas. |
Eran tecolotes los mensajeros: tecolote flecha, el tecolote un pie, tecolote rojo y cabeza de tecolote se llamaba los mensajeros del infierno. El tecolote flecha era como una flecha en el vuelo, sólo cantaba; el tecolote un pie, tenía sólo un pie pero tenía alas, el tecolote rojo tenía plumas de fuego y tenía alas y el otro, posee a el cabeza de tecolote, solo cabeza y a las tenía, no tenía patas; |
|
4 |
Los cuatro mensajeros tenían la dignidad de Ah-pop-Achih. Saliendo de Xibalbá llegaron rápidamente, llevando su mensaje, al patio donde estaban jugando a la pelota Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú, en el juego de pelota que se llamaba Nim-Xob Carchah. Los búhos mensajeros se dirigieron al juego de la pelota y presentaron su mensaje, precisamente en el orden en que se lo dieron Hun-Camé, Vucub-Camé, Ahalganá, Chamiabac, Chamiaholom, Xiquiripat, Cuchumaquic, Ahalmez, Ahaltocob, Xic y Patán, que así se llamaban los Señores que enviaban su recado por medio de los búhos. |
(...) eran los cuatro mensajeros cuyo cargo el hacer hombres del tiempo. Vinieron pues desde la puerta del infierno y derecho se posaron sobre el patio del juego; estaba jugando a cada Cerbatanero, siete un Cerbatanero en la cancha, la gran cancha de práctica les decían; estaba parado los tecolotes sobre el techo del juego, entonces dieron el mandado, era relato de Una Muerte, Siete Muertes, señor del pus, señor del aguadija, bastón de hueso, bastón de calavera, shikiripat, sangre carcomida, el de la basura, el puyador, Gavilán, el Mecapal, eran los nombres de todos los señores del infierno. Los tecolotes dijeron el mandado. |
|
5 |
—De veras han hablado así los Señores Hun-Camé y Vucub-Camé? —Ciertamente han hablado así, y nosotros os tenemos que acompañar. —"Que traigan todos sus instrumentos para el Juego", han dicho los Señores. |
-¿De veras así dice el señor una muerte, siete muertes?. - Es cierto -dijeron-. Nosotros somos sus citadores. Que traiga todos sus juguetes, dicen los señores. |
|
6 |
—Está bien, dijeron los jóvenes. Aguardadnos, sólo vamos a despedirnos de nuestra madre. Y habiéndose dirigido hacia su casa, le dijeron a su madre, pues su padre ya era muerto: —Nos vamos, madre nuestra, pero en vano será nuestra ida. Los mensajeros del Señor han venido a llevarnos. "Que vengan", han dicho, según manifiestan los enviados. |
- Está bien, entonces me esperan, tengo que despedirme de mi madre -dijo entonces-. Se fue a su casa y les dijo a su madre: ¡Que se muera el señor de ellos!. Me tengo que ir madre, han venido, vinieron mensajeros a citarme. Que venga, -dice- dijo visitador tonto |
|
7 |
—Aquí se quedará en prenda nuestra pelota, agregaron. En seguida la fueron a colgar en el hueco que hacía el techo de la casa. Luego dijeron: —Ya volveremos a jugar. Y dirigiéndose a Hunbatz y Hunchouén, les dijeron: —Vosotros ocupaos de tocar la flauta y de cantar, de pintar, de esculpir; calentad nuestra casa y calentad el corazón de vuestra abuela. Cuando se despidieron de su madre, se enterneció Ixmucané y echó a llorar. —No os aflijáis, nosotros nos vamos, pero todavía no hemos muerto, dijeron al partir Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. |
(...) se quedará mi pelota de hule -dijo-. En seguida fue a colgarla en el tapanco entre un hoyo. -Después me divertiré con ella. Sólo tocarás flauta, cantarás, escribirás. Consolarás en medio de nuestra casa, es decir en el corazón de vuestra abuela -le dijo a un mono- de una vez lo aconsejó y lloraba amargamente la madre Shmukané. -Me voy, no moriré, no estéis triste -dijo- y se fue Cada Cerbatanero Siete Un Cerbatanero. |
|
8 |
En seguida se fueron Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú y los mensajeros los llevaban por el camino. Así fueron bajando por el camino de Xibalbá, por unas escaleras muy inclinadas. Fueron bajando hasta que llegaron a la orilla de un río que corría rápidamente entre los barrancos llamados Nu zivan cul y Cuzivan, y pasaron por ellos. |
Se fue pues Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero y lo guiaron los mensajeros, bajo al camino del infierno, la puerta de la muralla estaba hacia abajo; bajó pues y llegó a la orilla de un río cuyos nombres eran: Barranco montañoso, Barranco del Cerro, Barranco Secreto, y lo pasó; |
|
9 |
Luego pasaron por el río que corre entre jícaros espinosos. Los jícaros eran innumerables, pero ellos pasaron sin lastimarse. |
(...) paso otro río raro donde había guijarros, había infinidad de guijarros donde pasó pero no se lastimó; |
|
10 |
Luego llegaron a la orilla de un río de sangre y lo atravesaron sin beber sus aguas; llegaron a otro río solamente de agua y no fueron vencidos. |
(...) llegó a otro río, río de sangre se llamaba y no se lo llevó el río; llegó a otro río, solo era río, no pudieron engañarlo y lo pasó. |
|
11 |
Pasaron adelante hasta que llegaron a donde se juntaban cuatro caminos y allí fueron vencidos, en el cruce de los cuatro caminos. |
Luego llegó a cuatro caminos y aquí fue donde lo engañaron, en cuatro caminos: |
|
12 |
De estos cuatro caminos, uno era rojo, otro negro, otro blanco y otro amarillo. Y el camino negro les habló de esta manera: —Yo soy el que debéis tomar porque yo soy el camino del Señor. Así habló el camino. |
un camino negro, un camino rojo, un camino blanco y un camino amarillo, eran cuatro camellos caminos. Habló el camino negro: -A mí me seguís, soy el camino de los señores -dijo el camino-. |
|
13 |
Y allí fueron vencidos. Los llevaron por el camino de Xibalbá y cuando llegaron a la sala del consejo de los Señores de Xibalbá, ya habían perdido la partida. |
Aquí fue donde le engañaron los del infierno, porque tomó el camino del infierno, y así llegó a los tronos de los señores del infierno, aquí lo engañaron otra vez: |
|
14 |
Ahora bien, los primeros que estaban allí sentados eran solamente muñecos, hechos de palo, arreglados por los de Xibalbá. A éstos los saludaron primero: —Cómo estáis, Hun-Camé?, le dijeron al muñeco. —Cómo estáis, Vucub-Camé?, le dijeron al hombre de palo. Pero éstos no les respondieron. |
(...) el primero que estaba sentado no era gente sino estatua de madera labrada que estaba bien arreglada por los del infierno. A este fue a quien primero saludó: -¿salud una muerte?- Le dijo al espantajo-. -¿Salud Siete Muertes -dijo otra vez al otro espantajo- pero no contestaban los espantajos. |
|
15 |
Al punto soltaron la carcajada los Señores de Xibalbá y todos los demás Señores se pusieron a reír ruidosamente, porque sentían que ya los habían vencido, que habían vencido a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Y seguían riéndose. |
Entonces estallaron en risa escondida los señores del infierno, ya solo se reían a carcajadas todos los señores porque creyeron haberlo vencido; ganaron a Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero, se rió también pero avergonzado. |
|
16 |
Luego hablaron Hun-Camé y Vucub-Camé: —Muy bien, dijeron. Ya vinisteis. Mañana preparad la máscara, vuestros anillos y vuestros guantes, les dijeron. —Venid a sentaros en nuestro banco, les dijeron. Pero el banco que les ofrecían era de piedra ardiente y en el banco se quemaron. Se pusieron a dar vueltas en el banco, pero no se aliviaron y si no se hubieran levantado se les habrían quemado las asentaderas. |
Hablaron en seguida Una Muerte, Siete Muertes: Está bien que hayáis venido, mañana arreglaréis vuestra lanza, vuestros guantes -les dijeron-. Sentaos en nuestro banco -les dijeron-; era piedra candente el banco que le señalaron, lo quemó el banco, de veras brincó sobre el banco, pero no se hizo brasas; se levantó, solo se chamuscó las asentaderas. |
|
17 |
Los de Xibalbá se echaron a reír de nuevo, se morían de la risa; se retorcían del dolor que les causaba la risa en las entrañas, en la sangre y en los huesos, riéndose todos los Señores de Xibalbá. |
Volvieron a reírse a carcajadas los del infierno, brincaban de la risa, aquí se originó el calambre de risa según ellos; se desternillaban, se les movían los huesos de la risa a todos los señores del infierno. |
|
18 |
—Idos ahora a aquella casa, les dijeron; allí se os llevará vuestra raja de ocote y vuestro cigarro y allí dormiréis. |
-Id a casa de aposento y se os llevarán ocote y puros al dormitorio -les dijeron-. |
|
19 |
En seguida llegaron a la Casa Oscura. No había más que tinieblas en el interior de la casa. Mientras tanto, los señores de Xibalbá discurrían lo que debían hacer. |
Llegó a una casa obscura, solo había oscuridad dentro de la casa. Entonces meditaron los del infierno: |
|
20 |
—Sacrifiquémoslos mañana, que mueran pronto, pronto, para que sus instrumentos de juego nos sirvan a nosotros para jugar, dijeron entre silos Señores de Xibalbá. Ahora bien, su ocote era una punta redonda de pedernal del que llaman zaquitoc; éste es el pino de Xibalbá. Su ocote era puntiagudo y afilado y brillante como hueso; muy duro era el pino de los de Xibalbá. |
Mañana lo partiremos y luego, luego morirá a causa de sus juguetes, ya que son nuestros instrumentos, se decían entre ellos los del infierno. El ocote era chaye redondo que se llama cuarzo blanco, era el ocote del infierno. Era un manojo los instrumentos de muerte del infierno y hacían ruido los huesos cuando pasaban. |
|
21 |
Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú entraron a la Casa Oscura. Allí fueron a darles su ocote, un solo ocote encendido que les mandaban Hun-Camé y Vucub-Camé, junto con un cigarro para cada uno, encendido también, que les mandaban los Señores. Esto fueron a darles a Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Éstos se hallaban en cuclillas en la oscuridad cuando llegaron los podadores del ocote y los cigarros. Al entrar, el ocote alumbraba brillantemente. |
Entró pues Cada Cerbatanero, Siete un Cerbatanero en la casa obscura, les fueron a dejar su ocote, sólo un ocote estaba encendido cuando salieron de Una Muerte, Siete Muertes. Así mismo un puro que también ya estaba encendido cuando salieron de donde los señores; cuando los fueron a dejar pues a Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero quien estaba parado en un pie con las piernas en forma de cuatro contra la pared cuando llegaron los mandaderos del ocote y el puro. Iluminaba el ocote cuando entraron. |
|
22 |
—Que enciendan su ocote y sus cigarros cada uno; que vengan a devolverlos al amanecer, pero que no los consuman, sino que los devuelvan enteros; esto es lo que os mandan decir los Señores. Así les dijeron. Y así fueron vencidos. Su ocote se consumió, y asimismo se consumieron los cigarros que les hablan dado. |
-Que encendáis vuestro puro y que lo devolváis al amanecer, que no se lo acabe y que traiga la muestra, dicen los señores a vos -les dijeron-. Lo engañaron porque se acabó el ocote, se acabó el puro que le entregaron. |
|
23 |
Los castigos de Xibalbá eran numerosos; eran castigos de muchas maneras. |
Grandes eran los castigos del infierno que prepararon para hacerlo sufrir. |
|
24 |
El primero era la Casa Oscura, Quequma-ha, en cuyo interior sólo había tinieblas. |
Primero fue la casa obscura, donde había solo obscuridad adentro; |
|
25 |
El segundo la Casa donde tiritaban, Xuxulim-ha, dentro de la cual hacia mucho frío. Un viento frío e insoportable. soplaba en su interior. |
(...) la segunda fue llamada casa de hielo, mucho hielo había adentro, relumbraba de puro hielo, ahí entró. |
|
26 |
El tercero era la Casa de los tigres, Balami-ha, así llamada, en la cual no habla más que tigres que se revolvían, se amontonaban, gruñían y se mofaban. Los tigres estaban encerrados dentro de la casa. |
(...) La tercera casa era la casa de leones, le decían, porque había solo leones adentro, se reconocían, se confundían, se iban de un lado a otro, se mordían encerrados dentro de la casa. |
|
27 |
(...)Zotzi-ha, la Casa de los murciélagos, se llamaba el cuarto lugar de castigo. Dentro de esta casa no había más que murciélagos que chillaban, gritaban y revoloteaban en la casa. Los murciélagos estaban encerrados y no podían salir. |
Casa de murciélagos era el nombre de la cuarta tortura, solo murciélagos había adentro, gritaban, pillaban, volaban encerrados dentro de la casa, no tenían salida. |
|
28 |
El quinto se llamaba la Casa de las Navajas, Chayín-ha, dentro de la cual solamente había navajas cortantes y afiladas, calladas o rechinando las unas con las otras dentro de la casa. |
(...) La quinta era la casa de chayes, donde sólo había obsidianas filudas adentro. Y, cortantes obsidianas que vibraban, se chocaban entre sí. |
|
29 |
Muchos eran los lugares de tormento de Xibalbá; pero no entraron en ellos Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Solamente mencionamos los nombres de estas casas de castigo. |
En la primera prueba del infierno no entró cada Cerbatanero, siete un Cerbatanero, es únicamente para anticipar el relato de la casa de tortura. |
|
30 |
Cuando entraron Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú ante Hun-Camé y Vucub-Camé, les dijeron éstos: —¿Dónde están mis cigarros? ¿Dónde está mi raja de ocote que os dieron anoche? —Se acabaron, Señor. —Está bien. Hoy será el fin de vuestros días. Ahora moriréis. Seréis destruidos, os haremos pedazos y aquí quedará oculta vuestra memoria. Seréis sacrificados, dijeron Hun-Camé y Vucub-Camé. |
Llegó vez en seguida Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero ante Una Muerte, Siete Muertes. -¿Dónde está mi puro, donde así mismo está mi ocote que os fueron a dejar anoche? -Les dijeron entonces-. -Los acabe tú señor -contestó-. -Está bien, hoy se acabaron vuestros días, moriréis y desapareceréis, es decir, os destazaré, aquí nos apropiaremos de vuestro cuerpo, seréis partido. -Dijo Una Muerte, Siete Muertes-. |
|
31 |
En seguida los sacrificaron y los enterraron en el Pucbal-Chah, así llamado. Antes de enterrarlos le cortaron la cabeza a Hun-Hunahpú y enterraron al hermano mayor junto con el hermano menor. |
Lo partieron y lo fueron a enterrar donde parten pino. "Partida de pino" era el nombre del lugar donde lo enterraron; le cortaron la cabeza a Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero. |
|
32 |
—Llevad la cabeza y ponedla en aquel árbol que está sembrado en el camino, dijeron Hun-Camé y Vucub-Camé. Y habiendo ido a poner la cabeza en el árbol, al punto se cubrió de frutas este árbol que jamás había fructificado antes de que pusieran entre sus ramas la cabeza de Hun-Hunahpú. Y a esta jícara la llamamos hoy la cabeza de Hun-Hunahpú, que así se dice. |
-Id a dejar la cabeza entre las ramas de un árbol que está sembrado en el camino -dijo Una Muerte, Siete Muertes -y fueron a dejar la cabeza entre las ramas; y desde entonces fructificó el árbol, no tenía nada de fruto antes de colocar la cabeza de Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero entre las ramas, es el árbol que le llamamos "guacal" hoy día, antes le decían "Cabeza de Cada Cerbatanero". |
|
33 |
Con admiración contemplaban Hun-Camé y Vucub-Camé el fruto del árbol. El fruto redondo estaba en todas partes; pero no se distinguía la cabeza de Hun-Hunahpú; era un fruto igual a los demás frutos del jícaro. Así aparecía ante todos los de Xibalbá cuando llegaban a verla. |
Una Muerte, Siete Muertes admiró el fruto del árbol, redondos y grandes eran, no se distinguía la cabeza de Cada Cerbatanero, era igual que los frutos del guacal así lo vieron todos los del infierno cuando fueron a enterarse, fue grande la existencia del árbol para ellos y se les grabó en el corazón para siempre. |
|
34 |
A juicio de aquellos, la naturaleza de este árbol era maravillosa, por lo que había sucedido en un instante cuando pusieron entre sus ramas la cabeza de Hun-Hunahpú. Y los Señores de Xibalbá ordenaron: —¡Que nadie venga a coger de esta fruta! ¡ Que nadie venga a ponerse debajo de este árbol!, dijeron, y así dispusieron impedirlo todos los de Xibalbá. |
-Era porque se puso la cabeza de Cada Cerbatanero entre las ramas -se dijeron los del infierno entre ellos-. -Que nadie toque los frutos, tampoco entre alguien debajo del árbol -dijeron- y se detuvieron mutuamente, se atacaron todos los del infierno; |
|
35 |
La cabeza de Hun-Hunahpú no volvió a aparecer, porque se habla vuelto la misma cosa que el fruto del árbol que se llama jícaro. |
(...) ya no se distinguía la cabeza de Cada Cerbatanero, ya era lo mismo que los frutos del guacal cuyo nombre se perpetúo; es extenso el relato. |
|
36 |
Sin embargo, una muchacha oyó la historia maravillosa. Ahora contaremos cómo fue su llegada. |
(...) Esto lo supo una doncella y lo diremos en seguida. |

La Doncella
y la Calavera
|
Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
|
1 |
Ésta es la historia de una doncella, hija de un Señor llamado Cuchumaquic. |
La doncella hija de Kuchumakik. |
|
2 |
Llegaron (estas noticias) a oídos de una doncella, hija de un Señor. El nombre del padre era Cuchumaquic y el de la doncella Ixquic. Cuando ella oyó la historia de los frutos del árbol, que fue contada por su padre, se quedó admirada de oírla. |
Una doncella llamada Shkik, hija de un señor llamado Kuchumakik, supo la noticia de los frutos del árbol cuando lo contó su padre, se impresionó mucho cuando se lo contaron. |
|
3 |
—¿Por qué no he de ir a ver ese árbol que cuentan?, exclamó la joven. Ciertamente deben ser sabrosos los frutos de que oigo hablar. A continuación se puso en camino ella sola y llegó al pie del árbol que estaba sembrado en Pucbal-Chah. |
-Iré a ver el árbol que dicen, si es cierto que ya tiene el fruto que oigo -dijo-, se fue sobre la y llegó bajo el árbol sembrado en Partidera de Pino. |
|
4 |
—¡Ah!, exclamó, ¿qué frutos son los que produce este árbol? ¿No es admirable ver cómo se ha cubierto de frutos? ¿Me he de morir, me perderé si corto uno de ellos?, dijo la doncella. |
-¡Ji...ya!, ¿con que ya tiene fruto este árbol?, ¿qué es lo que hace fructificar este árbol?, no lo cortaré, no me pierdo; ¡sí cortará uno! -dijo la doncella-; |
|
5 |
Habló entonces la calavera que estaba entre las ramas del árbol y dijo: —¿Qué es lo que quieres? Estos objetos redondos que cubren las ramas del árbol no son más que calaveras. Así dijo la cabeza de Hun-Hunahpú dirigiéndose a la joven. ¿Por ventura los deseas?, agregó. |
(...) y habló la calavera que estaba entre las ramas: -¿Qué deseas de lo que es sólo hueso prendido en las ramas de los árboles? -Dijo la cabeza de Cada Cerbatanero- de una vez en de habló a la doncella. -¿No me deseas? -Le dijo la calavera-. |
|
6 |
—Sí los deseo, contestó la doncella. —Muy bien, dijo la calavera. Extiende hacia acá tu mano derecha. —Bien, replicó la joven, y levantando su mano derecha, la extendió en dirección a la calavera. |
-Sí deseo -contestó la doncella. Está bien, tiende la mano derecha, quiero verla -dijo la calavera-. -Muy bien -dijo la doncella-. Tendió hacia arriba la mano derecha ante la calavera, |
|
7 |
En ese instante la calavera lanzó un chisguete de saliva que fue a caer directamente en la palma de la mano de la doncella. Miróse ésta rápidamente y con atención la palma de la mano, pero la saliva de la calavera ya no estaba en su mano. |
(...) al punto lanzó un escupitajo la calavera, derecho cayó en la palma de la mano de la doncella; vio la mano, la examinó y no había saliva de la calavera en su mano. |
|
8 |
—En mi saliva y mi baba te he dado mi descendencia (dijo la voz en el árbol). Ahora mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que una calavera despojada de la carne. Así es la cabeza de los grandes príncipes, la carne es lo único que les da una hermosa apariencia. Y cuando mueren espántanse los hombres a causa de los huesos. Así es también la naturaleza de los hijos, que son como la saliva y la baba, ya sean hijos de un Señor, de un hombre sabio o de un orador. Su condición no se pierde cuando se van, sino se hereda; no se extingue ni desaparece la imagen del Señor, del hombre sabio o del orador, sino que la dejan a sus hijas y a los hijos que engendran. Esto mismo he hecho yo contigo. Sube, pues, a la superficie de la tierra, que no morirás. Confía en mi palabra que así será, dijo la cabeza de Hun-Hunahpú y de Vucub-Hunahpú. |
-Solamente señal te he dado mi saliva, ni baba, porque mi cabeza ya no trabaja, es sólo hueso, ya no tiene trabajo. Era cabeza de un gran señor, era buena cuando tenía carne; desde que murió infunde miedo a La gente y se moría por ser calavera. Así que la saliva vino hacer como hijo, como baba se creó, es hijo de señor, mejor dicho hijo de sabios, de oradores; no se perderá, así seguirá, no se perderá, que se cumpla, que no se extinga, que no desaparezca la generación de señores, hombres sabios, oradores; que queden siempre hijas, y hijos como herencia, que es lo que he hecho contigo -dijo la calavera-. -Sube pues allá arriba sobre la tierra, no morirás, formas parte de la verdad, así está destinado -así dijo la cabeza de Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero-. |
|
9 |
Y todo lo que tan acertadamente hicieron fue por mandato de Huracán, Chipi-Caculhá y Raxa-Caculhá. |
Era pensamiento y palabras de Un Pie, Último Rayo, Verdadero Rayo lo que hicieron. |
|
10 |
Volvióse en seguida a su casa la doncella después que le fueron hechas todas estas advertencias, habiendo concebido inmediatamente los hijos en su vientre por la sola virtud de la saliva. Y así fueron engendrados Hunahpú e Ixbalanqué. |
Regresó la doncella a su casa y fue a contar lo que le revelaron. Fue engendrado un hijo en su vientre tan sólo por la saliva, así fue como nació Un Cerbatanero, Shbalanké. |
|
11 |
Llegó, pues, la joven a su casa y después de haberse cumplido seis meses, fue advertido su estado por su padre, el llamado Cuchumaquic. Al instante fue descubierto el secreto de la joven por el padre, al observar que tenía hijo. |
Llegó pues la doncella a su casa, ya se habían completado seis meses de embarazo cuando lo notó el padre quien se llamaba Kuchumkik. Hasta entonces se dio cuenta la doncella cuando el padre vio que ya tenía hijo en el vientre. |
|
12 |
Reuniéronse entonces en consejo todos los Señores Hun-Camé y Vucub-Camé con Cuchumaquic. —Mi hija está preñada, Señores; ha sido deshonrada, exclamó el Cuchumaquic cuando compareció ante los Señores. —Está bien, dijeron éstos. Oblígala a declarar la verdad, y si se niega a hablar, castígala; que la lleven a sacrificar lejos de aquí. —Muy bien, respetables Señores, contestó. A continuación interrogó a su hija: |
Entonces todos los señores Una Muerte, Siete Muertes se pusieron a pensar con Kuchumkik. -Sucede que mi hija ya tiene hijo en el vientre, vosotros señores, es fornicación -dijo Kuchumkik cuando llegó con los señores-. -Está bien, ponla en confesión; si no dice, pártala; no lejos del camino la debes partir. -Está bien ustedes señores -dijo enseguida-. |
|
13 |
—¿De quien es el hijo que tienes en el vientre, hija mía? Y ella contestó: —No tengo hijo, señor padre, aún no he conocido varón. —Está bien, replicó. Positivamente eres una ramera. Llevadla a sacrificar, señores Ahpop Achih; traedme el corazón dentro de una jícara y volved hoy mismo ante los Señores, les dijo a los búhos. |
A continuación presionó a su hija: -¿de quién es el hijo que llevas en el vientre tú hija mía? -Dijo entonces-. -No tengo hijo usted padre mío, no conozco a ningún hombre -contestó-. -Está bien, pero es cierto que tú eres fornicadora; ¡partidla vosotros hombres del tiempo!, traedme su corazón entre un vaso porque hoy lo tienen que agitar los señores -les dijo a los tecolotes-. |
|
14 |
Los cuatro mensajeros tomaron la jícara y se marcharon llevando en sus brazos a la joven y llevando también el cuchillo de pedernal para sacrificarla. |
Se fueron los cuatro, llevaban el vaso, se llevaron en peso a la doncella; también se llevaron el cuarzo blanco para partirla. |
|
15 |
Y ella les dijo: —No es posible que me matéis, ¡oh mensajeros!, porque no es una deshonra lo que llevo en el vientre, sino que se engendró sólo cuando fui a admirar la cabeza de Hun-Hunahpú que estaba en Pucbal-Chah. Así, pues, no debéis. sacrificarme, ¡oh mensajeros!, dijo la joven, dirigiéndose a ellos. |
-No está bien que me matéis vosotros mensajeros, porque yo no he fornicado para tener lo que llevó en el vientre, sólo así se engendró. Eres que me jaló la cabeza de Cada Cerbatanero en la "Partidera de Pino". Oíd pues, no me partiréis vosotros mensajeros -dijo la doncella -de una vez habló. ¿Porque no suplís mi corazón? |
|
16 |
—¿Y qué pondremos en lugar de tu corazón? Se nos ha dicho por tu padre: "Traedme el corazón, volved ante los Señores, cumplid vuestro deber y atended juntos a la obra, traedlo pronto en la jícara, poned el corazón en el fondo de la jícara." ¿Acaso no se nos habló así? ¿Qué le daremos entre la jícara? Nosotros bien quisiéramos que no murieras, dijeron los mensajeros. |
-¿Acaso no dijeron los señores?: traed su corazón -lo encarecieron los señores-; que no se vaya a perder, así mismo juntos lo vigiláis cuando lo tapen. Luego lo traeréis entre el vaso, ¿Acaso no nos dijeron así?. ¿Que echáramos entre el vaso? No quisiéramos que murierais -dijeron los mensajeros-. |
|
17 |
—Muy bien, pero este corazón no les pertenece a ellos. Tampoco debe ser aquí vuestra morada, ni debéis tolerar que os obliguen a matar a los hombres. Después serán ciertamente vuestros los verdaderos criminales y míos serán en seguida Hun-Camé y Vucub-Camé. Así, pues, la sangre y sólo la sangre será de ellos y estará en su presencia. Tampoco puede ser que este corazón sea quemado ante ellos. Recoged el producto de este árbol, dijo la doncella. |
-Está bien, pero no será de ellos mi verdadero corazón, además, no es aquí vuestra casa, así está destinado. ¿Acaso no forzáis a la gente para que muera?. Es vuestro mi corazón si soy fornicadora, es decir, será de Una Muerte, Siete Muertes, pero es sólo sangre, sólo es de la calavera lo que se hizo, es lo que debéis enseñar. Y es el corazón lo que cortáis ante él. Utilizad la savia de árbol –dijo la doncella-. |
|
18 |
El jugo rojo brotó del árbol, cayó en la jícara y en seguida se hizo una bola resplandeciente que tomó la forma de un corazón hecho con la savia que corría de aquel árbol encarnado. Semejante a la sangre brotaba la savia del árbol, imitando la verdadera sangre. Luego se coaguló allí dentro la sangre o sea la savia del árbol rojo, y se cubrió de una capa muy encendida como de sangre al coagularse dentro de la jícara, mientras que el árbol resplandecía por obra de la doncella. Llamábase Árbol rojo de grana, pero [desde entonces] tomó el nombre de Árbol de la Sangre porque a su savia se le llama la Sangre. |
Entonces salió roja la savia del árbol, le hicieron encuentro con el vaso; de repente se encogió y se abodocó el reemplazo de su corazón. Exprimieron otra vez la savia del árbol, parecía sangre la savia que salió, cambio de su sangre; de una vez se guardó ahí la sangre que era la savia del árbol rojo; pura sangre era su aspecto que resultó; ya era un rojo brillante cuando estaba guardado entre el vaso. Desde entonces se hizo lustrosos el árbol por la doncella, "Árbol Rojo Delicado" le decían. Y por ella la sangre se convirtió en "Sangre de Cabeza", le decían. |
|
19 |
—Allá en la tierra seréis amados y tendréis lo que os pertenece, dijo la joven a los búhos. —Está bien, niña. Nosotros nos iremos allá, subiremos a servirte; tú, sigue tu camino mientras nosotros vamos a presentar la savia en lugar de tu corazón ante los Señores, dijeron los mensajeros. |
-Allí sobre la tierra adoraréis siempre, tendréis lo vuestro –les dijo a los tecolotes-. -Está bien tú doncella, nos vamos, subiremos a servir, nos encaminaremos; pronto llevaremos el sustituto de tu corazón ante los señores –dijeron los mensajeros-. |
|
20 |
Cuando llegaron a presencia de los Señores, estaban todos aguardando. —Se ha terminado eso?, preguntó Hun-Camé. —Todo está concluido, Señores. Aquí está el corazón en el fondo de la jícara. —Muy bien. Veamos, exclamó Hun-Camé. Y cogiéndolo con los dedos lo levantó, se rompió la corteza y comenzó a derramarse la sangre de vivo color rojo. —Atizad bien el fuego y ponedlo sobre las brasas, dijo Hun-Camé. |
Llegaron pues ante los señores quienes estaban observando muy atentos todos. -¿Estuvo bien? –dijo Una Muerte-. -Salió bien vosotros señores, ¿No es corazón lo que está sobre el vaso? -Muy bien, lo veré –dijo Una Muerte, y lo levantó-. Chorreaba como si fuera pura sangre roja. -Bien, atizad el fuego y ponedlo sobre el fuego –dijo entonces Una Muerte-. |
|
21 |
En seguida lo arrojaron al fuego y comenzaron a sentir el olor los de Xibalbá, y levantándose todos se acercaron y ciertamente sentían muy dulce la fragancia de la sangre. |
Luego lo asaron sobre el fuego; sintieron el olor los del Infierno, se levantaron y salieron todos, se entretuvieron en su plática cuando muy sintieron humo de sangre. |
|
22 |
Y mientras ellos se quedaban pensativos, se marcharon los búhos, los servidores de la doncella, remontaron el vuelo en bandada desde el abismo hacia la tierra y los cuatro se convirtieron en sus servidores. |
Estaban tan entretenidos cuando se fueron los tecolotes ya hechos vasallos de la doncella, la fueron a dejar hacia arriba, a la orilla del hoyo, sobre la tierra, y regresaron hacia abajo los vasallos. |
|
23 |
Así fueron vencidos los Señores de Xibalbá. Por la doncella fueron engañados todos. |
Así fueron vencidos todos los del Infierno por la doncella, se cegaron todos. |

La Doncella
Frente a La Abuela
|
Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
|
1 |
Ahora bien, estaban con su madre Hunbatz y Hunchouén cuando llegó la mujer llamada Ixquic. Cuando llegó, pues, la mujer Ixquic ante la madre de Hunbatz y Hunchouén, llevaba a sus hijos en el vientre y faltaba poco para que nacieran Hunahpú e Ixbalanqué, que así fueron llamados. Al llegar la mujer ante la anciana, le dijo la mujer a la abuela: —He llegado, señora madre; yo soy vuestra nuera y vuestra hija, señora madre. Así dijo cuando entró a la casa de la abuela. |
Estaba entonces la madre de Un Mono, cuando llegó la mujer llamada Ishkik; llegó pues la mujer Ishkik con la madre de Un Mono, estaba embarazada todavía, ya poco faltaba, y aún no nacía Un Cerbatanero, Shbalanké, cuando llegó la mujer donde la abuela y dijo la mujer a la abuela: -Ya vine usted señora, soy su nuera, mejor dicho soy su hija usted señora –dijo cuando entró a donde la abuela-. |
|
2 |
—¿De dónde vienes tú? ¿En dónde están mis hijos? ¿Por ventura no murieron en Xibalbá? ¿No ves a éstos a quienes les quedaron su descendencia y linaje y que se llaman Hunbatz y Hunchouén? ¡Sal de aquí! ¡Vete!, gritó la vieja a la muchacha. |
-¿De dónde vienes que ya tienes hijo?, ¿y no se murió en el Infierno pues? Ha dejado señales, es decir pruebas de su muerte que relata Un Mono. A saber de dónde vienes ¡sal de aquí! –le dijo la abuela a la doncella. |
|
3 |
—Y sin embargo, es la verdad que soy vuestra nuera; há tiempo que lo soy. Pertenezco a Hun-Hunahpú. Ellos viven en lo que llevo, no han muerto Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú: volverán a mostrarse claramente, mi señora suegra. Y así, pronto veréis su imagen en lo que traigo, le fue dicho a la vieja. |
-De verdad, es cierto que soy su nuera, hace tiempo que pertenece a Cada Cerbatanero lo que tengo; está vivo, no se ha muerto Cada Cerbatanero, Siete Un Cerbatanero, lo que ha hecho es descubrir la verdad suegra, así es que se verá la figura de lo que llevo cuando nazca –le dijo a la abuela-. |
|
4 |
Entonces se enfurecieron Hunbatz y Hunchouén. Sólo se entretenían en tocar la flauta y cantar, en pintar y esculpir; en lo que pasaban todo el día, y eran el consuelo de la vieja. |
La pasión de Un Mono era la flauta, la oratoria; solo escribía y grababa, era trabajo de todos los días. Y era el consuelo de la abuela. |
|
5 |
Habló luego la vieja y dijo: —No quiero que tú seas mi nuera, porque lo que llevas en el vientre es fruto de tu deshonestidad. Además, eres una embustera: mis hijos de quienes hablas ya son muertos. |
Habló otra vez la abuela: No quiero que seas mi nuera, es señal de fornicación lo que llevas en el vientre. Tú eres ingrata, mi hijo que dices ha muerto –dijo la abuela-. |
|
6 |
Luego agregó la abuela: —Esto que te digo es la pura verdad; pero en fin, está bien, tú eres mi nuera, según he oído. Anda, pues, a traer la comida para los que hay que alimentar. Anda a cosechar una red grande [de maíz] y vuelve en seguida, puesto que eres mi nuera, según lo que oigo, le dijo a la muchacha. |
-Si es cierto lo que me dices, está bien que seas mi nuera, me ayudarás: vete a traer nuestro alimento para comer. Vete a tapishcar una gran rede, tráela; como eres mi nuera me tienes que ayudar –le dijo a la doncella-. |
|
7 |
—Muy bien, replicó la joven, y se fue en seguida para la milpa que poseían Hunbatz y Hunchouén. El camino había sido abierto por ellos y la joven lo tomó y así llegó a la milpa; pero no encontró más que una mata de maíz; no había dos, ni tres, y viendo que sólo había una mata con su espiga, se llenó de angustia el corazón de la muchacha. |
-Muy bien –contestó luego-. En seguida se fue a la Milpa, Un Mono tenía el camino limpio, el camino el cual siguió la doncella y llegó a la Milpa. Solo una mata de Milpa había, no había dos ni tres matas; solo una milpa había, estaba mirando nada más. Se fastidió la doncella. |
|
8 |
—iAy!, pecadora, desgraciada de mí! ¿A dónde he de ir a conseguir una red de maíz, como se me ha ordenado?, exclamó. Y en seguida se puso a invocar al Chahal de la comida para que llegara y se la llevase. |
-¡Ya veis!, ¡soy pecadora!, ¡soy deudora! ¿Dónde voy a sacar una rede de alimento que me pide? –dijo entonces-. Comenzó a llamar a los guardianes de la Milpa. |
|
9 |
—Ixtoh, Ixcaníl, Ixcacau, vosotras las que cocéis e! maíz; y tú Chahal, guardián de la comida de Hunbatz y Hunchouén!, dijo la muchacha. Y a continuación cogió las barbas, los pelos rojos de la mazorca y los arrancó, sin cortar la mazorca. Luego los arregló en la red como mazorcas de maíz y la gran red se llenó completamente. |
-¡Veníos!, ¡presentaos! ¡Vos Paga!, ¡Vos Simiente!, ¡Vos Kakawí!, ¿Vos Tepezcluintle! Sois guardianes de la milpa de Un Mono –dijo la doncella-. Tomó el pelo, el pelo del elote y lo arrancó; no tapishcó, pero fueron pasando las mazorcas a la rede; sobrepasó la gran rede, |
|
10 |
Volvióse en seguida la joven; los animales del campo iban cargando la red, y cuando llegaron, fueron a dejar la carga a un rincón de la casa, como si ella la hubiera llevado. Llegó entonces la vieja y luego que vio el maíz que había en la gran red, exclamó: |
(...) se vino en seguida a casa la doncella; animales traían cargando la rede, se vinieron y la dejaron a un lado de la casa, haciendo como que era carga de ella, así vio la abuela, vio que era una gran rede. |
|
11 |
—¿De dónde has traído todo este maíz? ¿ Por ventura acabaste con nuestra milpa y te la has traído toda para acá? Iré a ver al instante, dijo la vieja, y se puso en camino para ir a ver la milpa. Pero la única mata de maíz estaba allí todavía y asimismo se veía el lugar donde había estado la red al pie de la mata. La vieja regresó entonces a toda prisa a su casa y dijo a la muchacha: |
-¿De dónde trajiste el alimento?, ¿Peor si la cortaste toda y terminaste toda nuestra milpa?. Iré a ver –dijo la abuela-; de una vez se fue, fue a ver a la milpa. Solo una milpa había y al pie únicamente se notaba la huella de la rede. Corriendo regresó la abuela y llegó a su casa, le dijo a la doncella: |
|
12 |
—Ésta es prueba suficiente de que realmente eres mi nuera. Veré ahora. tus obras, aquellos que llevas [en el vientre] y que también son sabios, le dijo a la muchacha. |
-Esta es prueba de que sí es cierto que eres mi nuera, seguiré viendo tus hechos para demostrar que es de sabios lo que tienes –le dijo a la doncella-. |

Simios
por Obra de la Simiente
|
Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
|
1 |
Contaremos ahora el nacimiento de Hunahpú e Ixbalanqué. Aquí, pues, diremos cómo fue su nacimiento. Cuando llegó el día de su nacimiento, dio a luz la joven que se llamaba Ixquic; pero la abuela no los vio cuando nacieron. En un instante fueron dados a luz los dos muchachos llamados Hunahpú e Ixbalanqué. Allá en el monte fueron dados a luz. Luego llegaron a la casa, pero no podían dormirse. |
Nacimiento de Un Cerbatanero Shbalanké. Ahora diremos el nacimiento, cuando llegó el día, es decir, cuando dio a luz la doncella Ishkik. No se dio cuenta la abuela cuando nació, sino hasta cuando levantaron al nacido, se llamaba Un Cerbatanero Shbalanké, en el monte lo levantaron y lo llevaron a la casa, no dormía. |
|
2 |
—¡Anda a botarlos afuera!, dijo la vieja, porque verdaderamente es mucho lo que gritan. Y en seguida fueron a ponerlos sobre un hormiguero. Allí durmieron tranquilamente. Luego los quitaron de ese lugar y los pusieron sobre las espinas. |
-Vete a perderlo; de verdad solo se mantiene musitando –dijo la abuela-. Lo fueron a dejar entre hormigas y ahí durmió, lo sacaron de ahí, lo fueron a dejar sobre espinas; |
|
3 |
Ahora bien, lo que querían Hunbatz y Hunchouén era que murieran allí mismo en el hormiguero, o que murieran sobre las espinas. Deseábanlo así a causa del odio y de la envidia que por ellos sentían Hunbatz y Hunchouén. |
(...) lo que quería Un Mono era que Un Cerbatanero, Shbalanké se muriera en el hormiguero, se muriera entre las espinas para vencerlo, mejor dicho por envidia de Un Mono. |
|
4 |
Al principio se negaban a recibir en la casa a sus hermanos menores; no los conocían y así se criaron en el campo. |
Ya no consintieron el la casa el hermano menor, ignoraban su descendencia; así pues en el monte creció. |
|
5 |
Hunbatz y Hunchouén eran grandes músicos y cantores; habían crecido en medio de muchos trabajos y necesidades y pasaron por muchas penas, pero llegaron a ser muy sabios. Eran a un tiempo flautistas, cantores, pintores y talladores; todo lo sabían hacer. |
Pero era gran flautista, gran orador Un Mono, creció, padeció muchas penalidades, prematuramente lo maduraron en el sufrimiento. Se hizo gran sabio, era flautista, orador, era escritor, grabador, todo lo hacía muy bien; |
|
6 |
Tenían noticia de su nacimiento y sabían también que eran los sucesores de sus padres, los que fueron a Xibalbá y murieron allá. Grandes sabios eran, pues Hunbatz y Hunchouén y en su interior sabían todo lo relativo al nacimiento de sus hermanos menores. Sin embargo, no demostraban su sabiduría, por la envidia que les tenían, pues sus corazones estaban llenos de mala voluntad para ellos, sin que Hunahpú e Ixbalanqué los hubieran ofendido en nada. |
(...) sabía su nacimiento como sabio, era sustituto de su padre quien se fue al Infierno y donde se murió. Por eso Un Mono era gran sabio en el concepto de todos; primero sabía cómo se había originado su hermano menor. No daba a conocer su sabiduría por la envidia. Pero recayó en él la murmuración por sus sentimientos; no hubo hechos, pero fue ridiculizado por Un Cerbatanero, Shbalanké. |
|
7 |
Estos últimos se ocupaban solamente de tirar con cerbatana todos los días; no eran amados de la abuela ni de Hunbatz, ni de Hunchouén. No les daban de comer; solamente cuando ya estaba terminada la comida y habían comido Hunbatz y Hunchouén, entonces llegaban ellos. Pero no se enojaban, ni se encolerizaban y sufrían calladamente, porque sabían su condición y se daban cuenta de todo con claridad. Traían sus pájaros cuando venían cada día, y Hunbatz y Hunchouén se los comían, sin darle nada a ninguno de los dos, Hunahpú e lxbalanqué. La sola ocupación de Hunbatz y Hunchouén ere tocar la flauta y cantar. Y una vez que Hunahpú e Ixbalanqué llegaron sin traer ninguna clase de pájaros, entraron (en la casa) y se enfureció la abuela. |
Solo se mantenía tirando con cerbatana todos los días, la abuela y Un Mono no lo querían, no le daban de comer; luego se anticipaban a comer, Un Mono ya había comido cuando llegaba. No se enojaba, no se encolerizaba; nada más aguantaba porque sabía quién era, se daba cuenta de todo. Cuando llegaba, llevaba pájaros todos los días, se los comían Un Mono y la abuela, no convidaban a Un Cerbatanero Shbalanké. Un Mono manteníase tocando flauta. Se Mantenía hablando. Ya después llegaba Un Cerbatanero Shbalanké y ya no llevaba pájaros cuando entraba, entonces se encolerizó la abuela. |
|
8 |
—¿Por qué no traéis pájaros?, les dijo a Hunahpú e Ixbalanqué. Y ellos contestaron: —Lo que sucede, abuela nuestra, es que nuestros pájaros se han quedado trabados en el árbol y nosotros no podemos subir a cogerlos, querida abuela. Si nuestros hermanos mayores así lo quieren, que vengan con nosotros y que vayan a bajar los pájaros, dijeron. |
-¿Por qué no traéis nada de pájaros? –le dijo a Un Cerbatanero, Shbalanké-. -Así es abuela, es que mis pájaros se quedan trabados sobre los árboles –contestó- y no puedo subir sobre el árbol; ojalá quisiera ir conmigo mi hermano mayor para que fuera a bajar los pájaros –dijo-. |
|
9 |
—Está bien, dijeron los hermanos mayores, contestando, iremos con vosotros al amanecer. Consultaron entonces los dos entre sí la manera de vencer a Hunbatz y Hunchouén. |
-Está bien, iré con vos al amanecer –dijo el hermano mayor-. Con la respuesta dada, luego se lo ganó y desapareció la inteligencia de Un Mono al haberlo vencido. |
|
10 |
—Solamente cambiaremos su naturaleza, su apariencia: cúmplase así nuestra palabra, por los muchos sufrimientos que nos han causado. Ellos deseaban que muriésemos, que nos perdiéramos nosotros, sus hermanos menores. En su interior nos tenían como muchachos. Por todo esto los venceremos y daremos un ejemplo. Así iban diciendo entre ellos |
-Le cambiaré su naturaleza, su estómago de verdad se haga así, porque mucho me ha hecho sufrir, quiso mi hermano mayor que muriera, que yo desapareciera; cree él que quién sabe quien soy, así que tengo que vencerlo, es revelación lo que voy a hacer –se dijo entre sí-. |
|
11 |
(...) mientas se dirigían al pie del árbol llamado Canté. Iban acompañados de sus hermanos mayores y tirando con la cerbatana. No era posible contar los pájaros que cantaban sobre el árbol y sus hermanos mayores se admiraban de ver tantos pájaros. Había pájaros, pero ni uno solo caía al pie del árbol. |
En seguida se fueron al árbol llamado "Árbol Amarillo"; ya estaba acompañado del hermano mayor y se fueron hacia el árbol. Empezó a tirar con cerbatana, eran incontables los pájaros que estaban en los árboles, se admiró el hermano mayor cuando vio los pájaros; ni un pájaro caía del árbol. |
|
12 |
—Nuestros pájaros no caen al suelo. Id a bajarlos, les dijeron a sus hermanos mayores. —Muy bien, contestaron éstos. Y en seguida subieron al árbol, pero el árbol aumentó de tamaño y su tronco se hinchó. Luego quisieron bajar Hunbatz y Hunchouén, pero ya no pudieron descender de la cima del árbol. |
-Nuestros pájaros de ningún modo caen, id a bajarlos –le dijo a su hermano mayor-. -Está bien –dijo-. En seguida se subió sobre el árbol; empezó a crecer el árbol y a hincharse, quiso bajarse pero ya no podía, no podía bajarse del árbol Un Mono, y le dijo desde el árbol: |
|
13 |
Entonces exclamaron desde lo alto del árbol: —¿Qué nos ha sucedido, hermanos nuestros? ¡Desgraciados de nosotros! Este árbol nos causa espanto de sólo verlo, ¡oh hermanos nuestros!, dijeron desde la cima del árbol. Y Hunahpú e Ixbalanqué les contestaron: |
-Por qué me dijisteis esto vos hermano menor, ¡pobre de mí!. El árbol ya me parece aterrador vos hermano menor, -dijo desde el árbol.- Entonces dijo Un Cerbatanero, Shbalanké: |
|
14 |
—Desatad vuestros calzones?, atadlos debajo del vientre, dejando largas las puntas y tirando de ellas por detrás de ese modo podréis andar fácilmente. Así les dijeron sus hermanos menores. |
-Desatad vuestra banda y amarradla bajo el vientre procurando dejar un extremo largo hacia atrás, de esta manera podréis andar –le dijo su hermano menor-. |
|
15 |
—Está bien, contestaron, tirando la punta de sus ceñidores, pero al instante se convirtieron éstos en colas y ellos tomaron la apariencia de monos. En seguida se fueron sobre las ramas de los árboles, por entre los montes grandes y pequeños y se Internaron en el bosque, haciendo muecas y columpiándose en las ramas de los árboles. |
-¡Bueno! –dijo entonces-, luego jaló la punta de la banda hacia atrás, la cual se convirtió en cola y él se convirtió en mico. Se fue entre los árboles de pequeñas y grandes montañas, se fue a las selvas. Empezó a gritar y a lanzarse en las ramas de los árboles. |
|
16 |
Así fueron vencidos Hunbatz y Hunchouén por Hunahpú e Ixbalanqué; y sólo por arte de magia pudieron hacerlo. |
Así fue vencido Un Mono por Un Cerbatanero, Shbalanké. Esto solo logró hacerlo por medio de su mito. |
|
17 |
Volviéronse éstos a su casa y al llegar hablaron con su abuela y con su madre, diciéndoles: —¿Qué será, abuela nuestra, lo que les ha sucedido a nuestros hermanos mayores, que de repente se volvieron sus caras como caras de animales? Así dijeron. |
Llegó después a su casa y dijo a la abuela, mejor dicho a la madre cuando llegó: -Vos abuela, a saber qué le pasó a mi hermano mayor, tenía la cara de verdadero animal cuando se fue –dijo-. |
|
18 |
—Si vosotros les habéis hecho algún daño a vuestros hermanos, me habéis hecho desgraciada y me habéis llenado de tristeza. No hagáis semejante cosa a vuestros hermanos, ¡oh hijos míos!, dijo la vieja a Hunahpú e Ixbalanqué. |
-Iré a ver qué hicisteis a vuestro hermano, no me menospreciéis, mejor dicho no me ofendáis. Si algo le pasó a vuestro hermano sois responsable –dijo la abuela a Un Cerbatanero, Shbalanké-. |
|
19 |
Y ellos le dijeron a su abuela: —No os aflijáis, abuela nuestra. Volveréis a ver la cara de nuestros hermanos; ellos volverán, pero será una prueba difícil para vos, abuela. Y tened cuidado de no reíros. Y ahora, ¡a probar su suerte!, dijeron. |
Contestó entonces a la abuela: -No os entristecéis vos abuela, veréis otra vez a mi hermano mayor cuando venga, lo haré solamente por vos abuela, pero no os reiréis cuando lo veáis, trataré de luchar –dijo-. |
|
20 |
En seguida se pusieron a tocar la flauta, tocando la canción de Hunahpú-Qoy. Luego cantaron, tocaron la flauta y el tambor, tomando sus flautas y su tambor. Después sentaron junto a ellos a su abuela y siguieron tocando y llamando con la música y el canto, entonando la canción que se llama Hunahpú-Qoy. |
Empezó a tocar flauta, "Música de Un Cerbatanero Mico" tocó, luego cantó, tocó flauta, tocó marimba cuando tocó la flauta y la marimba para llamar. Entonces sentó a la abuela junto a él cuando empezó a tocar flauta; lo llamó por medio de la flauta y del canto, de aquí se perpetuó el nombre de "Música del Mico Cerbatanero". |
|
21 |
Por fin llegaron Hunbatz y Hunchouén y al llegar se pusieron a bailar; pero cuando la vieja vio sus feos visajes se echó a reír al verlos la vieja, sin poder contener la risa, y ellos se fueron al instante y no se les volvió a ver la cara. |
Inmediatamente llegó Un Mono, llegó bailando; se sorprendió la abuela porque tenía la cara fea, pero se rió, no pudo ocultar la risa, por eso luego se fue, ya no le vieron la cara; gateando a saltos se fue a los bosques. |
|
22 |
—¡Ya lo veis, abuela! Se han ido para el bosque. ¿Qué habéis hecho, abuela nuestra? Sólo cuatro veces podemos hacer esta prueba y no faltan más que tres. Vamos a llamarlos con la flauta y con el canto, pero procurad contener la risa. iQue comience la prueba!, dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. |
-¿Qué vamos a hacer vos abuela? Sólo cuatro veces podemos llamarlo, ahora solo faltan tres veces para llamarlo por la flauta y por los cantos, tratad de aguantar la risa, lucharemos otra vez –dijo después Un Cerbatanero, Shbalanké-. |
|
23 |
En seguida se pusieron de nuevo a tocar. Hunbatz y Huchouén volvieron bailando y llegaron hasta el centro del patio de la casa, haciendo monerías y provocando a risa a su abuela hasta que ésta soltó la carcajada. Realmente eran muy divertidos cuando llegaron con sus caras de mono, sus anchas posaderas, sus colas delgadas y el agujero de su vientre todo lo cual obligaba a la vieja a reírse. Luego se fueron otra vez a los montes. |
Luego tocó la flauta, volvió a entrar y venía bailando cuando llegó a medio patio de la casa. Que si de intención adrede hacía todo esto, con mala intención provocaba a la abuela a reírse, y mucho se rió la abuela porque en verdad era muy risible la cara del mico, cómo le temblaba el vientre y provocaba risa el pecho cuando entró y se rió mucho la abuela, y por eso volvió a irse a los montes. |
|
24 |
Y Hunahpú e Ixbalanqué dijeron: —¿Y ahora qué hacemos, abuela? Sólo esta tercera vez probaremos. Tocaron de nuevo la flauta y volvieron los monos bailando. La abuela contuvo la risa. Luego subieron sobre la cocina; sus ojos despedían una luz roja, alargaban y se restregaban los hocicos y espantaban de las muecas que se hacían uno al otro. En cuanto la abuela vio todo esto se echó a reír violentamente; pero ya no se les volvieron a ver las caras, a causa de la risa de la vieja. |
-¿Qué hiciste vos abuela?, sólo en la tercera vez lucharé mucho –dijo Un Cerbatanero, Shbalanké-. Volvió a tocar y volvió a aparecer bailando; como la abuela contuvo la risa, entonces se encaramó sobre un gran muro; bien rojo tenía la orilla de los ojos, fruncida la boca y se sonaba la boca, la cara. Se semblante era raro desde hace cinco días. Esto lo notó la abuela, entonces estalló en gran risa. Ya no le volvieron a ver la cara a causa de la gran risa de la abuela. |
|
25 |
—Ya sólo esta vez los llamaremos, abuela, para que salgan acá por la cuarta vez, dijeron los muchachos. Volvieron, pues, a tocar la flauta, pero ellos no regresaron la cuarta vez, sino que se fueron a toda prisa para el bosque. |
-De hecho, a vos abuela, tengo que aconsejaros. A la cuarta vez le tocó flauta, pero ya no se presentó a la cuarta vez, definitivamente se fue a la selva. Le dijo entonces a la abuela: |
|
26 |
Los muchachos le dijeron a la abuela: —Hemos hecho todo lo posible, abuelita; primero vinieron, luego probamos a llamarlos de nuevo. Pero no os aflijáis; aquí estamos nosotros, vuestros nietos; a nosotros debéis vernos, ¡oh madre nuestra! ¡oh nuestra abuela!, como el recuerdo de nuestros hermanos mayores, de aquellos que se llamaron y tenían por nombre Hunbatz y Hunchouén, dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. |
-¿A caso no luché por vos abuela?, ¿A caso no vino primero?, ¿y no luché para llamarlo?. ¡No os entristecéis!. Estoy yo, soy vuestro nieto; sois mi madre, mi abuela. Que se invoque mi hermano mayor para siempre, es el que se llamará Jun Bâz, Jun Chowén le dicen –dijo Un Cerbatanero, Shbalanké a la abuela-. |
|
27 |
Aquellos eran invocados por los músicos y los cantores, por las gentes antiguas. Invocábanlos también los pintores y talladores en tiempos pasados. Pero fueron convertidos en animales y se volvieron monos porque se ensoberbecieron y maltrataron a sus hermanos. |
Llamó pues, el músico, el orador, la antigua gente, llamó al antiguo escritor, antiguo grabador, al que se convirtió en animal, en mico, a causa de su orgullo; hablaba mal de su hermano menor como si hubiera sido extraño para ellos. |
|
28 |
De esta manera sufrieron sus corazones; así fue su pérdida y fueron destruidos Hunbatz y Hunchouén y se volvieron animales. Habían vivido siempre en su casa; fueron músicos y cantores e hicieron también grandes cosas cuando vivían con la abuela y con su madre. |
Así fue como lo ocultó y desapareció para siempre el hermano mayor quien se convirtió en animal. Era el que se mantenía siempre en la casa, era músico; cantor, hizo grandes cosas cuando estaba con la abuela, mejor dicho con la madre. |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Historia |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.