
Hunahpú
Pierde la Cabeza
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Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
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1 |
Entraron después en la Casa del Frío. No es posible describir el frío que hacía. La casa estaba llena de granizo, era la mansión del frío. Pronto, sin embargo, se quitó el frío porque con troncos viejos lo hicieron desaparecer los muchachos. |
En seguida entró a la Casa del Hielo, había mucho hielo que blanquecía adentro de la casa, Casa de Hielo. Luego secó muy bien el hielo, se derritió y lo hizo desaparecer. |
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2 |
Así es que no murieron; estaban vivos cuando amaneció. Ciertamente lo que querían los de Xibalbá era que murieran; pero no fue así, sino que cuando amaneció estaban llenos de salud, y salieron de nuevo cuando los fueron a buscar los mensajeros. |
Dónde se iba a morir, estaba frío cuando amaneció. Lo que deseaban los del infierno era que se hubiera muerto de una vez, pero no resultó así. Estaba bueno y salvo cuando amaneció. Al momento ya estaba parado su citador, entonces se fue otra vez el competidor. |
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3 |
—¿Cómo es eso? ¿No han muerto todavía?, dijo el Señor de Xibalbá. Admirábanse de ver las obras de Hunahpú e Ixbalanqué. |
-¿Y por qué no se murió? –dijo el Infierno. Pero en seguida admiró la hazaña del hijo Un Cerbatanero, Shbalanké. |
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4 |
En seguida entraron en la Casa de los Tigres. La casa estaba llena de tigres. —¡No nos mordáis! Aquí está lo que os pertenece, les dijeron a los tigres. Y en seguida les arrojaron unos huesos a los animales. Y éstos se precipitaron sobre los huesos. —¡Ahora sí se acabaron! Ya les comieron las entrañas. Al fin se han entregado. Ahora les están triturando los huesos. Así decían los guardas, alegres todos por este motivo. ¡ Pero no murieron. Igualmente buenos y sanos salieron de la Casa de los Tigres. |
Después entró en una casa de leones, había muchos leones, era casa de leones: -No vayáis a comerme, está destinado lo que es vuestro –les dijo a los leones-. Al rato arrojó huesos a los leones; los leones se fueron de espalda y cayeron sobre los huesos. -¿No estuvo bien?, ¿No le están comiendo el corazón?. Hasta ahora se dio por vencido, son sus huesos lo que le están comiendo –dijeron los guardianes-, todos lo deseaban de corazón. Pero no se murió, estaba vivo cuando salió de la casa de leones. |
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5 |
—¿De qué raza son éstos? ¿De dónde han venido?, decían todos los de Xibalbá. Luego entraron en medio del fuego a una Casa de Fuego, donde sólo fuego había, pero no se quemaron. Sólo ardían las brasas y la leña. Y asimismo estaban sanos cuando amaneció. Pero lo que querían [los de Xibalbá] era que murieran allí dentro, donde habían pasado. Sin embargo, no sucedió así, con lo cual se descorazonaron los de Xibalbá. |
-¿Qué clase de gente será?, ¿De dónde habrá venido? –dijeron todos los del Interno-. En seguida entró al fuego, una verdadera casa de fuego, sólo fuego había adentro; no se quemó, solo se rescoldó y sólo chamuscó el fuego, estaba bueno y sano al amanecer, lo que querían era que se muriera adentro cuando pasara por el fuego, no sucedió así, esto era para desesperar a los del Infierno. |
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6 |
Pusiéronlos entonces en la Casa de los Murciélagos. No había más que murciélagos dentro de esta casa, la casa de Camazotz, un gran animal, cuyos instrumentos de matar eran como una punta seca, y al instante perecían los que llegaban a su presencia. Estaban, pues, allí dentro, pero durmieron dentro de sus cerbatanas. Y no fueron mordidos por los que estaban en la casa. Sin embargo, uno de ellos tuvo que rendirse a causa de otro Camazotz que vino del cielo y por el cual tuvo que hacer su aparición. Estuvieron apiñados y en consejo toda la noche los murciélagos y revoloteando: Quilitz, quilitz, decían; así estuvieron diciendo toda la noche. Pararon un poco, sin embargo, y ya no se movieron los murciélagos y se estuvieron pegados a la punta de una de las cerbatanas. |
Lo entraron a una Casa de Murciélagos, sólo murciélagos había, era casa de vampiros, grandes animales de esos que parecen obsidiana mortal su nariz; gritaban adentro ante él. Estuvo ahí y durmió adentro de la Cerbatana y así no lo mordieron los que estaban adentro. Aquí se entregó a un raro vampiro que bajó del cielo; nada más es revelación de lo que el vampiro, es un misterio, tiene su significado. Una noche estuvieron revoloteando los murciélagos gritando: ¡Kilitz!, ¡Kilitz!, gritaban toda la noche; se sosegaron al momento, ya no se movieron los murciélagos, el extraño vampiro que había entrado estaba parado en un extremo de la cerbatana, |
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7 |
Dijo entonces Ixbalanqué a Hunahpú: —¿Comenzará ya a amanecer?, mira tú. —Tal vez sí, voy a ver, contestó este. Y como tenía muchas ganas de ver afuera de la boca de la cerbatana, y quería ver si había amanecido, al instante le cortó la cabeza Camazotz y el cuerpo de Hunahpú quedó decapitado. |
(...) dijo Un Cerbatanero: -Veo que como que quiere amanecer, parece que sí, iré a ver –dijo luego-. Deseaba observar por la boca de la cerbatana, quería ver si ya había amanecido. De repente el raro vampiro le cortó la cabeza, quedó cortado el cuerpo de Un Cerbatanero. |
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8 |
Nuevamente preguntó Ixbalanqué: —¿No ha amanecido todavía? Pero Hunahpú no se movía. —¿A dónde se ha ido Hunahpú? ¿Qué es lo que has hecho? Pero no se movía, y permanecía callado. Entonces se sintió avergonzado Ixbalanqué y exclamó: —¡Desgraciados de nosotros! Estamos completamente vencidos. |
-¿Qué hubo?, ¿No ha amanecido? –dijo Shbalanké-. Ya no se movía Un Cerbatanero. -¿Qué pasó?, ¿Se habrá ido Un Cerbatanero?, ¿Qué le pasó?, ¡Ya no se mueve!, ya solo resollaba. Se atemorizó Shbalanké. -¡Que amanezca!, ¡Ay! ¡Que desgracia!, ¡Nos han vencido! –dijo-. |
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9 |
Fueron en seguida a colgar la cabeza sobre el juego de pelota por orden expresa de Hun-Camé y Vucub-Camé, y todos los de Xibalbá se regocijaron por lo que había sucedido a la cabeza de Hunahpú. |
Fueron a colocar la cabeza sobre el cobertizo del patio de juego por disposición de Una Muerte, Siete Muertes. Se pusieron muy felices los del Infierno por la Cabeza de Un Cerbatanero. |

Un Animal
por su Cabeza
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Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
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1 |
En seguida llamó [Ixbalanqué] a todos los animales, al pisote, al jabalí, a todos los animales pequeños y grandes, durante la noche, y a la madrugada les pregunté cuál era su comida. —¿Cuál es la comida de cada uno de vosotros?, pues yo os he llamado para que escojáis vuestra comida, les dijo Ixbalanqué. —Muy bien, contestaron. Y en seguida se fueron a tomar cada uno lo suyo, y se marcharon todos juntos. Unos fueron a tomar las cosas podridas; otros fueron a coger hierbas; otros fueron a recoger piedras. Otros fueron a recoger tierra. Variadas eran las comidas de los animales [pequeños] y de los animales grandes. |
En seguida llamó a todos los animales; pizotes, coches de monte, a todos los pequeños y grades animales durante la noche; en la madrugada les asignó sus comidas. -Muy diversas serán vuestras comidas de cada uno, yo os mandaré que traigáis vuestra comida –les dijo Shbalanké-. -Muy bien –contestaron-. Se fueron a traer. Regresaron en seguida todos: unos fueron a traer como comida cosas podridas; unos trajeron hojas de milpa; otros solo piedras trajeron; había otros que solo tierra trajeron; muy diversas eran las comidas de los animales. |
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2 |
Detrás de ellos se había quedado la tortuga, la cual llegó contoneándose a tomar su comida. Y llegando al extremo [del cuerpo] tomó la forma de la cabeza de Hunahpú, y al instante le fueron labrados los ojos. |
Un gran animal cornudo, el escarabajo, se quedó para traer un chilacayote, lo traía revolcándolo con la nariz, fue el que sirvió para poner en lugar de la cabeza de Un Cerbatanero, aquí le escarban los ojos. |
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3 |
Muchos sabios vinieron entonces del cielo.- El Corazón del Cielo, Huracán, vinieron a cernerse sobre la Casa de los Murciélagos. Y no fue fácil acabar de hacerle la cara, pero salió muy buena; la cabellera también tenía una hermosa apariencia, y asimismo pudo hablar. |
Era muy sabio quien vino del cielo, era el Espíritu del Cielo, Un Pie quien vino a estarse, quien vino a estarse, a pararse en la casa de los murciélagos. ¿Cómo no iba a salir bien la cara?, salió muy bien; la cara resultó bonita y hasta habló. |
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4 |
Pero como ya quería amanecer y el horizonte se teñía de rojo, —¡Oscurece de nuevo, Viejo!, le fue dicho al zopilote. —Está bien, contestó el viejo, y al -instante oscureció el viejo. "Ya oscureció el zopilote", dice ahora la gente. Y así, durante la frescura del amanecer, comenzó su existencia. —¿Estará bien?, dijeron. ¿Saldrá parecido a Hunahpú? —Está muy bien, contestaron. Y efectivamente, parecía de hueso la cabeza, se había transformado en una cabeza verdadera. |
En esto ya iba a amanecer, se enrojeció el horizonte, pero ya quería oscurecer otra vez. -¿Todavía no está hecha la cara? -Sí, dijo el anciano-, pero se ennegreció y de repente se obscureció. Cuatro veces obscureció el anciano. "Periodo de la Obscuridad" le dice hoy día a la gente. Era para que saliera perfecta la cara; terminó de remendara. -¿No está bueno? –le dijeron a Un Cerbatanero-. -Está bien –contestó- y empezó a girar la cabeza como si hubiera sido verdadera. |
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5 |
Luego hablaron entre sí y se pusieron de acuerdo: —No juegues tú a la pelota; haz únicamente como que juegas; yo solo lo haré todo, le dijo Ixbalanqué. En seguida le dio sus órdenes a un conejo: —Anda a colocarte sobre el juego de pelota; quédate allí entre el encinal, le fue dicho al conejo por Ixbalanqué: cuando te llegue la pelota sal corriendo inmediatamente, y yo haré lo demás, le fue dicho al conejo cuando se le dieron estas instrucciones durante la noche. |
En seguida conversaron y se aconsejaron. -No se suspende la lucha, únicamente tienes que recogerte, solo yo tengo que hacerlo –le dijo Shbalanké-. Luego dispuso aconsejar a un conejo: -Te estarás arriba de la plataforma de juego, ahí te estás entre el chiparral –le dijo Shbalanké-. Cuando llegue la pelota contigo, inmediatamente te sales, yo hago lo demás –le dijo al conejo-, lo aconsejó durante toda la noche. |
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6 |
En seguida amaneció y los dos muchachos estaban buenos y sanos. Luego bajaron a jugar a la pelota. La cabeza de Hunahpú estaba colgada sobre el juego de pelota. -¡Hemos triunfado! ¡Habéis labrado vuestra propia ruina; os habéis entregado!, les decían. De esta manera provocaban a Hunahpú. —Pégale a la cabeza con la pelota, le decían. Pero no lo molestaban con esto, él no se daba por entendido. Luego arrojaron la pelota los Señores de Xibalbá. Ixbalanqué le salió al encuentro; la pelota iba derecho al anillo, pero se detuvo, rebotando, pasó rápidamente por encima del juego de pelota y de un salto se dirigió hasta el encinal. |
En eso amaneció y estaban muy bien de salud los dos. Empezó otra vez la lucha, ya estaba colocada la cabeza de Un Cerbatanero sobre la plataforma del patio de juego. -¡Ya los vencimos!, ¡Ya estuvo!, ¡Ya se entregaron! –les dijeron- (a Shbalanké real y a Un Cerbatanero artificial). En seguida Un Cerbatanero comenzó a animar: -Golpead duro la cabeza con la pelota –les dijo-, no duele, ¡quebradla! Los Señores del Infierno perdieron el tiro; Shbalanké se hincó y dio con la pelota contra la lanza y al rebotar pasó zumbando sobre la plataforma del juego; sólo fue un golpe y el primero, la pelota derecho cayó entre el chicharral, |
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7 |
El conejo salió al instante y se fue saltando; y los de Xibalbá corrían persiguiéndolo. Iban haciendo ruido y gritando tras el conejo. Acabaron por irse todos los de Xibalbá. |
(...) entonces salió ligero el conejo, se fue brincando lo persiguieron los del Infierno en tumulto ruidoso, rápido se fueron tras el conejo, se fueron todos los del Infierno. |
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8 |
En seguida se apoderó Ixbalanqué de la cabeza de Hunahpú; se llevó de nuevo la tortuga y fue a colocarla sobre el juego de pelota. Y aquella cabeza era verdaderamente la cabeza de Hunahpú y los dos muchachos se pusieron muy contentos. |
Mientras tanto Shbalanké luego fue a traer la cabeza de Un Cerbatanero, así mismo rápido fue a traer el chilacayote y lo fue a colocar sobre la plataforma en lugar de la cabeza de Un Cerbatanero, igual parecía, se pusieron muy contentos los dos. |
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9 |
Corrieron, pues, los de Xibalbá a buscar la pelota y habiéndola encontrado entre las encinas, los llamaron, diciendo: —Venid acá. Aquí está la pelota, nosotros la encontramos, dijeron, y la tenían colgando. Cuando regresaron los de Xibalbá exclamaron: —¿Qué es lo que vemos? |
Todavía estaban buscado la pelota los del Infierno; pero en eso fue a traer la pelota los del chicharral, y los llamó: -Venid pues, ya encontré la pelota –dijo-. Era alegría cuando llegaron los del Infierno. -¿Por qué no la vimos? –dijeron-. |
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10 |
Luego comenzaron nuevamente a jugar. Tantos iguales hicieron por ambas partes. En seguida Ixbalanqué le lanzó una piedra a la tortuga; ésta se vino al suelo y cayó en el patio del juego de pelota hecha mil pedazos como pepitas, delante de los Señores. |
En seguida empezaron a competir otra vez, igual luchaban ambas partes. De repente Shbalanké le pegó al chilacayote, el chilacayote cayó de espaldas en el patio de juego, vislumbró blancura de las pepitas ante ellos. |
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11 |
—¿Quién de vosotros irá a buscarla? ¿Dónde está el que irá a traerla?, dijeron los de Xibalbá. |
-¿Quiénes van a recogerlas?, ¿Dónde están los recogedores? –dijeron los del Infierno-. |
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12 |
Y así fueron vencidos los Señores de Xibalbá por Hunahpú e Ixbalanqué. Grandes trabajos pasaron éstos, pero no murieron, a pesar de todo lo que les hicieron. |
De esta manera Un Cerbatanero, Shbalanké venció a los señores del Infierno. Grandes sufrimientos les hizo padecer; pero no se murieron, todo les hizo. |

Suicidio
con propósitos de Venganza
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Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
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1 |
He aquí la memoria de la muerte de Hunahpú e Ixbalanqué. Ahora contaremos la manera como murieron. |
Muerte de Un Cerbatanero, Shbalanké. Este es el relato de la muerte de Un Cerbatanero, Shbalanké. |
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2 |
Habiendo sido prevenidos de todos los sufrimientos que les querían imponer, no murieron de los tormentos de Xibalbá, ni fueron vencidos por todos los animales feroces que había en Xibalbá. |
Dispusieron pues todos los sufrimientos que le desearon, pero no se murió por los castigos del Infierno, no lo vencieron todas las fieras que había en el Infierno-. |
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3 |
Mandaron llamar después a dos adivinos que eran como profetas; llamábanse Xulú y Pacán y eran sabios, y les dijeron: —Se os preguntará por los Señores de Xibalbá acerca de nuestra muerte, que están concertando y preparando por el hecho de que no hemos muerto, ni nos han podido vencer, ni hemos perecido en sus tormentos, ni nos han atacado los animales. Tenemos el presentimiento en nuestro corazón de que usarán la hoguera para darnos muerte. Todos los de Xibalbá se han reunido, pero la verdad es que no moriremos. He aquí, pues, nuestras instrucciones sobre lo que debéis decir: |
En seguida envió a dos adivinos como observadores cuyos nombres eran: Shulú, Pakam, grandes sabios. -Si os pregunta los del Infierno sobre mi muerte, sobre lo que piensan para matare; ¿Por qué no me morí?, es decir, ¿Por qué no me vencieron?, ¿Por qué no me di cuenta de sus castigos?, ¿Acaso no me echaron animales?, todo lo tengo en el alma: piedras candentes para matarme, ¿Acaso no se reunieron todos los del Infierno?. Pero no es cierto que me morí (lo que sucedió en la casa de los murciélagos). Es otra cosa lo que vamos a contar. |
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4 |
—Si os vinieren a consultar acerca de nuestra muerte y que seamos sacrificados, ¿qué diréis entonces vosotros, Xulú y Pacam? Si os dijeren: "¿No será bueno arrojar sus huesos en el barranco?" "¡No conviene —diréis— porque resucitarán después!" Si os dijeren: "¿No será bueno que los colguemos de los árboles?", contestaréis: "De ninguna manera conviene, porque entonces también les volveréis a ver las caras". Y cuando por tercera vez os digan: "¿Será bueno que arrojemos sus huesos al río?"; si así os fuere dicho por ellos: "Así conviene que mueran —diréis—; luego conviene moler sus huesos en la piedra, como se muele la harina de maíz; que cada uno sea molido [por separado]; en seguida arrojadlos al río, allí donde brota la fuente, para que se vayan por todos los cerros pequeños y grandes?" Así les responderéis cuando pongáis en práctica el plan que os hemos aconsejado, dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. |
-Si os preguntan sobre mi muerte, cuando me hagan pedazos, ¿Qué pensaréis vos Shulú, vos Pakam?. Si os preguntan: ¿No será bueno que arrojemos sus huesos al barranco?; tal vez no está bien porque van a resucitar –decís-. ¿Será bueno que lo colguemos sobre árbol?, si os vuelven a decir, tal vez no está bien, porque lo volverán a ver, decís. Y si os dicen en seguida, por tercera vez: entonces es mejor que arrojemos sus huesos río abajo, si esto os dicen, "¡Esto será magnífico: que se muera; que se pulvericen sus huesos sobre una piedra de moler maíz, se muela hueso por hueso, que se arroje el polvo de sus huesos entre el río y que el agua se lo lleve pasando entre pequeñas y grandes montañas", -contestaréis al momento-. Bien cumplís al pie de la letra mi plan que os explico, |
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5 |
Y cuando se despidieron de ellos, ya tenían conocimiento de su muerte. Hicieron entonces una gran hoguera, una especie de horno hicieron los de Xibalbá y lo llenaron de ramas gruesas. Luego llegaron los mensajeros que habían de acompañarlos, los mensajeros de Hun-Camé y de Vucub-Camé. |
(...) dijo Un Cerbatanero, Shbalanké. Cuando él aconsejó así, era porque ya sabían que lo iban a matar. Se preparó pues una gran piedra candente, como chojinero que hicieron los del Infierno, emplearon grandes ramas combustibles. Luego llegó un mensajero para llevarlo, era el mensajero de Jun Kemé, Wukub Kemé. |
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6 |
—"¡Que vengan! Id a buscar a los muchachos, id allá para que sepan que los vamos a quemar" Esto dijeron los Señores, ¡oh muchachos!, exclamaron los mensajeros. —Está bien, contestaron. Y poniéndose rápidamente en camino, llegaron junto a la hoguera. Allí quisieron obligarlos a divertirse con ellos. —¡Tomemos nuestra chicha y volemos cuatro veces cada uno [encima de la hoguera], muchachos!, les fue dicho por Hun-Camé. |
-Que venga, no iremos a donde el hijo, que venga a ver cuando lo chojineamos, dice el Señor vos hijo, -le dijeron-. -Está bien –respondió-. Rápido se fue. Llegó a la orilla del quemadero, ahí lo obligaron a jugar. -Aventemos esta nuestra pelota, cuatro veces debe rebotar por cada uno, vos hijo –le dijo Jun Kemé, Wukub Kemé-. |
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7 |
—No tratéis de engañarnos, contestaron. ¿Acaso no tenemos conocimiento de nuestra muerte, oh Señores!, y de que eso es lo que aquí nos espera? Y juntándose frente a frente, extendieron ambos los brazos, se inclinaron hacia el suelo y se precipitaron en la hoguera, y así murieron los dos juntos. Todos los de Xibalbá se llenaron de alegría y dando muchas voces y silbidos, exclamaban: —¡Ahora sí los hemos vencidos! ¡Por fin se han entregado! |
-¡Ah!, a mí no me engañan, ¿Acaso no me doy cuenta de mi muerte vosotros señores?. Ya lo veréis, dijo, y se los quedó mirando. Abrió los brazos y agachado se fue directo al quemadero. Allí fue donde murió. Se pusieron felices todos los del Infierno. Luego estallaron en silbos, agudos silbidos como señal de triunfo. -¿No lo vencimos? En verdad, ¿Cómo no iba a entregarse?, -dijeron-. |
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8 |
En seguida llamaron a Xulú y Pacam, a quienes [los muchachos] habían dejado advertidos, y les preguntaron qué debían hacer con sus huesos, tal como ellos les habían pronosticado. |
Luego llamaron a Shulú, Pakam a quien se le dejó el consejo. La llamada era para suplicarle a dónde se lleve el polvo de sus huesos. |
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9 |
Los de Xibalbá molieron entonces sus huesos y fueron a arrojarlos al río. |
Se quedaron los del Infierno para que recogieran el polvo de los huesos e ir a arrojarlo sobre el río. |
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10 |
Pero éstos no fueron muy lejos, pues asentándose al punto en el fondo del agua, se convirtieron en hermosos muchachos. |
Pero el río no arrastró el polvo de sus huesos, sino se fue al fondo del río, ¡Era hijo, escogido fue creado!. |
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11 |
Y cuando de nuevo se manifestaron, tenían en verdad sus mismas caras. |
Se le volvió a ver la cara, volvió a mostrarse. |

Crisis
En el Infierno
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Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
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1 |
Al quinto día volvieron a aparecer y fueron vistos en el agua por la gente. Tenían ambos la apariencia de hombres-peces cuando los vieron los de Xibalbá, después de buscarlos por todo el río. Y al día siguiente se presentaron dos pobres, de rostro avejentado y aspecto miserable, vestidos de harapos, y cuya apariencia no los recomendaba. Así fueron vistos por los de Xibalbá. |
Al quinto día resucitó, la gente lo vio a orillas del río, tenía apariencia de gente-pez. Lo vieron los del Infierno y trataron de buscarlo en las orillas del río. Solo en las mañanas se mostraba de apariencia miserable, su cuerpo cubierto de andrajos y se cubría con tapado muy pobre. Los del Infierno lo vieron muy pobre, |
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2 |
Y era poca cosa lo que hacían. Solamente se ocupaban en bailar el baile del Puhuy [lechuza o chotacabra], el baile del Cux [comadreja] y el del Iboy [armadillo], y bailaban también el Ixtzul [ciempiés] y el Chitic [el que anda sobre zancos]. Además, obraban muchos prodigios. Quemaban las casas como si de veras ardieran y al punto las volvían a su estado anterior. Muchos de los de Xibalbá los contemplaban con admiración. Luego se despedazaban a sí mismos; se mataban el uno al otro; tendíase como muerto el primero a quien hablan matado, y al instante lo resucitaba el otro. Los de Xibalbá miraban con asombro todo lo que hacían, y ellos lo ejecutaban como el principio de su triunfo sobre los de Xibalbá. |
(...)pero ya era diferente lo que hacía: divertía con el baile del pujuy, baile de la comadreja, del armadillo, del anda-solo; de preferencia el del chitik. Muy admirable lo que hacía: quemaba casas y volvían a ser casas; muchos de los del Infierno lo vieron, se tendía y se cortaba el vientre para matarse. Se mataba primero y luego resucitaba; sólo miraban los del Infierno todo lo que hacía. Todo lo que hacía era hecho pensado para vencer a los del Infierno. |
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3 |
Llegó en seguida la noticia de sus bailes a oídos de los Señores Hun-Camé y Vucub-Camé. Al oírla exclamaron: —¿Quiénes son esos dos huérfanos? ¿Realmente os causan tanto placer? |
La noticia de los bailes luego llegó a oídos de Jun Kamé, Wukub Kamé; cuando lo supieron dijeron: -¿Quién será ese miserable que se mata?. |
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4 |
—Ciertamente son muy hermosos sus bailes y todo lo que hacen, contestó el que había llevado la noticia a los Señores. Contentos de oír esto, enviaron entonces a sus mensajeros a que los llamaran con halagos. —"Que vengan acá, que vengan para que veamos lo que hacen, que los admiremos y nos maravillen. Esto dicen los Señores." Así les diréis a ellos, les fue dicho a los mensajeros. - |
Era cierta la noticia que eran divertidos sus bailes, y que todo lo hacía, así era la noticia que les llegó a Jun Kamé Wukub Kamé; les llamó la atención, enviaron a un mensajero para llevarlo: -Que venga, que venga a divertirnos, queremos admirarlo, queremos verlo, dicen los señores decís a él, -dijeron al mensajero-. |
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5 |
Llegaron éstos en seguida ante los bailarines y les comunicaron la orden de los Señores. —No queremos, contestaron, porque francamente nos da vergüenza. ¿Cómo no nos ha de dar vergüenza presentamos en la casa de los Señores con nuestra mala catadura, nuestros ojos tan grandes y nuestra pobre apariencia? ¿No estáis viendo que no somos más que unos [pobres] bailarines? ¿Qué les diremos a nuestros compañeros de pobreza que han venido con nosotros y desean ver nuestros bailes y divertirse con ellos? ¿ Por ventura podríamos hacer lo mismo con los Señores? Así, pues, no queremos ir, mensajeros, dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. |
Llegó a donde el bailador, dijo el mandado de los señores a él. -No quiero ir, porque de veras siento susto; además me da vergüenza entrar a la casa de los señores porque es horrible mi presencia, tengo muy grandes los ojos de la pobreza, ¿no han visto que solo soy bailador?. Qué dirán mis compañeros pobres, se quedan sin la diversión de mi baile, se entusiasman conmigo. No es conveniente pues que lo haga para los señores. De manera que no quiero ir vos mensajero, dijo Jun Aj Pu, Shbalanké, se le veía en el semblante la amargura, el dolor por la ida. No quería ir, muchas veces los forzaron. |
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6 |
Con el rostro abrumado de contrariedad y de pena se fueron al fin; pero por algún tiempo no querían caminar y los mensajeros tuvieron que pegarles varias veces en la cara cuando se dirigían a la residencia de los Señores. |
El citador apretaba los dientes de la cólera. Al fin se fue a donde los señores. |
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7 |
Llegaron, pues, ante los Señores, con aire encogido e inclinando la frente; llegaron prosternándose, haciendo reverencias y humillándose. Se veían extenuados, andrajosos, y su aspecto era realmente de vagabundos cuando llegaron. |
Llegó pues a donde los Señores; afligido, cabizbajo llegó, se humilló, se postró y reverenció vestido de andrajos. De verdad se veía muy pobre al llegar. |
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8 |
Preguntáronles en seguida por su patria y por su pueblo; preguntáronles también por su madre y su padre. —¿De dónde venís?, les dijeron. —No lo sabemos, señor. No conocemos la cara de nuestra madre ni la de nuestro padre: éramos pequeños cuando murieron, contestaron, y no dijeron una palabra más. |
Luego le preguntaron de su país, de su pueblo, mejor dicho. Le preguntaron también de la madre y padre. -¿De dónde venís? –le dijeron-. -No sé tú Señor. No conocí ni a mi madre ni a mi padre, era yo muy pequeño cuando murieron –contestó-. No reveló absolutamente nada. |
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9 |
—Está bien. Ahora haced [vuestros juegos] para que os admiremos. ¿Qué deseáis? Os daremos vuestra recompensa, les dijeron. —No queremos nada; pero verdaderamente tenemos mucho miedo, le dijeron al Señor. —No os aflijáis, no tengáis miedo. ¡Bailad! Y haced primero la parte en que os matáis; quemad mi casa, haced todo lo que sabéis. Nosotros os admiraremos, pues eso lo que desean nuestros corazones. Y para que os vayáis después, pobres gentes, os daremos vuestra recompensa, les dijeron. |
-Está bien, divertidnos; ¿Cuánto cobráis?, lo pagamos –le dijeron-. -No quiero, de veras me da miedo –le contestó al Señor-. -No tengáis miedo, no os asustéis. ¡Bailad!. Será mejor primero el baile en que cortáis vuestro vientre; después quemaréis mi casa. Haced todo lo que sabéis, queremos divertirnos, es nuestro deseo, por eso fuisteis llamado y porque sois pobre. Os daremos vuestra paga –le dijeron-. |
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10 |
Entonces dieron principio a sus cantos y a sus bailes. Todos los de Xibalbá llegaron y se juntaron para verlos. Luego representaron el baile del Cux, bailaron el Puhuy y bailaron el Iboy. |
Principió a cantar y a bailar; salieron todos los del Infierno. Se aglomeraron todos los espectadores; comenzó a bailar el baile de la comadreja, el baile del pujuy, bailó el del armadillo. Le dijo entonces el Señor: |
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11 |
Y les dijo el Señor: —Despedazad a mi perro y que sea resucitado por vosotros, les dijo. —Está bien, contestaron, y despedazaron al perro. En seguida lo resucitaron. Verdaderamente lleno de alegría estaba el perro cuando fue resucitado, y movía la cola cuando lo revivieron. |
-Cortad el vientre de mi mapache, que reviva a la vista –le dijo-. -Bueno –contestó-. Partió al mapache y revivió ante ellos. En verdad se puso contento el mapache cuando revivió, movía la cola. |
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12 |
El Señor les dijo entonces: —¡Quemad ahora mi casa! Así les dijo. Al momento quemaron la casa del Señor, y aunque estaban juntos todos los Señores dentro de la casa, no se quemaron. Pronto volvió a quedar buena y ni un instante estuvo perdida la casa de Hun-Camé. |
Le dijo entonces el Señor: -Quemad ahora mi casa –le dijo-. Al instante quemó la casa del Señor, estaban adentro amontonados todos los señores. No se quemó, rápido se volvió casa, no se perdió la casa de Jun Kamé. |
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13 |
Maravilláronse todos los Señores y asimismo sus bailes les causaban mucho placer. Luego les fue dicho por el Señor: —Matad ahora a un hombre, sacrificadlo, pero que no muera, dijeron. —Muy bien, contestaron. Y cogiendo a un hombre, lo sacrificaron en seguida, y levantando en alto el corazón de este hombre, lo suspendieron a la vista de los Señores. Maravilláronse de nuevo Hun-Camé y Vucub-Camé. Un instante después fue resucitado el hombre por ellos [por los muchachos] y su corazón se alegró grandemente cuando fue resucitado. |
Se admiraban todos los señores. Solo bailaba muy contento. Después le dijo el Señor: -Matad ahora a una gente, cortadle el vientre, a ver si no se muere –le dijeron-. -Está bien –contestó- y al momento trajeron una gente; luego le cortó el vientre, levantó en alto el corazón de esa gente, lo guardó a la vista de los señores. Se maravillaron Jun Kamé, Wukub Kamé. Rápido revivió al individuo, fue grande su alegría cuando resucitó. |
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14 |
Los Señores estaban asombrados. —¡Sacrificaos ahora a vosotros mismos, que lo veamos nosotros! ¡ Nuestros corazones desean verdaderamente vuestros bailes!, dijeron los Señores. —Muy bien, Señor, contestaron. Y a continuación se sacrificaron. Hunahpú fue sacrificado por Ixbalanqué: uno por uno fueron cercenados sus brazos y sus piernas, fue separada su cabeza y llevada a distancia, su corazón arrancado del pecho y arrojado sobre la hierba. Todos los Señores de Xibalbá estaban fascinados. Miraban con admiración y sólo uno estaba bailando, que era Ixbalanqué. —¡Levántate!, dijo éste, y al punto volvió a la vida. Alegráronse mucho [los jóvenes] y los Señores se alegraron también. En verdad, lo que hacían alegraba el corazón de Hun-Camé y Vucub-Camé y éstos sentían como si ellos mismos estuvieran bailando. |
Lo admiraron los señores. -Destazad vos mismo vuestro vientre, queremos ver, de veras deseamos ver vuestro baile –dijeron los señores-. -Está bien, tú señor –contestó-. Al momento se cortó a sí mismo Jun Aj Pu, le tendieron cada pierna, cada brazo, le cortaron la cabeza y la colocaron distante; le sacaron el corazón y lo pusieron sobre la hoja de milpa, se embriagaban todos los del Infierno de admiración. ¡Levantaos!, -le dijeron- rápido revivió. Grande fue la alegría, también se pusieron contentos los señores. Esto era lo que quería, que estuvieran contentos Jun Kamé, Wukub Kamé, sentían como si ellos estuvieran bailando. |
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15 |
Sus corazones se llenaron en seguida de deseo y ansiedad por los bailes de Hunahpú e Ixbalanqué. Dieron entonces sus órdenes Hun-Camé y Vucub- Camé. —¡Haced lo mismo con nosotros! Sacrificadnos!, dijeron. ¡Despedazadnos uno por uno!, les dijeron Hun-Camé y Vucub-Camé a Hunahpú e Ixbalanqué. —Está bien; después resucitaréis. ¿Acaso no nos habéis traído para que os divirtamos a vosotros, los Señores, y a vuestros hijos y vasallos?, les dijeron a los Señores. Y he aquí que primero sacrificaron al que era su jefe y Señor, el llamado Hun-Camé, rey de Xibalbá. Y muerto Hun-Camé, se apoderaron de Vucub- Camé. Y no los resucitaron. Los de Xibalbá se pusieron en fuga luego que vieron a los Señores muertos y sacrificados. En un instante fueron sacrificados los dos. Y esto se hizo para castigarlos. Rápidamente fue muerto el Señor Principal. Y no lo resucitaron. |
Luego sintieron deseos y los entusiasmó el baile de Jun Aj Pu, Shbalanké y habló Jun Kamé, Wukub Kamé para que se los hiciera a ellos. -Hacedlo a nosotros, cortad nuestros vientres-dijeron Jun Kamé, Wukub Kamé a Jun Aj Pu, Shbalanké. -Está bien, resucitareis; ¿No para divertiros me habéis llamado?, sois señores de vuestras proles de vuestros hijos –les dijo a los señores-. Primero le cortó la cabeza al señor Jun Kamé, nombre del dueño del Infierno; estaba muero Jun Kamé cuando trajeron a Wukub Kamé y ya no revivieron. Precipitadamente salieron andando cuando vieron muertos a los señores, estaban pálidos, mortecinos los dos. Esto se hizo solo para escarmentarlos. Bien muerto estaba un señor, ya no revivió. |
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16 |
Y un Señor se humilló entonces, presentándose ante los bailarines. No lo habían descubierto, ni lo habían encontrado. —¡Tened piedad de mí!, dijo cuando se dio a conocer. |
Un señor que había salido volvió a entrar ante el bailador, no lo recibió, no lo consistió. -¡Tenedme lastima! –suplicó muy apenado-. |
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17 |
Huyeron todos los hijos y vasallos de Xibalbá a un gran barranco, y se metieron todos en un hondo precipicio. Allí estaban amontonados cuando llegaron innumerables hormigas que los descubrieron y los desalojaron del barranco. De esta manera los sacaron al camino y cuando llegaron se prosternaron y se entregaron todos, se humillaron y llegaron afligidos. |
Se fueron todas sus proles, sus hijos a un gran barranco, solo en un lugar se metieron en un gran abismo; aquí estaban regados, aparecieron una infinidad de hormigas y los picaron en el barranco, era como para sacarlos del barranco. Vinieron pues, y se entregaron todos, se humillaron, se entregaron. |
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18 |
Así fueron vencidos los Señores de Xibalbá. Sólo por un prodigio y por su transformación pudieron hacerlo. |
Así fue como venció al dueño del Infierno, solo por maravilla, es decir, solo por cambiarse a sí mismo lo logro. |

El Sol,
La Luna Y Las Estrellas
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Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
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1 |
En seguida dijeron sus nombres y se ensalzaron a sí mismos ante todos los de Xibalbá. |
En seguida dijo su nombre y se alabó ante todos los del Infierno. |
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2 |
—Oíd nuestros nombres. Os diremos también los nombres de nuestros padres. Nosotros somos Ixhunahpú e Ixbalanqué, éstos son nuestros nombres. Y nuestros padres son aquéllos que matasteis y que se llamaban Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Nosotros, los que aquí veis, somos, pues, los vengadores de los dolores y sufrimientos de nuestros padres. Por eso nosotros sufrimos todos los males que les hicisteis. En consecuencia, os acabaremos a todos vosotros, os daremos muerte y ninguno escapará, les dijeron. |
-Oíd mi nombre, digo mejor dicho el nombre de mi padre a vosotros. Yo soy Jun Aj Pu, Shbalanké es mi nombre, y el de mi padre que matasteis es Jujun Aj Pu, Wukub Jujun Aj Pu. Yo soy su vengador, y de todo lo que deseasteis que sufriera mi padre. Así mismo ¿No aguanté todos los sufrimientos que me hicisteis? Así pues os haré desaparecer a todos, os mataré, ninguno se salvará de vosotros –les dijo-. |
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3 |
Al instante cayeron de rodillas, todos los de Xibalbá. —¡Tened misericordia de nosotros, Hunahpú e Ixbalanqué! Es cierto que pecamos contra vuestros padres que decís y que están enterrados en Pucbal-Cha, dijeron. |
Luego empezaron a llorar todos los del Infierno. -¡Tened compasión de nosotros vos Jun Aj Pu, Shbalanké!. En verdad pecamos contra vuestro padre que decís, está enterrado en Pukbal Chaj –dijeron entonces-. |
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4 |
—Está bien; Ésta es nuestra sentencia, la que os vamos a comunicar. Oídla todos vosotros los de Xibalbá: —Puesto que ya no existe vuestro gran poder ni vuestra estirpe, y tampoco merecéis misericordia, será rebajada la condición de vuestra sangre. No será para vosotros el juego de pelota. Solamente os ocuparéis de hacer cacharros, apastes y piedras de moler maíz. Sólo los hijos de las malezas y del desierto hablarán con vosotros. Los hijos esclarecidos, los vasallos civilizados no os pertenecerán y se alejarán de vuestra presencia. Los pecadores, los malos, los tristes, los desventurados, los que se entregan al vicio, ésos son los que os acogerán. Ya no os apoderaréis repentinamente de los hombres, y tened presente la humildad de vuestra sangre. Así les dijeron á todos los de Xibalbá. |
-Está bien, esta es mi palabra que os digo, ¡oíd todos los del Infierno!: en virtud de que no es grande vuestro día, vuestra creación se originó, tampoco grande vuestra duración; es poca sangre de cabeza, no es sangre limpia la vuestra. Sólo comal, sólo trastos inservibles, solo madre de lo que acaba seréis; solo mejor dicho retoño de pajón, retoño de tolob comeréis. Pero no es vuestro toda la prole pura, hijo puro; el pensamiento se perdió en vosotros. El pecador, el guerrero, el triste, el sirviente sea culpable, así seréis. Dura tarea de toda gente haréis, pagaréis la sangre de cabeza –les dijo a todos los del Infierno. |
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5 |
De esta manera comenzó su destrucción y comenzaron sus lamentos. No era mucho su poder antiguamente. Sólo les gustaba hacer el mal a los hombres en aquel tiempo. En verdad no tenían antaño la condición de dioses. Además, sus caras horribles causaban espanto. Eran los Enemigos, los Búhos. Incitaban al mal, al pecado y a la discordia. Eran también falsos de corazón, negros y blancos a la vez, envidiosos y tiranos, según contaban. Además, se pintaban y untaban la cara. |
Así viene sucediendo la desaparición de su grandeza, mejor dicho su invocación. No era grande su día antiguamente, en verdad no era Dos Miradas sus nombres antiguamente; eran horrorosas sus miradas, eran malvados tecolotes, eran incitadores para el pecado, para la guerra, son mejor dicho hipócritas, son negros traidores, irascibles, esclavistas les decían. Agachaban la cabeza cuando los encontraban; |
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6 |
Así, fue, pues, la pérdida de su grandeza y la decadencia de su imperio. Y esto fue lo que hicieron Hunahpú e Ixbalanqué. |
(...)así fue la desaparición de la grandeza de su poder, ya no era grande su imperio. Este era obra de Jun Aj Pu, Shbalanké. |
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7 |
Mientras tanto la abuela lloraba y se lamentaba frente a las cañas que ellos habían dejado sembradas. Las cañas retoñaron, luego se secaron cuando los quemaron en la hoguera; después retoñaron otra vez. Entonces la abuela encendió el fuego y quemó copal ante las cañas en memoria de sus nietos. Y el corazón de su abuela se llenó de alegría cuando por segunda vez retoñaron las cañas. Entonces fueron adoradas por la abuela y ésta las llamó el Centro de la Casa, Nicah [el centro] se llamaron. Cañas vivas en la tierra llana [Cazam Ah Chatam Uleu] fue su nombre. Y fueron llamadas el centro de la Casa y el Centro, porque en medio de Su casa sembraron ellos las cañas. Y se llamó Tierra Allanada, Cañas Vivas en la Tierra Llana, a las cañas que sembraron. Y también las llamó Cañas Vivas porque retoñaron. Este nombre les fue dado por Ixmucané a las que dejaron sembradas Hunahpú e Ixbalanqué para que fueran recordados por su abuela. |
Esto era lo que lloraba e invocaba nuestra abuela ante la caña veral que dejó sembrado. Retoñó la caña veral, volvió a secarse, fue cuando lo quemaron en el chojinero; volvió a retoñar la caña veral, entonces quemó la abuela, quemó el pom ante la caña veral, era la remembranza de él. Se alegró el corazón de nuestra abuela cuando por segunda vez retoñó la caña veral; de una vez fue consagrada por la abuela, la anduvo en el centro de la casa, en medio del solar "Kasam Aj", "Chatam Ulew" se nombraron para siempre; así fue nombrado en centro de la casa, el centro del solar, porque en medio de la casa sembraron la caña por lo cual fueron nombrados "Chatam Ulew", "Kasam Aj"; sobre Chatam Ulew fue donde sembraron la caña veral. Se llamó "Kasam Aj" porque retoñó la caña veral; les puso nombre Shmukané cuando dejó sembrada la caña veral Jun Aj Pu, Shbalanké; era recuerdo de él por nuestra abuela. |
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8 |
Ahora bien, sus padres, los que murieron antiguamente, fueron Hun-Hunahpú y Vucub-Hunahpú. Ellos vieron también las caras de sus padres allá en Xibalbá y sus padres hablaron con sus descendientes, los que vencieron a los de Xibalbá. |
Su primer dueño, se hizo muy antigua su muerte, la muerte de Jujun Aj Pu, Wukub Jun Aj Pu. Todavía vio su padre allá en el Infierno, el padre le habló después que venció a los del Infierno. |
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9 |
Y he aquí cómo fueron honrados sus padres por ellos. Honraron a Vucub-Hunahpú; fueron a honrarlo al Sacrificadero del juego de pelota. Y asimismo quisieron hacerle la cara. Buscaron allí todo su ser, la boca, la nariz, los ojos. Encontraron su cuerpo, pero muy poco pudieron hacer. No pronunció su nombre el Hunahpú. Ni pudo decirlo su boca. Y he aquí cómo ensalzaron la memoria de sus padres, a quienes habían dejado y dejaron allá en el Sacrificadero del juego de pelota: |
Esta es la reconstrucción de su padre por él, reconstruyó a Wukub Jun Aj Pu, allá fue a rehacerlo en Pukbal Chaj; lo que quería era rehacer la cara, averiguó luego por el nombre, por todo: la boca, la nariz, los ojos. Primero encontró el nombre, ya fue poco lo que escogió, porque ya no dijo después el nombre la boca de Jun Aj Púil porque ya no se pudo recoger más. Así fue como quedó divinizado el Espíritu de su padre, aquí en K Pukbal Chaj. |
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10 |
"Vosotros seréis invocados", les dijeron sus hijos, cuando se fortaleció su corazón, "Seréis los primeros en levantaros y seréis adorados los primeros por los hijos esclarecidos, por los vasallos civilizados. Vuestros nombres no se perderán. ¡Así será!", dijeron a sus padres y se consoló su corazón. "Nosotros somos los vengadores de vuestra muerte, de las penas y dolores que os causaron." Así fue su despedida, cuando ya habían vencido a todos los de Xibalbá. |
-Así seréis invocado para siempre –le dijo su hijo cuando lo consoló-. Primero sea lo vuestro, primero, mejor dicho, seréis saludado por la descendencia pura, por los hijos puros. Nunca se perderá vuestro nombre, así se hizo –le dijo a su padre cuando lo agradó-. Yo vengué vuestra muerte, vuestra desaparición, los sufrimientos que os hicieron. Así fue su oración cuando venció a todos los del Infierno. |
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11 |
Luego subieron en medio de la luz y al instante se elevaron al cielo. Al uno le tocó el sol y al otro la luna. Entonces se iluminó la bóveda del cielo y la faz de la tierra. Y ellos moran en el cielo. Entonces subieron también los cuatrocientos muchachos a quienes mató Zipacná, y así se volvieron compañeros de aquéllos y se convirtieron en estrellas del cielo. |
Luego subió aquí a la mitad de la claridad (a la superficie de la tierra). Pero bien subió al cielo, se convirtió en el sol que iluminó el cielo y la superficie de la tierra. En el cielo se quedó, es el triunfo de los cuatrocientos jóvenes que mató Zipacná; se convirtió en compañero de ellos, y se hicieron astros del cielo. |
TERCERA PARTE
LA HISTORIA DE LOS
PRIMEROS HOMBRES KÍ-CHÈS


El Último Intento:
Hombres de Maíz
Párrafo |
Popol Vuh – Recinos |
Pop Wuj – Chávez |
1 |
He aquí, pues, el principio de cuando se dispuso hacer al hombre, y cuando se buscó lo que debía entrar en la carne del hombre. |
Este es el principio de la creación de la gente, cuando se buscó la naturaleza de su cuerpo. |
2 |
Y dijeron los Progenitores, los Creadores y Formadores, que se llaman Tepeu y Gucumatz: "Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine la obra y que aparezcan los que nos han de sustentar y nutrir, los hijos esclarecidos, los vasallos civilizados; que aparezca el hombre, la humanidad, sobre la superficie de la tierra." Así dijeron. |
Dijeron entonces Creado, Varón Creado, Arquitecto, Formador, Tepeu, Oculta Serpiente. -Ya llegó el amanecer, que se haga bien la construcción, que se revele el buscador de la existencia, la descendencia pura, los verdaderos hijos; que se levante la gente, habitantes de la superficie de la tierra –dijeron-. |
3 |
Se juntaron, llegaron y celebraron consejo en la oscuridad y en la noche; luego buscaron y discutieron, y aquí reflexionaron y pensaron. De esta manera salieron a luz claramente sus decisiones y encontraron y descubrieron lo que debía entrar en la carne del hombre. Poco faltaba para que el sol, la luna y las estrellas aparecieran sobre los Creadores y Formadores. |
Muy animados vinieron, pensaron en la Obscuridad, durante la noche fue cuando buscaron, palparon, mejor dicho; meditaron aquí, como resultado salió la idea, verdadera creación hallaron; maduraron lo que había que emplear para el cuerpo de la gente; aclaró en seguida pero no alumbraba el sol, la luna y las estrellas sobre el Constructor, Formador. |
4 |
De Paxil, de Cayalá, así llamados, vinieron las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas. Éstos son los nombres de los animales que trajeron la comida: Yac [el gato de monte], Utiú [el coyote], Quel [una cotorra vulgarmente llamada chocoyo] y Hoh [el cuervo]. Estos cuatro animales les dieron la noticia de las mazorcas amarillas y las rnazorcas blancas, les dijeron que fueran a Paxil y les enseñaron el camino de Paxil. |
De Pan Pashil Pan Kayalá vino la mazorca amarilla y blanca. Estos son los nombres de los animales que trajeron el alimento: gato de monte, coyote, chocoyo y cuervo, cuatro fueron los animales que dieron la noticia de las mazorcas amarillas y blancas a ellos, de allá de Pan Pashil vino y enseñaron el camino de Pan Pashil; |
5 |
Y así encontraron la comida y ésta fue la que entró en la carne del hombre creado, del hombre formado; ésta fue su sangre, de ésta se hizo la sangre del hombre. Así entró el maíz [en la formación del hombre] por obra de los Progenitores. |
(...) así fue como hallaron el alimento y fue lo que emplearon para el cuerpo de la gente construida, de la gente formada; la sangre fue líquido, la sangre de la gente, maíz empleó el Creado, Varón Creado. |
6 |
Y de esta manera se llenaron de alegría, porque habían descubierto una hermosa tierra, llena de deleites, abundante en mazorcas amarillas y mazorcas blancas y abundante también en pataxte y cacao, y en innumerables zapotes, anonas, jocotes, nances, matasanos y miel. Abundancia de sabrosos alimentos había en aquel pueblo llamado de Paxil y Cayalá. |
Se pusieron contentos porque hallaron muy buena montaña llena de buen alimento, rica en maíz amarillo y blanco; rica en patashte, cacao, había abundancia de Zapote, anona, jocote, nance, matazano, miel; estaba lleno de muchos alimentos la tierra donde se llama Pan Pashil, Pan Kayalá |
7 |
Había alimentos de todas clases, alimentos pequeños y grandes, plantas pequeñas y plantas grandes. Los animales enseñaron el camino. Y moliendo entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, hizo Ixmucané nueve bebidas, y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon los músculos y el vigor del hombre. Esto hicieron los Progenitores, Tepeu y Gucumatz, así llamados. |
(...)donde había alimento, producía todo alimento pequeño y gran alimento, pequeño cultivo, gran cultivo cuyo camino lo enseñaron los animales. Se molieron pues las mazorcas amarillas y blancas, nueve pasadas hizo Shmukané; se empleó alimento con agua-chíval para el esqueleto y músculos de la gente cuando lo dispusieron el Creado, Varón Creado, Tepeu, Oculta Serpiente como les decían. |
8 |
A continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la formación de nuestra primera madre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron creados. |
Luego tomaron en cuenta la construcción y formación de nuestra primera madre y padre, era de maíz amarillo y blanco el cuerpo, de alimento eran las piernas y brazos de la gente, de nuestros primeros padres; eran cuatro gentes construidas, de solo alimento eran sus cuerpos. |
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