Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11

 

La Aurora,

La Aparición del Sol,

La Luna y Las Estrellas.

Párrafo

Popol Vuh – Recinos

Pop Wuj – Chávez

1

He aquí, pues, la aurora, y la aparición del sol, la luna y las estrellas.

Iluminación y aparecimiento del Sol, la Luna y las Estrellas.

2

Grandemente se alegraron Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam cuando vieron a la Estrella de la mañana. Salió primero con la faz resplandeciente, cuando salió primero delante del sol.

Muy contentos se pusieron Blom Ki Tze, Blom Acab, Maj U Kutaj e Ik Blom cuando vieron a Venus. Primero salió muy brillante cuando apareció; primero pues sale delante del Sol,

3

En seguida desenvolvieron el incienso que habían traído desde el Oriente y que pensaban quemar, y entonces desataron los tres presentes que pensaban ofrecer.

El incienso que traía Balam-Quitzé se llamaba Mixtán-Pom; el incienso que traía Balam-Acab se llamaba Caviztán-Pom; y el que traía Mahucutah se llamaba Cabauil-Pom. Los tres tenían su incienso. Lo quemaron y en seguida se pusieron a bailar en dirección al Oriente.

(...) inmediatamente desataron el pom traído de allá del Oriente. Fue el primer rito para ellos, los tres desataron su pom, era la ofrenda en sus espíritus. El pom que llevaba Blom Ki Tze se llama "mishtam pom", "kawistan pom" se llama el de Blom Acab, "kabawil pom" se llama el que llevaba Maj U Kutaj, los tres tenían pom.

Luego se pusieron a quemarlo y suspiraron hacia el oriente; acababan de entrar cuando suspiraron y quemaron su pom, sagrado pom,

4

Lloraban de alegría cuando estaban bailando y quemaban su incienso, su precioso incienso. Luego lloraron porque no veían ni contemplaban todavía el nacimiento del sol.

(...) de repente lloraron porque no vieron la creación del Sol (no vieron la salida del Sol en Oriente).

5

En seguida, salió el sol. Alegráronse los animales chicos y grandes y se levantaron en las vegas de los ríos, en las barrancas, y en la cima de las montañas; todos dirigieron la vista allá donde sale el sol.

Luego rugieron el león y el tigre. Pero primero cantó el pájaro que se llama Queletzú. Verdaderamente se alegraron todos los animales y extendieron sus alas el águila, el rey zope, las aves pequeñas y las aves grandes.

Al rato salió el Sol, se alegraron pequeños y grandes animales, terminaron de salir de los cauces, de los barrancos; se pararon sobre las lomas, sólo a un lugar dirigieron la mirada, allá donde salió el sol, luego gritaron tigres, leones, primero cantó el pájaro que se llama keletzú.

En verdad se alegraron todos los animales; abrieron las alas: el águila, el zopilote blanco, pequeños y grandes pájaros;

6

Los sacerdotes y sacrificadores estaban arrodillados; grande era la alegría de los sacerdotes y sacrificadores y de los de Tamub e Ilocab y de los rabinaleros, los cakchiqueles, los de Tziquinahá y los de Tuhalhá, Uchabahá, Quibahá, los de Batená y los Yaqui Tepeu, tribus todas que existen hoy día. Y no era posible contar la gente. A un mismo tiempo alumbró la aurora a todas las tribus.

(...) estaban de rodillas los nobles, los del cielo; rápido se alegraron con los nobles, los del cielo de Tamub, Ilokab con los rabinalenses, kakchikeles, los tzikinjá, con los tujaljá, chabjá, kibajá, aj batená con los yakí, tepeu y cuantas tribus hay hoy, era una muchedumbre, solo en un lugar les amaneció a todas las tribus.

7

En seguida se secó la superficie de la tierra a causa del sol. Semejante a un hombre era el sol cuando se manifestó, y su faz ardía cuando secó la superficie de la tierra.

Antes que saliera el sol estaba húmeda y fangosa la superficie de la tierra, antes que saliera el sol; pero el sol se levantó y subió como un hombre. Pero no se soportaba su calor. Sólo se manifestó cuando nació y se quedó fijo como un espejo. No era ciertamente el mismo sol que nosotros vemos, se dice en sus historias.

Hasta entonces se secó la tierra por el Sol. Parecía una gente el Sol cuando se mostró, ardiente estaba, así fue como se secó la superficie de la tierra. Cuando no había salido el sol estaba húmeda, estaba cenagosa la superficie de la tierra; apenas había subido el sol como una gente, no se aguantaba el calor, y eso que sólo se mostró cuando fue creado; ya solo el reflejo quedó, ya no era el mismo sol el que alumbraba, así dice la tradición.

8

Inmediatamente después se convirtieron en piedra Tohil, Avilix y Hacavitz, junto con los seres deificados, el león, el tigre, la culebra, el cantil y el duende. Sus brazos se prendieron de los árboles cuando aparecieron el sol, la luna y las estrellas. Todos se convirtieron igualmente en piedras. Tal vez no estaríamos vivos nosotros hoy día a causa de los animales voraces, el león, el tigre, la culebra, el cantil y el duende; quizás no existiría ahora nuestra gloria si los primeros animales no se hubieran vuelto piedra por obra del sol.

Por este motivo se volvieron piedra Tojil, Awilish, Jakawitz con las imágenes del tigre, león, cascabel, cantí, sak keshol; tan solo se colgaron de los árboles cuando alumbraron: el sol, la luna, las estrellas, en pedazos de piedra se convirtieron todos. Estuviéramos muertos hoy por mordidas de animales como tigres, leones, cascabel, cantí, sak keshol, no tuviéramos Sol hoy día si no se hubieran vuelto piedra los primero a animales por el Sol cuando salió.

9

Cuando éste salió se llenaron de alegría los corazones de Balam-Ouitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam. Grandemente se alegraron cuando amaneció. Y no eran muchos los hombres que allí estaban; sólo eran unos pocos los que estaban sobre el monte Hacavitz. Allí les amaneció, allí quemaron el incienso y bailaron, dirigiendo la mirada, hacia el Oriente, de donde habían venido. Allá estaban sus montañas y sus valles, allá de donde vinieron Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam, así llamados.

Sintieron un gran contento Blom Ki Tze, Blom Acab, Maj U Kutaj, Ik Blom; se pusieron muy contentos cuando amaneció. No eran muchas las gentes que estaban, eran pocas las que se establecieron aquí sobre la montaña Jakawitz, aquí amaneció y aquí quemaron pom, suspiraron hacia el Oriente de donde vinieron, era su país, su costa, de allá vinieron Blom Ki Tzé, Blom Acab, Maj U Kutaj, Ik Blom.

10

Pero fue aquí donde se multiplicaron, en la montaña, y ésta fue su ciudad; aquí estaban, además cuando aparecieron el sol, la luna y las estrellas, cuando amaneció y se alumbró la faz de la tierra y el mundo entero. Aquí también comenzaron su canto, que se llama Camucú; lo cantaron, pero sólo el dolor de sus corazones y sus entrañas expresaron en su canto. -¡Ay de nosotros! En Tulán nos perdimos, nos separamos, y allá quedaron nuestros hermanos mayores y menores. ¡Ay, nosotros hemos visto el sol!, pero ¿dónde están ellos ahora que ya ha amanecido?, les decían a los sacerdotes y sacrificadores de los yaquis.

Aquí fue donde se multiplicaron sobre la montaña, este era el pueblo de ellos; aquí estaba cuando apareció el Sol, Luna y estrellas.

Amaneció, se despejó la superficie de la tierra, todos se postraron y principiaron a cantar; "El Olvido" se llamaba el canto, lloraron y suspiraron en el canto. -¡Ay Dios!, nos perdimos en Tulán, nos dividimos porque se quedaron nuestros hermanos mayores y menores. Tal vez no vieron el Sol, a saber dónde estarían cuando amaneció –dijeron los compañeros nobles, los del cielo, gente yakí-.

11

Porque en verdad, el llamado Tohil es el mismo dios de los yaquis, cuyo nombre es Yolcuat-Quitzatcuat.

Nos separamos allá en Tulán, en Zuiva, de allá salimos juntos y allí fue creada nuestra raza cuando vinimos, decían entre si.

Tojil se llamaba también el Dios de la gente yakí. Yolkuat, ketzalkuat se llaman los que dejamos allá en Tulán Siwán, eran nuestros compañeros de salida, eran más bien nuestro compañero cuando vinimos ‘se dijeron unos a otros-.

12

Entonces se acordaron de sus hermanos mayores y de sus hermanos menores, los yaquis. a quienes les amaneció allá en el país que hoy se llama México. Había también una parte de la gente que se quedó allá en el Oriente, los llamados Tepeu Olimán, que se quedaron allí, dijeron.

Luego remembraron a sus hermanos mayores y menores, a la gente yakí cuando amaneció allá en México que así se llama hoy. Había también gente chajkar pero se quedó en Oriente. Tepeu, Olimán se llana los que se quedaron –se decía-.

13

Gran aflicción sentían en sus corazones allá en el Hacavitz; lo mismo sentían los de Tamub y de Ilocab, que estaban igualmente allí en el bosque llamado Amac-Tan, donde les amaneció a los sacerdotes y sacrificadores de Tamub y a su dios, que era también Tohil, pues era uno mismo el nombre del dios de las tres ramas del pueblo quiché. Y también es el nombre del dios de los rabinaleros, pues hay poca diferencia con el nombre de Huntoh, que así se llama el dios de los rabinaleros; por eso dicen que quisieron igualar su lengua a la del Quiché.

Era grande la emoción que sintieron aquí en Jakawitz, así se mantenían os tamub e ilokab. Estaban también en la selva los que se llaman "tribu desnuda" cuando amaneció, eran compañeros de los dignos, los del cielo de Tamub, eran del mismo Dios Tojil. Eran de un mismo nombre el Dios de los tres grupos Kí-che. Ahora el nombre del Dios de los rabinaleses difiere un poquito, se llama "Jun Toj" –se decía-, era el nombre del Dios rabinalense, de aquí que la lengua sea igual a la Kí-chè;

14

Ahora bien, la lengua de los cakchiqueles es diferente, porque era diferente el nombre de su dios cuando vinieron de allá de Tulán-Zuiva. Tzotzihá Chimalcán era el nombre de su dios, y hablan hoy una lengua diferente; y también de su dios tomaron su nombre las familias Ahpozotzil y Ahpoxá, así llamadas.

(...) ahora la lengua de los kakchikeles sí difiere porque era diferente su Dios cuando vinieron de Tulán Siwán, "Sotzijá Chimalkán" se llama su Dios, por eso es diferente su lengua hoy día, también de su Dios se derivó el nombre de su pueblo porque les dicen: "aj pa sotzil", "aj poshá"; por el Dios fue que se diferenció la lengua cuando les dieron su Dios en Tulán.

15

También se cambió la lengua del dios, cuando les dieron su dios allá en Tulán, junto a la piedra; su lengua fue cambiada cuando vinieron de Tulán en la oscuridad. Y estando juntas les amaneció y les brilló su aurora a todas las tribus, estando reunidos los nombres de los dioses de cada una de las tribus.

Por la piedra fue que se diferenció la lengua cuando vinieron de Tulán a la Obscuridad. Así es que en un mismo lugar se escondieron y les amaneció a todas las tribus, separados los nombres de los dioses de cada grupo.

Estancia y Permanencia

en la Montaña

Párrafo

Popol Vuh – Recinos

Pop Wuj – Chávez

1

Y Ahora referiremos su estancia y su permanencia allá en la montaña, donde se hallaban juntos los cuatro llamados Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam. Lloraban sus corazones por Tohil, Avilix y Hacavitz a quienes habían dejado entre las parásitas y el musgo.

Ahora diremos la estancia y tardanza, mejor dicho aquí sobre la montaña.

En un mismo lugar estaban los cuatro: Blom Ki Tze, Blom Acab, Maj U Kutaj, Ik Blom. Lloraban por Tojil, Awilish y Jakawitz porque estaban entre pie de gallo (parásita), envueltos en trapos por ellos.

2

He aquí cómo hicieron los sacrificios al pie del sitio donde pusieron a Tohil cuando llegaron a presencia de Tohil y de Aviliz. Iban a verlos y a saludarlos y darles gracias también por la llegada de la aurora. Ellos estaban en la espesura, entre las piedras, allá en el bosque. Y sólo por arte de magia hablaron cuando llegaron les sacerdotes y sacrificadores ante Tohil. No traían grandes presentes, sólo resma, restos de goma noh y pericón quemaron ante su dios.

Esta primera ceremonia de la quema, es el principio de la adoración de Tojil. Se fueron pues ante Tojil y Awilish, fueron a verlos, mejor dicho fueron a invocarlos; agradecieron pues ante ellos el amanecer. Están solos tal como piedras aquí en la selva, ya sólo el mito habló cuando llegaron los nobles, los del cielo ante Tojil. No era mucho lo que llevaban para quemar, solo trementina, sedimento de resina y pericón quemaron ante sus dioses,

3

Y entonces habló Tohil; sólo por un prodigio les dio sus consejos a los sacerdotes y sacrificadores. Y ellos [los dioses] hablaron entonces y dijeron:

(...) habló Tojil, pero ya solo era el mito quien les dio la idea a los nobles, a los del cielo, dijo, de una vez habló:

4

"Verdaderamente aquí serán nuestras montañas y nuestros valles. Nosotros somos vuestros; grandes serán nuestra gloria y nuestra descendencia por obra de todos los hombres. Vuestras son todas las tribus y nosotros, vuestros compañeros. Cuidad de vuestra ciudad y nosotros os daremos vuestra instrucción.

-Aquí es nuestra comarca, nuestra cosa así se hizo; somos de vosotros así se destinó, es grande nuestro día, grande es decir nuestro nacimiento, por lo cual toda la gente es vuestra, todas las tribus. Nosotros sólo somos vuestros compañeros en vuestro pueblo para guiaros.

5

"No nos mostréis ante las tribus cuando estemos enojados por las palabras de sus bocas y por su comportamiento. Tampoco dejéis que caigamos en el lazo. Dadnos a nosotros en cambio los hijos de la hierba y los hijos del campo y también las hembras de los venados y las hembras de las aves. Venid a darnos un poco de vuestra sangre, tened compasión de nosotros. Quedaos con el pelo de los venados y guardaos de aquellos cuyas miradas nos han engañado."

"Así, pues, el venado [la piel] será nuestro símbolo que manifestaréis ante las tribus.

No nos mostréis a las tribus cuando nos enojemos, porque en verdad ya son muchos los que nacen. Así también no nos empequeñecéis, dadles a ellos retoños de pajón y de torob, y a nosotros nos daréis un poco de sangre de cría de venado, cría de pájaro. ¡Pobres de nosotros!, que se quede la pelambre del venado, cuidadla; es representación, lo que dejáis arrancado, es el venado que nacerá; será mejor dicho, nuestra imagen que mostraréis a las tribus.

6

Cuando se os pregunte ¿dónde está Tohil?, presentaréis el venado ante sus ojos. Tampoco os presentéis vosotros mismos, pues tendréis otras cosas que hacer. Grande será vuestra condición; dominaréis a todas las tribus; traeréis su sangre y su sustancia ante nosotros, y los que vengan a abrazamos, nuestros serán también", dijeron entonces Tohil, Avilix y Hacavitz?

-¿Dónde está Tojil? –cuando os digan-, entonces les mostraréis nuestro venado, pero no os mostraréis, tenemos que hacer más, después. Grande es vuestra existencia, así se destinó, ganad a todas las tribus, que nos traigan su sangre, su color, si nos abrazan, ya son nuestros –dijeron Tojil, Awilish y Jakawitz-,

7

Apariencia de muchachos tenían, cuando los vieron al llegar a ofrendarles los presentes. Entonces comenzó la persecución de los hijos de las aves y los hijos de los venados, y el producto de la caza era recibido por los sacerdotes y sacrificadores. Y en cuanto encontraban a las aves y a los hijos de los Venados, al punto iban a depositar la sangre de los venados y las aves en la boca de las piedras de Tohil y de Avilix.

(...) tenían apariencia de jóvenes cuando salieron, es decir, cuando llegó la ofrenda ante ellos. Empezaron a buscar crías de pájaros y venados, sin manchas las buscaron los nobles y los celestiales. Cuando cazaban los pájaros y las crías de venado iban a echar la sangre de venado y de pájaro en la boca de la piedra de Tojil y Awilish.

8

Y cuando la sangre había sido bebida por los dioses, al punto hablaba la piedra, cuando llegaban los sacerdotes y sacrificadores, cuando iban a llevarles sus ofrendas. Y de igual manera lo hacían delante de sus símbolos, quemando pericón y holom-ocox.

Los símbolos de cada uno estaban allá donde habían sido colocados por ellos, en la cumbre de la montaña. Pero ellos [los sacerdotes] no vivían en sus casas durante el día, sino que andaban por los montes, y sólo se alimentaban de los hijos de los tábanos y de las avispas y de las abejas que buscaban; no tenían buena comida ni buena bebida. Y tampoco eran conocidos los caminos de sus casas, ni se sabía dónde habían quedado sus mujeres.

En cuanto se tragaban la sangre los dioses, luego hablaban las piedras cuando llegaban los nobles, los celestiales a quemar su ofrenda. Ya sólo hacían esto ante en venado oculto, quemar trementina, pericón y cabeza de hongo, tuvieron venado oculto cada uno; aquí venían atraídos por ellos sobre la montaña. Todavía no habían levantado sus viviendas para establecerse, sólo erraban en las montañas; se alimentaban sólo de larvas de ronrón, de avispa, de panal que buscaban, no era buen alimento, ni buena bebida; de paso ya no se veían los caminos de sus viviendas, tampoco ya no se encontraban dónde habían dejado a sus mujeres,

 

CUARTA PARTE

De Kí-Chè

a Santa Cruz


¿Dónde estaban

los primeros Hombres del Kí-Chè?

Párrafo

Popol Vuh – Recinos

Pop Wuj – Chávez

1

Ahora, muchos pueblos fueron fundándose uno por uno, y las diferentes ramas de las tribus se iban reuniendo y agrupando junto a los caminos, sus caminos que habían abierto.

(...) ya era numerosas las tribus, sentadas en el suelo estaban reunidos cada grupo de tribus, pululaban ya en los caminos; ya se veían los caminos.

2

En cuanto a Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutab e Iqui-Balam, no se sabia dónde estaban. Pero cuando veían a las tribus que pasaban por los caminos, al instante se ponían a gritar en la cumbre de los montes, lanzando el aullido del coyote y el grito del gato de monte, e imitando el rugido del león y del tigre.

Sucede que no se veía en dónde estaban Blom Kí-tze, Blom Akab, Maj U Kutaj, Ik Blom. Cuando salían las tribus y pasaban por los caminos, de repente oían que aullaban en las cimas de los montes, eran aullidos de coyote, de gato de monte, eran gritos de tigre, de león lo que hacían. Luego oían que silbaban.

3

Y viendo las tribus estas cosas cuando caminaban: —Sus gritos son de coyote, de gato de monte, de león y de tigre, decían. Quieren aparentar que no son hombres ante todas las tribus, y sólo hacen esto para engañarnos a nosotros los pueblos. Algo desean sus corazones. Ciertamente no se espantan de lo que hacen. Algo se proponen con el rugido del león, con el rugido del tigre que lanzan cuando ven a uno o dos hombres caminando; lo que quieren es acabar con nosotros.

-Son coyotes los que aúllan, es decir, son gatos de monte, son tigres, son leones –decían las tribus-.

Parecía que no eran gentes pensaban todas las tribus. Era un engaño para las tribus lo que hacían. Había quién dudaba que no era cierto y no se asustaba de lo que hacían.

-Deseaban algo por ese grito de tigre, grito de león que imitan.

Luego se fijaron las gentes que si era uno o dos silbidos, era para quitarles algo a ellos.

4

Cada día llegaban [los sacerdotes] a sus casas y al lado de sus mujeres, llevando solamente las crías de los abejorros y de las avispas y las crías de las abejas para darles a sus mujeres.

Todos los días venían aquí a sus viviendas con sus mujeres, sólo larvas de ronrón, de avispa, de panal traían para darles a sus mujeres todos los días.

5

Cada día también llegaban ante Tohil, Avilix y Hacavitz y decían en sus corazones: —He aquí a Tohil, Avilix y Hacavitz. Sólo la sangre de los venados y de las aves podemos ofrecerles; solamente nos sacaremos sangre de las orejas y de los brazos. Pidámosles fuerzas y vigor a Tohil, Avilix y Hacavitz. ¿Qué dirán de las muertes del pueblo, que uno por uno los vamos matando?, decían entre si cuando se dirigían a la presencia de Tohil, Avilix y Hacavitz.

Fueron otra vez ante Tojil, Awilish y Jakawitz. Entonces pensaron: Tojil, Awilish y Jakawitz, sólo sangre de venado, de pájaro desean entonces puncemos nuestras orejas, nuestros codos y les suplicamos nuestra fortaleza, nuestra hombría a Tojil, Awilish y a Jakawitz, tal vez quieren vengar la muerte de las tribus, y que uno por uno los matáramos, se decían unos a otros. Y se fueron pues, ante Tojil, Awilish y Jakawitz.

6

Luego se punzaban las orejas y los brazos ante la divinidad, recogían su sangre y la ponían en el vaso, junto a la piedra. Pero en realidad, no eran de piedra sino que se presentaba cada uno bajo la figura de un muchacho. Alegrábanse con la sangre de los sacerdotes y sacrificadores cuando llegaban con esta muestra de su trabajo:

Luego se punzaron las orejas y los codos ante Kabawil, se exprimieron la sangre y se la embarraron en la boca de la piedra. Pero en verdad, no se habían hecho piedra, parecían jóvenes cada uno cuando llegaron, volvieron a exprimirse la sangre los nobles, los celestiales para él (Kabawil), vino la señal del mandato:

7

—¡Seguid sus huellas [las de los animales que sacrificaban], allá está vuestra salvación!

—De allá vino, de Tulán, cuando nos trajisteis, les dijeron, cuando os dieron la piel llamada Pazilizib, untada de sangre: que se derrame su sangre y que ésta sea la ofrenda de Tohil, Avilix y Hacavitz.

-Hacedle cosquillas en la cola, es vuestra salvación, de allá vino de Tulán y de donde nos trajisteis –les dijeron-.

De una vez les dieron el cuero llamado "P Silisib" con la sangre que se les untó. Se hizo lluvia la sangre que les dieron a Tojil, Awilish y Jakawitz.

Tohil,

las doncellas

y el castigo de las mantas.

Párrafo

Popol Vuh – Recinos

Pop Wuj – Chávez

1

He aquí cómo comenzó el robo de los hombres de las tribus [de Vuc Amag] por Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam.

Secuestro de las tribus por Blom Ki Tze, Blom Acab, Maj U Kutaj e Ik Blom.

2

Luego vino la matanza de las tribus. Cogían a uno solo cuando iba caminando, o a dos cuando iban caminando, y no se sabía cuándo los cogían, y en seguida los iban a sacrificar ante Tohil y Avilix. Después regaban la sangre en el camino y ponían la cabeza por separado en el camino. Y decían las tribus: "El tigre se los comió." Y lo decían así porque eran como pisadas de tigre las huellas que dejaban, aunque ellos no se mostraban.

Ya eran muchos los hombres que habían robado, pero no se dieron cuenta las tribus hasta más tarde.

Principiaron a matar a las tribus, sólo prendían a los que andaban solos o dos, así no se notaba la desaparición; luego iban a sajarlos ante Tojil y Awilish, en seguida iban a regar sangre en los caminos, la cabeza la escondían por el camino, decían entonces las tribus:

-El león se los comió –eso decían-, porque parecía huella de patas de león los pies que se hicieron; no se enseñaban. Muchas tribus se robaron, muy tarde sospecharon las tribus:

3

—¿Si serán Tohil y Avilix los que se introducen entre nosotros? Ellos deben ser aquéllos a quienes alimentan los sacerdotes y sacrificadores. ¿En dónde estarán sus casas? ¡Sigamos sus pisadas!, dijeron todos los pueblos.

-Si son Tojil y Awilish los que intervienen, sólo buscamos a los nobles y a los celestiales. Donde estén sus viviendas, sólo seguimos la huella de los pies –dijeron todas las tribus-.

4

Entonces celebraron consejo entre ellos. A continuación comenzaron a seguir las huellas de los sacerdotes y sacrificadores, pero éstas no eran claras. Sólo eran pisadas de fieras, pisadas de tigre lo que veían, pero las huellas no eran claras. No estaban claras las primeras huellas, pues estaban invertidas, como hechas para que se perdieran, y no estaba claro su camino.

Se pusieron de acuerdo, y comenzaron a seguir la huella de los pies de los nobles y celestiales, pero no se veía; sólo patas de venado, patas de león veían; no se veía la huella de los pies, tampoco había dónde distinguir; las primeras huellas de pies estaban volteadas, era para engañarlos, no se veía el camino.

5

Se formó una neblina, se formó una lluvia negra y se hizo mucho lodo; y empezó a caer una llovizna. Esto era lo que los pueblos veían ante ellos. Y sus corazones se cansaban de buscar y perseguirlos por los caminos, porque como era tan grande el ser de Tohil, Avilix y Hacavitz, se alejaban hasta allá en la cima de las montañas, en la vecindad de los pueblos que mataban.

Empezó a nublarse y empezó un aguacero negro; se hizo lodo y empezó una llovizna delante de las tribus. Se cansaron de buscar y se regresaron del camino, porque es grande la existencia de Tojil, Awilish y Jakawitz. No tardaron aquí sobre la montaña a un lado de las tribus que mataban.

6

Así comenzó el rapto de la gente cuando los brujos cogían a las tribus en los caminos y las sacrificaban ante Tohil, Avilix y Hacavitz; pero a sus [propios] hijos los salvaron allá en la montaña.

Aquí se originó el robo, eran sacrificadores, prendían a las tribus en los caminos e iban a sajarlos delante de Tojil, Awilish y Jakawitz, guardaron a sus hijos aquí sobre la montaña.

7

Tohil, Avilix y Hacavitz tenían la apariencia de tres muchachos y caminaban por virtud mágica de la piedra. Había un río donde se bañaban a la orilla del agua y allí únicamente se aparecían. Se llamaba por esto En el Baño de Tohil, y éste era el nombre del río. Muchas veces los veían las tribus, pero desaparecían inmediatamente cuando eran vistos por los pueblos.

Tojil, Awilish y Jakawitz aparecían como tres jóvenes que vagaban; por los mitos de las piedras apareció un río, y ellos se bañaban aquí a orillas del río, y ellos se bañaban aquí a orillas del río, era para mostrarse nada más. Se llamó por eso "Baño de Tojil", fue el nombre que se derivó. Varias veces los vieron a las tribus, pero rápido se ocultaban cuando los veían las tribus.

8

Se tuvo entonces noticia de donde estaban Balam- Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam, y al instante celebraron consejo las tribus sobre la manera de darles muerte.

Luego se tuvo la noticia de dónde se mantenían Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom. Y ahora sea su muerte; pensaron las tribus en matarlos.

9

En primer lugar quisieron tratar las tribus sobre la manera de vencer a Tohil, Avilix y Hacavitz. Y todos los sacerdotes y sacrificadores [de las tribus] dijeron ante las tribus: —Que todos se levanten, que se llame a todos, que no haya un grupo, ni dos grupos de entre nosotros que se quede atrás de los demás.

Primero se propusieron a idear las tribus cómo vencer a Tojil, Awilish y a Jakawitz –se decía- a todos, los nobles y celestiales por las tribus. Se jalaron unos a otros, se incitaron entre ellos todos; ni un grupo ni dos grupos se quedan de nosotros.

10

Reuniéronse todos, se reunieron en gran número y deliberaron entre si. Y dijeron, preguntándose los unos a los otros: —¿Cómo haremos para vencer a los quichés de Cavec por cuya culpa se están acabando nuestros hijos y vasallos? No se sabe cómo es la destrucción de la gente. Si debemos perecer por medio de estos raptos, que así sea; y si es tan grande el poder de Tohil, Avilix y Hacavitz, entonces que sea nuestro dios este Tohil, ¡y ojalá que lo hagáis vuestro cautivo! No es posible que ellos nos venzan. ¿No hay acaso bastantes hombres entre nosotros? Y los Cavec no son muchos, dijeron, cuando estuvieron todos reunidos.

Todos se reunieron, se citaron entre ellos, luego tomaron a pareceres, y dijeron cuando se consultaron. -¿Qué haremos para vencer a la gente Kawek Kí-che?, porque se están acabando nuestros hijos. No se sabe cómo desaparece la gente por ellos. Peor si es nuestra suerte terminar plagiados, si son grandes los poderes de Tojil, Awilish y Jakawitz entonces que sea nuestro Dios Tojil si así es el destino, que no se deje, porque no está bien que nos ganen, somos muchas gentes que hemos nacido y los kawek no son tantos –dijeron cuando llegaron todos-.

11

Y algunos dijeron, dirigiéndose a las tribus cuando hablaron: —¿Quién ha visto a esos que se bañan en el río todos los días? Si ellos son Tohil, Avilix y Hacavitz, los venceremos primero a ellos y después comenzaremos la derrota de los sacerdotes y sacrificadores. Esto dijeron varios de ellos cuando hablaron.

—¿Pero cómo los venceremos?, preguntaron de nuevo.

Dijeron en seguida los chajkar cuando hablaron:

-¿Quién ha visto que se bañan a orillas del río todos los días?, si son Tojil, Awilish y Jakawitz, tenemos que vencerlos primero, aquí también principiará la derrota de los nobles y los celestiales –dijeron los chajkar cuando hablaron--¿Qué es lo que tenemos que hacer para vencerlos? –volvieron a decir-.

12

—Ésta será nuestra manera de vencerlos. Como ellos tienen aspecto de muchachos cuando se dejan ver entre el agua, que vayan dos doncellas que sean verdaderamente hermosas y amabilísimas doncellas, y que les entren deseos de poseerlas, replicaron.

Fuera nuestra arma de que ellos se muestran como jóvenes cuando los ven a orillas del río, y que se fueran dos doncellas bien escogidas y muy blancas jóvenes. Y que ellos se enamoraran de ellas –dijeron-.

-¡Está magnífico!, solo tendremos que buscar las dos muy buenas doncellas –dijeron entonces-.

13

—Muy bien. Vamos, pues; busquemos dos preciosas doncellas, exclamaron, y en seguida fueron a buscar a sus hijas. Y verdaderamente eran bellísimas doncellas.

Luego les dieron instrucciones a las doncellas:

—Id, hijas nuestras, id a lavar la ropa al río, y si viereis a los tres muchachos, desnudaos ante ellos, y si sus corazones os desean, ¡llamadlos! Si os dijeren: "Podemos llegar a vuestro lado?", "Sí", les responderéis. Y cuando os pregunten: "¿De dónde venís, hijas de quién sois?", contestaréis: "Somos hijas de los Señores.

Luego les diréis: —Venga una prenda de vosotros. Y si después que os hayan dado alguna cosa os quieren besar la cara, entregaos de veras a ellos. Y si no os entregáis, os mataremos. Después nuestro corazón estará satisfecho. Cuando tengáis la prenda, traedla para acá y ésta será la prueba, a nuestro juicio, de que ellos se allegaron a vosotras.

Así dijeron los Señores cuando aconsejaron a las dos doncellas.

Se pusieron a buscar entre sus hijas, a las que en verdad fueran blancas doncellas; en seguida aconsejaron a las doncellas:

-Os vais nuestras hijas, id a lavar las chamarras al río, si veis a unos tres jóvenes desnudaos ante ellos, y si os desean, atraedlos.

-Queremos estar encima –si os dicen-.

-Está bueno –decís entonces-. Cuando os pregunten: ¿De dónde venís?, ¿De quién sois hijas? Cuando digan así.

-Somos hijas de los señores –decís a ellos-.

Traednos señal. Cuando os hayan dado la prenda se desean poseeros, de veras entregaos a ellos; si no lo hacéis, os mataremos. Estaremos tranquilos se traéis alguna señal, y la señal es que os hayan poseído –dijeron los señores cuando aconsejaron a las dos doncellas-.

14

He aquí los nombres de éstas: Ixtah se llamaba una de las doncellas y la otra Ixpuch. Y a las dos llamadas Ixtah e Ixpuch las mandaron al río, al baño de Tohil, Avilix y Hacavitz. Esto fue lo que dispusieron todas las tribus.

He aquí los nombres: Shtaj se llama una doncella, Shpuch se llamaba la otra; eran pues dos, Shtaj y Shpuch se llamaban y las mandaron al río, al baño de Tojil, Awilish y Jakawitz, ere eran el plan de todas las tribus.

15

Marcháronse en seguida, bien adornadas, y verdaderamente estaban muy hermosas cuando se fueron allá donde se bañaba Tohil, a que las vieran y a lavar. Cuando ellas se fueron, se alegraron los Señores porque habían enviado a sus dos hijas.

Luego que éstas llegaron al río comenzaron a lavar. Ya se habían desnudado las dos y estaban arrimadas a las piedras cuando llegaron Tohil, Avilix y Hacavitz.

De manera que se fueron a arreglarse de verdad se veían bellísimas, luego se fueron hacia el baño de Tojil, llevaban sobre la cabeza la ropa de lavar y se fueron. Están felices los señores por sus dos hijas que enviaron. Llegaron pues a la orilla del río, colocaron la ropa de lavar, se desnudaron las dos, estaban embrocadas sobre las piedras cuando las encontraron Tojil, Awilish y Jakawitz,

16

Llegaran allá a la orilla del río y quedaron un poco sorprendidos al ver a las dos jóvenes que estaban lavando, y las muchachas se avergonzaron al punto cuando llegó Tohil. Pero a Tohil no se le antojaron las dos doncellas. Y entonces les preguntó: —¿De dónde venís? Así les dijo a las dos doncellas y agregó: —¿Qué cosa queréis que venís aquí hasta la orilla de nuestra agua?

(...) llegaron a la orilla del río y disimularon fijarse en las dos doncellas que estaban lavando. Las doncellas se avergonzaron mucho cuando llegó Tojil. Pero ni siquiera deseó a las doncellas, sólo les preguntaron -¿De dónde venís? –les dijeron a las dos doncellas- les volvieron a preguntar: -¿Qué es lo que queréis que habéis venido aquí a orillas de nuestro río? –les dijeron entonces-.

17

Y ellas contestaron: —Se nos ha mandado por los Señores que vengamos acá. "Id a verles las caras a los Tohil y hablad con ellos", nos dijeron los Señores; y "traed luego la prueba de que les habéis visto la cara", se nos ha dicho. Así hablaron las dos muchachas, dando a conocer el objeto de su llegada.

Ahora bien, lo que querían las tribus era que las doncellas fueran violadas por los naguales de Tohil. Pero Tohil, Avilix y Hacavitz les dijeron, hablando de nuevo a. Ixtah e Ixpuch, que así se llamaban las dos doncellas: —Está bien, con vosotras irá la prueba de nuestra plática. Esperad un poco y luego se la daréis a los Señores, les dijeron.

-Nos han mandado los señores por eso hemos venido: id a ver a los Tojil y platicáis con ellos, nos dijeron los señores, así pues que venga prueba si es cierto que los habéis visto, nos han dicho –dijeron las dos doncellas-. De una vez revelaron el encargo. Hubieran querido los señores que los mitos de los Tojil hubieran poseído a las doncellas. Dijeron Tojil, Awilish y Jakawitz cuando les hablaron a las dos doncellas llamadas Shtaj y Shpuch:

-Está bien que vaya señal de nuestra plática con vosotras, esperad; la daréis a los señores –dijeron-.

18

Luego entraron en consulta los sacerdotes y sacrificadores y les dijeron a Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam: —Pintad tres capas, pintad en ellas la señal de vuestro ser para que les llegue a las tribus y se vayan con las dos muchachas que están lavando. Dádselas a ellas, les dijeron a Balam-Quitzé, Balam-Acab y Mahucutah.

Luego se pusieron a pensar los nobles y los celestiales; dijeron a Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom:

-Escribid tres mantos, dibujad los signos de vuestro nacimiento, y lleguen a donde las tribus y los lleven las doncellas que están lavando, dadlos a ellas –les dijeron a Blom Ki Tze, Blom Akab y Maj U Kutaj.

19

En seguida se pusieron los tres a pintar. Primero pintó un tigre Balam-Quitzé; la figura fue hecha y pintada en la superficie de la manta. Luego Balam-Acab pintó la figura de un águila sobre la superficie de la manta; y luego Mahucutah pintó por todas partes abejorros y avispas, cuya figura y dibujos pintó sobre la tela. Y acabaron sus pinturas los tres, tres piezas pintaron.

Principiaron a dibujar los tres; primero dibujó Blom Ki Tze, un león fue su retrato que dibujó en el manto; después fue Blom Akab, águila fue el retrato que dibujó Maj U Kutaj, un grupo de ronrones, un grupo de avispas, su retrato, su imagen dibujó sobre el manto. Terminaron de dibujar los tres, tres doblados dibujaron.

20

A continuación fueron a entregar las mantas a Ixtah e Ixpuch, así llamadas, y les dijeron Balam-Quitzé, Balam-Acab y Mahucutah: —Aquí está la prueba de vuestra conversación; llevadla ante los Señores: "En verdad nos ha hablado Tohil, diréis, he aquí la prueba que traemos», les diréis, y que se vistan con las ropas que les daréis. Esto les dijeron a las doncellas cuando las despidieron. Ellas se fueron en seguida, llevando las llamadas mantas pintadas.

Los mantos los entregaron a Shtaj y a Shpuch y dijeron Blom Ki Tze, Blom Akab y Maj U Kutaj:

-Esta es la prueba de vuestra plática cuando lleguéis ante los señores.

"Es cierto, nos habló Tojil" –decís-, esta es la prueba que hemos traído –decís a ellos-. Ellos tendrán que ponerse los mantos que les deis –les dijeron a las doncellas, bien las aconsejaron y se fueron-.

Llevaban los mantos dibujados cuando llegaron.

21

Cuando llegaron, se llenaron de alegría los Señores al ver sus rostros y sus manos, de las cuales colgaba lo que habían ido a pedir las doncellas.

—¿Le visteis la cara a Tohil?, les preguntaron.

—Sí se la vimos, respondieron Ixtah e Ixpuch.

—Muy bien. ¿Y traéis la prenda, no es verdad?, preguntaron los Señores, pensando que ésta era la señal de su pecado.

Extendieron entonces las jóvenes las mantas pintadas, todas llenas de tigres y de águilas y llenas de abejorros y de avispas, pintados en la superficie de la tela y que brillaban ante la vista.

Se pusieron muy contentos los señores, cuando luego se fijaron en lo que llevaban colgado, era el encargo que llevaban las doncellas.

-¿No visteis a Tojil? –les dijeron-.

-Bien que sí, lo vimos –contestaron Shtaj y Shpuch-.

-Está bien, ¿y qué es la prueba que traéis si es verdad? –dijeron los señores-. Pensaron que la señal sería de su pecado. En seguida extendieron las doncellas los mantos dibujados, eran una tanda de leones, una tanda de águilas y una tanda de ronrones y avispas eran los dibujos de los mantos; estaban lustrosos.

22

En seguida les entraron deseos de ponérselas.

Nada le hizo el tigre cuando el Señor se echó a las espaldas la primera pintura. Luego se puso el Señor la segunda pintura con el dibujo del águila. El Señor se sentía muy bien, metido dentro de ella. Y así, daba vueltas delante de todos.

Tuvieron armonía de ponerse los mantos; el león no hizo absolutamente nada, el primer dibujo que se puso el señor; en seguida se puso el manto del segundo dibujo que era de águila. Sintió agradable el señor cuando se lo puso y daba vueltas ante ellos, que se lo quitaba y ponía ante todos.

23

Luego se quitó las faldas ante todos y se puso el Señor la tercera manta pintada. Y he aquí que se echó encima los abejorros y las avispas que contenía. Al instante le picaron las carnes los zánganos y las avispas. Y no pudiendo sufrir ni tolerar las picaduras de los animales, el Señor empezó a dar de gritos a causa de los animales cuyas figuras estaban pintadas en la tela, la pintura de Mahucutah, que fue la tercera que pintaron.

Luego se puso el tercer manto dibujado, era el de los ronrones y avispas, se lo puso; al momento le picaron los ronrones y las avispas, era insoportable, es decir no aguantó la picadura de los animales, gritó desesperadamente el señor por los animales que estaban pintados en el manto, era el dibujo de Maj U Kutaj,

24

Así fueron vencidos. En seguida los Señores reprendieron a las doncellas llamadas Ixtah e Ixpuch:

—¿Qué clase de ropas son las que habéis traído? ¿Dónde fuisteis a traerlas, demonios?, les dijeron a las doncellas cuando las reprendieron. Todos los pueblos fueron vencidos por Tohil.

(...) hasta el tercer dibujo fueron vencidos. Empezaron a reprender a las doncellas los señores, a Shtaj, y a Shpuch.

-¿Qué clase de manto habéis traído?

-¿A dónde fuisteis a traerlo?, sois ingratas –dijeron a las doncellas cuando las regañaron.

25

Ahora bien, lo que querían era que Tohil se hubiera ido a divertir con Ixtah e Ixpuch y que éstas se hubieran vuelto rameras, pues creían las tribus que les servirían de tentación. Pero no fue posible que lo vencieran, gracias a aquellos hombres prodigiosos, Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam.

Tojil venció pues, a las tribus; lo que querían era que Tojil hubiera poseído a Shtaj y a Shpuch y éstas hubieran sido fornicadoras, que era lo que pensaban las tribus, que hubieran sido provocadoras. Pero no fueron vencidos Blom Ki Tze, Blom Akab y Maj U Kutaj en virtud de ser mitos de la gente.

Hombres de Maíz:

entre el Mito

y la Leyenda

Párrafo

Popol Vuh – Recinos

Pop Wuj – Chávez

1

Entonces celebraron consejo nuevamente todas las tribus. —¿Qué haremos con ellos? En verdad grande es su condición, dijeron cuando se reunieron de nuevo en consejo. —Pues bien, los acecharemos, los mataremos, nos armaremos de arcos y de escudos. ¿No somos acaso numerosos? Que no haya uno, ni dos de entre nosotros que se quede atrás. Así hablaron cuando celebraron consejo. Y armáronse todos los pueblos. Muchos eran los guerreros cuando se reunieron todos los pueblos para darles muerte.

Volvieron a meditar todas las tribus:

-¿Qué haremos para luchar?, porque en verdad es grande su nacimiento –dijeron y discutieron-.

-¿Y sólo nos ponemos a llorar?, matémoslos, nos equiparemos con flechas y arcos, ¿A caso no somos muchos?, nada, que no quede ni uno ni dos de ellos –dijeron entonces- cuando tomaron una determinación. Se armaron todas las tribus. Eran muchos los matadores cuando se reunieron todas las tribus matadoras.

2

Mientras tanto estaban Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam, estaban en el monte Hacavitz, en el cerro de este nombre. Estaban allí para salvar a sus hijos en la montaña.

Y no era mucha su gente, no tenían una muchedumbre como la muchedumbre de los pueblos. Era pequeña la cumbre del monte donde tenían asiento y por eso las tribus dispusieron matarlos cuando se reunieron todos, se congregaron y levantaron todos.

Estaban Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom sobre la montaña Jakawitz y guardaron ahí a sus hijos; no había mucha gente, no era igual a la muchedumbre de las tribus, solo una pequeña parte de la montaña habían atajado, por eso las tribus pensaron matarlos; todos se juntaron, se sentaron en el suelo y se dieron cita todos.

3

Así fue, pues, la reunión de todos los pueblos, todos armados de sus arcos y sus escudos. No era posible contar la riqueza de sus armas; era muy hermoso el aspecto de todos los jefes y varones y ciertamente todos cumplían sus órdenes.

—Positivamente serán destruidos, y en cuanto a Tohil, será nuestro dios, lo adoraremos, si lo hacemos prisionero, dijeron entre ellos. Pero Tohil lo sabía todo y lo sabían también Balam-Quitzé, Balam-Acab y Mahucutah.

He aquí la reunión de todas las tribus, ya estaban armados de flechas y arcos todos; había demasiada plata en adorno, era elegante la presencia de todos: señores, hombres; de veras, todos habían cumplido su palabra. En verdad, se hicieron guerreros.

-Tojil es nuestro Dios, es a quien tenemos que saludar primero, a él invocaremos primero –dijeron unos a otros-.

De esto se dio cuenta Tojil, mejor dicho lo supieron Blom Ki Tze, Blom Akab y Maj U Kutaj.

4

Ellos oían todo lo que proyectaban, porque no dormían, ni descansaban desde que se armaron de sus armas todos los guerreros.

En seguida se levantaron todos los guerreros y se pusieron en camino con la intención de introducirse por la noche. Pero no llegaron, sino que estuvieron en vela en el camino todos los guerreros y luego fueron derrotados por Balam-Quitzé, Balam-Acab y Mahucutah.

Estaban oyendo lo que se estaba pensando porque no tenían sueño, ni recogimiento. Fueron armados los guerreros; luego se levantaron todos los guerreros, pensaron asaltar de noche cuando se fueron, pero no pudieron llegar porque durmieron en el camino todos los guerreros; así fueron vencidos otra vez por Blom Ki Tze, Blom Akab y Maj U Kutaj;

5

Quedáronse todos en vela en el camino y nada sintieron hasta que acabaron por dormirse. En seguida comenzaron a arrancarles las cejas y las barbas; luego les quitaron los adornos de metal del cuello, sus coronas y collares. Y les quitaron el metal del puño de sus picas. Hiciéronlo así para castigarlos y para humillarlos y para darles una muestra del poderío de la gente quiché.

(...) en un mismo lugar durmieron en el camino y ya no sintieron porque cayeron en un profundo sueño todos, de esta manera principiaron a arrancarles las cejas y los bigotes, les desataron la plata del cuello juntamente con las diademas y sus collares; del puño de sus bastones quitaron la plata para escarmentarlos; para engañarlos se hizo, como prueba de la fortaleza de la gente Kí-che.

6

En cuanto despertaron quisieron tomar sus coronas y sus varas, pero ya no tenían el metal en el puño ni sus coronas. —¿Quién nos ha despojado? ¿Quién nos ha arrancado las barbas? ¿De dónde han venido a robarnos nuestros metales preciosos?, decían todos los guerreros. ¿Serán esos demonios que se roban a los hombres? Pero no conseguirán infundirnos miedo. Entremos por la tuerza a su ciudad y así volveremos a verle la cara a nuestra plata; esto les haremos, dijeron todas las tribus, y todos ciertamente cumplirían su palabra.

Cuando despertaron inmediatamente se tentaron las diademas y el puño de sus bastones, ya no había plata en los puños y en las diademas.

-¿Quién nos la habrá tomado? o ¿Quién nos habrá arrancado las cejas y los bigotes?, ¿De dónde vendría quien nos robó la plata? –dijeron todos los guerreros-. Tal vez sean los perversos los que se roban las gentes, no está bueno que les tengamos miedo. Hay mucho dónde entrar en su pueblo, tenemos que volver a ver nuestra plata, tiene que ser nuestra –dijeron todas las tribus-. Pero fue mentira.

7

Entre tanto estaban tranquilos los corazones de los sacerdotes y sacrificadores en la cumbre de la montaña. Y habiendo consultado Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam, construyeron una muralla en las orillas de su ciudad y la cercaron de tablas y aguijones. Luego hicieron unos muñecos que tomaron forma de hombres, y los pusieron en fila sobre la muralla, los armaron de escudos y de flechas y los adornaron poniéndoles las coronas de metal en la cabeza. Esto les pusieron a aquellos simples muñecos y maniquíes, los adornaron con la plata de las tribus que les habían ido a quitar en el camino y con esto adornaron a los muñecos. Hicieron unos fosos alrededor de la ciudad

Estaban muy tranquilos los nobles y los celestiales sobre la montaña; estaban pensando en una gran idea Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom; idearon pues Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom, dispusieron hacer un castillo en la entrada de su pueblo, colocaron tablas y estacas alrededor de su pueblo e hicieron unas gentes artificiales, parecían puras gentes, los colocaron en fila sobre el castillo, les pusieron arcos y flechas, los armaron; les pusieron diademas de plata en la cabeza, les pusieron sólo gente artificial; madera labrada se pusieron la plata de las tribus que le quitaron en el camino, con esa plata armaron a la gente artificial, estuvieron rondando alrededor del pueblo.

8

(...) y en seguida le pidieron consejo a Tohil: —¿Nos matarán? ¿Nos vencerán?, dijeron sus corazones a Tohil.

—¡No os aflijáis! Yo estoy aquí. Y esto les pondréis. No tengáis miedo, les dijo a Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam, luego les dieron los zánganos y las avispas. Esto fue lo que les fueron a traer. Y cuando vinieron los pusieron entre cuatro grandes calabazas que colocaron alrededor de la ciudad. Encerraron los zánganos y las avispas dentro de las calabazas, para combatir con ellos a los pueblos.

En seguida suplicaron consejo a Tojil:

-No estéis tristes, yo estoy; así pues, haced esto a ellos no os asustéis –les dijeron a Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom-, y les dieron ronrones y avispas, esto fueron a traer y se vinieron, los pusieron entre cuatro grandes apastes en cuatro distintos lugares los colocaron alrededor del pueblo, taparon los ronrones y las tribus mandaron mensajeros para que fueran a ver, a inspeccionar, a reconocer el pueblo:

9

La ciudad estaba vigilada desde lejos, espiada y observada por los agentes de las tribus. —No son numerosos, decían. Pero sólo vieron a los muñecos y los maniquíes que meneaban suavemente sus arcos y sus escudos. Verdaderamente tenían la apariencia de hombres, tenían en verdad aspecto de combatientes cuando los vieron las tribus, y todas las tribus se alegraron porque vieron que no eran muchos.

-No son muchos –dijeron- porque vieron a la gente artificial de madera labrada; se movían, tenían flechas y arcos, parecían verdaderas gentes, verdaderos matadores cuando los vieron las tribus, se pusieron muy alegres todas las tribus porque vieron que no eran bastantes,

10

Las tribus eran muy numerosas; no era posible contar la gente, los guerreros y soldados que iban a matar a Balam-Quitzé, Balam-Acab y Mahucutah, quienes estaban en el monte Hacavitz, nombre del lugar donde se hallaban.

Ahora contaremos cómo fue su llegada.

(...) en cambio las tribus eran muchísimas, eran incontables las gentes, los guerreros, más bien los matadores, matadores de Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj que estaban en la montaña Jakawitz.

Ahora contaremos cómo entraron.

 

 

Ayudados

por los Insectos

Párrafo

Popol Vuh – Recinos

Pop Wuj – Chávez

1

Estaban, pues Balam-Quitzé Balam-Acab, Mahucutah e Iqui-Balam, estaban todos juntos en la montaña con sus mujeres y sus hijos cuando llegaron todos los guerreros y soldados. Las tribus no se componían de dieciséis mil, ni de veinticuatro mil hombres.

Rodearon toda la ciudad, lanzando grandes gritos, armados de flechas y de escudos, tañendo tambores, dando el grito de guerra, silbando, vociferando, incitando a la pelea, cuando llegaron al pie de la ciudad.

Relato del Asalto. Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom estaban en un mismo lugar sobre la montaña juntamente con sus mujeres e hijos. Se fueron entonces todos los guerreros, eran matadores; ya no eran dos, tres tribus; circularon el pueblo y decían: ¡Oh!, ¡oh!, ¡oh!, equipados de flechas y arcos, se golpeaban la boca con la palma de la mano, brincaban se desesperaban con decir: ¡Oh!, ¡oh!... de silbos, de silbidos, llegaron abajo del pueblo.

2

Pero no se amedrentaban los sacerdotes y sacrificadores, solamente los veían desde la orilla de la muralla, donde estaban en buen orden con sus mujeres y sus hijos. Sólo pensaban en los esfuerzos y vociferaciones de las tribus cuando subían éstas por las faldas del monte.

Estaban sin cuidado, sin miedo los nobles y los del cielo, solo espiaban sobre el castillo en fila de las mujeres e hijos; estaban pacientes esperando lo que iban a hacer las tribus. Sorpresivamente subieron a la montaña,

3

Poco faltaba ya para que se arrojaran sobre la entrada de la ciudad, cuando abrieron las cuatro calabazas que estaban a las orillas de la ciudad, cuando salieron los zánganos y las avispas, como una humareda salieron de las calabazas. Y así perecieron los guerreros a causa de los insectos que les mordían las niñas de los ojos, y se les prendían de las narices, la boca, las piernas y los brazos.

(...) ya faltaba poquito para amontonarse a la entrada del pueblo, cuando repentinamente destaparon los apastes que estaban en cuatro lugares alrededor del pueblo; salieron rápido los ronrones y las avispas, parecía humo que salía de cada uno de los apastes. Entonces gritaron desesperadamente los guerreros a causa de os insectos que estaban prendidos en los ojos, en las narices, en la boca, en los pies y en las manos.

4

—¿En dónde están, decían, los que fueron a coger, los que fueron a sacar todos los zánganos y avispas que aquí están?Directamente iban a picarles las niñas de los ojos, zumbaban en bandadas los animalejos sobre cada uno de los hombres; y aturdidos por los zánganos y las avispas, ya no pudieron empuñar sus arcos ni sus escudos, que estaban doblados en el suelo.

Cuando caían quedaban tendidos en las faldas de la montaña y ya no sentían cuando les disparaban las flechas y los herían las hachas. Solamente palos sin punta usaron Balam-Quitzé y Balam-Acab. Sus mujeres también entraron a matar. Sólo una parte regresó y todas las tribus echaron a correr. Pero los primeros que cogieron los acabaron, los mataron; no fueron pocos los hombres que murieron y no murieron los que ellos pensaban perseguir, sino los que los insectos atacaban. Tampoco fue obra de valentía, porque no murieron por las flechas ni por los escudos.

¿Dónde irían a traer?, o ¿A dónde fueron a recoger tanto ronrón y avispa?; se prendieron en los párpados; se ocuparon de espantar tanto insecto sobre cada una de las gentes; se embriagaron por la picadura de los ronrones y avispas, ya no podían manejar sus flechas y arcos, se revolcaban en el suelo, tumultuosamente bajaron de la montaña, ya estaban inconscientes cuando les tiraron con la flecha, los hirieron con hacha, ya sólo con trancas rollizas pegaron Blom Ki Tze, Blom Akab, sus mujeres ayudaron a matarlos. No tenían más que hacer los chajkar, que regresar con sus propios pies, salieron todas las tribus. A los que encontraron primero, gritaron agudamente cuando los mataron, no fueron pocas las que murieron, pero no murieron por lo que tenían pensado, sino simplemente emplearon insectos, no fueron hombres los autores, ni por flechas, ni por arcos se murieron.

5

Entonces se rindieron todas las tribus. Humilláronse los pueblos ante Balam-Quitzé, Balam-Acab y Mahucutah. —Tened piedad de nosotros, no nos matéis, exclamaron.

—Muy bien. Aunque sois dignos de morir, os volveréis [nuestros] vasallos por toda la vida, les dijeron.

Luego se entregaron todas las tribus, ya sólo se humillaban las tribus ante Blom Ki Tze, Blom Akab y Maj U Kutaj.-¡Tened compasión de nosotros!, ¡No nos matéis! –dijeron-.

-Está bien, es que vosotros sois mortales, es vuestro destino; además, trabajaréis de mañana a tarde –les dijeron-.

6

De esta manera fue la derrota de todas las tribus por nuestras primeras madres y padres; y esto pasó allá sobre el monte Hacavitz, como ahora se le llama. En éste fue donde primero estuvieron fundados, donde se multiplicaron y aumentaron, engendraron sus hijas, dieron el ser a sus hijos, sobre el monte Hacavitz.

Así fue como vencieron a todas las tribus nuestros primeros padres y madres realizado aquí sobre la montaña Jakawitz, así llamada hoy día; aquí donde se establecieron, aquí donde procrearon, se multiplicaron, aquí donde tuvieron hijas e hijo sobre Jakawitz.

7

Estaban, pues, muy contentos cuando vencieron a todas las tribus, a las que derrotaron allá en la cumbre del monte. Así fue como llevaron a cabo la derrota de las tribus, de todas las tribus. Después de esto descansaron sus corazones. Y les dijeron a sus hijos que cuando los quisieron matar, ya se acercaba la hora de su muerte.

Y ahora contaremos la muerte de Balam-Quitzé, Balam Acab, Mahucutah e Iqui-Balam, así llamados.

Estaba muy satisfechos porque se habían atraído a todas las tribus. Aquí fueron vencidas definitivamente sobre la montaña. Así fue lo que hicieron, tenían que ganarse a las tribus, a todas las tribus, hasta entonces se tranquilizaron.Esto lo transmitieron a sus hijos y recordaron la muerte de ellos, cuando les desearon la muerte.Muerte de Blom Ki Tze, Blom Akab, Maj U Kutaj e Ik Blom.

Partes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11

Comentarios

Agregar un comentario


Trabajos relacionados

  • La guerra civil de 1829 - 1830

    Este trabajo acerca de la guerra civil de 1829 se intentó de hacer de la manera más objetiva, pluralista y concreta posi...

  • Historia de la Revolución Americana

    Las colonias inglesas en América del Norte. La política impositiva. La declaración de la independencia. La Constitución ...

  • La guerra con Chile

    Participación indígena en la guerra con Chile. La guerra con Chile abarcó de 1879 a 1883, las causas de esta guerra se e...

Ver mas trabajos de Historia

   

Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.


Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.