Al interior de esta novela se abre un espacio a una temática nueva, basada en la relación entre el personaje - héroe (detective) y los casos que le toca resolver con connotaciones fantásticas, liderando la estrategia del absurdo, para un género tan consecuentemente realista, con sucesos y situaciones desencadenadas por la acción del sujeto criminal.
Como es lógico esperar, en esta novela la estrategia funciona y da un resultado eficaz, primero, por el rescate y dignificación de un género subvalorado, que renace bajo la concepción de personajes y situaciones colombianas; y segundo, por la desacralización de un género duro y clásicamente tan puesto en sus cabales. Esto, por consiguiente, va a generar la estupefacción del absurdo y por ende el pasaje de entrada al tono humorístico, complementado con la simpatía de la risa envuelta en la sorpresa, una sorpresa que viene ligada con un buen manejo de las figuras y enlaces narrativos: la exageración, la ironía, la metáfora, inverosimilitud, un juego de palabras, de extremos en donde se pasa de la picardía a la melancolía algo muy típico del humor latino y que da origen a un humor muy espontáneo, artístico que no deja de lado la esencia intelectual, en este caso de su protagonista, y que como tal debe tener una obra literaria.
Se relacionan aquí algunos extractos de la novela que tienen un buen manejo narrativo e intelectual en las que pueden apreciarse diferentes formas de encarar y asumir el humor.
En esta primera compilación hace presencia un juego de palabras que permiten desencadenar las comparaciones que causan hilaridad:
" La mujer levantó la cabeza como si fuera el periscopio de un submarino atisbando la superficie de un océano repleto de pendejos, con los labios entreabiertos por la sorpresa." (p. 23)
"Me sentía tan desamparado como un renacuajo metido en un acuario repleto de peces de colores" (p. 80)
"El tipo me quedó mirando como un sapo parado sobre una sartén muy caliente". (p. 81)
" Mis testículos se rebulleron como pescados asustados dentro de mi escroto y tragaron "¡gulp!", un sorbo de saliva, pero guardé la compostura". (p. 117)
Se aprecia una intencionalidad del escritor por construir paradojas y parodias para producir la risa; con ironías que de algún modo hieren y censuran, como es el caso de la mujer a quien ubica en la misma situación de un animal, de un ser superficial en la cual, solo se puede encontrar una disposición sexual.
"¿Qué había hecho yo para merecer semejante castigo?
No tenia idea. Odiaba a los sapos, También les tenía pánico a las ratas, a las lagartijas y a las mujeres inteligentes. Pero lo peor para mí eran las iguanas". (p. 100)
"Como soy un hombre activo al que no le gusta que lo confundan con un vago, me dediqué a acariciarle los senos, que es una de las cosas que más le agradan". (p. 124)
"La vida volvía a sonreírme. En cuanto a la mujer de hielo en que se había convertido Soraya... bueno, yo no tenía alma de pingüino, de modo que por mí se podía ir al mismísimo infierno". (p. 163)
Las relaciones entre lo sublime, lo ridículo y viceversa; toca los limites de lo absurdo en contraste con lo natural y lo lógico; así el escritor crea un ámbito de jocosidad frente a la desgracia.
" (...) En la prensa se anunciarían extraños casos con titulares elocuentes como: Roban cabeza de magistrado de corte suprema de justicia. La víctima escribe en un papel que por favor le devuelvan el cerebro" ( p. 85)
" (...) Hasta el problema de la alimentación podía solucionarse. Imagine un frasco del compuesto del doctor Phelps en países como Bangladesh o Etiopía. De seguro más de uno, en su vida anterior, habría sido perro, pato, vaca o quién sabe qué delicia de animal". (p.136)
Se aprecia un artificio que esta en el juego de la perspectiva y la intención dialogica, el sentido oculto contiene una ironía dirigida a alguien en especial, en este caso al escritor de una obra como Raíces, y al oficio de detective privado.
" ¡Hmm!, el tal Ricaute no quería dejar pruebas de sus pasos a otras personas. Eso me encendió el foco. A lo mejor estaba tras la pista de algún negro insumiso. ¿Acaso querría escribir su propia versión de Raíces? (p. 168)
"Al fin me resigné y dejé la pistola en su sitio, es decir: en una caja de zapatos que guardaba debajo de la cama" (p. 126)
Se ve como resultado, el poder disfrutar de un humor muy a la colombiana derivado de lo exótico, y del repentismo criollo que brinda la sugerencia especulativa, que da paso a una reflexión comparativa generadora de la risa, estrategia narrativa bien utilizada, ingrediente básico del hecho casual que se enaltece mediante el uso de recursos literarios bien implementados.
Estos recursos compaginan con el humor que aflora, producto de las situaciones extrañas, que se tejen desde la esencia creativa de un personaje detective - héroe muy casual, colombiano en todo caso, bogotano por mas señas, acogido por la suerte y llevado a los espacios que otorga el oficio de detective por una simple lógica; no morirse de hambre.
"Que apague la luz. Será mejor para usted... y para mí -. La voz sonaba a argentina, no a inglesa. Yo rogaba porque no hubiera venido con el señor Hyde. Sin embargo, no sé por qué, en ese momento aquello me pareció superfluo. Lo realmente significativo era lo que me pedía en ese instante.
Jamas lo había imaginado. ¡Una cita a media luz con un criminal!
También hace su entrada el humor como estrategia para superar situaciones peligrosas o que causan pánico.
"...Entorné la puerta y me encontré con un hombre corpulento, de sombrero, con guantes de cuero negro y una media de nylón de color canela en la cabeza. Quise preguntarle si conocía el origen de la palabra "nylón", como para empezar la conversación de un modo ilustrativo, pero supuse que al tipo poco le interesaba conocer las raíces de la palabra". ( p. 129)
Antes que nada Ray López trata de hacer intentos por destacar su capacidad para resolver casos extraños, aunque él internamente no se crea el cuento y rece para que la misericordia de un destino que se hace su benefactor, se apiade de él.
El lector de esta obra acude al encuentro con la incertidumbre. Perplejidad que se hace reinante al descubrir hechos delictivos fantásticos en compañía de un detective - héroe, que simula la dureza de un detective como Philiph Marlow, (mito máximo de la moderna novela negra) con el desarraigo interior de un desempleado, quien, en busca de un caso que resolver, se le mide a lo que sea por unos pocos pesos, encontrando la mejor manera de sobrevivir, al menos simulando con sus clientes, vivir bien, aunque por dentro solo este planteando posibilidades de granjearse la tranquilidad que le daría el dinero - que nunca ha de sobrar -.
Un aspecto que se resalta en la novela es la forma como el detective se expresa con respecto asi mismo, de una manera un poco fría y endeble, quien a través de dichos lingüísticos, refranes contribuye a generar el humor.
"-¡Hola!- dije, sintiendo que mi corazón y mi orgullo resbalaban de mi cuerpo, desparramándose a mis pies, justo al lado de mi ánimo, que agonizaba en el suelo.
Durante meses le había ocultado a Soraya mi verdadera situación económica, temiendo que me abandonase al descubrir lo llevado del bulto que yo era. Y ahora al verla ante mí con toda la evidencia de la mentira alrededor nuestro...
¡Santo cielo!, me sentía tan perplejo como un niño desnudo al que un medico bravisimo le ausculta el ano con las manos bien frías". (p.199)
Ray López, el detective, privado de muchas cosas y de otras tantas más, como ocurre en nuestra sociedad colombiana, no está al margen de poseer mucho de nosotros mismos. Tanto el talento de Ray para salir adelante como la forma de observar la vida y sus acontecimientos diarios, permiten al lector corresponder a una lectura amena, escenario que persigue constatar la situación económica y afectiva de un hombre que simula en medio de todo poseer la sangre fría y la seriedad que implica ser un detective privado- como sucede con los clásicos del oficio- un investigador, un hombre rudo, figuración que dista mucho de poseerla nuestro héroe, el detective Ray- López.
" ...Para demostrar mi punto de vista baste decir que yo había llegado a la casa de la viuda en bus, gruñendo con el chofer, con los pasajeros y con un perrito pequinés que trato de morderme el codo un par de veces. Pero media hora más tarde, al salir de la misma casa, yo me trasladaba con toda comodidad en un taxi en busca de una farmacia para realizar la compra más importante del mes: una caja familiar de condones "Sultán". (p. 24)
De esta forma nuestro detective Ray no escatima posibilidades de pasar inadvertido y hasta esto facilita su labor investigativa, es de esta forma como desplaza toda su impetuosa humanidad y prestigio por la metrópoli, en transporte colectivo (buseta) y en el mejor de los casos en taxi, no hay porque exagerar o ocultar su perfil tratando de pasar inadvertida su condición, sino simplemente porque el dinero le retiro la confianza hace bastante rato.
"A la mañana siguiente me despertaron unos golpecitos nerviosos dados contra mi puerta por una mano nerviosa. Los nervios de la persona contagiaron a mi puerta, la puerta a su vez, contagió el piso. El piso contagió las patas de mi cama. Las patas al colchón. El colchón a las cobijas. Y las cobijas a mí. Por eso termine sentado en mi cama, con los ojos abiertos de par en par y la fea sensación de que aquellos golpecitos eran dados justo encima de mi palpitante corazón". (p. 57)
...Entonces me levanté y abrí luego de preguntar de quien se trataba.
Se trataba de J.J. Quintana.
"Asi como el mío, aquel no era su nombre original.
Se llamaba Rigoberto Gervasio Quintana Fernández (de hecho, alguna vez conjeturé que su padre también era antioqueño). J.J., como yo, siempre había deseado un nombre fácil de memorizar. La verdad, R.G. Quintana no era lo que se dice algo común en el medio. Por eso había preferido llamarse J.J., que son dos consonantes fáciles de repetir y de recordar. J.J., como yo, también estaba dedicado a la investigación privada. Aunque cuando lo conocí todavía no ejercía. Aún estaba tomando sus cursos por correspondencia". (p. 56)
Todos los recursos y juegos literarios utilizados por Juan Carlos Rubiano, son validos a la hora de traer consigo el humor, como lo hace en esta parte, en forma de retahíla haciendo la entrada en escena de J.J Quintana, quien se convierte en el fiel compañero de aventuras de Ray.
Coincidencialmente a su noble colega J.J. Quintana en cuanto a su vida personal se refiere, le pasa lo mismo, cuando se encuentran en el duro asfalto, lo más claro y justificado es afirmar que J.J. (detective también privado) está tan pobre, o quizás un poco más que nuestro detective - héroe Ray, que a duras penas anda con lo del pasaje y un extra para cigarrillos. No hay la menor duda, la similitud salta a la vista, por lo tanto valga la pena recordar aquel dicho que dice: dime con quien andas y te diré quien eres.
Con estos dos personajes y su accionar en la obra se gana un atrayente espacio narrativo aunque se desacralice un género, se gane un amigo lector o tal vez se confronte un personaje conocido, y se da paso a la imaginación en la mente agobiada de un lector que busca un respiro a su vida diaria.
En esta escena del cementerio, en donde los dos detectives Ray y J.J Quintana, van a vigilar la tumba del difunto Mauricio Aldana, para descubrir quien es el que quiere violentarla; se revelan situaciones de misterio en una atmósfera impregnada de humor negro, próximas a lo ridículo:
"Alrededor del tipo había más cruces. De hecho, muchas más de las que yo hubiese querido ver. J.J tiritaba de frío... supongo. Quizás por eso encendió un cigarrillo que aspiró con autentica pasión...
J.J apoyó su espalda contra un mausoleo familiar y se dedicó a terminar el pito, riéndose de vez en cuando, pasito, como quien se acuerda de antiguas perversidades. Yo, entre tanto, revisé la lápida del tal Mauricio Aldana.
Era de mármol, en extremo pesada. Por lo que calculé que el chantajista no era solo un chantajista, sino una docena de chantajistas. Mover la lápida no era fácil. Mucho menos ponerse en el trabajo de sacar el ataúd para después... para después quién sabe qué artilugio utilizar para prenderle el motor a ese cuerpo inerte. Varias cosas había que reconocerle al tipo de voz ronca:
Primero, la inteligencia, al haber creado aquella fuente de inmortalidad.
Segundo, la originalidad, al utilizar aquella poción mágica como arma de presión.
Tercero, el humor, al ponerse a revivir nada menos que pollos.
Y, por último, la pilera. Porque (como había dicho ya la viuda) no se le podía acusar de algo ilegal: él no le hacia daño a nadie. ( p. 66)
En sucesos como estos se logra la identificación de las situaciones que aunque inverosímiles, resultan placenteras; en otras palabras, se gana el afecto del personaje, pero lo que si no debemos pasar en vano es el alivio que nos trae una obra como Tres exóticas aventuras de Ray López - detective privado: diversión plena configurada en el suspenso y solventada en la sorpresa que brinda una situación disparatada. El crimen pasa así a ser carnavalizado, crimen organizado, carnavalización del mal, simple excusa narrativa para liberar la risa, donde los criminales no son tan malos y perversos, sino más bien hombres olvidados y agobiados, que buscan reconocimiento, justificando su accionar delictivo y en últimas ganándose el corazón de Ray, nuestro héroe - investigador.
Ray López y su compañero el también detective J.J. Quintana, saben que tienen que ganar credibilidad desde su misma forma de actuar, forma particular y significativa, pero consecuente con los casos tan siniestramente descabellados que deben abordar.
Otra inquietante característica de la risa: cuando un autor quiere hacer reír y lo consigue, impide que su intención se pierda en el laberinto de las interpretaciones. Nadie, en efecto, se ríe de la gracia que no comprende: quien se ríe, la comprende; es más, la comprende riéndose. ¿Qué clase de comprensión es entonces la de la risa, que parece lo contrario de ella? Porque la risa no permite contradicción ni cambio alguno, no es discutible, mientras que la comprensión acostumbrada implica la posible y reiterable defensa de su validez. La risa despeja toda incógnita y concluye cualquier argumento. Lo que tiene gracia, hace reír, y cuando no hace reír, es que no tiene gracia.
2.4 RAY LÓPEZ, UN DETECTIVE MUY A LA COLOMBIANA: SEXO, SUDOR Y LÁGRIMAS
Colombia un país en el cual la diversidad de los climas y las especies es tan variada, no podría desestimar la presencia de uno de sus hijos más queridos. La especie del rebuscador, personaje colombiano que cercado por las circunstancias propias de encontrarse en un país tercermundista donde abunda el desempleo y la falta de oportunidades, es capaz de medírsele a lo que salga.
A esta especie pertenece nuestro detective Ray López, quien por cuestiones de falta de dinero y oportunidades, pone a disposición lo aprendido en sus estudios por correspondencia "El oficio de detective privado": he allí el detalle, su anonimato merece un espacio en la sociedad. Un detective muy nuestro, hecho a la medida de las circunstancias de una sociedad que cabalga entre el absurdo y la improvisación que brinda la malicia, también llamada indígena.
En la novela de Rubiano se observa presente un reconocimiento a la ciudad atropellada por diversas especies de individuos, personas ansiosas de conseguir dinero y placer a como dé lugar, un placer que en muchos casos no viene encausado por el amor, sino por el sexo.
"De veras, estaba tan contento con mi buena estrella que quería gastarme unos cuantos pesos para cepillarme a Soraya como siempre había soñado hacerlo, es decir: en la cama de una habitación de hotel.
Soraya, por si acaso, es alguien a quien mi santa madre definiría como mi "novia oficial"...
¡La pobrecita!
Cada vez que me la cepillaba en algún oscuro basurero tenía que darle un montón de explicaciones. Por ejemplo: no podemos ir a mi apartamento porque la mafia me lo tiene chequeado. O bien: estoy persiguiendo a un sospechoso por encargo de la interpol, no puedo alejarme de aquí. Y otras babosadas por el estilo que la muy atarantada se tragaba enteras. (p. 25)
El Sexo, es dinamizado por el instinto propio de un hombre (Ray) que carnavaliza el acto amoroso y lo semeja a un acto repetitivo y rutinario, a partir del insaciable apetito de una mujer (Soraya) con atisbos de ninfomanía. Para Ray, Soraya resultaba ser tan solo una compañía y consuelo sexual de la cual no esperaba mayores exigencias en cuanto a lo intelectual se refiere
" el problema era que no podía llevarla al apartamento de perro que tenía por la Candelaria (que a su vez me servía de oficina), porque entonces se hubiera dado cuenta de lo llevado del bulto que yo era y de seguro, al saberlo, me cerraba sus piernas para siempre. Y Soraya podía ser todo lo estúpida que puede ser una mujer, ¡pero saltar sobre ella era riquísimo! De modo que me inventaba todas esas mentiras para poder jinetearla a gusto, sin poner en peligro mi "imagen" de James Bond criollo". (p. 26)
El Sexo confluye continuamente durante la obra, intrincado entre los casos investigativos. Allí Soraya, su novia es la protagonista y un acosado hombre (Ray) su cómplice, quien debe estar siempre dispuesto y mentalizado para complacerla. Fiel reflejo de una sociedad convulsionada en donde el sexo determina una de las manifestaciones más claras de placer –simbolizado en esta pareja tan particular, de contemplación mutua con un apasionamiento instintivo desmedido, casi caricaturesco -, tendencia que a la vez se ha convertido en una de las expresiones más directas de reconocimiento de la especie humana y del instinto animal.
"Estaba desconsolado. Y cuando me desconsuelo, lo primero que se me cruza por la cabeza es un nombre: Soraya. Pero algo extraño estaba sucediendo con nuestra relación.
Hacía por lo menos tres días que no había podido estar con ella, Y tres días, hablando de Soraya, es como hablar, en el caso de otras mujeres, de algo aproximado a tres años. ¿Cómo había sido posible que sobreviviera setenta y dos horas sin por lo menos balbucearme un rosario de lúbricas fantasías en el oído? No lo entendía. O, mejor: tenia una seria duda. Y esa duda tenía, en mi desbocada imaginación, ochenta kilos de peso, una cédula de identidad, una libreta militar, una edad, una profesión, una docena de calzoncillos Calvin Klein, un apartamento de lujo, un auto espectacular en un garaje divino y toda la plata del mundo en su cuenta bancaria.
Sí, a lo mejor su familia le había encontrado un semental con plata capaz de hacerla feliz en los dos aspectos que yo intuía ella deseaba satisfacer desde que había tenido uso de razón. Quiero decir: su vagina y su bolsillo.
¡Mierda! La muy perra se estaba revolcando con otro, seguro que sí. ( p. 154)
En la lectura de esta obra literaria, saboreamos ese suspenso emocional coartado por, un humor Vs sexo muy a la colombiana, donde se explora el criollismo propio de nuestra cultura y lo picaresco de una sociedad que se levanta del sufrimiento diario para sonreír, para rescatar los más insignes valores ciudadanos, trasegados por el humor; dilatando una sonrisa expresa que surge cuando aflora la sorpresa ambivalente, sorpresa que deja entrever Ray López en la inquietud de su investigación cuando ese delincuente antagonista, altera el orden establecido permitiéndose el desacato placentero de las leyes de convivencia.
Dentro de esa labor de inspección Ray López busca el placer a través de muchas de sus posibilidades en comodidades, en dinero, pero desesperadamente a través del sexo.
"La chica se ajustó el cinturón de cascabeles y luego me regresó a mirar con dulzura.
Vamos, no soy tonta. No debimos hacer el amor. Ni tú me amas ni yo te amo. Fue, creo una tonta confusión. Tú como yo, amas a otra persona". ( p. 174)
En las escenas que desencadenan un deleite erótico, (en la historia resultan ser las mujeres que despiertan esos impulsos en Ray), se aprecia que el amor ha pasado a un segundo plano. Imperando el instinto y el placer. Es decir una especie de hedonismo puro para la satisfacción de los sentidos, sin amor ni compromiso afectivo.
Detrás del regocijo momentáneo en las satisfacciones obtenidas por el héroe, también se desencadenan las lágrimas por todas aquellas frustraciones emocionales, ya que no alcanza dentro de su ambiente social, ese rasgo que aqueja el mundo de la subsistencia, como es el de tener que luchar incansablemente sometiéndose a los más insólitos casos, para salir de unos instantes de penurias y entrar al fugaz estado de la felicidad y el placer de la vida, con dinero.
Es ocurrente admitir que en medio de un mundo cada vez más tenso y peligroso, y cada vez más complejo e ingobernable, la vida del hombre común en Bogotá, lo mismo que en Nueva York o en cualquier otra gran urbe, resulta penosamente prosaica, gris y marcadamente insípida. En medio de una tensión generalizada que apunta a grandes objetivos y a grandes consecuencias, la vida laboral y familiar del hombre medio es existencia asumida sin riesgos mayores y sin aventuras insólitas.
CAPITULO 3
EL ESCRITOR Y SU POSIBLE LECTOR. UN ACERCAMIENTO A LA TEORÍA DE LA RECEPCIÓN
El abordaje de una obra literaria de tan singular característica amerita un estudio fiel desde las mismas circunstancias que comprometen al texto escrito y la función de éste como objeto comercial que ha de ser leído. Es allí, en el público lector, donde se genera su reconocimiento, y ese reconocimiento está definitivamente ajustado a lo que compete una novela de corte policíaco - detectivesco y a la complicidad definitiva del sujeto lector, complemento vital de la obra en un proceso dialógico.
Tal proceso implicará la función comunicativa del lenguaje y las diversas posibilidades que allí se referencian, para acercar el texto a la mente del lector y por lo tanto que éste se vea altamente influenciado y así relacione el conocimiento previo adscrito en el pensamiento por experiencias pasadas, con los aconteceres y situaciones vividas dentro de una obra literaria, como mundo ficcional.
La capacidad de pensamiento está en relación directamente proporcional con la capacidad comunicativa del individuo. A mayor riqueza de pensamiento, mayor riqueza comunicativa; a claridad de ideas, conceptos y opiniones, también habrá claridad en el flujo de la emisión y la recepción, dos procesos básicos en el concepto lector, quien sin lugar a dudas pone en evidencia toda su competencia y nivel asociativo para dar un sentido expreso; claro esta, desde sus presupuestos lógicos al texto escrito.
El pensamiento en el sujeto lector y su consecuente significación asociativa en una obra de carácter policíaco - detectivesco, en el cual se fusiona el humor y la ironía, se desarrolla aprovechando el acercamiento a otras obras de diversos géneros. Y por qué no, empleando al máximo la experiencia diaria en una sociedad convulsionada como la nuestra; también se podría afirmar que el pensamiento se desarrolla en el aprendizaje de la ciencia y de la cultura, en la interacción social y la prevención propia que ejerce un individuo temeroso de una justicia que tarda en llegar o que en ocasiones no llega, y por el caos que provoca la corrupción; reconociendo que, en parte, éste tipo de literatura compagina el realismo de la ciudad y los individuos que habitan en ella, así como el hecho fantástico de una resolución irónica del conflicto, que desencadena el humor y la risa.
De lo anterior se podría afirmar que quién más lee se hace más competente y desde luego el pensamiento se alimenta constantemente de nuevas lecturas relacionadas en el imaginario colectivo.
"Esencialmente, la estética de la recepción estaría evidenciada a través de la vía de la fenomenología de la lectura, en tanto que el evento literario es un proceso de codificación y decodificación que implica necesariamente a un receptor, descifrador de los códigos de lectura del texto literario. Al declararse que el significado de un texto no es independiente del lector se ha destruido la objetividad del texto. El significado puede ser visto como una función de la reacción del lector a un texto".14
La lectura es un evento decisivo dentro del proceso de comunicación literaria, en ella el lector participa en la producción de sentido, transformándose en co-creador del texto.
Un ejemplo claro de ello es el que refleja el titulo de la obra: Tres exóticas aventuras de Ray López - detective privado -, donde se configura en forma primaria lo singular de la obra, haciendo a su vez que el lector referencie con interés, veamos:
Tres exóticas aventuras; llama la atención desde el mismo momento que el lector hace contacto con el libro, implícitamente el texto sugiere un halo de informalidad y de especialidad, teniendo en cuenta que un detective aunque sea un personaje aventurero no relaciona sus misiones con la aventura, pues para él, aunque existe, deja mucho al azar y a las coincidencias, mientras que los casos o misiones formales integran el balance pormenorizado de la lógica y el estudio de la premeditación detectivesca que se presenta en los clásicos del género.
La palabra exóticas infiere un significado que traslada a la mente del lector algo diferente, lo exótico se sale de lo común tocando los límites de lo imposible, lo exótico posee una belleza ajena a la lógica que implica definir que es bello y que no lo es. Los tres casos contenidos en las tres sagas de la novela, juegan en la mente del lector un papel importante, pues la exoticidad de las situaciones entronca con el desbalance que ejerce el hecho fantástico, creado a propósito por el escritor, para de esta forma generar estados de reconocimiento del absurdo que produce la incógnita y desencadena la sorpresa, recayendo en el divertimento que causa la parodia y la ironía para finalmente surtir un efecto humorístico causal de la risa y el sentido indirecto.
Ahora bien, el título como primer índice que se lee, y a su vez primera relación directa con el texto escrito se convierte en la identificación primaria que la obra le muestra al lector.
El título abre un deseo, una expectativa; es la invitación para que el lector penetre en el texto. El título es puerta abierta, pasaje, seducción y a la vez misterio.
En ocasiones un lector puede sugerir sospechas sobre la validez de la propuesta de una obra narrativa, desde la misma eficacia de un título, véase: Tres exóticas aventuras de Ray López - detective privado -. En este caso particular el título funciona como "enigma", dado que se ubica en el orden de la hipocodificación. Nos ofrece un misterio, un enigma, podría afirmarse que un sentido doble, indirecto, desmitificando el orden establecido en la categorización que se hace de las novelas que sustentan el género negro.
Allí, en este momento, el lector que enfrenta el texto y ofrece a su interés personal leer el título de la obra, generará unas cuantas expectativas (propósito implícito del autor) sobre la verdadera intensidad de la temática a tratar y las propuestas actitudinales de su protagonista que como tal es prefigurado entre guiones como: - detective privado -, titula su oficio en letras minúsculas, no tan importante, váyase a saber el por qué, (héroe anónimo colombiano), siendo otorgado a éste la función específica de investigar casos criminales, pero también generando las expectativas propias que pueden aflorar la ubicación de las palabras en un contexto básico como la sociedad colombiana.
Ray López será un agente investigador y por lo tanto también podrá ser un detective privado, pero privado de la fama y el renombre de muchos otros colegas extranjeros, conocidos mundialmente, (cabe anotar que nuestro héroe es lector asiduo de las hazañas de los detectives de renombre) no siendo posible olvidar que Ray López es un detective - hecho a la colombiana -, colgado por falta de dinero, condicionado por el rebusque diario para sobrevivir, anónimo y en fin agobiado por las deudas y por el afán de resolver los casos con su olfato de sabueso emprendedor, capaz de medírsele a los casos más extraños para los que sea contratado. Acompañado claro está, con la suerte que es la que el destino le pueda deparar, y en ocasiones, con algunos de los casos que rozan el absurdo, y ubican por lo tanto su historial en la - fantástica realidad- de un país convulsionado como Colombia, y por que no decirlo de una ciudad caótica como lo es Bogotá D.C.
3.1 LA ESTETICA DE LA RECEPCIÓN Y SU FUNCIÓN FRENTE A LA OBRA

Durante bastante tiempo la crítica literaria ha valorado la obra, el texto o el discurso, desde el punto de vista de la producción del fenómeno literario, es decir, ha sido una crítica basada en el objeto más que en el sujeto o en el consumidor literario; importa ahora cómo el dato textual transita desde el emisor al receptor quien lo decodifica; esto es desde una perspectiva de la recepción literaria.
"La estética de la recepción es una orientación creciente que recuerda que el campo literario no sólo está constituido por autores y obras sino que también por lectores"15
Uno de los cambios más importantes registrados en la crítica contemporánea es el esfuerzo por ver la obra no desde el lado de la producción, sino de su consumación.
De las opiniones de Tacca se desprende que los elementos claves de la comunicación literaria –sean estos el emisor, el mensaje y el receptor -, es el componente, o sea, el lector quien toma el papel relevante en los procesos de producción, intercambio y recepción de los textos.
Tradicionalmente, se ha puesto énfasis en la producción de textos; es el autor quien le da sentido a la actividad literaria. Es decir, es una estética de la producción. Evidentemente, la literatura es un proceso de producción, pero el texto circula, ya que se consume o recepciona en un espacio diferente al punto de elaboración. En otras palabras, no es posible excluir el acto receptivo de los textos, pues hay un complejo proceso de lecturas que incluyen la participación del receptor quien decodifica los signos artísticos.
Observemos ahora la relación directa del protagonista: John Jairo Raymundo López Vélez (detective privado), y su función actancial.
El bien ha engendrado al detective - héroe como primero de los prototipos míticos de la novela criminal. Al detective le corresponde desvelar el misterio y al hacerlo, restablecer el orden, cualesquiera que sean sus características personales, a menudo engañosas.
"(...) Al poco rato la empleada abrió la puerta de entrada y me miró de arriba abajo como si jamás en su vida hubiera visto a un detective privado en bancarrota.
Estaba a punto de mostrarle mi billetera para que se compadeciera de mí y me dejara por fin pasar para empezar a ganarme el sueldo que tanta falta me hacia, cuando la mujer rezongó:
-¿Qué desea?
En la novela de Juan Carlos Rubiano Vargas, Tres Exóticas Aventuras de Ray López - detective privado -, nos encontramos con un personaje muy particular, un detective privado, pero de muchas cosas, que termina en algunos casos siendo compadecido por el lector ya que sus penurias económicas y el deseo por suplirlas, se identifican mucho con el continuo rebusque laboral que vive un colombiano de clase media - baja. El investigador de Rubiano, es un personaje común y corriente inmerso en un mundo poco común y corriente, entre sus casos este personaje, bien llamado por sus colegas como Ray se debate entre una escrupulosa búsqueda de la verdad y una ingenua necesidad de dinero y prestigio.
"En realidad mi nombre es John Jairo Raimundo López Vélez, pero desde que me dediqué a esto de las investigaciones privadas noté que cada vez que confesaba mi verdadero nombre la gente alzaba la mirada hacia mí, sonreía y después cruzaba una carcajadita mental con sus vecinos.
(...) - Usted es López - dijo la viuda. No lo preguntó, lo aseveró.
No sé si fue por autentica mala leche mía o qué, pero tuve la impresión de que aquella mujer no tenía el aire de haber sufrido la pérdida de un ser querido en los últimos, digamos, cincuenta años. (...) (p. 18)
"(...) - Nada me cortó -, no tiene trabajo. Lo sé. Ha llegado apenas media hora después de haberlo llamado. Alguien con trabajo se toma un poco más de tiempo". (p.19)
Se puede apreciar que Ray López llegó a la profesión de detective, más por la necesidad de salir de sus carencias económicas que por una verdadera pasión investigativa - aunque dice ser un lector compulsivo de los clásicos del género- vive del rebusque y no es precisamente el detective que llega allí por sus competencias intelectuales, sino a través de un curso por correspondencia. Así Ray López, se presenta ante el lector con la configuración de un detective que deja al descubierto una carente elegancia y discreción que comparada con los clásicos detectives; que él tanto nombra de la novela policíaca; deja mucho que desear sobretodo por su discreción.
La amenidad, tornada por la inverosimilitud resulta ser unos de los elementos más llamativos, en esta obra de Juan Carlos Rubiano Vargas; este escritor se ha preocupado por dotar a su detective, a los personajes y a la historia en sí, de características muy singulares y exóticas. Los casos a los que se enfrenta Ray López están siempre al margen de la ley y quizás de todo caso normal que pueda enfrentar un detective.
Algo muy especial, es ver como el protagonista, también narrador Ray López involucra al lector en su tarea, como si supiera que tiene un testigo participando de todas sus hazañas.
"Lo primero que hice fue buscar en la guía telefónica todos los Ricaurte que en ella aparecían. Luego llamé a cada uno de ellos y pregunté por Ambrosio Miguel Ricaurte. No es que pensara que el abuelo que había escrito aquel anuncio de 1822 estuviera vivo. Tan bruto no era. Pero confiaba en que, de haber tenido hijos varones y ellos, a su vez, otros hijos varones, habría algún romántico poco original que le pondría a uno de sus hijos en nombre de Ambrosio Miguel". (P. 175)
Son detalles que no saltan a la vista, (No es que pensara...) (tan bruto no era) ya que él solo quiere intimar algo de su personalidad al lector; resultando la opinión muy sugestiva, ya que se requiere de mucha mesura en la lectura para identificar en que momento Ray nos inmiscuye en su locución.
3.1.2 LA FUNCIÓN POÉTICA DEL LENGUAJE
La función poética, esta centrada sobre el mensaje mismo del texto.
"Se caracteriza primaria y esencialmente por el hecho de que el mensaje crea imaginariamente su propia realidad, por el hecho de que la palabra literaria, a través de un proceso intencional, crea un universo de ficción que no se identifica con la realidad empírica, de suerte que la frase literaria significa de modo inmanente su propia situación comunicativa, sin estar determinada inmediatamente por referentes reales o por un contexto de situación externa.
En el lenguaje usual, un acto de habla depende siempre de un contexto extraverbal y una situación efectivamente existentes, que proceden y son exteriores a ese mismo acto de habla.
En el lenguaje literario, en cambio, el contexto extraverbal y la situación dependen del lenguaje mismo, pues el lector no conoce nada acerca de ese contexto ni de esa situación antes de leer el texto literario".16
La más ligera observación a una obra literaria, nos indica que está constituida de una forma determinada por un mensaje verbal; pero el problema reside en distinguir el lenguaje literario del no literario.
La comunicación que se construye desde el contacto mismo del lector con el texto narrativo - obra literaria -, plantea un sinnúmero de funciones, en la cual la relación misma con los sucesos acaecidos en la trama narrativa, congregan en la comunicación verbal la exigencia de unos niveles de asimilación muy propios.
Dentro del acercamiento hecho a la obra de Rubiano Vargas, se ve como el escritor retoma muy en el interior de la trama narrativa las caracterizaciones del lenguaje literario hechas por él critico Roman Jakobson; en donde se distinguen varias funciones básicas dentro del proceso comunicativo, - escritor - obra - lector -. Y que en este caso serán expuestas de la mano con el texto de Rubiano.
"Don Manuel de Gutiérrez vino desde Caracas hasta Santafé de Bogotá, dejando trazada su ruta a punta de sangre y fuego. Según los crónistas de la época, Don Manuel había violado ochenta y siete indígenas, cuarenta burras, treinta y cuatro marranas, ocho yeguas, siete gallinas, tres vacas y un cacique. Además, tenía en su haber personal la muerte de por lo menos doscientos cincuenta indígenas, veintiocho negros esclavos y tres soldados españoles, pertenecientes a su tropa, que una tarde de borrachera habían comentado con su airecito de lo más mala leche que su capitán disfrutaba más con las burras que con las mujeres". (p. 185)
Esta función cumple un papel muy importante durante el curso de todo el tejido narrativo, Ya que Rubiano (emisor) con sus excesos y exageraciones amplia en la imaginación del lector un retrato excéntrico de lo que viven los personajes de esta obra en especial su protagonista.
"No sé si en algún rato lo he mencionado, pero por si acaso lo confieso: soy cristiano de nacimiento, más ausencia de practicante. A pesar de eso, gracias a una madre de raíces campesinas, crédula y con la cabeza llena de leyendas y de mitos, estoy convencido de que los fantasmas existen, que son almas en pena de personas muertas y que la mayoría de esas personas están enterradas en el cementerio. Por eso sentía feos vacíos en el estomago al solo pensar en pasar una noche entera junto a una sepultura... ¡vigilando un cadáver! " (p.51)
El narrador y protagonista Ray López pone de manifiesto a un receptor (lector) una tendencia religiosa, por la cual no manifiesta ninguna convicción, ya que no es un fiel seguidor, se mantiene en ella por respeto a un hecho de tradición familiar.
"A lo mejor aquel extraño personaje también estaba en "átomos volando". Aunque, de ser así, hubiese sido muy fácil ubicarlo.
Una explosión no pasa inadvertida nunca. Tal vez en Beirut sí, pero aquí, en Bogotá, no". ( p. 153)
El lector se ve comprometido con un hecho característico del ambiente social colombiano, como es el auge de la violencia y los artefactos utilizados para generarla, Ray López la evidencia de una manera sarcástica, burlona, con un animo deliberado de recordarle a alguien, (lector) que un hecho asi en un país como este nunca pasa inadvertido.
Esta función toca aspectos muy importantes que pueden llegar a tocar susceptibilidades en el ánimo lector, Rubiano a pesar de los fuertes recursos narrativos utilizados, que llegan hasta tal punto a desencadenar en humor negro, trata de no inmiscuirse de una manera directa y por el contrario lo vuelve ameno y jocoso, a través de su detective héroe, sin llegar a poner en manifiesto una declarada molestia en el lector.
"Entonces recordé aquella historia inteligente de "la carta robada", del señor Poe, en la que las personas buscaban una carta escondida y no la hallaban porque estaba a la vista de todo el mundo". (p. 121)
" Junto a ella, Nastassia Kinski era una niñita escuálida y sin gracia. Ornella Mutti una gorda fea. Y Marylin Monroe una rubia desteñida". (p. 144)
"(...) Y más adelante una serie de fotografías de hombres y mujeres desnudos, en poses de lo más significativas al pie de las cuales aparecían textos escogidos de D.H Lawrence, Bocaccio, Henry Miller, Anaïs Nin, el Kamasutra y otros. (p.152)
Para recrear ciertos aspectos importantes de la novela, el escritor utiliza un constante elemento de comparación (símil) e información, para ubicar al lector en un hecho descriptivo que él pueda recrear en su imaginación y a la vez evocar a partir de los conocimientos previos que ya tiene.
"Créame, se vive más tranquilo cuando se sabe que tarde o temprano uno sale frito de la paila". (p. 84)
"Supuse que aquello era una indirecta, de modo que le solté el guargüero". (p. 84)
"Yo sólo tuve que abrir el puño para soltar el maletín y volver a cerrarlo para tenerlo atrapado por el pescuezo.
Ahora si cabrón - le dije - se le acabo la chanfaina". (p. 83)
"Después dio una pitada larga a su cigarrillo y continuó..." (p. 40)
"La pregunta era mala leche. Merecía una respuesta mala leche". (P.39)
"La vida es un tiovivo sin control. ¿por qué tuvo que haberme dicho que se podía controlar? ¿ A causa de sus nuevas Ray - Band? ¡Coño!". (p. 70)
Rubiano exalta mucho esta función metalingüística, sobre todo por las características urbanas de su obra, en donde se plasma una jerga urbana bogotana, reflejada en Ray López que en todo momento no para de decir palabras, que para muchos lectores que no están contextualizados con el habla de la urbe colombiana, latinoamericana, podría contemplarce de una manera exótica, sin entender lo suficiente, tan solo tratando de ubicar en la lectura un posible significado.
En ese encuentro comunicativo entre él emisor (escritor), y receptor (lector); el lector tendrá la posibilidad bajo su propio criterio valorativo de definir si una obra es considerada como una manifestación literaria de características buenas o malas.
"La función poética de la novela policíaca no se dirige, entonces, ni a la experimentación lingüística, ni a la elaboración particular retórica, ni a una estructura temporal novedosa, ni a una descripción psicológica de los personajes destacada, como tampoco a otros procedimientos que generó la literatura cumbre moderna, vanguardista, postmoderna o cómo quiera denominarla.
La primera meta estética de una novela policíaca es cumplir con las exigencias de las reglas del género, o, por lo menos hacer como si el texto se inscribiera dentro del (o uno de los) esquema. Este modo de obrar no obstaculiza una elaboración estética más sofisticada, pero facilita de manera sorprendente la construcción de un mundo ficcional específico."17

Cada novela policíaca que se adhiere a las reglas del juego preestablecidas, fundamenta de nuevo este mundo de vida ficcional, y cada novela que las rompe de una u otra manera, reconfirma las partes no cuestionadas e invita a abrir un discurso meta - narrativo sobre el aspecto que pone en tela de juicio.
Los participantes de la discusión sobre la apertura del género son, por un lado, las obras que insisten en el cuestionamiento de un aspecto del mundo social y de la vida, y que forman, de esta manera, un nuevo esquema. Por otro, participan también los lectores, pues de su aceptación depende si el nuevo esquema, el nuevo mundo de la vida ficcional, se puede establecer como parte de la tradición de la novela negra.
3.2 LA ÉTICA; EN UNA NOVELA DE CRÍMENES

¿Será posible encontrar manifestaciones éticas en este tipo de literatura?
Si, es posible. El hecho que se advierta un desequilibrio social así lo demuestra, y la lógica de la subsistencia en un ambiente hostil la hace relevante, pues es de tener en cuenta, que el esquema ético de la novela criminal se condensa en la eterna lucha del bien contra el mal. De un bien y un mal preestablecidos por las coordenadas ideológicas apuntaladas en el dinero, en un afán de prestigio, en el poder, o por qué no decirlo, en alguna manifestación sicótica de algunos de los personajes, todo esto impuesto y condicionado por el tipo de sociedad donde se desarrolla la narración.
"El hombre se llevó la mano a la quijada y adoptó una actitud reflexiva. Luego levantó la mirada y me la clavó en la cara.
(...) Parece que se creyó que yo era un hombre de firmes convicciones que no se dejaría tentar ni por cincuenta mil dólares". (p. 140)
En esta escena en la que Ray dialoga con el sujeto que lo persigue (Grin), se aprecia un sentido ético por parte del protagonista, pues intuye el mal que una pócima como esa, podría causar a muchos seres, y que le corresponden a él en su función de agente defensor de las leyes del bien, mantener alejados del peligro.
"Acostado en la cama, calculé la posibilidad de suicidarme conteniendo la respiración. ¡Dios mío!, diez mil dólares a cambio de un líquido que ya no surtía efecto... ¡ y me había negado a hacer el negocio! ¡por qué había tenido que leer a Chandler... Hammett... y a tantos pendejos moralistas!
Debía haberme dedicado a leer el marqués de Sade o la autobiografía de Noriega o de Rockefeller. Ellos, para ser felices, lo primero que hicieron fue comerse sus escrúpulos con ajíes picantes pasando cada bocado con un buen trago de tequila".
¡Mierda! (p. 143)
Rubiano hace del mal un hecho caricaturesco, combinado con una alta dosis de sarcasmo, y un aire de burla a los agentes participes del bien y las defensas morales. Pero en términos generales la obra no se aleja de ese matiz que incorpora la sociedad en cuanto a reglas éticas, ya que encarna un antagonista que es la ley y la justicia, esa ley y esa justicia que condenan el crimen como algo malo erigiéndose en dogmáticas representantes del bien.
El bien necesita triunfar para que se restablezca el orden quebrantado por el crimen que es un orden estable y bueno. Aunque podría tacharse a la novela policiaca de retrógrada en cuanto que no aboga por un proceso social, sino por la estabilidad y conservación de las instituciones existentes. Pero si esa sociedad admite en sí la posibilidad del progreso como una de sus fundamentales principios, su quebrantamiento violará igualmente esa posibilidad, convirtiéndose el crimen en una forma de impedir el progreso social por medios ortodoxos.
" (...) Entonces yo caminé hasta una silla y me deje caer en ella. Las piernas me temblaban. No porque no me hubiese asesinado...sino porque había perdido el negocio de mi vida. ¡Diez mil dólares! Bueno, como diría aquel hombre: ¡qué diablos!, al menos podía sentirme orgulloso de mis estúpidos principios". (p. 141)
La dualidad y el concepto de vida en la novela policiaca condicionan el comportamiento de los individuos que pertenecen a esta, ya que todo se mide en factores de conveniencia, y casi siempre esa conveniencia liga los conceptos hacia un fin determinado. El fin que se busca es satisfacer una necesidad vital o por qué no, corresponder a los deseos más inmediatos que de alguna u otra manera llaman la atención en el ser humano.
Estos deseos en principio no serán categorizados buenos o malos en el sujeto que los ejecuta, simplemente observa en ellos la efectividad que se espera conseguir al verlos realizados. Los deseos y las pasiones en el hombre van de alguna forma ligadas a la ambición por conseguir el objeto que se considera preciado en un momento determinado.
CAPÍTULO 4
El común de las palabras que conforman el léxico popular de la obra están constituidas y delimitadas acorde con su significación en la novela, al contexto de ciudad que representa la jerga bogotana.
La obra está colmada por el lenguaje coloquial de su protagonista Ray López y su encuentro con las personas, la ciudad y los casos a resolver todo esto manejado a través de diálogos y razonamientos del detective con los demás personajes.
En la novela, Rubiano hace con la palabra un compendio de recreación del lenguaje trastocado con los elementos primordiales del humor: la parodia, ironía, sátira, la burla. Permitiendo así que un posible narrador se inmiscuya más en lo cotidiano del habla popular.
Como complemento de este trabajo se relacionan los principales coloquialismos y expresiones populares de la obra, con su correspondiente significado y al menos un ejemplo de la novela. Para el efecto se han consultado los diccionarios de la Real Academia de la Lengua, Diccionario Pedagógico Ilustrado Universal.
Las palabras están acompañadas de una letra mayúscula para indicar su procedencia.
(Amér.) Americanismos: términos que son usados frecuentemente en América Hispánica.
(V) Vulgarismos: palabras utilizadas por las clases populares con un sentido especifico.
Las palabras están definidas primero; conforme a su significación en la novela y segundo de acuerdo a la descripción exacta de los diccionarios consultados.
apachurrado: aplastar una cosa, pasar por encima, comprimir. (Amér.) Diccionario pedagógico Universal.
"Estaba más muerto que un pollo apachurrado por un camión de
Coca Cola". (P. 190)
apaleado: golpear de manera sucesiva con un palo u otra cosa. (C)
"Me fui como un perro apaleado por un gato callejero". (p. 156)
barrigona: de vientre o abdomen grande. (V)
"Yo la miré. No era barrigona. Tenía un vientre de lo más seductor". (p. 43)
bramar: grito o voz fuerte producido por alguna emoción, excitación. Manifestar ira con gritos o violencia. (V)
"Por novena vez estaba a punto de bramar: ¡Ray, Ray Raaay...! " (p. 45)
buena estrella: trato justo, buena suerte y fortuna. ( C )
"De veras, estaba tan contento con mi buena estrella que quería gastarme unos
cuantos pesos para cepillarme a Soraya....".(p. 25)
camello: relativo al trabajo, a la función laboral. (V)
"Porque el camello de detective privado sonaba muy bien en los libros". (p.16)
calibre: se refiere a cantidad, intensidad, (fig.) tener en cuenta la importancia o cualidades de una persona o cosa. (C) Diccionario pedagógico universal.
"La última vez que me habían soltado un sermón de ese calibre yo tenía algo así como diez años ". (p 20)
cabrearse: enfadar poner malhumorado, indisponerse por lo que dice otro. (V)
" Entonces pensé: ¿vale la pena cabrearse con la mano que te da de comer?. No".
(p. 34)
cabrón: se refiere a una manifestación de iluso, tonto, (fig.) hombre que consiente el adulterio de su mujer. ( C )
"Como si yo estuviera calculando la posibilidad de robarle la idea. ¡el pobre cabrón!
(p. 151)
caspita: (fig.) dícese de la persona desagradable o poco amable. (V)
"- ¡Mierda!, ese man ...¡hic! ... qué caspita, ¿no?". (p. 59)
cepillar: referido al acto sexual, hacer el amor, copular. Adular exageradamente para lograr un fin determinado (Amér.) Diccionario pedagógico universal.
" En realidad Soraya quería verse en el espejo mientras yo me la cepillaba". (p. 43)
coño: expresión vulgar de molestia. Organos genitales femeninos, (Vulgarismo Colombiano) usado también como singular en España.
"¿por qué tuvo que haberme dicho que se podía controlar? ¿A causa de sus nuevas Ray Band? ¡Coño!". (P. 70)
criollo: sarcasmo para referirse a una persona de pueblo, que pretende adecuarse a otro contexto. (Adj.) Refiérese al hijo de padres europeos, generalmente españoles o franceses, nacidos en el territorio de la América española o francesa. Dícese del negro nacido en América, por oposición al que había sido llevado allí como esclavo desde su país originario. (Amér.) Diccionario de la Real Academia de la lengua Española
"De modo que me inventaba todas esas mentiras para poder jinetearla a gusto, sin poner en peligro mi "imagen" de James Bond criollo". (P. 26)
chanfaina: se refiere a terminar con el cometido, trabajo o fechoría. Empleo, sueldo (Amér.) Diccionario pedagógico universal.
"- Ahora si cabrón - le dije - se le acabó la chanfaina". (P. 82)
chapoteaba: acción de zarandear, balancear de un lado a otro. Agitar los pies y las manos en el agua. (C) Diccionario pedagógico universal.
"¡oh sorpresa!, la cara de Soraya, que hasta entonces era sólo un culo que chapoteaba feliz en medio de un mar de culos aburridos..." (p. 26)
chismorreo: murmuración, comentarios mal intencionados. (V)
"Ahí empiezan las acusaciones, el chismorreo, las averiguaciones... En fin".
(p. 134)
chorreaba: forma vulgar de decir enamorado (a) derretido de amor, deseo. (fig.)Tener lugar poco a poco una cosa. (V) diccionario pedagógico universal.
"Lo más divertido era que Soraya se chorreaba por mí". (P. 27)
chorro: forma vulgar de decir deseo, excitación. (fig.) Copiosamente con abundancia
"... lo que más me dolía era que Soraya me había acostumbrado a un ritmo febril y de pronto me cortaba el chorro". (P. 157)
despachurrar: pasar por encima, es utilizada de forma vulgar para expresar que se quiere tener sexo. (Amér.)
"(...) Pero como la pelada había decidido hacerme el feo y, por tanto, no podía correr a sus brazos... pero lo malo era que no tenía a nadie a quien despachurrar para calmarme".(p. 187)
esfumado: se refiere a escapar, fugarse, desaparecer. (fig.) Disiparse.
"La viuda lo había llamado unos segundos antes. Y él se había esfumado". (P. 73)
estrábicos: mirada perdida, desorbitada, viene de estrabismo. (Med.)Disposición viciosa de los ojos que no se direigen hacia un mismo objeto. Diccionario pedagógico universal
"El hombre tenia la piel reseca y cuarteada. Los pómulos hundidos. Los ojos estrábicos". (p. 38)
frito de la paila: se refiere a cremar, incinerar. (V)
"(...) se vive más tranquilo cuando se sabe que tarde o temprano uno sale frito de la paila". (p. 84)
foco: comentario que origina una idea, o la procedencia de algo. (fig.) Centro desde el cual se propaga un proceso morboso. ( C) Diccionario pedagógico universal.
"(...) el tal Ricaute no quería dejar pruebas de sus pasos a otras personas. Eso me encendió el foco". (P. 168)
graznó: Se hace una comparación con la voz característica de algunas aves que emiten graznidos Ejm: el cuervo, el ganso, el grajo etc. (A) Diccionario pedagógico universal.
"- ¡Reb - Rebeca! - graznó el hombre, agitando su mano huesuda para espantar las moscas que revoloteaban a su alrededor". (p. 39)
guargüero: expresión vulgar y despectiva de llamar el cuello. (Amér.) Diccionario pedagógico universal
"Supuse que aquello era una indirecta, de modo que le solté el guargüero". (p. 84)
jinetear: expresión vulgar que define una forma de juego sexual. Andar a caballo, domar un caballo cerril. (Amér.) Diccionario pedagógico universal.
"De modo que me inventaba todas esas mentiras para poder jinetearla a gusto". (p. 26)
mala leche: se refiere al carácter de ser mala gente, de mal carácter. (V)
"La pregunta era mala leche. Merecía una respuesta mala leche". (p. 39)
man: extranjerismo usado para referirse a otra persona del genero masculino.
"- ¡Mierda!, ese man ...¡hic! ... qué caspita, ¿no?". (p. 59)
mierda: exclamación de sorpresa, fastidio. (se repite ocho veces en toda la novela) "¡Mierda! la muy perra se estaba revolcando con otro. Seguro que sí. De lo contrario...".
(P. 155, 70, 68, 62, 54, 197)
palmarla: tener claro algo, presentirlo.( C)
"El difunto era de esos que por lo general la gente define como "buena persona". Al saber que estaba a punto de palmarla, organizó las cosas con su abogado...". (p. 1)
pelada: expresión popular para referirse a una mujer joven. (Colom.) niño, muchacho. Diccionario pedagógico universal.
"Pero como la pelada había decidido hacerme el feo y, por tanto, no podía correr a sus brazos". (p. 187)
pendejo: se refiere a necio, estúpido, (fig.) hombre cobarde y pusilánime. Tonto, bobo. (Colom.)Diccionario pedagógico universal.
"Quiero decir para Sullivan, Hammett, Chandler, Martini, McDonald, Giovanni y muchos otros pendejos ". (p.16)
pescuezo: expresión vulgar para decir cuello. (M) En un animal, parte comprendida entre la nuca y el tronco. (V) Diccionario pedagógico universal.
"...qué iba a hacer yo una vez tuviera el pescuezo del hombre de voz ronca entre las manos".(p.. 68)
pilera: manera popular de expresar que alguien es inteligente. (V)
"por último, la pilera. Porque (como había dicho ya la viuda) no se le podía acusar de algo ilegal: él no le hacía daño a nadie". (p. 67)
pitada: fumar. (V)
"Después dio una pitada larga a su cigarrillo...". (p. 40)
polvo: se refiere al coito. Vulgarismo utilizado en los países de Colombia, Chile y Venezuela como coito. Diccionario pedagógico universal.
"Un polvo como el que adivinaba en sus profundos ojos negros debía merecer todas las muestras de agradecimiento". (p. 17)
rabos: mujer de caderas grandes. Cola de los animales especialmente de los cuadrúpedos. (V) Diccionario pedagógico universal.
" ellos solos, eran más atractivos que los rabos de Marta Sánchez y Sabrina juntos...". (p. 21)
raponero: el que se adueña ilícitamente de una cosa arrebatándola violentamente. Utilizada especialmente en Colombia. Diccionario pedagógico universal.
"J.J. intentó atraparlo para luego salir corriendo como un raponero a su apartamento". (p. 194)
tiovivo: plataforma giratoria llena de figuras. Aparato de diversión para niños. Diccionario pedagógico universal.
"¡Mierda!...nadie puede controlarse. La vida es un tiovivo sin control". (p. 70)
tipa: expresión despectiva para denominar una persona. (V)
"La tipa levantó la cabeza y me quedó mirando a la espera de que algo ocurriese". (p. 17)
Esta novela es una experimentación hecha por un colombiano a modo de seguimiento, de lo que tradicionalmente se ha manejado en el género: un autor que define un detective héroe, como su personaje principal, lo prefigura como un ser aventajado que es capaz de dar resolución a casos diversos, sin ni siquiera llevar una pistola en mano, ya que no es el típico detective que carga revolver y que lleva gabardina y sombrero.
Juan Carlos Rubiano Vargas con su obra Tres exóticas aventuras de Ray López - detective privado -, enmarcada en el género policiaco, entra a hacer parte de la nueva tendencia narrativa que expresa la postmodernidad, alterando premeditadamente la naturaleza misma del lenguaje, logrando con esto crear condiciones únicas que tienen como objetivo propuesto rescatar nuevas opciones que invitan a la experimentación con la palabra y a una elaboración que advierte con gran detenimiento el uso de las jergas urbanas.
En la primera parte de este trabajo titulado: "La novela policiaca y su carácter universal" se hace un recorrido por la historia de la novela policiaca, sus inicios desde: Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle, Dashiell Hammett, Raymond Chandler; en donde se justifica cómo a través de su gran aporte narrativo, la novela policiaca hace parte ahora de las grandes obras de la literatura universal.
Así mismo, una contribución conceptual del escritor argentino: Jorge Luis Borges, en donde propone combinar armónicamente el valor estético y la profundidad intelectual de la literatura culta, con los atractivos del genero policiaco popular. El escritor argentino a través de un análisis de los mitos detectivescos deja entrever en sus comentarios que se debe devolver al relato policial a su estado original, resaltando la esencia de los textos fundadores del género.
En este capitulo también se reitera en la presencia de la crítica como gran detractora del género (Capítulo 1.1) al no reconocer la importancia de tratar el delito, de una forma estética que causa impacto e incertidumbre, componentes vitales de la literatura. Se hace una descripción de las ciudades contemporáneas (Capítulo 1.2) o urbes modernas que son definidas como ciudades conflicto propicias para derivar el desequilibrio social, al igual que la reiteración del crimen (Capítulo 1.2.1) como fundamento de la trama novelesca y el cual debe ser enfrentado por un personaje detective con unas características muy especiales; denominado como el investigador, héroe.
En la segunda parte se presenta la obra a analizar, con un resumen de los sucesos más importantes de la obra. Pasando a un plano de defensa de la novela como propuesta estética, por lo novedosa que resulta desde una exploración de los clásicos detectivescos; a su vez se hace la presentación de un detective Colombiano (capítulo 2.1.3) cuya característica principal es la de ser un desempleado, que en su continuo rebusque laboral decide medírsele a cualquier caso, los cuales resultan plasmados por la inverosimilitud.
Ray López, el héroe, resulta ser un arquetipo transgresor, que el escritor humaniza mostrando todas sus dificultades económicas que lo llevan por ventura a la función de detective privado; fiel reflejo del personaje colombiano, en donde la gente aprende a hacer las cosas por necesidad, aprende en la marcha. En la novela se evidencia que el escritor quiere destacar esa cultura colombiana del rebusque, en donde se hace lo que sea por tratar de sobrevivir.
Rubiano, le da un toque de aventura a la trama literaria, porque el personaje héroe no sabe qué va a encontrar, teniendo en cuenta que un detective privado no tiene aventuras sino casos. Comparada con la estrategia narrativa empleada por escritores representativos del género como: Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Ellery Queen, entre otros, se aprecia en ella una gran contravención al mito detectivesco, ya que el prototipo de detective va hacer el mismo en muchas de las tramas novelescas, particularizando un hecho claro, que las misiones aunque distintas permiten una continuidad en el accionar de la vida del detective.
Pero Rubiano a pesar del conocimiento que ya tiene de las formalidades universales del género policiaco, se le ve una intencionalidad de transgredirlas; fusionando el realismo de un personaje que convive con la crisis de un país subdesarrollado, con el tono de un investigador policial e intelectual que se sumerge en las contradicciones y misterios del ser humano: la angustia y la intensidad vital.
En cuanto al estilo narrativo, Rubiano emplea un lenguaje ágil y dinámico, sobre todo directo, al plantear situaciones muy humanas del detective. Asi mismo hace un buen uso de la descripción y las situaciones vividas por los personajes principales ( Ray López, J.J Quintana, Soraya) quienes están presentes en las tres sagas de la novela.
Se aprecia un encuentro con el erotismo, representado en la mujer (Soraya) en donde se ve un pleno ímpetu por la libertad sexual, contemplando la satisfacción de sus instintos y deseos carnales. La mujer con características maternales y ligadas al matrimonio no tienen presencia en esta novela.
En Soraya se representa una mujer con ausencia religiosa, vista como comercio sexual ya que solo busca el encuentro pasional con el detective.
La identidad esta representada por su escritor en la vida de su ciudad, La capital colombiana Bogotá, en la alusión de espacios reales, que es donde surge el encuentro entre las aventuras y su detective Ray López de procedencia Antioqueña.
Están presentes las jergas del habla popular urbana muy conocidas y resaltadas en la ciudad de Bogotá. El autor se injuria satirizando la realidad social del país y sus conflictos internos de violencia. Referencia mucho las costumbres de supervivencia de nuestra metrópoli Colombiana, a pesar de que su protagonista demuestra estar inmerso en una época del consumo que promueve la era de masas, todo esto reflejado en el continuo uso de extranjerismos y publicidad. Se privilegia la búsqueda del hombre actual por suplir sus intereses, que tienen su razón de ser en un querer alcanzar reconocimiento y satisfacción. El personaje que participa de la familia urbana entra a generar una competencia en donde el objetivo será el dinero y la lucha por el poder.
El escritor por medio de todo un ámbito narrativo, le permite a un lector hacer una valoración de su propia identidad colombiana, comprometiéndolo con la llegada a la literatura de nuevos valores y temáticas foráneas tejidas en la postmodernidad y realzadas en la literatura urbana, en particular la de género policiaco en Colombia.
Pero lo que realmente hace de esta obra de Rubiano algo diferente, es el buen manejo de la intención narrativa, en donde la obviedad no tiene cabida por sus características fantásticas y el buen manejo del humor, que combinado con la parodia y la ironía hacen gozar a plenitud la obra, con interesantes variantes de tensión en cada una de las situaciones a través de las secuencias narrativas.
Pone en escena un personaje poco destacado en la sociedad, que en su función de detective fracasado incorpora el sarcasmo para describir las situaciones que vive: la soledad de Ray López, al enfrentar sus necesidades económicas, asi mismo el peso de no tener como satisfacerlas; la mujer en donde pone de entredicho su función en sociedad como integrante capaz e inteligente del apoyo en pareja.
Hay una parodización de los siguientes aspectos: tabúes sociales, los problemas morales, la violencia, el sentimiento religioso. Todo esto mezclado en una mentalidad inconforme como la de Ray López. Pasando a ser a través de ese juego expresivo de Rubiano una continua carcajada; combinado con un increíble humor negro latinoamericano.
Esta obra da pasos hacia el enfoque de una narrativa postmoderna que indica una actitud y rescate de nuevas posibilidades culturales y artísticas, que se manifiesta por la expresión de avidez que hay en su protagonista. Las reglas del género se ven vulneradas, se escribe desde una posición de alterar el lenguaje literario involucrando el humor; a través de la burla, la sátira enmarcada en un cinismo extremo por transgredir las leyes del género y mostrar la vivencia del asalariado en la sociedad colombiana.
Rubiano crea una novela policiaca que persigue muchos fines ya enunciados, pero uno de ellos y tal vez el más importante es el de regocijar al lector mediante una narración bien estructurada en donde no asume cargas sociales, políticas y religiosas. Solo se ve el deseo de querer cautivar a través de diversos juegos con el lenguaje, un lector.

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LINA MARÍA LÓPEZ
Pereira – Colombia
Enviado por:
excelenciaviky | 2006-11-25 09:49:09
Me parece una critica muy agradable porque así compruebo muchas cosas del como nació y del como surgió este estilo de novelas. Me fascinan las novelas en las que actúan los detectives y policías.
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