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El posible origen de los animales: dos teorías sobre el tema




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Monografía destacada
  1. Introducción
  2. ¿Qué es un animal?
  3. Las teorías sobre el origen de los animales
  4. Bibliografía

Se hace un análisis general de los aspectos esenciales que fundamentan dos de las teorías que tratan de explicar el origen de los animales: la Sincicial y la Colonial, partiendo de la definición de animal que caracteriza la propuesta de los cinco reinos hecha por el ecólogo norteamericano R. H. Whittaker (1924-1980), Se incorporan representaciones esquemáticas que ilustran los aspectos tratados en dichas teorías, con las que se facilita su comprensión.

Introducción

La elevación de la calidad de la enseñanza de la Biología en la educación media en Cuba exige, en la etapa actual, la formación, en cada uno de sus alumnos y alumnas, de una personalidad con una concepción científica del mundo, sólida, activa y creadora, es por ello que poner a disposición de los educandos y sus educadores estas ideas sobre tan interesante y polémico tema, relacionado con el origen y evolución de los organismos, podrá motivar su estudio y sentar las bases de una mejor comprensión del mismo.

Ningún ser humano estuvo presente en el momento cumbre del origen y la evolución de los animales para ser testigo de este hecho: somos, en esencia, los últimos llegados a este nuestro planeta azul, como un producto de ese largo proceso al cual nos referimos; pero todos en general nos hemos preguntado alguna vez: ¿cómo pudo ocurrir?, ¿en qué momento sucedió?, ¿qué pudo desencadenar la extensa historia de transformaciones y adaptaciones de estos organismos?

Nos ha quedado entonces la tarea de buscar una respuesta a estas y otras interrogantes partiendo de la convicción de que toda la realidad objetiva es cognoscible y por tanto teóricamente explicable en forma de tesis o hipótesis según el grado de acercamiento a la verdad.

La naturaleza ha brindado las evidencias necesarias para poder plantearnos, al menos de forma teórica, cómo pudo desarrollarse este proceso que ocurrió hace millones de años. Con este carácter se pretende abordar tan polémico tema de la Zoología.

El origen de los pluricelulares, considerando a los animales por definición como tales, debe buscarse en aquellos que debieron iniciar su existencia en la Tierra como los primeros organismos eucariotas, los protistas, pero ¿qué tipo de protista pudo haber sido? Es la respuesta a tal pregunta la que parece contener la esencia de las contradicciones que se manifiestan entre los que se han dedicado a esclarecer este problema evolutivo dentro de este reino de organismos. De hecho hay varias corrientes de opinión entre los zoólogos para definir qué tipo de protista dio origen a los animales, en ellas están centradas básicamente las teorías más aceptadas hasta hoy.

Todos los estudiosos de la Zoología concuerdan en que los animales debieron evolucionar a partir de organismos protistas unicelulares, pero todavía existen discrepancias para definir en particular el grupo ancestral del que se originaron y cuál fue el mecanismo de este origen.

¿Qué es un animal?

Es necesario para dar inicio al desarrollo de este tema responder a la interrogante ¿qué es un animal? Ello implica la delimitación del concepto, puesto que sobre su definición se mueven las diversas teorías sobre las que hablaremos.

Así pues, la delimitación de este concepto requiere no excluir la clasificación sistemática propuesta en 1969 por el ecólogo norteamericano R. H. Whittaker (1924-1980). Esta sostiene la división de los organismos en cinco reinos (Monera, Protistas, Hongos, Plantas y Animales) la cual es muy aceptada por las ciencias biológicas en la actualidad, y que demuestra de modo claro y asequible los elementos fundamentales que dan comunidad a los componentes de dichos reinos, al basarse no solo en los criterios morfológicos, sino también en otros criterios que evidencian las relaciones evolutivas, los niveles de complejidad de la materia viva y los modos de nutrición; elementos que permiten comprender con mayor claridad los límites de cada reino propuesto: los procariotas (móneras, pero que se les denomina bacterias por ser más asequibles a los alumnos de la secundaria básica), los eucariotas unicelulares (protistas) y tres reinos de eucariotas pluricelulares que se distinguen por su modo de nutrición: los fotosintetizadores (plantas), los saprótrofos o absortivos (hongos) y los holótrofos o ingestivos (animales).

Siguiendo los criterios de este sistema de clasificación, que es el se asume en el presente trabajo, se deben definir a los representantes del reino de los animales como: organismos pluricelulares eucariotas que no tienen pared celular, que carecen de plastidios y pigmentos relacionados con la fotosíntesis; heterótrofos, donde la mayoría tiene nutrición ingestiva, con digestión en una cavidad interna; algunas formas muestran nutrición absortiva y varias no tienen cavidad digestiva interna; alcanzan, en las formas superiores, un nivel de organización y de diferenciación tisular que excede a las de otros reinos; presentan sistemas sensorio-neuro-motores y movilidad de los organismos, por lo menos en un estadio de su vida (o, en las formas que son sésiles, de sus partes), basada en la presencia de fibras contráctiles; predomina en ellos la reproducción sexual.

Al delimitar la definición de animal a estos elementos distintivos esenciales se precisa el concepto y se ofrece con ello la posibilidad de diferenciarlo claramente del resto de los reinos existentes. De modo que los protozoos, pertenecientes al Reino Protistas y considerados por no pocos zoólogos como los primeros animales, ya no lo sean. Entonces, como los protozoos son protistas por su propia naturaleza y, como tales, poseen muchos más rasgos en común con otros protistas móviles y heterótrofos que con los metazoos, los primeros animales serían los primeros metazoos (esponjas o celenterados).

Con independencia de lo planteado, si se considera, como se ha hecho de manera tradicional, a los protozoos como los animales más primitivos, o se les considera como protistas evolucionados, la realidad es que generalmente se suponen como los antecesores de los animales.

Según el biólogo Paul Weisz (1971), la mayoría de los zoólogos concuerda en admitir que los animales no constituyen un conjunto monofilético, sino, por lo menos difilético; es decir, con dos líneas descendientes: parazoos (las esponjas) y eumetazoos (resto de los animales). En opinión del mencionado autor, existe una aceptación general de que las esponjas evolucionaron a partir de los protozoos y que, de hecho, son consideradas como colonias extraordinariamente complejas de flagelados que solo han llegado a alcanzar un nivel de organización tisular incipiente (algunos autores consideran que solo han alcanzado el nivel celular de organización). Como apoyo a esta idea, el mismo refiere que se pueden alegar muchas razones: como que la estructura del aparato digestivo de las esponjas es única: en ellas se aprecia la presencia de células digestivas provistas de un collar transparente (coanocitos), que son células completamente similares a las que presentan ciertos grupos de protistas (coanoflagelados); a diferencia de los eumetazoos (resto de los animales), las esponjas no poseen estructuras musculares o nerviosas; por otro lado el desarrollo embrionario de estos animales difiere en aspectos importantes de los modelos típicos que existen en los eumetazoos, la diferenciación celular es diferente a la del resto de los metazoos.

Desde el punto de vista filogenético, existe en general la aceptación, entre los zoólogos de considerar a las esponjas como un grupo de metazoo aberrante sin continuidad filogenética, es decir, que no dieron origen a ningún otro grupo de animales.

Con los elementos planteados anteriormente, es evidente que el problema no está en plantear si los protozoos o protistas son los antepasados de los animales en general, sino que estos son los antecesores de los eumetazoos. Es por ello que la mayoría de las hipótesis tradicionales da una respuesta afirmativa a este problema.


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