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Una Cartera se puede definir como un conjunto títulos valores, "papeles" a gestionar, acciones cotizadas en Bolsa o no cotizadas, obligaciones, pagarés, etc., es decir, todo lo que represente un derecho financiero, de futuro o de opción.
A la hora de gestionar una cartera hay que tener en cuenta muchos factores que van a influir para la toma de la última decisión, que va a ser la inversión en esos determinados títulos valores: el proceso de toma de decisión para la inversión y cuáles son los baremos a basarse en la toma de esa decisión, el valor de la compensación por renunciar al consumo actual, la inflación, el deterioro de la actual capacidad de consumo, el riesgo inherente a esa inversión, etc.
El cliente de la cartera lo único que quiere es ganar dinero. Si se dice que se "bate" el índice de la Bolsa o el de la Deuda se considera que se ha hecho una buena inversión, pero eso al cliente no le importa. No hay gestión de carteras eficiente sin tener en cuenta la situación del cliente, su situación fiscal, sus preferencias, su aversión al riesgo y demás factores que nos indiquen el camino para diseñarle financieramente un "traje a medida".
Debemos conocer al cliente, ya sea persona física o institución, haciéndole preguntas de todo tipo (ingresos, mercados preferentes, fiscalidad, patrimonio, riesgo...). Identificar cuáles son los objetivos del inversor (preferencia o aversión por el riesgo...), y sus limitaciones (pacifistas contra las industrias de guerra, árabes, verdes ecologistas, religión, en contra de petroleras, tabaqueras...).
Pero hay que sistematizar el cuestionario con ese cliente, con criterios científicos, para dejar perfectamente definidas sus preferencias y sus objetivos.
Además, el cliente quiere conocer al profesional, saber si puede confiar en él, probarle, para poder desentenderse de las inversiones y sentirse respaldado.
En este punto hay que tener mucho cuidado, ya que puede intentar deducir el sistema seguido por el profesional para la toma de decisiones de inversión con pequeñas cantidades y prescindir en un futuro del profesional con el resto de sus inversiones, creyendo haber encontrado la solución del juego, y desconociendo que es un juego sin solución exacta, sino fruto de la experiencia y del análisis continuado de los mercados.
Dependiendo de la edad y situación del inversor vamos a catalogarlo como vemos en el siguiente gráfico, dándonos un perfil aproximado del cliente. Salvo cuestiones patológicas, hay que desconfiar de personas que no se adecuen a estos modelos.

Cuando gestionamos dinero por cuenta de terceros, debemos gestionarlo como si fuéramos un "padre de familia", salvo prueba y firma en un papel en contrario, ya que la C.N.M.V. busca una regla que se llama la "regla del hombre prudente", al igual que en la Bolsa de Nueva York existe la regla 405 "prudent man rule", por la que se regula la actuación y la fe del profesional (si se compra unas obligaciones con una calificación BBB a una anciana se iría automáticamente a la cárcel, ya que una anciana no es especuladora, y ese valor es claramente especulativo).
En los Fondos de Inversión nos dirán como invertir el dinero, ya que estará recogida la forma de inversión en sus estatutos, al igual que en las Fundaciones, Bancos, Cajas, SIM y SIMCAV (sociedades de inversión mobiliaria de capital variable). Las Instituciones tienen la ventaja de que en sus estatutos estarán catalogados los objetivos de inversión, pero con los clientes particulares hay que tener mucho cuidado.
El inversor español tiene preferencia
por el corto plazo a diferencia con el inversor del resto del mundo. El inversor
internacional se va a plazos más largos. El motivo podría estar
en la extraordinaria aversión al riesgo del inversor español
en comparación de sus vecinos.
Además, se cree que la renta fija es más segura que la renta
variable, afirmación que no es siempre cierta. Lo único que
se tiene seguro es que te van a pagar al final. El mercado de renta fija puede
fluctuar incluso más que el mercado de renta variable. El ejemplo más
sencillo es el de las obligaciones emitidas por una empresa que necesita financiación:
tiene una remuneración fija, el cupón, pero la empresa se beneficia
en mayor medida que si ampliara capital.
En caso de quiebra, no se pierde más dinero que el que pierde el accionista. Por el contrario, cuando el Estado no puede pagar, procederá a declarar su deuda perpetua o a devaluar la moneda. Luego la seguridad a largo plazo es, cuando menos, no superior a la de la renta variable, salvo que la sociedad emisora sea la misma que te va a garantizar una seguridad y en ese caso no te da la misma rentabilidad, ganando más como accionista y menos como obligacionista.
Luego hay que estudiar en profundidad la volatilidad tanto de la renta fija como de la renta variable, como se explica en este capítulo, llegando a la conclusión de que la volatilidad de la renta fija puede ser superior a la de la renta variable. El proceso de la gestión de carteras se podría resumir en el cuadro adjunto:

Es conocido que a mayor riesgo mayor beneficio y viceversa, pero lo que se busca siempre en una cartera es determinar un grado de diversificación tal que se obtenga el mayor beneficio posible con el mínimo riesgo inherente. Analizando el riesgo que pueden tener las carteras se pueden identificar dos tipos de riesgos: el riesgo sistemático y el riesgo no sistemático.
Para poder medir el beneficio hay que basarse en una serie de datos que se pueden encuadrar dentro de estas dos clases:
No hay que olvidar que se trata de maximizar el beneficio con el mínimo riesgo posible.
EJEMPLO:

Vamos a analizar el beneficio esperado de un valor americano como es Digital:
Tomamos valores medios del beneficio multiplicándolo por los suyos reales y nos da, por ejemplo, un 0.014, es decir, un 1.4% anual en un período largo de tiempo para un 40% de beneficio, pero también lo puedo perder. La banda de fluctuación se halla cogiendo la cotización de hoy, restándole la diferencia entre el máximo y el mínimo de la cotización de hoy en valor absoluto. Esa es la variación, en porcentajes, que podría experimentar el valor. Si tenemos expectativas de subida en ese porcentaje compraremos el valor, y en caso contrario lo venderíamos.
Por ejemplo, el 4% del total del período ha perdido el 30%, sobre el total, 4% anualizado. El 61% de probabilidad significa que el valor se mueva entre (-10) y (-20). Cuanto más comprimida esté la gráfica menos es el riesgo, y cuanto más extendida más volátil.
Siendo:
E(R) = valor esperado (esperanza matemática).
Ri = Diferencias positivas y negativas.
pi = Probabilidades.

Ri = Rentabilidad o Beneficio.
E(R) = Beneficio esperado.
valor, y cuanto más baja sea menor será el riesgo, y con la desviación estándar ocurre lo mismo. Por consiguiente, lo que se debe hacer es comparar la varianza o la desviación típica para diversificar el riesgo de las inversiones.

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Se está midiendo el riesgo de un valor sobre la variabilidad del mercado, es decir, se mide el riesgo del mercado. Luego habrá que medir la covarianza del valor con respecto al mercado:

Siendo rjm el coeficiente de correlación entre el valor
y el mercado, es decir, el porcentaje de variación del valor explicado
por las variaciones del mercado. Cuando el mercado sube un 10% hay valores
que suben un 3% y valores que suben un 25%. Cuando son muy sensibles a
las variaciones del mercado, la covarianza es muy elevada, pudiendo ser
los movimientos de ese valor en los dos sentidos, al alza y a la baja.
De ello se deduce que es fundamental, para la toma de decisiones a la hora de gestionar el riesgo de una cartera, saber si los valores que la forman funcionan como el mercado o no. Pero la recomendación es clara: tener valores con covarianza alta en momentos de mercado alcista, y tener valores con covarianza baja en momentos de mercado bajista.
El Beta de un mercado nos indica el grado de variabilidad numérico, histórico de ese mercado. El Beta de una valor mide el riesgo sistemático del valor en relación con el riesgo sistemático general del mercado.

Un Beta igual a 1,05 indicará que si el mercado se mueve hacia arriba, ese valor se moverá un 5% por encima del mercado. Pero si el mercado se mueve hacia abajo, ese valor también bajará un 5% por debajo del mercado.
Un Beta igual a 1 indicará que el valor fluctúa exactamente igual que el mercado, y subirá o bajará en los mismos términos que ese mercado. El Beta es la mejor medida del riesgo sistemático de un valor, para ver cómo le afectan las variaciones del mercado.
Evidentemente los Betas son dinámicos, siempre tienen una tendencia, y hay uno para cada valor dando una idea de la variación de ese valor en relación a la variación en el mercado. Cuanto más alto es el Beta mayor es el riesgo, ya que los mercados suben igual que bajan.
La diversificación es la estrategia utilizada por los gestores de carteras para evitar todo lo estudiado en temas anteriores, es decir, la concentración de riesgo en determinados valores. Los gestores tratan de eliminar el riesgo no sistemático con la diversificación, ya que su concentración en un valor no es medible.
La diversificación se puede llevar a cabo de muchas formas. Una forma muy simple sería seguir el proverbio español de "no tener todos los huevos en la misma cesta", aunque no es una forma muy científica pero valdría para nuestros objetivos. Pero existen métodos científicos muy desarrollados que también se analizarán posteriormente.
A medida que aumenta el número de valores que componen la cartera el riesgo disminuye. Por el contrario, a medida que disminuye el número de valores que componen la misma, el riego no sistemático es considerable. Como se ha hecho anteriormente, se utiliza la covarianza como medida del riesgo:

(riesgo de un valor respecto a la variabilidad del mercado)
(riesgo de un valor respecto a la variabilidad de otro valor)
Cuanto más pequeño sea el coeficiente de correlación, más bajo será el producto y más bajo será el riesgo (como se veía en el gráfico anterior de riesgo-beneficio). Luego hay que diversificar en valores que tengan la correlación más negativa posible.
Si están perfectamente correlacionados, la diversificación será nula. Por el contrario, si están nada correlacionados, la diversificación será perfecta. La diversificación entraña escoger valores completamente distintos a como se mueve la media del mercado, no sirviendo elegir todo valores del mismo sector, sino variando de valores y también de sectores.
Fisher y Lowrie desarrollaron un estudio para medir el riesgo, y tomaron para su análisis una cartera formada por 500 valores (el conjunto del mercado de renta variable USA) de la siguiente forma:
|
Tamaño de la cartera |
Riesgo sistemático (desviación típica) |
Riesgo no sistemático en % del riesgo total |
Riesgo sistemático en % del riesgo total |
|
1 2 8 16 32 128 |
0.554 0.451 0.354 0.335 0.325 0.318 |
43% 30% 11% 6% 3% 1% |
57% 70% 89% 94% 97% 99% |
|
500 (todos) |
0.315 |
|
100% |
Como se observa en el cuadro, la diversificación anula el riesgo no sistemático. Pero tiene unos límites, incluso operativos, incrementándose el coste de tener, por ejemplo, 128 valores en cartera o tener 32 valores, cuando sólo hay una diferencia del 99% al 97% en el riesgo sistemático. Luego, a partir de un cierto umbral, hay una diversificación ineficiente debido a que no se avanza prácticamente nada.
La frontera eficiente, según el cuadro, estaría a partir de los 16 valores. A partir de 16 valores se está entrando en una curva de costes crecientes, con un mayor incremento de costes de intermediación. La frontera eficiente, por tanto, está entre 16 y 32 valores.
Según el cuadro, el tamaño mínimo de una cartera es de 15 ó 16 valores, y el máximo 30 ó 32, en sectores diferentes. El problema es encontrar ese número de valores y que no estén correlacionados (en Madrid no hay 25-32 sectores). En España con comprar todos los valores que forman el IBEX-35 se está en el 100% del riesgo sistemático, pero comprando 10 de esos valores se puede estar en el 99%, como se ha explicado antes.
Nuestra cartera de sistemas bancarios es rica en tecnologías líderes del mercado y ganadoras de reconocimientos. Ya sea como servicio o como paquete de software, estas tecnologías ayudan a que la industria bancaria del mundo opere con fluidez.
Sin embargo, la tecnología por si sola nunca es suficiente, y a través de la capacidad de nuestros servicios profesionales, Misys Banking Systems cuenta con uno de los equipos de expertos más grandes y más respetados del mundo. Basándose tanto en la tecnología como en la industria bancaria, Misys Professional Services marca la diferencia entre un software adquirido y los resultados obtenidos.
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Permite la gestión de la tasa de interés, de divisas y de riesgos de liquidez, dentro de los objetivos riesgo / recuperación del banco. Misys ALM proporciona procesos transparentes y auditables relacionados con la simulación, análisis, toma de decisiones e informes de riesgo.
Antecedentes: La función para la gestión del riesgo de Misys ha estado en constante desarrollo durante los pasados 5 años, y ahora cuenta con más de 50 usuarios.
Un paquete de soluciones para servicios bancarios a particulares, diseñado para ayudar a los bancos pequeños y medianos a proporcionar la misma gama de productos y servicios que los bancos más grandes, de forma poco costosa.
Antecedentes: Misys Bankmaster ha estado en constante desarrollo durante los pasados 25 años y actualmente cuenta con más de 180 usuarios.
Permite a los bancos cumplir de forma eficaz con Basilea II, al mismo tiempo que cuentan con la mejor base funcional y técnica para la óptima administración del riesgo económico, un uso más rentable del capital y mejora máxima en los requerimientos futuros. El sistema combina los cálculos de activos ponderados por su niuel de riesgo con la mitigación del riesgo crediticio con procesos estructurados, auditorias, modelos de datos, almacenamiento de datos, backtesting y pruebas de estrés, proyección, herramientas de análisis e informes sobre administración/regulación.
Antecedentes: La función para manejo de riesgo de Misys ha estado en constante desarrollo durante los pasados 15 años y actualmente cuenta con más de 50 usuarios.
Es un sistema completo de servicios bancarios individualizados que ayuda a las instituciones financieras a crear flexibilidad a largo plazo y una ventaja competitiva duradera, tanto en la efectividad operacional como en la diferenciación sostenible. Creado mediante la más avanzada tecnología, el sistema ayuda a las instituciones financieras a mejorar sus negocios aumentando sus ingresos, reduciendo el riesgo, mejorando el servicio al cliente y bajando los costes de operación.
Antecedentes: Misys Equation ha estado en constante desarrollo durante los pasados 30 años y actualmente cuenta con más de 260 usuarios.
5. Misys Online Banking (Banca en línea)
Proporciona una infraestructura con
un frente común para las transacciones con los clientes por medio
de múltiples canales. La solución proporciona servicios como
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todo a través de un sistema sencillo basado en la web.
Antecedentes: Misys Online Banking es una nueva tecnología que brinda una experiencia novedosa a nuestra tecnología ya establecida.
6. Misys IAS
Proporciona:
Hace que el banco cumpla con todos los estándares de contabilidad internacional con un impacto muy limitado en los sistemas existentes. Por otra parte, importa los datos necesarios de los libros bancarios y empresariales y envía los resultados al sistema PGC (plan general de cuentas). Esto disminuye los riesgos del proyecto y acelera el cumplimiento.
Antecedentes: La función para la gestión del riesgo de Misys ha estado en constante desarrollo durante los pasados 5 años y ahora cuenta con más de 50 usuarios.
Con entidades crediticias y tratos de múltiple configuración (multi-tiered), Misys Loan IQ domina el proceso completo de la administración de créditos, permitiendo a los bancos generar nuevas formas de ingresos. Misys Loan IQ cubre el ciclo de vida completo de un crédito
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Como sistema bancario central principalmente para el uso por parte de bancos privados y corporativos, Misys Midas Plus proporciona una base estratégica que permite a los bancos simplificar sus sistemas, cambiando de un sistema que trabaja solo a sistemas que se encuentran dentro de centros de actividades de gestión global.
Antecedentes: Misys ha estado en continuo desarrollo durante los pasados 30 años y actualmente cuenta con más de 530 usuarios.
10. Misys Opics Plus
Proporciona a los participantes un procesamiento directo en los mercados de capital y en tesorería, con una plataforma integrada que cubre múltiples tipos de instrumentos. Esta arquitectura técnica única soporta el despliegue de múltiples opciones y disminuye costes al centralizar los sistemas y operaciones.
Antecedentes: Misys Opics ha estado en continuo desarrollo durante los pasados 13 años y actualmente cuenta con más de 30 usuarios.
11. Misys Risk Suite
Reúne aspectos clave de riesgo de las distintas partes de las instituciones financieras para analizar un panorama consolidado del riesgo de la organización. Esto permite a los clientes evaluar los riesgos locales y los límites a través de múltiples ubicaciones comerciales, apoyando una visión empresarial de la capacidad de riesgo de las instituciones. Aunque estén integrados, todos los componentes pueden utilizarse de forma individual o combinada.
Antecedentes: La función para manejo de riesgo de Misys ha estado en constante desarrollo durante los pasados 5 años y ahora cuenta con más de 50 usuarios.
12. Misys Summit
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Antecedentes: Misys Summit ha estado en constante desarrollo durante los pasados 15 años y actualmente cuenta con más de 120 usuarios.
Hace que la estructuración y el procesamiento de negocios poco comunes sean tan sencillos de manejar como la más simple de las transacciones, con el mismo flujo de trabajo, rutinas de elaboración de documentos y riesgo, disminuyendo el tiempo necesario para el lanzamiento de nuevos productos al mercado. Gestiona con facilidad las transacciones de estructura compleja sin necesidad de programación personalizada.
Antecedentes: Misys Summit MUST fue puesto en circulación hace 2 años y actualmente 10 instituciones destacadas lo utilizan.
Soporta una gama de productos financieros comerciales que se pueden instalar fácilmente, sin importar el tamaño de su organización. Permite un proceso directo, con reducción de costes y mejora en el servicio al cliente. Combina los últimos adelantos del comercio electrónico y las técnicas de administración del flujo de trabajo con todos los beneficios de una arquitectura abierta.
Antecedentes: Misys Trade Innovation ha estado en constante desarrollo durante los pasados 8 años y actualmente cuenta con más de 160 usuarios.
15. Misys Treasury
Con acceso a través de Internet, Misys Treasury es un servicio ASP que brinda a la organización un punto simple y seguro desde el que manejar todos sus procesos de tesorería. Misys Treasury usa transferencias STP para procesos directos, disminuye el riesgo y baja los costes. El sistema soporta la ejecución de negocios, coincidencia de confirmaciones y servicios fijos de liquidación.
Como servicio relativamente nuevo, Misys Treasury ya da servicio a 1.000 clientes
Quizás, el primer ejercicio que debería plantearse un ahorrador, a la hora de decidir el destino de su inversión, sería definir con precisión qué riesgo está dispuesto a asumir, o dicho de otro modo, qué nivel de beneficio / pérdida espera aplicar a dicha inversión. En el perfil riesgo / rentabilidad afectan, entre otros factores, la edad, la Psicología de la persona, el periodo decidido para la inversión y la cantidad de renta disponible para el ahorro.
Es importante definir el plazo de vigencia de la inversión. Como se ha demostrado en distintos estudios sobre distintos mercados, incluido el español, la Bolsa a largo plazo es una inversión rentable y segura. Para periodos suficientemente largos, de 10 años en adelante, una cartera diversificada de acciones ofrece rentabilidades superiores a las de cualquier otro activo financiero.
A partir de este análisis, preferentemente con la ayuda de un profesional, el inversor debe decidir que productos compondrán su cartera y en que proporción, para que su inversión se ajuste a su perfil.
Afortunadamente, en el mercado de valores español se pueden encontrar una gran variedad de productos y valores, lo que garantiza la posibilidad de conseguir una combinación de ellos que cubra nuestras expectativas de inversión.
Algunos de los productos de inversión más populares en el mercado son: las acciones, participaciones en fondos de inversión, bonos, letras y otros activos de renta fija.
Una de las premisas básicas en la elección de los productos y valores de nuestra cartera es la diversificación, es decir, no concentrar en uno o pocos valores nuestra inversión.
Asimismo, es importante tener en cuenta la liquidez de la inversión, ya que no todos los productos ni valores tienen la misma posibilidad de ser vendidos cuando así lo desee el inversor. La liquidez de un valor depende de su frecuencia y volumen de contratación, un valor será más líquido cuantas más sesiones cotice y más volumen de transacciones y efectivo realice en el mercado.
Otro aspecto fundamental ha tener en cuenta por el inversor es el trato fiscal que tenga la inversión. En general, la inversión en Bolsa cuenta con un trato fiscal ventajoso siempre que sea enfocada a largo plazo.
La decisión de inversión no sólo debe seleccionar qué, cuándo y cuánto vamos a invertir sino también identificar el canal más adecuado para realizarla.
La forma más directa de acceder a la Bolsa es a través de los llamados miembros del mercado. Estos intermediarios, especializados en la inversión bursátil, son los únicos que pueden comprar y vender directamente en Bolsa. Actualmente, la Bolsa de Madrid cuenta con 49 miembros: 36 son Sociedades de Valores y Bolsa, 10 son Agencias de Valores y Bolsa y 3 son entidades de crédito.
Otras entidades financieras tienen capacidad para administrar valores, gestionar carteras o tramitar órdenes hacia los miembros del mercado, pero no para intermediar directamente en el mercado. Los Bancos y Cajas de Ahorro son las entidades que, dada su amplia red de oficinas, están en contacto directo con un mayor número de inversores. También otros intermediarios, como las Sociedades Gestoras de Carteras y los Corredores de Comercio, pueden recibir órdenes de clientes y transmitirlas a los miembros de mercado para su ejecución.
El primer paso que debe dar un inversor es entrar en contacto con alguno de estos intermediarios y abrir una cuenta de valores. A través de esta cuenta se administrará la cartera de valores del inversor (compraventas, suscripciones, dividendos, asistencia a Juntas, etc.). Asociados a esta cuenta se producirán los necesarios movimientos de efectivos que acompañan las operaciones de mercado.
Cuando el inversor suscriba el contrato de apertura de esta cuenta, deberá cerciorarse de las comisiones que le serán de aplicación y del ámbito de servicios contenidos en su relación con el intermediario ( tipo de órdenes, forma de trasmitir esas órdenes: internet, teléfono, etc).
Al margen de la mera administración de los valores, el inversor puede desear un nivel de asesoramiento superior, por lo que los intermediarios ofrecen la posibilidad de suscribir contratos de gestión a través de los cuales el intermediario decidirá la compra o venta de valores concretos en función del comportamiento del mercado y de las pautas de inversión establecidas por el cliente. Naturalmente, esta gestión supone unas comisiones mayores que la simple administración o custodia de los valores.
El cliente debe recibir el detalle de las operaciones ejecutadas, derechos económicos devengados por sus valores, operaciones financieras que afecten a los mismos, composición y valoración trimestral y anual de la cartera.
Una vez abierta la cuenta de valores y provisionado el efectivo suficiente, el cliente podrá emitir las órdenes de compra y venta pertinentes. Las órdenes deben caracterizarse por su claridad y han de contener siempre una serie de condiciones: identificación del inversor y la clase de valor, sentido de la orden (compra o venta), plazo de vigencia de la misma, precio y volumen de ejecución. Si el cliente no especifica otra cosa, se entenderá que la compraventa ha de realizarse al mejor precio disponible en ese momento en el mercado y que la vigencia de la orden se prolonga hasta el final de la sesión en curso.
Una vez formalizada la orden se desencadena un proceso de ejecución y confirmación extraordinariamente rápido. La tecnología actual permite que cualquier inversor, con independencia de su emplazamiento geográfico, tenga las mismas oportunidades de acceder al mercado. Los sistemas de encaminamiento de órdenes instalados por las Sociedades y Agencias de Valores y la mayoría de los intermediarios financieros restantes harán llegar los datos de la orden al operador del mercado continuo en cuestión de segundos. A su vez, éste validará los datos e introducirá la orden en el SIBE, donde se cruzará con otra orden de signo contrario en décimas de segundo, desencadenando el flujo inversor de información a través del cual el inversor verá confirmada su operación. En los valores del mercado continuo, toda la operación no llevará más de unos cuantos segundos, siempre que el inversor esté dispuesto a comprar o vender al precio disponible en ese momento en el mercado.
Inmediatamente después de la ejecución de las operaciones, el intermediario preparará los datos necesarios para la liquidación de la operación. La liquidación es el proceso de intercambio de valores y efectivo que sigue a toda operación de mercado. Todos los datos de contratación, junto con las instrucciones de liquidación oportunas son trasladadas desde la Bolsa al SCLV, entidad que se ocupa del registro de valores y liquidación operaciones bursátiles. Esta entidad se encargará de comprobar con todos los participantes en el sistema de liquidación (Sociedades y Agencias de Valores, Bancos y Cajas de Ahorro) la conformidad de los datos de liquidación. A continuación asentará los valores en la entidad designada por el cliente y emitirá las instrucciones para que se carguen o abonen los efectivos correspondientes en las cuentas que las entidades tienen abiertas a tal efecto en el Banco de España.
El coste que debe asumir un inversor cuando realiza una compraventa bursátil en el mercado español está gravada con tres tipos de costes: las comisiones que la entidad o entidades intermediarias utilizadas por el inversor apliquen, los cánones de contratación de la Bolsa y los cánones de liquidación del SCLV. Adicionalmente, hay que tener en cuenta también los gastos de custodia o administración de los valores que también genera el pago de comisiones al intermediario que los gestiona.
Desde el 1 de enero de 1992 las comisiones aplicadas por todos los intermediarios bursátiles son libres y negociables.
La normativa vigente obliga a los intermediarios a exhibir al público sus tarifas y a remitirlas a la CNMV. Por lo tanto el inversor tendrá claro, desde el primer momento, qué costes le supone invertir en Bolsa.
Como norma general, para los inversores particulares, este coste de intermediación oscila entre un 0,2 y un 0,3% del efectivo de cada operación y está entre los más baratos del mundo. Lógicamente, el volúmen de operaciones y la cantidad de efectivo son variables que pueden reducir sensiblemente estas comisiones.
Dependen del valor efectivo de la operación y varían entre cero y 13,45 euros. Para operaciones cuyo importe no supere los 30 euros no existe canon alguno. Para importes superiores se aplica una escala de cánones que alcanza los 13,45 euros para operaciones de más de 300.000 euros. Para operaciones sobre valores de Deuda Pública se aplica un canon de 2,97 euros para cualquier efectivo.
Se aplica un canon por operación que varía entre 0,04 y 0,75 euros, dependiendo del efectivo de la misma. Las comisiones de administración o custodia de valores que la Sociedad, Agencia o Banco donde esté abierta la cuenta de valores girarán al inversor suelen oscilar entre el 0,15 y el 0,25% anual sobre el nominal de los valores custodiados. A esto se añaden algunos gastos adicionales por operaciones concretas como el cobro de dividendo, la suscripción de nuevos valores, conversión de obligaciones, etc.
Todos estos costes han de estar claramente especificados en el contrato de administración o depósito, que el cliente haya acordado al momento de abrir la cuenta de valores.
Los tipos de órdenes que podrá cursar un inversor al Mercado Continuo son:
El inversor puede modificar todos los datos de una propuesta introducida y no negociada, excepto el sentido (compra o venta) y el valor sobre el que se quiere negociar. La modificación de precios y los incrementos de volumen derivan en una pérdida de prioridad.
Es posible cancelar la parte pendiente de una propuesta o un grupo de propuestas.
Al introducir una orden es posible determinar la duración de la misma: válida para la sesión en curso, válida hasta una fecha determinada y válida hasta 90 días.
La información abundante y oportuna a disposición del público inversor es fundamental para alcanzar la transparencia de los mercados. La mayoría de edad de un mercado se mide por su transparencia y por su liquidez, conceptos muy relacionados entre sí.
La L.M.V. contempla la transparencia como uno de los principios inspiradores del mercado español. Su artículo 35 se refiere a la información que deben facilitar los emisores admitidos a cotización. La O.M. de 18/1/91 desarrolla el contenido y forma de publicar dicha información. El R.D. 726 de 23/6/89, por su parte, establece en su artículo 14 la responsabilidad de las Bolsas de difundir la información relativa a las operaciones que tengan lugar en el mercado, a través de los medios más adecuados. Varias circulares de la Bolsa y la CNMV detallan estas obligaciones informativas de los distintos componentes del mercado. La información es, por tanto, una de las materias más reguladas del mercado de valores, por la importancia que tiene para su propia supervivencia.
De entre la gran cantidad de información disponible podemos destacar algunos grandes factores que afectan principalmente a las cotizaciones de las empresas contratadas. En primer lugar los beneficios de las empresas y los tipos de interés vigentes: en segundo lugar el entorno económico nacional e internacional; y por último el entorno político y social del momento.
En la Bolsa se valoran diariamente de modo objetivo todas las empresas cotizadas. En esta valoración se tiene en cuenta no tanto la situación actual o pasada de la empresa sino su capacidad de generación de beneficios en el futuro. La Bolsa valora expectativas y las confirma cada día con los datos reales.
En ese sentido, la publicación periódica de los beneficios en las empresas y su comparación con los beneficios pasados y con otras empresas del sector son un dato básico para el inversor. Puesto que las valoraciones que hacen los analistas de los precios de las compañías se basan en general en métodos de descuento de flujos financieros, habrán de tenerse presente las previsiones de beneficios proporcionadas por las propias empresas, junto con las estimaciones realizadas por los analistas.
Por otra parte, la evolución de los tipos de interés es un factor clave para entender el comportamiento de la Bolsa. Como regla básica, hay que recordar que la subida de tipos provoca bajadas en los precios de los valores cotizados y viceversa.
El clima económico del país influye y refleja simultáneamente el comportamiento de las empresas. El sentimiento de los inversores sobre la posible evolución de la economía del país en su conjunto se deriva en una tendencia a comprar y vender valores en el mercado, lo que presiona al alza o a la baja sobre los precios. Este entorno económico se resume periódicamente en la publicación de datos macroeconómicos por parte de distintas organizaciones. Las cifras de paro, la inflación, el comportamiento de los consumidores, la cartera de pedidos de las empresas y otros muchos indicadores han de manejarse a la hora de aventurar una previsión del comportamiento de la Bolsa.
En una economía cada vez más global, más internacional, la Bolsa es cada vez más permeable al comportamiento de otros mercados financieros. La Bolsa más influyente sobre Madrid es la de Nueva York, cuya referencia se hace notar diariamente a la apertura de ésta. Influye en este fenómeno no sólo el hecho de que la economía norteamericana sea la más importante del planeta, sino la circunstancia de que las principales compañías españolas cotizan también en Wall Street y están sometidas a un cierto contagio de lo que ocurre en aquel mercado. Tras la Bolsa de Nueva York las más influyentes sobre la española son la de Londres, París y Frankfurt.
Las inversiones en proyectos empresariales necesitan contar con un marco de estabilidad y confianza en el que desarrollarse en el largo plazo. La incertidumbre es enemiga de la inversión. Cuando las circunstancias políticas y sociales no son capaces de garantizar un cierto clima de estabilidad en las políticas económicas y en la legislación que afecta a las empresas, éstas eluden afrontar proyectos de inversión que les permitan incrementar su competitividad y sus beneficios. En resumen los datos macro y micro y el comportamiento de los mercados internacionales han de mantenerse dentro de la perspectiva que ofrece la coyuntura política y social del país.
Por todo ello, las fuentes de información disponibles para los inversores españoles se han incrementado y sofisticado muy notablemente en la última década. Entre los principales, destacan:
A continuación se recogen los 10 puntos que la Comisión Nacional del Mercado de Valores recomienda tener en cuenta al inversor.
El optimizador de carteras de Mannes Technology es un applet que optimiza una cartera mediante la maximización de la ratio Sharpe. Es decir, busca la cartera con el máximo rendimiento con el mínimo riesgo. El proceso de optimización parte de una lista de valores -una cartera o a lo mejor una lista de fondos-, y su resultado son los pesos relativos para cada valor.
1. Instrucciones
El primer paso en determinar una cartera óptima es escoger la lista de valores que forman la cartera. El applet viene con 3 cartera predeterminadas ("Tu cartera", "Tipos de activos", y "Sectores"), pero es posible editar la lista de valores a mano. Para hacer eso, haz doble clic en la primera columna de la tabla, y cambia los tickers. Recuerda que valores españoles llevan el sufix ".MC" y los americanos el ".US". Para añadir una fila más, haz clic sobre "Añadir valor".
Una vez tienes la cartera base, puedes cambiar algunos parámetros más: el perfil del inversor determina los niveles de riesgo aceptables. El "número de días" determina cuantos datos históricos se consideran para la optimización, y por consiguiente, el horizonte temporal para la cartera. Valores recomendados serían 50-100 días si inviertes a medio plazo y más a largo plazo. Si escoges menos de 50 días, la recomendación reflejará los movimientos muy recientes.
El cálculo empieza al clicar "Optimizar!". Verás un gráfico en que cada punto que se dibuja representa una cartera posible (una asignación de pesos a los valores). La posición vertical del punto indica su rendimiento esperado, mientras su posición horizontal representa su riesgo (volatilidad). La cartera óptima está marcada por un rectángulo. A parte de la representación gráfica, los parámetros de la cartera óptima también se dan en la tabla y en los campos de la parte arriba (rendimiento esperado y volatilidad de la cartera óptima).
2. Como funciona el optimizador de carteras
El proceso de selección de la cartera óptima, tal y como lo entendemos, puede dividirse en dos etapas diferenciadas. La primera etapa consiste en la observación y experiencia sobre el mercado, lo cual nos proporciona suposiciones sobre el comportamiento futuro de los activos, y la segunda concerniente a la selección propiamente dicha.
En este espacio nos centraremos en la segunda parte, concretamente en la discusión de algunos aspectos del criterio de selección, y para la primera parte contaremos con la información histórica de los activos en bolsa.
Empezaremos simplemente exponiendo lo que podría ser una máxima para el inversor y que nos llevará al criterio de selección que buscamos. Esta es que, un inversor debería considerar el retorno esperado de la cartera como una cosa deseable mientras que, por el contrario, debería considerar la varianza de ese retorno una cosa indeseable.
En un principio entonces, podríamos considerar como posible criterio para obtener nuestra cartera óptima el criterio de maximización del retorno esperado. Pronto nos damos cuenta que este criterio no sirve a nuestros propósitos puesto que no tiene en cuenta la diversificación de la cartera. Dado que para calcular el retorno esperado máximo para nuestra cartera solamente tendríamos que invertir el 100% de nuestro capital inversor en el activo con un retorno esperado más alto, no hay en ningún caso preferencia por las carteras diversificadas sobre las no-diversificadas.
El siguiente paso sería pues, el de considerar la selección según un criterio que proporcione el máximo retorno y que la cartera a su vez sea una cartera diversificada. No obstante, esto es todavía insuficiente puesto que la diversificación no puede eliminar toda la varianza.
Todos los argumentos expuestos hasta ahora nos llevan a considerar la llamada "E-V rule" o regla del retorno Esperado-Varianza del retorno. Esta regla consistirá en seleccionar la cartera, es decir las proporciones de cartera o pesos para los distintos activos, con un retorno esperado el máximo posible y varianza la mínima posible. Puesto que la cartera con esperanza máxima no tiene porqué coincidir con la de mínima varianza tomaremos un concierto entre las dos cantidades y básicamente maximizaremos su ratio, de esta forma deseamos un aumento del retorno esperado a la vez que deseamos un decremento de la varianza.
Matemáticamente, si denominamos w al vector de pesos que definirá nuestra cartera de activos y teniendo en cuenta que la E y la V de la cartera son funciones lineal y cuadrática respectivamente de estos pesos, el problema que resolvemos se expresa de la siguiente forma:
Maximizar (w): E(w) - rf / s(w) =: Sharpe-Ratio
Sujeto a Si=1n wi = 1
donde la función a optimizar se denomina "Fracción de Sharpe", la rf es el denominado interés libre de riesgo, que desempeña intuitivamente una función de cota inferior para E, y s es la desviación estándar (raíz cuadrada de la varianza V) y corresponde a la volatilidad de la cartera. La restricción a la que se somete la maximización se justifica por la suposición que la suma de los porcentajes invertidos en cada activo de la cartera suman el 100% de la cartera o lo que es lo mismo, la suma de los pesos (tanto por uno de inversión en cada activo de la cartera) tienen que sumar 1.
En la representación gráfica resultante de la resolución del problema se puede observar la superficie sobre la cual se buscará este máximo que es la superficie de puntos determinada por las parejas posibles de valores para E-s determinadas cada una a su vez por una combinación distinta de pesos, es decir, por distintos w. Sobre ella encontramos, marcado con un cuadrito, el punto E-s que nos da el máximo de la Fracción de Sharpe (esta E y esta s corresponden a la Rentabilidad esperada y la Volatilidad óptima para nuestra cartera y figuran en el applet en los respectivos campos de texto denominados con ese nombre). El vector de pesos óptimo que da origen a este máximo y que, corresponde por lo tanto a la repartición que debemos hacer en nuestra cartera para obtener la rentabilidad y volatilidad mencionadas, se encuentra en el campo de Pesos óptimo. Para terminar, la semirecta que se puede observar en el dibujo nos determina gráficamente al máximo que buscamos, y que corresponde concretamente a su punto de tangencia con la región coloreada (ver en su portal de Internet).
Con lo expuesto se puede decir que un Fondo de Inversión es aquella inversión colectiva mediante la cual una pluralidad de inversores aportan sus ahorros a un fondo común con el fin de constituir un patrimonio y obtener una determinada rentabilidad, el cual sólo se diferencian entre sí por los activos que componen sus carteras.
También sabemos que existen empresas que se dedican a la administración de la cartera. Luego que el inversionista debe elegir muy bien quien puede hacerse cargo de su cartera de acuerdo al decálogo del inversor, el cual nos dice que si bien hay que confiar en nuestro gerente de cartera o administrador de cartera, siempre es bueno revisar que es lo que hace con nuestro fondo.
Por lo que Mannes Technology en su portal de Internet nos asesora a realizar una buena administración de ella. aunque MISYS BANKING también brinda casi los mismos servicios, es bueno tener en cuenta que el especialista debe de informar periódicamente o como se allá negociado al inversor sobre en manejo de sus fondos.
Trabajo realizado y enviado por
Diana Gloria Lavanda Reategui
estudiante de la universidad Inca
Garcilaso de la Vega 2006.
dianaglr[arroba]hotmail.com
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