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Los desastres y las emergencias de cualquier índole son acontecimientos que rompen la vida cotidiana de las personas, estas situaciones provocan en las personas estados de alteración en su organismo y en sus emociones que de no ser controlados pueden desencadenar problemas físicos y/o mentales; a este estado de alteración se le denomina estrés.
El estrés no es una enfermedad pero debe ser atendida de manera pronta y adecuada cuando se llega a presentar. Así se podrá no solo prevenir alguna complicación, sino también encausar su potencial en favor de la persona o el grupo controlando el pánico colectivo.
Explicamos que cada persona puede reaccionar de diversas maneras ante un estímulo, por razones, entre otras, de índole psicológico, biológico; social de ambiente. Estas reacciones pueden ser de:
Los signos del estrés son conductas y otras manifestaciones que, generalmente, se observan en personas que padecen estrés. Entre los más comunes encontramos:
Gritos, llanto, taquicardia, sudor en las manos, temblor en las piernas, inmovilidad, se aferra a otra persona, dificultades en el habla.
Insomnio, irritabilidad, pérdida de apetito, chuparse el dedo en edades no acostumbradas, mojarse en la cana, sufre sobresaltos, se distrae fácilmente, aislamiento, demanda excesiva de compañía, agresividad, dificultad para concentrarme, poco interés por lo que le rodea, llora fácilmente, se ve triste la persona, no controlar los esfínteres, desobediencia, baja el rendimiento, desinterés, manifiesta ideas suicidas, otros.
Cabe señalar que "los efectos del mal manejo del estrés en el organismo son proporcionales a la intensidad de la situación y a la duración de la misma ...". Es importante explicar que el suceso catastrófico tendrá significados diferentes para cada persona; igualmente pueden ser diversas las formas de reaccionar. La duración de los signos y los síntomas también varían de una persona o otra.
Las personas, como grupos, se ven afectadas por el estrés. Los grupos humanos pueden reaccionar de manera "masiva" ante una emergencia. Estas masas humanas que generalmente reaccionan de manera desordenada e irracional pueden convertirse en un grave peligro para los individuos y para otros grupos. El grupo-masa tiene reacciones inimaginables, como pueden ser también las consecuencias de esas reacciones. "Todo individuo cuando se incorpora a un conglomerado, piensa y obra de un modo absolutamente inesperado a como actuaría individualmente.
El personal de un centro educativo debe considerar la posibilidad de que ante una emergencia para la cual no se está preparado, la población estudiantil podría reaccionar como grupo-masa mostrando comportamientos negativos y quizás incontrolables.
Esta posibilidad plantea retos lógicos en el área preventiva y de preparación para casos de emergencia.
Como se ha visto anteriormente toda persona está expuesta a distintos grados de estrés sin distingo, entre otras variables de sexo o edad. Sin embargo, "Los niños y jóvenes son especialmente afectados pues su precario desarrollo emocional y social no les permite enfrentarse en forma adecuada a la situación imperante".
Esta situación de vulnerabilidad que sufre los niños y los jóvenes ante acontecimientos para ellos inesperados e inexplicables enfrenta a maestros y a las madres y padres de familia a "trabajo extra" cuando hay emergencias en las que se afectan a los niños y jóvenes.
No es necesario un hecho de grandes dimensiones para que se puedan presentar casos de alto grado de estrés. "El hecho exterior no necesariamente tiene que ser de gran magnitud (en cuanto al daño, ni en cuanto al número de víctimas), más bien depende de la manera en que el grupo es afectado".
Estas recomendaciones van orientadas a personas que trabajan con grupos de niños o jóvenes que asisten a centros educativos. Sin embargo, podrían ser aplicables a grupos de adultos y personas de la tercera edad.
Las recomendaciones no pretenden sustituir, en lo más mínimo, la posibilidad de la intervención de un especialista en el campo de la psicología, más bien, si los casos son serios, se pretende alertar al maestro sobre la necesidad de remitir al estudiante a un especialista, siempre que sea posible y que la situación lo amerite.
Se desea con estas medidas, fomentar la prevención-educativa, más que estimular la práctica de procedimientos terapéuticos inmanejables para personas no especializadas.
Durante una emergencia, las personas y en especial los niños y jóvenes, se ven muy afectados en el área emocional. Es frecuente la presencia en ellos de actitudes y conductas vinculadas a altos grados de estrés.
La tarea del personal de los centros educativos y las madres y padres de familia es prevenir esos estados, mitigarlos o, reconociendo oportunamente que la situación es grave, remitirlos a un especialista.
Las siguientes recomendaciones pretenden ofrecer un apoyo respecto a la delicada tarea de trata el estrés, en niños y jóvenes en casos de emergencia o desastre.
Las tareas antes de la emergencia deberán ser de prevención y de preparación. De prevención en el sentido de crear en el aula un ambiente positivo, de buenas relaciones interpersonales en las que el estudiante se sienta bien, especialmente en lo emocional. O sea que el aula no genere estrés o posibilidades de estrés en los alumnos.
La comunicación sincera y efectiva entre los miembros del grupo, el respeto mutuo, la creación de un ambiente que le ofrezca al estudiante oportunidades para su autorrealización y el autoestima, dan confianza y ayudan al desarrollo y a la estabilidad emocional de los estudiantes.
También ayudará a la prevención, las oportunidades escolares que permitan que los niños, que sufren estrés o problemas emocionales provocados en el hogar o en otros ambientes, vean la clase y al centro educativo como un lugar donde exponerlos y recibir un trato de especial atención y consideración.
Todo esfuerzo de prevención o de atención a casos graves que se hagan en los centros educativos antes de una emergencia, ayudarán a evitar situaciones muy difíciles de controlar en el momento o después de la emergencia.
"Las personas presentan mayor número de trastornos psicológicos de acuerdo a su estado previo al evento desastroso. Aquellos que tienen cualquier tipo de afección no tratada o no resuelta desde antes de la catástrofe tienden a manifestar dichas reacciones en forma más marcada".
Si bien es cierto no podemos comparar el estrés con reacciones complejas de orden de trastornos psicológicos, resulta claro que quien esté mal emocionalmente desde antes de una emergencia será más afectado en los momentos en que debe enfrentar situaciones difíciles.
La preparación emocional desde antes de una emergencia está vinculada con tareas de prevención de emergencias que permitan al estudiante:
Conocerse a sí mismo y sus reacciones
Conocer los fenómenos naturales que pueden provocar desastres (causas-efectos).
Conocer hechos provocados por el ser humano que pueden conducir a un desastre (Causas-efectos).
Participar en planes de prevención de emergencia y familiares para casos de emergencia
Lo que se haya logrado en las tareas de prevención y preparación repercutirá, lógicamente, en los momentos en que ocurre el evento desastroso.
En esta etapa es recomendable lo siguiente:
Inmediatamente después de concluido el evento, el docente debe observar el estado general tanto físico, como en este caso emocional del grupo, para tomar decisiones.
Estas decisiones deben incluir, entre otros aspectos, el apoyo psicológico a los estudiantes. Para lo anterior, es necesario poner en ejecución un plan de acción inmediato que ".. en virtud de que responda a una situación crítica debe ser buena, inmediata y abarcar el mayor número de individuos, tratando problemas globales y grupales; esto es preferible a una terapia individual y a largo plazo, utilizando técnicas y dinámicas grupales que enfoquen problemas comunes del grupo. Una charla o plática en grupo en esos momentos puede ser más efectivo que hablar con una sola persona".
De la cita anterior se comprende la necesidad de trabajar después de la emergencia en grupo y con el grupo cara a cara.
Si el estado e post-emergencia es corto y en poco tiempo los alumnos retornarán al aula o a la casa, entonces conviene organizar juegos, rondas, cantos o desarrollar pequeñas técnicas de dinámica de grupo.
Si se dispone de más tiempo y la situación lo amerita, entonces es posible hacer actividades de recuperación que se orientarán en tres sentidos:
Aquí se discute y aclara al grupo lo que sucedió "Cualquier cosa que pueda hacer el adulto para explicarle, familiarizarle y evitar la ambigüedad va a ser muy útil...".
La base del trabajo en este punto consistirá en una discusión sobre lo que sucedió; de esta manera pueden superarse ideas distorsionadas, fatalistas o prejuicios de los estudiantes producto de una análisis objetivo, realista y científico de la situación.
Seguidamente se transcribe un listado de actividades que ayudará en esta fase:
Qué no se debe hacer
En esta actividad se pretende animar y estimular positivamente al estudiante. La presencia física del docente o de otro adulto que le inspire confianza al alumno será importante. Lograr que el estudiante sienta que no está solo y que hay gente cerca que le puede ayudar, es clave, beneficioso.
Que se puede hacer en esta actividad
Que no se debe hacer:
Una de las reacciones de los estudiantes en momentos de emergencia es perder la seguridad en sí mismo. La misma violencia del evento lo hace sentirse impotente, indefenso e incapaz.
Ante esto es necesario que se trabaje con los alumnos tratando de elevarles si autoestima. El estudiante necesita de adultos que le inspiren confianza en sí mismos y ánimo.
Lo que se debe hacer
Que no se debe hacer
Como se mencionó en páginas anteriores el docente debe tener especial cuidado en no sentirse psicoterapeuta ante el estado de estrés de los alumnos. La participación en estos casos es de apoyo, de elemento catalizador, pero si observan comportamientos excesivamente inadecuados en el aula, el docente deberá remitir al estudiante a un especialista.
Esta tarea de apoyo del especialista al alumno y al centro educativo se le facilitaría al docente si en épocas anteriores a los desastres se ha identificado y se ha comunicado con los especialistas en psicología más cercanos.
Prof. Lincoln Alayo Bernal
Centro de Capacitación y Prevención para el Manejo de Emergencias y Medio Ambiente
S.O.S. Vidas Perú / Asesores y Consultores en Gestión de Riesgo Desde 1990
Somos una institución consultora y asesora privada de carácter técnico, científico y académico, reúne a profesionales de todas las áreas. Nuestra visión es forjar una cultura de prevención de emergencias en toda empresa y/o Institución; a través de la Gestión del Riesgo, El Desarrollo Sostenible, la Administración de Emergencias y la Educación.
Prof. Mg. Lincoln Alayo Bernal. (43 años)
Licenciado en Educación, Especialidad Ciencias Sociales , Maestría en Educación con Mención en Gestión Educativa, de la Universidad Cesar Vallejo de Trujillo Región La Libertad Trujillo – PERU Especialista en Defensa Civil , Especialista en Gestión de Riesgo por mas de 20 años. Bombero Voluntario y ex Director de Socorro de La Cruz Roja peruana Filial Ancash a la fecha Director Académico del Centro de Capacitación y Prevención para el Manejo de Emergencias y Medio Ambiente S.O.S. Vidas Perú .Cuenta con casi cuarenta publicaciones de folletos, cartillas y manuales sobre prevención de Incendios, Terremotos, Bio Terrorismo, Terrorismo , Armas Químicas , Primeros Auxilios Psicológicos entre otros temas Formador e instructor de Brigadas de Defensa Civil en Universidades de La Libertad – Perú.
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