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El pedagogo alemán A. Desterweg señaló: "Como nadie puede dar a otro lo que no tiene, así tampoco puede desarrollar educar e instruir a otros, aquel que no sea desarrollado, educado e instruido... El sólo será capaz de educar e instruir mientras el mismo trabaje en su propia educación e instrucción". (1)
En las palabras de este genial pedagogo se expresa, la necesidad de que el profesor para realizar su labor docente –educativa debe ser ejemplo, contribuyendo de esta forma en cada una de sus clases a educar a los estudiantes.
En los Institutos Superiores Pedagógicos, la organización adecuada de la actividad docente exige el cumplimiento de las etapas de la clase, para el logro efectivo de los objetivos, contribuyendo a la vez que imparte los nuevos contenidos a la educación de los estudiantes, lo cual en estos centros, deberá estar encaminada a la formación en los futuros maestros de elevadas cualidades morales, así como un enfoque creador ante el trabajo y al logro del vínculo con futura profesión para contribuir según O.A. Abdulina a despertar el interés por la profesión pedagógica.
La formación profesional demanda movilizar todas las fuerzas de los profesores para que sus influencias permitan el logro de dicha tarea, por lo que deben encaminar la labor hacia el perfeccionamiento de la unidad entre la enseñanza y la educación.
La clase debe permitir la formación en los estudiantes, de vivencias positivas en relación con su futura profesión para la cual se preparan, para que las formaciones motivacionales regulen verdaderamente la actividad, por lo que mediante el contenido de la asignatura se crearán las posibilidades de formar cualidades profesionales, entre ellas amor por la profesión.
Para el logro de esta tarea se requiere de la elevación de la preparación de los profesores que trabajan en los Institutos Superiores Pedagógicos, siendo vital el desarrollo de habilidades profesionales que le permitan el éxito de la tarea y a la vez en la medida en que estos docentes posean un desarrollo de las habilidades profesionales para alcanzar buenos resultados en la labor educativa en la clase, garantizaremos también su formación en los estudiantes cuya tarea esencial será de igual modo una vez egresado, la realización exitosa de esta labor.
La adquisición de las habilidades, significa la dominación por el hombre del sistema de acciones que le permitan la flexibilidad, plasticidad y dinamismo para que en momento dado y en condiciones nuevas el hombre pueda realizar la actividad necesaria.
Para lograr la labor educativa en la clase, se hace necesario que el profesor haya alcanzado el desarrollo de la habilidad: Dirigir el proceso docente – educativo, la cual incluye las habilidades para: planificarlo, organizarlo, controlarlo entre otras. Consideramos que el desarrollo de la habilidad organizativa ocupa un lugar esencial para la labor educativa.
La organización en su sentido más alto se entiende en dos direcciones: por un lado en la coordinación de la acción recíproca de las partes de un todo único y por otro lado como la totalidad de los procesos o acciones que compartan la formación y desarrollo de las correlaciones entre las partes del todo.
El nivel de organización se entiende como propiedad compleja e integrante de la personalidad del profesor, propiedad que se caracteriza por la habilidad organizativa, y se manifiesta en la capacidad de organizar la conducta propia y ajena. Al mismo tiempo el nivel de organización es también un determinado estado cualitativo de la personalidad, la posibilidad de realizar acciones y conductas ordenadas.
El conocimiento de cómo se debe organizar y luego el hábito de organización constituye la premisa para desarrollar la habilidad organizativa.
O.A. Abdulina considera la habilidad organizativa como una habilidad organizadora y compleja, en la que existen habilidades particulares.
N. K. Kuzmina realiza su trabajo, a través de la investigación de la estructura de la actividad pedagógica. Partiendo de la teoría general de la actividad destaca la necesidad de la formación en los profesores de las siguientes habilidades: cognoscitiva, constructiva, organizativa, comunicativa y proyectiva, señalando para cada una de estas habilidades las acciones que deben realizarse para formarlas.
Considera que la habilidad organizativa comprende las siguientes acciones: orientar, demostrar, organizar, combinar, eliminar, representar, introducir, cambiar, estimular, controlar, evaluar, corregir, reforzar y distribuir.
Tomando en consideración los criterios sobre la habilidad organizativa planteados por N.K. Kuzmina y O.A. Abdulina y basádonos en investigaciones del pedagogo L.F. Rachenko sobre la "Organización Científica del Trabajo del Maestro", donde analiza la clase teniendo en cuenta los principios de la organización científica del trabajo pedagógico, así como en los trabajos realizados por Yu. K. Babanski expuestos en su libro "Optimización del Proceso de Enseñanza" en el cual plantea: "Para llevar adelante los temas de la enseñanza en la práctica, es importante en primer lugar organizar de forma óptima el contenido del proceso de enseñanza" (3); hacemos nuestras consideraciones sobre la habilidad organizativa.
En su trabajo Yu. K. Babanski considera la optimización del proceso de enseñanza como la dirección que se organiza sobre la base del control integral de las regularidades, principios, formas y métodos de enseñanza, así como las particularidades del sistema con el objetivo de lograr un funcionamiento más efectivo. Teniendo en cuenta estos aspectos en su definición, elabora una secuencia de acciones lógicas que garantizan una organización óptima del proceso de enseñanza.
Sobre la base de los criterios anteriores y considerando la importancia que tiene para todo profesor el desarrollo de la habilidad organizativa. Para contribuir a la educación de los estudiantes a través de la clase, hemos trabajado en la posible estructura de la habilidad organizativa para la labor educativa en la clase, como un acercamiento a este problema:
En la medida en que el docente del Instituto Superior Pedagógico, demuestre el desarrollo de la habilidad organizativa, estará contribuyendo a su vez, a su formación en los futuros profesores y por tanto los estará vinculando con su futura profesión.
Todo profesor al impartir su clase, debe tener presente la necesaria materialización de la unidad de la enseñanza y la educación y de manera especial, en los Institutos Superiores Pedagógicos, dada las tareas profesionales que habrán de resolver los especialistas que se forman en estos centros.
El dominio por los docentes, de las acciones de la habilidad organizativa es de evitar la importancia para alcanzar altos resultados en la labor educativa en la clase.
Y especialmente a través de la misma establecer el vínculo con la futura profesión con los estudiantes, entendiédose por esto la relación afectiva y cognoscitiva que adquiere el estudiante con su actividad profesional, a través de la asignatura.
Autores
MsC. Manuel Antonio Mulet González.
Estudios realizados:
Lic. Nuris Romero Álvarez.
Estudios realizados:
Lic. Pedagogía- Psicología.
Realizado: 2006
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