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"con habilidad, el Malvado utiliza la carne y
el mundo como sus acólitos más fieles"...
Sor Juana Inés de la Cruz. Refranero popular.
"Expedientes Satánicos".
Investigaciones antecedentes.
No son demasiadas las investigaciones antropológicas que se hayan realizado directamente enfocando la problemática del mal, encarnado en la figura del Diablo. En todas las culturas, afirmamos sin temor a equivocarnos, existen deidades malignas que perturban la vida cotidiana de los actores sociales. Sabemos, a través de numerosos relatos etnográficos y mitológicos, que en la cultura escandinava se hablaba del inquietante Loki ("Textos Mitológicos de las Eddas" de S. Sturlusson), en la griega de Hades (Virgilio), en la mesopotámica de Marduk, entre los indígenas de la Gran Sabana venezolana se hace mención a Odo´sha; y así sucesivamente todas las culturas han tenido y tienen sus figuras y símbolos del mal, que en algunos casos sirven para equilibrar la balanza entre el eterno juego entre lo bueno y lo perverso.
En nuestra civilización occidental, la palabra "demonio" apunta hacia los símbolos malignos que figuran en la Biblia (de raigambre judeocristiana). Es decir, que, cuando se habla del mal, suele pensarse en Satanás, Lucifer o Belcebúj . De allí en adelante es la figura del Lucifer "cristiano" la que se toma para cualquier concepto de "Demonio" o "Jefe" de demonios. Durante la Edad Media, las deidades infernales fueron clasificadas según jerarquías, con el fin de conocerlas mejor para combatirlas efectivamente...d
Es a partir de esta concepción que iniciamos la búsqueda de antecedentes bibliográficos provenientes de las ciencias sociales. En prima facie optamos por profundizar, dado el recorte de nuestro problema de investigación, en obras de cuño vernáculo como:
Todas estas obras desde la etnografía, el folklore y la literatura hacen referencia a diversas manifestaciones o encarnaciones de la figura del Diablo, o de algún demonio, en personajes - o personificaciones – autóctonos, por lo que no serán en el presente trabajo analizadas dado que tomamos la problemática bajo la perspectiva judeocristiana y, más aún, dentro de credos específicos.
Observa Adolfo Colombres que "seres imaginarios que escapan al rigor de las leyes biológicas y físicas, han poblado siempre las noches del planeta y también la luz, sin que la era del átomo y la cibernética haya podido acabar con ellos, acaso porque el conocimiento científico y las utopías sociales están aún todos los miedos ancestrales del hombre y de colmar sus esperanzas"... (Colombres; 8: 1992)
Ya en 1862 Michelet, y pocos años más tarde Frazer, con un punto de vista muy particular , señalaban que la fuerza más poderosa en la gestación de las mitologías en los primitivos es la desesperación, el miedo a la muerte, el miedo al devenir. Cuando estos mitos traspasan la barrera de la mente y pasan a formar parte del universo sensorial es cuando adquieren presencia en la mentalidad colectiva; sólo basta con que un actor social lo "vea", lo "oiga", lo "toque", en pocas palabras lo "sienta". Sobre la función específica de los mitos Elíade afirma que es la de aportar "justificaciones a las necesidades internas de una sociedad y a sus desequilibrios". (Eliade; 1976) Al fin y al cabo... no es el mito acaso una forma más de definir y explicar el universo que nos rodea más allá de la antigüedad que tenga este?
Roland Villeneuve en su obra "El Universo Diabólico" señala que es común que en la vida cotidiana el bien y el mal convivan en una misma persona, pero "el espíritu humano no ha podido prescindir de un sistema dualista... de ahí que los demonios muestren su faz atroz en la casi totalidad de las culturas, como símbolos de las repulsiones, ansiedades y deseos inconfesables de un pueblo"... (Colombres; 1992)
No queremos dejar de lado el trabajo de un científico no proveniente de las ciencias sociales - por lo que para nosotros resulta por demás de significante, porque nos ha abierto un nuevo universo para nuestro problema de investigación -, "Biología del Diablo" de Jean D. Vincent. Este prestigioso y osado neurobiólogo plasma en su producción una visión por demás de original acerca de la función que cumpliría el Diablo en nuestra anatomía, partiendo de la nada errónea idea de que el bien y el mal plasman en primera instancia su batalla en nuestro imaginario. Postula que "el misterio de Satanás es inseparable del misterio de la vida. Decir que el Diablo existe es reconocer su parte, hecha de células, de nervios, de sangre. Estudiar al Diablo es estudiar la vida, mezclada con el sexo y la muerte"... (Vincent; 1997)
A través de los diferentes enfoques literarios podemos ver como una las representaciones más comunes concernientes al mal han sido las de concebirlo como encarnado en algún tipo de ser. El mal, como el bien en la figura del Kristos, también se hace carne para habitar entre los hombres. Así vemos como un Mandinga, una Salamandra, el Familiar, un Lobizón, un Mefistófeles, o el mismísimo Diablo a secas son personajes que intervienen en la cotidianeidad de los actores sociales, exacerbando en estos todo tipo de sentimientos y sensaciones típicamente humanas como el odio, el temor, la traición, la venganza, la ira, la pereza...
Manifiesta G. Durand (1993) que "el Diablo forma parte de nuestro saber mítico y, como tal, se corresponde con las estructuras elementales del imaginario de los hombres"...u
Un párrafo aparte para el investigador, profesor y por sobre todas las cosas amigo inolvidable que tanto influyó para que nos decidiéramos, a partir de su cátedra de Formas de la Conciencia Social, cátedra esta hoy conducida por nuestra directora de Tesis, a introducirnos por completo en las problemáticas referentes al universo de lo mítico, de lo mágico, de lo religioso, nos referimos al licenciado Buenaventura "Tura" Terán.
A continuación trataremos sobre algunas creencias, que, a nuestro entender, tienen el papel perpetuo de actualizar la idea de Mal, dentro de variadas tradiciones religiosas
El diablo como encarnación del mal
Considerando lo dicho en el punto anterior, acerca de la simultaneidad que en el pensamiento religioso judeocristiano se da entre la creación y el origen del mal, es posible notar que en muchos mitos este curioso y sempiterno personaje, el Diablo, parece intervenir cuando el Dios ha culminado la creación, con las más intensas intenciones de crear malestar, desavenencias, y a la vez apropierse de la más (im) perfecta creatura: el Hombre.
Durante una investigación previa, como mencionamos anteriormente, determinados entrevistados afirmaron temerle, en demasía, al Diablo, y el contenido de estas conversaciones fueron estimulando nuestro interés en la temática, pero en grado más específico.
Así como en nuestra investigación son analizadas e interpretadas diferentes representaciones del mal a partir de determinadas tradiciones religiosas, donde puede este mal estar encarnado o no en la figura del Diablo. Por otro lado, existe en la cultura popular, en el folklore, todo un imaginario social sobre el diablo, con el que estamos ya familiarizados en nuestra vida cotidiana, cuestión que no nos atañerá en esta investigación pero que no podemos dejar de hacer una breve mención. La "persona del maligno" se encuentra presente, por fuera de la religión, en una gama por demás extensa de representaciones de
nuestra vida cotidiana, en manifestaciones de la "cultura joven", en el arte, en el deporte, en el diálogo cotidiano, etc.y :
U los Rolling Stones son conocidos universalmente como Their Satanic Majesties,
U Black Sabbath, la banda de Ozzy Osbourne, en los escenarios realizaba una especie de misa negra o aquelarre;
U Iron Maiden tiene en todos sus shows un demonio como mascota - Eddie -,
U la banda inglesa Led Zeppelin - en su tema "Escalera al Cielo" hace alusión al Infierno, donde quieren encontrarse con Satán;
U los australianos de AC/DC con sus archiconocidas "Autopista al Infierno" y "Campanas del Infierno",
U y en la actualidad hay un personaje que concentra la atención de los sectores más puritanos de su país: Marilyn Manson quien se considera un continuador de Nietzsche, de Anton La Vey y de Aleister Crowley a quienes considera como sus grandes influencias porque todos ellos "han sido anticristos a su manera"; por lo visto él desea seguir sus pasosw , son algunos de los casos de los más conocidos)
en los cómics, donde existen personajes de tintes demoníacos que pueden ser buenos o malignos según las circunstancias: Loki (con orígenes en el medio hermano "travieso" del Dios
Sentimos como indica uno de los temas más reconocidos de los Rolling Stones una "simpatía por el Diablo".
No es incierto señalar que muchas, o la mayoría, de las concepciones que manejan los actores sociales sobre determinados elementos o personajes teofánicos devienen directa o indirectamente de la religión - hogar esta de los más dispares conceptos e intrincados sistemas de símbolos y creencias -, más allá que puedan encontrase en situaciones no propiamente religiosas.
Evidentemente, el Diablo o sus distintas manifestaciones, no aparece de la nada en la vida de los actores sociales. Existe, por lo tanto, una profunda red de significaciones – tradiciones, creencias, cuentos, mitologías, leyendas - que contribuyen a otorgar presencia cotidiana a esa figura.
Dios y Diablo como agentes opuestos y complementarios.
En el Cristianismo, así como en las religiones monoteístas emparentadas, como el Islam y el Judaísmo, Dios es concebido como un ser supremo (expresión que implica que no hay nada por encima) en el seno del cual se concentra todo lo divino..." Esta definición perteneciente a H. P. Blavatskyk no hace más que plantear cual puede ser el alcance del poder de la divinidad dado que se encuentra por encima de toda su creación; sin embargo de toda su creación sólo los hombres le rinden adoración y culto, es más son los únicos que saben de su existencia.
Podemos ir estableciendo algunas cuestiones básicas para el desarrollo de nuestra investigación:
En nuestra cultura conviven religiones y diversos grupos religiosos que postulan la existencia de un ser o demonio con capacidades y cualidades extraordinarias - cuasi divinas - llamado Diablo o Satanás, el cual, acompañado por un interesante número de acólitos, es el causante de los problemas que hay en el mundo y en los hechos de la vida cotidiana de los actores sociales, es más es el instigador de los pecados que cometen los mismos. Pero también es el libro de la mayoría de los cristianos, y en parte de los judíos, La Biblia, el que enseña que Dios es uno y Todopoderoso.
Pareciese, en una lógica por demás de dualista, que el mundo en general, y especialmente en el mundo netamente ‘cristiano’, existe la idea de que las cosas buenas de la vida proceden de Dios y las malas del Diablo o Satanás, es como si existiese un Dios bueno y uno malo compitiendo por los destinos de los hombresm .
El antropólogo argentino Fernando Schwartz sostiene, acerca de cómo puede pensarse la relación hombre /Dios /Diablo, que las religiones monoteístas no poseen carácter "cósmico"; estas hacen "al hombre medida de todas las cosas, terminan en el individuo separado del resto de la creación... el vínculo religioso se reduce al que une al hombre con Dios"(F. Schwartz; 1999) Las posturas "cósmicas"m critican del monoteísmo esa tendencia de desacralizar el cosmos y de considerar a los demás reinos de la creación - el resto del animal, el vegetal, el mineral y algún otro recientemente descubierto - como yermos y sin "alma", entendida esta cómo el espíritu de trascendencia que poseen las cosas. El antiguo concepto alquímico de "Uroburos - alma del mundo -, afirma Eliade, es desechado porque el hombre es ahora, por designio divino, el nuevo amo de la creación. Leemos así en el Antiguo Testamento que: "Dios dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que mande a los peces del mar y a las aves del cielo, a las bestias, a las fieras salvajes y a los reptiles que se arrastran por el suelo... llenen la tierra y sométanla..."(génesis 1 26 - 28) Dios de esta manera , según ese punto de vista, "descansa" pero sigue creando el universo a partir de las manos de los hombres, es decir su máxima creación.
Ahora, siguiendo el pensamiento de Parménides, el mismo Schwartz postula que si Dios, el Ser - Alá, Jehová, Yavhé. Elí, Jesús - Es, el No Ser, categoría en la que podríamos colocar al Diablo, al Anticristo o a cualquier "persona" que se oponga por antonomasia a ese Dios, no puede ser, "por lo tanto su contrario será siempre un opuesto, extraño a el, y nunca su complementario..." (Schwartz; idem) Bajo esta óptica Dios, el absoluto, es ser y no ser a la vez, es la superación de sus propias falencias, es la virtud por sobre el error, es el bien por encima del mal. Es el absoluto en contraposición a la nada.
Si el Dios absoluto es entonces la síntesis del caos y de la creación... ¿por qué el Diablo?
Indefectiblemente nuestro pensamiento, si partiese desde un punto de vista religioso, no estaría preparado para entender esa síntesis Divina, escapa a nuestra razón occidentalista de los "pares de oposiciones", del "dualismo" que necesitamos en nuestra vida religiosa cotidiana para definir el mundo que se muestra ante nuestros ojos: es blanco lo que no es negro, es hombre lo que no es mujer, es padre lo que no es madre, es bueno lo que no es malo, donde cualquier valor por fuera de estos cánones es visto como una anomalía; pero la presente es una tesis antropológica, por lo que intentamos, con una mirada de idéntica índole, de tornar inteligible lo aparentemente ininteligible, porque ese es el papel de nuestra disciplina como ciencia social: tornar racional lo que a simple vista aparece como inentendible.
Suele verse al Diablo - o como se lo quiera llamar - como la figura del No Ser, el que no es todo lo bueno y magnificente que es Dios; él es el pecado, es el mal, el caos, la soberbia, la lujuria, el deseo desenfrenado, lo impuro, lo que libera en un sentido - de Dios - pero esclaviza en otro - para él -; no podemos concebir bajo ninguna circunstancia que tanto el bien como el mal sean producto de ese Absoluto primordial, de ese Dios Uránico que creó el cosmos y se echó a descansar; como vemos en Schwartz aparece en escena un personaje solapado hasta el momento, un actor de reparto que por querer ser el Ser, es decir el actor protagónico de la Odisea del Universo, es castigado y condenado a pertenecer por los siglos de los siglos en la categoría opuesta, en la de No Ser, no ser el bien, la pureza, la bondad, la sabiduría, el amor, el orden.
Aparece así la figura del Demiurgo, esa especie de Dios con más atributos humanos que divinos, que es condenado por causa de su ambición a permanecer en el mundo que desde el comienzo de los tiempos contempló hacer por el Uno. "El Demiurgo recuerda constantemente al hombre lo que sucede cuando uno se separa de la esencia del Ser, cuando se pretende ser lo que no se es" (Messadié; 1993)
En los sistemas de significaciones el mal posee vida propia. Es libre, independiente y opera a su antojo. No depende más allá de su propia voluntad.
Comienza aquí la historia del Diablo y su relación con los hombres... .
"Gloria y loor a ti, Satán en las alturas
del cielo, donde, y en las honduras
del infierno, en donde, vencido, sueñas en silencio..."
(Baudelaire; "Plegaria")
El Diablo
En las grandes religiones monoteístas, afirma entre otros Eliade, se da un proceso de carácter dialéctico; todo elemento teofánico debe tener su opuesto, así como toda fuerza provocará una reacción que se le oponga. Este es el papel del Diablo en las grandes religiones del antiguo y medio oriente, aún en las premosaicas, el de opositor. Dios da la vida, él es el Sr. De la muerte; Dios es justicia, él es el Caos total. Citaremos algunos ejemplos, extraídos de mitos, relatos folklóricos y diversos textos religiosos.
Para las religiones semitas Lucifer es el más hermoso, el más sagaz y astuto, el más omnipotente y orgulloso de los ángeles del Señor, también es el portador de la sabiduría – Lucifer significa portador de luz y la luz siempre ha sido asimilada a la sabiduría (por los cristianos especialmente), hecho que hace que el nombre sea bastante paradójico -. Coinciden en todos los casos en que se reveló ante decisiones divinas, faltó a la obediencia del todopoderoso, y este lo condenó de por vida.
En sus orígenes, Satán no era sino un funcionario celestial menor que tenía como tarea obstruir las buenas intenciones de los humanos, con el advenimiento del cristianismo este fue equiparado a Lucifer, rey de los ángeles caídos, según lo describen las escrituras apócrifasl ; se encuentra prácticamente ausente en el Antiguo Testamento. En quince ocasiones, señala G.Quevedo, aparece claramente identificados .
En el conjunto de los escritos de Qumran hasta ahora encontrado aparece el nombre Satán cuatro veces. Mastema no aparece como nombre propio del príncipe de los demonios, sino como calificativo de Belial, divinidad cananea, un daemon del mundo subterráneo. El concepto de Belial representa la personificación del Mal. Angeles y demonios en la mayor parte del vejo testamento son lo mismo, se confunden; ambos sirven a Dios, para bien o para mal.
El contacto con los babilonios insertó - casi seguramente - en la religión judía sus legiones de demonios. En el libro de Enoch - texto intertestamentario - los demonios son los inventores de la brujería, la astrología, la adivinación y de pecados como la fornicación y el sexo malintencionado. Estos ángeles malignos si tenían sexo y lo ponían en práctica hasta con la primera familia - Eva también fue amante de un íncubo -.
Previo a la aparición del cristianismo encontramos en Jerusalem un grupo social conocido como los esenios; estos vivían refugiados en monasterios, llevaban una vida por demás de modesta y promulgaban el amor a Dios por sobre todas las cosas. Su fraternidad estaba en Qumram, a orillas del mar Muerto. Creían en la inmortalidad del alma, dividían tajantemente el Cielo del Infierno, creían en la eficacia del bautismo y hablaban de la existencia de un Ángel de las Tinieblas. Como vemos una serie de creencias que bien podrían haber "contaminado" a los primeros cristianos - o hasta el mismísimo Jesús -.
Como vemos la relevancia de nuestro personaje hasta la aparición de nuestro personaje no pasa de tener un valor nominal o hasta casi nos animaríamos a decir "folklórico". En los evangelios - producto de los primeros evangelistas del cristianismo - la historia es muy distinta que en Viejo Testamento. Los demonios ocupan un sitial de consideración y Jesús se encarga de combatirlos. Satanás y Jesús se conocen, son "hermanos" - son hijos del mismo Padre -, durante 40 largos días el primero tienta al otro en el desierto, en duelo sin precedentes, no hay sangre, no hay forcejeo, solo diálogos y provocaciones mutuas. Ganará el segundo, pero el primero venderá cara su derrota. "El hijo del Hombre que se encarnó hasta el punto de aceptar la muerte - la vida es la muerte - no podía evitar el juego diabólico de los procesos oponentes...". (Vincent; 1996)
Todos coinciden en la creación divina de Luciferj , pero ya que todo viene de Dios, ¿ocurre lo mismo con el Mal? Si Dios es todo bondad, parece imposible que el mal provenga de Él, y entonces se comienza a gestar la idea de que aparte del hombre, el universo exige un responsable del mal. La voluntad del Mal es una no-voluntad del Bien. Pero no fue Dios quien le dio a Satanás la no Voluntad..." (Vincent; 1996)
Nuestra Visión de Diablo
La visión que tomamos para el desarrollo de la investigación está vinculada en gran medida a la representación del diablo que aparece en los libros tenidos por sagrados por judeocristianos y musulmanes; visiones estas que contemplan que mucho antes de la creación del mundo físico, en la alborada de los tiempos, Dios creó el mundo espiritual habitado por ángeles; estos eran - o son aún - seres racionales y bondadosos, a quienes él les ha dado, además del raciocinio, el libre albedrío y diferentes facultades, similares a las nuestras, pero más perfeccionadas.
Según el Apocalipsis, antes de la creación de nuestro mundo, ocurrió una tragedia en el cosmos de los ángeles. Cierta cuota de estos, encabezada por Lucifer, uno de los espíritus más próximos al Supremo, se insubordinó rebelándose contra Creador (Pancrator)h . El Apocalipsis de Juan narra de la siguiente manera este acontecimiento: "Y se declaró la guerra en los Cielos: el arcángel Miguel y sus Angeles luchaban contra el Dragón (el diablo), y el Dragón y sus ángeles se batían contra ellos. Pero estos fueron derrotados y no se encontró más lugar para ellos en el Cielo. Y fue derribado el gran Dragón, el antiguo áspid llamado diablo o satanás, tentador de todo el universo, y fue tirado abajo, a la tierra junto con sus ángeles" (Apocalipsis, 12:7-9).
Nuevamente vemos como uno de los ángeles superiores, portador de la luz divina, se alejó por orgullo, por soberbia de su Creador y se hizo lúgubre, adalid de las tinieblas. Quiso igualarse a su Creador, tener Su gloria y Su omnipotencia.
Saber como se conceptualiza y que representa para los actores sociales el Diablo, Lucifer, Satán o cualquiera de sus manifestaciones o personificaciones, es la incógnita que movilizó nuestro trabajo de investigación. Si nos preguntasen quién es él, en este momento de la investigación, diríamos que: "es aquel ser/representación inmaterial y eterno, en el imaginario simbólico de los actores sociales, que se opone por todo concepto a lo que representa él Dios - para los judeocristianos y para otras religiones que comparten la existencia de un enemigo eterno, multifacetico y (casi) todopoderoso, cara visible del pecado y el tormento – considerado como único, creador de los cielos y la tierra, dador de la vida y figura del bien por excelencia"... (Maurantonio; "Etnografía del Mal"; 1999)
Pero... serán estas las manifestaciones de las que darán cuenta los actores sociales seleccionados para nuestra investigación? De aquí en adelante serán ellos los que nos tendrán que proporcionarnos las respuestas.
Algunas Consideraciones sobre la encarnación del mal
ería imposible - e irresponsable - intentar a esta altura de la investigación arrojar algún tipo de conclusión o de resultado. Aún falta recorrer un camino bastante "largo y sinuoso", pero a esta altura del trabajo nos gustaría dejar en claro algunos puntos que nos han resultado significativos y creemos que guiarán nuestro trabajo hacia el total desarrollo de los objetivos que nos hemos planteado desde el comienzo del mismo:
Nos sentimos por demás de alentados para continuar con nuestra investigación. Todavía quedan demasiadas cosas por decir sobre el tema; sólo hay que estar dispuestos a escuchar lo que expresan los verdaderos artífices de la historia: Los entrevistados.
Representaciones del Mal. Cultos de pertenencia. Ejes de la investigación. Apreciaciones al tema. Las representaciones del Mal en las diferentes tradiciones religiosas
Análisis de los relatos de nuestros informantes
n el siguiente capítulo se analizarán las representaciones sobre el mal, sobre el Diablo y sobre las manifestaciones de estas dos categorías, partiendo del discurso de los informantes entrevistados, integrantes estos de distintas vertientes religiosas; se hará además referencia a los cultos o tradiciones religiosas a las que pertenecen.
Antes de proceder con el análisis propiamente dicho creímos absolutamente necesario realizar una breve reseña, a manera de introducción, de los cultos o movimientos a los que ellos, nuestros informantes, pertenecen para poder así tener una visión más clara sobre las opiniones y apreciaciones vertidas.
Los cultos de pertenencia de los entrevistados
Los ejes de investigación
Para el análisis de las entrevistas, como anteriormente hacíamos mención, decidimos plantear tres ejes ordenadores que estructuran el análisis en torno a las distintas representaciones del mal, sin embargo, antes de abocarnos al mismo quisiéramos hacer mención de las siguientes cuestiones:
1. - en algunos casos pudimos encontrar "amigos entre los informantes y entre los informantes, amigos", pero en todos los casos jugó a nuestro el desarrollo armónico y ameno del trabajo, amén de la buena disposición de los mismos;
2. - partimos de la condición sin equanom de que los verdaderos protagonistas de toda nuestra investigación eran los actores sociales que nos prestan su voz y sus ideas;
3. - no planteamos los ejes ordenadores como ejes "apagados" y estancos, sino que lo hacemos para hacer más presta y ágil la tarea de interpretar el por qué de tales o cuales manifestaciones o visiones temores. Jamás intentamos apartarnos del paradigma hermeneútico;
4. – como suponíamos en el preámbulo del trabajo del trabajo de campo, fueron muchos los interrogantes que nos quedaron abiertos;
5. - descubriremos que los 3 ejes ordenadores elegidos son mucho más complejos de lo que conjeturábamos. Las divisiones que planteábamos se interrelacionaban constantemente, no tenían carácter de estructura vallada.
Estos han sido los ejes seleccionados:
El Mal
Así como al hablar de Diablo nos encontramos con las más diversas posturas, sucede lo mismo cuando se postulan las apreciaciones sobre el Mal.
Los católicos romanos filosóficamente se apoyan en la idea de que el mal en sí no tiene existencia y que en lo que en realidad la tiene es la negación del bien, como afirma el padre Alberto: "el mal desde el punto de vista filosófico no existe. Lo único que existe es el bien... el mal sería la negación del bien... siempre se necesita de un bien para hacer de él un mal... lo malo es la acción... no voy a ir a robar una víbora para que me pique"...
Religiosamente sostienen la tesitura de que el mal es la resultante del pecado, entendido este como un acto de desobediencia a Dios como también señala Alberto "desde el punto de vista religioso es producto del pecado, de la desobediencia entendida como falta de amor a Dios".... Sin embargo, dejan ambos sacerdotes bien en claro que el comete el pecado, la falta, o como se quiera llamar, es el hombre; Satanás no introdujo ningún mal en el mundo: "el mal no es producto de Satanás, es producto mío, del hombre"... (Alberto)
"Yo pienso que los hombres somos los que llevamos muchas cosas del mal, algunos con buena voluntad; que haya gente malvada como tal"... (Tomás)
Uno de los sacerdotes, Alberto, hasta se toma tiempo para dejar marcada la diferencia de la iglesia católica con otras sectas que ante cualquier error o equivocación meramente humana ven la influencia del Diablo: "si siempre que pasa una cosa mala le echamos la culpa al Diablo caeríamos en el boludismo de muchas sectas, uy si mato un pobre tipo, si me c... una pendeja o si me tiro un pedo fue culpa del Diablo. Siempre el pelotudo soy yo"...
Y acá tenemos el claro ejemplo de los evangélicos, que sí aseguran que el mal fue insertado en el mundo por el "maligno", que sin su intervención el pecado no hubiese sido posible, como dice Susana "es el Diablo el que convence al hombre a cometer pecados, por lo que el mal viene de él... Jesús pagó muriendo en la cruz por los pecados de Eva, quien fue tentada por el Demonio en el Jardín del Edén"... También arriesga afirmar que "el mal reinará en el mundo cuando venga el reino del anticristo, de las tinieblas"...
Con idéntica posición encontramos a los miembros de la Iglesia de Jesucristo; "el Diablo es el creador del Mal" afirman, otorgándole de esta forma facultades creacionistas al enemigo de Dios: "todo lo que es malo en el mundo viene del Diablo... el es creador del Mal... el Diablo evita que se haga la voluntad y los buenos deseos de Dios"...
El judaísmo, como hermano mayor del catolicismo, prefiere definir el bien - basándose en los evangelios "(el Mal) es lo contrario al bien... amarás a tu prójimo como a ti mismo dicen los testamentos, significa que no le harás al otro lo que no te gusta que te hagan a vos... por ahí podemos entender el concepto del mal"... -, señala además el Rabino Mario que el mal siempre es la ausencia del primero; los malos actos son responsabilidad directa de los hombres: "las cosas que florecen son gracias al hombre y todo lo que se mutila también" dice el rabino. Con respecto a la suerte que correrá cada uno en el final de los tiempos también coincide con el catolicismo, y a la vez se distancia de los evangélicos, al pensar que son las obras las que salvarán a los seres humanos y no la fe en si misma "hay modificar lo malo para bien... el hombre sólo se salvará por sus actos"....
Jorge, representando a los católicos liberales también cree que el mal es producto de los hombres, pero agrega el papel de la ignorancia de estos en los actos que cometen. Pero como afirma que el mal no viene del Diablo también señala que el bien no emana de Dios. El hombre es el que opta el camino a seguir, es el que hace uso de ese libre albedrío con el que llega al mundo: "lo que el hombre siembre es lo que recogerá: si es bueno recogerá buenos frutos, si es malo, ya sabe lo que cosechará... el mal viene de la ignorancia que a todos nos aqueja... el bien y el mal no vienen de Dios, desde nuestras primeras encarnaciones vamos puliendo nuestros defectos,... todos somos Dios desde que nacemos"...
Para la escuela Científica el mal no existe como tal, lo que si existe es el error voluntario o involuntario de los hombres. Creen, como los católicos liberales, en que las acciones equívocas son expiadas a través de continuas reencarnaciones a lo largo de los siglosj . En la Escuelita, dice Haydé, no se cree en la posesión demoníaca "sino que hablamos de incorporación de espíritus del error... las malas acciones son expiadas en continuas reencarnaciones... vos podés descubrir tu mediumnidad y de esta manera invocar a Dios para que te acerque los espíritus del bien y te enseñe a alejar los espíritus del mal"...
Nuevamente encontramos diferencias notorias entre las diferentes tradiciones. Mal ontológico e independiente de Dios, mal producto del libre albedrío de los hombres, mal como resultado de la ignorancia, mal introducido al mundo por el Demonio, mal que no es mal en sí sino que está más cercano al error, pero Mal al fin. Todos los grupos dan cuenta de que existen manifestaciones opuestas a lo que puede ser considerado como bueno. Algunas de estas manifestaciones aparecerán en el siguiente punto.
El Diablo
Para comenzar a profundizar en las ideas vertidas por parte de los entrevistados acerca de esta figura tenemos que ver en primera instancia que ésta está asociada a la visión que planteamos en el comienzo de la investigación: el Diablo aparecería como figura opuesta por antonomasia a la del Dios único.
Hemos podido localizar esta idea en el discurso de los representantes de la Iglesia Católica Romana, en la Iglesia Evangélica y en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ni los Católicos Liberales ni los espiritistas consideran su existencia y es posible inferir que en el Judaísmo sólo posee un valor nominal.
Nos afirma el Padre Alberto que el Diablo "Es algo revelado, aparece en la revelación (Apocalipsis),... como está planteado en la revelación es un ser... dentro de los seres espirituales estaría este Diablo... sería uno de los ángeles más altos que se reveló contra Dios. Estos ángeles tienen un conocimiento distinto al nuestro, un conocimiento directo de Dios"..."no es un Dios como en otras religiones: es un ser creado, en pugna entre Dios y los hombres" ; por su parte el Padre Tomás señala que él personalmente cree en la existencia del demonio: "Yo creo, y es así, haciendo la escala desde un punto de vista filosófico, no teológico, seguramente exista el Diablo, filosóficamente hablando, no teológica porque teológicamente no hay duda... es posible que exista un ser intermediario mucho más poderoso que nosotros, porque es espíritu sólo, por lo que podría hacernos cualquier cosa, pero está sometido a Dios" ...
En determinado momento de la entrevista, el mismo Tomás, se anima a arriesgar una posible postura por parte del Rabino: "Creo que si consultás a un rabino también te lo va a remarcar. Tanto en el antiguo como en el nuevo testamento aparece la figura del Diablo, del mal personificado en su figura"..., cuestión que sin saber refutaría el Rabino Mario señalando que: "se menciona en la Biblia a Satán, pero esa concepción del Diablo en el judaísmo no existe. Satán no es una imagen diabólica... desde el judaísmo utilizar constantemente la figura del Diablo como personaje sería una muy mala utilización" (judía)...
Dentro del judaísmo no pudimos observar ninguna idea rotunda de visión de Diablo en el discurso del rabino; si señala que en la Biblia es mencionado un ángel que se rebeló a Dios (Lucifer), pero no es considerado como una figura de corte "diabólico" - cosa que consideraría en su religión como una muy mala utilización -. Tampoco cree en la existencia de algo o alguien, como el "Anticristo" cristiano - valga la redundancia -, que sea la antítesis de Dios. En el judaísmo la figura de Dios es tan absoluta que es imposible pensar en un oponente a él; "Dios es el Altísimo, el Potentísimo, el Eterno, el Santo... aquel ante quien toda creatura no puede permanecer sin pavor, pues el peso de su gloria aplastaría la creación... es el que hace existir" (Joannes; 1982)
Nos confirma el rabino que "no existe una figura como la del anticristo o el demonio como en los católicos. Dentro de nuestras fuentes no podés encontrar algo que esté totalmente opuesto o que sea la antítesis de Dios"...
Siguiendo con las afirmaciones de los sacerdotes católicos observamos que En el artículo 395 del Catecismo de la Iglesia Católica lo siguiente: "Satán no es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura.. y aunque su acción cause grandes daños - de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física - en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia... el que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio"...
Esto implica nada más y nada menos que para el Catolicismo la existencia del Diablo tiene un estatuto de realidad innegable.
Por su parte, los "Mormones", como grupo sectarioh de tintes milenaristas, basándose literalmente en los escritos apocalípticos, están confiados que cuando acontezca el fin de los tiempos el Señor destruirá al que en los albores de la existencia fue el más grandioso de sus ángeles Lucifer - Satanás y a su obra y que a partir de esta catástrofe la tierra morirá pero será vivificada nuevamente; en una parte de la entrevista los informantes afirman que como "dicen los textos sagrados "Satanás y sus demonios reinarán en este mundo antes de la venida final de Jesucristo... este lo vencerá y lo encadenará por más de mil años, así lo dice el Apocalipsis"...
En ningún momento ponen en duda la existencia del Adversario, al que le adjudican, entre otras cuestiones, tareas propias de los hombres, como por ejemplo la creación y fundación de su propia Iglesia, el reinado en la Tierra, es más, el fue quien creó el Mal entre los hombres: "todo lo que es malo en el mundo viene del Diablo... el es creador del Mal... hay que tener cuidado de no seguir sus órdenes o tentaciones, porque el que no sigue a Dios sigue al Diablo, porque le hace caso a los malos espíritus.... Amplían también señalando características físicas del Diablo caracterizándolo como "grande y repugnante", pero más allá de esto es considerado como parte esencial del "plan divino" de la creación, admitiendo aparte que goza de una determinada jerarquía: "El demonio es también un hijo espiritual de Dios y tuvo hace mucho tiempo una autoridad muy grande entre las creaciones del padre... un día se reveló contra la autoridad de su padre junto a otros espíritus rebeldes... Dios los expulsó de los cielos y les negó la posibilidad de poseer un cuerpo terrenal como el nuestro... la tarea del Diablo es tentar a los hombres para que los sigan en su eterna condena y desobedezcan a la voz de Dios"...
Este hijo espiritual es, a partir de su desobediencia, según el relato de los jóvenes Elders (indicando que son palabras indudables dado que están en libro del Mormón) "el principal anticristo es Lucifer... Lucifer era un gran y poderoso ángel hasta que cayó y se convirtió en Satanás... Satanás es el que tienta a los hombres para que pequen contra Dios"
Los evangélicos reconocen sin duda alguna la existencia del Diablo y ven a él como el enemigo acérrimo de Dios, o por lo menos eso deja entender el relato de Susana: "claro que existe. Es un gran ángel que quiso ser similar o mejor que Dios y que sin dudas hubiese querido ser hombre... Dios lo venció por la resurrección de su hijo Jesucristo, es decir cuando se hizo hombre"
Como entre los católicos la existencia del diablo pasa a ser vista como cuasi obligatoria (dogma) para todo creyente: "el que no cree en el Diablo no cree ni obedece la palabra de Dios, se manifiesta en rebeldía"
En los seminarios de Estudios Bíblicos "Todos los estudiantes de la Biblia deben estar de acuerdo con que el diablo tiene las siguientes característicase :
1. Se opone a Dios
2. Es muy poderoso y se manifiesta en muchas formas.
3. Afecta la personalidad misma de todo hombre y mujer y ha causado estragos a través de toda la creación.
4. Unicamente Cristo pudo vencerlo.
5. La muerte de Cristo fue esencial para esta victoria.
6. Finalmente, el diablo será destruido por completo"...
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