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Félix Adam: Desarrollo humano, pedagogía y andragogía (página 2)




Partes: 1, 2

 

B. LA CIENCIA DE LA EDUCACIÓN Y LA ANDRAGOGÍA SEGÚN FELIX ADAM

La polémica Andragogía vs. Pedagogía

Para Adam la Andragogía enfrenta el reto de estructurarse, es decir de ocupar un espacio cultural en el mundo de las ciencias, frente a aquella que lo monopoliza, que es la Pedagogía en cuanto ciencia de la educación. El problema no es sólo epistemológico, es decir relativo a la división y organización de las ciencias, sino también socio-político. La andragogía enfrentará un fuerte cuestionamiento y hasta rechazo de parte de sectores de la comunidad científica pedagógica. De aquí que se vea obligado a definir o deslindar la Andragogía frente a la Pedagogía. Este deslinde es tanto un problema epistemológico como estratégico político.

Veamos primero la argumentación epistemológica que nos permita entender la postura de Adam. Para él la Pedagogía ha concebido su objeto de estudio, la educación del ser humano, como "un proceso por el cual la sociedad forma a sus miembros a su imagen en función de sus intereses". Esto implica que la educación se concibe como un instrumento de transmisión, modelaje, e imposición orientado a moldear el comportamiento del niño y del joven como modo de preparación para la vida adulta. La educación terminaba entonces con la juventud.

Detrás de esta práctica estaba el supuesto de que "la capacidad de aprender era posible únicamente durante los primeros años de la vida del hombre." La pedagogía, argumenta Adam, surge como ciencia sentando sus bases y reafirmando sus conceptos en función de esa concepción educativa. Lo teóricos, continua Adam, trataron la educación en un marco restringido, sin profundizar sus alcances ni interpretar sus perspectivas en toda su amplitud.

En la medida en que en la época contemporánea se reconoce que la "el hombre comienza a educarse en el vientre materno y termina con la educación con la muerte .. este proceso exige una nueva formulación científica de la educación" del ser humano. La corriente de educación de adultos se desarrollo como práctica diferenciada de la pedagogía reinante referida la niñez, se plantea la necesidad de convertirla en un área de estudio y práctica basada en la ciencia. Para algunos se trataba de ampliar el concepto de pedagogía de modo que se refiriera a todos los aspecto de la vida. Habría así una pedagogía de la niñez y una pedagogía de la adultez.

Adam piensa que no es posible extender el ámbito de aplicación de la pedagogía más allá de la adolescencia, es decir más allá de los limites a los que da lugar su origen: La pedagogía nace como una ciencia que estudia los procedimientos más adecuados para formar al ser humano en un momento dado de su existencia. Todo lo que ella deriva, su contenido, sus principios, métodos, etc., se formulan en función de conducir a un ser en desarrollo, un ser en evolución: el niño. Por lo tanto, es imposible, sino utópico, querer reformular una definición pretendiendo extender la acción de la Pedagogía más allá de la realidad que ella interpreta y estudia como ciencia.

Lo que está implícito en esta argumentación es que al constituirse la pedagogía, teórica y prácticamente, en torno a una etapa de la vida, sus propósitos, métodos, categorías teóricas y prácticas, reflejan tal objeto y no nos permiten captar y trabajar las peculiaridades de otros objeto, es decir de otras etapas de la vida. Como resultado tenemos un aparato teórico y práctico inadecuado para entender y trabajar con el adulto; el resultado neto es tratarlo como niño.

Para apreciar en su justa perspectiva el razonamiento de Adam es necesario comprender su concepto de el niño como hecho pedagógico, de la escuela como agente socializador de la niñez y, en consecuencia de la naturaleza de la teoría y la practica educativa pedagógica. Adam caracteriza la Pedagogía de una forma muy particular y como veremos muy cuestionable. Para él el sello característico de la pedagogía se desprende de las características biosicosociales del niño y de las tareas que la sociedad pone sobre la escuela, a saber la socialización del niño es decir imponerle ciertos patrones de ser y actuar.

El concepto del niño como hecho pedagógico

Para Adam el niño "y por extensión el adolescente" es una realidad concreta y dinámica diferente al adulto biológica, psicológica, ergológica y socialmente en estructura y comportamiento.

Psicológicamente, el niño no tiene capacidad de mando sobre sí mismo, su personalidad es un apéndice de la del adulto y toda su conducta gira alrededor de la vida del adulto"

Socialmente, el rol del niño no conlleva responsabilidades desde el punto de vista económico y cívico y no contribuye inmediatamente y directamente a satisfacer las necesidades de la sociedad.

El concepto de la sociedad con relación al niño, la pedagogía como hecho social

Debido a estas limitaciones del niño y del adolescente, la educación tiene que tener un carácter impositivo de modelos establecidos para el logro de fines o propósitos predeterminados. La educación es "mediación entre generación y generación", "transmisión de bienes", "imposición de valores", "preparación del niño para la vida". El papel del proceso pedagógico es formar la personalidad del niño y del adolescente.

El concepto de la educación de los niños, la pedagogía como ciencia y tecnología

"Por lo tanto, la pedagogía como ciencia, estudia esa realidad y emplea los medios adecuados para hacer posible que el acto educativo imponga patrones de la vida adulta de una generación madura a una generación en formación."

La distinción que Adam pretende hacer entre Pedagogía y Andragogía es tan radical que llega a sugerir que la educación de los niños es más adiestramiento y proceso de domesticación que lo hace apto para vivir gregaria o independientemente como ser humano, que educación en sentido estricto. Dice al respecto: "? solamente el hombre puede ser educado, pero es preciso adiestrarlo primero: El hombre debe adquirir primero aquellas habilidades requeridas para generar conocimientos. La obtención de habilidades constituye el adiestramiento, No es educación. Enseguida el hombre debe aprender la manera de usar estas habilidades para generar conocimientos y poner éstos en práctica para satisfacer sus necesidades. El uso de las habilidades es educación." Cuando Adam ilustra con el ejemplo de la lectura su idea de la oposición entre pedagogía y andragogía se revela con claridad: "aprender a leer es adiestramiento, pero decidir qué leer o por qué leer es educación."

Adam llama a este periodo educativo en lo niñez "adiestramiento" "en el sentido de condicionarle determinadas formas de conducta e imponerle esquemas mentales a la medida de nuestro pensamiento y reactividad emocional" debido a "una actitud paternalista, que entraña una forma tácita de coartar la educación dentro del más amplio sentido de libertad." El niño es "moldeado" deliberadamente en sus estructuras psicológicas con ideas y patrones que el adulto elabora a su medida y antojo "para estructurar la personalidad del niño a su capricho o semejanza."

En contraposición a la pedagogía, la andragogía "no es ya una educación a imagen de una sociedad; sino de otra que responda a los intereses del educando; de una educación en función de su racionalidad humana."

La educación el adulto en conformidad con lo que caracteriza esta etapa ya no puede imponer patrones preestablecidos, ni trasmitir conocimientos, ni de forjar ideales de vida que pertenecen a alguien, llamase familia, sociedad o Estado, sino enriquecer la conciencia del hombre en términos de su propio destino. Es el adulto, sujeto de la educación quien acepta o rechaza, es decir, decide, en base a sus propias experiencias e intereses como individuo, la educación que se le imparte."

Adam sugiere pues que reservemos el nombre de Pedagogía para la ciencia que se ocupa de fijar las normas de la educación de niños y adolescentes. Esta recomendación de Adams iba en contra de la tendencia que él criticaba pero que resultaba dominante en el mundo académico, a saber, concebir la Pedagogía como ciencia de la educación que tiene como objeto no una etapa particular del desarrollo educativo sino el desarrollo mismo.

Por eso la Andragogía tiene que constituirse primero delimitando su objeto de estudio y practica trasformativa; el hecho andragógico, a saber, la adultez "como realidad diferenciada que exige interpretación u orientación propias."

Contribución de Félix Adam al desarrollo de la teoría-practica de la educación teoría-practica de la educación latinoamericana

A nuestro modo de ver hay cinco grandes contribuciones de Adam al desarrollo de la teoría-practica de la educación latinoamericana:

1. La propuesta de Adam sobre la clasificación de las ciencias de la educación

La Pedagogía, para Adam se refiere pues a un momento especifico dentro del proceso larga duración del aprendizaje y desarrollo humano. Para la ciencia mas general que comprendería ese proceso de larga duración Adam propone el nombre de "Antropogogía", es decir guía o conducción del des desarrollo del hombre. La define pues de este modo: "es la ciencia y arte de instruir y educar permanentemente al hombre en cualquier período de su desarrollo psicobiológico en función de su vida cultural, ergológica y social.

La Antropogogía comprendería dos ciencia particulares, la Pedagogía como estudio y arte de la educación de la niñez "y por extensión de la adolescencia", y la Andragogía como estudio y arte de la educación de la adultez.

Para Adam la constitución de la Andragogía en una ciencia implica "ordenar, clasificar e interpretar hechos que conduzcan al establecimiento de un cuerpo de principios básicos que orienten su aplicación racional en el campo que es su objeto de estudio". El punto de partida para la constitución de la Andragogía en una disciplina científica es la delimitación de su objeto de estudio, es decir del hecho andragógico: "En lo educativo hay un hecho tan dinámico, real y verdadero como el hecho pedagógico, es el hecho Andragógico. En el hecho pedagógico intervienen factores biológicos, históricos, antropológicos, psicológicos y sociales; igualmente, en el hecho andragógico los mismos factores y otros, como son: los ergológicos, económicos y jurídicos, condicionan la vida del ser humano. La Andragogía, considerada como ciencia, dispone de un hecho que conforma su punto de partida; esto es, una práctica fundamentada en sus principios teóricos y una aplicación orientada a los problemas característicos de la educación de adultos".

2. El concepto del adulto como hecho andragógico: la perspectiva interdisciplinaria

El hombre se hace adulto no por la yuxtaposición de un aspecto de su personalidad sobre los otros, sino por un proceso de integración de sus diferentes estados tanto biológicos, psicológicos y mentales, así como ergológicos, sociales y jurídicos El criterio fundamental de esa integración es la autonomía. En acuerdo con el norteamericano Malcon Knowles, Adam afirma que "ser adulto significa estar dirigido por sí mismo", La diferencia fundamental entre el niño y el adulto está referida la concepto de sí mismo ,,sólo cuando se es capaz de tomar decisiones y auto dirigirse alcanza la adultez." Pero criticando a Knowles, Adam señala, que esta autonomía no puede entenderse en el sentido meramente psicológico sino que deber abarcar todos los aspectos del ser humano que lo van conformando.

Biológicamente, se la podría definir como la plenitud vital a la que arriba en un momento dado de su existencia al alcanzar el máximo desarrollo de su fisiología y morfología orgánica. El adulto tiene una estructura corporal definitiva, biológicamente ha concluido su crecimiento. En lo sexual ha alcanzado la capacidad de la procreación.

Histórica-antropológicamente, esta enraizado en la propia historia de la humanidad, como individuo y como especie; es producto de una evolución cultura, social y económica que ha ido conformado su humanidad. El adulto se caracteriza en este sentido por su mayor experiencia, interés, racionalidad, capacidad de abstracción y capacidad para integra y aplica lo que aprende.

Socialmente, remite al rol, que conlleva responsabilidades desde el punto de vista económico, político-jurídico y cívico. El adulto forma parte de la población económicamente activa y cumple un rol productivo que lo capacita para bastarse a sí mismo y actuar independientemente en sus múltiples manifestaciones de la vida. Además adquiere responsabilidad jurídica y una ideología que le proporciona criterios sobre el orden económico y social que le permiten encauzar su actuar político y cívico, criticar y promover la renovación: "Cuando el ser humano actúa de acuerdo a una concepción de la realidad para organizar su conducta y resolver los variados problemas de su vida en comunicada, podemos decir que ha alcanzado su madurez social."

Psicológicamente, las funciones intelectuales, emocionales y conativas adquieren mayor intensidad, amplitud y funcionalidad lo cual permite que el ser humano adulto se haga autoconciente y pueda con ello asumir una actuación responsable de quien sabe lo que hace, por que lo hace y los efectos que deriva su conducta, tanto de su humanidad como de su particular individualidad ha adquirido una conciencia y ha logrado el desarrollo de su inteligencias. Posee un concepto de sí mismo como capaz de tomar decisiones y autodirigirse.

En resumen, la adultez es el momento de alcanzar la plenitud vital, pues en la adultez tenemos la capacidad de procrear, de participar en el trabajo productivo y de asumir responsabilidades inherentes a la vida social, para actuar con independencia y tomar nuestras propias decisiones con entera libertad a partir de una ideología y un proyecto de vida que el mismo se ha dado.

Adam añade un importante señalamiento que nos debe llevar distinguir entre el hecho andragógico en general y la forma particular en que se manifiesta cuan do lo confrontamos en nuestra teoría o practica particular: "Además de estas características más o menos universales, el adulto joven de hoy se presenta como altamente contestatario y conflictivo, cuestionante de la sociedad, la ciencia y la tecnología, rechazante de las actitudes paternalistas, dinámico, buscador de una calidad de vida humana con fuertes exigencias de que se le respete su posibilidad de crecer como persona y se le acepte como crítico, racional y creativo. El estudiante universitario, precisamente por ser adulto, rechaza la rigidez e inflexibilidad pedagógica con que es tratado por sus profesores que frenen indirectamente el proceso de autorrealización, aspiración natural y propia de la juventud y de los adultos en genera."

3. La adultez como objeto de la actividad andragógica: la teoría de la sinergia

Como toda teoría-practica de la educación la Andragogía descansa en una particular concepción del aprendizaje como evento conformador del desarrollo. Al respecto Adam propone como explicativo de dicho proceso la teoría sinérgica. Según esta lo que posibilita el aprendizaje es la reacción percepto-atentiva del sujeto frente al objeto de aprendizaje.

El autentico aprendizaje del adulto, el que conduce al desarrollo, se produce cuando esta reacción involucra toda su personalidad, sus intereses, experiencias, capacidades, en el acto educativo de modo que éste adquiere una intensidad, amplitud y profundidad superior con relación al objeto de aprendizaje. La reacción sinérgica implica la activación de toda la energía humana, que es siempre mas que la mera suma de sus partes, para producir, eso que popularmente llamamos las "ganas" de aprender y que nosotros en nuestro trabajo llamamos "voluntad de aprendizaje". Como lo resume Adam: "El proceso sinérgico orientado andragógicamente en el aprendizaje del adulto nos conduce irremediablemente a lograr que los aprendizajes sean exitosos (eficaces y eficientes) siempre que estén dirigidos a satisfacer necesidades e intereses vitales inmediatos".

Ayudar a suscitar esa sinergia, recrear las condiciones del hecho andragógico es la tarea central del educador andragógico.

4. La educación como confrontación y reconstrucción conjunta de experiencias en condiciones de reciprocidad

Al referirse a los condicionantes del hecho andragógico, posibilitadas por las capacidades del adulto, acertadamente Adam señala que: La actividad educativa puede estar orientada a dar al adulto elementos culturales que no recibió en la niñez, pero fundamentalmente es la confrontación de la experiencias de dos adultos: del que educa y del que es educado. La riqueza espiritual del hombre es su experiencia, es lo que sabe, lo que ha vivido, lo que ha hecho, lo que piensa, lo que siente."

Y en un tono que nos recuerda a Pablo Freire, nos dice: En la actividad andragógica, desaparece la diferencia marcada entre educador y educando. Ambos son adultos con experiencia, igualados en el proceso dinámico de la sociedad. El tradicional concepto de uno que enseña y otro que aprende, uno que sabe y otro que ignora, teóricamente deja de existir en la actividad andragógica para traducirse en una acción reciproca donde muchas veces es le alumno el que enseña y el maestro el que aprende." En el proceso andragógico prevalecen como criterios de calidad de la interacción educativa la horizontalidad y la participación.

5. La "gogía" (dirección) en la andragogía

Adam resume la acción de dirección, es decir el aspecto practico de la andragogía en cuatro fases, que a nuestro modo de ver hacen del andraqogo algo más que un "facilitador".

  1. Mantener, consolidad y enriquecer los intereses y ayudara abrir nuevas perspectivas de vida profesional, cultural, social y política.
  2. Orientar para mostrar nuevos rumbos, de carácter prospectivo y promover en él la idea de que en toda colectividad humana, educarse es progresar.
  3. Promover el desarrollo del pensamiento de modo que pueda renovar sus conocimientos aprendiendo, investigando, reformulando conceptos y enriqueciendo su vida cultural, científica y tecnológica.
  4. Estimular la capacidad de proyección humana, es decir de asumirnos como proyecto, mediante el examen e interpretación de lo que fuimos. somos y seremos.

Resume Adam: "Por eso nuestra metodología de aprendizaje centra todo este proceso en el participante, no en el profesor, por cuanto como adulto debe afianzar su personalidad, su ética individual que significa una evaluación vivencial de sus potenciales aptitudinales y de su capacidad de alcanzar los objetivos y metas no predeterminadas por el sistema educativo, sino que surgen de un análisis de sus aspiraciones formuladas con finalidades personales y sociales.

Al centralizar el proceso de aprendizaje en el participante, aseguramos la actitud ética y autocrítica de la persona. El aprende porque quiere aprender, para mejorar su condición personal y para mejorar la sociedad en que vive. El diploma o título poco importa, es simplemente en reconocimiento de la institución a su esfuerzo, pero nada significa para quienes tienen conciencia de que ellos aprendieron por sí mismos, que poseen la destreza, dominan la teoría y la práctica para, con título o

sin él, provocar los cambio que día a día la sociedad requiere, y le garantizan un bienestar existencial digno y decente".

C. ANÁLISIS CRÍTICO DE LA PROPUESTA ANDRAGÓGICA DE ADAM Y BOSQUEJO DE UNA CONCEPCIÓN ALTERNATIVA

Su empeño en reclamar la dignidad humana, es decir la autonomía del adulto, desperdiciada tratándolo como niño, que fue lo que vivió tanto en su campaña de alfabetización como en la enseñanza universitaria, lleva a Adam a aceptar sin cuestionamiento la pedagogía de la domesticación que se practica con los niños. Con ello se ignora toda la tradición de educación de los niños de carácter liberal, para la cual la posibilidad de la autonomía adulta se construye desde la temprana infancia. No se percata que la domesticación debe criticarse en todas las etapas, pues el adulto domesticado es una consecuencia de la domesticación del niño. En todo caso educación y adiestramiento son proceso paralelos continuos a lo largo de la vida.

Para que la práctica pedagógica adquiriera rango de ciencia se requirió la combinación de tres factores, la necesidad y los recursos económicos y tecnológicos que aportaría la economía industrial y de mercado y el desarrollo del Estado con su afán de territorialidad, control, unidad, etc, y el desarrollo de la ciencia experimental. La necesidad de obreros cualificados, de burócratas , de ciudadanos y nacionales requerían intervenir tecnológicamente en la construcción de nuevas formas de subjetividad, que reprodujeran la sociedad que se intentaba apuntalar. Por eso es que tanto la educación como sistema formal, como la pedagogía como ciencia que apoya ese sistema, se desarrollan sobre todo con el triunfo de las revoluciones burguesas liberales en América y Europa. El desarrollo paralelo de la economía de mercado e industria, el Estado-Nación, y la Ciencia, trajo consigo la necedad y la posibilidad de desarrollar un proceso educativo basado en el conocimiento de la naturaleza del ser humano y orientado a la formación de determinadas formas de subjetividad. Es la idea que vemos emerger en Montaigne, Comenio, Rousseau y que culmina en Pestalozzi.

La concepción de la pedagogía como inherentemente al servicio de la reproducción social y la domesticación, como sabemos, se remonta a Emile Durkheim y tiene sus antecedentes en el positivismo comtiano. Dará origen, desde la derecha, a las versiones instrumentalistas, funcionalistas, y hasta, desde la izquierda, a las estructuralistas marxistas, que ven en la educación un mero instrumento de reproducción social. Lo que no se reconoce es el carácter no reproductor , emancipador, que puede tener la educación, porque sólo se la estudia como relación social dominante; no como opción ético-política.

Desde el primer momento, en Montaigne y luego en Comenio y Rousseau, hay precisamente una critica a los que no logra entender la verdadera naturaleza del niño, sus intereses y su proceso activo de aprendizaje y cosntrccion de conocimiento. De esta idea nace pues la escuela nueva o escuela activa. Ya Eugenio Maria de Hostos señalaba con claridad en su Historia de la Pedagogía que el origen de la pedagogía, como ciencia y arte, está en Comenio. En todos estos autores se sientan los fundamentos de lo que será la pedagogía científica y que tiene como parte de sus preceptos: " dejar la mayor iniciativa posible a los educandos, dejar en libertad la razón infantil para que busque por sí misma la verdad..presentar mas atención a las cosas que a las palabras?"

Adam tiene la razón en lo que se refiere a que la Pedagogía, debido a falsos supuestos ya analizados, limitó, en gran medida, su objeto de estudio a la niñez. Corregir al niño hoy, para no castigar al hombre mañana es el supuesto práctico implícito. La educación se establecía como disciplina normalizadora, encargada de corregir o de evitar las desviaciones que en la naturaleza podría introducir el medio. Este principio fundado en un mal entendimiento de las ideas de Rousseau , suponen que en el niño esta, como en la planta, todo el futuro desarrollo y lo que hay que hacer es evitar las desviaciones. A modo de ejemplo ilustrativo, en el popular tratado de Johnnot, director de los institutos de maestros del estado de Nueva York, escrito hacia 1890, afirma, en un modo que ya anticipa el taylorismo instrumentalista educativo que "el objeto de la Educación es promover el crecimiento normal de un ser humano, desarrollando simétrica y sistemáticamente todas sus facultades para darle la mayor capacidad posible en el pensamiento y la acción. A estas facultades debe enseñárseles a obrar con armonía a fin de evitar, en todo, gastos inútiles de esfuerzo." Por otro lado, afirma, citando a Huxley, sobre el punto de vista científico en educación "exigido por la ciencia y la cultura de la época" que: "El objeto de lo que llamamos generalmente educación es remediar los defectos de los métodos de la naturaleza; preparar bien al niño para recibir la educación de la Naturaleza sin ignorancia ni desobediencia, y entender los síntomas preliminares de su displicencia sin necesidad de recibir "el golpe" (de la experiencia, arvj)

La insistencia en centrar la ciencia de la educación en el estudio y la dirección del niño se debe a varias ideas en boga en el del siglo XIX, provenientes sobre todo de la biología evolucionista, de la filosofía positivista y fruto de la experiencia de los educadores observadores y de los empeños por normalizar el comportamiento humano en los grados iniciales de la escuela y en la sociedad en general para construir la economía industrial y consolidar el Estado-Nación:

  1. Hay un potencial en la naturaleza que debe protegerse mediante la disciplina mental y moral porque se distorsiona en las primeras edades mediante prejuicios y hábitos, etc que luego son muy difíciles de cambiar
  2. En las primeras edades el ser humano es mas "plástico" y por ende moldeable; las primeras impresiones son las más duraderas. Las alternativas son dejarlo que accidentalmente lo moldee el medio o establecer deliberadamente un sistema eficiente y efectivo para lograrlo.
  3. Se reconoce que el niño no es una tabla en blanco, que además del potencial de facultades tiene desde temprano unas experiencias y unos intereses que son el punto de partida de los aprendizajes ulteriores.

Los fundadores de la Pedagogía como ciencia y tecnología no pretendían que ésta se limitará a la niñez. Pero otorgaban a este período la más grande importancia porque pensaban que en ella se ponían los cimientos de todo otro desarrollo y que en el mismo en el ser humano se dejaba influenciar más que en ningún otro. No obstante hay educadores que elaboraron pedagogías generales, como el puertorriqueño Eugenio Maria de Hostos (1839-1903).

Hostos sobre Pedagogía y su estancia en Venezuela

Hostos consideraba el aprendizaje y desarrollo humano como un proceso continúo a lo largo dela vida y divisible en etapas, cada una de las cuales requiere su particular tratamiento pedagógico. Ya desde 1873 define la educación como "desarrollo reflexivo y voluntario de todas nuestras aptitudes, orgánicas, sensuales, morales intelectuales" y establece como problema fundamental del estado actual de la educación en el mundo el "olvidar que el espíritu es un organismo con órganos para funcionar y operar según las leyes propias." Afirma que la educación debe organizarse de acuerdo a las diversas etapas del desarrollo humano."

Por otro lado para Hostos la pedagogía como ciencia que estudia y construye la actividad e interacción educativa, tiene que fundarse tanto en la biopsicología como en la socio-historia. Para él la educación, la instrucción y la enseñanza, han seguido siempre el impulso de las ideas orgánicas de la sociedad y la educación es más que nada una empresa político-moral y por ende tiene que estudiarse y construirse en referencias a fines y valores. Refiriéndose a la relación entre la moral y la escuela afirma: ".. si educa lo que debe y como debe, ha de ser con el supremo objeto de educar la conciencia, de formar conciencia, de dar a cada patria los patriotas de conciencia, y a toda la humanidad los hombre de conciencia que les hacen falta."

Como nota interesante apuntamos que en 1876 Hostos reside en Venezuela. Dirige en este país escuelas en Puerto Cabello e Isla Margarita entre 1876 y 1879. En 1877 propine la fundación en Curazao de un colegio en el que la enseñanza, anticipando las idea de Jerome Bruner del currículo espiral, se dividiría en cuatro periodos correspondientes con el desarrollo mental, es decir de desarrollo conceptual, y social del educando: la objetiva en al que se aprende mediante objetos visuales y manipulativos, la inductiva en las que se ejercitan las facultades mentales de la razón, la ampliativa o deductiva en la que se pone al estudiante en contacto con la mejor producción intelectual de la humanidad y con ello se completa la formación conceptual para de ahí partir a la los estudios profesionales.

En 1878 propone al Consejo Municipal de Puerto Cabello el establecimiento de una escuela de enseñanza objetiva. Con motivo de la inauguración de la segunda escuela normal pronuncia un discurso en el cual establece que "la escuela elemental enseña a aprender, a la escuela normal enseña a enseñar. Para enseñar no basta saber lo que se sabe es necesario tener el arte de inculcar y la ciencia de hacer ver. De aquí la importancia y la necesidad de la escuela normal, que está basada en un arte y en una ciencia; la ciencia que conoce el orden intimo y le vario funcionar de nuestras facultades y el arte que resulta de los modos y del método que se fundan en la fusión de esas facultades."

Hostos propone en 1881 en sus Nociones de Pedagogía, que: "Un niño no puede conocer lo que una razón del adolescente, ni esta percibe como la razón juvenil, ni lo jóvenes son capaces de dar, como la razón madura, la preeminencia que las operaciones reflexivas deben tener sobre las imaginativas? Lo que alimenta a un hombre mata a un niño. Y todavía no se ha comprendido que es enfermar y matar la razón el servirle conocimientos superiores a su desarrollo. Este es un punto de tan absoluta importancia para la Pedagogía, que toda desviación del el es una muestra dela incapacidad por parte del educador, además de ser un peligro para el educando. Por eso hay que saber, pero saberlos en conciencia, adecuar o proporcionar los objetos de conocimiento al estado del desarrollo intelectual, de modo que no se produzca esfuerzo que no sea el indispensable al órgano que ha de recibir ese conocimiento.". Para Hostos la estructura de la mente va cambiando con las edades, es decir se altera la relación entre su diferentes componentes: la pedagogía tiene que organizarse en torno a estos cambios.

Que la pedagogía no es imposición, sino en el sistema de los tradicionalistas, lo Hostos resume el estado de desarrollo de la pedagogía para el último cuarto del siglo XIX en estos términos: "La pedagogía descubrió que el objeto propio dela enseñanza debió ser el desarrollo paralelo y simultaneo del ser físico, moral o intelectual, y a eso se consagró. Y como para conseguir su propósito era necesario que empleara como instrumento de educación y enseñanza todo lo que la naturaleza misma del ser humano le sugería, como apropiado, la enseñanza tuvo que hacerse cada vez más objetiva porque cada vez ha tenido que irse fijando más en los objetos naturales de que depende el desarrollo del ser humano."

El desarrollo de la pedagogía como ciencia está íntimamente ligada en nuestro continente al positivismo comtiano y al normalismo. Pero en este positivismo normalista, como muy bien ha analizado Adriana Puigross se distinguen dos tendencias, una de orientación estatizante conservadora al servicio de las clases dominantes y su proyecto de Estado-nación, y otra democratizante. Los normalistas normalizadores, defensores del status quo y los democráticos radicalizados, que, como Hostos, propugnaban la pluralidad y la democracia escolar y social.

La crítica a la identificación que hace Adam entre pedagogía y domesticación o imposición pueda remontarse en Venezuela a Simón Rodríguez, quien señalaba: "Piénsese en las funciones del maestro, en la Primera Escuela, y se verá que sigue virtualmente enseñando a aprender en las otras edades?allí empieza la vida de las relaciones con las cosas y con las personas; luego, la Primera Escuela es la escuela por antonomasia: las demás son aplicaciones de sus principios, para hacerlos trascendentales"

Por lo cual advertía que: "El título de Maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es, al que enseña a aprender no?al que manda aprender o indica lo que se ha de aprender, ni?al que aconseja que se aprenda" Y concluye: "Instruir no es educar: ni la Instrucción puede ser un equivalente de la Educación, aunque instruyendo se eduque. En prueba de que con acumular conocimientos, extraños al arte de vivir, nada se ha hecho para formar la conducta social ? véanse los muchísimos sabios mal criados, que pueblan el país ....Pierden los niños el tiempo leyendo sin boca y sin sentido, pintando sin mano y sin dibujo, calculando sin extensión y sin número. La enseñanza se reduce á fastidiarlos diciéndoles, á cada instante y por años enteros, sin hacerles entender por qué ni con qué fin?no ejercitan la facultad de pensar, y se les deja o se les hace viciar la lengua y la mano que son?los dotes más preciosos del hombre?No hay interés, donde no se entrevé el fin de la acción? Lo que no se hace sentir no se entiende, y lo que no se entiende no interesa."

Desafortunadamente las palabras de Simón Rodríguez tuvieron poco eco y la pedagogía venezolana siguió siendo en gran medida la practicada en la época colonial debido a factores sociales y políticos que escapaban la intención de educadores progresistas. La pedagogía a la que Adam se refiere no es pues ni toda la practica, ni la ciencia que para entonces nacía, sino precisamente la ausencia de ella. Lo que Adam describe no es la ciencia pedagógica, sino la realidad de la pedagogía que se practicaba y que aún e práctica en la mayoría de las aulas. Pero así como no podemos juzgar la Andragogía por lo que hacen de ella en la práctica los que se dicen andragogos, tampoco debemos hacerlo con la pedagogía.

Lo que resulta difícil es entender porque Adam acepta como naturaleza de la pedagogía la práctica de la dominación o la imposición y reclama la practica de la liberación solo para la andragogía. Desde luego, como hemos visto, la razón lógica parecería ser su concepto del niño -y del adolescente, que el incluye en la pedagogía- al cual no le confiere capacidad autónoma alguna. Pero entonces, cómo explicar que un hombre que conocía los desarrollos contemporáneos en la investigación del aprendizaje y el desarrollo humano pudiera tener una concepción tan distorsionada de la naturaleza del niño.

Quizá la respuesta a esta pregunta se encuentra en la biografía del autor, la circunstancia histórica venezolana que le toco vivir y la particular mentalidad que ella engendró en él. Aunque la instrucción primaria gratuita y obligatoria se declara desde 1870 por el gobierno liberal del caudillo Antonio Guzmán Blanco, ésta tropezó con la oposición de la iglesia, la inestabilidad política del país y la escasez de recursos económicos. Como resultado para 1891 la escuela sólo llega a la minoría de al población y de un modo tradicional, como indica un crítico de la época: "La enseñanza primaria se da por lecciones que le niño aprende y recita de memoria, de modo que si logra aprender a leer, escribir y contar, lo alcanza automáticamente, sin conciencia ni reflexión de lo estudiado. .. Se desconoce, en absoluto el sistema de enseñanza objetivo y mutuo que es el moderno y que tanto contribuye a desenvolver las facultades intelectuales y físicas del niño." (Rafael Seijas)

La prolongada dictadura de Juan Vicente Gómez en la primera parte del siglo XX contribuyo a que no a cambiara este panorama sino hasta el advenimiento del Gobierno revolucionario democrático de Rómulo Gallegos en 1945, con el cual se identifica Adam. El censo de 1941 indicaba que el nivel de analfabetismo alcanzaba la cifra de 56% entre la población de 15 a 49 años, excluida la población indígena, y el 67% de la población entre 7 y 14 años. 1958, año de la caída de la dictadura militar de Pérez Jiménez, cuando la población analfabeta estaba por encima del 56 %.

En la Convención Nacional del Magisterio celebrada en 1943 se señalaba que: "Nuestra educación tiene defectos que vician su tendencia democrática, y señalan que el Estado venezolano no dio nunca a la educación la importancia y la prestancia que requiere para convertirla en una educación de masas, en una educación verdaderamente popular."

Todavía en 1977 el ex ministro de educación de la Junta Revolucionaria de Gobierno, Luis Beltrán Prieto afirma: "Lo que caracteriza a una educación aristocratizante o de élites es el propósito de formar con los pequeños núcleos privilegiados de la fortuna o de la raza los equipos para controlar el poder que ejercen sobre una masa ignorante y desasistida. La educación de masas, sin hacer distinción de acuerdo con la posición social del individuo, de la fortuna o de la raza tiende a capacitar al pueblo todo para la intervención en la dirección de sus destinos y para servir mejor, por la adquisición de habilidades y conocimientos, que le coloca en plan de igualdad con los otros miembros de la comunidad." Por su parte el presidente Jaime Lusinchi reconocía en 1983 "las faltas en los estudiantes en el conocimiento de la lengua, la falta de interés por le arte, la cultura y las cuestiones patrióticas de los estudiantes, agravadas en el caso de los jóvenes por un aprendizaje centrado en la memorización y el apuntismo."

Añadía que: "Por otra parte es bajo el desarrollo de una actitud crítica, analítica y científicamente esencial del proceso educativo, como consecuencia de esa reiterada conducta docente de pronunciar en cada oportunidad una lección magistral y dictar normas y apuntes tomados de libros y otros cursos, factores condicionantes del aprendizaje repetitivo y acrítico. Todavía no se ha logrado el paso de una enseñanza centrada en el profesor, en el apuntismo, y en el estudiante que memoriza con desdén, por el uso de laboratorios, talleres y bibliotecas, a una enseñanza centrada en el que aprende".

Bosquejo de una concepción alternativa sobre la clasificación de las ciencias de la educación a partir del criterio de etapas de aprendizaje y desarrollo humano y conducción (gogía)

Etimológicamente pedagogía (del griego: paidós = niño, y de agogía = conducción) equivale a conducción del niño. En sus orígenes el pedagogo (paidagogos) fue el esclavo que cuidaba de los niños y los acompañaba a la escuela. En los siglos XVII y XVIII, todavía se empleaba el termino para referirse a los preceptores de los hijos de familias acomodadas. Contemporáneamente el término designa, por un lado, la actividad practica consciente y deliberada que se vale de diversos medios o métodos para educar a un ser humano. Por otro lado se refiere a la ciencia o conjunto de ciencias y saberes que estudian esa práctica para entenderla y organizarla sobre bases científicas y tecnológicas.

La educación es una actividad consustancial con lo humano, porque lo humano es producto de la interacción entre una dotación genética, producto del proceso evolutivo, y el medio natural y cultural en que ésta se despliega. La educación es la actividad y la interacción por la cual un organismo se apropia de saberes y capacidades, sensibilidades y formas de conciencia, elaborados y conservados por generaciones anteriores, para constituirse en tal humano y organizar su relación con el mundo. La capacidad simbólica para el lenguaje que posee el ser humano permite una acumulación y progresión cultural, como resultado de ese proceso evolutivo e histórico-cultural. Esto hace que la educación en la especie humana sea progresivamente compleja a tono con la complejidad que va adquiriendo la relación del ser humano con su mundo y por ende los saberes, capacidades, sensibilidades y formas de conciencia que deberán apropiarse las nuevas generaciones. Cada nueva forma de organización económica, de desarrollo tecnológico, de estructuración social y política, de desarrollo cultural y psicológico, etc. lleva a cambios en la naturaleza de la educación.

En las sociedades que llegan a cierta forma de organización y reflexividad, la griega en la antigüedad, la medieval, la renacentista y, sobre todo la moderna, ciertos sectores de las mismas toman conciencia de la función e importancia de la actividad educativa y la asumen como empresa colectiva deliberada y se la organiza formalmente a tono con los saberes pertinentes existentes. Es en este contexto, en el que la educación se convierte en formal e institucionalizada, que surge un saber crítico y de síntesis de saberes que tiene como finalidad justificar y fundamentar los propósitos y medios educativos y que, en términos generales, podemos hablar de la Educación como una teoría o ciencia y un arte o tecnología. La educación se torna en Educación, es decir, una teoría-práctica acerca de los propósitos, medios naturales y artificiales de la formación humana como proyecto espontáneo o deliberado de apropiación cultural.

La teoría-práctica de educación, o ciencia de la educación, comprende a nuestro entender cuatro grandes áreas de interdisciplinas:

Teoría General: Filosofías y ciencias de la educación aplicadas al proceso de aprendizaje y formación humana general, formal e informal, histórica y culturalmente situado.

Teoría Particular: Filosofías y ciencias de la educación aplicadas al proceso de aprendizaje y formación humana , formal e informal, en diversas etapas de la vida histórica y culturalmente situado.

Práctica Instrumental: Artes y tecnologías (programas, didáctica, basadas en las teorías para promover o mediatizar el proceso de aprendizaje y formación humana en general o en diversas etapas de la vida.

Práctica Institucional: Construcción de políticas (relaciones de poder, planificación, administración, gerencia), espacios, estrategias y de profesionales portadores de las mismas, para el diseño e implantación de propuestas y proyectos educativos nacionales, regionales o locales basados en las teorías y en la práctica instrumental.

Desarrollo humano, proceso y etapas

En el siglo XX se adquiere plena conciencia, como dice Félix Adam, de que "el hombre comienza a educarse en el vientre materno y termina con la educación con la muerte ... este proceso exige una nueva formulación científica de la educación" en términos de las diversas etapas o períodos de aprendizaje- enseñanza y desarrollo humano y que podamos reconocer como claramente diferenciados y que, por ende exigen categorías interpretativas, métodos de investigación y tecnologías de enseñanza adecuadas a cada una de ellas.

El reto mas grande para hacer esta diferenciación es encontrar un criterio o criterios que justifique el hacerla. Al respecto la tendencia contemporánea dominante ha sido, sobre a todo a partir de Jean Piaget utilizar el desarrollo cognitivo como criterio. Nosotros consideramos este criterio como unilateral y reduccionista.

Nos parece mas adecuado retomar el propuesto por Félix Adam, el cual responde a una larga tradición humanista en nuestras sociedades: el de la autonomía de la persona. La autonomía es la capacidad de la persona para organizar su vida a partir de una historia de vida y de acuerdo a valores, normas y un proyecto de vida que ella misma se ha impuesto de modo un modo más o menos consciente y deliberado, y sobre la base de sus competencias humanas generales que le dan control sobre su medio, ella misma incluida.

La idea de dividir la teoría práctica de la educación en teorías-practicas educativas diferenciadas, que correspondan a niveles en el desarrollo de la autonomía tiene un valor relativo. Para alcanzarlo debemos partir de un concepto general del desarrollo y la educación centrado en la personalidad como una configuración que se desarrolla gradualmente y en al cual sus diversas dimensiones o competencias tienen diferentes desarrollos, que producen una multiplicidad de combinaciones y que hacen problemático el saber con exactitud cuándo una persona ha dejado de ser niño o adolescente, o adulto, o en qué aspecto si y en cuáles no.

Ello se debe a que la interacción biologías-cultura-educación, de la que resulta el desarrollo humano, produce las más diversas combinaciones. Sabemos que hay niños psicológicamente hablando en cuerpos de adolescentes; adultos sociologicamente hablando con psicologías de niños; niños en las calles con responsabilidades productivas, objetos de explotación, con una psicología de adulto en algunos aspectos, de niños en otros, etc. Por eso la división en etapas de desarrollo de la autonomía de la persona sólo puede tomarse como un recurso interpretativo de carácter heurístico.

Hecha esta aclaración, la división de la teoría-práctica de la educación en fases es útil para entender mejor el sujeto del proceso educativo y las formas de apoyar su desarrollo. Basándonos en el criterio del desarrollo de la autonomía de la persona, proponemos la siguiente organización de la teoría-práctica de la educación en términos de etapas de aprendizaje-enseñanza y desarrollo humano:

Desde la perspectiva del desarrollo humano, a la Teoría-Práctica General de la Educación, es decir al conjunto interdisciplinario de filosofías y ciencias de la educación aplicadas al proceso de aprendizaje y formación humana general, formal e informal, histórica y culturalmente situado, podemos llamarla Antropogogía.

La Antropogogagía comprende las siguientes teorías particulares, con sus respectivas practicas instrumentales e institucionales:

Natagogía: teoría-práctica de la educación pre y postnatal

Toda madre o padre sabe que esta etapa es claramente diferenciable de la de la niñez. De lo que no estamos aún lo suficientemente conscientes es de que esta es también una etapa de aprendizaje y desarrollo en la que se ponen importantes bases para el futuro de la autonomía de la persona. Esta es la etapa del mínimo de autonomía, de controles internos, y por ende del máximo de apoyo y conducción del educando.

El feto ya aprende y se desarrolla en diversas dimensiones o, más importantes aun, se crean en él condiciones que facilitaran u obstaculizaran futuros desarrollo de sus competencias y autonomía. El feto es estimulado sensorial y emocionalmente por los hábitos de consumo y actividad de la madre. Los bebes de madre fumadoras, drogodependientes, o con vidas estresadas es altamente probable que tengan mayor dificultad en el futuro para ser autónomos, que niños de madres con otros estilos de vida saludables. Se calcula que en Puerto Rico nacen anualmente sobre 500 bebés de madre drogodependientes que tenderán a serlos ellos también sino se les forma en otro ambiente alternativo. Es claro que estos bebés nacen con un grave obstáculo al desarrollo de su autonomía.

La experimentación tiende a indicar que bebés antes de nacer son capaces de reconocer ciertos movimientos, sonidos musicales, voces, que parecen estimular tempranos desarrollos de su cerebro en formación. Además sabemos que la estimulación corporal, sensorial, comunicativa gestual y verbal desde el momento de nacer es importante para estimular importantes desarrollos preceptúales, afectivos, lingüísticos y cognitivos futuros.

Por otro lado, hoy sabemos que la interacción emocional entre madre y el bebé es decisiva sobre todo en el periodo postnatal inmediato. Las relaciones de apego, protección, cariño atención que el recién nacido recibe son decisivas para su sentido de seguridad y autoestima y, por ende para la construcción de su autonomía. De igual modo es importante la confianza y libertad de expresión y movimiento y de satisfacción de necesidades e intereses que se le confiere al bebe. Solemos ser demasiado restrictivos y controladores con los bebes; demasiados "no", al extremo de que el "no" pierde toda posibilidad de tener significado parea el bebé.

Particularmente importante en esta etapa es el desarrollo de la capacidad para la atención y la observación; es decir par que el niño o niña pueda mantenerse registrando y procesando un particular objeto que llama su atención, haciendo con ello caso omiso de otros estímulos. Es quizás la primera manifestación del control voluntario de la atención base de todo aprendizaje y futura autonomía.

El gran reto de la gogía en esta etapa es llevar a cabo todo los apoyos, como los que hemos indicado, evitando dos extremos, por un lado la total ausencia de control externo. La exagerada permisividad, llevará al bebé a un comportamiento anárquico e inseguro y que tendrá en el futuro como consecuencia la incapacidad para el autogobierno. Por otro lado, el extremo de la sobreprotección y el exagerado control de la actividad del bebé; el autoritarismo que niega toda iniciativa al bebé le impide construir las bases de seguridad y competencia que necesita para su futura autonomía.

Pedagogía: teoría-práctica de la educación de la niñez

Resulta innecesario mencionar aquí porque son universalmente reconocidos los apoyos propios de la educación de los niños es decir, de la pedagogía. Baste señalar que cada día con mas insistencia y fundamento la investigación tiende a indicar que el niño tiene más capacidades, y por ende de bases para construir su personalidad y su autonomía, que las que jamás imagináramos. Y es que en esta etapa se constituyen las funciones humanas superiores, los órganos generales de la apropiación cultural, las formas de conciencia y habilidades propiamente humanas que llamamos competencias.

Hay al respecto seis desarrollos que nos parecen decisivos para la construcción de las competencias humanas generales en este período. La forma en que se apoye estos desarrollos recociéndolos y cuidando de ellos es fundamental para la construcción de la autonomía:

  1. La capacidad para le movimiento de traslación fundado en el control del propio cuerpo; el libre movimiento de acuerdo a intereses, propósitos y medios que él o ella selecciona es quizás la primera expresión de autonomía en el ser humano.
  2. La capacidad para el pensamiento instrumental, es decir para investigar cómo funcionan las cosas y a partir de ello manipularlas; y para trazarse metas y buscar estrategias para lograrlas. Con lo cual adquiere un gran control sobre su medio.
  3. La capacidad para la comunicación verbal, primero para operar efectos sobre los otros, sobre todo para comunicarle sus necesidades intereses y utilizarlos en la satisfacción de las propias necesidades. Segundo, para operar efectos sobre sí mismo, incluyendo el nombrarse, ponerse como sujeto y darse órdenes. Con lo cual aumenta su control sobre su medio.
  4. El surgir del amor de sí y la empatía. Por lo menos desde los dos años se produce un cambio radical en la afectividad humana de los niños. Por un lado, se vuelven capaces de ser sujetos de sentimientos, se resienten si no se les trata bien; se sienten queridos o despreciados; se comparan con otros, se ponen celosos, en fin, les nace la autoestima. Por otro lado, son capaces de empatía, es decir, de sentir el dolor o la alegría ajena e incluso de provocarlas. Por ultimo, se vuelven capaces de reconocer y nombrar sus estados emocionales. Con todo ello se ponen los sentimientos para el conocimiento y el control emocional, eso que se ha llamado la inteligencia emocional, pero también para el desarrollo moral, piedras angulares para la autonomía de la persona.
  5. El desarrollo de preferencias, de objetos de deseo, de formas de hacer, de crear, de estar y de divertirse, de estar contento y alegre, seleccionadas por el o ella misma. Es el momento en que se ponen los cimientos del gusto y la creatividad que orientarán su búsqueda del placer en la vida, que definirá su sensibilidad estética y que determinará en ultima instancia qué le produce disfrute en la vida y que le hace feliz. Este es para algunos pensadores, con los cuales me identifico, el aspecto fundamental de la autonomía humana, es decir, somos tan autónomos como lo son nuestros gustos y capacidad para crear. Por los gustos y la falta de creatividad se nos esclaviza, perdemos control de nuestras vidas. Pero por ellos nos hacemos autónomos.
  6. El reconocerse y estimarse como sujeto miembro de una comunidad que le trasciende. En esta comunidad, que se amplia con los años de la niñez, pasando de la familia, al vecindario, la "patria", la naturaleza, la creación, el niño o niña encuentra un hogar más allá del ceno materno que le brinda afecto y protección y para con el cual se siente agradecido. Con ello se ponen los cimientos para la construcción de los valores y el desarrollo del sentimiento del deber y para el desarrollo de la conciencia moral y cívica, decisivos para la futura autonomía.

Por medio de estos desarrollos la personalidad se va construyendo progresivamente, ahora más bajo la influencia del medio cultural que de las meras tendencias genéticas. La tarea central de la gogía es entonces, inicialmente, seleccionar por el niño o niña dichas influencias y luego guiarle en hacerlo, De nuevo se trata de encontrar a la luz de la observación del niño el punto medio entre, por un lado, el extremos de una exagerada permisividad que haría que influencias no controladas del medio se impusieran al niño, como podría ser , por ejemplo, la propaganda comercial o los malos modelos; o que éste no desarrollara los valores generales propios de su cultura. O de un autoritarismo que pretenda controlar en forma absoluta el medio e imponer al niño o niña los particulares valores y gustos del educador, privando al niño de desarrollar los propios, a partir de la exploración del medio, y con ellos su particular versión de la cultura de su comunidad que es su personalidad.

Adolescentegogía: teoría-práctica de la educación de la adolescencia

La adolescencia es la etapa del desarrollo humano donde, constituidas las competencias humanas y, por medio de ellas, habiéndose apropiado la persona en desarrollo un cierto grado de la cultura de su medio, bajo la particular influencia de los educadores, se trabaja consciente y deliberadamente en la delimitación de la propia personalidad. Es el momento de examinarse para integrar en una unidad coherente los diversos elementos de la persona para dotarse de una cierta identidad en torno a unos valores, una visión y un proyecto de vida que son la base de su personalidad. Es también el momento en que ese proyecto de vida se elabora a la luz de un sentido de trascendencia, de ideales y utopías y del pensamiento creativo.

La adolescencia implica una perspectiva de duda y crítica y de sublevarse contra todo intento de aquellos que tratan de controlar su vida o de aceptar lo establecido sin más, y, a la vez, de saber seleccionar y abrirse a aquellos que lo van a influenciar; de el educando seleccionar sus educadores o guías. La tarea fundamental del educador en este proceso es apoyar mediante el diálogo al educando en este proceso de reflexión y lucha por construir y su personalidad, sobre todo, llamándolo a la reflexión, a la clarificación de su necesidades, interese y valores y a la fundamentación y coherencia en la toma de sus decisiones sobre sus metas y la formas de conseguirlas que culmina en la elaboración de un proyecto de vida. El educador es sobre todo un asesor y consejero afectuoso y respetuoso de la autonomía del adolescente que le orienta en este proceso.

Andragogía: teoría-práctica de la educación de la adultez

El adulto tiene necesidad de completar e instrumentar su proyecto de vida y la integración de su personalidad. Integración máxima de la personalidad y desarrollo máximo de las competencias humanas generales y del capital cultural. Se plantea al tarea de sostenerse en su proyecto de vida pero abierto a ajustes y cambios en el mismo a la luz de lo que el medio y su propio desarrollo le plantean y de un reconocimiento mas objetivo de sus capacidades y posibilidades. Se trata de armonizar las exigencias del medio social con sus valores y proyecto: reflexionar sobre qué puede cambiar y qué debe tener la capacidad para aceptar. Hacer la pases con su vida, su medio, etc, experimentar, de trasformar y adaptarse y llegar una cierta armonía y estabilidad. Desarrollo de la capacidad para educarse a sí mismo y por ende es el momento de la menor dependencia del educador.

Aquí el educador es sobre todo un asesor y consultor que interviene a solicitud del adulto en aquello que éste reclama su apoyo. El educador puede también entrar en una relación de pares o iguales en la que se comparten saberes y en la que puede hacer el llamado socrático a pensar críticamente en los fundamentos, contexto, consecuencias y puntos de vista alternativos al suyo. En este marco de reflexión puede, al comparar su historia de vida, situación actual y proyecto de vida, hacer autocrítica, identificar unilateralidades y limitaciones en su desarrollo humano integral y autonomía y tomar acción para corregirlas.

Gereotologogía: teoría-práctica de la educación de la vejez

La vejez es la etapa del declinar gradual de capacidades bio-psicosociales y de su inserción social y por ende de pérdida de autonomía y autocontrol de la persona, pero no siempre de su capital cultural. Presenciamos el desarrollo de una mayor sentido de trascendencia y perspectiva histórica y filosófica. Hay necesidad de apoyarse y apropiarse nuevos mecanismos externos para compensar estos déficits. Se trata de una educación compensadora y profiláctica que apoya al viejo en la preservación hasta donde es posible de su autonomía y de su sentido de dignidad,

Como este declinar afecta poderosamente las emociones y autoestima del viejo, es particularmente importante que el educador preste atención a esta dimensión proporcionando sustento emocional y promoviendo un cambio de actitudes de agradecimiento en lugar de resentimiento ante el ciclo de la vida. Este apoyo emocional permite crear una situación de confianza que hace que el viejo se deje influenciar por el educador, que entonces puede introducir mecanismos compensatorios, tanto psicológicos como físicos y tecnológicos.

Desde esta perspectiva todo el aprendizaje y el desarrollo humano puede ser analizado, fáctica e idealmente, como el proceso gradual de desarrollo progresivo y declinar de su autonomía. Desde luego el desarrollo de esta autonomía implica el de múltiples competencias humanas, como las cognitivas, que capacitan al ser humano para entender, apreciar y manejar sus relaciones con realidad en sus múltiples dimensiones, él mismo incluido. Son estas competencias humanas generales

La educación es entonces el proceso por el cual un ser humano, que aprende, es apoyado por otro ser humano, que enseña, en la construcción, ampliación y sostenimiento de su autonomía. La autonomía, y por ende la dignidad humana, no es un don ni una condición natural, sino una conquista de la solidaridad humana implícita en el acto educativo. En cada etapa de la vida el educador debe conocer, respetar y apoyar el potencial para la autonomía del educando que se encuentra como posibilidad en sus competencias humanas generales.

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Ángel R. Villarini Jusino, Ph. D.

El Dr. Ángel R. Villarini Jusino es Catedrático de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recito de Río Piedras; Profesor Honorario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la República Dominicana; Presidente de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento Internacional; Vice presidente para Latinoamérica de la International Association for Cognitive Education and Psychology; y Director del Proyecto para el Desarrollo de Destrezas de Pensamiento y del Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento de la Universidad de Puerto Rico. Para información visite o escriba a

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