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En ocasiones, como resultado de la exposición al ruido el oído no llega a sufrir un trauma, sino que se fatiga, éste fenómeno es consecuencia de cambios fisiológicos en la coclea, que se traducen como un aumento del umbral mínimo de audición, persistente por más de dos minutos y que se debe recuperar en un tiempo no mayor de las 16 horas 14.
Otros autores definen el trauma acústico o deterioro permanente del umbral auditivo como un estadio de irreversibilidad de la fatiga acústica, se refiere a una hipoacusia sensorineural, que es bilateral en la mayoría de los casos y que puede ser simétrica o no, esto se origina o bien por la exposición a un ruido de muy corta duración y de gran intensidad (detonación) o un ruido continuo o intermitente de intensidad relativamente alta (superior a los 85 dB-A-SPL), durante un período de tiempo prolongado (industrias, aeropuertos, etc.).
Las altas frecuencias son las más afectadas, particularmente los 4 Khz, aunque hoy día por estudios experimentales se ha demostrado que la duración del sonido fatigable juega también un papel en la ubicación del déficit, pudiendo abarcar un rango más amplio alrededor de los 4 Khz, es decir, media octava superior e inferior.14-19
Los trastornos o déficit del sentido de la audición, son un motivo habitual de consulta, produciendo alteraciones que van más allá de la audición, es decir, trastornos respiratorios, cardiovasculares y digestivos. Además se reportan otros síntomas como: irritabilidad, cansancio, fatiga, aislamiento psicológico, disminución del rendimiento laboral, influyendo en ello la predisposición y sensibilidad de cada persona.
El ruido es uno de los contaminantes más subestimados a pesar de ser omnipresente y tener un efecto acumulativo sobre la salud. En la industria es casi inevitable la emisión de elevados niveles, pero no en todos los casos el ruido producido en una planta es necesario. Existe un número no despreciable de situaciones que promueven la generación de niveles de ruidos evitables. Por ejemplo, la existencia de salideros de vapor, solturas mecánicas, desajustes en los conjuntos y, en general, todos lo defectos que provoquen vibraciones excesivas, tenderá a incrementar el nivel de emisión natural de la planta. Los altos niveles sonoros se propagan a través del aire (ruido aéreo) y de la edificación (ruido estructural). 20
La contaminación sonora y protección del obrero industrial, constituye una preocupación hoy día; profesionales dedicados a la seguridad laboral, higiene industrial, medicina laboral y otras especialidades afines, han realizado estudios donde evalúan las intensidades de los ruidos, riesgos y repercusión auditiva 1;20-25; según García A. y col.26, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el ambiente laboral no existe riesgo evidente de pérdidas auditivas para una exposición en que los niveles sonoros equivalentes se mantengan por debajo de los 75 dB-A para una jornada laboral de 8 horas y que el Americam National Standards Institute establece dicho límite a 80 dB-A; no obstante a las consideraciones hechas por estos autores, está vigente el riego de padecer otros efectos perjudiciales por exposición al ruido industrial y ambiental, incluso para niveles inferiores a los antes citados.
Tambs K. y cols. 27, destacan que la magnitud del daño auditivo está en relación con el tiempo de exposición, edad, infecciones previas del oído, entre otros factores. Nosotros, por ejemplo, en estudio realizado en trabajadores expuestos a ruidos en las Fábricas de la Empresa de Productos Lácteos "Escambray" en Cienfuegos, Cuba, reportamos un caso con trastorno conductivo previo, motivado por una otitis media crónica simple del oído izquierdo. Se conoce que un oído previamente afectado desde el punto de vista conductivo, requiere de mayor presión acústica para estimular el oído interno, pero cuando la energía es suficiente, penetra directamente y provoca un daño superior al esperado. 28-29
El tiempo de exposición al ruido es proporcional a la posibilidad de padecer de daño auditivo. Chen y Sai 30, evalúan el daño auditivo en trabajadores de una refinería de petróleo de Taiwán, observando que las mayores pérdidas se encontraban en obreros de más de 15 años de exposición.
En términos de tratamiento, no hay tratamiento médico para prevenir, ni quirúrgico para corregir una pérdida auditiva inducida por exposición crónica al ruido; educar e instruir al trabajador sobre los riegos de la contaminación sonora es el principal tratamiento de esta afección, es decir, la medida más efectiva es impedir su aparición o la evolución en los casos ya establecidos 21;28-32.
La información y capacitación de los trabajadores sobre la importancia del uso de los medios de protección, constituye una de las herramientas fundamentales en términos de prevención, existiendo unanimidad en éste sentido entre los diferentes autores consultados 1;20;22-24;27;29;33-34; sin embargo, esto no siempre se cumple.
En un estudio realizado en 109 empresas de la Comunidad Autónoma de Murcia en España, se reportan bajos índices de información, sólo el 9,17 % de las empresas suministraban información relativa al ruido y en platicas con los trabajadores, se puso de manifiesto su escasa información y prácticamente nula formación en éste sentido 15; en contraposición, Zhu H. y cols. 33, muestran resultados favorables en cuanto a la comunicación sobre el ruido como factor de riesgo y control de los mismos.
A modo de comentario final, consideramos que la contaminación sonora está inherente en la mayoría de las actividades de la vida, si a ello le sumamos los altos niveles de ruidos emitidos por las fábricas y otros medios laborales, estamos frente a un importante problema de salud, en el que todos somos responsables. Es necesario educar y hacer conciencia del problema, ejecutar medidas inmediatas para atenuar los altos índices de emisiones acústicas contaminantes y así, contribuir a la prevención de futuros trastornos auditivos y mejorar en éste sentido nuestra calidad de vida.
Dirección del autor para la correspondencia
Dr. René Esteban Moreno Rajadel.
Especialista de primer Grado e Instructor en Otorrinolaringología.
Hospital Universitario "Dr. Gustavo Aldereguía Lima"
Calle 51-A y Avenida 5 de Septiembre.
Cienfuegos, 55 100. Cuba
rene67[arroba]jagua.cfg.sld.cu
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BIENMAYALEJA93 | 2008-03-22 13:33:14
Me parece que este tipo de documentos son muy importantes para la ciudadanía, ya que debemos informarnos acerca de este tipo de problemas a los que nos enfrentamos cada día.
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