No es que prescinda de lo fundamental, sino que lo hace flexible, innovador y ampliamente estimulante. Las técnicas y las herramientas no son culpables de la incapacidad redactorial de los estudiantes, sino los moldes en que ellas funcionan, así como no son causantes de la ingeniosidad y el virtuosismo de los buenos escritores. Es más fácil encontrar gente aplicando las técnicas y las herramientas por el estrecho espacio de su ECRO (Esquema Conceptual Referencial Operativo), que haciéndolo traspasar sus límites para compatibilizar y yuxtaponerlos a la abarcancia del Sistema ECAFE, que necesariamente será creacional, artístico y fundacional, aunque por veces traicione a su ECRO, por el carácter idealista que tiene el don de escritor.

Pero podemos cuestionarnos la validez del ECAFE. Para ello, habremos de renunciar a lo clásico y estructurado y abrirnos a la incorporación de algún paradigma viable que explique aquella pobreza de lenguaje, gramatical y de escritura y que también nos sirva para quizá corregir alguna cosa, o al menos señalar un nuevo camino hacia la búsqueda de un cambio sustentable en la práctica de escribir y en lo que respecta a la vocación de escritor especialmente.

Antes mismo de abordar el tema del ECAFE más explícitamente, debemos referirnos a uno de los principales mitos que rondan al escritor: "la paga emocional más importante para el escritor, son los premios a los que aspira llegar". Esto, presupondría que el escritor se apacienta a sí mismo y en cierto sentido es un egotista. No obstante ser absolutamente posible la existencia de esta clase de escritores, creo poder acertar en el concepto de la mayoría de los escritores, que lo insoportable en todo buen escritor, es la ignorancia, el analfabetismo y la carencia de motivación en las personas, lo que los lleva a permanentemente crear, fundar y a hacer obra de arte lo más aplicadamente posible a lo ya existente -la gramática-, al saber personal social -la empírica-, y a la estética inherente hasta en las cosas, personas y circunstancias aparentemente menos atrayentes, tratando, también de manera constante, de si no cambiar algo, al menos hacer a la gente ver las cosas bellas que existen y nos saturan y acarician a cada momento.

Seguramente otros mitos podremos captar y observar a lo largo de este estudio, pero baste por ahora posicionarnos correctamente frente a qué le mueve a un escritor por aportar y resolver en el mundo: aun cuando tenemos en claro cuáles son nuestros objetivos, todavía nos faltaría descubrir cuáles deseos nos motivan; y al conocer adecuadamente el origen y las formas de nuestros más íntimos deseos, entonces podemos objetivar mejor lo que queremos.

En este contexto se da la importancia y la necesidad del ECAFE, tanto para definir nuestras intenciones y metas, como para formar deseos y motivaciones desapasionadas e imparciales, y hasta para abandonarlos, cuando no son absolutamente propulsores de comportamientos socialmente benéficos para todos.

Este es un mandato moral intrínseco a nuestra personalidad humana, pero a veces, circunstancias diversas, y motivaciones interiores muy excepcionales nos impulsan a escribir -y a hacer- cosas que intuitivamente sabemos no son adecuadas, pero entonces, el ECAFE nos expondrá apropiadamente.

QUÉ ES EL ECAFE:

Lo primero que podemos graficar para poder entrar con meridiana claridad al descubrimiento de nuestro propio ECAFE, y avanzar por él mientras manejamos la teoría, es un paraguas. El paraguas es la ESCRITUROLOGÍA: Una materia extremadamente necesaria para los estudiantes de carreras de comunicación social y para el periodismo en particular, partiendo de la base que todo buen escritor puede llegar o pasar luego a la actividad periodística, y nunca lo contrario. O porqué no imaginarlo una Carrera que todo escritor responsable debiera seguir. Quizá ella no formaría escritores, pero sí los apertrecharía fehacientemente, para una actividad excelente y magistral.

La ESCRITUROLOGÍA abarcaría, en mi concepción filosófica, cinco áreas: Primera, el conocimiento de lo que es el ECAFE. Segunda, la actividad creadora y recreadora en el arte de escribir. Tercera, el arte de escribir en la actividad creadora y fundacional del escritor. Cuarta, el desarrollo de lo fundacional, en la actividad creadora-artística del escritor, y quinta, descubrir nuestro propio ECAFE.

Debajo de ese paraguas que es la ESCRITUROLOGÍA, está la Teoría, el Sistema Creacional-Artístico-Fundacional y la Práctica.

La ESCRITUROLOGÍA como Materia necesaria e imprescindible para las carreras ya mencionadas, no se detiene en, ni se extiende a las herramientas y la técnica de la gramática y el lenguaje, sino que presuponiendo que el alumno ya las conoce, va utilizándolas, jugando con ellas y haciendo la diversidad de usos según la práctica y el acumulo de experiencia de cada profesor-escritor.

Rompe el paradigma de lo rígido y aburrido, y se divierte componiendo oraciones diversas hasta encontrar las mejores, en el gusto y estilo propio de cada estudiante.

Como el paraguas, a veces anda en la mano de su dueño a pleno Sol, otras veces bajo torrencial lluvia, algunas veces con la llovizna y tantas otras veces, dibujada en escenas humorísticas con su aparcero, tras una tormenta de viento impetuoso, o hecha rollo molesto bajo sus brazos.

Otro aspecto importante de la ESCRITUROLOGÍA, es la manera como dedica tiempo para la composición y armado de textos, corrección y recortes, y luego el volver a componer algo a veces completamente distinto del original, utilizando las mismas herramientas, las mismas técnicas e inventando nuevas formas hasta esquematizar o desquematizar cuerpos redactoriales propios del alumno, o ajenos.

Tómese las herramientas y las técnicas gramaticales para el armado de un buen texto, y nos encontraremos con los maestros de la erudición y el aburrimiento. Pero, aplíquese esas mismas herramientas y técnicas a la práctica y el ejercicio de una ESCRITUROLOGÍA diligente, y nos enloqueceremos con los textos que saldrán de esa galera mágica de los buenos escritores.

El ECAFE es, por tanto, transcurrente de la ESCRITUROLOGÍA. Es un Esquema Creacional-Artístico-Fundacional que para simplificar podemos denominar lo de "El Sistema de las Tres E".

Es un Sistema porque es un conjunto de principios y a la vez un método. Irónicamente, casi nunca me dediqué a analizar textos y a investigar métodos y procesos seguidos por los buenos escritores. Tampoco me he dedicado a compararlos y a tratar de descubrir principios subyacentes en sus obras. Mi mayor dedicación en la lectura a través de más de cuarenta años, fue por conocer al hombre, el ser humano, los sistemas sociales, y por incursionar en lo verdaderamente sabio y culto, sin detenerme a observar las técnicas de la escritura pero sí, el estilo que tienen sus escritores.

Esto haría de mí incompetente para abordar la gramática y los sistemas de escritura que pudiera haber. Efectivamente, me falta por aprender probablemente casi todo lo abstracto y teórico del lenguaje, pero al menos, nunca pude dejar de observar y aprehender el estilo de las palabras bien dichas. Creo que es más importante hablar el bien, que hablar bien. Cuando uno habla o discurre sobre el bien, la buena escritura y la buena dicción necesariamente deberán aparecer, pero cuando uno se aferra inconsistentemente a lo teórico, termina haciendo al idioma sonar de manera distorsionada y el mensaje incomprensible o degradado.

Para ejemplificar mejor lo que acabo de confesar, me reporto a una ocasión cuando después de vender a un joven mi libro Palabras de Un Pobre Rico, al reencontrarnos, sentenció: "le copiaste a El Principito". El joven no podía salir de su asombro cuando le aseguré que nunca había leído El Principito. Su reconvención más aguda vino con la pregunta: ¿Cómo puedes ser escritor, sin jamás haber leído El Principito?

Otros, me han dicho que le copié a Salomón y casi todos quedan confusos cuando se enteran que a ese libro lo escribí de un solo tirón, en apenas seis horas de trabajo, aunque muchas horas de corrección, por supuesto.

Lo que muchas personas no tienen en cuenta, es que todo lo que emitimos por el lenguaje o a través de los escritos, en algún lugar lo habíamos escuchado o leído y luego lo examinamos y reelaboramos, modificamos y alteramos consciente o inconscientemente, pero en definitiva, trabajamos con una materia prima preexistente.

Cuando leemos bien, corremos el riesgo de ser considerados plagiarios, pero es casi la única posibilidad de que podamos hacer las mejores inferencias, detenciones, segmentaciones, sustituciones, modificaciones y agregados al texto, como también librarnos de cometer omisiones o falsos aprendizajes.

Lo que estoy exponiendo pretende justificar en alguna medida que al menos me acepten la experiencia como escritor, sin haberme reflejado en los que son emblema del buen escribir, según los expertos. Después de todo, no fueron casi cincuenta años tan sólo de lectura, también los fueron de escribir, aunque más no fuesen garabateos ilusionados de un moribundo, que ya resultaron en una veintena de Ensayos. No será el mejor resultado ni el mejor acervo cultural, pero representan el encuadre de mi propio sistema de escritor, que sumado al sistema de muchos otros escritores, puede servir como referencia para quienes deseen mejorar su redacción o afianzarse como escritores.

1.- El ECAFE es un Esquema, también, en que se hace gráfica y explícita la extralimitación de los ordenamientos imprescindibles de los principios de la gramática y la técnica, para abarcar dimensiones subjetivas de lo empírico y sujeto de cambios por el transcurso de las experiencias, y la fragua emocional de cada escritor.

2.- En segundo lugar, el ECAFE es un Esquema Creacional: Como el poder creativo está en todo ser humano, cualquier persona puede crear con la imaginación, las ideas, las palabras y los proyectos. Sin embargo, el creador por excelencia en el mundo de lo creado, es el escritor-hablante, como Dios que creó con la palabra, porque provee a los creadores resultantes, de toda la materia prima para que puedan crear cualquier cosa, hasta hijos.

Leí a una Sicóloga que recomendaba cuando el matrimonio estuviera pasando por crisis, salvar la situación por medio de la búsqueda de un nuevo hijo, o el primero, en caso de no tenerlo aún. Traté de convencer a mi esposa de esa idea, y fabricamos el segundo hijo. Con el tiempo, fue necesario liberar a nuestro hijo del peso impuesto sobre él contra su voluntad, que era el de servir como salvador de nuestra crisis. Lo atamos a un destino avasallante y arbitrario y condicionamos su futuro. ¡Maldita Sicología enfermiza y degradante! "No todo lo que brilla es oro"; mejor dedicarnos a la inteligencia intrapersonal, que depender de la de "sabios idiotas" que no nos pueden pasar más que traumas y desgracias.

El poder creacional en el escritor es casi infinito. Somos artífices de lo pleno, y también del vacío. A veces llevará nueve meses para que la semilla que plantamos por el escribir germine, otras veces mucho menos, o quizá años, pero ciertamente dará miles de granos y abundante floresta en lugares y épocas más disímiles imaginables, o millones de gérmenes de suicidio de la raza humana.

Quizá suene impropio diplomar a un escritor como creador que es, pero tampoco puede desmerecerse y desjerarquizarse su alto patrón creacionista como la más seria profesión que es, y el más práctico y accesible de los oficios, cuando se cursa con éxito la ESCRITUROLOGÍA y se examina diligentemente en su propio ECAFE. Resultante de ambos aprendizajes, no podría menos que diplomarse a todo futuro escritor virtuoso, para que también la sociedad pueda valorarlo como corresponde.

No olvidemos, que la creación del escritor es especializada y de la más alta y completa, y que todos pueden acceder a crear, simplemente porque esa capacidad es inherente a todo ser humano; pero quien maneja bien la palabra, siempre será el genio magistral que ilumine a los demás creadores, artistas y fundadores.

Es parte de nuestra historia más reciente, que cuando un ex presidente quería que lo venerasen como salvador del país, preguntaba: ¿Quién lo hizo?, para responder: ¡Io lo hice!. Las cosas que a sus ojos eran buenas, las abstraía a su orgullo personal, a la vez que siempre adscribía a otros su propia corrupción. Pasaron meses y hasta años para que la gente pudiese comenzar a leer bien lo que ese hombre había escrito en la historia argentina, y el sacarlas de la ignorancia y el engaño, no fue posible hasta que los periodistas y escritores no rescribieran la verdadera historia que se había ocultado. Entre los varios factores que produjeron un cambio notablemente bueno en la Argentina, estuvo el factor preponderante de la creación literaria, e informativa de los Medios.

Si algo trascendente -bueno o malo- podemos crear los escritores, es de suponerse, que así como a las "malas palabras" le pesan ciertas Leyes, también debiera recompensarse con más coherencia y continuidad, la acción benéfica de los buenos escritores.

Decimos que el servicio sacerdotal o pastoral es una vocación, por lo que lo enclaustramos al mundo de las limosnas y la mendicidad, como si lo que se hace "por amor" no tuviera valor. Pagamos hasta "plus" a quienes ejercen profesiones y oficios donde la vocación también es valiosa, aunque a veces no existe en sus profesantes y oficiantes.

Trasladando esa concepción generalizada al escritor, queremos y exigimos que se haga responsable de lo que expresa, pero no le exigimos que curse ESCRITUROLOGÍA y se examine en su ECAFE, ni le categorizamos como se debiera, ni consideramos su vocación una profesión, y los resultados de estas contradicciones, están a la vista: redacciones pobres, pocos buenos escritores, muchas buenas obras foráneas, y escritores confinados al mundo de lo intrascendente y condenados a hacer mal sus deberes. Felizmente, una de las principales características del buen escritor, es la de ser creacionista, siempre creará algo nuevo para sacarle a él mismo de cualquier depresión, y esperará de nuevo en que algo nuevo pueda aparecer en la mente y la conducta de la sociedad.

3.- En tercer término, el ECAFE es un Esquema Creacional-Artístico, porque incursiona en lo bello, lo estético, y crea de la nada o transforma lo feo en algo admirable o extrae lo mejor de lo peor.

La obra de un escritor puede clasificarse en tres categorías:

* Las obras sin ninguna importancia desde el punto de vista literario, que aunque describen o analizan aspectos de la vida humana, no trascienden la barrera de lo vulgar;

* Las obras de talento, de virtuosismo, que poseen sobre todo un interés intelectual, y que develan el carácter, la personalidad y filosofía de vida de sus autores;

* Las obras maestras, de vida duradera, y que poseen además del interés intelectual, un interés artístico. Ninguna obra que no posea en sí misma un claro interés artístico, puede ser considerada "obra maestra".

Manteniendo la idea generatriz del ECAFE y la ESCRITUROLOGÍA, aprecio el hecho de que en las escuelas y facultades se equipa al alumno con las técnicas y las herramientas para que llegue a componer buenas redacciones, y a entender correctamente los textos. Aparentemente, las Ciencias de la Comunicación de nivel universitario, también incursionan en el análisis de obras literarias de autores "de nivel" según la Crítica Histórica. Nada será de desechar. Todo ha de ser necesario. Pero el despertar al escritor en cada uno de los estudiantes, es como permitirles el autoexamen. Objetivar el examen del ECAFE ajeno en desmedro del propio, producirá la clase de lector-escritor que las instituciones educativas no saben cómo modificar. De otra manera, la investigación comunicacional se parecería al oficio de un fotógrafo de modelos que él mismo es modelo: pletórico de conocimientos respecto a las técnicas fotográficas, y admirando los contornos físicos del objeto a ser fotografiado, no le confiere el valor suficiente a su propia condición de galán. Sabe cómo el modelo deberá posar, caminar, observar, pero él mismo no consigue hacer lo que enseña. La técnica está incorporada en su mente, pero no consigue atravesarla al punto de hacerle "ver" la belleza de manera introspectiva, y exteriormente de manera aprehensiva y comunicacional.

Lo estético está adentro del escritor (o del fotógrafo), no afuera de él. Para el observador común, cualquier cosa puede ser bella, aunque no toque las fibras más íntimas de su poder volitivo, y no puede describirlo por la redacción escrita, si no aprehende lo que ve, su esencia, y no la transforma su mirada exterior, en observación interior, que transbordará en frases y palabras bellas, cargadas de significado y luz.

El pensamiento estético en el desarrollo del espíritu humano ha seguido la tendencia platónica conocida como inductiva, o la científica de Aristóteles. En la Sicología Experimental se busca la naturaleza de lo bello no en sistemas filosóficos preconcebidos, sino en el análisis y la observación de las cosas. Pero la Estética Integral no es una 'Ciencia de Hechos' como la Sicología sino normativa como la Lógica y la Ética.

La Lógica no puede vivir sin el "principio de identidad", y la Ética, sin el "principio de orden". La Estética, aislada de todo trabajo inductivo o aplicativo, no puede prescindir del "principio de unidad". Es decir, la Estética Integral es al mismo tiempo, deductiva e inductiva. Pero, no se puede dejar de reconocer que existen verdades afectivas o artísticas que están regidas por el principio de la unidad, interpretado en forma diferente a la rutinaria. La unidad, lo mismo que la identidad y el orden, no deben ser principios abstractos. Nada significará si no anima, de manera concreta, la sensibilidad que debe regir. Así es como se transforma en genialidad creadora y produce las obras estéticas, es decir, las verdades universales y objetivas.

Mientras el principio de identidad sólo anima la inteligencia en el conjunto de manifestaciones del alma humana, y el principio de orden no llega sino apenas a la voluntad, comúnmente desdeñando lo científico y lo estético, el principio de unidad anima no solamente la sensibilidad sino a toda el alma en sus manifestaciones conscientes, aunque algunas de ellas no puedan ser analizadas "científicamente".

El principio de unidad concretado en la genialidad estética del escritor, produce verdades más complejas que las científicas (de la Lógica) y pragmáticas (de la Ética). Se coordinan como verdades afectivas con las verdades pragmáticas y científicas, pero superan a estas últimas, pues no constituyen apenas verdades históricas o intelectualizadas, sino un mundo psicofísico donde cada elemento de ellas es tanto físico como psíquico, lo que hace el reino de la belleza. Esta belleza, por tanto, producida por el genio creador del escritor, realiza la unidad y la viviente expresión de la Lógica y la Ética.

Desde el punto de vista de la Estética Integral, no hay más que una sola belleza, y es la belleza del Arte. Extrayendo algo de Hegel, otro poco de Platón y además de Kant, lo bello es absoluto, posee una existencia más allá de la material, es decir, una existencia metafísica, que al intentar materializarse, lo hace por los procesos de la tesis, la antítesis y la síntesis.

  • Para Hegel, la belleza literaria consiste en la creación escrita, en la materialización de la idea en las imágenes plásticas. La obra existe antes de expresarse con palabras, por lo que éstas son apenas vehículos para materializar aquellas.
  • Platón interpreta la belleza como la idea divina que en el ser humano adquiere el carácter de una reminiscencia razonable que se toca con la psique (que denuncia un estado de caída de aquella divinidad), y que no alcanza realizarse adecuadamente.
  • Kant, sin embargo, demuestra que lo bello es desinteresado, por lo que no se debe confundir con lo útil y lo agradable. Según él, lo que nos gusta es solo nuestro, de nuestra sensibilidad, y lo útil es importante sólo para uno, para la voluntad individual, mientras que lo bello es agradable y útil para todos, es universal como la verdad científica. Kant también diría que las obras de arte serían creaciones de la naturaleza que, al desear progresar más allá y por sobre la conciencia humana, presta para producirlas, fuerza creacionista y visión estética a ciertos hombres de genio.

Rescato como válida más allá de cualquier rigor científico y pragmático, la idea de que el hombre, al caer de su estado original sin pecado, perdió el verdadero y pleno sentido de lo verdaderamente estético, pero que aun así, lo bello tiene su comienzo no en el objeto bello sino en la idea, la emoción y la voluntad interiores del observador.

El mismo signo, el mismo vehículo, la palabra, puede servir para crear algo bello o algo desagradable a cualquier ojo -u oído- humano. El escritor ha de observar lo bello, deducirá de ello cuánto es estético y realizará inducción de una nueva creación de lo bello en la percepción no sólo de quienes manejan bien las técnicas y las herramientas, como también en aquellos que no conocer con amplitud la bondad de ellas, pero quizá intuyen las cosas desde un disfrute de lo bello, interiormente.

Cualquier persona puede asegurar "esto es bello". Pero será bello para ella, y quizá nunca pueda serlo para otros que observen el mismo objeto. El buen escritor, sin embargo, podrá hacer que quienes no gustaban o no apreciaban como bello determinado asunto, cosa o persona, acabe admirándolos.

El escritor tiene en sus manos la más eficaz de las herramientas inductivas de la razón y la estética en las personas. En todo caso, saber utilizar bien las técnicas y las herramientas, es como saber ponderar lo que otros cuentan o informan haberlo visto. Saber escribir bien es como uno mismo haberlo visto y poder contarlo con todos los detalles del caso, y todas las emociones inherentes.

El que escribe, produce la noticia; quien lee, la reproduce, cuando puede. Pero no es lo mismo reproducir que producir, recrear que crear, ser animado que animar.

La verdadera estética que posee lo bello, está principalmente en el corazón del observador -no en la letra, la palabra o la máquina fotográfica-, y el genio la puede concretar a través de la escritura o de la imagen. Por eso el ECAFE es necesario para generar buenos escritores, porque lo que produzcamos será siempre distorsionado e impreciso, si nuestro interior no es artístico, aunque poseamos la técnica y la máquina que pueden vehicular nuestra producción consciente. De esta problemática resulta la profusión de la pornografía, puesto que aunque el cuerpo humano es bello por naturaleza, y el uso sexual sobresaliente y encumbrado, nunca superan la belleza de la integridad, la transparencia moral y la dignidad y la mismísima felicidad humana.

4.- Finalmente, el ECAFE es un Esquema Creacional.Artístico-Fundacional porque establece para el futuro verdades del presente, que mañana serán historia que producirán nuevas verdades presentes dirigidas a crear un nuevo futuro.

Fundar, objetiva una clase determinada de personas, herederas legítimas del bien fundado. Son condiciones imprescindibles para quien va a fundar o testamentar algo, la idea buena, el sentimiento noble, la voluntad decidida y pronta y los recursos externos propios. El escritor, no siempre tiene en claro a qué personas va a alcanzar con lo que está preparando para fundar; esa claridad puede venir y aumentar a medida que escribe su obra, o quizá le amanezca en una luminosidad deslumbrante recién después de haberla terminado, pero no pudo él ponerse a escribir nada si no le hubiese movido al menos el deseo y la intención de fundar algo.

A veces suele sentirse tan encandecido con el discernimiento y la elocución interiores hechos palabras escritas, que llega a tener miedo de que en vez de iluminar, termine encandeciendo a sus lectores.

Es entonces cuando necesitará definir claramente quienes serán sus destinatarios y ajustar las palabras a los acondicionamientos internos para fundar como mencioné en el párrafo anterior. Si uno está seguro de los sentimientos que lo mueven, las ideas que tienen y de que su voluntad no está herida, al punto de esperar herir, vengar o desviar, entonces puede confiar que quienes rechacen sus escritos prueban de que no son sus herederos y quienes sí lo reciben, son los verdaderos depositarios del bien que desea donar.

Cuando uno va a fundar algo, está pensando en transferir algún bien, alguna idea a las generaciones que vienen. El escritor es fundador y testador a la vez, porque así como establece ideas para que sean trabajadas por otros, reelaboradas y extendidas a otras ideas, relacionadas o no, también delega en la posteridad sus conocimientos, su verdad, y lo que pudo aprehender desde el empirismo en su propia época y su propio mundo.

El escritor es como un grande rombo en un colador. Por los agujeros comunes del cedazo, pasa el conocimiento y la información comunes; por el rombo, la acumulación de conocimientos hasta de otras épocas y otras fuentes que no son el mismo escritor. Contra éste, nunca habrá censura posible de impedirlo comunicar lo que sabe y lo que cree deber transmitir de lo que otros consideran verdad. Esto es así, porque lo que uno transfiere como herencia, o funda, siempre es lo preexistente, no lo ideal o imaginario, menos lo especulativo.

Un dicho expresado por un anciano sabio no trasciende como el registrado en un libro por un hábil escritor, aunque carezca de la sabiduría ancestral.

El círculo heredero de un anciano, es ínfimo e intrascendente comparado con el de un escritor. Un dicho sabio puede modificar la vida de una persona, pero lo que se escribe, hace historia y puede transformar sociedades y culturas.

Toda persona vocacionada a ser escritora y destinada a edificar el futuro de las generaciones actuales y venideras, deberá cursar empirismo, gramática y sanidad orgánica, es decir, empirismo no como única base de conocimiento sino como la práctica personal y la experiencia interactiva de todas las formas de aprehensión de conocimiento; la gramática como lengua y habla, no apenas código sino también la aplicación individual del código, y no solamente la práctica del habla sino además, la función que cumple en el conjunto del sistema al mismo tiempo que las relaciones que guardan entre sí los elementos de la lengua.

Además, por sanidad orgánica me refiero a la salud mental del escritor. No estoy sugiriendo que haya escritores desajustados psicológicamente, ni que quienes no sean escritores puedan padecer tales desajustes, sino que el mejor estado psicológico es el responsable de las verdaderas obras maestras y que la sanidad del alma, es una condición imprescindible para crear lo bueno, mejor y estéticamente singular, y fundar lo más noble y justo.

La norma que rige para el buen escritor es observativa y aprehensiva (empirismo), aplicativa de todos los aspectos de la gramática, y cacafetaminadora, es decir, que el escritor deberá buscar su sanidad orgánica de tal manera que pueda crear, fundar y proyectar su belleza interior de forma estética y cautivante, y desarrollar fehacientemente las reglas del lenguaje, captando e interpretar adecuadamente lo bello de su exterior.

Hemos descuidado la empírica como cátedra de quienes tienen algo que enseñarnos con lo que escriben, dicen y hacen, y el estado íntimo del alma humana, verdadera calcografía de los más profundos sentires del espíritu y de la divinidad. No será extraño entonces, que tengamos hoy cabezones obsesivos que conocen todos los aspectos de la gramática y hacen maravillas con las técnicas sobre los códigos cifrados o descifrados de otros, y no son capaces de redaccionar en las formas que la tiranía del espacio y el tiempo exigen, o la estética demanda.

Para algunos, hablar de empirismo suena filosófico y medieval, para otros, nada científicamente probado. ¿Puede, acaso, el Arte deber pasar por la óptica de las Ciencias Exactas, o Humanas o Históricas para poder ser considerada moderna y científica?

Las Ciencias de la Comunicación parecen someterse a aquellas, sin ninguna renuencia. Desde el momento en que circunscribimos el Arte de Escribir a sus postulados y a su técnica impersonal, creamos un arte más sujeto al exterior que al interior del escritor, y aquí viene un cuestionamiento válido en el análisis de cualquier ciencia o disciplina o cuerpo de conocimientos que desee fomentarse como tal: ¿Quién formó al primer creador de nuestros congéneres? Es más, Las ciencias, ¿no evolucionan?

El hecho de que a muchos maestros del empirismo les falte únicamente "el título" universitario para poder competir con éxito con los que sí lo tienen, pero carecen de la experiencia, demuestra claramente que el empirismo es una materia que las universidades no tienen, y que en lo que respecta al Arte de Escribir conviene que se rectifiquen. Quizá un buen escritor no sepa explicar adecuadamente porqué "haiga" está incorrecto (aunque parece que ahora la Real Academia Española ya lo adoptó como correcto), pero sí sabrá ayudar a crear oraciones que suenen bien, y frases más estéticas que las vulgares y de la alta academia de la erudición y la retórica.

He conocido un estudioso que poseía títulos universitarios alcanzados en Suiza, Alemania, Estados Unidos de Norte América y en Brasil. Seis o siete mil libros abarrotan los anaqueles de su enorme escritorio; se apilan por todos lados, hasta en el piso.

Al preguntarle cuál era el mejor libro y más significativo de todos los libros que había leído, levantó una Biblia que estaba a su lado y dijo: "Este. Después de leer y estudiar toda la vida, descubrí que aquí está todo". Claro que no subestimaba las Ciencias y la experimentación humana, sino la contumacia humana en pretender explicar lo explícito, complicándolo, y en responder con veleidades a interrogantes que no constituyen soluciones a las Necesidades Básicas Humanas.

Esto, quien no conoce a esta personalidad como tuve la suerte de conocerlo, puede inferir equivocadamente desde sus palabras; yo, en cambio, cada vez que viajo a Curitiba, Brasil, donde él vive, voy a visitarlo en su enorme mansión donde alberga a madres solteras e hijos abandonados, para escuchar de sus labios sabiduría y leer de sus obras, gestos y actitudes, sus inmortales escritos.

Cada una de sus palabras siempre golpeó fuertemente sobre mis técnicas más depuradas por el estudio y la capacitación, y no que de pronto estos se vuelven herramientas innecesarias, sino que para escribir bien, y uno mismo ser un libro viviente que ande, hable y emita vida, necesariamente se deberá tomar lecciones de empirismo escuchando a quienes son y hacen, mucho más que a aquellos que conocen las técnicas y las teorías pero ni son, ni realizan.

Cualquier galán famoso, actor, músico o deportista que en el marco de la gran degradación humana que roza con lo chabacano, pueril y bajo por un lado, y con lo idolátrico y vanidoso por otro, se motiva imaginándose personalidades extraordinarias y trascendentes, escribe su libro y la prensa lo aplaude y lo difunde como exponente de un mensaje exacto de lo que la gente necesita y espera de las personas públicas. Es otro fraude más a la buena fe de las personas, mayoría incauta, que "leen" lo que los Medios Mercantilistas quieren vender, y no consiguen descifrar lo que la buena cultura intenta compartir, desde la óptica y el trabajo de sus verdaderos representantes.

Una cárcel puede generar buenos escritores, o mesías locos que saliendo de allí, querrán vengar sus dolores escribiendo, hablando y haciendo cosas destructivas, aunque por algún tiempo muchos lo sigan, terminarán defraudando a todos.

Es que, lo que uno haya sufrido y que quizá hasta inconcientemente vuelque en un libro, no conseguirá orientar y motivar la expectativa de quienes lejos de la promoción y la notoriedad de aquellos, sufren iguales y hasta peores males sin propagarlos por ninguna parte. No se subestiman las obras de ingenio de aquellas personas que nunca se habían dedicado a la escritura, o que por cualquier razón no pudieron desarrollar mucho antes su vocación escritora. Lo que merece nuestro análisis, es el hecho de que se le promueva a un escritor novel tan sólo por su carrera famosa en otras actividades, como si tuviera alguna sabiduría propia del escritor. El auténtico escritor, no proviene de la fama, la opulencia y el placer exorbitante, sino de la observancia y el trabajo, y de una vida fundada en el más puro concepto de justicia, verdad y libertad.

El silencio y la meditación, pueden producir obras maestras, o planes terroríficos y armas que matan. El empirismo es peligroso cuando anda solo; necesitará de un alma sana y equilibrada porque sino, matará tanto o más, que las teorías muertas y las técnicas despersonalizadas y abstractas.

Al llegar a un punto de probable acuerdo implícito entre escritor y lector, podríamos explayarnos ahora a lo que la experiencia nos puede informar y que ciertamente será valioso como principios para una correcta ESCRITUROLOGÍA.

Primeramente, defino la Escriturología como Ciencia del Arte de Escribir, que lleva al poeta y al prosista a desarrollar las técnicas y su Potencialidad Pura, para ejercer la práctica de la escritura de manera fluyente y excelentemente. Considero al periodista Álex Grijelmo de Diario El País de España, y al poeta argentino Marcelo Di Marco, los mejores ejemplos como escriturólogos que conocí.

En segundo lugar, establezco como presupuesto básico el ECAFE, Esquema por el que el escritor despierta y potencia su vocación creadora, el valor artístico de las cosas y objetiva mejor su riqueza interior, fundándola para muchas generaciones.

En tercer término, paso a definir los principios que deben regir la vida y la práctica del escritor que desee destacarse en la acción y la creación de obras excelentes:

1.- La Unidad, en el marco de lo que consideramos principios insoslayables de la Estética en las obras maestras, es el principio por el cual todo elemento físico de la obra se une a un elemento psíquico correspondiente, así como los elementos psíquicos necesitan adherirse a lo físico para poder existir. La armonía entre esos dos mundos, el físico y el psíquico, reducida a la unidad orgánica, crea el mundo psicofísico que es el mundo de las letras y de su estética.

Este nuevo mundo, el psicofísico, nace de un momento cuando nuestra alma y la naturaleza se unen y generan una fuerza de creación que se conoce como espontaneidad mística o genialidad creadora, pasa por un segundo momento donde la idea generatriz toma cuerpo en la conciencia dotada de genialidad creadora, haciéndola mutar muchas veces hasta transformarse en imágenes o ideas polarizadas, y termina en lo que se conoce como estado psicofísico en el que el cuerpo interior de la obra sale y se expresa a través del cuerpo de la forma, en este caso, la obra literaria.

Por medio de estas tres instancias del proceso de una obra maestra, el alma humana y la naturaleza se conducen mutuamente a la unidad orgánica inmutable de la nueva obra. El alma humana es el laboratorio donde se realiza la unidad orgánica de la obra bajo las tres formas que hemos considerado.

Un buen escrito no puede ser elaborado por un experto separado del genio creador; en todo caso, el experto ofrece el "esperma de la idea" y el genio hasta puede simular "el orgasmo de la obra", pero la gravidez la vive el escritor cuando su alma se enamora de la Naturaleza y acuerdan entre ambos un momento de profunda intimidad en el lecho del poder creativo-artístico y fundacional que le es propio al verdadero escritor, y sólo así aparecen las obras maestras.

Los agentes que colaboran en la gestación de la obra literaria son:

En el primer momento mencionado, la voluntad del alma y la energía espiritual consciente o inconsciente e intuitiva. En el segundo momento actúa la sensibilidad como una emoción estética y en el tercer momento, ya en el estado psicofísico de la ejecución de la obra, la inteligencia como forma de intención artística. El elemento místico y afectivo hace que se unifiquen estos tres momentos, constituyendo la raíz de lo que va a nacer. Es como una incubadora, pero como se trata de materializar lo psíquico y por un proceso metafísico aprehender de lo físico su energía psíquica y volverla a transformar hasta alcanzar el grado de una obra maestra, ciertamente se necesitará mucho más que meses para que la idea salga de la incubadora y se haga obra.

A veces, el escritor puede sentarse y en cuestión de horas, días o meses, dar a luz una obra, pero cuanto más tiempo copulativo razona el alma sobre la emoción que le ofrece su aparcera, la Naturaleza, más fluidamente generará grandes y maravillosas obras literarias. El principio de la unidad es, por tanto, el principal principio en la generación de las obras maestras de la literatura.

2.- La Gramática:

Aprender un idioma es una cosa. Penetrar y entender su gramática es algo más avanzado, pero comprender los procesos de la comunicación es mucho más abarcativo y trasciende el ámbito de las lenguas.

Al mensaje que se emite, o que el escritor pretende comunicar, podemos separarlo en tres tipos según sean las intenciones: el mensaje informativo, el mensaje expresivo y el mensaje apelativo.

El registro de circunstancia comunicativa da cuenta de la lengua escrita, la oral o coloquial, la familiar, la protocolar, la lengua expresiva, la artística, la informativa y la activa o impresiva.

La estándar o escolarizada, la profesional, la geográfica y las temporales, son formas que ha tomado la lengua castellana, según el registro de grupos sociales pertinente.

Actualmente, el método por el que se definía la comunicación con un emisor y un receptor, un sistema de signos orales, el mensaje, el canal, las circunstancias y el referente, va quedando impreciso, ya que La comunicación ha avanzado y diversificado y la Sicología nos aporta nuevos parámetros para comprenderla mejor.

Podemos afirmar que las circunstancias comunicativas de un sujeto implican en circunstancias comunicativas grupales, y aunque estas se tocan con aquellas, las primeras van ocupando cada vez más espacio, no tanto por la prevalecencia de la lengua no escolarizada sino porque la práctica de la lengua estándar no consigue plasmar el hábito artístico en las masas.

Difícilmente una persona escolarizada ignore las diversas formas que fue tomando la lengua por razones temporales, físicas o causales, sin embargo, sí es probable que no pueda comunicarse adecuadamente, principalmente si se trata de hacerlo por la escritura.

El lector tiene una cantidad de problemas en su conducta lectora, y la actitud del hablante-escritor comúnmente aumenta sus problemas y dificultades de comprensión. Al escritor-hablante le corresponde buscar de eliminar lo más que pueda los obstáculos en su propia acción de hablar o escribir, y también saber "desarmar el alma" complicada, enferma, deficiente, o simplemente compleja y exigente de sus receptores.

La Gramática deberá ayudarnos en esa tarea, no complicarnos. Las personas que se quedan postradas de rodillas ante la lengua y su gramática, se vuelven verdugos de quienes buscan crear textos considerando otros aspectos de la comunicación, y por tanto, también se inhabilitan para crear textos estéticos.

Entretanto, toda faceta distinta o nueva, de las comunicaciones, jamás debiera sacrificar el lenguaje a favor de lo temporal, regional o causal. Por otro lado, los cortes y correcciones, o mejor, las eliminaciones y sustituciones de palabras que el escritor hará en el proceso de corrección de su trabajo, tampoco nunca debieran truncar la inspiración y la genialidad creadora.

Para ello, el maestro necesitará hacer a los alumnos trabajar mucho más en la observación y la investigación, para luego designarles tareas de redacción que tengan en cuenta las distintas circunstancias comunicativas individuales y grupales, y finalmente enseñarles a trabajar cada uno con su propio texto, recortándolo, cambiando el orden de las oraciones, resumiendo, extendiendo y dándole formas diversas posibles.

3.- El Enfoque:

Un mismo hecho puede ser divulgado con las más diversas interpretaciones ya que la prensa garantiza la pluralidad. Podemos afirmar que lo único que existe en cuanto a esto, es la honradez pura, no una supuesta objetividad pura. Nada puede ofrecerse por una versión idéntica en varios Medios, ni siquiera los acontecimientos menos comprometidos ideológicamente.

Cada escrito, ya sea del periodista o del escritor consagrado, responde a una percepción personal, o a una evaluación de la realidad, o a la manipulación.

El enfoque del autor modifica el mensaje y produce la interpretación que el escritor quiere dar al mismo, -u otra muy distinta- aunque también consecuente de lo escrito.

4.- El Estilo:

El estilo está implícito en el trabajo escriturológico de todo escritor, ya sea bueno o malo. Podríamos separar el Buen Estilo del Estilo Malo o Vulgar.

* El buen Estilo incluye claridad, ordenación lógica, sorpresa, humor, ironía, vocabulario, paradoja, ritmo, metáfora, sonido, ambiente y remate.

* El mal estilo nos muestra cómo se puede, aun cumpliendo todas las normas gramaticales y sintácticas, escribir mal en cuanto al estilo se refiere. Las mejores composiciones estilísticas, pueden ser arruinadas por esos despistes. Uno debe mostrar un lenguaje común, pero no vulgar y tampoco pobre. Los peores vicios de un mal estilo son la vulgaridad, los abusos, la frase hecha, que en la mayor parte de las veces raya en lo burdo, la reiteración, la reiteración fonética, la reiteración formal, la de infinitivos, aunque también hay buenas reiteraciones, por supuesto. También el mal estilo se evidencia en la redundancia en la preposición, en el adjetivo posesivo redundante, el lenguaje de aproximación, los sonidos disléxicos, los estiramientos, el lenguaje de oficina y la abundancia de adverbios en "mente". Se agregan las cacofonías, y el plural mayestático que trata de sustituir el uso de la primera persona como afectado y ególatra.

5.- La Ética:

El problema de la ética para el escritor, es quizá el mayor de todos. No tanto por cuestiones morales, ya que la constitución Nacional resguarda la moral particular, sin desmedro de que pueda ser herida la pública. Pequeños deslices de uso sexista o absurdos lingüísticos, son suficientes para poner en riesgos al escritor, o como mínimo en situación desagradable que puede echar a perder toda una carrera.

Álex Grijelmo nos dice: "Hay que evitar un empleo discriminatorio de la lengua, pero no se puede terminar en el extremo contrario, que olvida el genio interno del idioma para fabricar una ingeniería lingüística según la cual palabras que no tienen género de repente lo encuentran y otras, que sí lo tienen, deben perderlo" (El Estilo del Periodista, pág. 495).

La cuestión de la ética, no es absolutamente autorizante del uso de eufemismos. Si bien es cierto que el escritor debe cuidarse suficientemente para no incurrir en errores no sólo gramaticales y de sintaxis, sino también de tipo legal y de información y las fuentes, no puede sucumbir a la pérdida de dar a las cosas su verdadero nombre. No se puede entrar al juego de edulcorar la realidad para satisfacer a la gente, desdibujando la verdad y la belleza de ella.

El buen escritor no puede ser neutral, rigurosamente objetivo. Intentar no emitir juicios, esquivando los adjetivos y ladeando los adverbios comprometedores, enajenan la palabra en manos del escritor.

Es de responsabilidad principal de los escritores no permitir que los Medios de Comunicación se llenen de nociones adulteradas que tienden aguar la realidad y a favorecer los más diversos intereses, porque de esta manera estarían haciendo la "mala praxis" del oficio y merecen ser desechados como tal.

6.- La Lógica:

El Diccionario nos informa que "Lógica" es la ciencia de la razón. Hay muchas cosas y conceptos que son lógicos, naturales, razonables, y que solamente lo poético puede transgredirlos sin culpas. Siempre será mejor que los escritores se atengan a lo que es normal y legal, natural y razonable.

No obstante, ninguna razón puede enseñorearse de la Estética, que por su calidad de unidad única, y porque aunque nace en la conciencia, sin depender de ella, es superior a todo razonamiento lógico.

7.- La Filosofía y la Sicología del Autor:

La Sicología nos provee el ECRO: Esquema Conceptual Referencial Operativo, por el que el individuo se descubre a sí mismo, su conformación mental y estado de conciencia.

Partiendo del ECRO particular de cada persona, el individuo posee su propia filosofía de vida.

La sicología del escritor-hablante es diferente de la del oyente-lector.

Cabe al escritor-hablante averiguar todos los aspectos posibles de su público receptor, los verdaderos destinatarios de sus obras, a fin de poder ejercitar una sicología apropiada, que no emita el mensaje que no desea, o termine distorsionado en la apreciación del receptor.

El presente trabajo es un resumen de lo que doy en llamar ESCRITUROLOGÍA, y de su Sistema de las tres E, el Esquema Creacional-Artístico-Fundacional-Escriturológico, y tiene registro en

Derecho de Autor, Ley N° 11.723, en la República Argentina.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  • Introducción a la Ciencia de la Literatura, Miguel Dragomirescou, A.P.L. Editor, Bs. As.
  • El Estilo del Periodista, Álex Grijelmo, Taurus, Bs. As.
  • Hacer el Verso, Marcelo Di Marco, Editorial Sudamericana, Bs. As.
  • Las Inteligencias Múltiples en el Aula, Thomas Armstrong, Ediciones Manantial, Bs. As.
  • La Lectura y los Lectores, Mabel Pipkin Embón, Ediciones Homo Sapiens, Bs. As.
  • Explicación de Textos Literarios, Eduardo A.. Dughera y Eugenio Castelli, Editorial Huemul, Bs. As.
  • Prensa: La Libertad Escrita, José Vázquez Gualtieri, Meana & Meana Editores, Rcia. Chaco.

 

Justo Jorge Aranda

Escritor y Periodista

Mat.Nº 7062 S.A.D.E.

titoberry[arroba]hotmail.com



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