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Neoliberalismo: Aspectos sociales

Enviado por lmjd



Será, primordialmente, una revolución que resurge de la lucha en variados frentes sociales, con muchos métodos, bajo diferentes formas sociales, con grados diversos de compromiso y participación.

Temas tratados:

- Neoliberalismo: Aspectos Sociales.

- Noeliberalismo y Democracia.

- EL Neoliberalismo en América Latina.

- El Neoliberalismo; ¿Una Nueva Religión?.

- La Social Democracia y la Planeación Estratégica.

- Keynes Alreves.

- Frente a los cuatro modelos de planeación.

EL NEOLIBERALISMO: ASPECTOS SOCIALES.

El neoliberalismo como ideología contiene significados, ideas, y valores basados en los principios sociales del liberalismo clásico: el mercado libre, el individualismo, la ocupación con un egoísmo estrecho, y el propósito que éstos lograrán el bienestar social. El neoliberalismo también ofrece un repertorio de estrategias a través de los cuales se puede dominar, subordinar, asimilar y excluir a la gente. El neoliberalismo es una respuesta a un ciclo anterior de lucha por la parte de obreros, estudiantes, mujeres, minorías y campesinos que llevó el neoliberalismo a un punto de crisis; una respuesta que busca deshabilitar a todos estos grupos convirtiendo sus diferencias en antagonismos de salarios, raza, género y etnicidad.

Los programas políticos neoconcervativos del neoliberalismo socava a la clase media reduciendo su temor del descenso contra ellos quienes luchan más abajo en la jerarquía de salarios. La reducción de programas sociales y derechos legales tratan de deshabilitar a los movimientos comunitarios, dejándolos susceptibles a las demandas de las grandes empresas. Las luchas por igualdad son atacadas por la criminalización de programas de Affirmative Action. El triunfo de lograr una heterogeneidad cultural en el sistema escolar y universitario se enfrente con la reducción en la diversidad de la facultad, en el plan de cursos y en la fundación de programas. La libertad reproductiva de la mujer, la liberación sexual y la independencia económica han sido atacadas ferozmente por los ultra cristianos a la derecha. La homofobia de éstos también da la oportunidad de reducir los derechos gay a través de la violencia privada y las leyes públicas.

El neoliberalismo xenofóbico ha sido utilizado para promover una histeria antimigrante y un temor de la gente de color. Tales esfuerzos han producido comunidades y sitios de trabajo amurallados y vigilados.

EL NEOLIBERALISMO Y LA VIOLENCIA.

La violencia, manifiesta y estructural, está al centro de la creación de tales antagonismos. La violencia manifiesta o física ha sido promulgada legalmente por el terrorismo en masa, y la militarización de la frontera y muchas comunidades. Ha sido promulgada ilegalmente por linchamientos privados, la violación, golpeos a manos de las fuerzas públicas y tiroteos e incendios a manos de grupos paramilitares. La violencia estructural, social como económica, se ha hecho resaltada a través de símbolos, la ideología y programas públicos para someter a unos y amenazar a otros con los horrores de la pobreza, hambre, las enfermedades evitables, la mal educación, la servidumbre y la privación del derecho de ciudadanía.

A pesar de una retórica penetrante que exige un límite al gobierno, el estado en realidad ha aumentado su papel intruso en la sociedad por la guerra contra las drogas, la vigilancia de poblaciones y la intervención domésticas e internacional, de la policía y las fuerzas armadas. El ejercito, el INS, el FBI y otras unidades militares y agencias policiales han empezado una guerra de baja intensidad en la frontera y en áreas urbanas, con operaciones como Operation Hammer, operation Rock Crusher, y Operation Hold the Line. Prisioneros y campamentos de trabajo en crecimiento rápido alojan a un número creciente de jóvenes de color, criminalizados por ser joven, por asociarse con comunidades alternativas, y por tratar de explotar mercados lucrativos e ilícitos.

LA RESISTENCIA.

La resistencia a toda esta violencia manifiesta y estructural ha sido a la vez individual y colectiva. Los esfuerzos más efectivos han sido basados en luchas anteriores donde la gente aprendió a trabajar en conjunto en redes informales autónomas, en comunidades y espacios sociales que acepten la diferencia y la diversidad. No ha sido fácil para los neoliberales reducir los triunfos de los años 60s y 70s. El pueblo ha resistido los ataques sobre los sueldos, los gastos sociales, y el tiempo libre a través de retrasos de trabajo, robos, sabotaje y motines. Otros han explotado mercados alternativos a través del comercio ilícito y de sistemas clandestinos de redistribución. Aún otros han elaborado nuevas críticas culturales por la música, el arte y el teatro.

LA LUCHA CONTRA PROGRAMAS SOCIALES NEOLIBERALES.

La superación de programas sociales neoliberales se depende de la transformación creativa de instituciones tradicionales en nuevas redes sociales que permiten a la gente tomar control de su propio aprendizaje, redistribuir sus recursos conforme a sus necesidades, y gozar de la diferencia sin antagonismo, mientras que busque la elaboración de sus propios deseos. Mucha gente se ha quebrado con la exaltación restrictiva de la familia nuclear tradicional, siguiendo alternativas de modas de vida, arreglos de vivienda, y relaciones sociales. Otros han disputado abiertamente los valores neoliberales de propiedad privada, la competición y el énfasis en el éxito individual que viene del trabajo sin fin y el consumo ostentoso. Llegando a ser parte de barrios y organizaciones y centros comunitarios, la gente promueve esfuerzos cooperativos en la producción y distribución de necesidades mientras que trasforma sus relaciones personales en formas más autorizantes y mutualmente sustentadoras. Muchas de estas alternativas han incorporado una búsqueda para nuevas vías de entrada a interrelaciones entre seres humanos y el resto de la naturaleza. La abolición exitosa de programas sociales neoliberales solo puede ser realizada superando los viejos métodos con los esfuerzos de construir un nuevo mundo y así proveer la fuerza necesaria para la destrucción de esos viejos programas.

NEOLIBERALISMO Y DEMOCRACIA.

Hoy, en el despertar de la crisis del Keynesianismo, el neoliberalismo racionaliza la destrucción no solamente de comunidades tradicionales sino también de programas sociales del gobierno ganados en luchas anteriores para proteger a la gente de las fuerzas del mercado. Se trata de imponer el valor del mercado en todas las esferas de la vida. La naturaleza, la contaminación, el bienestar humano, la educación y todo comportamiento social están medidos puramente por su contribución a hacer ganancias en la histeria capitalista más insana que el mundo ha conocido. El cambio neoliberal de programas públicos al sector privado ha tratado de remover todas las protecciones de las fuerzas del mercado. Transferiendo poder de la legislatura al ejecutivo, se ha reducido la efectividad de presión por parte de las masas. El uso de los medios de comunicación para dominar el debate electoral ha concentrado el poder en las manos de los adinerados y ha fortalecido el monopolio de partidos políticos y sus patrocinadores empresariales.

RESISTIENDO LA POLÍTICA NEOLIBERAL.

Se ha resistido ha todos estos cambios, a veces de una manera parcial, por ejemplo el esfuerzo para proteger programas de beneficio social, a veces estructuralmente, por ejemplo, los esfuerzos para detener la poca democracia que hay en sistemas políticos contemporáneos. Ha habido más logros en estas luchas que lo que usualmente se reconoce. Si comparamos lo que los neoliberales han querido hacer con lo que han sido capaces de hacer hasta ahora, podemos ver el alcance de sus derrotas. Un problema importante con la mayoría de estas luchas de resistencia, sin embargo, es que al aceptar la estructura del sistema en sí misma, solo han podido aspirar a reformas marginales. Los mejores medios para resistir neoliberalismo quedan afuera y en contra de su propio marco no democrático.

COMO LUCHAR EN CONTRA DE LA POLÍTICA NOELIBERAL.

Lo que esta historia de política liberal, Keynesiana y neoliberal enseña es la necesidad de transformar radicalmente las estructuras de la política: las maneras en que la gente se reúne para hacer decisiones colectivas y públicas sobre como vive. La fachada democrática de políticos profesionales debe ser desgarrada y nuevas formas de política democrática inventadas. Aunque partidos basados en ideología pueden sobrevivir, deben ser reducidos solamente a una forma de auto-organización colectiva entre otros dentro de un sistema verdaderamente democrático. Hay alternativas, una variedad amplia de auto-actividad política requiriendo una democracia más participativa contribuyó a la caída del Keynesianismo y desafía a los esfuerzos neoliberales de reprimirla o coaptarla. La lucha política, hoy debe crear más espacio por tal auto-actividad para elaborar y consolidarse a sí mismo, en todos los niveles, en cada aspecto de la sociedad. La gente indígena de Chiapas han articulado claramente la clave conceptual y organizacional para la democracia: autonomía. La manera de organizarlo cambia mucho pero la autonomía de las comunidades de grupos étnicos y lingüísticos, de las regiones y otros grupos auto-definidos es la única manera posible para un verdadero pluralismo, un neo-pluralismo que sea verdaderamente democrático. Autonomía no significa abolición de la política o fragmentación de las sociedades. La política es un elemento ineludible de la vida social humana. La política autonómica simplemente rehusa la estructuración de esta dinámica a través de la imposición de una serie de reglas universales de valores y de comportamiento. En cambio, se celebra una visión de diálogo sin fin e interacción dentro de una comunidad de comunidades siempre cambiante, tanto en escala local como universal.

 EL NEOLIBERALISMO EN AMÉRICA LATINA.

Carta de los Provinciales Latinoamericanos de la Compañía de Jesús.

Queridos compañeros:

  1. Nosotros, Superiores Provinciales de la Compañía de Jesús en América Latina y el Caribe, siguiendo el llamado de la Congregación General 34 a profundizar nuestra misión fe-justicia. Queremos compartir con todos los que participan de la misión apostólica de la Compañía de Jesús en el continente y todas aquellas personas preocupadas y comprometidas con la suerte de nuestro pueblo, especialmente los más pobres, algunas reflexiones sobre el llamado neoliberalismo en nuestros países. Nos resistimos a aceptar tranquilamente que las medidas económicas aplicables en los últimos años en todos los países latinoamericanos y el Caribe, sean la última manera posible de orientar la economía y que el empobrecimiento de millones de latinoamericanos sean un costo irremediable de un futuro crecimiento. Detrás de estas medidas económicas existe una estrategia política, subyace una concepción de la persona humana y una cultura que es necesario discernir desde nuestros propios modelos de la sociedad a la que aspiramos y por la cual trabajamos, al lado de tantos hombres y mujeres movidos por la esperanza de vivir y dejar a las futuras generaciones una sociedad más justa y humana.

    Son solamente reflexiones que encontramos pertinentes sobre las consecuencias y criterios del neoliberalismo; y características de la sociedad que anhelamos. Nuestra preocupación principal, al compartir estas reflexiones, es de orden ético y religioso. Los comportamientos económicos y políticos a lo que nos referimos reflejan en el ámbito de lo público los límites y los contra valores de una cultura fundada en una concepción de la persona y la sociedad ajena al ideal cristiano.

     LA SOCIEDAD DE LA QUE SOMOS PARTE.

  2. Las consideraciones presentadas no pretender ser el análisis científico de un asunto complejo que requiere investigación desde muchas disciplinas.
  3. En el umbral del siglo XXI las comunicaciones nos unen estrechamente, la tecnología nos da nuevas posibilidades de conocimiento y creatividad, y los mercados penetran todos los espacios sociales. En contraste con la década pasada, la economía de la mayoría de nuestros países ha vuelto a crecer.
  4. Este auge material, que podría abrir esperanza para todos deja sin embargo a multitudes en la pobreza, sin posibilidades de participar en la construcción del destino común, amenaza la identidad cultural y destruye los recursos naturales. Calculamos que en Latinoamérica y el Caribe por lo menos 180 millones de personas viven en la pobreza y 80 millones sobreviven en la miseria.
  5. Las dinámicas económicas que producen estos efectos perversos tienden a transformarse en ideologías y absolutizar ciertos conceptos: el mercado, por ejemplo, de un instrumento útil y hasta necesario para elevar y mejorar la oferta y reducir los precios, pasa a ser el medio, el método y el fin que gobierna las relaciones de los seres humanos.
  6. Para lograrlo, se generalizan en el continente las medidas conocidas como neoliberales.
  • Ellas ponen el crecimiento económico y no la plenitud de todos los hombres y mujeres en armonía con la creación como razón de ser de la economía.
  • Restringen la intervención del estado hasta despojarlo de responsabilidades por los bienes mínimos que se merece todo ciudadano por ser persona.
  • Eliminan los programas generales de creación de oportunidades para todos y los sustituyen por apoyos ocasionales a grupos focalizados.
  • Privatizan empresas con el criterio de que en todos los casos el estado es mal administrador.
  • Abren sin restricciones las fronteras a mercancías, capitales y flujos financieros y dejan sin suficiente protección a los productores más pequeños y débiles.
  • Hacen silencio sobre el problema de la deuda externa cuyo pago obliga a recortar drásticamente la inversión social.
  • Subordinan la complejidad de la hacienda pública al ajuste de las variables macroeconómicas: presupuesto fiscal equilibrado, reducción de la inflación y balanza de pagos estables; como sí allí se siguiera todo bien común y no se generarán nuevos problemas para la población que tienen que ser atendidos simultáneamente.
  • Insisten en que estos ajustes producirán un crecimiento que, cuando sea voluminoso, elevará los niveles de ingreso y resolverá por rebalse la situación de los desfavorecidos.
  • Para incentivar la inversión privada, eliminan los obstáculos que podrían imponer las legislaciones que protegen a los obreros.
  • Liberan a grupos poderosos de impuestos y de la obligación con el medio ambiente y los protegen para acelerar el proceso de industrialización, y así provocan una concentración todavía mayor de la riqueza y el poder económico.
  • Ponen la actividad política al servicio de esta política económica, con lo que caen en la paradoja de quitar todas las trabas al libre ejercicio del mercado, y al mismo tiempo controles políticos y sociales, por ejemplo a la libre contratación de mano de obra, para garantizar la hegemonía del mercado libre.
  1. Debemos reconocer que estas medidas de ajuste han tenido también aportes positivos. Cabe señalar la contribución de los mecanismos del mercado para elevar la oferta de bienes de mejor calidad y precios. La reducción de la inflación en todo continente. En quitar a los gobiernos tareas que no les competen para darles oportunidad de dedicarse, si quieren, al bien común. La conciencia generalizada de austeridad fiscal que utilizan mejor los recursos públicos. Y en el avance de las relaciones comerciales entre nuestras naciones.
  2. Pero estos elementos están lejos de compensar los inmensos desequilibrios y perturbaciones que causa el neoliberalismo en términos de concentración de los ingresos, la riqueza y la propiedad de la tierra; multiplicación de masas urbanas sin trabajo o que subsisten en empleos inestables y pocos productivos; quiebra de miles de medianas y pequeñas empresas, destrucción y desplazamiento forzado de poblaciones indígenas y campesinas; expansión del narcotráfico basado en sectores rurales cuyos productos tradicionales quedan fuera de competencia; desaparición de la seguridad alimentaria; aumento de la criminalidad provocada no pocas veces por el hambre; desestabilización de las economías nacionales por los flujos libres de la especulación internacional; desajuste en comunidades locales por proyectos de empresas multinacionales que presiden de los pobladores.

    LA CONCEPCIÓN DEL SER HUMANO.

  3. En consecuencia, al lado de un crecimiento económico moderado, aumenta en casi todos nuestros países el malestar social que se expresa en protestas ciudadanas y huelgas. Vuelve a tomar fuerza en algunos lugares la lucha armada que nada soluciona. Aumenta el rechazo a la orientación general que, lejos de mejorar el bien común, profundiza las causa tradicionales del descontento popular: la desigualdad, la miseria y la corrupción.
  4. Detrás de la racionalidad económica que suele llamarse neoliberal hay una concepción del ser humano que delimita la grandeza del hombre y la mujer a la capacidad de generar ingresos monetarios. Exacerba el individualismo y la carrera por generar y poseer, y lleva fácilmente a atentar contra la integridad de la creación. En muchos casos desata la codicia, la corrupción y la violencia. Y, al generalizarse en los grupos sociales, destruye radicalmente la comunidad.
  5. Se impone así un orden de valores donde priva la libertad individual para acceder al consumo de satisfacciones y placeres; que legitima, entre otras cosas, la droga y el erotismo sin restricciones. Una libertad que rechaza cualquier interferencia del estado en la iniciativa privada, se opone a planes sociales, desconoce la virtud de la sociedad, y solo acepta las leyes del mercado.
  6. Por el proceso de la globalización de la economía, esta manera de comprender al hombre y a la mujer penetra nuestros países con contenidos simbólicos de gran capacidad de seducción. Gracias al dominio sobre los medios de comunicación de masas rompen las raíces de identidad de culturas locales que no tienen poder para comunicar su mensaje.
  7. Comúnmente los dirigentes de nuestras sociedades, articulados a estos movimientos de globalización y embebidos en la aceptación indiscriminada de las razones del mercado, viven como extranjeros en sus propios países sin dialogar con el pueblo, lo consideran obstáculo y peligro para sus intereses, y no como hermano, compañero o socio.

    LA SOCIEDAD QUE QUEREMOS.

  8. De manera más general, esta concepción considera normal que nazcan y mueran en la miseria millones de hombres y mujeres del continente incapaces de generar ingresos para comprar una calidad de vida más humana. Por eso los gobiernos y las sociedades no experimentan el escándalo frente al hombre y la incertidumbre de multitudes desesperanzadas y perplejas ante los excesos de los que usan, sin pensar en los demás, los recursos de la sociedad y de la naturaleza.
  9. Gracias a Dios, hay iniciativas de transformación que insinúan el resurgimiento de un mundo nuevo desde diversos grupos culturales, etnias, generaciones, género y sectores sociales.
  10. Animados por estos esfuerzos queremos ayudar a construir una realidad más cercana al reino de justicia, solidaridad y fraternidad del evangelio; donde la vida con dignidad sea posible para todos los hombres y mujeres.
  11. Una sociedad donde toda persona pueda acceder a los bienes y servicios que se merece por haber sido llamada a compartir este camino común hacia Dios. No reclamamos la sociedad de bienestar, de las satisfacciones materiales ilimitadas, sino una sociedad justa, donde nadie quede excluido del trabajo y del acceso a bienes fundamentales para la realización personal como la educación, la nutrición, la salud, el hogar y la seguridad.
  12. Queremos una sociedad donde todos y todas podamos vivir en familia y mirar al futuro con ilusión, compartir la naturaleza y legar sus maravillas a las generaciones que nos sucederán.
  13. Una sociedad atenta a las tradiciones culturales que dieron identidad a los pueblos indígenas; a los pobladores que llegaron de otra parte, a los afro americanos y mestizos.
  14. Una sociedad sensible a los débiles, a los marginados, a quienes han sufrido los impactos de procesos socioeconómicos que no ponen al ser humano en primer lugar. Una sociedad democrática, construida participativamente, donde la actividad política sea la opción de los que quieren entregarse al servicio de los intereses generales que imponen a todos.

    TAREAS

  15. Somos conscientes de que alcanzar este tipo de sociedad tiene un precio elevado, por los cambios de actitudes, hábitos y valoraciones que exige. Nos reta a hacer aquellos elementos positivos de la modernidad, como el trabajo, la organización, la eficiencia, sin los cuales no podemos construir esa sociedad que soñamos. Queremos finalmente contribuir a al construcción de una comunidad latinoamericana entre nuestros pueblos.
  16. Tenemos delante una tarea enorme para realizar en distintos campos: emprender al lado de muchos otros, a partir de nuestras universidades y centros de estudio, investigación y promoción, un esfuerzo intelectual de gran envergadura en ciencias sociales, teología y filosofía, para conocer el neoliberalismo, explicar su racionalidad profunda y sus efectos sobre el ser humano y la naturaleza. Sopesar en el discernimiento las líneas de acción que se sigan del análisis, y tomar las opciones pertinentes.
  17. Este conocimiento y estas decisiones deben llevarnos a:
  • Acompañar el camino de las víctimas, desde comunidades de solidaridad. Para proteger los derechos de los excluidos, y emprender con ellos, en el diálogo con los sectores que controlan las decisiones, la construcción de la más inclusiva o incluyente de las sociedades posibles.
  • Fortalecer las tradiciones culturales y espirituales de nuestros pueblos para que se sitúen, desde su propia identidad, en el espacio de las relaciones globalizadas sin menoscabo de su riqueza simbólica y su espíritu comunitario.
  • Incorporar en el trabajo educativo, que hacemos con muchos otros, el orden de valores necesario para formar personas capaces de preservar la primicia del ser humano en el mundo que compartimos, y dar a los alumnos la preparación requerida para entender y trabajar en la transformación de esta realidad.
  • Resistir particularmente a la sociedad de consumo y su ideología de la felicidad basada en la compra sin límite de satisfacciones materiales.
  • Comunicar por todos los medios los resultados del análisis sobre le neoliberalismo, los valores que deben ser preservados y promovidos y las alternativas posibles.
  • Proponer soluciones viables en los espacios donde se toman las decisiones globales y macroeconómicas.
  1. Trabajaremos por fortalecer el valor de la gratitud, en un mundo donde todo se exige por un precio; por estimular el sentido de la vida sobria y la belleza simple; por favorecer el silencio interior y la búsqueda espiritual y por vigorizar la libertad responsable que incorpora decididamente la práctica de la solidaridad, desde la espiritualidad de San Ignacio de Loyola comprometida en la transformación del corazón humano.

    Queremos así reafirmar la opción radical de fe que nos llevó a responder el llamado de Dios en el seguimiento de Jesús en pobreza, para ser más eficaces y libres en la búsqueda de la justicia.

  2. Para hacer creíble nuestro empeño, y para mostrar nuestra solidaridad con los excluidos del continente y evidenciar nuestra distancia del consumismo, procuraremos no solamente la austeridad personal, sino también que nuestras obras e instituciones eviten todo tipo de ostentación y empleen medios coherentes con nuestra pobreza. En su política de inversiones y de consumo no deberán apoyar a empresas que notoriamente infringen los derechos humanos y vulneren la ecología.
  3. Buscaremos con muchos otros una comunidad nacional y latinoamericana solidaria, donde la ciencia, la tecnología y los mercados estén al servicio de todas las personas de nuestros pueblos, donde el compromiso con los pobres ponga en evidencia que el trabajo por la plenitud de todos los hombres y mujeres, sin exclusiones, sea nuestra contribución, modesta y seria, a la mayor gloria de Dios en la historia y en la creación. Esperamos que estas reflexiones animen los esfuerzos por mejorar nuestro servicio a los pueblos latinoamericanos.

EL NEOLIBERALISMO; ¿Una nueva religión?

Por Horst Kurnitzky.

"La democracia en sí misma jamás ha sido un valor central del neoliberalismo."

Friedrich Hayek.

Liberada al fin de la pasada confrontación este-oeste y, con ello, de la falsa alternativa de la planificación económica socialista, hoy en día, la democracia económica de libre mercado se está zafando, también en el mundo occidental, de las últimas ataduras impuestas en los pasados 100 años por los movimientos obreros y las ideas de economistas como John Maynar Keynes. Desde su nuevo centro, Chicago, comenzó su victoriosa marcha por el mundo bajo la bandera del neoliberalismo. Su llamamiento declara, "dejar el mercado al libre juego de las fuerzas de la competencia", se ha constituido en un concepto de bienestar que reconoce en estas fuerzas la única regulación que, elevadas al rango de fuentes de la riqueza, garantiza no solamente el bienestar social sino también en última instancia, el bienestar individual.

No es algo nuevo decir que el concepto básico de la ideología neoliberal descansa, sobre todo, en la idea de que la libertad del hombre es debida a la protección de la propiedad y al ilimitado aprovechamiento e igualmente ilimitado intercambio de los bienes producidos. En los Bill of Rights de Norteamérica y en la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa ya estaban establecidos estos derechos fundamentales que hasta hoy pertenecen a las irrenunciables garantías fundamentales que otorga el Estado de Derecho. Esta es la protección asegurada por tribunales independientes de la libertad, igualdad y propiedad. Cuando el 8 de Junio de 1.774, el ciudadano Robespierre, armado con un ramo de flores en una mano y una antorcha en la otra, proclamó la Religión de la Humanidad en París, ya era común entre la opinión pública creer que la naturaleza divina, a la cual en última instancia le debemos todo, también encierra los poderes que prometen la felicidad y el bienestar del hombre. El reino de estos poderes sin límites automáticamente garantiza esto. La meta señalada por los economistas liberales es abolir cualquier limitación artificial del comercio y de la industria a fin de que los hombres sean libres para perseguir sus intereses individuales.

El poder de interpretación y por ello en parte también el poder político que hasta entonces correspondía a los representantes de dios en la tierra se trasladó, en la ilustración, a los mediadores entre la naturaleza y la sociedad. Con la misma autoridad con la que los líderes eclesiásticos proclamaron la voluntad de Dios y supieron imponer sus intereses, ahora las revoluciones liberales podrían citar el libro de la Naturaleza, interpretar las leyes naturales y, y cuando les era posible, aprovecharlas en su favor. También se podría decir que los liberales sustituyeron a la Biblia por Libro de la Naturaleza. Cuando antes el benevolente o encolerizado dios dirigía tanto la economía como la sociedad, era entonces la mano invisible la fuerza dinámica e impulsora que, desde atrás, arreglaba la reciprocidad de acción entre oferta y demanda.

La nueva religión de la humanidad, que reconoce el hombre como único ser supremo, ha liberado sus necesidades psíquicas y sus cualidades de carácter de la tutela social, ignorando sus condiciones de desarrollo tanto históricas como sociales y, en consecuencias, las ha elevado al rango de formas naturales de expresión y existencia que no deben ser restringidas. Esta condición del hombre está libre de cualquier responsabilidad social. Perseguir sin límites sus intereses personales también quiere decir perseguir a la naturaleza inconscientemente; ahí donde domina la ley de la selva, donde el instinto lo es todo y la reflexión y la responsabilidad social están canceladas. De este modo, la sociedad se convierte en una sociedad de sacrificio total, es decir, el sacrificio pierde su elemento racionalizante y la masacre social lo sustituye.

Sustituir la todo poderoso y también injusto dios creador por una no menos todopoderosa pero inhumana naturaleza significa dejar a la sociedad en manos de un – en muchos sentidos – desconocido sujeto que, como dios, está reconocido como creador de la sociedad humana pero no es responsable de los hombres ni de la sociedad. La naturaleza como sujeto no establece ninguna relación humana con la sociedad. El amor y el odio sobre los que se constituye la sociedad son objetos de investigación de las ciencias sociales, aunque para la naturaleza inconsciente, estas emociones no sean elementos de una formación reactiva. La naturaleza no piensa ni siente, no es un ente social.

Además, las leyes de la naturaleza, que para el liberalismo también incluyen a la economía y a la sociedad, están formuladas por un interés dirigido hacia la sumisión y la explotación. Su carácter provisional, las ciencias siempre entienden las leyes de la naturaleza como hipótesis, el cual amplía el conocimiento de la naturaleza, esto es, la imagen que nosotros nos hacemos de ella, indica, sobre todo, el progreso de las técnicas de explotación de la naturaleza misma.

Francis Bacon, quien como accionista de la East Indian Company debía saber esto, en su Nueva Atlantis. Con otras palabras, leer el Libro de la Naturaleza quiere decir ganar poder sobre ella. Quien conoce su nombre aprehende sus leyes, es decir, tiene poderes sobre la naturaleza, como no lo enseñan el cuento de los hermanos Grimm del Enanito Rumpelstilzchen. Para los revolucionarios liberales del nuevo orden económico, la naturaleza era un dios y un demonio al mismo tiempo; como una arcaica figura de culto que tenían que poner a su servicio.

Pero hay algo que añadir: la meta de la aspiración humana era bajada del cielo a la tierra. Puesto que el paraíso prometido por la religión todavía tenía que ser comprado por medio de sacrificios, éste ya no fue colocado en el más allá, sino en la vida terrenal, como un fuego fatuo brillando en el horizonte del progreso social. Sólo la acumulación de la riqueza social e individual, es decir, la ambición de fortuna en la vida económica la persecución imperturbable de los intereses personales automáticamente conduce a ala tierra prometida. Así lo planteó en todos los casos la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Desde entonces, la ambición de fortuna no fue un derecho humano sino un deber. En el país de las grandes oportunidades, hasta hoy en día, juventud, fortuna y éxito económico son los requisitos del prestigio social.

Finalmente, la idea del progreso condujo y para entonces ya estábamos en el siglo XIX a este concepto de evolución que formuló Charles Darwin como la ley de la supervivencia de los más aptos (Survival of the fittest). Como lucha por la existencia, este principio de la evolución de las especies se convirtió en un lema empleado para la descripción de liberales procesos económicos y sociales. Con todo esto, muchas veces no se entiende que la lucha por la existencia en la naturaleza no tiene lugar entre el gato y el ratón sino entre el ratón que se traga al gato y el ratón que escapa, una oportunidad de sobrevivir que, en la lucha económica no existe para los débiles.

Tampoco resulta claro que las leyes de la naturaleza, formuladas por Darwin, de hecho son una proyección de las leyes del liberalismo económico de su tiempo a la naturaleza. Lo que se busca se encuentra; de todos modos, la experiencia de cualquier progreso es el resultado de una lucha que ha influido profundamente en el pensamiento y en las acciones de la sociedad. Hasta hoy, no existe ninguna doctrina económica influyente que de alguna manera no tenga sus bases en el postulado de la libre competencia como fundamento al progreso, el crecimiento y bienestar social; y la única ley que admite el neoliberalismo es la de Darwin pero formulada con un poco más de elegancia: En lugar del survival of the fittest ha sido retomado por el laissez faire.

Una parte de las drásticas transformaciones de nuestro tiempo ha sido la liberación económica y social de aquellas sociedades que por decenios estuvieron sometidas a la absoluta tutela de un partido único y de una economía de planificación burocrática: Los estados de la antigua Unión Soviética y también una serie de estados del llamado Tercer Mundo que se orientaron al modelo Soviético o que se desarrollaron en una sociedad caracterizada por caudillos nacionales y una dictadura de partido. Todos esos países, en conjunto, siguen un supuesto político económico neoliberal establecido por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que les permite obtener créditos. Está condición se atribuye a la influencia que ha tenido la escuela de Chicago en el grupo de las siete potencias industriales dirigentes. Como en la época del liberalismo, Gran Bretaña ha jugado aquí, un papel protagónico, bajo el nombre de Thacherismo, el neoliberalismo entró, como un costoso experimento, a la historia económica de Inglaterra, destruyendo las posibilidades de vida de amplios estratos sociales. A través de sus principales instrumentos (el comercio mundial, los acuerdos sobre aranceles y las comunidades económicas) este modelo se convirtió en la doctrina general de la política económica contemporánea.

Cuando en 1962 Miltón Friedman con su libro Capitalism and Freemon en cierto modo fundó la nueva escuela del neoliberalismo en Chicago, el público no tomó nota de su intento para revitalizar el liberalismo económico radical. Las dos grandes guerras, en donde tuvo lugar la lucha por la existencia a nivel económico y en consecuencia, también a nivel nacional, no se había olvidado; así como la idea del socialismo, a pesar del terror y la represión en los estados socialistas, no estaban tan arruinada como para que un contramovimiento pudiera ganar terreno. Al contrario, los movimientos para la liberación nacional en el tercer mundo y la crítica a la guerra de Vietnam emprendida por los Estados Unidos, junto con los movimientos políticos de protesta hicieron que las ideas socialistas y sus modelos fueron todavía atractivas.

Finalmente, la crisis económica y la descomposición del mundo socialista que se avizoró a fines de los sesenta, en conexión con la crisis económica y del estado benefactor ocurrida en occidente provocaron un cambio en la política económica mundial. Al hacerse evidente que el estado benefactor no podía financiarse más por los caminos acostumbrados y cuando la alternativa socialista cayó en el descrédito total, la recurrencia a viejas doctrinas de salvación fue notable. Quizá el fracaso del llamado experimento socialista ha impedido entender que la economía mundial, por lo menos en lo que se refiere en las metas humanas del liberalismo, también ha fracasado miserablemente.

¿Qué es la libertad política sin libertad económica, sin que la mayor parte de la población lleve una idea humana con libertad de información y formación?.

Si la economía quiere hacer una declaración relevante acerca de la sociedad debe entenderse a sí misma como una ciencia social.

Precisamente, las sociedades socialistas y fascistas de este siglo no estuvieron al margen del proceso económico sino que siempre formaron parte de la economía mundial. Ambas se entendieron como respuestas al liberalismo, ambas radicalizaron parte del liberalismo: En la sociedad Nazi, la idea del progreso retornó en eugenesia, en criaderos de raza pura, en el salvajismo del mundo de las especies, cuando la misma idea para la sociedad socialista se reducía, como en las sociedades arcaicas tribales, al simple plan de distribución. En lugar de retomar la razón del siglo de las luces para criticar al liberalismo con el fin de transformar la sociedad en una sociedad humanizada y justa para los individuos, las respuestas al liberalismo siempre se refirieron a quimeras sobre el mito del origen: Aquí la horda del origen germánico, allá al paraíso de la sociedad tribal del comunismo primitivo.

Con la reducción de la ilustración a la racionalidad de la acumulación capitalista o socialista fue posible, a través de una crítica igualmente simplificada, quitarle la ilustración su fundamento en el humanismo universal. Lo que ha quedado ha sido el caos de sociedades en descomposición en las cuales se ha podido extender los organismos sobrevivientes del salvajismo económico: Fomaciones mafiosas que con terror y violencia han arrebatado la riqueza de las naciones.

Parece una burla de la historia que precisamente fuera Chicago donde en los años veinte la mafia de Al Capone se apropió de la ciudad, la policía, los tribunales y todas las instituciones sociales y a donde el gobierno en Washington pensó en enviar al ejército el lugar en donde sé de desarrollo la doctrina de salvación que tradujo la práxis de la mafia en una teoría económica pseudocientífica y que, a demás, se vendiera al mundo con éxito como neoliberalismo. Por su puesto hoy en día, aunque los orfanatorios y dispensarios de Al Capone se llamen pacto de solidaridad, estos sirven para un mismo fin: A la carnicería lucha económica por la sobrevivencia le da un toque de carácter social con el objeto de influir, como un calmante, sobre la población asustada y apelar a una conciencia humana que desapareció desde hace mucho tiempo de la realidad social.

La catastrófica situación económica y social, en que gracias a una economía monopolizada por el estado o monopolista liberal, se encuentran ahora en la mayor parte de los hombres, ha desencadenado una angustia y letargia generales; pero no ha dejado entender que toda una época de la economía mundial ha fracasado y que todo los imperativos sociales de la humanidad y de la moral que organizaban la cohesión social se encuentran hoy en descomposición. Todos los temas o religiones de moda, desde el posmodernismo hasta el supuesto "fin de la historia" o la entrada a una nueva época de libertad absoluta, con los que se intentan explicar la situación actual de la sociedad, son solamente la expresión de una específica condición social; son los síntomas de la crisis general en la que se encuentra tanto la economía como la sociedad.

El hecho de que una parte importante de la economía se encuentre desde hace mucho tiempo en manos de bandas internacionales no es un secreto. Los carteles de drogas, los carteles de armas, las bandas de los mercados informales del este y del oeste que ponen casi todo a la venta desde el vulgar contrabando hasta el plutonio, todos lavan su dinero ilegalmente ganado en el archipiélago de los restos de la economía formal que casi completamente controlada por monopolios, ha abandonado todas las relaciones y compromisos sociales. El gobierno de los carteles, conectado con grandes capitales no controlados, en muchos países ha cambiado y ala economía en una economía de bandas que ha contribuido en una enorme barbarización de la sociedad. Este es un fenómeno que el secretario general de las Naciones Unidas, Boutros Gahli, ha señalado como el mayor peligro para la paz en el mundo, porque los carteles, pueden transferir, en tiempos más cortos, sus enormes capitales especulativos a cualquier destello de crisis y con ello atizar conflictos armados de grandes dimensiones. En las sociedades en descomposición, a esta selva corresponde una disposición y necesidad de violencia que se descarga en conflictos de religión, de regiones o naciones, o como violencia cotidiana en las pandillas de kids en los patios de las escuelas y en los barrios miserables que llaman la atención de los mass media. También se puede decir: Los marginados de la economía ejecutan el neoliberalismo a su manera emulando los métodos y valores de los grupos dominantes.

Con el abandono de la ilustración y la reflexión, el liberalismo económico radical dejó todos los fines humanos de la sociedad para convertirse en un apologeta de la brutal lucha de la competencia social. La batalla por la sobrevivencia en su forma más desnuda, como lo ha vivido y elogiado Ernest Jünger con respecto a las trincheras de la primera guerra mundial, se ha extendido hasta los últimos rincones del mundo. En relación con esto, el proceso de destrucción social no ha generado una reflexión sobre la economía la sociedad y la historia, acerca de las perspectivas y metas de vida, sino solamente ha preparado el terreno para la emergencia de nuevos movimientos salvacionistas.

El miedo a la catástrofe y la fascinación a ella favorecen el surgimiento de movimientos fundamentalistas de salvación que, como en la época medieval, protestan contra la miseria y prometen la salida de la crisis universal. Esto concreta el frente de salvación del Islam con el nuevo fundamentalismo del Vaticano y con las numerosas sectas y movimientos de salvación guiados por gurúes. En este contexto, el neoliberalismo aparece como una variante adicional en la asociación de las nuevas doctrinas de salvación, todas ellas vinculadas por un consenso común fundamentalmente antiiluminista.

El regreso a mitos eternos y la tendencia a la mistificación del mundo parecen ser características de las doctrinas de la salvación pos modernas. En lugar de ilustrar acerca de los fines sociales y de reflexionar en todo a sus perspectivas, se espera que potencias oscuras y místicas salven al mundo: Las desconocidas fuerzas del mercado regulándose por sí mismas.

Este es el efecto imperial del mercado neoliberal, que no deja espacio alguno a otras formas económicas, a otras formas de vida, fuera de este mercado. El mercado neoliberal es el "mercado total", así subrayen incansablemente sus propagandistas su fin totalitarista.

Esto es la ideología, en realidad, el neoliberalismo aprovecha más la ayuda del estado a través de políticas fiscales, subvenciones, etcétera que ninguna otra forma económicas anterior.

Combatiendo el nazismo así como al estado de bienestar, Hayek escribió, en 1.944, camino a la servidumbre. El argumento era que "la social democracia moderna inglesa conduce al mismo desastre que el nazismo alemán". En 1.947 un grupo de simpatizantes del neoliberalismo se reunió en Mont Pélerin, Suiza y fundó una sociedad de amigos fraternos que, como las ordenes de caballería o, como dice Perry Anderson, la francmasonería, perseguía el fin de combatir al comunismo. Entre ellos estaban: Milton Friedman, Karl Popper, Ludwig Von Mieses, Walter Lippman y Salvador de Madariaga. Este grupo existe hasta hoy y se reúne cada dos años para discutir las estrategias para implantar el neoliberalismo en todo el mundo. Se trata de un grupo de conspiradores que se amplía cada año con nuevos miembros como el economista neoliberal Gary Becker y escritores propagandistas del neoliberalismo como Vargas Llosa.

DESECHAR EL NEOLIBERALISMO

El neoliberalismo está resultando un modelo económico residual que desecha a las grandes mayorías de los Colombianos a quienes no tienen nada que ofrecer: Ni empleo ni bienestar. Se nota un modelo económico no solamente ajeno a la idiosincrasia de los Colombianos, sino antifuncional. De plano imponerlo en Colombia a constituido un error garrafal de la clase política tecnocrática actualmente en el poder.

Además de ser un modelo injusto y antifuncional, también a resultado un modelo hipócrita, porque finge dejar las soluciones a las fuerzas del mercado, sobre todo si se trata de no solucionar las necesidades de las mayorías, pero otorga gigantescos subsidios a los banqueros.

El neoliberalismo a resultado un sistema que quita el subsidio a los pobres y lo entrega a los ricos (a los superricos) en forma paladina y descarada. En el subsidio a los bancos entonces sí entonces no hay que dejar las soluciones al mercado, sino a las finanzas públicas.

Se dejan en libertad todos los precios de bienes de consumo y de servicios, en perjuicio de la economía popular, pero se mantienen bajo control los salarios, las tasas de interés y el tipo de cambio, que representan en forma u otra subsidios a los grandes industriales exportadores y al sistema financiero nacional.

El neoliberalismo ha destruido la agricultura nacional dando paso a importaciones sin límites de granos y alimentos; a desmantelado la planta productiva industrial que producía para el mercado interno, para el consumo de los Colombianos.

El neoliberalismo está entregando la riqueza nacional a intereses extranjeros: La planta industrial, los bancos, la bolsa de valores, los aeropuertos, los puertos, el gran comercio.

El neoliberalismo ha expropiado los bienes de los Colombianos a través de la davaluación y el perverso sistema financiero. Los Colombianos han perdido sus casas, sus automóviles, sus industrias, sus parcelas agrícolas. Es más, los Colombianos han perdido sus empleos.

El neoliberalismo desecha a los Colombianos cualquiera que sea su clase social y no tiene nada para ellos. Es hora de desechar el neoliberalismo.

El neoliberalismo no tiene nada para los Colombianos.

LA SICIAL DEMOCRACIA Y LA PLANEACIÓN ESTRATEGICA.

DOS MODELOS DE PLANEACIÓN

LA "PLANEACIÓN ESTRATEGICA" Y LA "PLANEACIÓN INDICATIVA": DOS MODELOS DISTINTOS, CON PRINCIPIOS Y OBJETIVOS DETERMINADOS, PARA ORIENTAR LA ECONOMÍA DE LOS PAÍSES. ¿CUÁL ESCOGER?

El debate central de todo cuerpo constituyente no debe girar al rededor de los mecanismos que le pueden dar operatividad al Estado.

En este sentido es necesario entender que las dos alternativas básicas son la de dar prioridad a la libertad individual o el condicionar ésta a unos propósitos de igualdad social; de este dilema fundamental se derivará el carácter de nuestra Constitución.

En el aspecto económico las dos opciones se reflejan (a nivel teórico) en que para algunos el mercado, como la expresión de la libertad individual, es por definición "bueno" y se legitima este principio con el argumento de que además es la forma más idónea para explotar adecuadamente los escasos recursos de una sociedad. Quienes no adhieren a la premisa que el derecho individual es el aspecto más importante que debe preocupar al Estado descartan la definición del mercado y la propiedad privada como buenas per-se y, por considerar que la realidad económica no coincide con las condiciones abstractas del modelo ideal – luego este no operar -, proponen que el Estado debe asumir la responsabilidad de toda la organización económica a través de una planeación centralizada, de donde la necesidad de la colectivización de los medios de producción.

Es decir, que las diferencias entre los dos paradigmas o modelos extremos se concretan en la función o la importancia que asignan a la planeación.

La historia que todo lo enseña demostró que estos modelos no sólo no son únicos sino tampoco necesariamente excluyentes.

Políticamente la evolución del mundo superó los absolutismos y el acceso al poder de regímenes socialistas como en Italia, Francia o España y la ola liberacionista de la ex Cortina de Hierro o de China muestran que la búsqueda de soluciones intermedias siempre es un cambio viable.

Paralelamente, la necesidad de la planeación tanto como del mercado para que cada cual aporte sus elementos positivos a la ordenación de un país también es motivo de consenso.

El éxito de países como Japón o Corea es atribuido al modelo de "Planeación Estratégica" que explícitamente asumieron y las economías Suecas, Alemana o Suiza han estado siempre regidas por un sistema de "Planeación Indicativa".

La primera cosiste en que se ve el sistema nacional como una unidad dentro del total del mundo económico, es decir dentro del contexto internacional y después de un estudio de las condiciones externas y una evaluación de las condiciones internas del país se diseña una "estrategia" o política industrial para participar del mercado total. Acorde con eso las medidas que se toman es que el Estado interviene o asume la responsabilidad de apoyar aquellos sectores definidos como necesarios para lograr el objetivo estratégico (con investigación tecnológica, crédito, negociación política en los mercados internacionales, etcétera...) dejando en plena libertad sin apoyo pero sin intervención el resto de las actividades económicas. Planeación a largo plazo, hacia fuera y mercado libre interno.

La segunda toma como universo principal el conjunto del mercado nacional y tiene por propósito buscar una estrategia entre los diferentes sectores entre los cuales el externo es sólo uno más. La intervención se dirige a crear condiciones internas para que las necesidades generales de generación de empleo y abastecimiento de productos y servicios para la población se satisfagan, mediante estímulos transitorios que se van ajustando según la evolución de la economía. Intervención a corto plazo en lo interno y libertad en el mercado externo.

El modelo "estratégico" es implícitamente desarrollista en la medida que la prioridad es el enriquecimiento global de la Nación y la redistribución se asume como subproducto conexo con el anterior. El intervencionismo sería el inspirador del modelo "indicativo" en la medida que la satisfacción de las necesidades de la población es el objetivo y el desarrollo - probablemente por ya haber sido alcanzado – no es una obsesión.

La Planeación Estratégica es una propuesta para países en vía de desarrollo, la indicativa parece más apropiada para economistas ya desarrolladas.

KEYNES AL REVES

EL EQUIPO ECONÓMICO DEL GOBIERNO HA INVERTIDO LA RACIONALIDAD ECONÓMICA DE LA TEORIA KEYNESIANA, CONVIRTIENDO EL MEDIO EN OBJETIVO.

Desde la perspectiva de la economía política la más importante al estudiar una materia básica como la macroeconomía no es la formulación y el manejo mecánico de la misma sino el para qué propósito sirve, qué aspectos específicos aporta para entender y administrar mejor la sociedad a través de un mayor dominio de los fenómenos económicos.

Por ejemplo, para mejorar la comprensión del análisis y de las propuestas de Keynes se plantea la pregunta de cuál es su más importante contribución a la "ciencia" de la economía, (obviamente no con el fin de encontrar una contestación sino de dar alguna orientación al estudio de sus planteamientos y familiarizarse con ellos).

Dos posibles respuestas me parecen importantes destacar:

  1. Una sería su inclusión dentro del análisis económico, de los factores psicológicos, sociológicos y políticos, al señalar que no sólo existe la realidad de las cifras concretas sino que también las expectativas, es decir, el clima político o los conflictos sociales, forman parte del manejo y del campo de la economía.
  2. Otra sería el cuestionamiento dentro de la misma ortodoxia económica entonces vigente (es decir, desde la misma perspectiva y como desarrollo de los conocimientos aceptados hasta entonces) del supuesto que las fuerzas del mercado tienden a optimizar la explotación de los recursos al equilibrar el conjunto de la demanda y la oferta de todos los sectores: Keynes planteó que si bien es cierto que existe tendencia al equilibrio éste puede presentarse a cualquier nivel de explotación de la capacidad productiva instalada y no al máximo (por ejemplo, si se reduce la capacidad de oferta de las empresas cerrándolas el crédito y la capacidad adquisitiva de los consumidores reduciendo el circulante se logra un equilibrio a un nivel bajo de la utilización industrial).

De estas dos consideraciones concluyó Kaynes que la intervención del Estado era necesaria para procurar que el cruce oferta – demanda sea un alto nivel de ocupación del potencial productivo y que esta intervención debe ser tanto en la forma de medidas concretas como de la generación de expectativas.

Por eso la inflación, sea ésta creada alrededor de expectativas (la que llaman inercial) o alrededor de medidas concretas (v. Gr. La expansión monetaria), es vista como una variable para el manejo de la política económica y no como un objetivo de ella.

El actual equipo económico parece haber reducido cada uno de los anteriores planteamientos a sólo uno de sus componentes: Del seguro sólo se interesa en la importancia del equilibrio sin tener en cuenta a qué nivel; y del primero admite la capacidad de crear fenómenos económicos alrededor de simples expectativas pero relega a un segundo plano la inevitabilidad de que éstos sean producto también de las realidades concretas en particular de la estructura del aparato productivo o de la distribución del ingreso que determinan.

Es así como se ha logrado invertir la racionalidad económica de la teoría Keynesiana y convertir el medio en objetivo: los índices inflacionarios dejaron de ser una consecuencia de las políticas que se utilizaban para alcanzar otros fines, para convertirse ellos en un fin sí.

Pero al romper la lógica teórica necesariamente se perturba su aplicación a la realidad: Se combaten las expectativas como factor inflacionario (con medidas contuyurales que, sin duda, algún efecto producen a corto plazo) pero a costa de alterar en forma inflacionaria a mediano plazo las condiciones reales de la economía (incremento en costos por unidad de producción por altos intereses y altos costos fijos).

Lo malo de la opción que escogió el gobierno es que es engañosa, puesto que las medidas tomadas son de efecto inmediato pero de breve duración en el espacio inflacionario, mientras que su impacto recesivo es de efecto retardado y de larga permanencia.

EN TORNO A LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO

EL ORIGEN DEL INTERVENCIONISMO DE ESTADO Y LOS ADALIDES LIBERALES DE SU APLICACIÓN EN COLOMBIA.

DISCREPANCIAS Y PRECISIONES SOBRE UN ARTÍCULO DE WILLIAM JARAMILLO

Interesante el artículo del doctor William Jaramillo "Estatismo, Libre Empresa y Democracia", (El Espectador, Feb. 26) no sólo por importancia de su autor sino porque permite debatir el origen del pensamiento liberal de intervencionismo de Estado.

Propone le senador que serían ciertos pensadores del siglo pasado (Sismondi, Hobson, León XXIII), quienes habrían inspirado una propuesta política que se fundamenta en los criterios de justicia social, y sería una tergiversación la que ha hecho pensar que estos propósitos son influencia del marxismo; tendría el intervencionismo de Estado su origen en un pensamiento filosófico – político y no en una escuela económica; existiría una identificación entre el pensamiento del liberalismo colombiano y el de la Social Democracia; sería el doctor López Pumarejo el creador y representante de esta propuesta en Colombia y Carlos Lleras y la Reforma del 68 el epítome de la misma, en el sentido de establecer la compatibilidad de la defensa de la libertad de empresa y la justicia social.

Discrepo del doctor Jaramillo:

No fue un pensamiento político o una filosofía la que dio origen al intervencionismo de Estado: Éste nació como consecuencia de que la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión crearon una serie de problemas que obligaron a manejar en forma agregada las informaciones, forzaron al estado a dar una orientación "social" a sus decisiones y lo convirtió en el mayor partícipe de la actividad económica, validando casi involuntariamente el enfoque de la propuesta del señor Keynes, - lo que hoy llamamos macroeconomía –, en el sentido de que la función del Estado no podía cumplirse bajo la teoría del laisser faire, sino que tenía la necesidad de integrarse a la actividad económica como el agente de mayor dimensión, capaz de producir efectos no sólo por la vía normativa, sino por la vía participativa.

La segunda discrepancia, también de orden fáctico, es que la Social Democracia vino a nacer a partir de los 70, como una vía para romper la polarización que existía hasta entonces entre los bloques comunista y capitalista; bajo la orientación de líderes como Willy Brandt y Olaf Palme, independientes de los grandes centros de poder e ideológicos; sobre la base de reconocer la imperfección de cualquiera de los dos modelos tanto en lo económico como en lo político; y con el propósito de dar una motivación de carácter socio – político a la toma de decisiones económicas, que permitiera buscar un equilibrio, un orden armónico, entre los diferentes sectores de población, no sólo a nivel interno de cada país sino a nivel industrial entre los países. Ante el cuestionamiento de la eficiencia de la teoría Keynesiana en cuanto al manejo de la economía y ante el embate de la entonces ya floreciente Escuela de Chicago, lo que hizo la Social Democracia fue cambiar la base de sustento del intervencionismo de Estado, de un argumento de orden estrictamente económico como era hasta entonces, a un propósito sociopolítico o moralpolítico que es el que hoy reivindica.

Mal podía ser entonces el doctor López Pumarejo el representante de un partido o filosofía política que en ese momento no existía.

Las otras discrepancias son más de carácter apreciativo, pero no por eso menos importantes:

  1. Consideraría innegable que la paternidad de la defensa de la justicia social, (no en la forma condescendiente de "paternalismo"), y del principio que la función del Estado debe ser la búsqueda de la igualdad aún en detrimento de las libertades individuales, corresponde como escuela a Marx y a sus seguidores. Otros pensadores (llamados genéricamente los utópicos), también lo propusieron, pero la importancia del marxismo, a nivel del peso político que adquirió, consistió no propiamente en que fueran aceptadas sus conclusiones y sus diagnósticos, sino justamente en que al presentar como propósito de su análisis la búsqueda de una sociedad más justa, acompañándola de una metodología y unas propuestas que de otra forma habrían sido rechazadas de plano, volvió debates sobe realidades lo que antes era sólo un eclecticismo utópico.
  2. Al doctor López Pumarejo más que motivarlo un gran sentido de sensibilidad social, - que mal entendida podría confundirse con sensiblería -, lo que lo motivaba era un gran sentido del realismo, - que yo denominaría sensatez -. Lo que él pretendió hacer, y en buena parte lo hizo, fue actualizar el Estado y sus instituciones a la realidad que estaba viviendo su época. En cuanto al ordenamiento constitucional buscó que éste respondiera a un criterio de funcionalidad en el sentido de ser un instrumento que permitiera la convivencia entre los ciudadanos y lo sustrajo a la polémica sobre cuáles valores debía representar o defender del Estado como arma de unos sectores de la población en contra de otros.

Por último, creo que si bien es cierto que le doctor Lleras ha sido el defensor del principio de la intervención a través de la planeación, me parece que en su caso este pensamiento tiene su origen en criterios de orden estrictamente administrativos. El doctor Jaramillo está acertado al asociar el pensamiento de Lleras Restrepo con el del doctor López pumarejo, en el sentido de que ambos defienden el derecho de intervención del Estado y el principio filosófico central de la Reforma del 36, respecto a que "la propiedad es una función social" (Art. 30 Constitución Nacional); pero lo que plasma la Reforma del 68 no es el Derecho sino la Obligación ("El Estado intervendrá por mandato de la ley..." Art. 32 Constitución Nacional) de esta misma intervención, norma que responde a la propuesta central de la llamada Social Democracia, pero que infortunadamente parece que aquí nadie comprende, defiende, ni representa. Quien más se ha acercado a ella, quien probablemente la incluyó en la Reforma del 68 y probablemente quien por eso fue elegido para darle vigencia bajo el nombre de "Mandato Claro", fue lo que se ha dado en llamar el Ala Progresiva o de Izquierda del Partido Liberal, liberada en aquella época por el doctor López Pumarejo Michelsen, pero huérfana desde entonces de dirigentes o representantes.

  

FRENTE A LOS CUATRO MODELOS DE PLANEACIÓN.

COLOMBIA DEBE DECTETAR LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS MODELOS DE PLANEACIÓN DE LAS DIVERSAS ECONOMÍAS IMPORTANTES EN EL MUNDO, PARA CONCEPTUALIZAR SU PROPIO ÓRGANO DE PLANEACIÓN Y LA FUNCIÓN DEL ESTADO FRENTE A ÉL.

Siguiendo la clasificación de modelos de intervención estatal y de la función que se asigna a la planeación dentro de cada uno, podemos distinguir cuatro bloques económicos que caracterizan cada una de las opciones:

Las economías socialistas optaron por la planeación central; las economías europeas por la planeación indicativa o intervención selectiva en la cual el Estado tiene por propósito la armonía de todos los sectores, incluyendo dentro d estos el exportador, y su función es programar los desarrollos y métodos de apoyo que subsanen las limitaciones del sistema del mercado; los países asiáticos (Japón y los cuatro dragones) por la planeación estratégica o política industrial que promueve el desarrollo del país por la vía de la participación en franjas determinadas del comercio mundial, concentrándose en esto la intervención y planeación del Estado complementando estas con la libertad del merado interno; y la economía del mercado con ausencia de intervención y planeación que es el modelo aplicado por los Estados Unidos.

La tendencia de la nueva derecha ha sido la de presentar los procesos en el bloque soviético sólo como un contraste con el "sistema capitalista" pretendiendo que por éste se debe entender el modelo americano.

Una lectura diferente de la misma historia podría mostrar que lo que ha caracterizado las dos últimas décadas es un retroceso comparativo de los modelos dogmáticos y paradigmáticos de los antiguos polos económicos y políticos y un prodigioso avance de las propuestas más empíricas y más orientadas al bienestar de la propia población que a la confrontación con otros modelos.

Dentro de esta perspectiva el retroceso de los Estados Unidos respecto a Alemania o Japón no es menor que el de la Unión Soviética.

Y la nueva orientación de las economías del Este no sería, como se pretende, un acto de contrición y reconocimiento de la superioridad del sistema de los EE.UU., sino una reacción más inteligente y más realista que la de estos, al renunciar a un dogma de planeación total para aprovechar las enseñanzas de otros y acercarse a un modelo ya probado exitoso de planeación parcial.

También desde el punto de vista bloques es interesante analizar que, mientras en los últimos tres lustros el bloque socialista prosperó en conjunto y cada país individualmente respecto a sí mismo, con el mejoramiento del producto bruto y del ingreso per-cápita de todos los miembros, el bloque americano desmejoró en conjunto y exceptuando los EE.UU., quienes por vía de la devaluación y de la inflación trasladó sus problemas a los países de la órbita del dólar (deuda latinoamericana), todas las demás naciones retrocedieron al punto que se denominó a los 80 la "década perdida" (salvo Colombia como caso único).

Es decir que, como modelo, el "modelo americano" fue más inadecuado que el de los países del Este, pero que para su cabeza los traslados internos del mismo le permitieron prosperar a costa de su periferia.

Por último vale la pena distinguir entre los modelos socialista y asiático – que son esquemas para hacer el cambio del subdesarrollo a la modernización –, de los modelos americano y europeo – que son propuestas diseñadas para, y aplicados a, sociedades que ya han cumplido su proceso de desarrollo –.

Lo provechoso para nosotros no es comparar y calificar los diferentes modelos para defender uno u otro, sino entender sus características para detectar entre los elementos positivos de cada uno, cuáles coinciden con la situación y la idiosincrasia Colombiana y así conceptualizar un órgano de planeación y una función de intervención del Estado acorde con ellos.

 

 

Autor:


Juan David Zapata Agudelo


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