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Al cerrar este tema del nacimiento de la Iglesia no podemos dejar de considerar el controversial versículo bíblico de Mt.16:18. ¿Quién es la Roca sobre la que Cristo edificó la Iglesia?. La doctrina dejó de ser pacífica a la luz de las más diversas interpretaciones dadas y por los intereses en juego de aquellos que la explican de la más diversas maneras, donde la sana hermeneútica pasó a un segundo plano, con el único objetivo de respaldar organizaciones, instituciones, denominaciones o posturas frente a la verdad bíblica.
La interpretación romana del texto, a sido usada para conferir a lo largo de la historia, a un hombre determinado (el Papa)la calidad de sucesor de Cristo en la Tierra, dándole preeminencia por sobre el resto de los creyentes, atribuyéndole el carácter de infalible. Pero vemos que Simón, luego llamado Cefas (arameo) o Pietros (griego) o Pedro (español) significa piedra. En el vs. Jesús le dice tú eres piedra, y continúa exponiendo Jesús la idea de un juego de palabras al decir sobre esta Petra (del griego roca) edificare mi Iglesia Pedro venía de confesar por revelación divina: ¨Tú eres el Cristo o Mesías. Para Crisostomo la roca sobre la que JESUS edificaría la Iglesia no era en sí mismo una persona (no estaría en juego Pedro o Jesús)sino que esa roca era la afirmación de fe hecha por el apóstol, tan sólida confesión, solo comparable con una gran roca firme e inamovible.
Por su parte Orígenes sostenía que la Roca era Pedro, aunque no en forma exclusiva, sino en forma conjunta con los otros apóstoles (Ef. 2:20 y Ap. 21:14).
Agustín en cambio se va inclinar por Cristo como la Roca o Petra. Tal diversidad de criterios enunciados por los llamados "padres de la Iglesia" ha sido motivo de polémica a lo largo de la historia, llevando a algunos en su afán de defender su postura a ir adentrándose más en caminos sin retornos, desembocando en herejías.
Alguien dijo alguna vez, sabiamente, que todo texto fuera de contexto se convierte en un pretexto, y en este tema, el concepto está más vigente que nunca, por ello se debe analizar el sentido que se quiere dar a esta "parte" de la escritura con relación al "Todo" (al resto de la Biblia).
Veamos lo que surge de relacionar Mt. 16:18 con versículos concordantes:
Después de analizar el texto de Mt. 16:18 con unos cuantos surgidos del resto de la Biblia, vemos la absoluta soledad del versículo con que los católicos – romanos pretenden dar primacía a Pedro y señalarlo como fundador de la Iglesia. Al considerar Hechos cap. 15 (concilio de Jerusalén) no aparece la figura de Pedro como el convocante, o entorno al cual gira la vida de la Iglesia primitiva, sobresalen la figura de Santiago, la de Pablo y Bernabé junto a Pedro pero por sobre ellos sobresale la persona del Espíritu Santo quien dirigió el cónclave (Hec. 15:28) cumpliéndose la promesa de Jesús dado en Jn. 16:13.
Resumiendo: Pedro es una piedra (Petros) apoyado como todos los creyentes en Cristo, sobre la roca (Petra). Petros: pequeña piedra – Petra: gran roca o acantilado rocoso, el primero es
el apóstol Simón – Pedro, el segundo es Jesucristo el cimiento es sólido del creyente (Mt. 7:24 – 27)
Las escrituras no afirman en ninguna parte que Pedro sería la autoridad suprema de la Iglesia (véase Hechos 15) ni que tendría sucesores infalibles (Gal. 2:11).
Cada Iglesia debe recibir su modelo del reino de gracia, de la cual es un tipo. El reino de gracia se compone de los que son humildes, quebrantados de corazón, arrepentidos, y creyentes.
"Y Pedro les dice: Arrepentidos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo... Así que los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidos a ellos aquél día como tres mil personas" (Hechos 2:38, 41).
Los miembros de una Iglesia de Cristo deberían ser personas que verdaderamente se arrepienten de sus pecados y gozosamente reciben la palabra del evangelio, y son bautizados conforme al mandamiento de Cristo.
Lo siguiente, escrito por el Dr. J.M.Frost, pueda ser útil a algunos que desean saber exactamente lo que es el bautismo:
"Ahora se dice de nosotros que somos "resucitados de Cristo" de nuestra sepultura bautismal con él".
Canigo Farrar, en Life and Letters of Paul, pagina. 480, traduce Romanos 6.4 como sigue: "Estando escondida con Cristo en Dios la vida del cristiano, su muerte con Cristo es una muerte al pecado, su resurrección con Cristo es una resurrección a vida. La inmersión debajo de las aguas del bautismo, es una resurrección con Cristo, y el nacimiento de una vida nueva.
Conybeare y Howson dicen: "El bautismo (fuera de casos excepcionales) fue administrado por inmersión, siendo zambullido el converso debajo de la superficie del agua para representar su muerte a la vida de pecado, y luego levantado de la sepultura momentánea, para representar su resurrección a la vida de justicia.
Dice Dean Stanley: " Se sumergían en un baño de purificación, bajo el mandato de aquél en el cual fueron bautizados por medio de ese rito solemne ". El agua en aquellas regiones orientales, tan doblemente significativa de todo lo que es puro y refrescante, se cerró sobre la cabeza de los conversos, y se levantaron a la luz del cielo seres nuevos y cambiados. Tal era el bautismo apostólico. Podemos trazar su historia detalladamente por los siguientes tres siglos."
El Obispo Smith, de kentucky, dice: " No tenemos sino que volver para atrás seiscientos u ochocientos años, para ver que la inmersión era la única manera, excepto en los casos de los pocos bautizados en sus camas, cuando estaban cerca de la muerte. Y respecto a semejantes casos, inhabilitaba al recibiente para las órdenes sagradas en caso de que se restableciera".
Estos extractos son todos tomados de autores que pertenecen a la iglesia anglicana, excepto el último que es por el Obispo de la Iglesia Protestante Episcopal. Con la opinión del acto de bautismo dada aquí, están de acuerdo los mejores léxicos y los hombres más eruditos en el griego.
El Nuevo Testamento expone las condiciones para ser miembro de la Iglesia y son:
CARACTERÍSTICAS DE LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA
Por ser la Iglesia una comunidad espiritual, se constituye en una hermandad, que abolió aquellas diferencias que separan a la Humanidad, superando las divisiones de la historia religiosa de los pueblos, derribando vallas socio – económicas, los sectarismos culturales y las divisiones humanas (Gal. 3:28).
A sus miembros se les llama Creyentes por ser el fundamento doctrinario la Fe en el Señor Jesucristo (Jn. 1:12 y 14:1). Les caracteriza también la santidad (Santo = Consagrado) por estar separados del mundo y al servicio de Dios de quien reciben la satisfacción (1 Ts. 5:23) y él haber sido escogidos (Mt. 20:16 in – fine) para la Gran Comisión (Mt. 28:19 – 20) y el destino de gloria final (Jn. 14:2 – 3).
Todo lo antes expuesto, supone un proceso de formación llamado discipulado, donde los escogidos son enseñados y preparados espiritualmente por maestros constituidos por Cristo, a fin de poder convivir en hermandad, santidad, servicio y disciplina, con el objeto de ser verdaderos cristianos o seguidores de Cristo e imitadores de Él, siendo obedientes y sujetos a sus pastores (Heb. 13:17).
Estas siete características de los miembros de la Iglesia las podemos resumir en el siguiente esquema:

LA IGLESIA ILUSTRADA EN VARIOS CONCEPTOS
Texto : I Corintios. 3 11:
"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que esta puesto. El cual es Jesucristo".
Texto para análisis: Mateo 16.16.18; Hechos 4.11.12.
INTRODUCCIÓN: La iglesia; aparte de ser una organización es un organismo espiritual. Fue edificada según el patrón divino con el propósito de ser el templo de Dios Padre.
Por esto es que fue edificada por Dios Hijo y esta habitada por Dios Espíritu Santo.
La Iglesia tiene un fundamento sólido, insustituible e inigualable: Jesucristo que le garantiza y proporciona la seguridad necesaria y suficiente para su firme edificación.
A - CRISTO, EL EDIFICADOR DE LA IGLESIA.
La expresión " edificare mi iglesia" a revela la capacidad de quien podría establecer en la tierra, un organismo vivo que pudiera sobreponerse a las pruebas de vida, vencer la muerte y romper con todos los obstáculos creados en le mundo espiritual, hasta alcanzar las metas establecidas por el mismo Dios.
El paso inicial de esta grande obra comenzó con el amor tan grande y sublime que llevo al Señor Jesús a superar los peores dolores y sufrir toda clase de presión moral y espiritual. Por esto es que sacrificio fue perfecto. En Juan 3.16 leemos que "porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que él cree, no se pierda mas tenga vida eterna"
La grandeza de este amor puede ser medida en los procedimientos de Cristo. En ningún momento el rehusó, sino que se entrego a sí mismo por nosotros Efesios 5.2
La iglesia vino a ser propiedad exclusiva del Señor, pues él cumplió con todas las exigencias en cuanto a la forma de rescatarla, como afirma el apóstol Pablo: "Porque habéis sido comprado por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (Icor.6.20). Por lo tanto, la Iglesia es un pueblo adquirido (I Pedro 2.9), cuyo precio no puede ser evaluado en oro o plata (I Pedro 1.18). Cristo fue el precio.
Existe un fundamento sobre el cual la Iglesia está edificada, este fundamento es superior a todo los otros. Se trata de Cristo Jesús que se dio a sí mismo por todos nosotros. Sin él, no habría Iglesia, que es una construcción tan segura que, por la base que posee, permanecerá eternamente.
Jesucristo, la piedra principal.
Las dimensiones y profundidades de esa piedra son incalculables va más allá de esta tierra, sobrepasa al tiempo y a la misma vida temporal. Él representa como la roca inamovible y más firme que el Monte Sión.
Es la principal piedra de ángulo, porque no existe otra. Alta e insustituible (Deut. 32.31); tiene espacio suficiente para que todos puedan afirmar sus pies (Sal. 95.1). Se trata de una piedra poderosa, capaz de superar el tiempo y los reinados (Deut. 2.34)
Jesús está en el centro de su Iglesia (Apoc. 1:13,20). A él corresponde el comando y el liderazgo. Al cambiar el liderazgo de Jesús por otro humano, los hombres entran en verdadero caos y no sobreviven, conforme vemos en Apoc. 3.17-20. Cristo, como cabeza de la Iglesia cuida por el bienestar del cuerpo para un crecimiento perfecto (Col. 2:10).
Por último, la audición y la visión permite la dirección correcta del cuerpo, y lo libra de los peligros (Sal. 121.4)
El Antiguo Testamento, en sus registros proféticos, nos revela las características del advenimiento de Jesús y de cómo él iba a llegar al Calvario. Desde los primeros profetas hasta Juan el Bautista, todos señalaba a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Esos registros proféticos tuvieron su fiel cumplimiento después de consumada la obra del Calvario y en la resurrección y ascensión de Cristo. Comisionados por el mismo Señor Jesús, sus apóstoles continuaron la administración de su doctrina a los hombres.
El Espíritu Santo promueve en la tierra la glorificación del Señor Jesús a través de la Iglesia (Juan 16.14). El Espíritu lleva a la Iglesia a una entrega cada vez más completa a Dios (Rom. 12:1, 2). Los dones del Espíritu capacitan a los cristianos para tener un mayor acercamiento con el Señor.
La Palabra de Dios debe estar en el centro de la Iglesia. El avivamiento experimentado por la Iglesia Primitiva se dio por el hecho de que sus miembros tenían una fe inamovible en la Palabra de Dios (Hechos 9.31). La Biblia es la base sólida y la estructura que da resistencia a la Iglesia que marcha victoriosa.
Después de la ascensión del Señor, la Iglesia se reunió para orar. Eran los primeros pasos de una actividad que sería fundamental para su edificación (Hechos 1.14). De esa manera perseveraron los primeros cristianos (Hechos 2.42). La Iglesia descubrió que cuanto más oraba más se veía el crecimiento en todos los sentidos.
La obra de Dios (la creación) perfecta en todos los sentidos, fue contaminada con la entrada del pecado. Sin embargo, la misericordia y la providencia divina, proveyó de un
escape para permitir a aquellos que creen, estar en condiciones de poder agradar a Dios. Este es el propósito de la Iglesia.
La Iglesia esta constituida por personas de las más distintas características, tales como, color, lengua, posición social. Pero ellas forman un solo cuerpo, unidos en un solo sentimiento, interés y aspiración. En un cuerpo existen muchos miembros con distintas funciones. Sin embargo están unidos y andan en una única dirección y poseen la misma sangre. Así es la Iglesia (Hechos 2.42).
La Iglesia es el templo del Espíritu Santo y para esto debe estar cada vez más en condiciones de ejercer su sublime misión. La Iglesia es el lugar donde Dios manifiesta sus operaciones, prodigios, justicia, misericordia, bondad, verdad. Donde Dios es buscado y encontrado. El perfeccionamiento de sus miembros hace con que la presencia de Dios sea cada vez más visible a los ojos del mundo.
La Iglesia será presentada a Cristo en esplendor, belleza, sin mancha, revestida de gloria (Rom. 8.30), porque ella participa de la plenitud de Cristo (Ef. 1.23).
LA IGLESIA COMO EDIFICIO
El apóstol Pablo compara a la Iglesia con un edificio bien construido y solidificado, cuya piedra principal y angular es Cristo (Ef. 2.:20 – 22). San Pedro siguiendo la idea llama al Señor Jesús Piedra Viva (1P.2:4).
Luego de colocada la piedra principal (Cristo) sobreviene el fundamento puesto por los apóstoles y profetas, aquellos que fueron los primeros mensajeros, testigos y representantes autorizados por Cristo. El mensaje por ellos legado, fue preservado y contenido en los Escritos neotestamentarios inspirados por el Espíritu Santo. Dotados de validez universal, más allá de los tiempos y las fronteras, constituyen el testimonio original y fundamental del Evangelio de Cristo.
El Evangelio dado a los apóstoles por el Espíritu Santo es la única fuente perdurable de vida, verdad y dirección para la Iglesia. Todo creyente está llamado a la obediencia y dependencia del mensaje, las palabras y la Fe de los primeros apóstoles, cuyo registro se encuentra en el libro de los Hechos y en los Escritos Apostólicos. Este llamado no solo es a respetar y obedecer la revelación apostólica, sino también para atestiguar su verdad.
Podemos decir que el fundamento es aquí la columna o pilar que apoyada en Cristo refuerza la estructura eclesial como edificio. Ese fundamento es pues la enseñanza, organización y predicación dejada por los apóstoles y profetas.
De todo esto surge la pregunta: ¿Cómo saber si una Iglesia es verdadera?. La respuesta no se hace esperar: es aquella que expresa su acuerdo con la enseñanza original de los Apóstoles y con la revelación del Evangelio por ellos ministrada. Esforzándose en seguirla (Hch. 2:42), y todo rechazo a la enseñanza apostólica es un rechazo a Jesús (Jn. 16:13- 1Co. 14:36 – 38 y Gal. 1:9-11).
La Iglesia verdadera es continuadora de la tarea de la Iglesia apostólica en el evangelismo hacia fuera y la enseñanza de la sana doctrina hacia adentro, bajo la unción del Espíritu Santo (Hch. 1:8, 2 Tim. 1:8 – 14, Ti. 1:7 – 9). Cree, defiende y protege el mensaje apostólico, alertando y actuando contra toda desviación y/o alteración que pretenda reemplazar o anular la revelación original de los apóstoles con revelaciones, testimonios o profecías posteriores (Hch. 20:27 – 31 y 1 Tim. 6:20). Por último, descansados y apoyados sobre Cristo (La Roca) y sobre el fundamento apostólico, están los creyentes como piedras vivas de ese edificio (1Co. 3: 9 y 16 – Ef. 2 :20 – 22).

Debemos destacar que no hay contradicción en las Escrituras al comparar Ef. 2 :20 y 1Cor. 33:11. En Efesios San Pablo habla del fundamento apostólico y profético referido a la Iglesia como templo de Dios. En Corintios en cambio se refiere a Cristo como el fundamento de la Fe personal, de la confianza y esperanza puesto en el autor y consumador de la Fe. Este concepto contenido en 1Cor. 3 :11 se desprende de Jn. 8 :12, 10 :9 y 14 :6 como también de Hch. 4 : 12, entre otros tantos textos bíblicos al respecto.
CARACTERÍSTICAS DE UNA VERDADERA IGLESIA PARTICULAR.
Al estudiar la edificación de la Iglesia, decíamos que Jesús la Creó y que los Apóstoles y Profetas aportaron la predicación, la enseñanza y la organización eclesial como fundamento para que los cristianos de todos los tiempos y lugares pudieran apoyarse y edificarse sobre tales conceptos. Al acudir a los pasajes del Nuevo Testamento y más concretamente al libro de los Hechos, podemos encontrar las normas y reglas de autoridad para la vida de la Iglesia, sin las cuales, ninguna puede considerarse Iglesia de Cristo.
Estas características normas eclesiales se pueden resumir en 15 puntos:
De todo lo expuesto surge claramente la idea de que el libro de los Hechos no solo es histórico sino que contiene patrones para la vida eclesial y para manifestar en esa vida la llanura del Espíritu Santo.
LA IMPLICANCIA DE LA IGLESIA
Decíamos al estudiar la etimología de la palabra iglesia, que es un pueblo llamado afuera, a salir del mundo y a entrar en el Reino de Dios. Tal separación del mal es absolutamente necesaria para una buena relación de su pueblo con Dios (1 Cor. 6:16- 18), y comprende un aspecto negativo y otro positivo que implican santidad:
Participar de la iglesia implica participar de la santidad de ella, sin la cual nadie verá a Dios (He. 12:14). Esta santidad es la prioridad de Dios para su pueblo (EF. 4:21-24), y es lo que
Cristo espera al constituirnos en nuevas criaturas y darnos su Santo Espíritu (Rom. 8:2- 15 y Gal. 5:16 –25) y sin ella nadie puede ser útil a Dios (2 Tim 2:20 –21).
Bueno es destacar que la santificación (del griego Hagiasmos ) no implica absoluta perfección, sino rectitud moral de carácter, de pensamiento, de palabra y de conducta, y aunque nunca llegamos a estar libres de tentación, por medio del Espíritu Santo somos capaces de no pecar (1 Jn. 2:1 y 3.6).
La separación del verdadero creyente como miembro de Cristo, se manifiesta en tres implicancias ordenadas por el Nuevo Testamento.

De los antes expuestos surge cual debe ser la actitud de un miembro de la iglesia.

Al separarse del mal, los creyentes pueden cumplir los propósitos de Dios, los que se pueden resumir en 5 puntos:

Participar de la iglesia sólo en lo exterior, en lo formal, sin una verdadera conversión, impide a las personas ser adoradoras en espíritu y verdad llevando la falta de separación del mal a nefastas consecuencias. Esto se deduce de (2Cor. 6:16-18).

Leyendo cuidadosamente los primeros tres capítulos del Apocalipsis. Veremos que lo que se llama iglesia son organizaciones o compañías locales de creyentes cristianos, (no distintas
denominaciones de creyentes .) – veremos también que todo lo que pertenece a su gobierno, incluyendo la elección de oficiales o líderes y la disciplina , eran puramente local. El apóstol exhortó a cada cuerpo separadamente a que corrigiera a su fe y moral , no haciendo referencia alguna a concilios o conferencia de iglesias o ministros.
LOS OFICIALES DE LA IGLESIA
Una consideración de la obra que ha de hacerse en la iglesia, puede ayudarnos a ver cuáles oficiales o dirigentes necesarios. El trabajo señalado a la iglesia, en la Gran Comisión, es el de evangelizar al mundo. Este trabajo de evangelización contiene dos partes distintas – esto es, la labor de proclamar el evangelio a los pecadores, y la de edificar a los santos. En ambos casos lo que principalmente tiene que hacerse, es proclamar y enseñar el evangelio de Cristo. Para esto se necesitan maestros. Este es el lado espiritual.
Pero los santos que tienen que ser edificados, viven en cuerpos de carne que tienen que ser alimentados, vestidos, abrigados en casas, y cuidados. En otras palabras, por estar vestida de materia la Iglesia, forzosamente tiene un lado material así como tiene un lado espiritual. Por esto se necesitan hombres que sirvan mesas, hombres que cuiden del dinero, terrenos, casa de culto y de los asuntos temporales en general.
EL PASTOR
Este oficial ha de dedicarse a labores para promover el bienestar espiritual de la Iglesia. Vemos algunos de los rasgos principales de su trabajo en los siguientes pasajes:
"Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra" (Hec. 6.4)
"Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre" (Hech. 20.28)
Aquí vemos que han de dedicarse a la comunión con Dios en oración, y a enseñar la palabra. Son sobreveedores del rebaño que ha sido comprado por gran precio, el rebaño que Cristo ha comprado con su propia sangre. Y son hechos supervisores por el Espíritu Santo. Así se nos enseña cómo han de ocuparse; han de acordarse del precio del rebaño, y trabajar como bajo el ojo del Espíritu Santo, poniendo mucho cuidado. Lo siguiente muestra el propósito de su trabajo:
"Y él mismo dio unos, ciertamente apóstoles; y otros profetas; y otros evangelistas; y otros pastores y maestros (doctores), para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error: antes siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo: del cual todo el cuerpo bien concentrado y bien ligado entre si por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la operación de cada miembro, recibe su crecimiento ir edificándose en amor. ( Efesios 4. 11-16)
Los oficiales o dirigentes, llamados Pastores han de alimentar y edificar a la grey en la unidad de la fe, y el conocimiento del hijo de Dios. Procurando levantar a los miembros "a la medida y altura de la plenitud de Cristo ".
Los requisitos para el pastorado:
" Palabra fiel: si alguno anhela obispado, buena obra desea. Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar: no dado al vino, no pendenciero, no condicioso de deshonestas ganancias, sino moderado; no litigioso, ajeno de avaricia; que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad; ( porque el que no sabe gobernar su casa, ¿ cómo cuidará de la iglesia de Dios .? ) No un neófito, porque vanagloriándose puede caer en la condenación del diablo." (1 Timoteo 3. 1-7, 14,15).
Hay diez cosas que el obispo ( ministro) debería ser, y seis cosas que no debería ser:
También:
Es muy importante que el ministerio preste atención a lo escrito por Pablo en I Corintios 9:19, 22,26, 27; 2 Corintios 5.14,15.
DIÁCONOS.
El origen del oficio de diáconos se da de la siguiente manera:
"En aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano. Así que, los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos a las mesas. Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra" (Hech. 6.1-3)
Durante el tiempo a que se hace referencia aquí, los discípulos tenían todas las cosas en común es decir, todos vivían de un fondo común. El número de los discípulos había crecido mucho. Judíos de ciudades griegas habían venido a Jerusalén, y se habían unido con los discípulos de Cristo. Las divisiones diarias del fondo común, según cada uno tenía necesidad, había llegado a ser una gran tarea.
"El ministerio cotidiano", agregado a la constante enseñanza y curación, era demasiado trabajo para los apóstoles. Por esto, hubo servicio imperfecto – siendo pasados por alto algunos extraños, con el resultado de que hubo quejas de parte de los que habían sido del oficio de diácono. Fueron escogidos para cuidad de los asuntos temporales de los santos. Lo que sigue muestra el oficio más adelante:
"Los diáconos asimismo, deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no amadores de deshonestas ganancias; que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia... Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Por que los que bien ministraren, ganan para sí buen grado y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús" (I Timoteo 3.8-10, 12,13)
Este oficio tiene diez condiciones, siete positivas, y tres negativas. Las positivas son como sigue:
Se señalan las condiciones negativas:
Hay unas cosas en conexión con los diáconos, que deben considerarse:
Texto: Efesios 4.11
¨Y el mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros.
Textos para análisis: Efesios 4.11_13; Tito 1.5; Hechos 6.2-4
INTRODUCCIÓN: Los dones, (conocidos como ¨dones personas¨ o ¨dones ministeriales) tienen una función muy importante en la Iglesia del Señor Jesucristo. De la relación entre los distintos ministerios dependen el éxito y el crecimiento de la Iglesia, en forma armónica y apoyada en bases doctrinarias sólida. La carta de Pablo a los Efesios, es la que mejor enseña sobre los dones concedido por Cristo a la Iglesia para su perfeccionamiento y crecimiento.
Entendemos por ministerio la actividad espiritual, conjunta y global, resultante del ejercicio de los dones y funciones operadas por el Espíritu Santo, a través de personas divinamente llamadas y vocaciones por Dios y que en la Iglesia desarrollan servicios o tareas especiales. Este grupo de personas trabaja movido por el Espíritu Santo, supervisando la expansión de la IGLESIA. Los dones tienen por finalidad, el perfeccionamiento de los Santos, hasta que lleguen a la unidad de la Fe, y al pleno conocimiento del Hijo de Dios, y a la estatura de la plenitud de Cristo. Ef.4.11-13-
El ministerio se compone de personas vocacionadas y consagradas a funciones específicas. Dios ha escogido y vocacionado a un gran número de personas que, a lo largo de la historia, han ejercido un ministerio especial, supervisando la expansión del Reino de Dios. La Biblia registra que Dios da un cuidado especial a los que fueron llamados para tan noble misión. Ejemplos:
Abraham Gen.12.1-4; Aaron (Heb.5.4); Moisés (Ex.3.1-10); Samuel (Sam.3.121); Pablo (Hec.9.1).
Conforme hemos visto, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, hombres fueron escogidos para la obra a través de un llamado personal, definido y directo. Es a travéz del ministerio que Dios edifica y perfecciona su pueblo.
A pesar de que los son distribuidos según la soberanía de Dios, necesitamos descubrir las personas verdaderamente vocacionadas y promover el proceso espiritual para que ellas sean integradas en las distintas funciones de la Iglesia. Esto solo es posible a través de la oración (Mt. 9.37 ,38; Hech.14.21;Tit. 1.5.7. ) .
Existe la necesidad de que la Iglesia reconozca la vocación ministerial del obrero antes de su ordenación, pues, este, después de investido en el ministerio, no debe mostrarse inseguro acerca de su llamamiento.
La ordenación es importante, pero el ministerio solo puede ser oficializado cuando esté de acuerdo con las normas bíblicas (Hech. 13.1-3; I Tim. 3.1-13 ; Tit. 2 )
Por medio del apóstol Pablo (Ef. 4 .11), Dios instituyo la vocación ministerial para su Iglesia como el objeto de producir y promover:
La Iglesia debe crecer en el conocimiento, en la gracia, en la santidad, en el amor, en al adoración, en la alabanza y en número. Para eso, todos los ministerios, uniendo esfuerzos en el sentido de producir la edificación deseada.
Con una base doctrinaria y fundamentada en las convicciones bíblicas, la Iglesia está apta para responder a los inversos sobre las razones de su fe.
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