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Historia de la pintura




Partes: 1, 2

  1. Arte Prehistórico
  2. Arte Egipcio
  3. Arte Griego
  4. Arte Romano
  5. Medioevo
  6. Renacimiento
  7. Manierismo
  8. Barroco
  9. Neoclasicismo
  10. Romanticismo
  11. Realismo
  12. Naturalismo
  13. Impresionismo
  14. Post-Impresionismo
  15. Puntillismo
  16. Expresionismo
  17. Cubismo
  18. Abstraccionismo
  19. Expresionismo Abstracto
  20. Neorrealismo
  21. Pop Art
  22. Op Art
  23. Conclusiones
  24. Bibliografía

INTRODUCCIÓN

Si se tiene interés por la historia de la humanidad, se está obligado a conocer la cultura y el arte, que son la expresión colectiva e individual de una sociedad y de quienes la constituyen.

En este caso se tomará a una de las artes más destacadas para desarrollarla: la pintura.

La cual ha sido utilizada desde la Pre-historia hasta nuestro días. Por lo tanto es muy importante saber sobre ésta.

Los materiales utilizados en pintura, al igual que sus procedimientos, son diversos.

Es muy importante saber sobre la pintura, ya que es un lenguaje particular del hombre en donde se vuelcan sus sentimientos y sus ideas, la pintura es una de las expresiones artísticas en que primero se manifestó la voluntad humana de reproducir el mundo circundante y al mismo tiempo la concepción creadora del hombre. Como ya se ha expuesto, la pintura tiene remotísima procedencia y su ejecución responde a una necesidad y a un placer estético del ser humano.

La civilización antigua abunda en muestras que, a través de distintas épocas y diferentes pueblos, van jalonando la evolución de la pintura.

Muestra de la antigüedad de la pintura son por ejemplo los dibujos que se encontraron en las cavernas de origen pre-histórico, especialmente en las cuevas de Altamira (Santander). Después podemos nombrar a las paredes y techos pintados con motivos originales en los palacios egipcios. Pero fueron los griegos los que inicialmente dieron un amplio y bastante complejo desarrollo al arte de la pintura. Los romanos imitaron hábilmente la perspectiva y el claroscuro de los griegos, para captar paisajes de ciudades, ruinas, y especialmente para desarrollar escenas de la mitología.

La civilización medieval destaca sobre todo los retablos, y las miniaturas góticas, los mosaicos y las tablas de los bizantinos. Durante el siglo XV comienzan a operarse transformaciones que van preparando el Renacimiento. Hasta entonces la pintura se había realizado en el soporte material del muro o cuando más de la tabla, primer paso hacia el cuadro de caballete, que distinguiría las expresiones de la Edad Moderna y permitiría las invenciones y matices expresivos de un nuevo sentimientos de la vida.

En Italia o en Alemania, en Francia, en España o en los Países Bajos, el Renacimiento llevó a la pintura los grandes ideales de belleza, armonía y perfección con excelsos artistas.

Posteriormente prevalece el sentimiento romántico, que informa la trayectoria de otros grandes innovadores.

En la segunda mitad del siglo XIX culminó las escuela impresionista, y derivó al post-impresionismo.

Hasta el siglo XIX la pintura se jerarquizó y enriqueció al influjo directo del objeto (Realismo) o de su apariencia (Impresionismo), pero en el siglo XX tendió a liberar la expresión del sometimiento al sistema de imágenes volcándose hacia la abstracción, el expresionismo, el cubismo, etc.

El artista pintor mira dentro de sí mismo, elude la figuración como expresión de la realidad exterior, y si antes había recreado el mundo natural y circundante, ahora su lenguaje tiende a ser casi exclusivamente subjetivo.

PINTURA

  1. Arte Prehistórico

Las pinturas más antiguas que se conocen fueron realizadas en las paredes de las cuevas que servían de abrigo a la especie humana hace 30.000 años, durante el periodo paleolítico. Hay muestras del arte paleolítico en emplazamientos de Europa occidental, del África sahariana y del sur, y en Australia. En algunas zonas, como el litoral mediterráneo, el desarrollo de la pintura continuó en el periodo neolítico.

Las pinturas que se conservan en las cuevas de España (Altamira) y del sur de Francia representan, con increíble exactitud, bisontes, caballos y ciervos. Estas representaciones están realizadas con pigmentos extraídos de la tierra, compuestos de diferentes minerales pulverizados y mezclados con grasa animal, clara de huevo, extractos de plantas, cola de pescado e, incluso, sangre; se aplicaban con pinceles hechos de varitas y juncos o se soplaban sobre la pared. Estas pinturas debían desempeñar una función en los rituales mágicos, aunque no se conoce con certeza su naturaleza exacta. Por ejemplo, en una pintura rupestre de Lascaux, Francia, aparece un hombre entre los animales junto a varios puntos oscuros; aunque su exacto significado permanece desconocido, demuestra la presencia de una conciencia espiritual y la capacidad de expresarla por medio de imágenes, signos y símbolos.

1.1 El Paleolítico

Si restringimos la definición de arte a la actividad representativa, libre de toda sujeción utilitaria, tendremos que considerar el Paleolítico superior como el momento del nacimiento de las primeras muestras artísticas.

El arte rupestre o arte parietal es el tipo de pintura que desarrollaron estos hombres en las paredes de las cuevas. Se distinguen dos tipos de éstas:

A.- Arte franco-cantábrico

Se extiende del período auriñaciense al magdaleniense y sus muestras más representativas están en Francia (Cuevas de la Dordogne : Les Combarelles, Font-de-Gaume y Lascaux) y en el norte de España (Altamira, La Pasiega). Las principales características de este arte son: un gran naturalismo en la representación de los animales, contornos de manos y signos abstractos; las figuras se encuentran siempre aisladas, sin formar grupos escénicos; se percibe una clara evolución en el tratamiento colorístico que va de la monocromía a una rica policromía.

B.- Arte levantino

Estas pinturas tienen una serie de características que las distinguen del arte franco-cantábrico: no están en cuevas oscuras, sino en abrigos a plena luz; son monocromas (rojas o negras); son más esquemáticas y no tan naturalistas; la figura humana se representa profusamente; las representaciones no están aisladas y superpuestas; sino que se estructuran formando escenas; logran captar el movimiento, dando la sensación de un gran dinamismo.

Sus mejores muestras se encuentran en Cogull, cueva Remigia, la Valltorta y Charco del Agua Amarga, en el Levante español.

  1. El Neolítico

Sigue una evolución, iniciada a finales del Paleolítico, hacia una mayor esquematización geométrica y abstracta. El abandono del naturalismo hace difícil reconocer las figuras representadas.

Los mejores ejemplares de este estilo están en la Laguna de la Janda, en Almadén (Ciudad Real, España). También son señalables los huesos humanos y los cilindros de piedra decorados con figuras geométricas en zig-zag que representan, casi con seguridad, ídolos religiosos.

  1. Arte Egipcio

  2. El arte egipcio se desarrolló durante unos 3000 años, pese a lo cual mantiene una cierta unidad estílica.

    Los egipcios utilizaban a la pintura para pintar los muros de las tumbas de los faraones con representaciones mitológicas y escenas de las actividades cotidianas, como la caza, la pesca, la agricultura o la celebración de banquetes. En primer lugar, las imágenes, más conceptuales que realistas, presentan los rasgos anatómicos más característicos, combinando las vistas frontales y de perfil de la misma figura; en segundo lugar, la escala de las figuras indica la importancia de las mismas, y así el faraón aparece más alto que su consorte,

    hijos o cortesanos.

    Se distingue una época predinástica (antes del 3000 A.C), una época tinita-menfita o Imperio Antiguo (3000 – 2000 A.C), una época tebana o Imperios Medio y Nuevo (2000 – 1000 A.C), y una época tardía (saíta, tolemaica) ya dentro de la dominación extranjera.

    El dibujo y la pintura egipcios tienen una función más cercana a la de la escritura o símbolos religiosos que a la de ornamento estético.

    Su función fue casi siempre la de realzar la arquitectura, la escultura, el bajorrelieve o los utensilios de uso cotidiano, aplicándose a las superficies murales o mobiliarias.

    Los colores poseen una rica simbología: el verde, frescor y juventud; el negro, fertibología; el blanco, la luz; el amarillo intenso, eternidad.

    Ellos aplicaban los colores con un aglutinante a base de goma arábiga, cera de abeja o clara de huevo, sobre un estucado de yeso previamente preparado.

    Los pinceles hechos de juncos machacados, por uno de sus extremos y brochas hechas con hojas de palmera eran los instrumentos que utilizaban.

    Las principales obras pictóricas son: el Friso de las Ocas, la Peregrinación de Abydos, Sennefer y su esposa, Amenofis II ante el dios Osiris, Escenas de vendimia, Caza de patos en el pantano, Bailarín rubio y caballo rosa. También son muy bellas las pinturas realizadas en rollos de papiro, como la del Juicio de los Muertos, del Museo de Turín.


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