El hecho concreto, es que tenemos viejos, muchos, y que nosotros lo seremos tal vez en algún momento y que hoy en día podemos asociar la vejez a una etapa de la vida en la que se puede llegar a ser muy feliz en el sentido de ser una persona autónoma, con proyectos, con deseos y sana física y mentalmente (caso ideal), o ser como en muchos de los casos un "enfermo": problemas somáticos, mentales y cognitivos.

Caso concreto y extremo son las "Demencias" como el estado de deterioro global que puede sufrir una persona. Pero lo que, como psicólogos tenemos que abordar, como la especialidad que nos concierne, si bien como todo problema complejo se necesita un abordaje integral, hablo de la subjetividad. Còmo las formas de ver, pensar, sentir y hacer construyen un "viejo" y aquí juegan un rol importante los productores de subjetividad, los grandes medios de comunicación, las instituciones como por ejemplo la ciencia; que hacen a una sociedad actual plenamente capitalista. Qué sujetos produce esta sociedad y qué enfermedades se despliegan como correlato de ésta. Pienso en este punto con esta lógica y no la enfermedad como un proceso intrínseco de un individuo.

Los abordajes en salud y la ciencia en general (en su gran mayoría), plenamente funcionales al mercado capitalista han entablado lógicas y verdades en cuanto a formas de investigar ciertas problemáticas (enfermedades por ejemplo), así como de abordarlas.

Tenemos aquí, dos puntos, por un lado, el "ser viejo" con la subjetividad que conlleva esta cualidad, y por otro lado los dispositivos que intentan abordar las problemáticas que se despliegan a partir de cierta/s cualidad/es configuradas.

En este punto, me gustaría articular aportes que algunos investigadores y profesionales (llamémoslos "contrahegemónicos") han desplegado para el abordaje de distintas problemáticas que conciernen no sólo a la vejez (más allá que se den en cierta edad), sino al ser humano en general. Me refiero a ellos como "contrahegemónicos" en el sentido que tienen una linea de trabajo que intenta integrar los distintos enfoques y miradas, siendo esta mirada global y contextualizadora; contraponiéndose a una linea "dura" y hegemónica que básicamente es positivista, biologicista, que concibe al ser humano y sus problemáticas como intrínsecas y propias de él y que a su vez piensa desde una intervención sesgada solamente hacia esos procesos intrínsecos que derivan en síntomas patológicos; fundamentalmente hablo de la lógica farmacológica como modelo de intervención y tratamiento. Este paradigma positivista, excluye otras perspectivas de abordaje de las problemáticas, no apunta a la interdisciplinariedad. Se comete el error de asimilar procesos biológicos a procesos psicosociales, así como extrapola la noción de cuerpo a organismo y la noción de psiquismo al sistema nervioso central; todos ellos errores conceptuales.

La doctora y psicoanalista Graciela Zarebski señala que "nuestro desafío era y sigue siendo, entender en los condicionantes subjetivos, familiares, es decir del microcontexto, que inciden en distintos modos de envejecer". Luego indica una serie de factores que dice "permitieron un cambio de paradigma gerontológico y psicogerontológico"; entre estos: "avances en las ciencias médicas, cambios culturales y sociales, surgimiento y desarrollo de nuevas disciplinas de la subjetividad".(Zarebski, G., 2005)

Resalta la importancia del trabajo en prevención y promoción de salud desde edades tempranas trabajando el envejecimiento. También el abordaje desde la complejidad de los elementos que configuran el envejecimiento y van a "condicionar los vínculos o el aislamiento, los efectos psicosomáticos, la realización personal o el estancamiento".

Le resta importancia a la resolución edípica como determinante de un envejecer sano y remarca "el peso del inconciente escindido vinculado a mecanismos de desmentida, destinados a sostener un narcisismo nirvánico", (Zarebski, G. , 2005); es decir, una autoafirmación yoica, un sentido de la autoestima, de la fortaleza identitaria. En esta linea de pensamiento señala como elementos a tener en cuenta para la determinación de la patología en la vejez el predominio de mecanismos rígidos, la estereotipia y la no elaboración de duelos. A su vez son buen indicadores de salud los cambios y la transformación personal y del ambiente.

Recomienda el mantenerse activo como "neutralizador" de sucesos traumáticos. También para prevenir el deterioro, la importancia de las redes consigo mismo (redes neuronales y plasticidad cerebral) y con el entorno (vínculos). La resiliencia como aquello que permite enfrentar las dificultades, las pérdidas, etc. La importancia de poder relatar, narrar, tener a quién, la participación comunitaria y contar con diferentes apoyos.

Zarebski plantea además una cuestión filosófica, qué sentido tiene la vida, más allá de nuestra funcionalidad a un sistema social dado, quiénes somos; y habla de calidad de vida. De un cambio de paradigma en el sentido del avance y logros de las ciencias más allá de las estadísticas que digan que el promedio de vida aumentó como indicador de avance o progreso sino que apunte a la calidad de vida. ¿Qué queremos?, ¿mayor longevidad con Alzheimer o una vejez sana? Y señala en este sentido el interjuego entre Eros y Tánatos, y agrega quien escribe: pulsión de vida o muerte (de Freud), o las fuerzas revolucionarias o reactivas (de Nietsche).

Otra interesante mirada en esta linea es la del biólogo argentino Luis María Sánchez, quien mediante una investigación logró una interesante integración entre varias dimensiones, lo psicológico, lo social y lo neuro - biológico. Sostiene la hipótesis de que "la personalidad de relación social y comunicación muy limitada, pérdidas personales significativas e incapacidad de afrontar las mismas se encadenan en dirección al auto bloqueo percetivo e instala el proceso denominado Alzheimer".(Sánchez, L. M. , 2005).

Sus conclusiones son las siguientes: "se abduce entonces que esta constricción aguda en lo relacional y comunicacional, sumado a la incapacidad de afrontamiento de las pérdidas personales, es el escenario de crisis en que se produce una desmotivación esencial para seguir viviendo, decisión que la persona afectada instrumenta mediante el bloqueo perceptivo, una modalidad de introversión social aguda, lo que desencadenará la anulación o aversión del reforzamiento natural de las redes neuronales, con la consiguiente desintegración progresiva de las funciones cerebrales. Estos son los lineamientos generales de la teoría psico – socio – neurobiológica sobre el origen del proceso de alzheimerización".

Esta interesante articulación para abordar una temática tan importante como la enfermedad de Alzheimer fue presentada en el Congreso de Demencias realizado en 2005 en Montevideo, al cual asistí y pude comprobar observando las reacciones que generó dicha presentación en neurólogos y profesionales de la salud, lo lejos que estamos de asumir posturas como las de Sánchez y trabajar en esta linea. Me recordó cuando leí las primeras conferencias de Freud en las que por fines del siglo XIX, principios del XX, él relataba las reacciones de sus colegas neurólogos ante sus novedosas y revolucionarias teorías, las que tildaban de disparatadas locuras y se le reían en la cara.

Asimismo, el enfoque del Psicólogo Robert Perez, en la linea de la investigación de las Demencias, también plantea un cambio de paradigma en el abordaje de estas patologías. "Desde una perspectiva que intenta aproximarse a la complejidad de las mismas". Plantea "una estrategia integral de abordaje...". Señala las principales lineas hegemónicas de investigación con sus potencialidades y sus limitaciones en cuanto a no abordar las demencias desde la interdisciplinariedad. "Se plantea entonces la necesidad de incluir en los estudios la complejidad del fenómeno, así como el suficiente rigor científico que habilite una actitud antidogmática y no soberbia respecto a sus hallazgos".(Perez, R. , 2005). Su perspectiva es la "Multidimensional" que integra (a grandes rasgos), en su abordaje: lo somático, en cuanto a los componentes del sistema nervioso central; lo cognitivo en lo que tiene que ver con las funciones de alta integración cortical; la dimensión psicoafectiva y lo socio – familiar.

Deconstrucción de Instituidos

En este capítulo voy a analizar los instituidos que se presentaron en los consultantes a lo largo del proceso clínico en el programa psicosocial de prevención de los trastornos de memoria. Instituidos que circulan en el imaginario social "haciendo carne" en los individuos que forman parte de él.

Como tarea que tenemos los psicólogos de analizar, criticar, deconstruir estos instituidos que se manifiestan en forma de verdades, clichés, naturalizaciones diversas que configuran una realidad que no es dada sino construida. Esto a su vez, determina una subjetividad, es decir, una forma de ver, de hacer, de pensar y sentir en el mundo.

Entonces, como tarea terapéutica, este enfoque deconstructivo busca concientizar, promover la mirada crítica y por tanto promover salud, en el sentido pichoniano de adaptación activa a la realidad.

Esto se intentó realizar durante el proceso de intervención de la pasantía y en este trabajo, se transmitirá, en forma concisa y detallada, algunos de estos emergentes que a continuación analizaremos.

Desde esta mirada puede confundirse, tal vez, por un lado, la actitud epistémica de abordar una problemática y por otro la modalidad terapéutica que se materializa en la práctica clínica. Creo que son aspectos indisociables de un mismo proceso, por ende, la práctica clínica conlleva esta actitud epistémica.

Lo que sí analizaremos en otra parte de este trabajo (siguiente capítulo) es lo que tiene que ver con el análisis de los universales (concepto que desarrollaremos oportunamente) en el sentido que Pichón Riviere le da, en cuanto a la elucidación desde lo manifiesto a lo implícito que emerge por medio del portavoz en una dinámica grupal, lo que él ejemplifica con el esquema del cono invertido.

Como marco teórico para enfocar esta tarea deconstructiva tomo como eje el capítulo VIII: "Notas para la constitución de un campo de problemas de la subjetividad", de Ana María Fernández, del libro: "Instituciones Estalladas".

Esta autora explicita notablemente, en una compilación de autores y desarrollos propios, lo que quiero exponer en este punto del trabajo:

"Para que aquello que se universalizó pueda articularse es necesario realizar, a mi criterio, por lo menos dos operaciones en estrecha interrelación:

  1. una elucidación crítica de las nociones universalizadas, es decir des - esencializar.
  2. Trabajar una dimensión socio – histórica en la noción de subjetividad.

Para el trabajo de des – esencialización han sido y son importantes instrumentos conceptuales las nociones de elucidación crítica (Castoriadis), deconstrucción (Derrida) y análisis genealógico (Foucault)."

¿A qué nos referimos cuando decimos que haremos una deconstrucción de los instituidos que emergieron manifiestamente en el proceso clínico?

Fernández, cita a Derrida para desarrollar este concepto: "Deconstruir es desmontar, problematizar la relación inmediata y natural del pensamiento (logos) unido a la verdad y el sentido. Supone una rigurosa problematización de los supuestos hegemónicos que legitiman la búsqueda y garantía del origen como fundamento último de la razón patriarcal." ; "El modo deconstructivo provisto por Derrida, articula la inversión y el desplazamiento de las oposiciones binarias, de manera tal de hacer visible la interdependencia de términos aparentemente dicotómicos y cómo su significado se relaciona con una historia genealógica y particular y construidos para propósitos particulares en contextos particulares. Hace visible que las oposiciones no son naturales sino construidas. Es en tal sentido, lectura entre líneas de lo no – dicho en lo dicho, intenta seguir los efectos sutiles y poderosos de la diferencia en acción, dentro de la ilusión de una oposición binaria."

En este campo epistémico, que pienso, debe ser actitud permanente del psicólogo en sus prácticas, Fernández, en este mismo libro, se refiere al análisis genealógico de Foucault como otra herramienta que " permite encontrar los puentes entre las narrativas teóricas y los dispositivos histórico – sociales – políticos – subjetivos que sostienen. En tal sentido indaga sobre las condiciones de posibilidad, los principios de ordenamiento, las formas de enunciabilidad y los regímenes de verdad de sus producciones teóricas".

Resume, más adelante que: "... lo que hoy día está en cuestión es la existencia de un mecanismo universal de estructuración del sujeto".

Una frase de Castoriadis, evocado por Fernández en este mismo libro nos habla de la elucidación, tarea que pretendimos llevar adelante en la pasantía y en el presente trabajo: "Elucidar es el trabajo por el cual los hombres intentan pensar lo que hacen y saber lo que piensan".

¿Para qué pensar de esta forma en la implementación de determinado dispositivo de intervención en la práctica clínica?

Pienso, en este punto, que promover esta actitud crítica en este ámbito, es promover salud. Las resistencias al cambio, los miedos, hacen que las personas se sujeten a "verdades", "instituidos" que más que otorgar alivio y seguridad generan rigidez y estereotipia, caracteres mismos de la patología. El comenzar por el cuestionamiento moviliza y a esto me refiero en un proceso terapéutico. Es un constante cuestionarse a sí mismo, a la propia tarea que se despliega por parte del analista, enmarcarla en su contexto, problematizarla y tener la misma actitud para con quien se interviene: señalando, interpretando, cuestionando y promoviendo acción transformadora.

A continuación despliego el material clínico y su análisis propiamente dicho.

Aquí comenzaré a desplegar el análisis de lo que fueron expresiones verbales y no verbales de las personas que participaron como denominados pacientes durante el proceso clínico del Programa Psicosocial de Prevención de los Trastornos de Memoria. Guardo para el siguiente capítulo lo que es un análisis de este punto enmarcado en la dinámica grupal. En este capítulo planteo emergentes surgidos en los talleres de estimulación de la memoria así como también instituidos que emergieron en las entrevistas individuales previas al inicio de los talleres.

Desprendemos del discurso de diversos denominados pacientes las siguientes frases:

- " A esta edad ..."; " ... los años se me vienen encima, ya tengo 67".

Al preguntar sobre proyecto de vida se contesta:

- "a esta altura ... lo que venga me adapto".

- "Después de los 60 hay cantidad de cosas que están vedadas".

Pregunto acerca de cuánta gente visita a la casa:

- "No muchas porque eso se ha perdido, cada uno está en lo suyo, me tiene muy harta la estupidez humana. Para salir a buscar problemas me quedo en casa".

Algo que se repite en varias entrevistas:

- "Trato de molestar lo menos posible"; o "Trato de molestar lo menos posible a los que me van a cuidar a mí".

Pregunto cómo definiría su actual etapa vital:

  • "Tiene que ser una etapa de aceptación de cosas que no puedo hacer. Quiero planear las cosas, trato de hacer cosas. Al tener que aceptar cosas que no puedo hacer es negativo pero es positivo porque para mi edad estoy bien".

Analizando estas frases podemos visualizar varias cosas. En primer lugar una especie de carga, de mochila pesada sobre los hombros. Da sensación de impotencia, de no poder, de aceptación, de pasividad, retraimiento.

La edad como justificante de la impotencia "los años se me vienen encima", como si fuera una enorme montaña que se abalanza sobre su humanidad.

Si bien la vejez implica pérdidas y adaptarse de alguna forma a esto, la aceptación sana no implica pasividad sino poder elaborar esas pérdidas e intentar buscar nuevas metas realizables.

"Trato de molestar poco", aquí noto fragilidad narcicística, un yo débil, una autoestima en menos. ¿Porqué? Tal vez por falta de poder diversificar los vínculos, de buscar pares con problemáticas similares con quien poder narrar historias, anécdotas, problemas actuales y proyecciones futuras. También esta "autodevaluación" del viejo es espejo de lo que la sociedad le devuelve, lo que circula en el imaginario social y se materializa en la vida cotidiana.

La falta de metas y proyectos, parece que ser viejo paraliza, inmoviliza y se "acepta", es una forma de morir, de vivir muerto.

Podría metaforizar que estos sujetos viejos ya "no sirven", "no producen" y por tanto son desechos humanos. La sociedad de consumo capitalista se sirve de individuos funcionales a sus intereses, un viejo sólo puede consumir en el mejor de los casos o ser una carga para el estado, siempre pensando en lógicas mercantiles que son las que campean por estas épocas.

Se desprende de estas frases naturalizaciones de lo que es tener cierta edad "después de los 60 ...". Los 60 marcan un límite, un pico donde comienza la "bajada". Si bien las limitaciones somáticas pueden ser válidas para ciertas discapacidades adquiridas, hay una subjetividad, un "plus", que determina formas de pensar, sentir y comportarse.

Al comenzar los primeros talleres grupales (hablamos de un grupo compuesto por personas de nivel educativo terciario), de estimulación de la memoria, una de las integrantes manifestó: "esto no es psicoterapia".

Esto se produjo en un contexto en que los distintos participantes se encontraban presentándose y contando algo de sus historias de vida y en algunos casos afloró la angustia. La reacción de este integrante la podemos interpretar de varias formas. Podemos dilucidar lo que circula en el imaginario social acerca de lo que implica "la psicoterapia", un taller ¿no es acaso terapéutico?; ¿no se asiste con el fin de lograr una mejoría en este caso de la memoria?. Vemos en esta expresión emergente la disociación entre lo que puede ser la afectividad y lo que son las funciones cognitivas. Dualismos extrapolados desde el paradigma positivista hacia los ámbitos sociales y que "encarnan" en individuos que lo reproducen. También puede desprenderse la creencia popular de que al psicólogo van los locos con la consiguiente herida narcicista que puede generar el sentir que se está yendo a "psicoterapia".

Cuando planteamos al grupo que pensaran en torno a qué implicaba para ellos la memoria surgieron distintos temas que la relacionaban a lo biológico, al diagnóstico, la psicoterapia y las técnicas de estimulación. Más o menos esta fue el orden de aparición de las asociaciones en relación a la memoria. En este punto, primero aparece lo biológico, como determinante primero, como causa intrínseca a cualquier individuo que padece un problema, como un trastorno de memoria. Luego aparece la necesidad de un "Diagnóstico" y un "tratamiento" que implica "psicoterapia" y "técnicas de estimulación" como solución. Todo una lógica preestablecida que subyace tras la discusión grupal, lógica que responde a un modelo médico hegemónico. Los "pacientes" se saben muy bien la letra de este "tango", siendo un tanto esquizoanalítico tenemos todo desplegado un campo extremadamente rizomático, cuadriculado como un mapa.

Desde aquí tenemos una visión que también es extrapolada desde el positivismo, que concibe al individuo poco más que como una máquina que por algún corto circuito se ha dañado y por tanto se necesita saber qué tiene para luego "arreglarlo" de alguna forma. Visión totalmente funcional a un sistema social opresor que necesita este tipo de subjetividad superficial para perpetuarse. Ni qué hablar que funcional a la industria farmacológica y por tanto al Mercado ya que si hay una solución "mágica" para "arreglar" mi problema estaré salvado. Más adelante veremos frases que emergieron en este sentido, fundamentalmente en la gran demanda de "técnicas salvadoras para recuperar la memoria".

Con esto no quiero decir que no haya que diagnosticar, ni que no haya que tener en cuenta los procesos biológicos, sino que quiero exponer lo que surgió de antemano en una discusión grupal en la que la consigna era pensar lo que implicaba la memoria. También el contexto jugó a favor de estas apreciaciones ya que la influencia de ser un grupo al que concurren personas que dicen tener trastornos de memoria tuvo su importancia. Lo significativo de esto es que la gran mayoría de personas de este grupo, por no decir todos, presentaban quejas subjetivas de memoria. Es decir, no presentaron en las pruebas que se les realizó en la etapa previa de diagnóstico situacional, alteraciones cognitivas significativas, ni trastorno orgánico alguno. Afloró pues la necesidad de explicarse en algo biológico su padecer subjetivo de problemas de memoria.

En un ejercicio en el cual se les consignó formar una historia con palabras que se les daba sin conexión entre ellas pudimos ver como resultado generalizado un tinte nostálgico en todas las historias. Un pasado añorado, un presente triste: "el pobre hombre triste"; "veranos quedaron atrás"; "pasado atormentaba"; "futuro incierto"; "lento pasar de los días"; "quizás inútil búsqueda de la felicidad"; "perdiendo memoria"; "viendo niños y jóvenes disfruta"; "ve viejos tristes"; "la casa ya no es la misma, hay un cartel de `se vende´". "Los padres le comentaron que no había que rechazar a los viejos porque era el futuro de todos". "Animal viejo y triste añora su pasado". "Rechazo a los viejos".

Vemos aquí, además de tristeza y nostalgia, sentimientos de rechazo, frustración, impotencia, la contraposición entre jóvenes alegres y viejos tristes. La identificación con un "animal viejo y triste", que "añora su pasado". La "pérdida de memoria", como si fuera una batería que se va gastando o en una lógica cuantificable.

En otra dinámica de reflexión y discusión grupal en la que había que pensar en torno a ciertas frases que indicaban afirmaciones prejuiciosas como por ejemplo `Los humanos con el paso del tiempo se van desgastando´. La primera reacción fue confirmar esta afirmación, "estamos de acuerdo, orgánicamente los humanos se van desgastando", "la vida está programada biológicamente para 120 años".

`Cuanto más edad se tiene hay menos memoria´, - "Es cierto".

Tras algunos señalamientos por parte de la coordinación aparecieron respuestas un tanto mas alentadoras como "con la edad el vocabulario se incrementa", "la experiencia de vida enriquece"; en cuanto a la primera frase: "si se la toma a rajatabla es así pero tiene su vuelta de hoja".

Otra vez podemos ver instituidas varias cosas como la naturalización de que lo orgánico es el origen del desarrollo de la vida y la enfermedad. La idea de que estamos programados para vivir tanto tiempo, esto quizás sacado de algún medio que difunde todo el tema de la Genética, porque ahora todo se reduce al genoma humano. Bastó sólo un señalamiento de alguien que representa en el grupo el lugar de poder – saber (coordinador) para que sea repensada la problemática. Vemos cómo el lugar institucional que se ocupa ejerce y ocasiona efectos por lo que más que nunca pude experimentar la gran responsabilidad ética que implica ocupar un lugar con estas características, además del lugar que ocuparé cuando efectivamente sea psicólogo.

Al ir transcurriendo los talleres, varios integrantes expresan la necesidad de que "les demos" más técnicas para "detener el olvido", además de expresar que el taller "no era lo que esperaban".

Aquí se expresa la necesidad de las "soluciones mágicas", del tipo "Compre Ya la pastillita mágica y verá los resultados en 48 horas". Los viejos forman parte de esta sociedad que fomenta esta necesidad de solucionar rápido, de no pensar, de una industria farmacológica muy poderosa que impone con la complicidad de la ciencia y los profesionales que la sustentan una modalidad en este sentido. No solamente en el ámbito de la salud, la velocidad alcanza todos los ámbitos, la mediatez, revolución tecnológica mediante, produce sus efectos. Todo es "light", "soft" y rápido, "no podés perder el tren", esta subjetividad atraviesa a todos y los viejos quieren soluciones ya. La actitud pasiva también atraviesa, "que me den", no te muevas de tu sillón si te damos todo en bandeja, el moverse (física y mentalmente) puede doler y a nadie le gusta sufrir, para eso tenemos el ejemplo de Jesús Cristo que ya sufrió bastante por todos nosotros los "Cristianos".

Esto un poco en broma es bastante serio pero no quiero irme de tema, quieren "detener el olvido", cuando lo importante sería construir memoria, con acción, generando futuro. La memoria se ve aquí presa de un final inamovible, la demencia se agita como un fantasma al acecho, hay un miedo por parte de los viejos a dementizarse, la inquietud pasa por un vacío que se siente al no saber qué cosa dentro de mí puede ocasionar una enfermedad tan terrorífica como el Alzheimer. Entonces la persona puede estar pensando: `tengo tantas cosas en la cabeza y tanta ansiedad que ya ni presto atención a lo que hago y ¿qué sucede?, me olvido, uy lo que me está pasando! Ya no recuerdo que dejé la caldera calentándose y la ropa colgada toda la noche en la terraza! No será que me estoy dementizando?, me estoy volviendo chocha!´

Pasa entonces por reflexionar que más allá de las limitaciones biológicas los humanos podemos producir cultura, tenemos lenguaje, podemos comunicarnos y tener conciencia de ello, podemos pensar y que esto nos diferencia de los animales.

Entonces detener el olvido, ¿detener la muerte?; pues entonces a construir vida. Aquí es cuando a partir de señalamientos diversos y cuestionamientos en el grupo acerca de estos instituidos que vemos cristalizados en mayor o menor medida en las personas es que podemos empezar a movilizar y a pensar en el "Proyecto de vida" en la vejez, en el deseo, en la construcción de memoria y de vida.

Volviendo al tema del poder, el cual opera en todas partes, es omnipresente, al decir de Foucault, y como estamos dilucidando, produce ciertas visibilidades e invisibilidades. Tratamos en esta deconstrucción de dar luz a estas "oscuridades" que aparecen en estos instituidos que estamos viendo.

En una discusión grupal surge el tema de las plantas de celulosa, ya que estábamos tratando las noticias de la semana. Tomo la siguiente frase que un integrante formula acerca de la conveniencia o no de estas plantas: "son de última tecnología, lo dijo Tabaré, lo que es toda una garantía ya que es médico y oncólogo". Más allá del `debate´ que hoy tenemos en torno a este tema, lo llamativo aquí es lo poderoso que es el lugar del médico como "garantía". Sólo este lugar institucional, con lo devaluada que está la clase política, produce un efecto cuasi anestésico en las personas ya que es sabido la escasa y superficial información que existe en la opinión pública sobre este tema a pesar del incesante tratamiento del mismo.
Con el cuerpo también pudimos ver los instituidos en la vejez. En una dinámica en la que trabajamos con el cuerpo transitamos mediante la expresión corporal distintas etapas de la vida. La consigna era: `ahora compórtense como un niño, luego imaginen y actúen como jóvenes, luego como adultos y finalmente como viejos´.

Quedé asombrado de la metamorfosis que observé de estas personas en tan poco tiempo. Pude comprobar la subjetividad que representa ser niño, joven y viejo. Esa tarde soñamos a revivir esas etapas de la vida, tal vez deberíamos haber empezado por la vejez para que terminen tan eufóricos y enérgicos como cuando "fueron niños o jóvenes" por unos segundos. La forma de sentirse, pensarse y actuar como niños, jóvenes y viejos, generaba una expresión corporal determinada, esta subjetividad, sin duda es muy importante a la hora de cumplir un rol en esta sociedad, más allá de procesos somáticos, que me inclino a pensar son fuertemente determinados por esa subjetividad que a la vez es producida por las distintas "fábricas" que componen una sociedad, una cultura en un momento histórico.

Este paradigma positivista del que ya hablamos, producto del dualismo individuo – sociedad y otros dualismos como psico – socio – bio, se extrapola desde las ciencias a los procesos psicosociales por ejemplo lo que produce cierta subjetividad y cuerpos; instituye determinados cuerpos, conductas, etc.

Es importante tomar en cuenta la implicancia de los disciplinamientos a partir de las distintas instituciones que lo conforman y cuyo producto final son, entre otros, las personas. Lo mencionaron ya los integrantes de la antipsiquiatría (Laing, Cooper, etc.), el poder e influencia que tiene por ejemplo la asignación de un diagnóstico. Los encasillamientos, las etiquetas, pueden ser útiles para la comprensión de un fenómeno, para el acercamiento a su estudio, el tema es los efectos que produce en las personas que caen bajo esas denominaciones. Es tal vez, la necesidad de controlar el mar de caos en el que nos encontramos cuando queremos conocernos, hablo de los humanos.

Los viejos que dramatizaban ser niños corrieron, saltaron, imitaron a Superman, jugaron a la rayuela; los dolores y las quejas somáticas no fueron un impedimento.

Luego se "convirtieron" en jóvenes adolescentes y exclamaban: "que no me miren", se tapaban, "me decían piropos".

Al pasar a ser adultos ya la cosa cambió, se veían más preocupados, apurados, cargando cosas.

Al representar el "hoy" hubo un "afloje", sienten "falta de energía", "pérdida", "complicada", "trayecto", "recuerdos", "abuela".

Otro dice ser "un árbol que se fue cayendo y que ahora está medio pelado", siente "frustración". Sobrevinieron luego las siguientes muestras de nostalgia y resistencias que se expresaron con la emergencia de nuevos instituidos:

"uno nace con la vocación de ser madre", naturalización del rol que al género le compete para esta sociedad.

"no sentí nada, la vida que tuve es la que me correspondió, lo que me tocó vivir". Aparece esa noción como de vida pre – establecida y "lo dado" como natural, "lo que me tocó", no hay opción.

Aparecen una y otra vez muestras de mayor apertura en algunos casos y de resistencias en otros: una integrante hablando y cuestionándose en torno a su actividad laboral manifiesta: "me siento menos enérgica, en una burbuja que si la pinchás no hay nada", "uno se cuestiona y salen otras cosas", "renovás" (acota otra integrante del grupo). "Esto tendría que ser un anticipo y que luego venga la vida", es como si se planteara que se está dando cuenta demasiado tarde de algunas cosas, ¿de hallarle sentido a la vida?

Otra integrante plantea el "vivir al día" y el ¿proyecto de vida?. Otra plantea "entregar las riendas a Dios", "tener el control de todo no se puede"; "voy a aflojar porque soy una acelerada, difícil manejar mi cuerpo". Todo esto surgió de trabajar con el cuerpo en uno de los últimos talleres.

Además surgió lo siguiente que pautaron cierta elaboración o intento de hacerlo en el sentido de pensar en las pérdidas, en lo que ya no se puede hacer, en lo que están sintiendo en esta etapa de la vida. También junto con esto se reforzaron las resistencias, las racionalizaciones y negaciones emergieron a más no poder y con ellas los instituidos.

"Ahora pasé al otro extremo, como que me desenchufé de la máquina eléctrica", "estás en un proceso preoperatorio", le acota una integrante intentando explicar los "síntomas maníaco – depresivos" de su compañera, recordándole que en unos días la operarían.

Otra integrante expresa: "volví a pensar en cosas que nunca había vuelto a pensar, recuerdos, no nostalgia, ni tristeza".

"Sentí los sesenta, siempre tuve presente la gráfica de los sesenta ... se terminó una cantidad de cosas que podías hacer, es otra etapa distinta. Una meseta y de ahí para abajo. Cuestión de asumirse, hay cosas que ya no, ya estás de otra forma, es como una pérdida. Que te quede, como decía mi padre, vivir de regalo. No te podés subir al árbol, las alturas, asumir que a partir de ahora hay que cuidarse. Las energías, mi cuerpo no da más para trabajar, no quiero más compromiso".

Luego aparecen comentarios sobre "la forma de ser del uruguayo", como "triste, gris, amargo". Con esto la resistencia emerge ya con toda su fuerza como opositora a todo cambio, "el uruguayo es así" y punto; y como expresión de ésta, emergen al final de la discusión de este rico taller, anécdotas de intentos de robo que sufrieron integrantes del grupo en las "peligrosas calles". Esto, no es más que una metáfora, o simbolismo de la ansiedad que circulaba en el grupo y los miedos que generaba el cambio, sólo pensar en él ya que se podía sufrir el "ser robado" o perder esa "seguridad" lograda que otorga la situación en su estado actual de cosas.

Más de lo que fue el proceso grupal lo vemos en el siguiente capítulo.

El Proceso Grupal

Utilizo a Pichón Riviére y a Armando Bauleo para la lectura del proceso grupal.

Pichón, sostiene que "El análisis sistemático de las situaciones grupales nos ha posibilitado registrar un conjunto de procesos relacionados entre sí, que nos permiten, por su reiteración, considerarlos como fenómenos universales de todo grupo en su estructura y dinámica".En este sentido, creo oportuno utilizar la teoría pichoniana con el fin de articular lo acontecido en el propio proceso grupal de los talleres de memoria. Pichón argumenta que la tarea del terapeuta en cuanto al análisis que conlleva todo proceso en un grupo implica hacer explícito lo implícito. Para esto utiliza la metáfora del cono invertido: esquemática pero clara.

"En este cono vemos una base, un vértice y la espiral dialéctica.

En la base: se ubican los contenidos emergentes, manifiestos, o "explícitos".

En el vértice: las situaciones básicas o universales "implícitas".

La espiral grafica el movimiento dialéctico de indagación y esclarecimiento que va de lo explícito a lo implícito, con el objeto de explicitarlo".

A partir entonces de los emergentes que se manifiestan es que intentamos indagar los "universales" que actúan en forma latente. Estos universales serían por un lado:

"a)Los miedos básicos: 1) miedo a la pérdida de la estructura ya lograda y 2) miedo al ataque en la nueva situación a estructurar.

b)La `situación terapéutica negativa´ frente a la situación de cambio configurada por: 1) miedo al cambio; 2) resistencia al cambio.

  1. Un sentimiento básico de inseguridad (la fórmula es `más vale pájaro en mano que cien volando´).
  2. Los procesos de aprendizaje y comunicación:
  3. Ambos aspectos forman una unidad y son interdependientes. La comunicación es el riel del aprendizaje.

  4. Las fantasías básicas: 1) de enfermedad; 2) de tratamiento y 3) de curación."

Apunto en el análisis grupal a articular junto con el enfoque de Bauleo, los puntos anteriores enumerados por Pichón así como algunos de los puntos que él marca como fundamentales a los efectos de la "tarea correctora" que debe manejar el terapeuta. De este "ECRO" (esquema conceptual referencial operativo), tomo:

- El concepto de portavoz, no como lo plantea Pichón en este artículo (enfermo como portavoz de la enfermedad grupal), sino como el emergente de una situación grupal, de una ansiedad grupal que se manifiesta en uno de sus integrantes.

- Por otro lado tomo en cuenta el análisis de los roles asumidos y adjudicados en la dinámica grupal, así como su rotatividad o rigidez.

- También analizo las ideologías o prejuicios, tarea que fundamentalmente realicé en el capítulo anterior.

- Lo no dicho en el grupo.

- "Las fantasías de omnipotencia e impotencia que fácilmente se proyectan en el terapeuta como una forma de impotentizarlo y paralizarlo. (el terapeuta es el ser que lo resuelve todo o el ser impotente que nada puede hacer)."

En este sentido, los miedos básicos los pudimos ver a lo largo del proceso grupal emergiendo como resistencias en variadas formas. La rotatividad de los roles creo que en el taller de memoria, fue un grupo en el que los roles circularon en forma bastante plástica si bien hubo ciertos integrantes sobre los que recayó mayormente el liderazgo, pero no hubo rigidez y por tanto fue un funcionamiento saludable en este sentido. En cuanto a las fantasías de omnipotencia e impotencia proyectadas en el coordinador, es algo que se pudo visualizar claramente en expresiones como: "queremos más técnicas para la memoria"; "que los coordinadores opinen más, necesitamos su opinión"; "el coordinador es muy serio y seguro de sí mismo"; "el taller no era lo que esperaba, estoy peor".

Pero quiero que lo que acabo de exponer de Pichón, sea la antesala introductoria para entrar de lleno al análisis del proceso grupal, con la articulación del material clínico correspondiente. Esto me parece más claro y pertinente realizarlo con la apoyatura teórica de Bauleo.

Es importante destacar la tarea terapéutica en el marco de los talleres de memoria pensándolo también como un aprendizaje grupal y los momentos por los que transitó el grupo.

La tarea sobre la que giraba el despliegue de los talleres se enmarcaba en la estimulación de la memoria. Esto implicó el objetivo en permanente construcción (si bien tuvimos una guía referente a seguir), de una tarea integradora, reflexiva, acerca de los procesos cognitivos que esta función de alta integración cortical implica así como los procesos afectivos que conlleva. Esto, con un marco en el que se despliegan en este espacio grupal distintos acontecimientos y fenómenos.

Según Bauleo, en el aprendizaje grupal tenemos tres elementos a tomar en cuenta. Por un lado, la información que trasmitimos quienes cumplimos la tarea de coordinación grupal y además la que surge en el grupo mediante aportes de sus integrantes.

Pero fundamentalmente la que trasmite quien coordina. Como coordinador, tuve este papel (junto con mi compañera), recuerdo sesiones en las que específicamente tratamos el tema de la memoria y dimos una especie de "clase", para intentar trasmitir y enmarcar en un contexto teórico las distintas técnicas y dinámicas que desarrollamos. Esto fue prácticamente a lo largo de todo el proceso en un intento de clarificar permanentemente la tarea. Esta trasmisión intentamos realizarla de la forma más global e integradora posible. Hablamos del enfoque desde la psicología cognitiva con los instrumentales de inteligencia entre los que se incluía la memoria, dimos ciertas nociones desde la neuropsicología y tratamos de darle una visión psicosocial integrando también lo afectivo de alguna forma.

Por otro lado, Bauleo, indica como importante lo emocional, como otro elemento que juega en lo que implica un cambio en el proceso de aprender. Lo afectivo subyacía siempre a lo largo de todos los talleres y tomaba distintas formas de acuerdo a las ansiedades reinantes de acuerdo al momento que el grupo transitaba.

En este sentido, Bauleo señala el interjuego permanente entre la información y la afectividad que se moviliza frente a determinado material que le es aportado al sujeto; "... pero a su vez también ella interviene en la búsqueda de nuevo material para lograr satisfacción (epistemofilia), aunque a veces se frustra en esa búsqueda".

Como tercer elemento está la producción, lo que se va produciendo, construyendo en ese proceso de aprendizaje y lo que se obtiene al final del mismo.

Lo que tiene que ver con la información, intentamos trasmitirla promoviendo la participación activa de los integrantes del taller, promoviendo la reflexión permanente y concientizando acerca del porqué y para qué de las técnicas que utilizábamos para "estimular" la memoria. En esta linea Bauleo aclara: "...el aprendizaje como producción que significa que del juego de educador – educando, con implicancia en ambos de información y afectividad, aparecen nuevos elementos como producto de ese interjuego".

"... Cuando hablamos de producción esta denominación alcanza también en la enseñanza a la posibilidad de crear nuevos elementos transformando lo dado se convierta en instrumento de búsqueda.

De aquí que aprendizaje no es sólo la asimilación de la información sino también la posibilidad de utilizarla".

Entonces, parafraseando a Bauleo, "...comenzaremos por observar cómo se desenvuelve un grupo que recién se arma frente a una tarea y las vicisitudes que recorre en su desarrollo".

Marca pues, tres momentos que se visualizan en el funcionamiento grupal, "... que aunque tienen una primera sucesión genética, luego aparecen siguiendo o no esa secuencia, de acuerdo a las circunstancias, a las exigencias de los problemas que se tratan".

Un primer momento de "indiscriminación". "Aparecen confusos los objetivos del grupo, no estando clara la tarea; aunque intelectualmente se pueda responder, el razonar sobre ella es posterior".

Aquí puedo hacer referencia a lo que fueron los primeros talleres, en los que se solicitaba permanentemente por parte de integrantes del grupo mayor "orden". Pedían que los coordinadores fuésemos más severos a la hora de ordenar la tarea y los "desvíos" de algunos integrantes que no tenían "clara" cual era la conducta a cumplir. Estos señalamientos fueron hechos por dos integrantes que ya habían cursado el taller años anteriores a diferencia del resto que lo hacía por primera vez. Esto que marca Bauleo se dió de esta forma, hubo que explicitar una y otra vez el encuadre tratando de clarificar los objetivos y la tarea en medio de una gran ansiedad confusional del grupo. Continúa Bauleo señalando que:

"Las tácticas que se utilizan, los roles en juego, las actitudes, las conceptualizaciones o categorizaciones, son elementos que están en alto grado difusos o no diferenciados. La participación de los integrantes está basada en una perspectiva individual y no grupal, participación en el sentido de lo que Bach denomina `técnica del banquillo´; la referencia a otro grupo y no al presente es habitual".

En este punto, fue realmente muy interesante comprobar esto en la práctica. Las referencias a otros grupos, sobre todo por quienes ya habían cursado los talleres en otras oportunidades eran permanentes: "porque en tal taller con fulano hacíamos esto y aquello, y no esto, esto no es psicoterapia", comentaba una integrante señalando que no era esa la forma en que había que comportarse en ese taller, ya que había algunos integrantes que en determinados momentos `se iban por las ramas´, contando algo de su historia y más de una vez afloraba la emotividad y la angustia. Se nos marcaba por parte de estas integrantes la necesidad de que interviniéramos y pusiéramos `límites´. Nosotros tratábamos de llevar adelante el taller con nuestra inexperiencia en el manejo de grupos de la mejor forma y estábamos siendo presa de esa falta de "cancha" para manejar esos momentos de confusión e indiscriminación grupal. Asimismo, sentimos esos cuestionamientos por parte de estos integrantes hacia la coordinación como errores propios y así se nos lo hizo sentir también en la supervisión, pasando por alto que en realidad era un momento del grupo totalmente normal y factible que pasara lo que estaba pasando. Nuestra actitud creo, fue bastante acertada dentro de la inexperiencia y la falta de una guía clara, tratamos de no tomar partido por nadie en el grupo, remitiéndonos a la coordinación grupal y al direccionamiento hacia una configuración propia del campo enmarcada en los parámetros de los objetivos y estrategia que íbamos planificando.

Este momento de indiscriminación y gran ansiedad desembocó en la cada vez más insistente queja de estos dos integrantes que ya comenzaban a jugar un rol de saboteadores de la tarea misma. "No hay conducta grupal", se nos planteaba al final del taller. Hasta que en cierto taller, manifiesta esta persona: "quiero plantear mi desilusión de este grupo ...".

Ante este planteo ya en el taller mismo, el cual hasta el momento había sido planteado `por fuera´ a los coordinadores, pero que flotaba como un fantasma durante los talleres, esto se expresaba de diversas formas como no querer trabajar en grupo por parte de estas integrantes, permanentes gestos de desaprobación hacia otros integrantes los que fueron percibiendo la situación, creándose un clima no muy cómodo; esto no dicho, irrumpe estrepitosamente y el grupo ante esto reacciona, para mi sorpresa (yo quería que me tragara la tierra), de una forma inesperadamente positiva. La gran ansiedad reinante tras el planteo, fue contrarrestada por diversas intervenciones que hablaban de "escucharse", de "la comunicación", del significado que para cada uno tenía el estar allí, de las experiencias propias de cada uno en ámbitos similares; lo que fue bajando la ansiedad permitiendo la continuidad normal del taller. Igualmente estas dos integrantes dejaron de concurrir en los siguientes talleres. Este quizás, fue el precio que cobró este primer momento que marca Bauleo, que por cierto `caló´ como herida narcicista en los coordinadores.

En este primer momento, dice Bauleo, no existe el `grupo´ aún sino que los integrantes participan desde su propia perspectiva individual. Además, señala que: "...cada integrante, si se acerca a dialogar sobre el tema, lo va a hacer a nivel de sus experiencias anteriores haciendo caso omiso al presente (aquí me explico porqué tras tanto repetir una y otra vez consignas, encuadres, señalamientos diversos creíamos no ser escuchados, subyacendo reiteradamente el tema de la comunicación y el escucharse planteado no por nosotros sino por los integrantes del grupo), refiriendo relatos que parecen `en el aire, y los otros actuarán sólo como escuchas, o discutiéndole lo expresado pero como situaciones bipersonales".

En este sentido, esto último lo pude comprobar, las discusiones parecían producirse `de tú a tú´, discutíamos equis tema y hablaba con un integrante y al intercambiar palabras con otro parecía haber entendido algo diferente a lo manejado anteriormente. Aquí desde la coordinación, había que agudizar la escucha y no caer presa del malentendido y la distorsión de la comunicación intentando clarificar permanentemente y encuadrar una y otra vez la situación, sino corríamos el riesgo de que la distorsión de la comunicación fuera mayor aún.

Continúa Bauleo en referencia a este momento del grupo: "Los roles tienen una significación `prestada´, algunos son integrantes, otro es coordinador, otro observador, porque así se dispuso, sin que se hubiera integrado el funcionamiento de estos roles dentro de la estructura, es decir, sin estar explicitado por la intervención, el aporte de cada rol a la constitución de ese todo.

Así es como este momento tiene las características de la indiferenciación, por lo tanto, los elementos básicos de todo grupo, interacción, conciencia de interacción y finalidad, aparecen no visualizables, o mejor dicho, sin una forma determinada.

Lo que caracteriza en esta situación al grupo es una incoherencia organizativa frente a la tarea".

Este primer momento del taller entonces, tuvo estas características, y la dirección que tomó nuestra estrategia de trabajo desde la coordinación fue trabajar en la integración grupal, incentivar el trabajo subgrupal, promover dinámicas de reflexión que permitieran el intercambio de opiniones y afinar cada vez más la comunicación entre los integrantes del grupo. A través de este trabajo y del intento continuo de lograr que el grupo se fuera conformando como tal, adquiriendo conciencia de la tarea a desplegar, acercando esa imagen y expectativa inicial e imaginaria de lo que sería el taller hacia una realidad que obrara como propicia para apropiarse de ella y tomarla como instrumento para transformar la propia realidad de los integrantes componentes del grupo.

En dirección pues, hacia el segundo momento que Bauleo denomina de "discriminación". "...es el de diferenciación, es el del esclarecimiento básico de dos roles: coordinador e integrante; comienza a despuntar la tarea manifiesta y la tarea latente, es decir, cuando aparece el esclarecimiento sobre la tarea se muestran sus caracteres explícitos (lo enunciado como `para qué´de la reunión), y sus facetas implícitas (otro tipo de expectativas). El movimiento de lo implícito a lo explícito, implica un tiempo en el cual su marcación sucesiva, a través de señalamientos, permite dicho pasaje. Mientras que en el momento anterior lo que prima es una ansiedad confusional, es recién en este segundo momento (o de discriminación) donde son visualizables los miedos al cambio (miedo al ataque y pérdida). También aquí lo que observamos es el instalarse de la resistencia al cambio, círculo vicioso armado sobre los miedos y en base a comportamientos arcaicos".

Además de lo ya expuesto más arriba, como muestras de resistencia, podemos agregar la ocurrencia de `faltazos masivos´ en el correr de dos a tres talleres justamente coincidiendo con este segundo momento de esclarecimiento de la tarea. También vimos emerger la resistencia al manifestarse pensamientos y expresiones en forma de opiniones que parecían haber sido superadas en otro momento en que fue tratada cierta temática como: "los coordinadores no opinan"; o. "queremos más técnicas"; o, "no mejoré la memoria". Sin embargo, esto lo visualizamos en ciertos emergentes que fueron expresión del retroceso a momentos anteriores del grupo los que sin embargo, se encontraban en otro nivel ya que si bien hay un interjuego entre estos momentos (no es lineal como lo marca Bauleo), igualmente el grupo transitaba otro escalón en este proceso. Al ocurrir estas expresiones de la resistencia señalamiento de la coordinación mediante, u otras veces también desde otros integrantes del grupo se encargaban de restaurar la situación. (igualmente esto es propio del tercer momento).

Se nota además en el relacionamiento entre los integrantes un sentido de pertenencia grupal, manifestaciones de sentirse a gusto en el grupo lo que se fue acentuando en mayor medida hacia el final del proceso.

En este sentido Bauleo menciona que "es recién en este período que se observa la posibilidad de elementos como pertenencia al grupo y pertinencia a la tarea, ya que están enunciados los elementos básicos (roles y tarea). A esta altura la emergencia de determinados liderazgos tiene coherencia con el abordaje del tema y la estructura del grupo".

Los liderazgos, si bien rotaron, en este punto del proceso se centralizó en aquellos que tuvieron mayor asistencia y participación activa en el taller y sus intervenciones fueron valiosas para realizar señalamientos y contribuciones diversas que aportaron a la tarea clarificadora que favoreció el aprendizaje grupal. Igualmente no escaparon a ser, más de una vez, viva expresión de la resistencia, lo que obligaba a estar atento a la coordinación del grupo para señalar ese momento e intervenir.

Las condicionantes estaban para pasar al tercer y último momento, llamado también por Bauleo de "síntesis". Al respecto señala que "... se daría cuando el grupo, en pleno funcionamiento, comienza un ordenamiento de los diversos subtemas, que forman parte del tema; empieza a hacer experiencias integradoras al lograr unidades de síntesis. Este estadío es lo que se ha denominado como momento de productividad, de insight, o de depresión, según la visión técnica".

Esto que ya detallamos más arriba de cómo se fue dando en el grupo, ocurre hacia el final del proceso y podemos transcribir lo que fueron muestras del mismo en palabras de los miembros del grupo.

Para empezar expresiones referentes a la historia de cada una en relación al ahora, a la tarea desempeñada en el taller - grupo, lo que se relaciona con lo que Bauleo denomina la "verticalidad" y "horizontalidad". Un ejemplo: "Me siento menos enérgica (se cuestiona su actividad laboral), en una burbuja que si la pinchás no hay nada, uno se cuestiona y salen otras cosas". "Renovás" (acota otra integrante). Esto tras uno de los últimos talleres en el que habíamos realizado una dinámica con el cuerpo, lo que dicho sea de paso, en otro momento del grupo hubiera sido imposible llevar a cabo, debido al sentido de pertinencia a la tarea (grado de compromiso), y pertenencia grupal que se requería para esto conllevando un buen vínculo y confianza entre los miembros del grupo para exponerse de esa forma.

En este punto Bauleo expresa que en este tercer momento "...el grupo ya experimentó la conjunción entre la verticalidad y la horizontalidad; elementos que le permiten no sólo una integración actual sino también una perspectiva histórica, el renovamiento de viejos esquemas o expectativas, su aplicación actual, y de ahí las modificaciones necesarias.

La verticalidad permite ver a cada integrante el ajuste de su historicidad al presente, su movimiento actual y su participación en el grupo. Lo horizontal le permite al grupo ir concientizando su interaccionar, su estructuración y el desarrollo del tema.

El alcanzar este estadío es sólo un momento, que luego se va a alternar o suceder con los otros momentos. Pero después de alcanzado este tercer estadío, la aparición de los momentos anteriores se hace en un nuevo nivel, ya que esas situaciones son comprendidas por el grupo como fases o partes y no como un todo, como se creyó cuando se dieron en el empezar del grupo".

Para finalizar este capítulo, desplegaré lo que fueron las manifestaciones de los integrantes del grupo en el final del proceso grupal, como muestra de esto último que se señala por parte de Bauleo.

Además de estas expresiones verbales pude ver los cambios acaecidos en los integrantes en cuanto a su presentación personal (vestimenta, actitud), mayor grado de reforzamiento narcicístico, buena integración grupal y capacidad de comunicación entre los integrantes, mayor apertura y plasticidad en opiniones y actitudes así como concientización en cuanto a replantearse cuestiones propias de cada uno y del entorno así como proyectarse a futuro.

Aquí las expresiones efectuadas en el último taller:

- "Me dí cuenta que no hay recetas para vivir ni para la memoria"

  • "No me permitía errores, el intercambio me permitió minimizar los problemas, aflojarse un poco".
  • "Influyó para que estuviera menos desmemoriada focalizar la atención"
  • "Menos ansiedad para hacer las cosas de a poco, me siento mejor, hay que poner el freno".
  • "Decir no, la culpa, la educación cristiana que te atraviesa hasta los tuétanos".
  • "Tenía muchos prejuicios antes de venir, ahora quiero hacer terapia".
  • "Importante cómo te ve el otro".
  • "Saber escuchar, todos tienen problemas, la perfección no existe. Es difícil no hacerle mal a nadie. La civilización cristiana te obliga a tender a la perfección.".
  • "Me sirve para quererme un poco más y sentirme mejor".

Análisis del Dispositivo de Intervención

El servicio de Psicología de la Vejez (SPV), se enmarca dentro de lo que son los servicios que ofrece la Facultad de Psicología, en lo que respecta a uno de los fines más importantes que se plantea la Universidad de la República como lo es la extensión. Estos servicios funcionan también como pasantías curriculares para estudiantes avanzados de pre - grado.

El SPV cuenta con el Programa Psicosocial de Prevención de los Trastornos de Memoria, del cual voy a reflexionar sobre el dispositivo ya que fue el que transité en mi proceso de intervención y aprendizaje y por tanto del que puedo dar cuenta.

También cuenta con el programa de Trastornos cognitivos, el de Psicoterapia y el de Intervención en Grupos. Además se desarrollan distintas investigaciones en el marco del SPV.

No me voy a referir específicamente a lo que es el dispositivo pensado hacia lo que es la enseñanza sino concretamente el planificado para la intervención clínica del Programa Psicosocial de Prevención de los Trastornos de Memoria (PPPTM).

En primer lugar el SPV entraría en el marco de lo que es el sistema de salud uruguayo en el sentido que ofrece servicios fundamentalmente de atención primaria en salud (prevención y promoción), aunque en los casos de trastornos cognitivos podríamos estar hablando del segundo y tercer nivel.

El PPPTM, cumple con la función de prevención y promoción de salud por lo que está en el primer nivel de atención.

Las personas que consultan y se inscriben en el PPPTM, pagan un arancel y en los casos que no hay posibilidades de costearlo igualmente puede acceder al mismo.

El PPPTM consta de tres fases diferenciadas. La primera en la que los consultantes son entrevistados por los pasantes (estudiantes de 4º. Y 5º.) y se les aplica un protocolo que indaga su funcionamiento cognitivo y emocional. De no constatarse alteraciones significativas los denominados pacientes pasan a integrar un grupo en la modalidad de taller (talleres de estimulación de la memoria), coordinado por dos pasantes y agrupado en base al nivel educativo de las personas. De constatarse alteraciones significativas en lo cognitivo o afectivo se derivan a otros programas del SPV como el de Trastornos cognitivos y Psicoterapia. Estos talleres son semanales y se prolongan aproximadamente por cuatro meses. Al final, se procede a un retest mediante entrevistas individuales con el fin de indagar una mejoría o no de la persona que transitó por todo este proceso.

Los pasantes del PPPTM cuentan con la apoyatura de las supervisiones que se realizan en forma grupal con dos docentes grado 1 uno, con un seminario teórico semestral y un plenario del SPV semestral.

Pienso en la noción de dispositivo desde las conceptualizaciones de Gilles Deleuze, el que continúa la linea de pensamiento de Foucault.

"¿Qué es un dispositivo? En primer lugar, es una especie de ovillo o madeja, un conjunto multilineal. Está compuesto de lineas de diferente naturaleza y esas lineas del dispositivo no abarcan ni rodean sistemas cada uno de los cuales serían homogéneo por su cuenta (el objeto, el sujeto, el lenguaje), sino que siguen direcciones diferentes, forman procesos siempre en desequilibrio y esas lineas tanto se acercan unas a otras como se alejan unas de otras. Cada linea está quebrada y sometida a variaciones de dirección (bifurcada, ahorquillada), sometida a derivaciones. Los objetos visibles, las enunciaciones formulables, las fuerzas en ejercicio, los sujetos en posición son como vectores o tensores".

"Los dispositivos son como las máquinas de Raymond Roussel, según las analiza Foucault; son máquinas para hacer ver y para hacer hablar. La visibilidad no se refiere a una luz en general que iluminara objetos preexistentes; está hecha de líneas de luz que forman figuras variables e inseparables de este o aquel dispositivo. Cada dispositivo tiene su régimen de luz ..."

En este sentido voy a intentar dar luz sobre esta `máquina´ que implica el dispositivo de intervención clínico que implementa el PPPTM. Este tiene lineas de visibilidad que podremos enunciar a través de tratar ciertos puntos concretos. Aquí hay varias dimensiones a tratar pero la complejidad que implica un tratamiento más profundo excede los objetivos del presente trabajo. Todo dispositivo pues, implica varias dimensiones y lineas de fuerzas que a través de sus formas de enunciabilidad y construcción de supuestos o puntos de apoyo se permite desarrollarse. Entre estas dimensiones están el poder y el saber. Relaciones que se dan a todo nivel: entre pacientes y psicólogos o futuros psicólogos, entre docentes y estudiantes.

Por esto es importante abrir luz sobre estas dimensiones y relaciones que circulan y operan en toda institución y organización que implementa determinado dispositivo para su funcionamiento, ya que esto genera a su vez una subjetividad.

"...una linea de subjetivación es un proceso, es la producción de subjetividad en un dispositivo: una linea de subjetivación debe hacerse en la medida en que el dispositivo lo deje o lo haga posible. Es hasta una linea de fuga. Escapa a las lineas anteriores, se escapa. El sí mismo no es ni un saber ni un poder. Es un proceso de individuación que tiene que ver con grupos o personas y que se sustrae a las relaciones de fuerzas establecidas como saberes constituidos: es una especie de plusvalía."

Desde esta subjetividad, de este plus que se genera en un dispositivo es que haré ciertas apreciaciones y críticas al mismo, lo que pienso, le permite la flexibilización, la retroalimentación y el fortalecimiento. A través del análisis de los componentes del dispositivo, "de sus lineas de visibilidad, de enunciación, lineas de fuerzas, lineas de subjetivación, lineas de fisura, de fractura que se entrecruzan y se mezclan mientras unas suscitan otras a través de variaciones o hasta de mutaciones de disposición".

La crítica pues fortalece el dispositivo ya que al decir de Deleuze: "Todo dispositivo se define pues por su tenor de novedad y creatividad, el cual marca al mismo tiempo su capacidad de transformarse o de fisurarse y en provecho de un dispositivo del futuro".

En primer lugar, voy a referirme a lo que es el protocolo que usamos como base para la evaluación cognitiva y afectiva del consultante. Pienso que desde esas entrevistas con este dispositivo, se intenta tener una visión global del funcionamiento cognitivo y afectivo de la persona así como también su red vincular. Creo que es positivo este abordaje integrador que conjunta elementos teóricos de la psicología cognitiva a través de las distintas baterías de tests (Dígitos,Minimental, etc.) y técnicas como el Machover que indagan lo afectivo, con una mirada psicoanalítica. Lo vincular a través de la entrevista y el mapa de red. Todo esto se complementa con una visión clínica que se despliega en la entrevista.

Como elementos a tener en cuenta en esta instancia en la que se debe arribar a un diagnóstico de la situación del paciente, me parece importante señalar el factor tiempo. Durante estas instancias de entrevistas hay demasiadas exigencias de terminar cuanto antes debido a que los talleres deben comenzar en una fecha pre establecida. Esto puede entorpecer la lectura que el pasante pueda tener del desempeño del denominado paciente. El "apuro" por cumplir con requisitos institucionales puede jugar en contra de una intervención acorde.

El protocolo, que integra paradigmas, el positivista a través de técnicas estandarizadas y que cumplen con requisitos en este sentido así como las técnicas como el Machover, bajo el "imperio" de la lectura psicoanalítica y por tanto edípica, también son preferentemente relativizadas por la necesaria mirada clínica del entrevistador así como con la agudeza que requiere en cuanto a la atención de los elementos propios de la subjetividad que se producen. El alma de este dispositivo, pienso que toma en cuenta todos estos elementos, el tema es que en la prática efectivamente pueda cumplirse con todo ello. Para esto están las instancias de supervisión en cuanto a atender las dudas y problemáticas que surgen de la intervención. En este sentido, pienso que esta instancia, al ser grupal, requiere por parte de los docentes una adecuada preparación, no sólo técnica en el sentido idóneo, sino también en lo que respecta al manejo de un proceso grupal. Es decir, el manejo de la técnica y de los problemáticas que pueden ser planteadas por los pasantes deben ser contextuadas en una lectura grupal, con todos los fenómenos que se producen en un grupo. En este punto, pienso que de no cumplirse estas características, es posible que la instancia pierda efectividad al producirse malentendidos grupales y distorsiones en la comunicación. Por esto, quizás sea más pertinente para estas supervisiones instancias individuales.

Los seminarios y plenarios me parecen sumamente importantes ya que complementan y refrescan los contenidos teóricos que luego serán muy útiles en los talleres de memoria. Es importante su permanente interrelación con la supervisión. Además creo importante que haya mayor tratamiento de lo que ocurre en los talleres en la instancia de seminarios y plenarios. Es decir del tratamiento del material clínico en estas instancias.

En cuanto a los talleres, si bien es importante una guía, en cuanto a un plan a seguir, en lo que tiene que ver con "técnicas para estimular la memoria", me parece importante no caer en la estereotipia de aplicar por aplicar técnicas. Por lo que no veo el motivo de en todos los talleres tener que hacer sí o sí las tareas de memoria prospectiva, por ejemplo. Se debe librar, sin perder los objetivos, a la creatividad y que el grupo, configure el campo y las formas que se cree para llevar adelante lo que le preocupa, sin perder de vista, repito, el objetivo y la tarea principal.

En este sentido pude vislumbrar cierta disociación entre lo que es aplicar técnicas con una base teórica cognitiva y técnicas o dinámicas que apuntaban más hacia lo reflexivo y lo psicodramático, con sustento teórico desde lo psico – social / socio – político y lo psicoanalítico respectivamente. Claro que el objetivo es integrar los paradigmas, sin embargo, no puedo pasar por alto esta sensación señalada ya que, pienso que con la debida corroboración de la experiencia clínica, se debe apuntar a dilucidar su validez y resultados.

En este sentido, los retest, otorgaron resultados diversos (en cuanto a mejoría o no), los que en general se basan en las pruebas con sustento teórico cognitivista. Sin embargo, el proceso grupal del taller, en su evaluación subjetiva final, brindó resultados positivos en cuanto al desempeño de las personas denominadas pacientes.

Por supuesto que este dispositivo, se enmarca en una sociedad que en lo que tiene que ver con la salud y su sistema, se encuentra bajo el dominio hegemónico de un modelo (del que ya hablamos más arriba) distinto al propuesto aquí lo que sin dudas, influye.

Otro elemento a señalar, es que me parece importante, que los estudiantes que realizan la pasantía deben estar debidamente preparados para efectuar dicho proceso. No creo que solamente el hecho de estar en quinto ciclo y menos aún en cuarto acredite de por sí para el buen cumplimiento de dicha tarea. Pienso que se debe indagar con anterioridad las capacidades de los pasantes, así como las materias que efectivamente se han aprobado que certifique de alguna manera que la tarea que este dispositivo se plantea pueda implementarse adecuadamente. En este punto, creo haber percibido una brecha importante entre las exigencias que el actual dispositivo del SPV plantea con respecto al nivel cualitativo que presentamos los estudiantes.

Con el fin de complementar esta mirada crítica, me dispongo en el siguiente y último capítulo desarrollar un análisis de la implicación.

Análisis de la Implicación

Tomo a Lourau para este análisis de la implicación.

En primer lugar, voy a desarrollar lo que fue la implicación institucional, que este autor define como: " ... el conjunto de relaciones concientes o no que existen entre el actor y el sistema institucional".

Aquí, lo que parece un amplio margen de interrelación entre quien escribe, pasante del SPV y estudiante de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República y la institución que éstas últimas representan las discriminamos en lo que Lourau llama "segmentariedad" y "transversalidad". Éstas, "actúan en el sentido de especificar y modificar las implicaciones de cada uno de ellos, mientras que la ideología procura uniformarlos"

La segmentariedad es la unidad positiva, lo que funciona como la ideología de quienes integramos o formamos parte de la institución y la negatividad corresponde a la particularidad de los integrantes de un grupo que forma parte de la institución. Estos elementos que componen la segmentariedad serían por un lado el ser estudiantes, futuros psicólogos y profesionales de la salud; por ejemplo (unidad positiva). Por otro lado la historia personal de cada uno, su personalidad, intereses propios, etc., conforman la unidad negativa de un agrupamiento que integra una institución. La transversalidad implica la acción instituyente de un agrupamiento. Por tanto, esta cualidad concierne a tener mayor conciencia o no de las implicancias que atraviesan el formar parte de una institución, a ser sujeto u objeto de la propia acción. Un análisis del proceso propio durante esta pasantía conlleva este pasaje de conciencia crítica.

La "implicación práctica", según Lourau, "indica las relaciones reales que este (el actor) mantiene con la base material de las instituciones"

En este punto tenemos la materialidad que implica el contacto práctico de quien escribe con la institución formando parte, además de un agrupamiento (grupo de estudiantes, grupo del PPPTM, grupo del seminario del SPV, del plenario, etc); el concurrir a un edificio determinado de la facultad, acceder a ciertos espacios, no acceder a otros, tomar contacto con los pacientes desde un lugar, en entrevistas, talleres, llamadas por teléfono, etc.

Pero estos dos niveles (institucional y práctico) abarcan a su vez varios puntos:

- la implicación llamada por Lourau "sintagmática": "es la implicación inmediata que caracteriza la práctica de los grupos, la articulación de los datos disponibles para la acción (Lefebvre)."

Son las relaciones interpersonales, el momento de la particularidad, de la instancia negativa de la institución. Es decir, lo que tiene que ver con lo que cada uno aporta en este interaccionar con otros integrantes y lo que hace distinta a la institución, lo que hace a sus particularidades.

Desde mi experiencia, me sentí en un grupo en el que mayoritariamente habían personas de generaciones posteriores a la mía (estudiantes), con cierta experiencia personal de vida que me encontraba decidido plenamente a culminar y ejercer lo antes posible la profesión de psicólogo, lo que conllevaba la implicancia con las formalidades curriculares. Con un interés en la temática de la vejez que pasaba por un complemento de la formación profesional en un área poco transitada. Con experiencia clínica variada debido a la cantidad de pacientes que atendí y en la instancia individual y lo que tenía que ver con coordinar un grupo que fue una experiencia muy rica e inédita en lo personal; que generó ansiedades previas y aprendizajes posteriores beneficiosos.

En este sentido la "implicación paradigmática", marcó subjetividades. Es la implicación que refiere a la "explotación reflexiva de lo adquirido". Es decir, cómo actuamos y nos desenvolvimos durante la pasantía influido por nuestra formación, por nuestro ser futuros psicólogos, por ser jóvenes, uruguayos, etc. Esto de ser jóvenes, cómo jugaba en un servicio que atiende viejos, las connotaciones que esto implicaba. Cómo estas visiones y creencias que se formulan desde una posición de joven, psicólogo se plasman en los talleres por ejemplo en un contexto con visiones de viejos y cómo éstos pautaron su "negatividad" en el sentido de sus particularidades y singularidades profesionales y de vida.

También la "implicación simbólica", como el sistema de parentesco simbólico, aquí podemos marcar varias implicancias:

  • Pasantes del SPV – Estudiantes - Ñietos - - - Pacientes – Viejos – Abuelos.
  • Pasantes – Estudiantes – Hijos - - - Docentes – Padres
  • Pasantes – Estudiantes - - - Hermanos
  • Pasantes – Estudiantes – PPPTM - - - Pasantes – Estudiantes de otros programas del SPV = Primos.

Por otro lado tenemos la "transferencia institucional", que tiene que ver con las condiciones prácticas de la intervención del / los analistas que deben ser especificadas teniendo en cuenta el puesto de trabajo del analista en la estructura de la institución definida por su organización y por el desordenamiento que la situación analítica introduce en esa organización.

Aquí hay que aclarar, por un lado el lugar del analista en la institución configurada como estudiante – pasante que interviene como entrevistador y co - coordinador de un grupo en un dispositivo pre establecido en una organización que sería el SPV. La acción del pasante, más allá del dispositivo, por su propia negatividad, o particularidad, escapa a éste dispositivo y produce cierto desordenamiento en la organización. Esto lo veo como parte misma del proceso de aprendizaje y desde lo que uno humildemente puede aportar "saliéndose del libreto". En este punto percibí más apertura a escuchar críticas y aportes que resistencias, las que igualmente afloraron naturalmente, ya que todo intento de cambio siempre levantará resistencias. Me refiero no solamente con respecto a la organización SPV sino también en referencia a la práctica misma en las entrevistas individuales y los talleres de memoria.

Otra parte importante de este análisis tiene que ver con la "contratransferencia institucional del analista", en este punto relacionado con lo que veníamos expresando, la propia acción del pasante – analista va a generar una "provocación institucional". Es decir, su acción no va a ser igual ni serial con respecto a otras intervenciones en el mismo dispositivo del SPV, sino que sus desviaciones o particularidades (negatividad), tenderá a realizar un desplazamiento de lo instituido en base a su acción instituyente. En este sentido intentamos aportar creatividad en los talleres grupales de PPPTM, tratando de no anteponer sistemáticamente un "dispositivo – máquina" que capture los flujos que pudieran enriquecer el campo; en la medida de lo posible esto lo realicé y también en las entrevistas individuales. Claro que en vistas de la escasa experiencia clínica esto fue una intención que se habrá plasmado mínimamente en la práctica, pero tuvo esta intencionalidad. Este concepto de lo negativo es un analizador importante para el análisis organizacional así como también las condiciones contractuales del analista – pasante que interviene, el factor dinero, que en este caso no jugaba ya que no se recibía remuneración. Pero esto, ¿no jugaba?, debo reconocer que más de una vez se me pasó por la cabeza este tema y aquí juega lo ético.

La responsabilidad y la lógica de que en la extensión se retribuye a la sociedad aquella formación que ésta nos ha brindado. Además del proceso de aprendizaje que implica una "ganancia" no económica pero sí académica. También las condiciones contractuales son las que se fijan como requisitos para la aprobación de la pasantía. En este punto, creo que por un lado está bien que se exija y por otro sentí, en ocasiones demasiada responsabilidad y exigencia. Tal vez esto influido por la gran carga horaria que implicaba cursar todo quinto ciclo más el SPV.

El análisis permanente de la demanda, fue un analizador muy importante para implementar la tarea de los talleres fundamentalmente, los pedidos explícitos y la demanda implícita nos direccionaban en la planificación de los objetivos de nuestra intervención.

También esto jugó para el esclarecimiento de mi propia demanda implícita como estudiante hacia lo que pretendía para mi formación y lo que me producía las novedades que surgían en la permanente construcción de la demanda. Porque si bien la intervención se enmarcaba en el SPV, con un dispositivo, existía un pedido de los denominados pacientes, a su vez, un pedido de nosotros los estudiantes y también de quienes nos exigían un desempeño en la pasantía. Entre estos distintos niveles, se fue construyendo una demanda con un análisis permanente que desembocó en una intervención que, pienso fue positiva desde todo punto de vista: para los consultantes, para el SPV y los estudiantes (entre estos quien escribe).

Espero sepa comprenderse esto que pretendió ser un análisis de la implicación desde lo que Lourau denomina un socio – análisis institucional con alguna extrapolación que me permití desde lo grupal a lo individual personal que espero no oscurezca conceptualmente el panorama.-

Fin.

Bibliografía

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Lic. Psicólogo Sebastian Méndez Errico
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