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La vida en la Revolución Francesa (página 2)

Enviado por Martin Villagra



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LOS ILUSTRADOS.

Voltaire (1694-1778), escritor y filósofo francés que figura entre los principales representantes de la Ilustración. Fue el critico más implacable del antiguo régimen, y el más grande demoledor de la estructura tradicional de Europa.

François Marie Atouet nació en París, el 21 de noviembre de 1694, hijo de un notario y a partir de 1718 adoptó definitivamente el nombre de Voltaire. Estudió con los jesuitas en el colegio Louis-le-Grand.

En su juventud fue encerrado, dos veces en la prisión de Estado, llamada La Bastilla. Estuvo en Inglaterra, donde trabó relación con políticos y escritores, y observo la organización institucional del país. En 1734, al regresar a Francia, publico las Cartas filosóficas o Cartas sobre los ingleses, en las que exponía la teoría de Locke y el régimen liberal ingles, atacando en ellas la autoridad absoluta y despótica del rey de Francia y la intolerancia religiosa. Esta publicación le valió un nuevo proceso y una nueva condena, de la que se salvo huyendo de Francia.

Mas tarde, Federico II de Prusia (gran representante de la ilustración) lo colmo de honores, y a los sesenta años, por diferencias con el rey, se instalo en una magnifica propiedad, en Ferney, en la frontera francosuiza, donde trabajó por las nuevas ideas.

Voltaire reclamaba la supresión de los privilegios, de la censura, de la arbitrariedad, la intolerancia y del despotismo. Era partidario de la monarquía, pro limitada por los derechos de los ciudadanos, esclarecida por las luces de la razón y fecundada por una amplia tolerancia religiosa.

Voltaire sostenía la creencia en un Dios animador del mundo y de la Naturaleza, y en la inmortalidad del alma, y negaba todo lo que no fuera comprensible por la razón. Atacó, particularmente, a la Iglesia católica.

Estos hombres empezaron por demoler todos los pilares ideológicos de la sociedad, y por eso atacaron primero, y con la vigorosa fuerza de Voltaire, a las instituciones religiosas tradicionales, la Iglesia. Pero una vez que esta estuvo de rodillas se abalanzaron sobre la presa más codiciada: la monarquía. Aquí se destacaron: John Locke, Juan Jacobo Rosseau y el barón de Montesquieu.

Charles-Louis de Montesquieu (1689-1755), escritor y jurista francés nacido en el castillo de La Brède.

Estudió en la Escuela de Oratoria de Juilly y posteriormente en Burdeos. En 1714 se convirtió en consejero del Parlamento de Burdeos, del que fue presidente entre 1716 y 1728. Montesquieu destacó por primera vez como escritor con sus Cartas persas (1721). En esta obra, mediante el recurso de la relación epistolar entre dos aristócratas persas de viaje por Europa, Montesquieu hace una sátira de los políticos franceses de su tiempo, así como de las condiciones sociales, los asuntos eclesiásticos y la literatura de la época. El libro adquirió rápidamente una enorme popularidad.

Fue una de las primeras obras de la Ilustración, que, con su crítica a las instituciones francesas durante la monarquía de la Casa de Borbón, ya anunciaba el germen de la Revolución Francesa. La fama que adquirió Montesquieu con ésta le abrió las puertas de la Academia Francesa en 1728. Su segunda obra sobresaliente fue Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos (1734), una de las primeras obras importantes en la Filosofía de la historia.

Viajó después por Europa, y residió más de dos años en Inglaterra, donde estudió es sistema gubernativo ingles. Su obra capital es El espíritu de las leyes (1748), que figura entre las tres obras principales de la Teoría política. En ella el autor analiza las tres principales formas de gobierno (república, monarquía y despotismo) y establece las relaciones que existen entre las áreas geográficas y climáticas y las circunstancias generales y las formas de gobierno que se producen. Se ocupó de la naturaleza y funcionamiento de las instituciones políticas.

Expuso y critico las formas de gobierno, afirmando que en todas ellas puede surgir el despotismo como consecuencia de la concentración de poderes en manos de un solo hombre o de una sola Asamblea. Para evitarlo y garantizar la libertad política sostuvo que debían separarse las funciones esenciales del gobierno, legislar, ejecutar, y juzgar, atribuyéndolas a tres poderes distintos: legislativo, ejecutivo y judicial, respectivamente. Esta división de poderes era la causa fundamental de que el rey ingles no pudiera hacer mal, porque su poder ejecutivo estaba vigilado y limitado por el poder legislativo del Parlamento y por el poder judicial de los tribunales de justicia. Logrando garantizar los derechos y las libertades individuales

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo, teórico político y social, músico y botánico francés, uno de los escritores más elocuentes de la Ilustración.

De nacionalidad suiza, procedía de una familia de artesanos de Ginebra. En su infancia y en su adolescencia lucho con la miseria, y no pudo instruirse metódicamente. Amaba la naturaleza. Era de temperamento sensible, de carácter vanidoso y rebelde, contrario a toda autoridad.

Sus obras fueron el alegato más eficaz a favor de las nuevas ideas. En 1750 ganó el premio de la Academia de Dijon por su Discurso sobre las ciencias y las artes en que sostuvo que era necesario volver a lo que llamaba el estado de naturaleza, pues en él, el hombre era feliz y bueno y, en 1752, fue interpretada por primera vez su ópera El sabio del pueblo. Tanto en las obras anteriores, como en su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1755), expuso la teoría que defendía que la ciencia, el arte y las instituciones sociales han corrompido a la humanidad, y según la cual el estado natural, o primitivo, es superior en el plano moral al estado civilizado. Su célebre aserto: "Todo es perfecto al salir de las manos del Creador y todo degenera en manos de los hombres", y la retórica persuasiva de estos escritos provocaron comentarios burlones por parte de Voltaire, quien atacó las opiniones de Rousseau y suscitó una eterna enemistad entre ambos filósofos franceses.

Sus principales obras fueron: una novela, La nueva Eloisa; un tratado de pedagogía, el Emilio, y su famoso ensato político, el Contrato Social (1762).

Rousseau sostenía que en el estado de naturaleza, los hombres disfrutaban de iguales derechos y vivían en plena libertad. Los hombres pasaron del estado de naturaleza al de sociedad por medio de un acuerdo llamado el contrato social en que todos participaron por igual. Tal fue el origen de la sociedad y del gobierno. En consecuencia, todos los hombres deben ser iguales –si bien delegan en algunos la función de gobernar- y la fuente de la soberanía es el pueblo. Con esta obra contribuyó a la posterior fundamentación y base ideológica de la Revolución Francesa, al defender la supremacía de la voluntad popular frente al derecho divino..

Llegó a ser íntimo amigo del filósofo francés Denis Diderot, quien le encargó escribir determinados artículos sobre música para la Enciclopedia.

John Locke (1632-1704), pensador inglés, máximo representante de la doctrina filosófica del empirismo.

El empirismo de Locke hizo hincapié en la importancia de la experiencia de los sentidos en la búsqueda del conocimiento en vez de la especulación intuitiva o la deducción

Locke criticó en sus dos Tratados sobre el gobierno civil (1690) la teoría del derecho divino de los reyes y la naturaleza del Estado tal y como fue concebido por el filósofo y teórico político inglés Thomas Hobbes. Afirmaba que la soberanía no reside en el Estado sino en la población, y que el Estado es supremo pero sólo si respeta la ley civil y la ley natural. Mantuvo más tarde que la revolución no sólo era un derecho, sino, a menudo, una obligación, y abogó por un sistema de control y equilibrio en el gobierno, que tenía que tener tres ramas, siendo el poder legislativo más importante que el ejecutivo o el judicial. También creía en la libertad religiosa y en la separación de la Iglesia y el Estado.

Otro importante personaje que si bien era estadounidense tuvo importantes influencias en Francia, este es Benjamin Franklin (1706-1790), filósofo, político y científico estadounidense, cuya contribución a la causa de la guerra de la Independencia estadounidense y gobierno federal instaurado tras la misma le situaron entre los más grandes estadistas del país. En 1775 Franklin viajó a Canadá para conseguir su apoyo y cooperación en la guerra en favor de las colonias. A su regreso fue uno de los cinco miembros del comité designado para redactar la Declaración de Independencia. En septiembre del mismo año fue elegido como delegado para conseguir la ayuda económica de Francia. Superando la virulenta oposición del ministro de Finanzas francés Jacques Necker logró obtener sustanciosas concesiones y préstamos de Luis XVI de Francia, gracias al prestigio que tenía en este país como científico, y a la integridad e ingenio que desplegó durante las negociaciones. Como dignatario de una de las más distinguidas logias masónicas de Francia, Franklin tuvo oportunidad de conocer a muchos personajes que posteriormente se convirtieron en figuras destacadas de la Revolución Francesa, sobre cuyo pensamiento político ejerció una gran influencia pese a oponerse a los cambios por medio de la violencia.

PENSAMIENTO ECONÓMICO

Pero si las ideas políticas cambiaban notablemente, otorgándole al pueblo un papel que hasta entonces nunca antes había tenido; en lo referido a las ideas económicas los cambios también fueron notables. Hasta ahora la economía Europea era atrasada, si bien la burguesía y el comercio que tal clase desarrollaba, progresó notablemente con respecto a la época medieval; pero también es necesario decir que la libertad burguesa para transformar con sentido lucrativo la naturaleza, estaba muy condicionada. Los reyes para dotar sus enormes presupuestos recurrían al recurso tradicional, los impuestos, y es obvio decirlo que estos afectaban notablemente a la clase burguesa.

La economía de la Europa moderna se sentó solidamente sobre dos principios básicos: quien dirige y controla el devenir económico es el Estado; y la base de la riqueza es la acumulación de dinero metálico, se le conoció con el nombre de mercantilismo. Para esta teoría la base del comercio era el intercambio de productos, es decir el comercio internacional; siempre produciendo ganancia para el Estado, las exportaciones siempre debían ser mayores a las importaciones.

En un principio el mercantilismo les atrajo a los burgueses, pero con el tiempo las intromisiones del Estado en la economía y las trabas monopolicas impuestas por este empezaron a afectarlos y a disgustarlos. Entonces comenzaron a surgir nuevas ideas económicas, las de los fisiócratas y la de los liberales.

La fisiocracia tuvo por dirigentes a los franceses Quesnay y Gournay.

Quesnay (1694-1774) sostuvo que Dios había establecido leyes naturales y perfectas, que regulaban toda la economía, la que por ello debía disfrutar de libertad. Agrego que la verdadera fuente de riqueza era la tierra, y que, por consiguiente, la única actividad que realmente crea riquezas es la agricultura. Gournay (1712-1759) agrego que, además de la tierra existía otra importante fuente de riqueza: la industria. Propugno la supresión de las corporaciones y de los reglamentos, para lograr la libertad de la producción, así como la supresión de las prohibiciones y de los monopolios, para obtener la libertad de vender y comprar. Planeo la reforma fiscal, por la cual se establecía un impuesto sobre la tierra, cualquiera fuese su dueño.

El liberalismo nace de la mano de Adam Smith (1723-1790), economista y filósofo británico, cuyo famoso tratado Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, más conocida por su nombre abreviado de La riqueza de las naciones (1776), constituyó el primer intento de analizar los factores determinantes de la formación de capital y el desarrollo histórico de la industria y el comercio entre los países europeos, lo que permitió crear la base de la moderna ciencia de la economía.

En La riqueza de las naciones, Smith realizó un profundo análisis de los procesos de creación y distribución de la riqueza. Demostró que la fuente fundamental de todos los ingresos, así como la forma en que se distribuye la riqueza, radica en la diferenciación entre la renta, los salarios y los beneficios o ganancias. La tesis central de este escrito es que la mejor forma de emplear el capital en la producción y distribución de la riqueza es aquella en la que no interviene el gobierno, es decir, en condiciones de laissez-faire y de librecambio. Según Smith, la producción y el intercambio de bienes aumenta, y por lo tanto también se eleva el nivel de vida de la población, si el empresario privado, tanto industrial como comercial, puede actuar en libertad mediante una regulación y un control gubernamental mínimos. Para defender este concepto de un gobierno no intervencionista, Smith estableció el principio de la "mano invisible": al buscar satisfacer sus propios intereses, todos los individuos son conducidos por una "mano invisible" que permite alcanzar el mejor objetivo social posible. Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos por parte del gobierno será perjudicial.

Ambas ideologías tenían un punto en común el rechazo de la participación del Estado en la economía y el querer la plena y total libertad para el desarrollo privado de la economía; sin embargo diferían, para la fisiocracia la base de la riqueza de un estado era el trabajo de la tierra y para los liberales el libre comercio.

LA REVOLUCIÓN

LOS ESTADOS GENERALES

Desde 1785, cuando Jacobo Necker debió dejar el Gobierno, y hasta 1788, Francia decayó notablemente en todos sus aspectos; las finanzas del Estado y la sensación generalizada de desgobierno llevaron al Rey a convocar nuevamente al economista desplazado para en serio empezara la gran reforma. Necker acepto gustoso el desafio, si bien sabia que para llevar adelante sus ideas, y con éxito, necesitaba del apoyo incondicional de todas las instituciones del Estado. Para ello, y con el apoyo del Rey, se convocaron a los Estados Generales, que en Francia era la institución en la cual estaban representados todos los estamentos sociales del país, y que de acuerdo a la tradición era la cara visible de todo el pueblo, la cual estaba olvidada por los reyes desde el año 1614.

Luis XVI convoco a los Estados Generales, e incluso hizo una gran concesión, al otorgarle al Estado Llano o Tercer Estado el doble de representación; ya que Necker le había sugerido al rey el llamado decreto de desdoblamiento del tercer estado. Cabe aclarar que los Estados Generales de Francia se conformaban de una manera muy particular e injusta, ya que aquí estaba representado el país de acuerdo a los tres grupos sociales existentes. Cada uno de estos tres ordenes sociales aportaban trescientos miembros, deliberando cada estado por separado; pero a la hora de la votación cada grupo o estado tenia un voto, con lo cual sumados el voto de los clérigos y el de la nobleza (compartían su punto de vista) se imponían dos a uno al voto de la burguesía. Por eso, cuando Luis XVI le dio el doble de representación al Tercer Estado la situación era la misma.

Este debate se prolongo varios días, y como no se llegaba a un consenso, los Estados Generales empezaron a deliberar de acuerdo a la tradición; redactando cada grupo sus peticiones y reformas en documentos llamados cuadernos para ser expuestas ante el rey en las sesiones. Las peticiones contenían propuestas de los más variados temas, todos los ordenes coincidían en la necesidad de una Constitución que garantizase la libertad individual y la libertad de pensamiento; que definiese los derechos del rey y de la nación, y que terminase con el absolutismo y la arbitrariedad; también pedían la convocatoria regular de los Estados Generales, para preparar las leyes y votar los impuestos.

El 5 de mayo de 1789 se celebraron en Versalles su sesión inaugural en un ambiente de entusiasmo, que se disipó cuando el rey leyó el discurso de apertura en el que advirtió que solo debían reorganizar las finanzas del reino, y que estaba dispuesto a defender la plenitud de su autoridad real.

Terminada la sesión, el Tercer Estado invito a los otros ordenes a reunirse en una sola Asamblea lo que implicaba aceptar la solución del voto por cabeza. Los nobles rechazaron el pedido; el clero no lo aceptó, pero tampoco lo rechazo en forma terminante.

Después de cinco semanas de negociaciones, el Tercer Estado advirtió a los otros que, si no se resolvían a sesionar juntos, iniciaría las deliberaciones con sus solos componentes. Muchos representantes del clero, especialmente el bajo clero, se incorporaron al Tercer Estado, e impulsados por el religioso Sieyes el 17 de junio se constituyeron en Asamblea Nacional, alegando que ellos solos representaban al 96% de la nación. A continuación proclamaron "ilegales y nulas todas las contribuciones que no hubiesen sido consentidas expresamente por la nación, autorizando provisionalmente el cobro de los impuestos existentes y colocando a los acreedores del Estado bajo la garantía de la nación francesa". Este fue el primer acto revolucionario.

El rey cerro el salón en que se sesionaba, pero sus miembros se reunieron en un frontón vecino, conocido como Cancha de Pelota, donde el 20 de junio de 1789, juraron solemnemente "no separarse nunca y reunirse donde las circunstancias lo exigiesen, hasta que se estableciera la Constitución del Reino.

Pero el rey y los miembros más importantes del clero y la nobleza se aliaron para derrotar el intento constitucionalista. Luis ordenó el cierre de todo tipo de establecimiento donde se sesionara en conjunto; la reacción burguesa no se hizo esperar, y de la boca de un destacado noble rebelde, el conde de Mirabeau, la respuesta le llegó al rey: "Señor, id a decir a vuestro amo que estamos aquí reunidos por la voluntad del pueblo y que no saldremos sino por la fuerza de las bayonetas..."Con lo cual el desafío era abierto y flagrante. La autoridad del rey absolutista estaba siendo desafiada.

El rey se dirigió en persona a la "pretendida asamblea Nacional", cuyos actos declaró nulos, y sostuvo que los tres órdenes debían sesionar por separado. La Asamblea no acató la indicación.

Entonces el monarca resolvió que clérigos y nobles se incorporaran a ella (27 de junio). Poco después, la Asamblea acordó llamarse Constituyente reafirmando así su decisión de dar a Francia su primera Constitución. La monarquía había sido vencida por la Asamblea, pues el poder real quedaba virtualmente limitado por el de ésta.

Los revolucionarios fundaron en Versalles una sociedad política a la moda inglesa, que se transformó en el Club de los Jacobinos, porque se reunían en el antiguo y deshabitado convento de ese nombre.

LA REVOLUCIÓN POPULAR DEL 14 DE JULIO Y EL FIN DE LA MONARQUÍA

Entre tanto, se preparaba un golpe militar para disolver la Asamblea mediante mercenarios extranjeros al servicio del rey. Se disolvería la asamblea, se arrestaría a los diputados y se saquearía la ciudad. Cuando se supo que el rey había destituido a Necker, todos creyeron que comenzaba el golpe militar contrarrevolucionario.

La excitación popular era estimulada por elocuentes oradores-como el periodista Camilo Desmoulins-, y por la acción subrepticia de los partidarios del duque de Orleáns, primo del rey. El pueblo reunió toda clase de armas, saqueando armerías y arsenales.

El 14 de julio el pueblo asalto la Bastilla, la prisión del Estado, y símbolo del absolutismo. Este edificio antiguo, de la época medieval, era un castillo-cárcel, donde antiguamente se encerraba a los opositores políticos; pero el día del asalto solo se encontraron 7 presos comunes. Mas allá de esta anécdota, la caída de la Bastilla significa la destrucción del absolutismo y daba comienzo a la participación del pueblo en la política francesa.

El rey cedió entonces. Ordeno el alejamiento de las tropas extranjeras de Versalles, designo nuevamente a Necker como ministro y fue a Paris para recibir, de manos del marques de La Fayette – jefe de la guardia nacional, milicia de ciudadanos que se había creado en esos días-, el emblema de la revolución, la escarapela tricolor: con los colores rojo y azul, de la ciudad de Paris, y blanco, de la monarquía.

El 14 de julio salvó a la Revolución, comprometida por el golpe militar monárquico y dio a la Asamblea el respaldo de una fuerza hasta entonces desconocida. Se organizo la guardia nacional en París y se difundió al interior

También provoco la migración de príncipes y altos jefes del ejercito. Desencadeno una revolución agraria y social. Los campesinos en armas asaltaron castillos y residencias señoriales, buscando los documentos en que se consignaban los antiguos derechos feudales; incendiaron los edificios de las oficinas de recaudación de los impuestos, que tan desconsideradamente les gravaban. Destruyendo así el régimen feudal.

La asamblea, al saberlo, lo aniquilo legalmente, los constituyentes declararon "la injusticia de derechos adquiridos en tiempos de ignorancia y de tinieblas", y dispusieron "la destrucción completa del régimen feudal", aboliendo los impuestos, tributos y tasas propios del régimen.

La Asamblea formuló los principios fundamentales del nuevo régimen, que fueron consignados el 27 de agosto de 1789 en la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano."Este documento no fija solamente derechos y libertades para el hombre francés de 1789, sino para todos los hombres, de todos los tiempos y de todas las regiones del mundo.

Estableció en primer término, que la soberanía residía en la nación, de quien delegaba toda la autoridad. El rey no era mas que un delegado, un mandatario del pueblo. Este principio tiene sus bases en el Contrato social de Rousseau y por los redactores de la constitución norteamericana.

En segundo lugar que el pueblo expresa su voluntad soberana por medio de la ley, que debía ser la misma para todos, y a cuya formación tienen derecho a concurrir todos. En el antiguo régimen, en cambio las leyes eran distintas según la clase social.

En tercer lugar fue la separación de los poderes como lo preconizo Montesquieu.

Estableció que los hombres poseen derechos anteriores al Estado y que el fin de este es garantizarlos. Esos derechos son naturales, es decir, inherentes a la propia calidad humana; imprescriptibles, vale decir, que no pueden perderse por efecto del tiempo; inalienables o que no pueden renunciarse, y sagrados. Estos derechos naturales son la libertad, la igualdad, la propiedad, la seguridad, libre opinión y la resistencia a la opresión. Entre otras declaraciones del documento.

El rey demoró más de un mes en aprobar los decretos que destruían al antiguo régimen. Ante esta demora se creyó en una contrarrevolución y se obligó al rey y su corte a instalarse en París. Luego de aprobados los decretos, la asamblea siguió sesionando. Resolvió que todos los bienes de la Iglesia pasaran a poder de la nación, a cambio de lo cual esta se hizo cargo de los gastos eclesiásticos. En agosto de 1790 la Constituyente reorganizó la Iglesia, colocándola bajo el dominio del Estado por la llamada constitución civil del clero. Los sacerdotes y obispos eran elegidos sin intervención del Papa, por mayoría de votos, por los mismos ciudadanos que sufragaban en las elecciones políticas. El Papa no acepto esta medida naciendo una fuerte oposición católica, pues la mayoría de la población era católica. El Estado obligó al clero a jurar su adhesión a la nueva organización civil, y solo una reducida minoría lo hizo. La reforma religiosa provoco también, una honda reacción en el espíritu profundamente católico del rey, decidiéndolo a romper, definitivamente, con la Revolución y huir al extranjero.

Luis XVI consiguió escapar de Paris con su familia en junio de 1791, pero fue detenido en la localidad de Varennes y traído prisionero a París.

LA CONSTITUCIÓN DE 1791. La asamblea trabajó mas de dos años, en la preparación de la primera constitución francesa, aprobada en 1791, constitución moderada, para una monarquía liberal, al estilo ingles. Se dividió el poder en ejecutivo, legislativo y judicial. El primero era ejercido por un monarca, con el título de "rey de los franceses, por la gracia de Dios y por la voluntad de la nación". Era inviolable e irresponsable, y nombraba los ministros que habían de acompañarle en sus tareas. Sancionaba las leyes que votaba la Asamblea Legislativa, pero en caso de desacuerdo podía vetarlas. El poder legislativo fue desempeñado por una sola cámara, la Asamblea Legislativa, compuesta por 745 deputados. El poder judicial fue desempeñado por jueces elegidos por el pueblo.

Se crearon gobiernos local: las comunas. El sistema electoral fue censatario, ya que solo podían votar los llamados ciudadanos activos, que pagaban ciertas contribuciones. El rey juró solemnemente acatarla y cumplirla en todos sus detalles ( 14 de septiembre de 1791)

INESTABILIDAD INTERIOR EN FRANCIA

Diversas circunstancias crearon un ambiente desfavorable para la consolidación de la monarquía constitucional.

En primer termino el propio rey quien buscó ayuda extranjera para acabar con la revolución.

En segundo lugar, los nobles difamaron el nuevo régimen y trataron de conseguir la invasión de Francia por las fuerzas imperiales.

En tercer lugar, los católicos, indignados con la constitución civil del clero, se sublevaron en algunas regiones de Francia.

Por ultimo, los mismos revolucionarios estaban divididos. Los constitucionales, o fuldenses, sostenían la aplicación estricta de la Constitución y el mantenimiento integral de los poderes del rey. Los jacobinos buscaron reformar la constitución, reduciendo los poderes del rey. Entre los jacobinos se destacó un núcleo de diputados llamados los girondinos, que provenían del departamento de la Gironda, este grupo desarrolló una profunda política cada vez mas violenta contra Luis XVI. Para desenmascarar al rey, y con la ilusión de extender por Europa los principios revolucionaros, los girondinos propiciaron la guerra, convencidos que con ella unificarían a los patriotas frente a enemigos comunes; como en toda historia siempre están los erráticos creyentes de que la guerra llevará a la libertad. El otro grupo eran los llamados cordeleros o franciscanos, de tendencia republicana, acaudillados por Dantón, joven abogado de gran popularidad, y por el periodista Marat, carecían de influencia en la Asamblea, pero la tenían entre le pueblo de París.

El rey, para aplacar a los girondinos, sustituyo algunos de sus ministros fuldenses por otros de aquella filiación. El ministerio girondino obligó a Luis XVI a aprobar la declaración de guerra contra Austria. Los ejércitos revolucionarios, carentes de jefes y oficiales, retrocedieron en desorden ante el enemigo, y la Asamblea Legislativa promulgó tres decretos, que agravaron el conflicto con el rey. El primero licenciaba una parte de la guardia real; el segundo, deportó a los sacerdotes refractarios y el tercero, formo un ejercito para la defensa de París. El rey vetó estos decretos y destituyo al ministro girondino.

Millares de parisienses armados se dirigieron a el palacio de las Tullerías y desfilaron tumultuosamente ante el monarca, reclamando a gritos el levantamiento del veto, pero no se retractó. Los sucesos internacionales eran cada vez más desfavorables para Francia. Prusia se plegó a Austria y sus ejércitos invadieron Francia. El general prusiano, duque de Brunswick, declaró que sus tropas "querían librar al rey y a su familia del cautiverio en que lo tienen los revolucionarios" y que si el rey era amenazado, "Paris seria castigada con una ejecución militar y una destrucción total".

LA REVOLUCIÓN DEL 10 DE AGOSTO Y EL NACIMIENTO DE LA REPUBLICA

El manifiesto del duque probo la complicidad de Luis XVI con los invasores (mas bien la cómplice total era su esposa Maria Antonieta, austriaca), y provoco la revolucion popular. Los insurgentes crearon una Comuna revolucionaria y marcharon sobre las Tullerais donde después de varias horas de lucha, el palacio fue forzado por los revolucionarios, arrestando al rey.

La revolución popular del 10 de agosto tuvo grandes consecuencias.

  1. Se suspendió al rey, cesando por consiguiente la vigencia de la constitución.
  2. Se nombro en Consejo Ejecutivo Provisional, dirigido por Dantón.
  3. Se elegiría, por sufragio universal, una convención encargada de revisar la Constitución.
  4. Se reconocía la Comuna de Paris como poder legitimo del Estado. Esta comuna estaba en manos de los jacobinos, dirigidos por Robespierre y Marat.

Grandes multitudes desfilaban por las calles de París, cantando la Marsellesa y destruyendo símbolos del poder rea, como las flores del lis y las estatuas de los antiguos reyes. Ante el peligro inminente de la invasión la Asamblea proclamó a la patria en peligro, y Danton pronuncio entonces un famoso discurso, en que exhortaba a los ciudadanos a armarse y salir en defensa de Francia.

Entretanto, la comuna de París organizó una represión sumaria contra los sospechosos de ser partidarios del antiguo régimen y cómplices de los invasores (nobles y sacerdotes en su mayoría) que habían sido arrestados después del 10 de agosto, desencadenando las matanzas de septiembre en que millares de personas fueron ejecutadas sin juicio legal..

Los convencionales fueron republicanos y demócratas, pero entre ellos se distinguieron tres grupos. Los girondinos, que ocupaban las bancas de la derecha del presidente; entendían que la revolución debía hacerse legalmente, respetando las libertades individuales. A la izquierda se ubicaron los montañeses, que se hallaban en las gradas más altas del salón. En este sector estaban los antiguos jacobinos, a los que se les habían unido los franciscanos. A diferencia de los girondinos, creían que el triunfo de la revolución debía asegurarse, sin reparar en los medios, porque por encima de todo debía prevalecer la salvación publica. Los principales dirigentes montañeses fueron Robespierre, Dantón y Marat, de singular prestigio. En el centro de la convención se encontraba la mayoría de la asamblea a la que se solía denominar, indistintamente, centro, llanura o pantano.

Mientras las tropas austro-prusianas más amenazaban las fronteras francesas, más se exaltaba el odio hacia todo aquel y todo aquello que defendiera o tuviera relación con la monarquía depuesta. Miles de nobles y sacerdotes que no habían aceptado la desobediencia al Papa empuesta por la Constitución Civil del Clero, fueron masacrados en las cárceles francesas. Turbas de asesinos del bajo pueblo entraban en estos recintos para cometer verdaderas barbaridades. Violaciones, torturas y masacres comenzaron a ser escenas corrientes en la Francia republicana; e incluso el maxi8mo símbolo de la monarquía, el Palacio de las Tullerias fue incendiado y derruido. El temor se había apoderado de todos, pues cualquiera podía ser acusado y sin juicio ser asesinado por el populacho.

Pero a pesar de que los ejércitos austro-prusianos estaban mejor dotados, la suerte de las armas favoreció a los revolucionarios. El 20 de septiembre de 1792, en la batalla de Valmy, las tropas francesas derrotaron abrumadoramente a los ejércitos de la coalición extranjera. Con ese impulso de ánimo comenzó la ofensiva francesa. La convención, llevada por el entusiasmo, declaró, en nombre de la nación francesa, "que ofrece su ayuda y fraternidad a todos los pueblos que quisieran recuperar su libertad". Esto equivalía a una declaración de guerra a toda Europa.

Envalentonados por el triunfo de Valmy, la Convención abolió la monarquía, cosa que ocurrió dos días después del triunfo militar. Había nacido la Republica Francesa, la cual como primer acto estableció que el rey debía ser juzgado. El proceso fue terrible y dramático, pues se estaba juzgando a la persona que por años encarnó el más absoluto de los regímenes políticos; cosa que transformaba al proceso en una verdadera batalla entre lo viejo y lo nuevo. El rey tenia prácticamente su destino decidido, pues su cabeza era pedida por todo el pueblo; y el día 16 de enero de 1793 la Convención que lo juzgaba lo encontró culpable de estar aliado con los reyes extranjeros y con los emigrados con el fin de destruir la Republica. Terminaba el ciclo del absolutismo francés, y con el también empezarían a caer los demás regímenes autoritarios que dominaban Europa.

El 21 de enero de ese mismo año, Luis XVI, moría en medio del silencio popular que colmaba la Plaza de la Revolución. Aloja afilada de la guillotina desgarro su cuello, y al instante de caer en una cesta su cabeza ensangrentada, el verdugo la tomo de los pelos y la mostró a la muchedumbre que miraba azorada el espectáculo increíble. Con este acto la monarquía absolutista acababa de ser decapitada y comenzaba la más espeluznante etapa de la historia francesa.

EL RÉGIMEN DEL TERROR.

Si bien la Francia revolucionaria triunfaba en el frente de batalla contra austriacos y prusianos; en el campo interno las cosas no estaban del todo bien. En 1793 estallaron en distintas provincias del interior una serie de insurrecciones promovidas por elementos promonárquicos y católicos, los cuales manifestaban militarmente su oposición a la muerte del rey y a la abolición de la monarquía. Tales hechos, que al principio no fueron tomados en cuenta por la Convención de Paris, con el tiempo empezaron a preocupar a las autoridades republicanas; u mucho más cuando uno de los más famosos generales franceses se pasó al bando enemigo. Por ello los miembros más exaltados de la Convención, es decir los jacobinos, pidieron la cesación de un gobierno central que tuviese el suficiente poder como para destruir a los enemigos interiores y exteriores de la Republica; creándose así el tristemente celebre Comité de Salvación Publica.

Este estaba integrado por nueve miembros, elegidos por la Convención, cuya tarea era coordinar las políticas para el aplastamiento de los contrarrevolucionarios. Dominado por los jacobinos, este Comité empezó a usar de manera arbitraria los poderes dictatoriales que le habian sido conferidos; y entre sus golpes más trascendentales destaca el arresto y la posterior ejecución de las mas destacados miembros del partido girondino o moderado, con lo cual pronto todo el gobierno quedo en manos de los exaltados jacobinos, cuyas cabezas visibles eran Maximiliano Robespierre, Jorge Santiago Danton y Juan Pablo Marat.

Un hecho terrible daría comienzo, en julio de 1793, a la etapa más sangrienta y brutal de la Revolución Francesa. Ese año la joven Carlota Corday, partidaria del partido girondino que había sido exterminado, entro en la casa del jacobino Marat y de una certera puñalada mató a uno de los hombres mas destacados del momento. Alegando los jacobinos que la Republica estaba en peligro, el Comité de Salvación Publica desato el régimen del terror. Fue un año, entre julio de 1793 y el mismo mes de 1794, en que toda Francia se tiñó de sangre, de maldad y de crueldad. Miles de personas, por el simple hecho de ser sospechosos a los ojos del Comité y del populacho bajo que lo sostenía, fueron muertas de las maneras más horrendas. Ahogamientos masivos, degollamientos, fusilamientos, ahorcamientos y los espectáculos siniestros de la guillotina se cobraron la vida de miles de franceses inocentes. Y como dijo una destacada girondina antes de ser ejecutada, la señora Roland: "Libertad, cuantos crímenes se cometen en tu nombre."

Otro hecho lamentable y que muestra la ferocidad de la Revolución en este nefasto tiempo fue la destrucción sistemática de las iglesias católicas de Paris y el establecimiento, por parte de la municipalidad de isa cuidad, del culto de la diosa Razón. Esta herejía buscaba borrar de la memoria y del corazón de la gente el amor y la fe por Cristo, pues los revolucionarios jacobinos mediante estas acciones perversas querían castigar a la Iglesia por el apoyo que el Papa le daba a los contrarrevolucionarios. Miles de sacerdotes fueron perseguidos y ejecutados, así como otros fueron obligados por la fuerza a abjurar de su fe y a contraer matrimonio. El nuevo culto inaugurado por el exaltado jacobino Hebert negaba toda posibilidad de creencia en un ser superior, exaltado jacobino Hebert negaba toda posibilidad de creencia en un ser superior, manifestando que la doctrina católica era un conjunto de irrealidades y ridiculeces. Tal dogma fue, sin duda alguna fue producto de las obras que años antes muchos ilustrados racionalistas difundieron por medio de la Enciclopedia.

LA DICTADURA DE ROBESPIERRE.

Maximiliano Robespierre era un verdadero fanático revolucionario, que más que la gloria personal perseguía el pleno triunfo de su ideología, la cual se sustentaba en un principio claro: el Estado debía concentrar todo el poder para proceder a repartir de manera igualitaria la riqueza. Si, Robespierre tenia en mente una especie de socialismo; que si bien no pudo triunfar porque su líder fracasó en el intento, dejo una profunda marca que se manifestaría plenamente en el siguiente siglo.

El hombre que era la cabeza del jacobinismo sabia que para hacer realidad sus planes debía librarse de dos peligrosos enemigos; uno de ellos era la coalición de monárquicos, católicos y fuerzas extrajeras que desde adentro y desde afuera amenazaban a al Republica. El otro enemigo, mucho mas peligrosos pues no era tan visible como los opositores manifiestos, lo componían sus mismos compañeros de partido. Danton y Hebert, cada uno cabeza de distintas facciones dentro del partido más revolucionario, tenían objetivos y métodos distintos para consolidar el triunfo alcanzado; y por eso se volvían elementos peligrosos. Robespierre quería ser él quien hiciera realidad las promesas de la Revolución; y como en cierta manera se consideraba un elegido o salvador, solo eliminando a aquellos que le podrían hacer sombra alcanzaría el triunfo. Y a eso se aboco.

Santiago Hebert, quien comandaba la Comuna de Paris, era quien lideraba la facción más sanguinaria dentro del partido jacobino; Y creía que exagerando las persecuciones y ejecuciones de los sospechosos podría afianzarse la Republica. Por el contrario, Danton encabezaba la parte del partido más proclive a detener la violencia y encauzar el país por la senda de la ley y del orden pacifico. Pero entre ambos grupos estaba Robespierre, quien callado esperaba que, como en una guerra descarnada, ambas facciones se destruyeran. Y así ocurrió. El grupo de Danton acusó a los de Hebert, llamados rabiosos, de querer destruir la Republica; Y el Comité de Salvación Publica presidido por Robespierre condenó a muerte a sus principales lideres, entre ellos al fogoso Hebert. Pero al poco tiempo, y pretextando connivencia entre Danton y los extranjeros enemigos, Robespierre pudo dar su golpe final: un comité revolucionario encontró a Danton y a sus partidarios culpables de traición, por lo cual la hoja fría de la guillotina cayo sobre ellos.

Maximiliano, el primer dictador moderno, exigió una gran cuota de sangre para afianzar la Republica; y por temor a al ira de este tirano, el pueblo asentía y asesinaba. Sumido todo el país en él más horroroso terror, Robespierre vio que era el momento de hacerse él el amo y señor de Francia; Y frente a los diputados de la Convención pronuncio un encendido discurso en el cual pidió que se purgaran de supuestos enemigos a todas las instituciones republicanas, entre ellas el Comité de Salvación Publica. Pero la jugada no le salió como el dictador quería, y en vez de aceptar calladamente sus ordenes, los diputados manifestaron su oposición a la política del terror. Había llegado el fin de la etapa oscura y sangrienta, las tropas enviadas por la Convención lo detuvieron e inmediatamente lo hicieron probar el remedio que el tantas veces utilizo: la guillotina.

Caído el régimen del terror, la Convención Legislativa se aboco a eliminar todo vestigio de él; y como primer paso se decidió nuevamente reformar la Constitución Nacional. Se restringió el voto y se estableció una republica aristocrática burguesa.

Así cuando ya terminaba el año de 1795, Francia contaba con su tercera constitución, la cual establecía un esquema de gobierno distinto de los anteriores, pues ahora el Poder Ejecutivo pasaba a desempeñarlo un Directorio de cinco miembro, elegidos por el Legislativo. Careciendo de una figura convocante y carismática, el gobierno empezo a hundirse en medio de los desastres económicos, las revueltas sociales, las divergencias políticas entre los partidos y la guerra contra los Estados absolutistas. Así, ante tanto desastre empezó a brillar el nombre de un destacado militar, quien ya había derrotado a los austriacos en Italia y había pasado a Egipto, siempre llevando triunfantes los colores de Francia. Ese hombre era Napoleón Bonaparte.

NAPOLEÓN BONAPARTE

Napoleón nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio (Córcega) y recibió el nombre de Napoleone. Era el segundo de los ocho hijos de Carlos Bonaparte y Letizia Ramolino. Gracias a la influencia de su padre, la formación de Napoleón en Brienne y en la Escuela Militar de París estuvo subvencionada por el propio rey Luis XVI. Terminó sus estudios en 1785 —a los 16 años— y sirvió en un regimiento de artillería con el grado de teniente.

Una vez que dio comienzo la Revolución Francesa, pasó a ser teniente coronel de la Guardia Nacional corsa (1791); sin embargo, cuando Córcega declaró su independencia en 1793, Bonaparte, decididamente partidario del régimen republicano, huyó a Francia con su familia. Fue nombrado jefe de artillería del ejército encargado de la reconquista de Tolón, una base naval alzada en armas contra la República. Reemplazó a un general herido, y, distribuyendo hábilmente sus cañones, expulsó del puerto a las naves británicas y reconquistó finalmente esta posición. Como recompensa por su acción Bonaparte fue ascendido a general de brigada a la edad de 24 años. En 1795 salvó al gobierno revolucionario restableciendo el orden tras una insurrección realista desatada en París

LAS PRIMERAS CAMPAÑAS

Napoleón fue nombrado comandante del ejército francés en Italia en 1796. Derrotó sucesivamente a cuatro generales austriacos cuyas tropas eran superiores en número, y obligó a Austria y sus aliados a firmar la paz. En 1798 dirigió una expedición a Egipto, que se encontraba bajo el dominio turco, para cortar la ruta británica hacia la India. Aunque conquistó este país, su flota fue destruida por el almirante británico Horatio Nelson y el militar francés quedó aislado en el norte de África tras ser derrotado en la batalla del Nilo. Bonaparte no se desanimó ante este contratiempo y se dedicó a la reforma de la administración y legislación egipcias: la servidumbre y el feudalismo fueron abolidos y los derechos básicos de los ciudadanos garantizados. Los eruditos franceses que le habían acompañado en el viaje comenzaron a estudiar la historia del antiguo Egipto y a realizar diversas excavaciones arqueológicas, se descubrió la escritura geroglífica.

LA FRANCIA NAPOLEÓNICA

Napoleón decidió abandonar a su ejército y regresar a Francia (cargado de riquezas egiptas) para salvar el país ante la crisis del Directorio. Cuando llegó a París se unió a una conspiración contra el gobierno. Bonaparte y sus compañeros tomaron el poder durante el golpe de Estado del 9-10 de noviembre de 1799 y establecieron un nuevo régimen, el Consulado. Según la nueva constitución, Napoleón, que había sido nombrado primer cónsul, disponía de poderes casi dictatoriales. Más tarde en 1802, otorgó carácter vitalicio a su consulado y, finalmente, se proclamó emperador en 1804, siempre con el apoyo total del pueblo, que lo consideraban un héroe. El electorado mostró su respaldo absoluto a cada una de estas reformas. Bonaparte cruzó los Alpes con un ejército en 1800 y derrotó a los austriacos en la batalla de Marengo, con lo que su poder quedó afianzado. Entabló negociaciones para restablecer la paz en Europa. Asimismo, firmó el Concordato de 1801 con el Papa Pío VII, que apaciguó los ánimos en el interior del país al poner fin al enfrentamiento con la Iglesia católica, originado desde el inicio de la Revolución. En cuanto a la política interior, Napoleón reorganizó la administración, simplificó el sistema judicial y sometió a todas las escuelas a un control centralizado. La legislación civil francesa quedó tipificada en el Código de Napoleón y en otros seis códigos que garantizaban los derechos y libertades conquistados durante el periodo revolucionario, incluida la igualdad ante la ley y la libertad de culto.

LAS GUERRAS DE CONQUISTA

Gran Bretaña, irritada por la hostilidad de las acciones de Napoleón, reanudó la guerra naval con Francia en abril de 1803. Dos años después, Rusia y Austria se unieron a Gran Bretaña en la Tercera coalición. Napoleón descartó su plan de invadir Inglaterra y dirigió sus ejércitos contra las fuerzas austro-rusas, a las que derrotó en la batalla de Austerlitz el 2 de diciembre de 1805. Conquistó el reino de Nápoles en 1806 y nombró rey a su hermano mayor, José; se tituló rey de Italia (1805), desintegró las antiguas Provincias Unidas (hoy Países Bajos), y fundó el reino de Holanda, al frente del cual situó a su hermano Luis, y estableció la Confederación del Rin (que agrupaba a la mayoría de los estados alemanes) que quedó bajo su protección. Fue entonces cuando Prusia y Rusia forjaron una nueva alianza y atacaron a la confederación. Napoleón aniquiló al ejército prusiano en Jena y Auerstedt (1806) y al ruso en Friedland. En Tilsit (julio de 1807), estableció un acuerdo con el zar Alejandro I por el que se reducía enormemente el territorio de Prusia; también incorporó nuevos estados al Imperio: el reino de Westfalia, gobernado por su hermano Jerónimo, y el ducado de Varsovia, entre otros.

Durante este tiempo Bonaparte había impuesto el Sistema Continental en Europa, que consistía en un bloqueo sobre las mercancías británicas con el propósito de arruinar el poderoso comercio de Gran Bretaña. Conquistó Portugal en 1807 y en 1808 nombró a su hermano José rey de España, tras lograr la abdicación de Fernando VII en Bayona e invadir el país. La llegada a España de José Bonaparte recrudeció la guerra de la Independencia española. Napoleón se trasladó a España durante un tiempo y consiguió varias victorias, pero la lucha se reanudó tras su partida, prolongándose durante cinco años la guerra entre las tropas francesas y las españolas. Este conflicto supuso un gran desgaste humano y económico para Francia que contribuyó al debilitamiento final del Imperio napoleónico.

LA EUROPA NAPOLEÓNICA

El Código Napoleónico se implantó en todos los Estados creados por el Emperador. Se abolieron el feudalismo y la servidumbre y se estableció la libertad de culto (salvo en España). Le fue otorgada a cada Estado una constitución en la que se concedía el sufragio universal masculino y una declaración de derechos y la creación de un parlamento; fue instaurado el sistema administrativo y judicial francés; las escuelas quedaron supeditadas a una administración centralizada y se amplió el sistema educativo libre de manera que cualquier ciudadano pudiera acceder a la enseñanza secundaria sin que se tuviera en cuenta su clase social o religión. Cada Estado disponía de una academia o instituto destinado a la promoción de las artes y las ciencias, al tiempo que se financiaba el trabajo de los investigadores, principalmente el de los científicos. La creación de gobiernos constitucionales siguió siendo sólo una promesa, pero el progreso y eficacia de la gestión fueron un logro real.

Para América Latina, la figura de Napoleón Bonaparte es fundamental. Su intervención en España, las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII, la entrega del trono español a su hermano José, que reinó en España y las Indias con el título de José I, son elementos básicos para entender los movimientos de emancipación y las guerras hispanoamericanas por su independencia.

LA CAÍDA DE NAPOLEÓN

La alianza de Bonaparte con el zar Alejandro I quedó anulada en 1812 y Napoleón emprendió una campaña contra Rusia que terminó con la trágica retirada de Moscú. Después de este fracaso, toda Europa se unió para combatirle y, aunque luchó con maestría, la superioridad de sus enemigos imposibilitó su victoria.Llegó a Francia y marchó sobre París tras vencer a las tropas enviadas para capturarle, iniciándose el periodo denominado de los Cien Días. Establecido en la capital, promulgó una nueva Constitución más democrática y los veteranos de las anteriores campañas acudieron a su llamada, comenzando de nuevo el enfrentamiento contra los aliados. El resultado fue la campaña de Bélgica, que concluyó con la derrota en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815. En París las multitudes le imploraban que continuara la lucha pero los políticos le retiraron su apoyo, por lo que abdicó en favor de su hijo, Napoleón II. Marchó a Rochefort donde capituló ante el capitán del buque británico Bellerophon. Fue recluido entonces en Santa Elena, una isla en el sur del océano Atlántico. Permaneció allí hasta que falleció el 5 de mayo de 1821.

EL ARTE EN LA FRANCIA REVOLUCIONARIA

Durante los primeros años la revolución se caracterizo por su destrucción al arte, miles de obras, esculturas y edificios, como el palacio de las Trullerias, fueron destruidos por los revolucionarios. Ya que eran signos del absolutismo. A mediados del siglo, apareció simultáneamente en Francia e Italia una reacción contra la estética barroca determinada por muchas y variadas causas. Las ideas enciclopedistas e ilustradas, fueron de gran influencia, las criticas con las costumbres de la sociedad del Antiguo Régimen, contra la Iglesia, así como los nuevos descubrimientos arqueológicos, despertaron en Europa la atención hacia el arte clásico, naciendo el neoclasicismo.

El fundamento de la teoría neoclásico del arte se halla en el concepto aristotélico de mimesis, según el cual el arte ha de procurar reproducir fielmente la realidad, de acuerdo con unas normas racionales.

La protección que Napoleón dispenso a los artistas mas representativos del estilo neoclásico favoreció considerablemente la difusión del mismo. De cualquier modo, el neoclasicismo coexistió aun con estas tendencias durante bastante tiempo, pero apagándose poco a poco hasta llegar a convertirse en el estilo academicista que ha representado el símbolo de la mas total decadencia hasta épocas muy recientes.

Los ejemplos mas representativos de las épocas doradas del neoclasicismo se encuentran en Francia, país cuya burguesía, imbuida por la ideología ilustrada que exalto el racionalismo, encontró en las civilizaciones clásicas el modelovico y artístico que buscaba. El neoclasicismo fue, en consecuencia, el estilo de la revolución.

ARQUITECTURA

Con el neoclasicismo, los arquitectos, cansados de las fantasías ornamentales del barroco, desecharon toda decoración. Los elementos formales y estructurales neoclásicos fueron la columna y el frontón. La línea recta se impuso y se respetó la desnudez de los muros con el ánimo de conseguir efectos de masa y monumentalismo. La arquitectura civil domino sobre la religiosa, pues las necesidades de la sociedad burguesa potenciaron la construcción de edificios públicos, mercados, bibliotecas, museos, etcétera. Con la protección napoleónica de la arquitectura neoclásica, París se convirtió en una ciudad moderna y monumental. En Francia, Claude Nicholas Ledoux diseñó un pabellón (1771) para la condesa du Barry en Louveciennes y una serie de puertas para la ciudad de París (1785-1789). Ambos casos ejemplifican la fase inicial de la arquitectura neoclásica francesa; sin embargo, sus obras más tardías comprendían proyectos (que nunca se llegaron a ejecutar) para una ciudad ideal en la cual los edificios quedaban reducidos, con frecuencia, a formas geométricas desornamentadas. Después de que Napoleón fuese nombrado emperador en el año 1804, sus arquitectos oficiales, Charles Percier y Pierre François Fontaine, trabajaron para llevar a cabo su deseo de transformar París en la capital más importante de Europa imitando el estilo opulento de la arquitectura imperial romana. La arquitectura de estilo imperio se ejemplifica en construcciones como el arco de triunfo del Carrousel del Louvre, diseñado por Percier y por Fontaine, y los Campos Elíseos, diseñados por Fontaine; ambos trabajos, iniciados en el año 1806 se encontraban lejos del espíritu de la obra visionaria de Ledoux. El Arco del Triunfo, que tiene 50 metros de alto y 45 de ancho, está situado en el extremo occidental de los Campos Elíseos de París. En sus muros interiores se hayan inscritos los nombres de numerosos generales y victorias de Napoleón.

Fuera de Francia, las tendencias neoclásicas se plasmaron en edificios civiles tales como la Puerta de Bradeburgo en Berlín o el Teatro Real obra del alemán Karl Friedrich Schinkel

Ejemplos de arquitectura inglesa inspirada en los modelos griegos son el Banco de Inglaterra de John Soane así como el pórtico del Museo Británico por Robert Smirke. En Estados Unidos se desarrolló una variante del neoclasicismo, el estilo federal. El modelo para el edificio del Capitolio de Thomas Jefferson en Richmond, Virginia (1785-1789), fue el templo romano del siglo I la Maison-Carrée en Nimes, Francia.

Las figuras más representativas de la arquitectura neoclásica española fueron, entre otros, Ventura Rodríguez (palacio de los duques de Liria), el italiano Sabatini, autor de la Puerta de Alcalá en Madrid, y Juan de Villanueva, que hizo el Museo del Prado de Madrid. Las figuras más representativas de la arquitectura neoclásica española fueron, entre otros, Ventura Rodríguez (palacio de los duques de Liria), el italiano Sabatini, autor de la Puerta de Alcalá en Madrid, y Juan de Villanueva, que hizo el Museo del Prado de Madrid

PINTURA

La influencia de la estatuaria clásica en la concepción de las figuras, el predominio del dibujo sobre el color, y las composiciones claras, sencillas y estéticas, son las características más relevantes de la pintura neoclásica.

El artista más representativo fue el francés Jacques-Louis David, uno de los máximos exponentes de la pintura neoclásica. Su Juramento de los Horacios (1784-1785, Louvre, París) exalta el tema del patriotismo estoico. El cuadro neoclásico concebido como espacio arquitectónico y el friso como cita de figuras, reflejan la preocupación neoclásica de composición lógica y clara. Los perfiles definidos y una luz dura proporcionan a estas figuras la cualidad de estatuas. Los trabajos realizados por David, encargados por Napoleón, como la Coronación de Napoleón y Josefina (1805-1807, Louvre) están muy alejados del esplendor y del poder que emanaba la ceremonia.

A comienzos de la década de 1790 los artistas empezaron a pintar imitando las siluetas representadas en la cerámica griega. El exponente más destacado de esta manifestación fue el inglés John Flaxman, cuyos grabados de líneas simples, para las ediciones de la Iliada y la Odisea de Homero sustituían la perspectiva tradicional, la luz y el modelado, por diseños de líneas puras. Uno de los alumnos más aventajados de David, heredero de su trayectoria e intérprete de la tradición clásica fue Jean August Dominique Ingres que adoptó la doble dimensionalidad de la obra de Flaxman, tal y como puede apreciarse en su obra Los embajadores de Agamenón (1801, Escuela de Bellas Artes, París).

ESCULTURA

Dado que la escultura en Europa ha estado muy influida por las formas clásicas desde el renacimiento, los principios neoclásicos han sufrido menor impacto que en otras manifestaciones artísticas. En general, los escultores neoclásicos tienden a plasmar poses contorsionadas en mármoles de colores característicos del último barroco o del rococó, preferentemente contornos limpios, una reposada actitud y formas idealizadas ejecutadas en mármol blanco.

Los primeros ejemplos de escultura neoclásica fueron realizados por artistas en contacto directo con el círculo de Winckelman en Roma. Entre otros escultores hemos de citar a John Tobias Sergel, quien de regreso a su Suecia natal llevó el nuevo estilo al norte de Europa, y los ingleses Thomas Banks y Joseph Nollekens quienes introdujeron el estilo en su país. No obstante, la figura dominante en la historia de la escultura neoclásica fue el italiano Antonio Canova que se convirtió en miembro del círculo de Roma en el año 1780; después de haber abandonado el estilo barroco, buscó en el estilo neoclásico la severidad y la pureza del arte antiguo. Teseo y la muerte del minotauro (1781-1782) reflejan más la calma de la victoria que la propia contienda; ésta fue la primera obra de Canova en su nuevo estilo, y le proporcionó fama inmediata.

A la muerte de Canova el artista danés Bertel Thorvaldsen heredó su prestigiosa posición de escultor en Europa. Sus múltiples encargos internacionales permitieron mantener el estricto neoclasicismo como la corriente dominante en la escultura hasta mediados del siglo XIX. El estilo fue llevado a Estados Unidos por uno de sus amigos, Horatio Greenough y continuado por Hiram Powers un artista estadounidense que residió durante bastante tiempo en Italia, autor del célebre Esclavo griego (1843) del cual se han realizado numerosas réplicas.

ARTES DECORATIVAS

estilo neoclásico se extendió también a las artes decorativas. Alrededor del año 1760, Robert Adam realizó muebles con motivos grecorromanos. Introducido en Francia, este estilo simple y clásico empezó a ser conocido como estilo etrusco y fue favorecido por la corte de Luis XV. Con adaptaciones posteriores de diseño clásico, inspiradas en los hallazgos arqueológicos, se desarrolló como un estilo elegante conocido como Luis XVI, propiciado por la familia real durante la década de 1780. En cerámica, el estilo neoclásico lo hallamos en la cerámica de Josiah Wedgwood en Inglaterra, para la que Flaxman realizó muchos diseños, y en la porcelana de Sèvres en Francia.

En la época de Napoleón I, las residencias reales más antiguas fueron redecoradas para el uso oficial, de acuerdo con los planes diseñados por Percier y Fontaine: muebles, porcelanas, tapices, todo ello con diseños y motivos grecorromanos. Interpretados como un todo, los interiores definían el estilo imperio en las artes decorativas que fueron muy pronto imitadas en toda Europa.

INVENTOS Y DESCUBRIMIENTOS

El enciclopedismo y la ilustración abrió las puertas para el desarrollo ilimitado de las ciencias. Isaac Newton cambió la manera de entender la física y la astronomía; los hermanos Montgolfier inauguraron los viajes aéreos con su rudimentario globo aerostático; Papin ideo una maquina que luego seria la madre de todos los artefactos impulsados por el vapor, y que el escocés Jacobo Watt perfeccionaría de manera notable, dándole vía libre a lo que luego seria llamado la revolución industrial; Volta estableció que la electricidad podía transmitirse por medio de los metales, y Franklin, con su pararrayos avanzo en lo relativo a la electricidad. En la química, el irlandés Roberto Boyle rechazo las tradicionales ideas de los alquimistas medievales, con lo cual le dio a esta ciencia un amplio campo de conocimientos, pero con seguridad que quien mas se destaca en esta ciencia es el francés Antonio Lavoisier, a quien recordamos por ser el creador de la nomenclatura básica de la química. El biología, Linneo estableció la división de la naturaleza en tres reinos; en matemática Lagrange se merece honores por sus avances en lo referido al calculo y al álgebra. Hay que recordar que la medicina avanzo notablemente, entre ellos la aplicación de la vacuna antivariólica de Edwar Jenner, la que permitió case erradicar el terrible flagelo de la viruela, enfermedad que acabo con la vida de numerables europeos de la época. Una rama que creció fue la Arqueología tanto en Grecia, como en Egipto descifrando la nomenclatura egipcia, en la época de Napoleón.

CONCLUSIÓN

Como conclusión cabe destacar la importancia de la revolución francesa en la cultura y en la vida de la población mundial, presente aun en nuestros días. La Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano influyo notablemente en todos los países en la concesión de los derechos propios de todo ser humano. En los países con gobiernos absolutistas es una de las principales causas de la independencia del pueblo. Fue el motor de la Democracia en el mundo. Fue una época de gran avance científico e intelectual pero de decadencia en la Fe.

Como aspectos negativos existen numerables para nombrar en mi forma de ver. El ateismo, la violencia, las guerras, etc. Los tiempos modernos fueron siglos señalados por el menosprecio a los esenciales atributos y valores del inconsciente. Se creía que la violencia y las guerras llevarían a la paz y a la libertad, pero en cambio se demostró que llevaron a mas violencia y a iguales dictaduras, por el aprovechamiento de unos pocos en el poder, que aun hoy se ven presentes en la sociedad.

En la revolución francesa se afirma esta frase de Gandhi:

"La verdadera libertad no vendrá de la toma del poder por parte de algunos, sino del poder que todos tendrán algún día de oponerse a los abusos de autoridad. La libertad personal llegará inculcando a las multitudes la convicción de que tienen la posibilidad de controlar el ejercicio de la autoridad y hacerse respetar."

Considero importante incluir como conclusión esta frase de Albert Camus:

"La libertad no esta echa de privilegios, si no que esta echa sobre todo de deberes.".

BIBLIOGRAFÍA

  • "Los tiempos modernos y contemporáneos" de Oscar Secco Ellauri. Editorial Kapeluz.(1972)
  • "Nueva Enciclopedia Temática Planeta, Arte y Filosofía"
  • "Cuaderno de Estudio De Historia IV" del profesor Germán Bicego.
  • "Biblioteca de consulta Encarta"(2005)
  • "Discurso de Robespiere 1794"

 

Martin Villagra

Córdoba, Argentina

Este trabajo fue realizado en el 2005, para la secundaria en Córdoba, en la materia historia de la cultura de quinto año por Martín Villagra.


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