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Sin embargo, los puntos a favor de la Eutanasia podrían ser:
Como vemos, el mar de preguntas que nos arrastra aún es grande, sin embargo, ya existe una cierta conciencia en nuestro tiempo para que ella sea aceptada de alguna manera, los valores se han ido transformando poco a poco y ya se está llegando a que algún día, no muy lejano, se apruebe el derecho a una muerte justa, en los términos aquí planteados. Los individuos están tomando más en serio su papel dentro de este momento histórico y se comienzan a preguntar sobre aspectos trascendentales en la existencia del ser. Sin embargo, los riesgos de que éste individuo sea absorbido y manipulado están latentes.
Como plantean los autores (4, 31-34) aún existen muchos aspectos indeterminados en torno a la Eutanasia, cabe mencionar algunos como la dignidad humana y la autonomía, el no tomar al ser humano desde un punto de vista eminentemente biológico, la calidad de la vida y la libertad de elección y no hay que olvidar la ambigüedad a la que se puede llegar con su eventual legalización.
La bioética está estrechamente ligada a la profesión médica; desde sus principios es parte indisoluble del actuar de los dedicados a este fin, tiene sus raíces en el juramento hipocrático que devino con ulterioridad en otros juramentos, reglamentaciones y principios que establecen normas de conducta.
Los principios básicos de la bioética son los siguientes:
1- No-maleficencia, no hacer un mal.
2. - La justicia, todos los seres humanos tenemos la misma dignidad, no hay discriminación justificable a la hora de prestar una atención sanitaria.
3. - La beneficencia, los conocimientos del profesional son para hacer el bien al paciente.
4. - Autonomía, el derecho del paciente a decidir muy ligado al proceso del consentimiento informado.
Montero(29) plantea el análisis del proceso de la Eutanasia bajo el prisma de la bioética y sus principios:
Desde el punto de vista de la no-maleficencia es fácil darse cuenta que quedaría vulnerado en el proceso de la Eutanasia. Quedarían incluidos tanto aquellos profesionales que dejan de hacer algo que hay que hacer en el caso de un enfermo con situación clínica determinada (ejemplo, no intervenir a una paciente con SIDA tras un accidente de tráfico que puede costarle la vida por el hecho de la enfermedad), como también aquellos profesionales que alargan la situación de un enfermo terminal con medidas extraordinarias proporcionadas o no, sin esperanza de curación, que causará sufrimiento añadido a ese paciente, recordemos que aquí hablamos de distanasia. El punto medio en esta situación sería la ortotanasia, en procesos reversibles aplicar medicina curativa, y en procesos terminales lo que se llama medicina paliativa.
Desde el segundo punto de vista, la justicia, quedaría vulnerado si se tomara en cuenta un diagnóstico para cambiar una decisión, como por ejemplo en una caso de paciente con SIDA, o con antecedentes penales.
Bajo el tercer principio, la beneficencia, clásico en la Medicina Tradicional, base del Juramento Hipocrático y los Códigos Deontológicos, se ampara la puesta de todos los conocimientos disponibles para el bien del enfermo, que va desde aplicar tratamientos necesarios para ayudar a vivir y hasta dónde aplicarlos para ayudar a morir con dignidad.
En cuanto al cuarto principio, la autonomía, es el principio que se ha plasmado en las cartas de los Derechos de los Enfermos muy asociado al proceso de consentimiento informado (cuanto se haga al enfermo debe de ser después de que haya dado su permiso libremente, tras haber recibido la necesaria y comprensible información).
Sería importante en casos donde un enfermo pueda tener dudas sobre su competencia el poder valorarlo mediante los criterios oportunos. Sin embargo, sería bueno comenzar por el principio de presunción de autonomía, porque la propia enfermedad puede ser un tiempo oportuno para clarificar y decidir sobre aspectos fundamentales de la propia vida. Los enfermos viven con más radicalidad la condición humana, la pobreza, la contingencia y la caducidad.
Por lo tanto habría que plantearse aquí hasta qué punto un enfermo en situación de gravedad desea acabar con su vida realmente, o por el contrario se trata de una demanda de atención sobre cuestiones colaterales que resultan aversivas, como puede ser el dolor, la ansiedad, o la pérdida de la autonomía. El conocer estos datos y buscar soluciones podría también acabar con muchas demandas de este tipo. La lucha por lograr condiciones de soporte y confort pueden reducir al máximo la posibilidad de que el enfermo plantee la eutanasia activa directa y voluntaria.
Potenciar a fondo nuestros recursos personales, técnicos, relacionales y sociales se ha convertido en un DEBER MORAL.
No olvidemos que una sociedad "Eutanásica" es aquella que desde sus estructuras y su funcionamiento acortan la vida de sus ciudadanos y más concretamente de los más vulnerables. A mayor vulnerabilidad de la población afectada, mayor responsabilidad del sistema y de los que lo componemos.
Por lo tanto es de vital importancia la corresponsabilidad en generar condiciones de posibilidad de una vida digna, en la línea de ofrecer alternativas que se contrapongan a la Eutanasia activa directa y voluntaria. Heidegger decía que el hombre es un "ser para la muerte", una manera de afirmar que estamos condenados a morir. Siendo esto esencialmente cierto, no quiere decir por ello que estemos condenados a morir de cualquier forma, sino que estamos obligados a crear esas condiciones que posibiliten un proceso vital significativo, lo que también incluye un significativo proceso de muerte. ¿Quién ha dicho que sea cierto que la mejor muerte es la rápida o la silenciosa? ¿Acaso no es legítimo plantearse la posibilidad y el deseo de realmente vivir el morir? Por lo menos deberíamos pensar en la posibilidad de ofrecerlo.
Según plantean Lauro(3), Kass(31) "se trata pues de vivir una vida llena de sentido, dar más vida a los días, no más días a la vida a toda costa".
La mayor parte del mundo no está todavía consciente del peligro que representa la Federación Mundial de Sociedades para el Derecho a Morir, una red internacional para promover la eutanasia. Alrededor de 29 organizaciones miembros de esta red están dedicadas a crear un clima de opinión favorable a la legalización de la Eutanasia y a llevarla a cabo en cualquier forma que pueda hacerla aceptable en sus respectivos países y una vez que la Eutanasia sea legalizada en cualquier parte, su aplicación puede extenderse a medida que se presenten las oportunidades.
Estamos siendo testigos de la construcción multinacional de una de aquellas "estructuras de pecado", de las que el Papa Juan Pablo II habló. Una pequeña estructura puede ser pasada por alto como insignificante, y cuando llega a alcanzar el tamaño de un rascacielos se acepta como parte del paisaje urbano.
Nuestra tarea es impedir la construcción de esta estructura a través de todo lo que esté a nuestro alcance, frenarla si fuera posible, desmantelarla, y, aún más, reemplazarla con algo auténticamente positivo. Si fracasamos, la probabilidad de que la Eutanasia tenga lugar a escala mundial, se convertirá en una certeza. Querámoslo o no, nosotros mismos tendremos tantas probabilidades de morir a manos de otro como por cualquier otra vía. Mientras más jóvenes seamos en estos momentos, más probable será que ello ocurra en el futuro. Como dice el refrán: "la vida que salves bien podría ser la tuya propia". (4)
6.1- La actual discusión sobre la Eutanasia.
Según Gómez, Ruiz, Ogallar y Rico (33) la discusión sobre la Eutanasia data de épocas remotas como ya hemos mencionado además anteriormente.
Estos autores plantean que la difusión del cristianismo trajo consigo un rechazo de la Eutanasia, un término desconocido por el Antiguo y el Nuevo Testamento, tanto conceptualmente como en su contenido. Condenará el suicidio y, por tanto, la Eutanasia por un triple motivo: atenta contra el amor debido a sí mismo, atenta contra la sociedad y atenta contra el derecho exclusivo de Dios sobre la vida del hombre. Esta es la argumentación de Santo Tomás.
En el siglo XIX se reanuda la polémica sobre la Eutanasia porque se constituye en Gran Bretaña una sociedad a favor de la Eutanasia voluntaria, que solicita la legalización de la misma. Ya en el siglo XX, con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial, son rechazados los primeros proyectos de ley que pretendían una legalización de la Eutanasia en Gran Bretaña y en algún estado de los Estados Unidos.
Expresan que a partir de los años setenta la discusión en torno a la Eutanasia comienza a ser más intensa, ya que inciden varios hechos concretos que fueron difundidos por los medios de comunicación social. Citan además algunos documentos considerados como un primer intento de legalización de la Eutanasia como fueron en primer lugar el famoso Bill of Rights americano o Carta de los derechos de los enfermos de los hospitales. En este documento, se cita el derecho "a rechazar el tratamiento en la extensión permitida por la ley y a ser informados de las consecuencias médicas de su decisión". En esta misma línea sería lógico situar la ley del estado de California, imitada después por otros estados americanos, y otros proyectos de ley (por ejemplo, el Caillavet de Francia): no pretenden legalizar la Eutanasia, sino afirmar el derecho del enfermo a poner límites a los tratamientos con medidas extraordinarias.
El famoso Manifiesto a favor de la Eutanasia, publicado en The Humanist (1975) y suscrito por varios premios Nobel y otras personalidades relevantes, da un paso adelante: " Nos declaramos, por razones éticas, a favor de la Eutanasia". El documento afirma que el individuo "tiene la libertad para decidir razonablemente su propia muerte"; "es cruel y bárbaro exigir que una persona sea mantenida viva contra su voluntad, rehusándole la liberación que desea". Finalmente, afirma con solemnidad que, "puesto que todo individuo tiene el derecho a vivir con dignidad..., también tiene el derecho a morir con dignidad".
En España acaba de constituirse la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) que, entre sus objetivos, pretende la legalización de la Eutanasia. Intenta conseguir "la promoción del derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida y a elegir, libre y legalmente, el momento y los medios para finalizarla". Según su fundador, DMD defiende el derecho del enfermo a no permanecer en vida por medios artificiales si no existen posibilidades razonables de recuperación.
Alcanza la discusión gran actualidad lo cual ha llevado incluso a varios países a su legislación como veremos más adelante.
6.2- Algunos casos notables de Eutanasia.
a) El caso de Karen Ann Quinlan probablemente sea el que más tinta ha hecho correr en estos últimos años. Esta fue una niña adoptada por sus padres, católicos practicantes, que permaneció en coma varios meses. Sus padres, aconsejados por un sacerdote, pidieron que la desconectasen de los aparatos para lo cual la dirección del hospital se negó. Posteriormente el Tribunal Supremo del Estado dio la razón a los padres y permitió la desconexión del respirador, pues "Karen Ann Quinlan tiene derecho a una muerte natural". Después de retirado los aparatos esta joven siguió viviendo y respirando automáticamente, nueve años más tarde Karen seguía viviendo: su cuerpo había adquirido una posición fetal y pesaba sólo 30 Kilos. Su cerebro seguía funcionando, aunque con lesiones irreversibles que desde el punto de vista médico fueran incompatibles con la vuelta a una vida personal.
b) El 15 de abril de 1982 fallecía en Bloomington, Indiana, un niño afectado por el síndrome de Down (mongolismo). Sus padres habían obtenido una orden judicial prohibiendo a los médicos alimentar y cuidar al niño, que había nacido con una fístula tráqueo-esofágica que le impedía ingerir alimento a no ser que se le realizara una intervención quirúrgica correcta. Éste era el único obstáculo para que el niño mongólico pudiese sobrevivir. El niño murió pocas horas antes de que se solicitase la intervención de la Corte Suprema de Washington. Mientras tanto, diez parejas se habían ofrecido a adoptar al niño, cuyos padres se negaban a que se le mantuviese en vida.
c) Un caso más antiguo es el del doctor Urs Peter von Haemmerli. que trabajaba en el servicio de gastroenterología en una clínica de Zurich y fue acusado de practicar la Eutanasia con enfermos terminales aplicándoles una solución a la que llamaba eufemísticamente hydratión. El doctor Peter von Haemmerli afirmó haber administrado el hydratión a 10-12 enfermos al año, justificando su comportamiento por la escasez de camas en su servicio. (4, 33)
6.3- Razones de un cambio de perspectiva.
Según Gómez, Ruiz, Ogallar y Rico (33) ¿Qué ha sucedido en el espacio de veinte años para que la palabra "Eutanasia", que era aún tabú durante el proceso de Lieja, sea hoy exigida con naturalidad y se afirme con énfasis que el individuo no sólo tiene un derecho de la vida, sino también a la muerte, que se contrataría en la admisión de esa práctica?
Son varios los factores que han influido en este importante cambio de mentalidad y de sensibilidad. Uno de ellos es el progreso de la medicina y en concreto sus técnicas de reanimación.
Hoy, los médicos, mediante el recurso a sofisticadas terapias, pueden prolongar de una forma irracional y desproporcionada el proceso de muerte de un paciente.
Las técnicas de reanimación consigue salvar la vida de víctimas de accidentes cardiovasculares, de tráfico, de complicaciones de anestesia..., pero con unos costes extraordinarios: son personas que pueden seguir viviendo, pero cuya corteza cerebral ha quedado seria e irreversiblemente dañada. Sobreviven en una existencia meramente biológica, con absoluta capacidad para establecer relaciones intrapersonales con los demás.
Otras causas que influyen en la mayor aceptabilidad social del hecho de la Eutanasia son: los altos niveles de secularización de nuestra sociedad, el rechazo de una moral heterónima y la afirmación: " únicamente el hombre es juez de sí mismo", el respeto hacia las opciones que cada individuo pueda tomar en relación con su propia vida y la falta de integración de la muerte dentro de los esquemas culturales de nuestra sociedad.
La Eutanasia con niños deficientes: Este es, probablemente, el punto donde con más claridad puede comenzar a experimentarse hoy el "efecto de ruptura de dique" en la pérdida de valoración de la vida humana como consecuencia de la aceptación legal de la supresión del embarazo.
Recientemente informaba la revista médica Jano que en el año 1982 se han dado en el estado de Nueva York 18 casos de fetos abortados en etapas tardías del embarazo y que "nacieron" con vida y en condiciones de seguir viviendo si se les hubiesen aplicado los procedimientos médicos existentes para casos de parto prematuro. Teniendo en cuenta el número de abortos anuales que se realizan en Norteamérica, puede calcularse que se dan anualmente unos 200 casos en que ya no se puede hablar únicamente de aborto, sino de infanticidio (o de Eutanasia, ya que a veces tales fetos / niños nacen con lesiones provocadas por la misma técnica abortiva que ha sido utilizada). El tema de cuáles son las atenciones que deben prestarse al recién nacido con anomalías o malformaciones está hoy sometido a un debate creciente. (4, 34, 35)
Estas causas consideramos que son las razones que han influido en el
cambio de perspectivas con relación a la Eutanasia.
6.4- La Eutanasia libremente elegida.
Existen casos en que es el propio enfermo el que solicita que se ponga fin a su existencia, incluso en casos en que previamente ha suscrito (en plenitud de sus facultades físicas y mentales) un testamento pidiendo la eutanasia.
En estos casos, según Vázquez Cruz (4) habría que tener en cuenta los siguientes datos:
a) Hasta qué punto esta petición es firme y representa su auténtica voluntad, o más bien, es consecuencia del paso por algunos de los estados de ánimo por los que atraviesa el enfermo durante su última enfermedad.
b) Debe insistirse en el posible trasfondo de frecuentes peticiones de Eutanasia. Como una llamada en clave, a través de la cual el paciente intenta llamar la atención de los que le rodean, pedir un calor y un apoyo humano que no se le están prestando.
c) Finalmente hay que referirse a los dolores insoportables que pueden afectar al paciente y ser la causa que desencadene su petición de Eutanasia.
El problema puede ser especialmente agudo en los casos de personas no creyentes, para los que no existe un destino trascendente del hombre ni un Dios del que se ha recibido la vida como un don.
Sin embargo, desde una ética de fundamentación puramente humana existen dos importantes argumentos en contra de esa práctica:
La tesis de la autonomía, invocada en apoyo de la legalización de la Eutanasia a petición del paciente, y como la única aceptable en un estado laico y pluralista parece bastante simplista. Los partidarios de la Eutanasia tienen asimismo una solución preconcebida al problema, en función de su concepto del hombre y de la vida humana
Se actúa como si la ley, remitiendo a cada uno a su propia autonomía, no adoptara ninguna solución preconcebida. Un argumento sin duda engañoso. La legislación de una forma cualquiera de Eutanasia es como inscribir en un texto jurídico una visión antropológica --una concepción de la dignidad-- muy concreta e imponérsela a todos. La afirmación del valor incondicional y de la dignidad ontológica de toda vida humana no reviste un carácter más confesional que la afirmación de la ausencia de su valor intrínseco. Sostener que "la vida humana fundamenta la dignidad" no es menos neutro, filosóficamente hablando, que decir que "la dignidad fundamenta la vida humana".
Consentir en la Eutanasia, aunque sea exclusivamente para legitimar la autonomía del paciente afecta al conjunto social.
La legalización de la Eutanasia a petición del paciente, lejos de remitir pura y simplemente al ámbito de la autonomía personal, afecta a los fundamentos mismos de la sociedad y, por ello, implica a todos los ciudadanos.
"Ceder por compromiso en el concepto de vida, en su valor objetivo y en la incompetencia del hombre para suprimirla, es pagar un precio social demasiado alto y el compromiso carece de interés". (4)
La Iglesia Católica Romana, la Luterana y la Episcopal han emitido declaraciones formales opuestas a la Eutanasia y al suicidio asistido. Los grupos de fe Evangélica y Fundamentalista se cree que están también en desacuerdo con estas prácticas. La Asociación Unitaria - Universalista, un grupo liberal, emitió una declaración en 1988 a favor de la Eutanasia y, si hay condiciones adecuadas, del suicidio asistido. Declaraciones similares han sido hechas por la Iglesia Unida de Cristo y la Iglesia Metodista. Las otras Iglesias parecen divididas en este punto. La mayoría de cuerpos religiosos no se oponen a la eutanasia pasiva que no es más que dejar que la muerte se produzca de una manera natural sin aplazarla ni acelerarla.(23, 33)
7.1- Postura Moral Católica.
El Santo Oficio condenó en tiempos de Pío XII la Eutanasia practicada en tiempos del nacionalsocialismo alemán, que condenó a muerte a tantos "a causa de sus deficiencias físicas y psíquicas", que fueron considerados como "carga y obstáculo para el progreso y el desarrollo de la nación" (22 febrero 1941).
El Papa Pacelli consideró legítima la Eutanasia indirecta: "si la administración de narcóticos produjese por sí mismos dos efectos distintos: por una parte, el alivio de los dolores, y por otra, la abreviación de la vida, entonces es lícito"(24 febrero 1957).
El Vaticano II, en su constitución Gaudium et spes, condenó la Eutanasia dentro de una lista de distintos atentados contra la vida humana. Su condena fue extremadamente dura: "son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador"(GS 27)(33)
7.2- La Congregación para la Doctrina de la Fe.
Existe un documento reciente de la Congregación (36) en el que se expresa la postura de la Iglesia en el tema de la Eutanasia.
Los puntos fundamentales son los siguientes: clara afirmación de la inviolabilidad de la vida humana: "nadie puede atentar contra la vida de un inocente... sin violar un derecho fundamental, irrenunciable e inalienable"; se reconoce que no existe, ni por parte del médico ni por parte del paciente, la obligación de prolongar la vida de éste. Se insiste en el riesgo de una terapia médica que se pueda convertir en "un tecnicismo que corre el peligro de hacerse abusivo"; en vez de los términos clásicos de "medios ordinarios y extraordinarios", utiliza los términos más adecuados de medios "proporcionados" y "desproporcionados"; se declara, por tanto, "lícito contentarse con los medios normales que la Medicina puede ofrecer". Esta no-utilización de las terapias desproporcionadas no equivale al suicidio y que la Eutanasia debe situarse en un marco que habrá de tenerse en cuenta: la
dificultad de la sociedad actual para asumir e integrar el
hecho de la muerte, y la del hombre actual para aproximarse al enfermo terminal
y acompañarle en sus angustias y sufrimientos(11,36)
8.3- El cristiano y la Eutanasia.
La fe del creyente de Jesús le habla de la vida como un don que ha recibido de las manos de Dios. Para ellos el sufrimiento y la muerte no son un vacío carente de sentido, respeta su propia vida siempre como un don, del que no podemos últimamente disponer y que entregamos confiadamente a su providencia, que no nos la quita, sino que nos la devuelve convirtiéndola en una existencia que ya nunca se acabará. La Eutanasia pues, va en contra del cristiano.(4,11)
a) Holanda: es el primer país en el mundo donde la Eutanasia se practica abiertamente. No es permitido por estatuto, pero la ley acepta una defensa normal de doctores que han adherido a las pautas oficiales. Ha sido despenalizada en algunos casos desde el pasado 1 de abril del 2000, día en que entró en vigor la nueva ley.
Según la nueva normativa –que no elimina los delitos de Eutanasia y suicidio asistido–, los pacientes terminales afectados por «sufrimientos insoportables» podrán ser ayudados, si lo quieren, a morir por sus médicos, que deberán atenerse a medidas concretas.
Quien practique la Eutanasia deberá estar persuadido de que el paciente «ha hecho una elección voluntaria y bien meditada». El médico antes de aceptar la petición, deberá consultar con un colega independiente que podrá dar su consenso por escrito sólo tras haber verificado las condiciones del paciente.
La ley reconoce la validez de una declaración escrita en la que se expresa la intención de recurrir a la eutanasia, incluso en el caso en el que el paciente no sea ya capaz de decidir.
A partir de los dieciséis años será posible pedir la eutanasia. De los 12 a los 16 años, es necesaria la aprobación de los padres. El respeto de todas las condiciones necesarias será verificado por comisiones de vigilancia integradas por tres especialistas en materia legal, médica y ética. (37, 38)
b) Bélgica: legalizó la Eutanasia en 16 de mayo de 2002. Su vigencia se inició el 22 de septiembre de 2002. Fue derivada de una directriz emanada por el Comité Consultivo Nacional de Bioética de aquel país. La ley belga es más restrictiva que la holandesa. Una diferencia fundamental es la garantía del anonimato presente en la legislación belga. Otra es la exclusión de la posibilidad de menores de 18 años solicitar este tipo de procedimiento.
En Bélgica es dada la garantía de que una persona que no tenga recursos pueda tener a su disposición los medios fornecidos por el Estado para la realización de la Eutanasia.
Una situación prevista es la posibilidad de solicitud de Eutanasia por una persona que no este en estado terminal, en este caso será necesaria la participación de un tercero médico para dar su opinión sobre el caso.
Todos los procedimientos son revistos por un comité especial que avala que los criterios legales fueran efectivamente cumplidos. (39)
c) Colombia: Cuando un médico lleva a cabo esta ayuda puede acusársele de homicidio, se llama homicidio por piedad y tiene cárcel de 6 meses a tres años. (Ley 2241 art. 3261. Cgo. Penal Colombiano). Es el único país de América Latina que posee un fuerte movimiento por el Derecho a morir con Dignidad, creado en 1979 por Beatriz Kopp de Gómez. (40)
d) España: La Eutanasia y el suicidio asistido constituyen crímenes. El auxilio a una persona que desea suicidarse puede tener una pena de 6 meses a 6 años de prisión. (41)
e) Canadá: Los jueces tienen autoridad para revertir sentencias que consideren que no están de acuerdo con el código de derechos humanos del país, por lo que pueden minimizar las condenas "si se trata de muerte por piedad".(42)
f) Uruguay: Legalizó la Eutanasia en el 1934 en "homicidio piadoso" en el artículo 37 del capítulo III del Código Penal Uruguayo pero con las condicionantes siguientes: 1-Tener antecedentes honorables, 2- Ser realizada por motivos piadosos y 3- La víctima debe hacer reiteradas súplicas al respecto.
Destacamos que en el artículo 315 de ese mismo Código, esto no se aplica al "suicidio asistido", es decir, cuando una persona auxilia a otra a suicidarse, esto constituye un delito, sin posibilidad de perdón judicial.(43)
g) California- EU: En abril de 1996 el juez Stephen Reinhardt del Tribunal de Apelación de Los Angeles, California, estableció que la Constitución Americana garantice el derecho al suicidio asistido a todo paciente terminal.(44)
h) Brasil: Es considerado homicidio, pero se está tramitando en el Senado Federal, un proyecto de ley 125/96, que está siendo elaborado desde el 95, estableciendo criterios para la legalización de la "muerte sin dolor". También se está tramitando un Anteproyecto de ley que altera los dispositivos del Código Penal y da otras providencias.(45)
i- Australia: Fue aceptada por una ley que estuvo en vigor desde el 1ero de julio de 1996 hasta el 24 de marzo del 97, "ley de los derechos de los pacientes terminales" que autorizaba la Eutanasia activa, actualmente fue derogada.(46)
j- Argentina: Esta forma de "Homicidio Eutanásico" no está contemplada en el Código Penal Argentino. Dicho Código no considera al suicidio como un delito pero sanciona con pena de prisión de 1 a 4 años a quien instigara o ayudara a otro a cometerlo y el acto se hubiese tentado o consumado. (Art. 83) (47).
k- CUBA: Se considera en el código penal homicidio.
l- La Asociación Médica Mundial reafirma su oposición a la Eutanasia: La postura favorable de Holanda ha quedado aislada.
Aunque le ley lo permita en su última Asamblea, celebrada en Washington a comienzos de octubre, la Asociación Médica Mundial se ha vuelto ha declarar en contra de la Eutanasia, por considerar que "vulnera los principios éticos básicos de la profesión médica" y ha pedido a todos los médicos y asociaciones médicas que no participen en la Eutanasia "incluso aunque las leyes nacionales lo permitan". La resolución ratificada por la Asamblea General, se aprobó el año pasado en el Consejo de la Asociación formada por 18 miembros, que es el órgano que propone las medidas a adoptar por la Asamblea en sus reuniones anuales. El debate fue muy tenso por la posición de Holanda, de la que Asociación Médica fue la única que votó en contra de la resolución. En este sentido, el presidente del Consejo, Ramdoph Smoak, señaló que "está claro que los países del mundo representados en el Consejo se oponen inequívocamente a la Eutanasia, con una sola excepción". (48)
Cuando reflexionamos sobre un tema que implica connotaciones éticas o morales es difícil sustraerse a la influencia que nuestras propias experiencias han ejercido sobre nuestro modo de pensar y cuando el problema es esencialmente humano, cuando afecta a seres de carne y hueso, se hace casi imposible atesorar permanentemente una opinión que no se vea condicionada o modificada por las vivencias de las personas queridas que nos rodean.
El tema presenta dos perspectivas bien diferenciadas. Por una parte, la decisión personal e intransferible del paciente. Por otra, el derecho de extraños, sean o no especialistas médicos, a decidir sobre la vida del prójimo. No nos referimos a la disyuntiva de prolongar artificialmente la vida de un enfermo en fase terminal sin posibilidad de recuperación, sino al caso de quien se siente arrogado del derecho a matar a alguien sin su consentimiento expreso para evitarle sufrimientos, prejuzgando las expectativas sobre la calidad de vida futura del paciente.
Conviene ser extremadamente respetuoso con aquello que se refiere a las cuestiones límite de la existencia humana. y la muerte es, sin duda, una de ellas. También resulta ineludible deslindar las cuestiones morales de las jurídicas, que tan frecuentemente se confunden enturbiando el debate y ahuyentando la claridad conceptual.
Las discrepancias éticas derivan de las diferentes y contrapuestas concepciones acerca de la vida humana y de su dignidad. No posee el mismo valor la vida para quien la concibe como un don de Dios indisponible para el hombre que para quien la considera una mera propiedad inmanente a ciertos seres. Incluso sin apelar a la religión, quienes confieren un valor intrínseco y una elevada dignidad a la vida humana, rechazan la legitimidad moral de la Eutanasia.
La Eutanasia no se limita al ámbito de la conciencia personal del suicida sino que involucra a la sociedad y a las profesiones sanitarias que, en lugar de consagrarse a la defensa de la vida y de la salud, se alían con la muerte. La proscripción jurídica de la Eutanasia deriva del imperativo de no matar. Y el consentimiento de la víctima no hace desaparecer la responsabilidad criminal.
Prestar servicios al moribundo, acompañarle en sus últimos días con los auxilios de la Medicina Paliativa es una acción humanamente excelente y de alta calidad profesional. Pero matarle es robarle uno de los momentos estelares de la vida: una buena muerte completa la vida, la buena muerte es una de las experiencias más importantes que se nos dan.
La prohibición absoluta de matar a los enfermos es, para todos, una fuerza moral maravillosa e inspiradora, que nos salva a todos, pacientes, médicos y sociedad, de los efectos perversos de la compasión, de ella nace la Medicina Paliativa.
La sociedad que no sabe integrar con naturalidad y humanidad la muerte, no sabe cómo tratar y apoyar a sus enfermos y moribundos, es incapaz de descubrir el hondo sentido humano que puede tener el hecho del morir, por lo que se hace necesario crear una sensibilidad nueva y reintroducir el hecho de la muerte en nuestras coordenadas vitales. Creemos que éste es el auténtico camino para abordar toda la grave problemática de una civilización que ha aprendido muchísimas cosas, pero que ha olvidado cómo poder morir humanamente.
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5- Eutanasia. http://campus.fortunecity.com/clemson/493/jus/m12-011.htm
6- Vega Gutiérrez Javier. Eutanasia. Aclaraciones terminológicas. www.arvo.net/includes/documento.php?ldDoc=3789& ldsec=647
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Bibliografía.
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Autores:
Dra. María Dolores Castillo Menéndez.*
Dra. Ana Dolores López Marquet.**
Dra. Marlene Curbelo Alonso.***
* Especialista de 2do grado Dermatología. Profesora Auxiliar. Master en
Educación.
** Especialista de 1er grado en Dermatología.
***Especialista de 1er grado en Dermatología y en MGI. Profesor Instructor.
AUTOBIOGRAFIA

Dra. María Dolores Castillo Menéndez
Me gradué de médico en el año 1975 y fui ubicada en enero de 1976 en el regional Trinidad, que pertenecía a Villa Clara. Allí me desempeñé como dermatóloga del regional Escambray hasta que se produjo la división política administrativa y pasé al Hospital Regional de Cienfuegos ocupando el cargo de jefa de servicio hasta 1978.
Del 1979 hasta 1981 realicé la especialidad de Dermatología en el Hospital ¨ Calixto García ¨ de la Ciudad de la Habana. Fui seleccionada en varias ocasiones trabajadora destacada y vanguardia del servicio y del centro. Condecorada además por la dirección de los chequeos médicos del SMO.
A finales de 1981 regresé a la ciudad de Cienfuegos como especialista de I grado en Dermatología. En 1982 salí vanguardia provincial recibiendo un viaje de estímulo en junio de 1983 a la antigua Unión Soviética y a Polonia.
En el mes de agosto salí a cumplir Misión Internacionalista en la hermana República de Angola, fui seleccionada jefa del grupo médico de la provincia de Kuito, Bié, cargo que desempeñé hasta el cumplimiento de mi misión. Seleccionada en varias ocasiones Vanguardia del equipo médico, premiada por trabajos científicos presentados en la Provincia y a nivel Nacional y galardonada por la parte angolana en reiteradas oportunidades.
Regresé a finales de 1985 incorporándome a trabajar en mi centro laboral. A lo largo de los años me he mantenido vinculada a la investigación y docencia médica, recibiendo diferentes estímulos y reconocimientos. Adquirí la categoría Instructor en 1987 y de Especialista de II grado en Dermatología en 1990.
En 1995 salí electa Presidenta de la Filial de la Sociedad de Dermatología, cargo que aún ostento.
En 1997 realizamos una Jornada Científica Territorial- Nacional de Dermatología, de la cual fui la presidenta, con muy buenos resultados.
Del 1997 hasta el 2000 estuve de Colaboración médica en Mozambique. Allí me desempeñé como médico, docente e investigadora, recibiendo varios reconocimientos.
En 2002 realicé exitosamente el ejercicio para profesor Asistente.
Del 2002 al 2004 realicé con éxito la Maestría en Educación y diferentes diplomados de Metodología de la Investigación, de Ensayos clínicos, de Docencia Médica, etc. En este curso escolar del 2004 pasé a ocupar el cargo de Jefa de cátedra y profesora principal de la asignatura donde me desempeño actualmente.
En junio de 2005 hice el ejercicio para profesor Auxiliar.
. Vocal: 6.
. Secretaria: 7.
. Presidenta: 4.
Tribunal en encuentro de: Conocimientos Territoriales, Encuentro Científico
Provincial de Mujeres Creadoras, en Reunión Científica Anual y FCT, Jornadas
Territoriales, Jornada científica 15 aniversario, etc.
. Miembro Titular de la Sociedad Cubana de Dermatología y Presidenta de la Filial de Cienfuegos.
. Miembro adjunto de la Sociedad de Higiene y Epidemiología.
. Miembro adjunto de la Sociedad de Neurociencia.
CIENFUEGOS, CUBA.
2006.
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