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Sindrome de Torch: Toxoplasma, Herpes, Citomegalovirus y Rubéola



Partes: 1, 2, 3

    1. Virus linfotrópico T
      humano tipo I/II
    2. Epidemiologia
    3. Patogenia
    4. Cuadro
      clínico
    5. Diagnóstico
    6. Sindrome
      de Torch
    7. Toxoplasmosis
    8. Rubeola
    9. Citomegalovirus
    10. Herpex
      simple
    11. Referencia
      bibliográficas
    12. Anexos

    VIRUS LINFOTRÓPICO T HUMANO TIPO
    I/II

    (HTLV I/II)

    La identificación del primer retrovirus capaz de
    producir una leucemia en animales fue
    documentada en 1910 por el Dr. Roux que demostró el papel
    de un retrovirus en el desarrollo de
    la leucemia en pollos y por ello fue designado retrovirus de la
    leucemia aviar. Si bien, no fue hasta la década de los 50
    cuando el campo de la retrovirología adquirió de
    nuevo interés
    culminando con el hallazgo de un número de retrovirus como
    agentes causales de leucemias en animales así como de
    otros procesos no
    tumorales, como aplasia e inmunodeficiencia.

    A finales de la década de los 70 y principios de los
    80 se descubre el primer retrovirus causante de un tipo
    particular de leucemia linfoma T en el hombre y
    por ello se le designó virus de la
    leucemia/linfoma T humana (HTLV-I). Más
    tardíamente, se describieron otros retrovirus,
    esencialmente el HTLV-II que posee una homología en
    secuencia nucleótida de un 60% al compararse con el HTLV-I
    y finalmente, el virus de la inmunodeficiencia adquirida
    (VIH).

    Los virus linfotrópicos; T tipo I (HTLV-I) y tipo
    II (HTLV-II) fueron los primeros retrovirus identificados en
    seres humanos, en 1980 y 1982, respectivamente1, 2. El HTLV-II se
    aisló en 1982 a partir de una línea celular de un
    bazo procedente de un paciente que había sido
    diagnosticado de tricoleucemia en una forma variante T. Debido a
    que tal proceso no se
    halla establecido ni reconocido como entidad, es muy probable que
    el paciente se hallara afecto de otro procesos linfoproliferativo
    T.

    1.-
    EPIDEMIOLOGÍA:

    Estudios serológicos iniciales demostraron que
    el HTLV-I es endémico en Japón, especialmente en la región
    Sudoeste y en poblaciones de ancestro africano de las islas del
    Caribe. Durante la década de los 80 y principios de los
    90 se ha demostrado que este retrovirus se halla mucho
    más extendido, documentándose una seroprevalencia
    alta así como su patología asociada en:
    África Central y Oeste, Irán -en particular en
    una población judía emigrante de
    Israel-,
    Sudamérica -especialmente en Brasil,
    Perú, Chile, Colombia y en
    menor proporción en Argentina y Venezuela,
    Melanesia y, en poblaciones emigrantes de estos lugares a
    Europa y Estados Unidos
    (1, 3). No existe un foco evidente en Europa
    aunque es probable que el virus se halle en algunos
    países tales como Rumania. En España,
    el HTLV-I y la LLTA se han observado, esencialmente, en unos
    pocos pacientes de origen latinoamericano.

    En el Perú, la infección por HTLV-1
    afecta particularmente a ciertas etnias y a grupos que
    constituyen poblaciones de riesgo para
    enfermedades de
    transmisión sexual. En un estudio peruano sobre la
    prevalencia de la infección por HTLV-1 en mujeres
    asintomáticas, se notificaron tasas de 1,3% en la
    población quechua de Ayacucho y de 3,8% tanto en la zona
    norte de Lima como en Chincha, donde predominan los pobladores
    mestizos y con ascendientes de raza negra respectivamente.
    Aunque existen pocos datos
    publicados al respecto, se ha reportado la presencia de HTLV-1
    en población aymara (1,8%) y en personas nativas de la
    selva (0,9%). Dieciséis por ciento de la primera
    generación de inmigrantes japoneses en el Perú es
    seropositiva para HTLV-1, aunque la prevalencia decae en las
    generaciones siguientes. A nivel de gestantes
    asintomáticas de Quillabamba, la tasa reportada de
    infección por HTLV-1 es de 2,3%. En un estudio de
    vigilancia de enfermedades virales en
    inmigrantes a Milán, Italia, se
    encontró infección por HTLV-1 en 6 de 167
    personas VIH-positivas y en 2 de 226 mujeres embarazadas. Seis
    de las 8 personas positivas para HTLV-1 fueron de origen
    peruano y los análisis filogenéticos demostraron
    que estas personas muy probablemente se habían infectado
    con HTLV-1 en el Perú.

    Se calcula que en el mundo hay de 11 a 20 millones de
    personas infectadas con HTLV II. En Latinoamérica con una población de
    359 millones se supone que tiene de 3'7 a 7'4 millones de
    infectados, y entre 1% y 2% como tasa de
    infección.

    El HTLV-II posee una distribución mundial muy diferente al del
    HTLV-I. Es endémico en tribus amerindias de América del Sur y Central en donde la
    seroprevalencia puede alcanzar niveles de hasta un 30%
    así como en pigmeos africanos del Zaire y
    Camerún. En países desarrollados el HTLV-II se
    detecta casi exclusivamente en drogadictos, en su
    mayoría coinfectados con VIH.

    2.-TRANSMISIÓN

    La transmisión de HTLV-1 ocurre a
    través de tres vías:

    Transmisión madre-niño:
    ocurre principalmente a través de la lactancia
    materna dado que la infección intrauterina y la
    perinatal han sido reconocidas como eventos
    infrecuentes. Las tasas reportadas de transmisión de
    HTLV-1 a través de lactancia materna fluctúan
    entre 5,7 y 37,5%, dependiendo de factores como la edad
    materna, la duración de la lactancia y la carga proviral
    materna. En el Perú, la lactancia materna es una
    práctica extendida y probablemente representa la
    principal vía de transmisión de este
    virus.

    Algunos datos sugieren que la transmisión
    madre-niño puede también relacionarse con la
    enfermedad asociada a HTLV-1 de la madre.
    En regiones hiperendémicas de Japón, la
    suspensión de la lactancia materna ha disminuido
    significativamente la tasa de infección en hijos de
    madres portadoras de HTLV-1, demostrándose la
    efectividad de esta medida en la prevención de la
    transmisión intrafamiliar de HTLV-1. En entornos como el
    nuestro, donde las limitaciones socioeconómicas muchas
    veces impiden una lactancia artificial segura, esta
    recomendación debe ser cuidadosamente
    individualizada.
    En un estudio piloto que evaluó el desarrollo
    neurológico de hijos de madres seropositivas para
    HTLV-1, no se encontró diferencias significativas entre
    10 hijos seropositivos para HTLV-1 y 38 hijos seronegativos con
    una edad promedio de 45 meses.

    -Transmisión por transfusiones
    sanguíneas:
    El riesgo de transmisión de
    HTLV-1 a través de sangre completa
    contaminada se ha estimado entre 50 y 60%. El riesgo disminuye
    cuando la sangre se mantiene almacenada más de una
    semana No se ha descrito la transmisión del virus a
    través de la transfusión de componentes
    acelulares. Desde el año 1999, el despistaje de la
    infección por HTLV-1 en donantes se ha convertido en
    parte de los procedimientos
    de rutina en todos los bancos de
    sangre del Perú. La transmisión a través
    de agujas contaminadas es poco efectiva en el caso de
    HTLV-1. 

    -Transmisión sexual: La
    infección por HTLV-1 puede ser considerada como una
    enfermedad de transmisión sexual (ETS). El virus ha sido
    aislado en el semen y secreciones cervicales de personas
    infectadas 47 y la infección es más frecuente en
    grupos de riesgo para ETS. En un estudio de trabajadoras
    sexuales peruanas, se encontró una incidencia media
    anual de HTLV-1 de 1,6%. El uso regular del condón
    disminuye significativamente la tasa de transmisión
    sexual de HTLV-1.

    Las Vías de Transmisión del
    HTLV-II son similares a los del HTLV-I si bien, debido a
    que su distribución es muy diferente a la del HTLV-I, el
    uso de jeringuillas y transfusión son las principales
    vías para la transmisión del HTLV-II.

    3.-PATOGENIA

    El HTLV-I es un retrovirus especial en el
    sentido de que no posee oncogén como los agudos ni
    tampoco se integra en un sitio clave del genoma como ocurre con
    los crónicos. Si bien la integración del HTLV-I es clonal en un
    tumor en particular, varía el punto donde se inserta de
    un tumor a otro. Aunque se desconoce el mecanismo por el cual
    el HTLV-I actúa, se cree que éste es a distancia
    ("trans-acting") mediante su secuencia px o tax que da lugar a
    la disregulación y activación de una serie de
    genes celulares tales como los que codifican para diferentes
    interleukinas (IL) básicamente: IL-2, IL-3 y IL-6,
    factores de necrosis tumoral (TNF), oncogenes celulares
    (c-mié, c-fos) etc. Asimismo se ha especulado que el tax
    en las primeras fases de leucemogénesis interfiera con
    mecanismos de reparación de ADN celular
    dando lugar a una inestabilidad cromosómica. Un punto
    importante a considerar es el de que, si bien el HTLV-I es el
    primer factor inicial desencadenante de la leucemia linfoma T
    del adulto (LLTA), no es suficiente "per se" para su
    desarrollo, ya que sólo un 0.5-1% de portadores del
    virus desarrollan leucemia. Es necesario el concurso de
    factores secundarios que, en la actualidad, son desconocidos.
    El sistema
    inmunitario del individuo
    parece jugar, asimismo, un papel importante ya que se ha
    demostrado que individuos infectados por el HTLV-I poseen
    clonas citotóxicas anti-HTLV-I capaces de eliminar
    células
    infectadas por dicho retrovirus.

    La LLTA es un síndrome linfoproliferativo
    maduro T que podría catalogarse dentro de los
    síndromes leucemia/linfoma o linfomas T con
    expresión leucémica. Con gran frecuencia los
    pacientes manifiestan un cuadro leucémico, si bien el
    origen del tumor sea probablemente nodal. De acuerdo a las
    manifestaciones clínicas se distinguen: la forma
    leucémica (75% de los casos) que incluye tres
    modalidades: aguda (65%), crónicas y latentes (10%) y la
    forma linfoma sin expresión leucémica (25%) (4).
    La hipercalcemia es un rasgo clínico
    característico y es el resultado de la producción de una proteína similar
    a la hormona paratiroidea secretada por las células
    infectadas por el HTLV-I. El curso clínico es agresivo
    con refractariedad al tratamiento.

    El cuadro morfológico de sangre
    periférica es típico en la LLTA. Suele observarse
    pleomorfismo en cuanto al tamaño celular y contornos
    nucleares, siendo el linfocito "en flor" con un núcleo
    marcadamente irregular la forma celular más
    típica.

    Por el contrario, no existe un patrón
    histológico único asociado a la LLTA, por lo que
    en la clasificación REAL la LLTA se define por la
    presencia del retrovirus. En el ganglio la infiltración
    es difusa y el pleomorfismo, al igual que en sangre
    periférica, es marcado El patrón difuso mixto con
    presencia de células de varios tamaños es el
    más habitual, pero también puede manifestarse
    como un linfoma de células grandes,
    inmunoblástico o incluso de células
    pequeñas. Han sido documentados, infrecuentemente, casos
    con un patrón "Hodgkin's like" y/o de linfoma
    anaplásico. El patrón histológico de la
    piel no es
    específico en la LLTA igual que ocurre en el ganglio
    linfático. En general, se observa una
    infiltración dérmica por linfocitos de
    núcleo irregular, pero puede hallarse presente
    epidermotropismo con un patrón similar al de la micosis
    fungoides lo cual plantea problemas de
    diagnóstico diferencial con linfomas
    cutáneos T.

    El inmunofenotipo es el de un linfocito T maduro
    (TdT-, CD2+, CD5+, CD7-) con baja expresión del CD3 y,
    en la mayoría de los casos, CD4+, CD25+. Este
    último marcador, que detecta el receptor alfa de la
    IL-2, resulta de la infección por HTLV-I tanto en
    portadores como en enfermos con leucemia.

    No existe una alteración citogenética
    única en la LLTA si bien la presencia de cariotipos
    complejos es frecuente en las formas agudas y linfoma el HTLV-I
    se halla integrado de forma clonal en todos los casos de LLTA,
    lo cual corrobora su papel etiológico primario en el
    desarrollo de la neoplasia; el receptor de células T
    (RCT) se halla reordenado.

    Al contrario que el HTLV-I, se desconocen enfermedades
    oncológicas asociadas al HTLV-II
    habiéndose demostrado solamente que este retrovirus
    podría estar vinculado a unos pocos casos de
    síndromes linfoproliferativos.

    4.-CUADRO CLÍNICO

    Aunque casi todos los individuos infectados permanecen
    asintomático, el impacto de la infección viral en
    áreas endémicas es significativo porque el
    HTLV-I es el agente etiológico de dos condiciones
    bien definidas:

    Leucemia/linfoma de células t del adulto
    (ATLL):
    La relación entre el HTLV-1 y ATLL fue
    identificada al aislarse el virus integrado en células
    neoplásicas 1,2, 4. ATLL es clásicamente una
    forma de leucemia de curso agudo con pobre espuesta a
    quimioterapia que afecta principalmente a varones entre los 50
    y 60 años, aunque en otras áreas el promedio de
    edad es menor. Se han descrito también formas menos
    agresivas cuyo comportamiento clínico semeja el de un
    linfoma, de curso más bien crónico y con
    compromiso dérmico extenso.
    En áreas hiperendémicas de Japón, el
    riesgo estimado de desarrollar ATLL es entre 2 y 4%, mientras
    que en Jamaica el riesgo es 4% para aquellos que hubiesen
    adquirido la infección antes de los 20 años. Se
    postula que estas diferencias podrían estar relacionadas
    con la vía de transmisión. En el Perú, se
    estima que 10% de los casos de linfoma no Hodgkin están
    asociados con HTLV-1.

    -Paraparesia espástica tropical
    (PET): El término PET fue propuesto en 1969 para
    describir un cuadro neurológico de etiología
    entonces desconocida, observado inicialmente en áreas
    tropicales y caracterizadas por paraparesia crónica
    progresiva. En 1985, se reconoció la asociación
    entre dicha entidad clínica y la infección por
    HTLV-1, proponiéndose posteriormente como nueva
    denominación «mielopatía asociada a
    HTLV-1/paraparesia espástica tropical». En el
    Perú, los informes de
    casos de PET asociada a HTLV-1 comenzaron a aparecer a fines de
    los años ochenta. A diferencia de ATLL, PET suele
    presentarse con más frecuencia en mujeres. La edad
    promedio al inicio de los síntomas es de 45 años
    y más de la mitad de los pacientes han nacido o vivido
    en regiones andinas.
    No todos los cuadros de PET (definidos de acuerdo con los
    criterios diagnósticos propuestos por la
    Organización Mundial de la Salud) se asocian a
    HTLV-1. La proporción varía de acuerdo con la
    región geográfica: en Colombia, esta
    asociación se da en 87% de los pacientes con PET; en el
    Perú, en 55 a 65% de estos casos y en México, menos de 1% de los casos de PET
    se asocian con HTLV-1 (J. Sotelo, datos no publicados,
    Instituto Nacional de Neurología, Ciudad de
    México). Una de las hipótesis más aceptadas establece
    que la patogénesis de PET se basa en mecanismos
    inflamatorios. Se ha propuesto que múltiples citoquinas
    son liberadas en respuesta a la presencia de proteínas virales en la superficie de
    linfocitos infectados, lo cual genera inflamación crónica y daño
    tisular.

    Este proceso afectaría selectivamente la
    porción media dorsal de la médula espinal, dando
    lugar a la aparición gradual y progresiva del cuadro de
    paraparesia simétrica con signos de
    compromiso piramidal. En un estudio en el Perú en el que
    se compararon los hallazgos neurológicos de trabajadoras
    sexuales con y sin infección por HTLV-1, no se pudo
    distinguir a las mujeres infectadas basándose en un
    examen neurológico clásico. Sin embargo, en la
    evaluación cuantitativa de espasticidad,
    las mujeres seropositivas para HTLV-1 tuvieron niveles
    significativamente mayores.

    En una minoría de casos, los síntomas
    neurológicos progresan rápidamente por factores
    no del todo aclarados, entre los cuales se ha postulado la
    mayor edad al inicio de los síntomas, los títulos
    mayores de anticuerpos contra HTLV-1 y la carga proviral
    elevada. De acuerdo con un estudio peruano, 21,5% de los
    pacientes con PET presentaron una progresión
    rápida, definida como pérdida de la función
    motora antes de los dos años del inicio de los
    síntomas neurológicos. En este estudio, la edad
    promedio al inicio de los síntomas de los progresores
    rápidos fue mayor que la de los progresores lentos (52
    años frente a 44 años, respectivamente, p
    <0,001). 
    Los pacientes con PET presentan con frecuencia alteraciones del
    sistema genitourinario. En forma temprana, aparecen
    dificultades para iniciar la micción y en los casos
    más severos puede observarse retención urinaria e
    infecciones urinarias a repetición, siendo estas
    últimas un evento frecuente en la historia clínica de
    pacientes con PET.

    No existe consenso en cuanto al mejor tratamiento para
    esta enfermedad. Se ha informado que el uso prolongado de
    esteroides sistémicos ofrece un beneficio marginal 75 y
    recientemente ha sido empleada, con relativo éxito, la combinación de drogas
    antirretrovirales, como lamivudina y zidovudina. De
    administrarse oportunamente, la combinación de
    corticosteroides, drogas antirretrovirales y
    rehabilitación, podría mejorar considerablemente
    la calidad de
    vida de los pacientes con PET, particularmente en los casos
    de progresión rápida.

    -Otras enfermedades con probables mecanismos
    autoinmunes:
    Varios informes describen la presencia de
    condiciones autoinmunes en pacientes con HTLV-1 y en especial
    entre los pacientes coafectados con PET, entre ellas el
    síndrome de Sjögren, uveítis, artritis,
    enfermedad de Behçet y tiroiditis.

    Hasta hace muy poco, el HTLV-II no se
    había asociado claramente con alguna enfermedad
    específica. Hoy, es posible que este virus sea
    también responsable de PET/MAH6 y de algunos cuadros
    neurodegenerativos crónicos.

    5.-DIAGNÓSTICO

    El diagnostico de confirmación se realiza en
    sangre y en LCR al detectar anticuerpos HTLV. Las pruebas
    son:

    • ELISA
    • Westerblot: confirma los resultados reactivos de
      ELISA haciendo diferencia entre HTLV I y II, detectando los
      anticuerpos
    • Reacción en cadena de polimerasa para detectar
      genoma viral; muestras positivas: los resultados son Ac. tanto
      del gag (p24) como env (gp46) nativo o gp
      (61/67/68).

    No se ha establecido de forma concluyente un
    vínculo entre el HTLV-II y un tipo de neoplasia humana.
    Tras su identificación en la línea celular, ha
    sido documentada mediante ELISA una serología positiva
    para el HTLV-II en una proporción de pacientes con
    leucemia de linfocitos granulares (LLG) así como,
    mediante PCR, se han detectado secuencias de HTLV-II en las
    células de unos pocos individuos con esta leucemia. Si
    bien, estudios posteriores aplicando Western-blott no han
    confirmado la especificidad de los resultados
    serológicos por ELISA hallándose patrones
    indeterminados. Asimismo, tampoco se ha podido demostrar la
    integración clonal del HTLV-II en los linfocitos
    circulantes de los pacientes con LLG. Por consiguiente, es muy
    probable que el HTLV-II no juegue un papel etiológico
    importante en el desarrollo de la LLG y que tal vez estos
    hallazgos sean el reflejo de una reacción y/o
    activación viral, aunque la posibilidad de que otros
    retrovirus relacionados con el HTLV-II se hallen involucrados
    en el desarrollo de esta leucemia no queda
    descartada.

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