En el marco de las Pasantías curriculares correspondientes al Curso de Psicología Laboral 2005, trabajamos con la IMM - Departamento de Cultura - Unidad Docente. Es el primer año que el Área de Psicología del Trabajo y sus Organizaciones establece un convenio con esta División, lo cual inaugura una nueva experiencia con la IMM.
La Unidad Docente formula un pedido en relación al Programa "Talleres Vecinales", propuesta educativa de teatro y música que forma parte de la política de descentralización cultural de la IMM.
El Programa apunta a la implementación de talleres que funcionan en los diferentes barrios de Montevideo, de acuerdo a la circunscripción territorial correspondiente a los Centros Comunales Zonales (18 CCZ).
Para llevar a cabo esta política cultural de descentralización, la IMM establece convenios con dos organizaciones externas: Sindicato Uruguayo de Actores (SUA) y Taller Uruguayo de Música Popular (TUMP).
Estos Talleres funcionan desde hace 12 años y en su historia –según manifiestan las autoridades del Departamento de Cultura– han contribuido a crear espacios de socialización y creatividad en los diferentes barrios de Montevideo.
El Departamento de Cultura plantea en su "misión" objetivos relacionados con la descentralización que la IMM viene desarrollando desde los años 90:
"La ‘misión’ del Departamento de Cultura desde 1996 ha sido ampliar a todo ciudadano la capacidad de producir cultura, lo cual significa la importancia de ensanchar y profundizar la democracia cultural, entendida como la promoción de la igualdad de oportunidades para que todos los seres humanos sean titulares del goce y ejercicio de los derechos culturales. Producir, en el sentido de protagonizar", "… de nada serviría la cantidad de actividades, o su virtuosismo, si los habitantes de Montevideo no pudieran expresarse íntegramente, si no crecieran en su libertad de manifestarse plenamente, si no gozaran de la libertad cultural." "… La descentralización cultural, camino de ida y vuelta, de desarrollo nada sencillo, se afianza en este proceso donde participan múltiples actores. De esta manera, no se ‘lleva’ el arte a los barrios sino que se facilitan los medios para que éste crezca desde los barrios" .
De lo anterior se desprende que la descentralización en el área de la cultura está pensada como un proyecto que debiera emerger de la participación de los ciudadanos de un barrio y formar parte de un programa cultural propio del lugar.
Los Talleres debieran ser incorporados al proyecto cultural de la zona y como tal, promovidos desde los Centros Comunales Zonales.
"En el caso de los talleres… se trata de un recurso municipal que debe ser incorporado al proyecto cultural de la zona y como tal, debe ser cuidado y promovido por la zona. En tanto haya responsabilidad zonal en su aplicación, el control de su correcta aplicación, de su eficacia, se hará esencialmente por parte de los responsables barriales. (…) Aunque de hecho, actualmente en la práctica hay una triple evaluación: SUA, el Departamento de Cultura a través de la Unidad Docente y los referentes locales que hacen un seguimiento directo".
En la implementación de estos Talleres, el Departamento de Cultura manifiesta necesidades de fortalecimiento en su funcionamiento a ser abordadas por nuestro equipo de pasantes del Curso de Psicología Laboral. Específicamente nos solicitan la realización de instancias de capacitación dirigidas a los Talleristas con el fin de fortalecer el desarrollo de su labor.
El proceso de trabajo que desarrollamos desde junio a diciembre de 2005, incluyó varias etapas que describimos y analizamos en el presente trabajo a través de cuatro capítulos.
En el primero, intentamos abordar algo del contexto más significativo en relación a la organización con la que trabajamos, en este caso la descentralización como objetivo político de la IMM; la cultura como objetivo en la descentralización y el "modelo barrial" planteado en los "Talleres Vecinales" como objetivo de descentralización cultural que la IMM impulsa desde 1990.
El segundo capítulo se introduce en la primera etapa del proceso de trabajo: el pedido y construcción de la demanda; la caracterización descriptiva de la organización desde la perspectiva de diferentes marcos teóricos; la gestión de poder; el diagnóstico como identificación de necesidades y el proyecto de trabajo como propuesta a la organización.
El capítulo 3 aborda la instrumentación y puesta en práctica del proyecto de trabajo, para luego exponer sus resultados a través del Informe Final y la devolución a la organización.
Dedicamos un último capítulo para el análisis de la experiencia tomando –desde el análisis institucional de R. Lourau– algunas líneas de trabajo: los dispositivos y la implicación, las resistencias y la comunicación en el proceso, los tiempos de la organización de acuerdo a la conceptualización de L. Schvarstein, y los nuestros en relación a la intervención.
Adjuntamos anexos que dan cuenta de diferentes recursos que se utilizaron en este proceso de trabajo: documentación, entrevistas, organigrama, la ficha descriptiva de la organización, el proyecto de trabajo y el Informe Final a la organización.
Asimismo, consideramos de importancia agregar el registro cronológico de nuestro trabajo, una Bitácora del equipo en la cual se describen las diferentes actividades que fuimos realizando en el período ya mencionado.
Como equipo de pasantes del curso de Psicología Laboral, esta experiencia significó un acercamiento a los conocimientos que nos permitieron desempeñarnos en el análisis e intervención en una organización del trabajo.
También nos posibilitó conocer los comportamientos humanos en esta organización, acceder al manejo de algunas habilidades para la intervención desde la Psicología en la aplicación de herramientas para la gestión y el diseño organizacional, y conocer posibilidades de inserción laboral del psicólogo en la investigación e intervención en la organización del trabajo.
CAPÍTULO 1
No es el objetivo del trabajo analizar la descentralización que se viene procesando en Montevideo desde 1990, sin embargo nos pareció pertinente presentar sucintamente este tema en función de los objetivos del Departamento de Cultura y del Proyecto Talleres Vecinales; entendemos que, tal como está planteado desde 1993, es específicamente este Programa que apunta a crear condiciones y desarrollar acciones de descentralización cultural.
El proceso de descentralización, en tanto fue concebido como un programa de acción política, en su transcurso ha puesto de manifiesto aciertos y potencialidades pero también limitaciones y errores producto de consideraciones e hipótesis discutibles tanto sobre la realidad social como sobre aspectos referidos a la estructura y funcionamiento de la IMM.
Fue a fines de la década de los 80 cuando se concibió el proyecto de descentralización del gobierno municipal de Montevideo, propuesta política que luego fuera apoyada por la ciudadanía en las elecciones de noviembre/89.
El sistema descentralizado dividió los 64 barrios de Montevideo en 18 zonas con gobiernos locales compuestos por el servicio del Centro Comunal Zonal, encargado de la desconcentración administrativa y de servicios, la Junta Local, que es el órgano de descentralización política y el Concejo Vecinal, cuyo principal objetivo es la participación de los vecinos y organizaciones sociales. El primer CCZ fue inaugurado el 15 de octubre de 1990. Dos años después, los 18 CCZ fueron elevados al rango de Servicios Municipales, se incrementaron sus recursos y se desconcentraron actividades de carácter administrativo y de servicios. En julio de 1993, después de un trabajo de análisis y concertación política y social, se logró un acuerdo entre los cuatro partidos políticos representados en la Junta Departamental para estructurar la composición del gobierno desconcentrado. En diciembre de 1993 se instalaron los órganos locales de carácter político y los Concejos Vecinales como órganos de participación social.
En su concepción originaria la descentralización se ubicaba en tres dimensiones:
1) Dimensión administrativa: llevar los servicios a los barrios y tratar de resolver en forma más eficiente las necesidades de los vecinos.
2) Dimensión política: descentralizando el poder político y la capacidad de decisión de la estructura municipal con la creación de las Juntas Locales, órganos políticos de integración plural con representación de todos los partidos políticos.
3) Dimensión participativa: incluyendo lo social a través de los Concejos Vecinales, órganos que no tenían antecedentes ni en la práctica ni en la teoría en el país.
Desde el discurso institucional la descentralización está íntimamente relacionada con la participación ciudadana y en tanto objetivo político su logro tiene el sentido de contribuir a profundizar la democracia.
"Hablar de descentralización sin profundizar la participación y el involucramiento de los vecinos, prescindiendo o subestimando la importancia de la eficiencia, es un proyecto irresponsable y condenado al fracaso. Concebimos este proceso como una interacción dialéctica: la participación alimenta la mejora de la gestión, la mejora de la gestión entusiasma para obtener más participación. Ese es el criterio con el que se conduce este Departamento, y que estaba explicitado en las ideas fundacionales de la descentralización en el marco de la necesaria reforma del Estado". "Nos propusimos crear la descentralización, que permitiera la participación organizada de la ciudadanía en la gestión de gobierno. Aspirábamos a que la comunidad considerara la gestión comunal como algo que le es propio, más allá de su adhesión político partidaria. Todo esto daba sentido a nuestra concepción de profundizar la democracia en nuestro país. Efectivamente se logró concretar la propuesta a partir de 1990, y se institucionalizó a partir de 1993, con la aprobación de los decretos que fueron fruto del consenso político entre los partidos políticos uruguayos".
La descentralización es una seña de identidad reconocible que se deriva del cambio de signo político en el Gobierno Departamental de Montevideo y que se vincula a las transformaciones impulsadas en los años 90.
Desde el punto de vista político, los propósitos apuntan a involucrar a la gente en los asuntos de gobierno, construyendo ciudadanías activas y no meros electores espectadores, la participación vecinal en su más amplia extensión, el necesario control social, la búsqueda de eficacia y eficiencia a través de una mejora sustantiva en la gestión, postular un nuevo modelo de reforma con el involucramiento de la sociedad civil y de los propios funcionarios.
Un modelo barrial: los "Talleres Vecinales"
Es en este escenario político que se elaboran Planes y Programas que apuntan a ese objetivo. El Departamento de Cultura plantea en su "misión" como objetivo principal, la descentralización cultural:
"Uno de los principales objetivos de las políticas culturales de la IMM desde 1996 es ampliar a todo ciudadano la capacidad de producir cultura…"
"… todas las instancias que permitan la proximidad local y la cercanía personal al hecho cultural son consideradas prioritarias. Es por ese motivo que los talleres de formación inicial en diversos aspectos artísticos son especialmente atendidos. Pese a los recortes financieros que la crisis del país ha impuesto a los servicios municipales, no se han limitado los convenios que instrumentan estos ámbitos".
Un criterio de funcionamiento adoptado en la implementación de estos Talleres refiere a la intermediación con el SUA (Sindicato Uruguayo de Actores) y el TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular), lo cual, desde la Dirección de Cultura, "garantiza el cuidado profesional en la designación de los talleristas y ante cualquier problema que se pudiera presentar con ellos, facilita la eventual referencia a una institución gremial".
Desde 1991 se gestionó un convenio con instituciones gremiales de la música, de la plástica y del teatro, para promover con carácter de experiencia piloto, talleres artísticos en distintos puntos de la capital.
En 1993 se accede al planteo de las diferentes gremiales de ampliar el número de talleres, y en 1994 se asume el compromiso de parte de gremiales de teatro de desarrollar 25 talleres barriales.
Más adelante se suma el TUMP, organización que pone en funcionamiento talleres de música en el mismo Programa.
Estos talleres están dirigidos a niños, jóvenes y adultos. Desde la IMM/Unidad Docente, se considera que "se han conformado en espacios de aprendizaje, recreación, socialización y encuentro en procura de compartir gustos y vocaciones… La labor de cada tallerista es múltiple, permanente e involucra día a día nuevos desafíos".
Otro criterio es que el funcionamiento de los talleres a nivel zonal, se tendría que realizar con acuerdo de las comisiones culturales de la zona, sin embargo, la participación de ellas como nexo en el convenio, presenta realidades heterogéneas dependiendo de la zona.
La percepción de algunos talleristas en relación al trabajo está relacionada con los objetivos que hacen a la producción de cultura desde y hacia ellos en los barrios como un quehacer innovador y generador de movimientos transformadores mutuos.
"Poner a disposición de todas las clases sociales el aprendizaje teatral implica un acceso cultural para los sectores dentro de la sociedad, ya que la adquisición de conocimientos potencia la creatividad y la convierte en posibilidad. Dentro de las condiciones de trabajo, aprender a aprender no es solamente una necesidad del participante del taller, sino que se ha convertido también en eje de la práctica docente".
Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Arte y Cultura |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo en formato DOC desde el menú superior.