2.- ¿PERO CUÁL ES EL LLAMADO?

Luego de hacer una breve presentación sobre mi caminar y búsqueda de mi vida personal, es bueno de ir profundizando sobre la Vocación y el llamado que Jesús nos hace a cada uno.

Es por eso que te invito a ti querido amigo a poner mucha atención a lo que quiero decirte a través de este pequeño y sencillo escrito, lo cual quiero ayudarte a clarificar tus ideas e inquietudes sobre tu vocación o al llamado que tú sientes.

Pues empezaré contándote algo acerca de mí experiencia y el proceso que tenido sobre mi formación.

A menudo surge la pregunta ¿Cuándo sentiste el llamado de Jesús a seguirle? ¿Cómo se manifestó? Pues siempre que me preguntan eso repaso mi vida. La verdad es que no veo apariciones, ni oigo llamadas, pues te soy sincero, no hubo un momento, por eso siempre digo, mi llamado de Dios no fue por teléfono, pero tampoco me llamó Dios en un retiro espiritual intenso, pues reconozco que en ellos aprendí a escuchar su llamado. Yo empecé a oír que Dios llama a través de pequeñas cosas que se presentan a diario, pues siempre me he sentido fenomenal hablando de él y pienso que mi vida se ha ido llenando poco a poco a la luz de los demás. Fue una invitación de alguien que quería hacer cosas por los demás quien me abrió los ojos.

Hablar de Dios y de su amor en nuestro mundo es un buen motivo para vivir. Pues yo quería motivos para dedicar mi vida a algo útil y que se saliese un poco de lo de siempre, después es cuando descubrí que Dios nos llama a través de otras personas. Aprendí que el llamado del Padre se hacia mas intenso en las situaciones de dolor y su llamado nos moviliza a responder con nuestras pequeñas o grandes acciones.

Aprendí que iba descubriendo mi vocación a medida que iba andando por la vida, con los ojos bien abiertos. Buscar el sentido de la vida es movilizarse, no quedarse parado ante nada ni ante nadie para llevar el compromiso a cada uno de los que están a nuestros lados. No es nada impresionante, mi respuesta al llamado de Dios se va haciendo cada día, se pronuncia cada mañana y solo sé que hoy quiero seguir andando.

3.- DIOS NOS LLAMA

Pues Dios nos llama a todos y no se olvida de nadie. En primer lugar nos llama a la vida y a la vida en abundancia. Pues quiere que vayamos creciendo como Jesús en sabiduría, en edad y en gracia para desarrollar todas las capacidades humanas que hemos recibido al ser creado a su imagen y semejanza y ponerlos al servicio del Reino de Dio, esta es nuestra vocación humana.

En segundo lugar, somos llamados a seguir a Jesús conociéndolo y viviendo de acuerdo a sus valores y enseñanzas. Por eso Jesús quiso que sus discípulos vivieran con él. Jesús quiere que todas las personas sean sus discípulos, por eso Jesús es el camino, la verdad y la vida, esta es nuestra vocación cristiana.

Y en tercer lugar, el Señoríos da a cada uno una vocación especial, de acuerdo a nuestras capacidades, en respuestas a las necesidades de los demás y según su amor personal por cada uno. Ya que esta vocación específica se da dentro de tres posibilidades: la vocación laical, incluyendo el matrimonio, la vocación a la vida consagrada y la vocación sacerdotal.

Pero no se debe confundir la con una carrera profesional. Cuando un joven se pregunta sobre su futuro y una posible carrera u oficio, también debe preguntarse a sí mismo y Dios a qué le llama, y como poner su profesión, su trabajo, su corazón a disposición de la voluntad divina y la construcción del Reino.

4.- CRISTO REDENTOR

El hombre, al pecar ha ofendido a Dios y se ha hecho esclavo del mal. Como él no puede remediar tal desgracia, interviene Dios por medio de Cristo. El Verbo se hace carne, uniendo en sí la humanidad, expía y se repara en lugar del hombre pecador ante Dios ofendido, mereciendo para todos la reconciliación con Dios.

Pero el hombre, para actualizarse en sí la salvación alcanzada por Cristo debe adherirse a él libremente con la fe, con la caridad y con la gracia, por eso debe servirse de la meditación necesaria, obrada en esta tierra por el sacerdote.

Cristo, por amor ha derramado su propia sangre, precio de redención; nos ha redimido de nuestras culpas y nos ha merecido la gracia de Dios y la vida eterna. Cristo ha merecido la salvación para todos, más para alcanzarla, es necesario cooperar personalmente con la buena voluntad, con la fe, con la caridad, con el sacrificio recibido por medio de los sacramentos el don reparador y santificador de la gracia.

El sacerdote, ministro de la gracia y por tanto de la salvación eterna es quien continúa en la tierra la obra de Cristo, la aplicación de la redención a la humanidad.

5.- TODA MISIÓN ES UNA VOCACIÓN

La naturaleza humana es única; el fin último es idéntico para todos los hombres. Pero hay una voluntad específica de Dios o plan divino para cada criatura, porque uno y diverso es el testimonio que cada persona debe dar a Dios y los hombres y consiguientemente uno y especifico es el fin para cada hombre.

Cada persona, precisamente porque no existe mas que una sola vez, está interesada en la elección y determinación del propio estado de vida. Por eso te es necesario reflexionar con tiempo, pedir luces al Señor, recurrir al parecer de un experto director espiritual.

Todos deben ciertamente procurar el bien de toda la sociedad, es decir, cooperar a la edificación de a ciudad de Dios; pero cada uno en el puesto asignado por la divina providencia. Por esto Dios autor de la naturaleza y de la gracia, da con sus ilustraciones e inclinaciones un indicio de su voluntad.

Es necesario recorrer todas estas notas individuales para seguir la propia vocación sino queremos permanecer desplazado y por tanto infelices.

Vocación, en un sentido general, es el llamamiento que Dios dirige a un alma, en orden a la salvación propia y de los demás. Vocación, en sentido estricto es el llamamiento de Dios a un estado particular de vida.

Pues toda vocación se inicia a través de una relación personal, y de este encuentro dinámico con nuestro Salvador, puede nacer una tarea, un servicio el cual puede ser encomendado una misión. La vocación es un don del amor de Dios, y ese amor nos invita a ser compañeros que trabajen con él para instaurar el Reino del Padre entre los hombres.

"Vete de tu tierra y de tu Patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré (Gen.12, 1.). Así es la llamada de Dios a Abraham, primera de una serie de llamadas divinas que se nos comparten tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Allí podemos descubrir que es el Señor quien llama, a quien él quiere, ya que a cada uno le va encomendando una misión específica, pues ya Jesús lo destacó con claridad: "No me han elegido ustedes a mí, sino que Yo los he elegido a ustedes" (Jn.15, 16). Y siempre esta llamada de Dios es personal, es individual. Nos llama por nuestro nombre, nos invita a cada uno a algo que es esencialmente, una manera particular de conocer al Señor y de entrar en relación con él.

El hombre responde positivamente a su vocación, es decir, se hace responsable de su condición humana, se hace hombre, cuando avanza en su capacidad de amar, cuando aprende a apostar la propia existencia por la existencia de otros hombres. Dentro de esta vocación común, necesaria de todo hombre, cada cual es llamado a cumplir una misión estrictamente suya, una misión tan profundamente personal que, si él no la asume, la misión se quedará inevitablemente inédita. Esta misión es la de aportar, a la empresa común de humanización del mundo, sus capacidades, sus medios, su historia personal. Y no importa que esos talentos sean más o menos que los que entregan otros hombres; sólo importan que sean los suyos. La vocación de cada hombre singular es, pues, el requerimiento que cada cual recibe, desde su interioridad y desde su realidad concreta e histórica, para que aporte su unicidad personal a la vocación común de amar y de cultivar la vida y de construir un mundo humano. Este requerimiento vocacional no ocurre en un momento determinado, sino que está ocurriendo durante toda la vida del hombre. No se manifiesta tampoco en una sola y determinada exigencia específica, sino a través de una vasta serie de interpelaciones que le llegan al hombre desde puntos diversos de su realidad.

Alguno podrá dar respuesta a su vocación permaneciendo toda su vida en el lugar en que nació. Otro se irá, tal vez, a una ciudad diferente de aquella en que nació o estará en varios lugares diferentes de su patria, siempre sirviéndola, entregando sus capacidades a la elevación de su pueblo. Otro, quizás, dejará en un momento su suelo natal y, siguiendo su vocación llegará a otro país, y tal vez a otro continente, y allí entregará su vida y sus talentos a la elevación de los niveles de humanidad del mundo. En todos los casos existía siempre el mismo proceso: un hombre, en la situación histórica en que se mueve, va recibiendo solicitaciones de generación de cuidado y de elevación de la vida. Va desarrollando sus capacidades en la relación social que lo solicita y va, con esas capacidades, configurando su aporte, su respuesta, a la solicitación que recibe.

Por cierto que no siempre el hombre responde positivamente al requerimiento que se le hace. Puede rechazar abiertamente el servicio que se le demanda; o puede escamotear la respuesta adaptando el requerimiento a la debilidad de su responsabilidad hasta llegar a dar vuelta el signo de lo que se le ha pedido.

Un hombre puede, por ejemplo, aceptar entrar en un plan de formación profesional en que está interesado su pueblo con el propósito de subir la calidad de su producción y puede, luego, en posesión de la profesión, hacerse a un lado de la responsabilidad que se le entregó o hacer uso de ella en su propio y particular beneficio.

Alguno hasta podrá, tal vez utilizar los conocimientos que se le entregaron para promover la vida, con el propósito contrario de aniquilarla, como lo hicieron los médicos nazis que experimentaron técnicas de muerte en los prisioneros de los campos de concentración. La vocación se cumple sólo cuando la función, cargo u oficio en el que el hombre se desempeña está traspasado, iluminado, por el intento de elevar los niveles de humanidad de su mundo, cuando el propósito de lo que hace guarda la intencionalidad de abrir el paso a la vida de otros hombres.

6. - QUÉ ES LA VOCACIÓN.

Es una llamada de Dios para una tarea que abarca la vida entera. Ya que la vocación está muy ligada al amor. Es prueba del amor de Dios al elegido, y requiere que el escogido ame a Dios y a los demás:

Pues la vocación lleva consigo muchos dones que son un gran bien para la persona elegida. Quien recibe una vocación divina puede estar seguro de que Dios le ama especialmente. La vocación es una llamada que exige una respuesta generosa por parte del elegido, que deberá prescindir de otros planes para dedicar sus energías a la nueva tarea encomendada. La aceptación de la llamada es consecuencia del amor a Dios y deseo de servirle.

La vocación es una llamada para realizar una tarea especial. Y esta misión siempre incluye contagiar a otros el amor divino. Con la vocación el Señor otorga las gracias necesarias para llevar a cabo la misión correspondiente. Por tanto, la vocación ensancha el corazón del elegido haciéndolo apto para recibir un mayor Amor divino que luego deberá difundir.

En general el mayor amor de Dios en el alma que proporciona una alegría especial y una capacidad mayor de contagiar ese amor a otros. Además, con la vocación se reciben los dones necesarios para cumplir la nueva misión encomendada. Por ejemplo, el Papa al ser elegido recibe el don de la infalibilidad, necesario para guiar a los cristianos. Qué sucede a quien responde negativamente a la llamada divina, pues se queda triste ya que su corazón había recibido una mayor capacidad de amor que no fue llenada. Es tristeza similar a la del egoísta que empequeñece su corazón.


7. QUÉ IMPLICA

La vocación es una misión, una misión que implica necesariamente, una intencionalidad de promoción humana.

Pues la misión significa una implicancia, es decir, una atadura de la propia suerte a la suerte de otros hombres. La implicancia es tan real que no hay hombre que pueda encontrarse con su propia vida a menos que la aporte a la vida de otros; y nadie puede desarrollar su identidad y ser él mismo si no se ocupa de crear condiciones para que otros hombres puedan desarrollar la identidad de ellos.

Por eso, cuando un hombre deserta de su vocación, aquellos cuyas vidas estaban implicadas con la suya pierden un apoyo que les era necesario. Y el propio desertor se queda como esos seres que son hombres de medio cuerpo arriba y el resto pez. Y la edificación del mundo humano se deteriora, retrocede.

Cuando, por el contrario, un hombre asume su responsabilidad con las vidas humanas con las que está implicado, entonces no sólo ayuda a poner las bases para que otros lleguen a ser lo que tienen que ser, sino que, por esta acción misma, se abre camino a su propia liberación. Todavía más. Al asumir su parte en la liberación de otros y, con ello, también de sí mismo, está posibilitando la existencia de más identidad humana del mundo.

Así que los hombres caminan, inevitablemente atados. Y por cada hombre que no asume su sitio en la promoción de la vida, se detiene, un momento, el trabajo de todos; y la conquista de una relación de plenitud se demora. Y por cada hombre que asume su puesto, el avance más se afirma. Todo ocurre como cuando alguien, mientras pasa la oscuridad, levanta una luz. No sólo se alumbra sobre sí mismo, sino que alumbra también a los demás y pone en el mundo una luz que antes no existía.

8.- ESTADOS DE VIDAS, O TRES VOCACIONES.

Muchos campos y posibilidades se abren en el umbral de la ju7ventud: pues la adolescencia es el cruce de innumerables senderos. Pero ¿Sobre cuál orientarse? ¿Qué profesión abrazar? ¿Cómo preservarse de desagradables errores?

Problemas muy delicados, porque en él va implicada la felicidad en ésta y en la otra vida, tu salvación y la de muchas almas. Escoge tu camino según las indicaciones de la providencia, con la intención de cumplir una obra consagrada a la gloria de Dios y al servicio de las personas. Pues encontraras así la alegría de vivir en conformidad con la voluntad de Dios.

  1. LAICOS: Los laicos están llamados a ser fermento cristiano en la masa del mundo. Pues su misión especifica es transformar las estructuras de vida humana en el Reino de Dios. Lo cual deben procurar que haya amor y justicia en la familia, la comunidad, el trabajo, la economía, la política y la sociedad. Pues en todos los casos, el laico deberá buscar y promover el bien común en defensa de la dignidad y los derechos humanos, en la protección de los más débiles y necesitados , en la construcción de la paz, de la libertad, de la justicia, y en la creación de estructuras de vidas más justa y fraterna.
  2. También el laico colabora en la evangelización y la catequesis, dando algo de su tiempo, talento y tesoro a su parroquia o comunidad eclesial de base. En profunda comunicación con sus hermanos laicos y con los pastores, contribuye a construir la iglesia, como comunidad de fe, de oración, de caridad fraterna, lo cual lo hace por medio de la catequesis, por la vida sacramental y por la ayuda solidaria a los hermanos. Como así también, los matrimonios reciben la singular misión de formar la iglesia Domestica en su hogar entregándose con fidelidad uno al otro en cuerpo y sangre, engendrando vida en abundancia en sus hijos. Pues de esta manera siguen a Jesús, testigo fiel hasta la muerte, quien entrego su cuerpo y sangre para engendrar en todos nosotros la vida en abundancia. Como esposos y padres, los laicos participan en la actividad de Dios Creador y cumplen su bendición de poblar y dominar la tierra (Gen. 1,26ss).

  3. CONSAGRADOS: Las comunidades religiosas, sean institutos religiosos o institutos seculares, sean de hombres o mujeres, están llamados a ser signos del Reino de Dios. Renuncian con el voto de castidad al amor matrimonial para vivir, a imitación de Jesús, el amor universal y comunitaria que anticipa la vida eterna. Las comunidades hacen fecundo y concreto su amor en los distintos apostolados y carismas según su fundación y el discernimiento de las necesidades de los diferentes lugares y épocas. Pues estos carismas son gracias al Espíritu Santo dirigidas a la contemplación, la enseñanza, la salud, las misiones lejanas y muchas otras cosas que glorifican a Dios y revelan la dignidad de la persona humana creada a su imagen y redimida por Cristo.
  4. En general su esfuerzo se dirige a los más pobres y oprimidos para restaurar su dignidad y orientar la persona a Dios. En solidaridad con ellos e imitando el estilo de vida de Jesús renuncian a los bienes materiales con el voto de pobreza. Hacen el voto de obediencia para discernir la voluntad de Dios respetando la gracia de autoridad en su superior(a) y buscando la hermandad en su comunidad. Pues, la Vida Consagrada, arraigada desde antiguo en los pueblos de América Latina, es un don que le Espíritu concede sin cesar a su Iglesia como un medio privilegiado de evangelización eficaz. El Padre, al querer liberar nuestra historia del pecado, germen de indignidad y muerte, elige en su Hijo, mediante el Espíritu, a mujeres y hombres bautizados para un seguimiento radical de Jesucristo, dentro de la Iglesia cuestionando al mundo.

  5. ORDENADOS: Pues se trata de los presbíteros, como son llamados en el Nuevo Testamento y los diáconos. Ya que el sacerdocio es sólo una de las tres principales funciones de los presbíteros. Son en primer lugar, ministros de la Palabra de Dios, llamados a proclamar, enseñar y practicar fielmente esta palabra. Son también pastores de la comunidad parroquial. Deben ser signos del Buen Pastor preocupados por su rebaño, procurando su unidad y coordinando su participación en la misión eclesial. Como sacerdotes presiden el culto divino y guían al pueblo en la oración, el centro de la vida y del trabajo de los sacerdotes, es la Eucaristía.

Ya que siguiendo la antigua tradición de la Iglesia, para ser signos del Reino de Dios y favorecer la disponibilidad ministerial, los sacerdotes se comprometen al celibato renunciando al matrimonio y tomando por familia a la comunidad eclesial. Los sacerdotes normalmente son diocesanos, estos pertenecen a la Iglesia local y prometen obediencia y respeto al obispo de una diócesis, pues colaboran con él en la misión de la Iglesia y enseñan la palabra de Dios, le corresponde en primer lugar, cuidar las parroquias.

En cambio los sacerdotes religiosos pertenecen a una comunidad de Vida Consagrada con la misión y el estilo de vida correspondiente, estos colaboran con la Iglesia local bajo la autoridad del obispo y con los diocesanos deben formar un solo presbiterio unido en la fraternidad sacramental y el trabajo pastoral.

Por otro lado están los diáconos reciben el sacramento de orden para el servicio de la palabra, la caridad y la oración en la comunidad. El diácono permanente, pude ser casado ofreciendo un carisma de pastoral a las familias cuya realidad comparten.

Pues llegar a ser sacerdote no significa en manera alguna una merma des propias posibilidades ni una perdida en vista a la sociedad. Por el contrario, es una enorme ganancia para sí y para los demás. Ya que es la más importante conquista, es realizar el sueño más alto, más noble, más benéfico, es dar a Dios a los hombres y llevar a éstos a Dios. Pues te digo que el sacerdote es el mismo Cristo que lleva a cabo su obra salvadora entre los hombres de hoy.

La iglesia ha recibido la misión de conducir a través de todos los tiempos a la humanidad hacia la ciudad de Dios. Ya que el sacerdote participa de la naturaleza misionera de la Iglesia de un modo perfecto como elemento indispensable, el sacerdote es el continuador oficial de la historia divina de la salvación.

La grandeza divina del sacerdote y su misión insustituible exigen: una vocación divina, ya que ninguno se toma por sí este honor, sino el que es llamado por Dios, una santidad. En todas las horas el dueño de la mies envía obreros a su viña. El sacerdote tiene su origen en el corazón de Dios, el cual mira con una predilección especial a los niños, adolescentes, jóvenes, hombres maduros y los atrae hacia sí.

La vocación es una predilección de Cristo que pasa y llama, pues escoge como quiere, a quien quiere, cuando quiere y de donde quiere, es decir pobres y ricos, niños y jóvenes , obreros, profesionales e intelectuales de toda raza y color. Por eso amigo, ten en gran estima la gracia extraordinaria de la vocación al sacerdocio, se puede decir; feliz el que es llamado, es el más alto honor que Dios le puede conceder.

9. QUÉ ES ESO DE SEMINARIO.

El seminario es la comunidad cristiana de los llamados por Dios al sacerdocio. Se pude decir que es como un cenáculo, en el cual Dios habla, santifica y manifiesta su misión a los nuevos apóstoles que serán enviados para anunciar la buena nueva de la salvación, es decir, el mensaje del evangelio de Cristo. El seminario es una realidad que se proyecta en esperanza, el pueblo cristiano ve en él una gran fuerza para renovar a la humanidad atormentada, pues allí se forja aquella fuente de luz y energía para el mundo que Cristo quería viva en cada uno de sus discípulos.

Los futuros sacerdotes se preparan para su misión en el seminario, centro y cenáculo donde se educan con especial atención los aspirantes al sacerdocio.

El seminario es una institución oficial de la Iglesia que dio asís, a partir del Concilio de Trento a mediados del siglo XVI, forma concreta y regulada a la formación y preparación de sus sacerdotes. Pues el fin del seminario es preparar a los jóvenes para la alta misión de ser ministros de la Iglesia, aunque el seminario no da la Vocación, sino que la indica, la esclarece, la cultiva y la desarrolla, pues el joven que después de un examen sereno y prudente cree ser llamado, debe entrar en el seminario para cultivar y responder a la invitación divina y hacerse idóneo para el sagrado ministerio.

Para entrar en el seminario, no basta pues sentir el llamamiento en un momento de entusiasmo, ya que la resolución debe ser ponderada, clara, prudente y aprobada por algún sacerdote o por el encargado de la pastoral vocacional, ya que se deben excluir también las dudas, temores e indecisiones inmotivadas. El sentido de docilidad a los superiores, es también un punto importante. Quien se cree llamado al sacerdocio podrá dirigirse al rector del seminario o el encargado de la pastoral vocacional en este caso en los Religiosos, solicitando el ingreso convenientemente, con la aquiescencia de su párroco, después de haber orado reflexionado y pedido consejo a un sacerdote de confianza.

Los seminaristas deben encontrarse en el seminario como en su propia casa, ya que es para ellos una escuela de formación, un cenáculo espiritual, etapa ultima de su camino al sacerdocio, ya que se aprende a amar, el recogimiento, la oración, el trabajo y el sacrificio, se acostumbra a escuchar la voz de Cristo que nos invita a subir a la cumbre del sacerdocio y preparar su espíritu para gustar su belleza. Ya que no faltaran pruebas, no momentos difíciles, ni días de incertidumbre, ni fatigas, ni sacrificios en los estudios y en la piedad, pero todo esto hace más bella la conquista del ideal sacerdotal. Pues en el seminario mayor comprende los años de filosofía y teología, en los cuales se completa a preparación de los maestros y pastores de almas, ya que durante este periodo el seminarista debe esforzarse en conseguir todas las virtudes teologales y morales que deben adornar el corazón del sacerdote. La vida del seminario para los que tienen vocación, es un camino en alegría, movido por un ideal apasionante, profundización y preparación intensas sin monotonías, hacia el ideal divino del sacerdocio.

10. TE SEGUIRÉ PERO…

Jesús llamó a los discípulos personalmente, uno por uno, a su seguimiento y formó con ellos un grupo al que luego se añadieron otros, hasta construir una comunidad. Pues hoy, éstas llamado tú, a ser parte de esa comunidad que Jesús quiere encomendarte, ya que el modo de actuar del Señor corresponde al plan de Dios de formar un pueblo, para que fuese semilla y fermento del Reino de Dios. El seguimiento se hace en comunión con Jesús y en una comunidad de discípulos, verdadera familia creada con quienes lo han dejado todo por él y por el Evangelio. Los miembros de esa familia o comunidad tratan de vivir en actitud permanente de servicio y así se transforma en signos visibles del Reino de Dios.

Fíjate que la iniciativa la tiene Jesús:"No me eligieron ustedes a mí, sino que Yo los elegí a ustedes" (Jn15, 16). Pues el discípulo tiene la libertad de responder o no a la invitación, pero la iniciativa es de Jesús. Además, Jesús eligió a sus discípulos entre los hombres del pueblo sencillos, que los doctores de la ley despreciaban y consideraban indignos de aprender, y fíjate que uno de ellos, es Leví, ya que este pertenecía a los despreciado publícanos, era recaudador de impuesto para los romanos. Los Evangelios resaltan la figura del discípulo, pues Jesús aparece siempre con ellos y con ellas, aun antes de haber hecho un milagro, apenas comenzado el anuncio del Reino ya llama a unos discípulos para que lo sigan, y los discípulos están siempre con Jesús, solamente se separan de él en ese breve tiempo en que los envía a predicar.

Jesús elige a sus discípulos no para enseñarles doctrinas, sino para que estén con él, en una comunidad de existencia y de tarea misionera.

Toda la vida cristiana es un camino de seguimiento de Jesús, ya que a este seguimiento estamos llamados todos los bautizados en la Iglesia. Jesús continúa caminando por el mundo en cada cristiano, pero no te olvides que Jesús es la palabra de Dios, es el Verbo hecho carne humana, cultura humana, historia hunaza, vida y muerte humanas.

Por eso, discípulo es el que recibe la palabra y la sigue con fe y fidelidad, ya que para ser discípulo de Jesús no basta creer por un momento en sus palabras, pues hay que permanecer en su palabra.

Los seguidores de Jesús se hicieron discípulos y discípulas, no tanto por haber escuchado alguna de sus enseñanzas y haberla aprendido de memoria, sino por haber permanecido junto a Jesús y haberse unido a su persona con una amistad inquebrantable. Ya que el discípulo de Jesús sólo podrá conocerlo de verdad haciendo camino con él, pues sólo en este seguimiento se les dará a conocer gratuitamente el Reino de Dios y únicamente a lo largo de este camino hecho con Jesús, pues llegaras a descubrir la verdadera identidad del maestro. Conociendo y siguiendo a Jesús, desde la práctica de su camino, se descubre mejor su persona, sus opciones y preferencias, sus metodologías. Se comprende su predicación y sus enseñanzas, por el cual tú estas invitado a seguirle. Hay que estar dispuesto a dejar el trabajo, las redes, la barca y los jornaleros y hasta la propia familia, abandonar las seguridades; "y no es digno del Reino el que pone la mano en el arado y vuelve atrás la mirada" (Lc.9, 61). Jesús pide no sólo el desprendimiento de cosas o personas, sino la renuncia a uno mismo como centro orientador de la propia existencia, invita a tomar la cruz por amor a él y seguirlo con fidelidad aun en la persecución, este seguimiento no será posible sin una vida de fe, oración y vigilancia.

11. QUÉ SIGNIFICA SEGUIMIENTO…

Para empezar, puedo decir algo que me parece bastante claro: seguir, significa mantener una relación de cercanía a alguien, gracias a una actividad de movimiento subordinado al de esa persona. Porque seguir a alguien, en el sentido profundo que dan los evangelios esa expresión, quiere decir: estar con o estar junto a, la persona que se sigue. Por eso, el evangelio de Marcos indica que Jesús llamó a los discípulos para estar con él y para enviarlos a predicar. Pero seguir a Jesús no es sólo cercanía a él, sino además movimiento, porque no se trata solamente de estar donde está Jesús, sino además de ir a donde va él.

Es más, cuando uno le dijo que estaba dispuesto a seguirle: vayas donde vayas (Mt.8, 19), la respuesta de Jesús es desconcertante: las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero este hombre no tiene donde reclinar la cabeza. Pues aquí no se trata tanto de la pobreza cuanto de la carencia de instalación, es decir, Jesús no está atado a un sitio, a una situación, a un rincón propio, la condición de Jesús es de total desinstalación, ya que en realidad lo que viene a decir es que los animales tienen sus guaridas, pero un hombre como Jesús no tiene un hogar.

Por consiguiente, el seguimiento de Jesús, es a la vez, cercanía a él y movimiento con él. Pues esa dos cosas de tal manera que la cercanía a Jesús depende del movimiento; el que se queda quieto o el que se para, deja por eso mismo de estar cerca de él, porque Jesús nunca aparece instalado, sedentario y quieto, él es un carismático itinerante que jamás se detiene, que siempre va en camino hacia delante, hacia el destino que le ha marcado el Padre del cielo y que termina en Jerusalén, donde mueres por el bien del hombre. Seguir a Jesús significa por tanto, asemejarse a él por la práctica de un modo de vida. La misión está por tanto incluida en el seguimiento, se pude decir que no hay fe donde no hay seguimiento de Jesús, y no hay seguimiento de Jesús donde no hay movimiento, es decir que no hay seguimiento de Jesús donde no hay liberación de las ataduras que nos fijan en un sitio, a una situación, a una posición determinada, a una forma de instalación sea la que sea, pues el seguimiento es libertad. Todo lo contrario del que se siente atado y vinculado a una posición que por nada del mundo está dispuesto a dejar.

Para seguir a Jesús, no basta dar el paso inicial, que sitúa al hombre en el mismo camino que siguió el propio Jesús. Después de eso, hay que mantener la opción tomada, y sobre todo, hay que profundizar, en esa opción, hasta sus últimas consecuencias. Esto es fundamental, porque con relativa frecuencia, hay actitudes y situaciones en la vida, que hacen prácticamente imposible el seguimiento. En esos casos, bien puede ocurrir que una persona determinada tenga la impresión de que aún sigue a Jesús, cuando en realidad eso ya no es verdad.

Seguir a Jesús es lo mismo que comprometerse en la tarea de la liberación. Ante todo, en la liberación del propio sujeto rompiendo con todo lo que sea opresión en este mundo. Y al mismo tiempo, seguir a Jesús significa también comprometerse en la tarea de la liberación de todos los oprimidos, todos los que carecen de luz, de libertad y de autonomía.

Por consiguiente el seguimiento de Jesús no se reduce a una experiencia religiosa, que viene en la intimidad del alma, ni es una experiencia puramente espiritual, que apunta sólo al destino trascendente del hombre después de la muerte. Pues el seguimiento de Jesús es un compromiso de liberación, que antes que nada, se refiere a este mundo y es para este mundo.

Seguir a Jesús es, en este sentido, lo mismo que romper con todo lo que represente opresión, ya se trate de la opresión religiosa que se practica en nombre de Dios, o ya sea la opresión sociopolítica, que proviene de los poderes legales o fácticos, que operan en la sociedad. Además seguir a Jesús es desde este punto de vista, lo mismo que luchar todas las esclavitudes que tienen que soportar los hombres, sobre todos los más débiles y los más desgraciados en la sociedad actual y en el oren establecido.

12. LOS QUE LE SIGUEN…

Se puede decir que siguen a Jesús, ante todo, unos pescadores que estaban dedicados a su tarea, es decir en pleno trabajo.

Pues se dice en el evangelio, que en cuanto oyeron la llamada de Jesús, dejaron lo que tenían y lo que hacían se fueron con él. Por lo tanto, se sabe que estos hombres que dejaron: el negocio lucrativo, el sometimiento al poder, la tradición y la sociedad basada en la desigualdad, ya que los seguidores de Jesús abandonaron todo, es decir que todo esto, representa una ruptura con el pasado y el comienzo de una existencia radicalmente nueva, por eso se puede decir que al seguir a Jesús, se sometieron a un despojo total.

Pero ¿Cómo dejaron todo esto? Pues los primeros seguidores de Jesús son hombres que a partir de una posición dejaron su profesión y sus bienes, abandonaron, al menos inicialmente el sistema económico social, y el sometimiento al poder y además hicieron todo esto de una manera definitiva, es decir para siempre.

Si miramos el seguimiento sólo desde el punto de vista de las renuncias y exigencias que uno pone, nos equivocamos radicalmente en la comprensión y valoración de lo que significa seguir a Jesús , por otra parte también, si pensamos en el seguimiento solo como relación con Jesús tenemos una visión incompleta de lo que representa ese seguimiento.

Seguir a Jesús es vivir cerca de él asumiendo el mismo destino que él siguió en su vida, pero es también al mismo tiempo, vivir en una comunidad de seguidores de manera que la vida comunitaria represente la recompensa humana, que el individuo necesita, dadas las renuncias y exigencias que impone el seguimiento.

Pues ingresar a una comunidad religiosa o a un seminario, se trata de vivir, juntos con otros, el mismo proyecto evangélico, es decir el proyecto del seguimiento de Jesús, ya que es importante destacar este aspecto, porque con frecuencia las personas, que se deciden a seguir a Jesús, viven el seguimiento sin alegría, palpando solo exigencia y las renuncias que impone el evangelio, ya que a esas persona les falta, sin duda, la experiencia comunitaria, por eso tales personas además de vivir un seguimiento mutilado e incompleto, pueden llegar a encontrar en la situación de que el mismo seguimiento se les haga insoportable.

Por tanto seguir a Jesús es una tarea exigente y comprometida hasta el extremo. Pero es también al mismo tiempo una llamada a la alegría del que encuentra un tesoro incalculable y del que vive en un espacio humano que calma sus aspiraciones.

Pues te digo a ti querido joven, que Dios está en todas partes al mismo tiempo, junto a ti. Pues jamás estas desamparado, nunca estas solo. Despierta, no permitas que la rutina arrase con tu vida, cumple tus tareas con amor siempre renovado, porque esto te proporcionará alegría. Ya que la rutina causa y roe al alma, desalienta y carcome el entusiasmo, pues renueva cada mañana la alegría de vivir, ayuda a todos y cumple alegremente tu trabajo, jamás pronuncies palabras que desanimen a tu compañero en el camino del bien, no eches sobre los demás el veneno que hayas penetrado en tu alma. Pues Dios nos guía siempre y nos orienta en nuestra vida, pero debemos ser sensibles para oír su voz y saberla interpretar a través de las circunstancias que las rodea nuestra vida, elevándonos aun mayor progreso espiritual de nuestro ser. Procura meditar silenciosamente para oír la voz de Dios, que te guía sin jamás abandonarte.

13. LA COMUNIDAD MISIONERA.

Pues la comunidad de los creyentes en Cristo recibió, ya en los primeros momentos, un mandato del maestro: hacer discípulos de todas las gentes, él les prometió que estaría presente en ella para apoyarla en esta misión. Los doce apóstoles, el primer núcleo de esa comunidad se esparcieron por todo el mundo, su voz resonó en muchos lugares del orbe. Al eco de aquella voz, potenciada por la presencia de Jesús, se iban formando muchas comunidades cristianas que recibían el mensaje de labios de los que habían sido testigos de la vida y de la resurrección de Cristo.

Ya que una comunidad cristiana ha de ser viva, operante responsable, pues ha de sentir la necesidad de que la luz del Evangelio se expanda por todas partes, e incluso para que los hombres encuentren la autentica dimensión de la vida sobre la tierra y no se dejen dominar por la angustia que tantas veces oprime su espíritu, ya que una comunidad ha de ser misionera o no será auténticamente cristiana. La responsabilidad de la salvación de lo hombres es comunitaria, propia de todos los miembros del pueblo de Dios, ya que no pueden existir cristianos individualista o egoísta que se limiten a asegurar la salvación de su propia alma, ni grupos o comunidades que limiten su acción a conservar la identidad del grupo o de la comunidad.

Id por todo el mundo, haced discípulos de todas las gentes, cristo no pertenece a ninguna comunidad o a ningún pueblo en exclusiva. Es patrimonio de toda la humanidad, ya que para todos fue enviado por el Padre.

Jesucristo quiere valerse de nosotros, quiere necesitarnos para que el mundo se salve, pues es la finalidad misionera que tiene por su misma fundación la comunidad de los creyentes en Cristo. Es verdad que la oración también es misionera, pero hace falta algo más para que respondamos con un minino de generosidad al mandato de Cristo; y aunque no todos recibamos el carisma de misioneros y no todos estemos obligados a peregrinar por el mundo como voceros del mensaje de Jesús, ya que todos hemos recibido su mandato de facilitar esa tarea de responsabilidad en ella. Pues la Oración, el sacrificio, la limosna, la ayuda a los que están en la vanguardia, el testimonio de una vida que sabe darse por los demás son y deben ser manifestaciones de nuestro espíritu misionero, así responderemos al llamado de Jesús.

14. EL SENTIDO DE LA VIDA

Hay momentos en la vida en que todos experimentamos nuestra impotencia, ya que el hombre que ha llegado a creerse el centro de la creación, la medida de todo el orden terreno, no puede evitar que los hombres, las cosas, los acontecimientos se vuelvan contra él y le aplasten, ya que la convivencia social, que es causa de perfeccionamiento, se convierte, no en pocas veces, en una causa más de soledad angustiosa, en un aguijón que desgarra nuestras carnes y deprime nuestro espíritu.

Los cristianos sabemos que nuestro Padre que está en los cielos tiene la explicación que buscamos. Y aunque no acabemos de comprender sus planes y en determinadas ocasiones, lleguemos a quejarnos de él, es siempre un consuelo y una esperanza ese dialogo con quien estamos seguros de que nos ama.

En esto consiste la oración cristiana. Es un desahogo con el amigo, un abrirse a su influencia y a su amor, un dialogo que siempre encuentra respuesta, aunque nosotros, de momento no acabemos de entenderla. Diría yo, que es como una necesidad imperiosa del alma creyente que se asfixia en el ambiente enrarecido de esta vida, que muchas veces carece de sentido para nosotros y que nos sirve para seguir viviendo con esperanza y hasta con ilusión. Yo me atrevería a decir, que esa búsqueda del por qué y del para qué, en esos momentos de angustia, es prácticamente una oración en los mismos que no tienen fe. No encuentran respuesta en el mundo y están exigiendo que alguien les explique lo que a ellos les parece absurdo.

La vida es bella, amable, todos nos agarramos a ella con afán, casi con desesperación, cuando presentimos que podemos perderla. Incluso nos parece razonable y llena de sentido, cuando se realizan nuestros planes. Encontramos muchas espinas al caminar por la vida que desgarran nuestros pies y a veces se clavan en nuestro corazón. Hay muchos momentos en la vida en que es indispensable buscar fuera de ella, de la vida en la tierra, el sentido y la explicación que ansiamos para vivir. Entonces necesitamos algo, mejor dicho alguien que pueda recomponer ese rompecabezas que aparece en piezas sueltas sin sentido para nosotros.

Instintivamente buscamos a Dios, aunque muchos no acaben de darse cuenta. Tan sólo alguien que esté fuera y sobre esta vida caduca puede formar con esas piezas descabaladas algo que tenga sentido, pues se ha dicho que quien busca a Dios, ya lo ha encontrado, porque sale al paso del que le busca con sincero corazón. Muchos hombres honrados encontraran a Dios por ese, y comprenderán, entonces el verdadero sentido de la vida humana.

15. LA VIDA EN COMUNIDAD.

Pues el amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser una sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como él y gracias a él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y amando al prójimo como así mismo.

La comunidad religiosa, antes de ser una construcción humana, es un don del Espíritu. Efectivamente, la comunidad religiosa tiene su origen en el amor de Dios derramado en los corazones por medio del Espíritu, y por él se construye como una verdadera familia unida en el nombre del Señor. Por lo tanto, no se puede comprender la comunidad religiosa sin partir de que es don de Dios, de que es un misterio y de que hunde sus raíces en el corazón mismo de la Trinidad Santa y Santificadora que la quiere como parte del misterio de la Iglesia para la vida del mundo.

La vida consagrada comprendió desde sus mismos orígenes esta íntima naturaleza del cristianismo. En efecto, la comunidad religiosa se sintió en continuidad con el grupo de los que seguían a Jesús. La comunidad religiosa, por el hecho mismo de ser una escuela de amor que ayuda a crecer en el amor a Dios y a los hermanos, se convierte también un lugar de crecimiento humano. El proceso es exigente, ya que comporta la renuncia a bienes ciertamente, muy estimables, pero no imposible, como lo atestigua la lista de santos y santas y las maravillosas figuras de religiosos y religiosas que han demostrado que la consagración a Cristo no se opone al verdadero progreso de la persona humana, sino que, por su misma naturaleza, la promueve en gran medida.

El proceso de madurez se consigue en la propia identificación con la llamada de Dios. Una identidad insegura puede impulsar, especialmente en los momentos de dificultad, hacia una realización mal entendida. La identidad de la persona consagrada depende de la madurez espiritual, es obra del Espíritu que impulsa a configurarse con Cristo. Amar la vocación es amar a la Iglesia, es amar al propio instituto o congregación y sentir la comunidad como su verdadera familia. La comunidad religiosa se convierte, entonces en el lugar donde se aprende cada día a asumir aquella mentalidad renovadora que permite vivir día a día la comunión fraterna con la riqueza de los diversos dones y al mismo tiempo, hace que estos dones converjan en la fraternidad y la corresponsabilidad en su proyecto apostólico. La relación entre vida fraterna y actividad apostólica, particularmente en los institutos dedicados a las obras de apostolado, no ha sido siempre clara y ha provocado no raramente tensiones, tantos en cada una de las personas como en la comunidad.

En una comunidad verdaderamente fraterna, cada uno se siente corresponsable de la fidelidad del otro, todos contribuyen a crear un clima sereno de comunicación de vida, de comprensión y de ayuda mutua. De este modo, la comunidad religiosa, que alienta la perseverancia de los hermanos, adquiere también la fuerza de signo de la perenne fidelidad de Dios y por eso, de apoyo para la fe y para la fidelidad de los cristianos, inmerso en los avatares de este mundo que parece conocer cada vez menos los caminos de la fidelidad.

La comunidad religiosa, como expresión de Iglesia, es fruto del espíritu y participa en la comunión trinitaria. De aquí el compromiso que tiene cada persona consagrada, es decir religioso o religiosa, la cual debe sentirse corresponsable de la vida fraterna en común, a fin de que manifieste de un modo claro la pertenencia a Cristo, que escoge y llama hermanos a vivir juntos en su nombre. La respuesta a esa invitación a edificar la comunidad al lado del Señor con paciencia diaria, sigue el camino e la cruz, supone frecuentes renuncias a sí mismo.

16. OPCIÓN POR LOS POBRES…

La iglesia, a través de los siglos, ha impulsado diversas actividades a favor de los pobres. Se ha suscitado en ella vocaciones de entrega total a los que carecían de medios económicos, no tenían opción para acceder a la cultura y carecían de influencia, incluso e voz, en la sociedad.

La opción por los pobres ha estado desde entonces muy clara en grupos numerosos de cristianos, incluso han surgido movimientos de pastorales muy fuerte que subrayan esos aspectos como signos de autenticidad del pueblo de Dios. Pues la opción decidida por los pobres debe ser siempre el distintivo de la Iglesia de Cristo. Esto es lo que pretenden demostrar quienes han impulsado ese movimiento y los que están buscando en la palabra de Dios el fundamento del mismo, ya que las palabras del profeta asumidas por Cristo, son claras y terminantes, pues la vida del maestro es un testimonio explicito de esa misión primaria del redentor. El cristianismo no puede apoyarse exclusivamente en elementos sociológicos ni puede fomentar soluciones políticas, pues ha de buscar su luz en la Palabra de Dios, y esa palabra nos dice que la misión de Cristo y de la Iglesia, es evangelizar a los pobres liberarlos de toda esclavitud u opresión que proceden normalmente del pecado.

Pues los consagrados (religiosos) están llamados a ser testigos de un mundo solidario. A lo largo de la historia y con las características de cada época, han tratado de serlo con la vida fraterna en comunidad y con el servicio preferencial a los pobres y necesitados, ya que en nuestra época, ese testimonio tiene exigencia particulares y afecta especialmente a la concepción y vivencia del voto de pobreza.

La opción por los pobres aparece así como una de las grandes exigencias del amor universal. Si ellos están ausentes valores que de suyo están destinados a todos, el amor universal exige que se adopte a favor de quienes aún están despojados de esos valores. El pobre, en efecto, es quien más lejos se encuentra del valor del Reino llamado justicia, ya que el pobre es la persona que carece de bienes socioeconómicos indispensables, que posee con frecuencia una cultura dependiente, que esta marginado. No se encuentra él en el centro del poder, del tener ni del saber, sino que ocupa la periferia donde aparece más el no tener, el no poder, el no saber.

El padre, pues se acerco de manera preferencial a los pobres que esperan justicia y a los pecadores que esperan perdón, ya que esta preferencia no era otra cosa que la aplicación histórica del amor universal, incluyente, sin fronteras.

CONCLUSIÓN

Para concluir puedo decir que la llamada de Dios al sacerdocio se manifiesta a través de dos acciones que convergen entre sí y se complementan.

Pues la primera es una acción interior, dirigida al individuo por medio de sus propias cualidades naturales, ya que por ellas el Señor dispuso un germen e su alma que al ser correspondido lo hace apto para el sacerdocio.

La otra será exterior y jerárquica, que se realiza por medio del Obispo el cual llama al candidato canónicamente elegido, pues es la aceptación definitiva del aspirante al sacerdocio, hecha por la legítima autoridad en nombre de la Iglesia.

La vocación sacerdotal no dejará de estar presente en todo tiempo, porque Dios quiere que no falte la asistencia religiosa necesaria a los hombres. Dios no puede permitir que los hijos de su Iglesia queden sin el alimento del pan de la palabra de Dios y de la Eucaristía por no haber ministros que lo distribuyan. El Señor llamará siempre y en todos los tiempos hasta el fin del mundo.

Ordinariamente se dirige a los jóvenes generosos sanos de alma y de cuerpo, pertenecientes a familias cristianas, donde el ambiente ofrece el clima más favorable de disponibilidad a la voluntad de Dios. Es entre aquello a quienes Dios otorga con abundancia sus gracias, entre los que es lógico esperar una invitación más alta. Pero también a veces llama a personas alejadas de la Iglesia, porque el Señor es libre en otorgar sus dones y no tiene aceptación de personas. De todos los medios sociales, el Señor invita a corresponder a su llamada de amigo.

Cristo llama cuando quiere, en todo las edades desde la más tierna a la más avanzada. Dios llama a su viña a todas horas y cuando quiere. Por eso no equivoquemos el camino, no adulteremos el Evangelio, no seamos ciegos, ya que ser cristiano es sinónimo de caridad, y el amor no es algo negativo no sólo nos obliga a no hacer el mal, sino que nos exige hacer el bien. Por eso te invito a que vayas descubriendo en lo cotidiano de tu vida, así podrás dar respuesta a esa invitación que Dios te llama a su viña. Suerte amigo…

 

Darwin Chávez Soqueré

darrobe[arroba]hotmail.com



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Comentarios

  • la verdad
    Estimado amigo: primeramente le agradezco su sinceridad aunque denote falta de conocimiento, la palabra de dios es para aplicarla, fijese que en el libro deuteronomio-capitulo 5-versículo 8-la palabra de dios le dice a usted que no debe de hacerse imagen ni escultura de nada que venga del cielo ni de la tierra ni de ninguna figura alada, solo adoraras a Jehová tu dios que es celoso hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen. Que quiere decir esto: que estamos hoy día mi amigo en un mundo espiritual que nada tiene que ver con lo que nuestro padre quiere, es por eso que usted se siente hasta apenado porque no encuentra mas que falsedad en las doctrinas de sacerdotes mentirosos que si bien hay que respetarlos como yo los respeto, no quiere decir que vaya a estar de acuerdo con ellos y lo que hizo dios aunque usted no lo crea es ponerme a mi en este preciso momento para abrirle los ojos a usted, quizas piense que soy arrogante por lo que digo, en el nombre de cristo le digo que no, pero ha llegado la hora mi amigo de hablar y lo vamos a hacer. Muchas gracias y espero seguir hablando con usted, que dios le bendiga. Víctor Hugo Mendez.
    prim  |  2007-01-31 13:50:00
  • La Vocacion
    Es común confundir la aptitud para una carrera, con la disposición del Santo Espíritu, para que determinadas personas le sirvan, en realidad deberías saber que Dios, le dio la libertad al hombre, y si te llamara como es que seria libre, pesas que alguien podría decirle que no, y no estar en falta. Edemas, nadie que se dispone a sembrar, un día antes, va y suelta su caballo o su buey para después estar llamándolo, sino que lo encierra en un corral chico y lo manea para poder tenerlo a mano cuando lo necesita, ni nadie que que se dispone a enviar un mensaje va y suelta sus palomas un día antes, sino que las alimenta y encierra, para cuando tenga que soltarlas si viaja, puedan volver a su querencia. No, Dios no llama, sino que todo lo que le pide al hombre, es un sueño, una ilusión, y que se lo pidan a el, porque quien pondría su esperanza en aquello que no cree. y si tu sueño fue ser servir a los demás, siendo medico, artista o ingeniero, pídemelo que el te lo dará, si tu sueño fue ser un gran guerrero, pídeselo, que el te pondrá al frente de diez, de cien, y hasta de mil. pero si tu sueño fue servirle, entonces ve y dile, señor yo soy capaz de cargar con esa cruz, que el vera si te elije, pues es el, quien elije a las personas, El escudriñara tu corazón y vera si puedes lograrlo. pero eso tendrás que elegirlo tu, pues como crees que El, podría cargarte con semejante peso.
    kiko  |  2007-02-20 15:33:14

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