"Por consiguiente, en el sentido más amplio, la única respuesta a la pregunta cada vez más debatida por el público de si los Estados Unidos pueden conservar su posición actual, es NO, pues, simplemente, ninguna sociedad ha podido estar permanentemente en cabeza de todos los demás." (Paul Kennedy, "Auge y Caída de las Grandes Potencias").
"Algunas personas parecen creer que la acciones militares tienen que estar basadas exclusivamente en razones puramente militares, sin tener en cuenta sus repercusiones políticas. Pero pensar y actuar así no hace sino poner en peligro el área de la política" (Mariscal Montgomery, Vizconde de Alamein en "Historia del Arte de la Guerra")
Me parece que quizás pueda ser de cierto interés situarme, metodológicamente para darle el sentido a mi intervención que es una intención, evidenciar algo, sacando a la luz lo que entiendo podría ser de mayor utilidad para la experiencia del hoy.
Se produjo un acontecimiento: una acción o ataque contra las Torres Gemelas (o World Trade Center) y el Departamento de Defensa de Estados Unidos (conocido también como el Pentágono).
Lo llamo acontecimiento en el sentido en que lo hace Alain Badiou: "... como algo que sucede... ...por supuesto que puede estar preparado, organizado ...pero hay algo que no pudo ser previsto... que es más de lo que se previó u organizó... algo que no está dentro de la lógica de la situación, algo que está más allá, algo que incluye un elemento sorpresa".(1)
Y Badiou agrega: "Una parte de la política consistirá en saber que hacemos con este acontecimiento, como se piensa y se actúa a partir de este acontecimiento, como se transforma la situación a partir de él. La política no es pensar partiendo de la situación solamente, es pensar a partir de lo que está más allá de la situación y que es construido por el acontecimiento."
Esa es mi intención: pensar la situación (un cierto proceso) y el acontecimiento para vislumbrar mejor el proceso asumiendo lo que aporte el acontecimiento.
Si por situación entendemos una cierta maduración de un proceso, el que encontramos o la que encontramos cuando sucede el acontecimiento, podemos resumirla en lo fundamental y referida al mundo y Estados Unidos como sigue:
2.1 Estaba en curso una recesión económica mundial como consecuencia fundamentalmente de una sobreproducción a escala internacional, donde hay una evidente interacción crítica entre Estados Unidos y el mundo(2) y una exacerbación de la competitividad a escala planetaria.
2.2 Esta situación recesiva se daba en un contexto de hegemonía militar, como dice Giovanni Arrighi "el poder militar americano permaneció inatacado y su territorio inatacable"(3), pero considera que "la trayectoria en forma de U que ha caracterizado el poder global norteamericano en los últimos treinta años es típica.
También de los precedentes líderes mundiales de acumulación de capital en las fases conclusivas de su hegemonía". Y agrega que si bien es cierto que cierta "recuperación de la riqueza del estado hegemónico en declive se ha basado en la capacidad de voltear ventajosamente la competencia interestatal por la acumulación del capital móvil" no es menos cierto también que esa recuperación "es el preludio del aumento del desorden mundial y concluye con la caída de la hegemonía misma."
En este contexto complejo y crítico la situación se hace sutilmente más difícil porque a las problemáticas de acumulación y recuperación se agrega la "pérdida de legitimación de las estructuras estatales... esta ola mundial de antiestatismo ha tenido dos consecuencias inmediatas: una es que los temores sociales se han incrementado y que en todas partes los individuos les están dejando de adjudicar a los Estados el papel de proveedores de su seguridad... pero por supuesto esto crea una espiral negativa, mientras más lo hacen más violencia caótica se produce, y mientras más violencia caótica existe, más incapaces se encuentran los Estados para manejar la situación... La segunda consecuencia tiene que ver con los capitalistas... los estados deslegitimados enfrentan cada vez mayores dificultades para cumplir su función de garantizar la necesidad de cuasi-monopolios de los capitalistas, para no hablar de su función de domesticar las ‘clases peligrosas’...."(4)
Esta afirmación de Immanuel Wallerstein es lúcida y premonitoria sobre todo que esa situación de violencia es un elemento más de gravitación sobre la tasa de ganancia, futuro que será más difícil porque afirma que "en la economía mundo-capitalista no hay conductores prudentes" y "lo que podemos esperar es temeridad y no una reacción realista". Ello será, según Wallerstein un elemento más de dificultades porque "en la medida en que las estructuras estatales pierden cada vez más legitimidad, disminuya, tal vez de manera vertiginosa el nivel de seguridad individual y colectivo... ello sin dudas, hará aumentar el nivel cotidiano de violencia en el sistema mundo... esto asustará a muchos y con razón."
Estas apreciaciones nos permiten acercarnos un poco más al significado del acontecimiento en la medida en que el Estado en declive (aparentemente todopoderoso) es usar "el poder que le queda o que retoma para transformar su hegemonía (basada en una forma de consenso) en dominio de explotación (basado esencialmente en la coerción)"(5). Ante la pérdida de ascendencia y control se implementan estrategias y sistemas centrados en la coerción, vale decir, en mayor violencia y en nuevas relaciones políticas armadas.
Vamos a hacer un breve paréntesis. Si la lógica de la situación creó un contexto de paso progresivo de la hegemonía a la coerción por las pérdidas de legitimidades, severas dificultades de acumulación, y agregamos, movilizaciones y organización de las "clases peligrosas", ¿qué se nos sugiere en relación a la política?.
Por la naturaleza de la crisis capitalista en curso se nos sugiere la política como "la lucha de las especies: hombres que tienen intereses, que se pelean por esos intereses y que gana el más fuerte... es la política en el sentido de Darwin y eso es lo que nos propone actualmente el mundo: un mundo de animales competitivos".(6)
Naturalmente, esta propuesta de política se corresponde con el sentido de la acumulación capitalista donde se acentúa la idea de que asistimos al final de una época de la política y que "tenemos que conformarnos con la gestión de los negocios", que es en última instancia el sentido de la política, y también el sentido de la guerra.
Ha sido el capitalismo contemporáneo, transnacional y corporativo el que ha generalizado la guerra como política destructiva, en el contexto de competitividad exacerbada. Brenner, en otro de sus textos clásicos afirma que las ganancias de Estados Unidos... se realizaron", a expensas de los principales competidores de ellos, de modo que a escala global, trajo estancamiento y crisis afuera para contrarrestar y contrabalancear la recuperación de Estados Unidos".(7)
No es casual la incorporación de políticas de guerra o estrategias de guerra para acentuar la "competitividad" como eje de las luchas de acumulación, establecimiento de "estados mayores" y prácticas antidemocráticas generalizadas. Veamos esta muestra de Gerald A. Michaelson: "Alguien debe hallarse a la cabeza... cuando todos participan en las decisiones, el resultado es el caos... expresando con claridad sus opiniones sobre el mando Napoleón escribió a la Asamblea Nacional para afirmar que un general mediocre es preferible a dos buenos..." o "Engañar a su competidor... el secreto puede ser así mismo un medio para practicar el engaño".(8)
Nos encontramos pues en un momento de generalización de la guerra en las sociedades. Clausewitz dijo: "La guerra es la mera continuación de la política por otros medios... la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una realización de la misma por otros medios... solamente si adoptamos este punto de vista... podremos hacer una apreciación inteligente de su totalidad".(9)
En efecto, la intención de buscar la totalidad, el sentido de lo político armado es de vital importancia para el análisis crítico y premonitorio. La afirmación de Clauswuitz es precisada por Keegan de la siguiente manera: "... lo que en realidad dijo es que la guerra es la continuación de la relación política" (despolitischem Verkehrs) "con la intrusión de otros medios" (mit Einmischung anderer Mittel)... en alemán, el original expresa una idea más sutil y compleja que la frase con que suele citarse en español".(10)
Asistimos pues a una situación de generalización sutil de la política ejercida crecientemente al través de relaciones políticas militarizadas y donde el ‘negocio’ es eje de guerra. De manera acertada el Ejército Zapatista de Liberación Nacional apuntaba: "En esta nueva guerra mundial la política moderna como organizadora del Estado Nacional no existe. Ahora la política es un organizador económico y los políticos son modernos administradores de empresas. Los nuevos dueños del mundo no son gobierno, no necesitan serlo. Los gobiernos "nacionales" se encargan de administrar los negocios en las diferentes regiones del mundo".(11) Y agregan: "... se trata de una destrucción histórica y cultural... todas las culturas y las historias son atacadas por el modo de vida norteamericano... la destrucción de naciones y grupos de naciones para homologarlas con el modelo capitalista norteamericano... Una guerra pues, una guerra mundial, la 4ta. La peor y más cruel".
Este texto del zapatismo tiene una gran actualidad en lo que se refiere a una nueva hermenéutica de la guerra y la política, sirviendo de base, en su propia reflexión a otras sugerencias, cuando nos proponen: "La IV Guerra Mundial: Desarrollo y consolidación de guerra total. Guerra en cualquier parte, en cualquier momento, en cualquier circunstancia. Evolución de la estrategia militar. Estrategia de despliegue rápido (la invasión a Panamá, la Guerra del Golfo Pérsico)..." y en referencia a la "guerra militar mundial, doctrinas y compartimentos" nos sugieren: "a) teatros de operaciones: de la certeza a la incertidumbre, de las respuestas sistemáticas a la versatilidad; b) de la estrategia de contención a la de alargamiento; la guerra no se limita al aspecto militar sino que se extiende a las acciones de "no guerra" (ojo: medios de comunicación y derechos humanos)... por lo tanto el ‘enemigo’ a vencer no es solo el ejército contrario o la fuerza armada contraria, sino el todo social, político, económico e ideológico en el que el conflicto se desarrolla... no hay ya ‘civiles’ ni ‘neutrales’, todos son beligerantes".(12)
Es interesante ir uniendo los aportes de Badiou, Arrighi, Wallerstein, Brenner y el SubComandante Insurgente Marcos para ir buscando un poco la secuencia, la cierta lógica o concatenación entre acumulación capitalista, política y guerra como una relación política.
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