(Viene de la página anterior)
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Ejemplos de estas culturas negadas y silenciadas por nuestro currículum, lo constituyen las culturas infantiles, juveniles y de la tercera edad, las etnias minoritarias, el mundo femenino, las sexualidades lesbiana y homosexual, la clase trabajadora, las personas pobres, las personas discapacitadas, etc.
"Las culturas o las voces de los grupos sociales minoritarios y/o marginados que no disponen de estructuras importantes de poder acostumbran a ser silenciadas, cuando no estereotipadas y deformadas para anular sus posibilidades de reacción" (Torres Santomé, pag. 61)
Cuando desde diversos grupos de poder se promulga y equipara intencionalmente igualdad con "normalidad", se corre el riesgo de menospreciar a algunos sectores, grupos… sociales que configuran una parte importante de la ya mencionada diversidad humana. Este hecho se hace patente cuando en nuestra escuela se establecen rígidamente una serie de contenidos que son considerados como "los ideales" para ser impartidos a las diferentes niñas y niños para los distintos cursos.
Pero… ¿por qué algo es considerado como lo ideal en detrimento de otros muchos acontecimientos, aspectos, hechos… que no son considerados como tal?, es que, ¿alguien se atrevería a afirmar, con un mínimo de rigor, que es más importante impartir en nuestras aulas el conjunto de los números enteros en detrimento de otros contenidos como pudiera ser la crianza del pepino en una comunidad dedicada en cuerpo y alma a tal labor?.
En un intento de legitimar la importancia de unos contenidos, objetivos, criterios de evaluación… sobre otros, existe una tendencia a hablar de la importancia que tiene para nuestras niñas y niños el hecho de que se les inculque un "mínimo" de "cultura general", el caso es ¿qué es cultura general? ¿qué no lo es? ¿quién determina el currículum y a través de que selección cultural es determinado?. Desde el mismo momento en el que el sistema educativo selecciona "porciones de saber" que sólo responden (en el mejor de los casos) a los intereses de aquellas alumnas y alumnos que configuran lo que llamaríamos "cultura hegemónica", se esta posibilitando y/o favoreciendo una "prostitución" del proceso de enseñanza-aprendizaje que provoca una desigualdad que no favorece ni a unos (los que configuran la denominada "cultura hegemónica") ni mucho menos a otros (los que configuran las demás "culturas no hegemónicas")
"Si el sistema educativo trata injustamente a algunos de sus alumnos, no son éstos los únicos que lo padecen. La calidad de la educación de todos los demás se degrada […]. Una educación que privilegia a un niño sobre otro está dando al primero una educación corrupta, a la vez que le favorece social o económicamente" (Conell, 1997: 22)
De tal modo, los diferentes grupos socio-culturales se encuentran con una "realidad" que más que debatirla hay que acatarla, en donde lo "normal" no es sino lo único y a lo que hay que atenerse aunque ello signifique resignarse a "despropiarse" de las señas de identidad culturales que coexisten dentro de cada uno de esos grupos. Con lo cual, no existirá la oportunidad para que estos grupos muestren su idiosincrasia cultural y esto ayudará a configurar entre el resto del alumnado una sensación de "repulsa" hacia aquello que les es desconocido y sobre lo que no tienen más que informaciones deformadas y poco "realistas". Esto fomenta crear certezas tales como por ejemplo que "el pueblo gitano es ladrón por naturaleza, el gallego es desconfiado, el vasco cabezón, el andaluz fullero, el catalán agarrado, etc." (Torres Santomé, pag. 65)
Un sistema educativo como el actual, evoca y propicia grandes injusticias dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje porque a parte de menospreciar las diferencias individuales, las infravalora y las intenta erradicar a través de un proceso de "normalización", en el que las inquietudes, intereses, aspiraciones de cada cual pasan a un segundo o tercer plano a fin de dar una exclusiva prioridad al favorecimiento, potenciación y extracción de un rendimiento académico que posibilitará a las alumnas y alumnos ir pasando de curso, sin entrar a valorar las repercusiones que esto puede tener y cuántos sujetos se van a quedar en el camino.
Esta injusticia curricular y por ende social, sólo es paliable tratando de posibilitar una verdadera igualdad de oportunidades tanto en el acceso como en el futuro desarrollo académico y social de todas y cada una de las niñas y niños, independientemente de donde provengan o cuáles sean sus características personales.
Entendida esta (igualdad) no tanto como algo que existe, que es "bueno" y "consensuado" a lo que hay que llegar (políticas redistributivas) como el intento de que todas y todos tengan igualdad de oportunidades en la construcción de lo que será el futuro (políticas de reconocimiento).
"La igualdad de oportunidades no estará garantizada hasta que no se aseguren también unas políticas de reconocimiento que, sin llegar al relativismo absoluto, admitan la pluralidad de culturas y la atención a los diferentes grupos" (Conell, 1997 en Amate, 2001)
Esto sería posible si se abogara por reformas educativas que bajo la política de lógica contrahegemónica, partieran desde la posición de aquellos grupos menos favorecidos. Una buena estrategia para conseguir esta meta (aunque no es el momento de extenderse en la misma), la representaría el hecho de apostar por un currículo común e integrado, que lejos de organizarse en asignaturas, se centraría en temas, problemas, tópicos, períodos históricos,… que además de desvelar cuestiones implícitas de las diversas propuestas, permita abordar con mayor facilidad dimensiones éticas, políticas y socioculturales, las cuales son ocultadas y/o silenciadas por un "currículum disciplinado" que suele coincidir con un currículum único, técnico, descontextualizado, carente de valor multicultural, propiciador y facilitador de una cultura hegemónica, etc.
Para finalizar y argumentar el hilo conductor de este discurso, y siguiendo con la cuestión del título del mismo, cabría significar que aunque la escuela sigue tendiendo a reproducir las desigualdades existentes en la sociedad, máxime cuando se están inmiscuyendo en el ámbito educativo posturas neoliberales que favorecen un patrón determinado de alumno, el cual, no es sino un varón de "raza blanca" perteneciente a un "nivel socioeconómico" medio-alto que además de acatar todo lo que su profesora/or le indique, saque "buenas notas" y se comporte de una manera "digna" (entendida desde esta postura, como comportarse atendiendo a su profesor, sin levantarse, sin rechistar, sin poner en tela de juicio ninguna de las informaciones que le lleguen…), la misma (educación), ayudada por sus agentes educativos, no puede ni debe resignarse, sino que por el contrario debe poner medios para contrarrestar las políticas educativas conservadoras (favorecedoras de los grupos de poder) y posibilitar que su alumnado se cuestione el tipo de sociedad en el que esta inmerso, los "valores" que emanan de la misma y la posibilidad de dar una alternativa más humanitaria, emancipatoria, justa, democrática y libre a la misma. Para ello es necesario, entre otras muchas cosas, que:
BIBLIOGRAFÍA
José Jesús Trujillo Vargas
trujillo1981[arroba]hotmail.com
Licenciado en Psicopedagogía
Diplomado en Magisterio de Educación Física
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Educacion |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.