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El abordamiento anterior no pretende ser totalmente exhaustivo porque no intenta ser totalmente abarcador de causalidades, solo desea sugerir una nueva relación entre "crecimiento de la economía" y proceso social en su conjunto, para poder extraer algunas conclusiones referidas a la vinculación entre movimiento social, estructura social y análisis histórico.
Al parecer, en nuestro caso dominicano podrían prevalecer estos elementos:
3.1.1 Los momentos de "crecimiento" corresponden a una economía política de reestructuraciones de la acumulación capitalista, transitando desde la economía agroexportadora primaria a la economía extrovertida de servicios apoyada en la intermediación (comercio), comunicación exacerbada y construcción en la apropiación de las ciudades como centralidades con destrucción de sus entornos e interioridades.
3.2 Ello se corresponde con distintas hegemonías en la sociedad política:
3.2.1 La crisis del trujillato trajo como consecuencia una lucha de sucesión en las élites burguesas y burocráticas. El balaguerismo trató de darle continuidad por la burguesía de los funcionarios; la burguesía intermediaria y/o estrangulada por el trujillismo por vía del Consejo de Estado y el Triunvirato trató de incrementar su peso en los procesos de acumulación, y el boschismo se planteó un esquema más redistributivo de la renta nacional desde las políticas gubernamentales. El resultado fue el crecimiento relativo de la burguesía "estrangulada" por el trujillismo, pero atrapada entre la política económica "estatista" del balaguerismo y la más populista del boschismo. Ese proceso de "crecimiento" tuvo un precio: la Revolución de Abril de 1965 como acto redistributivo desde abajo, porque a lo largo de cinco años y desde la sociedad civil, se venía tejiendo un complejo proceso de luchas sociales territoriales y sectoriales, civiles, militares, partidarias, gremiales, que hicieron complejo el panorama y que se expresaron más radicalmente en la cultura urbana y su símbolo: "Ciudad Nueva", como premonición de las contradicciones en el adveniente modo urbano de vida dominicano.
Pero en lo fundamental de este período se trató de resucitar el viejo aparato económico estatal de origen trujillista, el ejercicio del poder de obras públicas estatales con la burocracia heredera de la tiranía para hacer viable la permanencia del sistema capitalista en un pacto necesario de la geopolítica imperialista norteamericana y las fuerzas sociopolíticas desplazadas en 1962.
El período perredeista guzmancista (1978-1982) se inició con un pacto político de generación compartida de "poderes formales" y la economía política resultado del pacto fue la demanda inducida, uno de cuyos componentes fue el incremento de la burocracia estatal y su masa de salarios, el incremento del salario mínimo y los subsidios a la producción agropecuaria, que en cierta medida era una prolongación del esquema anterior en cuanto a la relación estado-economía-colchón social popular.
Este esquema de política económica hizo crisis dentro del propio Partido Revolucionario Dominicano y en la relación de los poderes formales controlados por el perredeismo, a pesar del "crecimiento" del PBI en 1980 del 8.00% luego del Ciclón David y la Tormenta Federico.
En cierta medida el jorgeblanquismo (1982-1986) es la corrección, desde dentro del PRD, de las políticas "endógenas" de activación del "crecimiento" y del reconocimiento de un protectorado económico (del FMI) para hacer más complejo el campo de las fracciones burguesas, en relación a los nuevos entornos mundiales; con perjuicio creciente de amplias masas populares urbanas y rurales. No es casual ni el suicidio del Presidente Antonio Guzmán ni la rebelión popular de 1984 cuando, de nuevo, se expresaron nuevas manifestaciones sobre todo de las patologías urbanas acumuladas, y la reorientación de las políticas económicas tuvo ese precio como continuidad de la Revolución de Abril y un nuevo símbolo: la Zona Norte de Santo Domingo (Capotillo, Simón Bolívar, Gualey y los barrios populares insurgentes).
En efecto, la vieja burocracia balaguerista, sus agrupamientos corporativos de acumulación, sus redes de clientela en la sociedad, determinaron sus posibilidades de colarse entre las contradicciones perredeistas en la sociedad política (Ejecutivo-Senado) y en las relaciones con la sociedad civil (escisión del partido entre majlutistas y jorgeblanquistas).
La economía política del primer momento balaguerista (86-90) estuvo centrada en resituar de nuevo su burocracia y sus grupos corporativos permitiendo que los nuevos agrupamientos burgueses continuaron su desarrollo en el crecientemente ascendente mundo neoconservador y neoliberal.
Esa opción en el sistema político del balaguerismo expresaba crecientes debilidades que se arrastraban desde la fase anterior, lo que hizo crisis, tanto en la crisis electoral del 90 como en la política económica y la situación social de ese año.
El balaguerismo fue obligado a optar por la "estabilidad macroeconómica" y de nuevo el índice de crecimiento del PBI se "dispara" en 1992 hasta un 8%. Pero a pesar de ello es evidente el conflicto o contradicción centrado en el sistema político hegemonizado por el balaguerismo y su aparato y los intentos internos e internacionales por crear una opción política más abierta al contexto de relaciones sociales imperiales: "peoples first" (slogan de Clinton en su campaña electoral) y "primero la gente" del peñagomismo y el PRD.
Allí está una de las raíces de la crisis del 1994 (no negamos el fraude, que lo hubo) que limitó el ámbito de maniobras del balaguerismo y obligó a otro pacto político de las cúpulas partidarias tradicionales, los grupos corporativos burgueses, el poder norteamericano y los "testigos" de lo mismo de siempre. El año del pacto el producto interno bruto "creció" 4.30% y los dos años posteriores el 4.80 (95) y 7.30 el 1996, año de las nuevas elecciones y donde se produce el retiro momentáneo de la cabeza política del balaguerismo.
La cuestión planteada al concluir este momento es cual fuerza política en la sociedad política debía relevar al balaguerismo de manera tal que se pudiera dar una cierta continuidad al ejercicio burocrático de talante trujillista y balaguerista en las nuevas condiciones de "liberalización" y "apertura" en el contexto actual de "globalización" o "mundialización" del capitalismo como civilización de pretensión planetaria.
Esto se justifica en el contexto del crecimiento del PBI: 8.20 (1997), 7.30 (1998) y 8.30 (1999), sin auscultar, claro está, la profundización del desarrollo desigual endógeno (descampesinización masiva-urbanización concentrada), también exógeno (referido al tipo de bienes y servicios sobrevaluados procedentes de la "cibercultura" corporativa en relación a los bienes y servicios de la "primera y segunda olas" de la economía nacional) con su resultado visual y existencial: nuevas patologías sociales urbanas que destruyen masivamente y simultáneamente el ambiente y la vida cotidiana (el ambiente global como ámbito de la diversidad de vidas).
La política de la sociedad política (del estado, de lo paraestatal, de lo gubernamental) es crecientemente destructiva, a tal extremo, que comienza a destruir el sistema político, al disociar radicalmente la vida cotidiana deteriorada y las esferas de decisión estatales-paraestatales. Estas aparecen más separadas de las urgencias de comunidades y conglomerados, no solo marginales y populares, sino de asentamientos de clases medias y acomodadas agredidas por la contrareforma urbana que requieren tanto la acumulación capitalista en las obras públicas, como el voraz capital inmobiliario corporativo y la decisión de segmentar las urbes y costas para beneficio espacial de élites y corporaciones.
4.1 A la muerte o ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo la sociedad política entra en crisis heredando un decrecimiento del PBI de –2.00 y produciéndose un crecimiento organizativo de la sociedad civil centrada en organizaciones sociales diversas, pero sobre todo de naturaleza popular (sindicatos, ligas campesinas, asociaciones profesionales, clubes culturales barriales, organizaciones estudiantiles, etc.).
Crisis en la sociedad política, decrecimiento y posterior crecimiento del PBI (entre 17.0 en 1962 y 6.7 promedio en el 63 y 64), indican que, obviamente, el "crecimiento" estaba referido a una reformulación de la concentración de las riquezas y a una negativa dinámica de no redistribución y autonomía para las clases populares.
El ascenso del movimiento social popular como eje de la sociedad civil coincide con los forcejeos para reconcentrar el poder y los beneficios y ganancias en diversas fracciones y las luchas por redistribuir (vía tierra, salarios, acceso a servicios públicos o políticas estatales relacionadas con generación de plusvalía o topes de beneficios). La decisión de cerrarle el paso a un proceso de redistribución de poderes y beneficios genera un golpe de estado, una conspiración militar y un alzamiento popular y militar-popular que culmina con los comandos constitucionalistas como órganos de poder urbano (1963-1964 y 1965).
El movimiento social se inicia como una eclosión cuantitativa diversa en 1961 y culmina en una concentración orgánica armada, paramilitar, civil y sociocultural de gestión territorial. Sin embargo su dinámica expansiva originaria, su concentración insurreccional posterior, no pudo retomar la dinámica expansiva original para extenderse rápidamente en todo el territorio, asentarse y constituirse sólidamente luego de comenzado el flujo insurreccional (llegado este a su cúspide para regarse y establecerse en su entorno, creando un entorno o realidad insurreccional superior).
Ello explica por qué es solo que a finales de los setenta o inicios de los ochenta que fluye un nuevo ascenso contrahegemónico. Estimular luchas de minorías pro-populares contra minorías detentadoras y opresoras da margen para que las luchas entre minorías de arriba o que pretendan sustituir desde arriba sean la dinámica que determine desenlaces que producen continuidades perversas e ineficaces.
Por diversas razones y circunstancias van congergiendo de nuevo nuevas expresiones organizativas más horizontales (Comités de Lucha Popular, Comités de Defensa, Comunidades Eclesiales de Base, Comités de Acción Popular, organizaciones campesinas y estudiantiles, etc.) y en coyuntura de desequilibrios y debilidades estatales y paraestatales (gobierno jorgeblanquista con luchas internas perredeistas y con pérdida de apoyo de la "avanzada electoral" originaria) es posible que la espontaneidad, la incidencia organizacional de viejas y nuevas izquierdas, el clima subjetivo de desencanto y frustración, generalicen un movimiento social insurgente, como sucedió en 1984.
No quiero decir que desaparecieron aparatos, concepciones unilaterales aventureras, visiones limitadas de la relación entre política y sociedad. De lo que se trata es que la realidad (y ello incluye la subjetividad y el imaginario) es extremadamente compleja, caprichosa y poco académica y "cartesiana" en ocasiones, cuando, sobre todo, lo de adentro sale (desde el alma y el fondo del pueblo oprimido).
En efecto, la década de los ochenta es una década donde la confluencia al espacio urbano se acrecienta, la decisión de movilización migratoria se acelera (adentro y hacia afuera), y todo el orden social de recepción urbana se reciente y dá muestras de fragilidad, dando un ejemplo de la correlación que hay entre el sistema social de eje urbano y la capacidad de sorprenderlo con la acción popular insurgente cuando esta prende, se riega, dispersa y paraliza la sociedad política, que es lo que sucedió los primeros días de Abril del 84 (23, 24 y 25 de Abril). Pasamos de la "Ciudad Colonial" y "Ciudad Nueva" a la "ciudad popular" más extendida de la capital y las principales ciudades y vías del país.
Es a partir de 1997 cuando comienzan a aparecer nuevos síntomas de la relación conflictiva entre "crecimiento económico" y activación de las luchas sociales; entre la pretensión de "modernización" desde arriba y las consecuencias de ella abajo, es decir, ella contra todo lo de abajo y los que están y moran allí.
Es significativo el balance de movilizaciones, protestas e iniciativas centradas en muchas problemáticas locales, desde las más convencionales hasta las más novedosas, pero con tendencia a la apropiación de espacios y ambientes ciudadanos más redistributivos, sanos y democráticos: ríos, costas, cañadas, inundaciones, aguas posadas, terrenos ocupados, reubicaciones, entre otras problemáticas y sus ámbitos. Esto se refleja en los nuevos abordamientos que algunos medios de comunicación se han visto obligados a hacer referidos a la dimensión de la cotidianidad local desgarrada y agredida por la "modernidad" y el "crecimiento del PBI" que necesita extender la competitividad como una guerra entre ellos y ellas y contra nosotros y nosotras e impedir, como decía Charles Peguy, "la ciudad armoniosa".(2)
Infinidad de organizaciones sociales territoriales han florecido calladamente, puntos de encuentro aparecen, grupos informales y formales se articulan y existen, callados, allí desconectados de la sociedad política como realidades y como imaginarios y otros asesinados selectivamente por el "estado de los blancos". Mientras la mentalidad "tecnológica" de la ciudad "virtual" o "cibernética" estructura la gerencia autoritaria de la sociedad "modernizada" a la cañona por corporaciones, gerentes y "genios" de las estrategias neoliberales ("The technology is now the only factor of production"),(3) porque se trata de "desarrabalizar" y crear un "new nueva york chiquito".
La agudización de la escisión urbana aguda por la "modernización" prusiana impuesta, la lucha por la tierra urbana sobrevalorada expulsando bolsones de pobres o pobres intrusos; el imaginario burgués newyorkino que se monta sobre la todopoderosa "tecnología" importada, unifica la "franja de los ríos": todo el arco barrial popular a los lados del Río Ozama e Isabela y la Avenida Gregorio Luperón (es un ejemplo a escala capitaleña). La gran periferia popular de la "modernidad" y el "crecimiento" que creció desde 1984 hacia acá, cierra su cerco sobre el espejismo del "polígono central" de la ciudad burguesa y espera su momento para estrangularla y depreciarla en las bolsas internacionales y en las expectativas corporativas transnacionales y nacionales.
Cuando será que, y solo para citar ejemplos, que Los Mameyes, Sabana Perdida, Los Ríos, Guarícano, el Km. 12 y el Café, Libertador, Alcarrizos, entre otros relevarán a Capotillo y Simón Bolívar, Gualey y Cristo Rey extendiendo los movimientos sociales a un espacio inmenso de demandas, reclamos, lloros, dolores y sangres, reduciendo a su justa dimensión otros años del aguajero "crecimiento" del Producto Bruto Interno y de la "modernización" que cada día excluye más, humilla más y oprime más.
La próxima revuelta o insurgencia popular (estamos acercándonos a ella) será más extendida territorialmente, más masiva poblacionalmente, más bloqueadora vialmente, más difícil de manejar represivamente (si lo hacen, que lo harán, con riesgos de desabediencia militar), más potenciadora de la capacidad de poder y control de los sujetos populares, más liberadora de rabias y frustraciones que lo antes visto por nosotros y nosotras. No responderá a esquemas académicos, a planificaciones de ilustrados reformadores, será la conjunción de 1965 y 1984 más todo lo que después los arrinconó socialmente, los degrada y desconsidera. No ha habido antes un clamor y dolor tan poderoso como el que emergerá un día en los próximos y cercanos años para tratar de que esto, lo público, no sea un asunto de ricos, de los ricos y de sus políticos profesionales, parásitos de la sociedad, pero atados con sus ombligos a la acumulación originaria permanente desde la sociedad política.
La relativa disgregación o de poca articulación del nuevo movimiento social no debe llevarnos a equivocadas conclusiones sobre su posibilidad y potencialidad, que incluso desbordará y superará todo lo tradicional, incluso a la propia "izquierda" tradicional de aparatos y lógicas convencionales.
Es posible que se me pregunte si la última premonición de insurgencias es errada, o no cumplible, y debo responder que quizás, quién sabe, a lo mejor. Pero puedo dar otra respuesta, en el sentido de si cuestiones dichas antes, predicciones anteriores se dieron, se cumplieron, se realizaron, porque es posible que la subjetividad ejercida analíticamente, premonitoriamente, clarividentemente, avanzó algunos cursos del proceso y si ello sirvió para lo que ahora decimos. Veamos:
5.1 El 17 de Junio de 1964 se afirmó lo siguiente: "El Bloque Revolucionario Universitario Cristiano acusó ayer al Triunvirato de estar "incitando al país a una guerra civil… El Triunvirato está incitando al país para llevarlo a una guerra civil, señaló José Antinoe Fiallo" y se agregó que "Fiallo citó cinco razones que, a su juicio demuestran que el Triunvirato está oprimiendo al país…", y entre otras razones está "el hundimiento del país en el fracaso económico".(4)
En la ponencia en relación a las consecuencias del Huracán Georges que ya he citado, dije al concluir: "Debemos pensar mejor, debemos reflexionar de manera más clarividente, no me mal interpreten, pero no hay derecho a dejar que otra catástrofe (ahora social) obligue a otras opciones sociopolíticas, sean desde la perspectiva burguesa o desde la perspectiva popular. No tengo particular miedo, solo pienso en el costo de ello."
Reitero eso que dije. Sé que la élite burguesa y sus políticos profesionales no les importa un carajo eso. Seguirán adelante, parece que otros y otras tendremos que seguir por otra vía. También adelante. Estamos todos y todas advertidos de lo que está viniendo. En el análisis social adecuado y correcto, pero también en la acción popular adecuada, acertada, porque crear la "ciudad armoniosa" debe ser una actividad diaria desde nosotros(as) mismos(as), con todos y todas, para todos y todas. Una intención efectivamente revolucionaria, "que sirva al presente y al futuro, es decir, un pasado que puede estar en el hoy y el mañana de los que ahora y en el tiempo por venir vivimos y viviremos en la nación dominicana."(13)
6.1 Banco Central de la República Dominicana. Boletines de distintos años y resúmenes del estado de la economía. Santo Domingo.
6.2 Bastaire, Jean. Charles Peguy: El Insurrecto. Encuentro Ediciones. 1979.
6.3 Armitage, John. Resisting the Neoliberal Discourse of Technology: The Politics of Cyberculture in the Age of the Virtual Class. CTHEORY. http://www.ctheory.com. 1980.
6.4 El BRUC Acusa Gobierno. Listín Diario. 17 de Junio de 1964. Pág. 1.
6.5 El Nuevo Diario. Página Editorial. 18 de Marzo de 1983. Pueden leerse también los artículos "Abril en la Crisis" I y II que aparecieron el 23 y 24 de Abril de 1984 en "El Nuevo Diario" (Págs. 6 y 7) los mismos días en que se produjo el inicio de la revuelta de Abril de 1984.
6.6 Fiallo Billini, Alberto y Fiallo Billini, José Antinoe. Igualdad de Oportunidades y Movilidad Social en el Sistema Educativo Dominicano. Plan Educativo No. 4. Octubre 1990. Empresas Unidas.
6.9 Nexcy D’León. Antinoe Fiallo: La Crisis de Gobernabilidad es Posible Debido al Conflicto Social. Listín Diario. Sábado 15 de Marzo de 1997. Pág. 11-A.
6.11 Genris García. Formulan Soluciones: Crece Inquietud Social en los Barrios. Entrevista Antinoe Fiallo Billini. Diario El Siglo. Miércoles 13 de Enero 1999. Pág. 10 y Fiallo Billini, José Antinoe. La Violencia: Una Perspectiva Sociohistórica Dominicana y Algunas Propuestas para el Hoy y el Mañana. Panel "Sobre Sociedad y Violencia". INTEC. Octubre 1999. Area de Ciencias Sociales.
6.12 Nexcy D’León y Doris Javier. 1999: Profesionales Distintas Areas pasan Balance. "José Antinoe Fiallo: Fue un Año de Espejismos" Listín Diario. 31 de Diciembre 1999. Sección La Vida. Pág. 6-C. En cuanto a la cuestión de la guerra urbana es posible consultar la Revista Norteamericana "Military Review", tanto en su versión en inglés como español en sus páginas en INTERNET, centrados en el tema de la "Urban War".
6.13 Fiallo Billini, José Antinoe. La Revolución de Abril: El Ayer para el Hoy y el Mañana. Periódico "Caribe Soy". Marzo-Abril 1997. Pág. 4.
José Antinoe Fiallo Billini
Profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo
18 de Febrero 2000
Museo de Historia y Geografía
Santo Domingo
República Dominicana
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