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Los síntomas y signos clínicos que surgen de enfermedades del sistema urinario pueden ser descritas en 3 categorías, Primero, están aquellos asociados con el acto de la masturbación; ellos incluyen la frecuencia, la posición anormal y la evidencia de dolor. En segundo lugar están aquellos signos que pueden ser determinados por el examen físico del sistema urinario. En tercer lugar, aquellos síntomas y signos remotos del sistema urinario causados por defectos de la excreción, desórdenes metabólicos y toxemia por enfermedades urinarias; estos síntomas y signos emanan del sistema cardiovascular, el sistema digestivo y el sistema nervioso.
La interpretación de los síntomas y signos clínicos que ocurren en esas 3 categorías es facilitado por la consideración de ellas en relación con cualquier anormalidad encontrada en el análisis de la orina.
La poca frecuencia al orinar puede ser debido a una reducción en la cantidad de orina; esto ocurrirá si hay deshidratación de cualquier causa o si la presión de la sangre muestra un descenso marcado. Las dificultades para orinar pueden llevar primero a una retención de la orina con aparente reducción de frecuencia, y cuando la vejiga está agudamente distendida y el esfínter es vencido por la presión de la orina, ocurre incontinencia con un aparente incremento en la frecuencia.
Como la palpación de los riñones, en el caballo y el ganado vacuno es virtualmente imposible, deben ser palpados la parte toráxico posterior y la región lumbar con vistas a elucidar evidencias de dolor. Sin embargo se encontrará que raramente este método da información. En los animales pequeños, sin embargo, tales como perros y gatos, el palpar profundamente el abdomen puede señalar presencia de dolor en los riñones. El único método confiable para determinar la presencia de anormalidades en los riñones es el examen de muestras de orina.
En los animales grandes el posible palpar la vejiga PER RECTUM cuando el clínico puede ser capaz de determinar el grado de distensión y la existencia de dolor en la vejiga cuando es manipulada. Es posible también que la pared de la vejiga se ponga gruesa debido a un proceso inflamatorio. Si la vejiga está vacía puede ser palpado el cálculo de la vesícula. En animales pequeños esto puede hacerse con una mano, pero es más conveniente poner una mano en cada lado de abdomen y ejercer una leve presión con los dedos sobre la vejiga.
En el caballo y el perro el único medio satisfactorio para investigar algún padecimiento en la uretra es pasando una sonda. En el ganado y en los cerdos la sonda sólo puede ser pasada si la obstrucción no está inmediatamente detrás de la curvatura y por tanto del punto por donde la sonda puede pasar. Al examinar la uretra en el animal macho debe hacerse una inspección del prepucio y el pene. La obstrucción del orificio prepucial, la fimosis y la parafimosis previenen el paso de la orina, tales condiciones se reconocen de inmediato en la inspección de las partes.
En la hembra la uretra dilatable corta se obstruye raramente, pero puede ser el sitio de cambios inflamatorios que no poco frecuentemente incluyen o pueden originarse en él. La pared vaginal en la vecindad inmediata de la uretra externa se abre. La presencia de cambios inflamatorios que incluyen la uretra externa sólo pueden observarse por inspección. En los animales pequeños tal inspección vaginal sólo será posible si se utiliza un espéculo apropiado. En los animales grandes los labios de la vulva pueden ser separados manualmente o puede utilizarse un espéculo.
Los detalles de la técnica empleada son datos en el capítulo del análisis de la orina, con la excepción de la orina que contiene sangre o pigmentos de sangre para dar un color definido, ninguna opción fundamentada en la apariencia de una muestra de orina es notable increíble y puede llevar a una serie mal interpretación.
Los resultados más satisfactorios son obtenidos del análisis urinario si cada muestra está sujeta a un examen metódico; definido para comprobar anormalidades aisladas, cuya presencia se sospecha. Aún cuando es de gran ayuda en el diagnóstico, el análisis urinario no debe ser muy enfatizado, ya que es solo un medio para el diagnóstico y lo que se encuentre en él debe ser interpretado en unión con la historia, los síntomas y los signos clínicos. El análisis urinario no es el camino más corto para un diagnóstico y cualquier intento para realizarlo como tal conducirá a errores grandes e inevitables en el diagnóstico.
Gravedad específica: La gravedad específica de la orina en un animal normal está sujeta a variaciones considerables, de acuerdo al balance entre el fluido dentro y el agua que necesita el cuerpo. El rango aproximado para animales normales de varias especies es como sigue:
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Caballo |
1.020 – 1.050; average 1.035 |
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Ganado vacuno |
1.005 – 1.040; average 1.015 |
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Cerdo |
1.005 – 1.025; average 1.020 |
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Perro |
1.015 – 1.045; average 1.020 |
Durante algunas enfermedades ocurren alteraciones marcadas en la gravedad específica. Estas enfermedades no se originan necesariamente en el sistema urinario; así la gravedad específica es alta en la orina con contenido de azúcar en un perro que sufra a Diabetes. Durante la fiebre, usualmente se incrementa la gravedad específica.
En todos los animales, la gravedad específica se incrementa con la Nefritis aguda. En enfermedades como la Cistitis, cuando los productos de la reacción inflamatoria se adicionan a la orina, la gravedad específica usualmente se incrementa.
En el caballo, la orina tiene una gravedad específica baja cuando hay una verdadera Diabetes. En la Nefritis crónica en el perro la orina tiene una gravedad específica baja y según progresa la enfermedad y el riñón pierde su habilidad para concentrar urea, la gravedad específica se vuelve más baja, e incluso en casos avanzados puede ser tan bajo como 1.005 a 1.003.
En los animales herbívoros cuando tienen fiebre y una abstinencia de alimentos por algunas pocas horas, la orina se convierte en ácida. En la Nefritis aguda en todos los animales la orina muestra un incremento en la acidez. En las enfermedades asociadas con una definida de ketasis, la orina es altamente ácida en la reacción. En la Nefritis crónica intersticial en el perro la orina puede ser anfóterica. En la Cistitis con descompensación bacterial la orina es alcalina.
La proteína en la orina puede tener origen post-renal; así en la Cistitis los productos del proceso inflamatorio son evitados en la orina, y estos contienen proteína. En la Nefritis aguda, además de que las células del epitelio se convierten en gelatinosas, los procesos inflamatorios contribuyen a la cantidad de proteína presente en la orina, y la cantidad de estos casos es usualmente considerable. En la Nefritis crónica intersticial la cantidad de proteína en la orina tiende a decrecer cuando la enfermedad progresa, hasta las últimas etapas.
Las condiciones inflamatorias del tracto urinario frecuentemente causan hematuria. Así en la Nefritis parenquimatosa la orina contiene sangre. Similarmente, en la Cistitis aguda, la orina puede tener sangre. El daño causado a la membrana mucosa urinaria por cálculos, causa extravación de la sangre de la orina. La Cistitis crónica y la formación de tumores en la vejiga causan, con frecuencia, una hematuria persistente.
Los depósitos no organizados varían de acuerdo a la reacción de la orina. Si la orina es ácida en la reacción, los depósitos de ácido úrico y urea son comunes, se ven en pequeñas partículas granulares que pueden ser descritas como depósito amorfos. Los depósitos del ácido oxalato son comparativamente raros en los animales domésticos, toman dos formas principales.
Si la orina es alcalina en la reacción pueden depositarse fosfatos y carbonatos. Los fosfatos ocurren más comúnmente como depósitos amorfos de material granuloso blanco que se asienta en la superficie de la orina y no es pigmentados como depósitos de urea. Un depósito de fosfato es común de forma de cristales. Los carbonatos se depositan como partículas granulares que asemejan a los fosfatos amorfos, pero son solubles en ácido acético con la liberación de dióxido de carbono. Los fosfatos no son solubles en ácido acético y n dan ningún gas. El examen de los depósitos mostrará la presencia de un material fino – arenoso que está presente en la orina en casos donde se presentan cálculos numerosos y extremadamente pequeños que están presentes en el tracto urinario.
Los depósitos organizados ocurren en la orina sea cual sea su reacción. Los glóbulos rojos pueden ser reconocidos en las machas de los depósitos obtenidos de orina fresca, pero es más satisfactorio cuando el espécimen de orina ha estado por algún tiempo. La presencia de células rojas indica necesariamente un rompiendo en la continuidad del tejido urinario con extravasación de sangre. La presencia de leucocitos y pus indica una reacción inflamatoria de carácter supurativo que puede estar situada en cualquier parte del tracto urinario. La identificación de células epiteliales puede indicar el sitio en la reacción inflamatoria. Desafortunadamente, como resultado del preseco inflamatorio las células pueden estar tan dañadas como el reconocimiento de su frente es muy difícil.
Las células epiteliales de la pelvis, del riñón, uretra, vejiga, son escamosas de carácter y usualmente pueden ser distinguidas de aquellas que se originan en el tejido del riñón, pero es imposible decidir de cual parte del pasaje urinario se ha originado.
Los moldes, como indica el término, son modelos de los tubitos donde se originan, y su presencia en la orina, indica indudablemente una condición inflamatoria de los riñones. Los moldes que contienen una alta proporción de elementos celulares son indicadores de una condición inflamatoria aguda del riñón. Los moldes epiteliales pueden ser resultado de una separación completa de masas cilíndricas de células de pared de los tubitos, a las células epiteliales pueden haberse separado individualmente.
La estimación de la cantidad de urea de una muestra aislada de orina es de poco valor, pero un incremento sustancial en la sangre de la urea puede indicar una insuficiencia renal.
El examen radiológico del sistema urinario está limitado en los animales pequeños. Se emplea principales para demostrar cálculo. La Pielografía intravenosa tiene aplicaciones limitadas. La Pielografía retrógrada sólo es posible en las perras y raramente se practica.
Análisis de los síntomas y signos clínicos de la enfermedad del Sistema Urinario.
Siguiendo al incremento en al orina hay luego una reducción en el volumen que está relacionada con la severidad del proceso de la enfermedad en el riñón. La cantidad de sangre en la orina varía desde la suficiente para darle una apariencia humeante hasta una cantidad que forma un precipitado rojizo.
La gravedad específica de la orina, la reacción es ácida y la orina es usualmente llena de proteínas. El examen microscópico de los depósitos muestra la presencia de sangre, moldes de sangre y moldes epiteliales en las primeras etapas. En las últimas etapas aparecen moldes glanurales.
La presencia de micro-organismos y células con pus en los depósitos urinarios puede sugerir la existencia de piolenefrítis o pielitis.
La Nefritis parenquimatosa aguda causa un grado de toxemia proporcional a su severidad. El perro, la lengua, las encías y los dientes se recubren de una sustancia mal oliente de color marrón y puede ocurrir la necrosis de la mucosa oral. Mientras lis síntomas y signos clínicos pueden sugerir la posibilidad de una Nefritis aguda, el diagnóstico definitivo debe depender del examen de la orina.
La primera forma ocurre en perros jóvenes y viejos. El perro se vuelve flaco y sediento. El apetito es disparejo. La respiración es a menudo, poco regular y el pulso es resonante. Puede existir una historia de vómitos ocasionales. La orina pasa en cantidades incrementadas, la gravedad específica es baja, se encuentran trozo de proteína y los depósitos contienen células epiteliales con bajo contenido de urea. La sangre en la urea se incrementa en casos severos hasta 150 mg por cada 100 cc, o más. La correlación con la leptospirosis depende de la demostración de una aglutinación anormal.
La segunda forma se encuentra frecuentemente en perros de 6, 7 y más años. Esta forma puede ser la secuela de una infección anterior de leptospirosis, pero también puede ser resultado de otras causas.
Con mucha frecuencia hay una historia de vómitos irregulares que se extienden por un período de pocas semanas a dos o tres años. Estos vómitos pueden haber sido atribuidos a algún desorden gástrico indefinido. La sed se asocia con poliuria e incontinencia nocturna. La pérdida de condiciones, primero gradual, se acentúa y en la fase final el animal de la enfermedad puede estar muy destruido.
Frecuentemente se presenta conjuntivitis catarral; se opaca la visión y en algunos casos puede verse hemorragia subretinal cuando se examina los ojos. La piel se vuelve seca, sucia y con un mal olor. Una característica de la enfermedad es la hipertensión arterial que causa un pulso fuerte. El examen físico del pecho revelará crecimiento del corazón.
La orina es pálida, con una gravedad específica muy baja (1.003). La reacción del papel tornasol es ácida o atmosférica. La proteína se presenta en pequeña cantidades y tiende a decrecer cuando la enfermedad progresa. El porcentaje de urea es bajo y sube progresivamente al tiempo que los riñones pierden su poder para concentrar orina.
La historia, los síntomas y los signos clínicos pueden ser muy fuerte y sugestivos, pero el diagnóstico debe ser confirmado por un examen de la orina.
El cálculo en la pelvis del riñón puede causar pielitis por la irritación; y luego por la invasión de micro-organismos pueden convertirse en supurativa. Uno de los signos más tempranamente reconocibles de irritación de la pelvis es la aparición de sangre en la orina. El cálculo en la pelvis del riñón puede causar síntomas no muy serios hasta que los cálculos se muevan para la uretra.
La determinación de la cusa del cálculo renal es posible solamente en los animales grandes si el cálculo puede ser palpado vía rectal, pero si está en la parte anterior de la uretra estará fuera del alcance del clínico; si el animal es gordo no puede llevarse a cabo un examen radiológico con vistas a demostrar el cálculo, pero si el cálculo es relativamente pequeño esto será difícil.
El cálculo vesical puede causar frecuencia en el acto de orinar debido a la irritación de la pared de la vejiga con una subsiguiente contracción del pasaje de la orina. La irritación continua de la vejiga causa Cistitis inevitablemente.
El cálculo en la vejiga puede ser palpado vía recto en animales grandes y a través de la pared abdominal en los animales pequeños. En el perro la condición dolorosa de la vejiga resulta en una tensión de la pared abdominal, haciendo imposible palpar en esos casos. Es preferible una demostración del cálculo por examen radiológico.
El cálculo en la uretra causa retención de la orina por obstrucción de la uretra. Los intentos frecuentes de orinar sólo resultan en pocas gotas de orina con sangre. El pasaje de una sonda en el caballo o en el perro revelará la presencia y situación de la obstrucción. En el perro macho la obstrucción es comúnmente localizada en la parte posterior del pene. En el ganado vacuno, el ganado lanar y los cerdos, la obstrucción es hallada con frecuencia posterior a la flexión en la uretra, un punto a donde no se puede pasar la sonda. En el gato macho la vejiga distendida puede sentirse a través de la pared abdominal y el examen del pene mostrará que la uretra está impactada con material arenoso. La obstrucción de la uretra en las hembras es muy rara.
Los síntomas y signos de la uremia que ocurren como secuela de una Nefritis aguda o fallo de la función renal debido a presión retrógrada son aquellos de una depresión profunda que termina en coma.
Una gran proporción de casos exhibe síntomas de una fase convulsiva antes del coma. Las membranas mucosas están inyectadas, la respiración es ofensiva, la boca está seca y las membranas mucosas pueden mostrar cambios necróticos. Ocurren vómitos en el perro y el gato. El pulso es débil y suave. La temperatura es variable, pero en las últimas etapas se vuelve anormal. El diagnóstico de la naturaleza de la toxemia depende de que se sepa que su origen descansa en una condición urinaria.
La uremia en el perro, como resultado de una Nefritis intersticial se presenta en 3 formas. La más común es la forma gastrointestinal, caracterizada por vómitos y pérdidas de condiciones; el coma se desarrolla gradualmente y algunas veces el periodo del coma dura 2 ó 3 días, luego viene la muerte.
La segunda es la forma respiratoria, menos común, y caracterizada por ataques frecuentes de desorden y dificultad respiratoria. Si no se ha notado la presencia de insuficiencia renal, puede hacerse erróneamente un diagnóstico de asma.
La forma cerebral es rara y se caracteriza por convulsiones y coma. La causa de los síntomas nerviosos puede ser demostrada solamente por el examen de la orina.
Enfermedad: Alteración o desviación del estado fisiológico de una o varias partes del cuerpo. Conjunto de fenómenos que se producen en un organismo que sufre la acción de una causa morbosa o actúan contra ella.
Enfermedades del aparato urinario: Este aparato con sus muchas partes compone el, sus dispanciones y extensa distribución anatómica, puede constituir un asiento importantísimo de enfermedad a cualquier edad, vivir de los riñones, los uréteres, la vejiga o la uretra.
El objetivo de este trabajo es orientar como obtener, empacar y enviar muestras para su diagnóstico de laboratorio, en afecciones del sistema urinario.
Obtención de muestra: Para el laboratorio que debe representar del padecimiento: Nefritis, Cistitis, Uretritis (Refrigerada o con la adicción de 20-30 gotas de solución de formol al 10%). La identificación del espécimen es de máxima importancia y debe consistir en:
a) Nombre y situación de la unidad veterinaria
b) Descripción animal: especie, raza, sexo, edad
c) Historia clínica adecuada con:
- Duración de la enfermedad
- Número de animales afectados
- Si hay o no mortalidad
- Clase de alimento
- Posible contenido con animales vecinos
- Síntomas clínicos
- Tipo de conservador usado en la muestra
Los exámenes de orina.
El análisis de orina es uno de los procedimientos de laboratorio más comúnmente aplicados en la práctica veterinaria, por su ayuda para el diagnostico de padecimientos o diferenciación de los mismos
Toma de una muestra de orina.
La muestra se recoge durante la micción o por sondeo, las muestras obtenidas por este procedimiento son preferibles para estudios exactos, ya que están libres de detritus uretral o vaginal.
Es digno de destacar que en el perro es difícil, más de una vez puesto que la reacción tisular al traumatismo que se produce en el lumen uretral al paso del cateter por el OS PENIS en virtud de la "S" peniana de los rumiantes. No son recomendables a menos que se utilice el método de Beeson y col., en 1943, en bolsa plástica estéril, debe recogerse un mínimo de 120 cc.
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Dr. Flavio Correa Alarcón
Profesor Consultante, Universidades de Granma y Oriente
Unidad Docente de Medicina Veterinaria, Santiago de Cuba. Cuba.
Ha impartido docencia desde su graduación como Médico Veterinario en 1945 hasta la fecha en 2006.
Se inició como Profesor e Inspector de Higiene de los Alimentos y Zoonosis en las provincias orientales de Cuba desde 1945 hasta 1970.
Desde 1970 se inició como Profesor de Anatomía en la Universidad de Granma.
En 1972 obtiene la categoría de Profesor Auxiliar y en el 2002 es nombrado Profesor Consultante.
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