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Agentes secretos o agentes encubiertos




Enviado por Julio Soto Angurel



Partes: 1, 2, 3

    1. Arsenio Saavedra
      Candelario
    2. Grupo de Búsqueda y
      Captura
    3. Los
      errores del trabajo operativo
    4. Algunas
      formas de sometimiento
    5. El dinero
      y los bancos
    6. Las leyes
      y el sistema jurídico
    7. Tipos de
      agentes
    8. Otros
      tipos de agentes
    9. El
      reclutamiento
    10. La
      traición
    11. Motivaciones para
      convertirse en agente secreto o encubierto
    12. Bibliografía

    No me ha resultado fácil comenzar a escribir
    sobre este tema que me ha tocado muy profundo durante años
    de mi vida.

    Aún no sé si repudio o acepto
    orgullosamente este capítulo de mi vida que
    transcurrió trabajando entre agentes secretos o
    encubiertos y cuando yo mismo me convertí en uno de
    ellos.

    Comencé a adentrarme en este mundo de misterios,
    mentiras, realidades a medias, verdades, simulaciones,
    traiciones, lealtades, comprobaciones constantes, desconfianza
    eterna, entrega total, idealismos, basura y
    porquería entre otras muchas cosas mas, cuando
    trabé contacto con un oficial operativo de la llamada
    Policía de Investigaciones
    Criminales o Departamento Técnico de Investigaciones (DTI)
    de la Policía Nacional Revolucionaria de Cuba (PNR) que
    dirigía, operaba y manejaba agentes secretos o encubiertos
    dentro del mundo de la delincuencia
    en la Habana.

    Su nombre: Arsenio Saavedra Candelario. Conocido en los
    bajos mundos como "Felo", "Felo el duro". Esto fue por los
    inicios de la década de los 70.

    ARSENIO SAAVEDRA CANDELARIO.

    Arsenio Saavedra Candelario había sido un exitoso
    agente secreto o encubierto que realizó magníficos
    trabajos de infiltración y penetración contra las
    diferentes formas delincuenciales que se manifestaban en ese
    entonces en la ciudad de La Habana, era un hombre muy
    joven, creo que tendría unos veintiséis o
    veintisiete años cuando yo lo conocí. Muy bien
    parecido, muy valiente y se corrían muchas historias de
    las cosas que había realizado. Unas provenían de
    los hombres que habían trabajado con él en el Trabajo
    Operativo Secreto (TOS) dentro de las filas de la Policía
    Nacional Revolucionaria y otras, de los mismos
    delincuentes.

    El asunto es que estaba creando un grupo
    operativo de Búsqueda y Captura donde él mismo se
    encargaba de escoger el personal con
    quien pensaba trabajar y había recibido una gran confianza
    por parte de su mando.

    Este era su primer trabajo como
    agente público, hacía muy poco tiempo que se
    había quemado, (en la jerga policial cubana significa que
    había sido descubierto) y le estaba entrando al trabajo
    con gran denuedo.

    Buscaba hombres valientes, que no traicionasen, que no
    vacilaran en entrar en combate y que jamás manifestaran
    una expresión de cobardía ante el
    enemigo.

    Él se encargaba de darnos las instrucciones, nos
    daba clases, nos comprobaba constantemente a unos con otros y
    enviaba a delincuentes a que nos hicieran comprobaciones. No le
    gustaba utilizar a sus propios agentes secretos infiltrados para
    comprobarnos porque sabía que se los podíamos
    descubrir.

    Conocíamos que tenía una excelente
    red de
    informantes, personas de confianza o puntos de apoyo, agentes
    encubiertos o secretos y cuando creíamos que
    habíamos quemado a alguno de sus agentes secretos
    estrella, con una maestría increíble sabía
    desvirtuar nuestras sospechas.

    Un día me dijo que yo iba a ser el hombre que
    le llevaría la documentación secreta y mecanografiado de
    sus informes que
    procedían del trabajo operativo con sus agentes secretos o
    encubiertos y que además tenía que continuar con
    las tareas de verificaciones, detenciones, búsquedas y
    capturas e infiltraciones en ciertos lugares así como el
    control del
    potencial delictivo flotante.

    Aquello fue tremendo, tuvimos tiroteos, persecuciones en
    autos y
    motocicletas, usábamos los nunchakus (instrumentos
    contundentes de la panoplia de armas japonesas)
    y todos los días, cualquiera de nosotros incluido el mismo
    Saavedra podíamos tener hasta tres broncas a
    puñetazos con diferentes tipos que nos podían hacer
    frente aunque se suponía que debíamos ser finos y
    delicados con la gente.

    Por ser posiblemente el más fino y delicado del
    grupo un día me escogió para que me hiciera pasar
    como el manager o capitán del Hotel Habana Libre, antiguo Habana Hilton y
    estuvimos todo un año alojados en una suite del mismo con
    una oficina operativa
    donde llevábamos a las personas que deteníamos por
    estar en alguna actividad de nuestra incumbencia, se le
    interrogaba y si procedía se le presentaba a los
    tribunales competentes.

    Allí mismo nos tropezábamos constantemente
    con otros grupos operativos
    que actuaban permanentemente en ese lugar que se conocían
    como L y M que eran de la Contrainteligencia e Inteligencia
    así como operativos de la Contrainteligencia Militar (CIM)
    que también tenían sus intereses de
    trabajo.

    Muchos nos conocíamos unos a otros aunque
    sabíamos que existían algunos operativos muy
    secretos de buroes que operaban allí pero ni idea de
    quienes eran y sus objetivos.
    Siempre hubo una gran cooperación entre todos, gran
    respeto y nunca
    se interfería con el trabajo de nadie.

    En Hotel Habana Libre había una gran actividad de
    diplomáticos y extranjeros que se hospedaban allí o
    que utilizaban esas instalaciones para convenciones o reuniones
    de carácter nacional e
    internacional.

    Aunque tuve un acceso prácticamente ilimitado al
    Trabajo Operativo Secreto del entonces Teniente Arsenio Saavedra
    Candelario, éste tuvo siempre la extraordinaria agudeza
    para no quemar jamás a ninguno de sus agentes secretos de
    los cuales no conocimos nunca su verdadera identidad.
    Esto solo ocurría después que alguno de ellos se
    quemaba y se hacía público.

    Guardé siempre y guardo un gran respeto y
    admiración hacia su figura por su valentía,
    integridad, constancia en el trabajo, lealtad constante hacia
    todos sus subordinados y una tremenda limpieza en sus manos que
    no le permitió nunca una traición ni ninguna
    debilidad.

    Nunca le vimos hacer ningún trabajo sucio contra
    ningún ciudadano ni permitía que se hicieran
    incluso contra los mismos delincuentes, no le gustaba maltratar a
    la gente ni al ciudadano común y mas bien le exigía
    al grupo mantener normas de
    cortesía y urbanidad para con los ciudadanos en
    general.

    Era un excelente esposo y padre, aunque pasaba poco
    tiempo con su esposa y su hija por razones de su entrega total al
    trabajo, me constaba que era muy hogareño y
    cariñoso con su esposa y mostraba verdadero candor en sus
    relaciones con su hijita a quien vi. casarse con un oficial de la
    Contrainteligencia.

    Fumaba y tomaba más que nada cuando el servicio lo
    requería, era asediado por las mujeres, de quien se
    tenía que esconder porque no daba abasto con
    ellas.

    En Cuba no pasa lo mismo con las mujeres que en Estados Unidos.
    (Por lo menos en la época a que me refiero, recuerden que
    los valores
    morales cambian, y que cambian porque el grupo
    político dominante utiliza el sexo y la
    moral para
    controlar a la población).

    En mi país se rinde o se rendía culto a la
    valentía o como se diría en buen cubano, al hombre
    con cojones, esto daba como resultado que el ser valiente,
    decidido, fino y cortés en las relaciones
    públicas tenía una contrapartida decisiva en el
    culto que las mujeres nos dedicaban y rendían por nuestra
    condición masculina, pienso que esto es una herencia
    legítimamente española.

    Las mujeres rendían culto al macho, a la
    testosterona, por esto no era de extrañar que el tener una
    forma de comportamiento
    social que diera como resultado ser asediado por las mujeres, no
    era de ningún modo una forma extravagante o estereotipada
    de comportamiento social, sino el resultado lógico de
    cómo las mujeres percibían a los hombres y
    viceversa.

    Grupo de
    Búsqueda y Captura.

    El trabajo del grupo policial bajo las órdenes
    del entonces Teniente Saavedra se desempeñaba por una
    parte en las tareas públicas de recolección de
    información, control constante del
    potencial delictivo, toma de sus huellas digitales, fotografiado
    de cada una de las personas que pertenecían al potencial
    delictivo con un expediente actualizado de sus generales y la
    actividad a la que se dedicaban, colocación contra
    éstos de los Puntos de Apoyo cuando convenía
    (mas adelante explico que son los puntos de apoyo como
    personal de confianza)
    , chequeos, verificaciones de
    informaciones señales
    de alguna actividad ilegal y cuando llegaba alguna
    información de los agentes secretos infiltrados, de
    algún hecho delictivo que habría de producirse, que
    se estaba produciendo o que se había cometido y que era de
    nuestra incumbencia operativa actuábamos para
    neutralizarlo y también el estudio y los perfiles de los
    candidatos a agentes secretos o encubiertos que era una tarea que
    solo el Tte. Saavedra conocía.

    Así pues, nuestro grupo operativo constaba de los
    agentes públicos que actuaban para impedir o neutralizar
    la realización de hechos delictivos y de agentes secretos
    de infiltración que informaban de la realización de
    esos hechos para impedir que éstos se consumaran o se
    persiguieran si ya se habían consumado.

    El ámbito de esos agentes encubiertos infiltrados
    podía ser el de las drogas,
    robos, violaciones, juego,
    asesinatos, distintos tipos de tráficos perseguidos por
    los códigos legales vigentes, etc.

    En aquella época no existían las mini
    computadoras y
    mucha de la gente no tenía ni la más remota idea de
    que existían ni para que servían, por el contrario
    yo tenía conocimientos de los trabajos que sobre la
    Teoría
    de la Información había escrito Norman Wienner y mi
    trabajo de bibliotecario y el manejo de esas técnicas
    ayudó mucho a mejorar el volumen del
    trabajo a realizar en cuanto a catalogar e indizar manualmente
    usando descriptores y epígrafes el universo de
    información que se nos presentaba con el potencial
    delictivo que controlábamos, su chequeo y las operaciones que
    efectuábamos sobre ellos.

    El trabajo del grupo requería mucha coordinación, Saavedra lo sabía
    hacer muy bien, y el grupo que lo rodeaba se crecía y lo
    secundaba. Pero siempre como en todas las cosas humanas
    existían las descoordinaciones que daban como resultado
    situaciones de mucho peligro que podían poner en riesgo la vida de
    cualquiera de nosotros o echar a perder un trabajo muy
    elaborado.

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