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- El TLC y la Agricultura.- En la entrevista realizada al vocero del grupo político Unidad Nacional (Prialé) y a un vocero del grupo político UPP (Aguirre - La Ventana Indiscreta del 23.03.2006), el segundo de los nombrados señaló que el TLC con Estados Unidos solo beneficiaría al 3% de agricultores, mientras que el resto sería arrasado. Desmintiendo esa afirmación, el señor Prialé señaló que tan solo con el ATPDA se han creado un millón de puestos de trabajo. Confirmando esta última posición, en una entrevista, en el Programa Rumbo Económico de Canal N de fecha 10.05.2006, a Pablo Bustamante y Julio Paz (Representante del sector privado y jefe de negociaciones de la mesa agrícola por el Perú, respectivamente), el primero de los nombrados, comentando un estudio recientemente realizado, señaló que el 25% del empleo directo ya se encuentra en los productos exportables. Además, señaló que los perdedores con el TLC con estados Unidos no serían el 96%, sino, al contrario, los ganadores serían muchísimos.
1.6. La pobreza, eterno problema.- En cuanto a los datos sobre pobreza en el Perú, los hay para todos los gustos. De acuerdo al estudio realizado con auspicio del Banco Mundial, la pobreza extrema ha disminuido en muchos lugares; pero, la pobreza (no extrema), ha crecido en Lima. Para el año 1991, Carol Wise nos señala un porcentaje de 55% de pobres no extremos, mientras que, para el mismo año, Barnechea nos habla de 53.6% (aunque diferencias en porcentaje sutiles, pero de gran importancia cuando los traducimos a números, sobretodo en un tema tan sensible); y, finalmente, un Toledo (25.01.2005) hablándonos de una reducción de la pobreza extrema del 24% a 19%.
Los problemas informativos descritos, siguen un orden deliberadamente elaborado, con la finalidad de, antes de referirnos al tema central, llamar la atención sobre el siguiente punto:
Si bien es cierto que, de la lista ordenada en seis grupos, en todos ellos se trata de dos (o mas) "versiones" distintas, en cada uno de los grupos, podemos notar una diferencia entre los cuatro primeros grupos y los dos últimos. La diferencia no es sólo de magnitud del tema, aunque debemos reconocer cierta complejidad respecto de las empresas mineras, sino de grado de verificabilidad de las versiones. Es decir, en los cuatro primeros casos podemos fácilmente constatar la veracidad o falsedad del dato involucrado, mientras que en los 2 últimos, además de ser variados en sus componentes y contar con algunos elementos verificables fácilmente, en conjunto son harto complejos y se prestan a interpretaciones encontradas, incluso entre los propios académicos e investigadores.
Así, con una simple comparación de datos, podemos saber el gasto efectivo de las regiones, con un click en la página web del gobierno o la revisión de cifras oficiales por otros medios. Del mismo modo, aunque con un poco más de esfuerzo, pero con una simple constatación física, podemos saber la distribución exacta de los CLAS, así como llegar a descubrir si los tubos usados por la empresa constructora del gasoducto de Camisea, eran o no usados. Y, finalmente, con un procedimiento de constatación de datos, podemos determinar el pago de tributos por parte de las empresas mineras.
En consecuencia, respecto de estos primeros problemas, queda claro que fácilmente podemos descartar la existencia o no, de exactitud en la información brindada.
Contrariamente, los problemas informativos descritos en los dos últimos grupos, no son sencillos de verificar.
No sólo en el caso del TLC con Los Estados Unidos de América, que ya es parte de la agenda del Congreso de dicho País, sino respecto de TLC’s entre otros países, los efectos no son aceptados pacíficamente, incluso entre los propios académicos. Peor aún, pareciera que cada grupo de presión encarga un estudio que arroje resultados que amparen su posición.
No menos complicado es discutir los datos que se refieren a la pobreza. Quizá es el más complejo de todos, debido a que ni siquiera hay un concepto de pobreza bien definido y aceptado universalmente, y menos aún, una forma de medirlo que sea incuestionable y definitivo.
En ese orden de ideas, para el objeto de esta disertación, podemos ir estableciendo niveles de información atendiendo al grado de "certeza" de las mismas. De ese ejercicio, por lo pronto, podemos hablar de dos niveles: el primero verificable objetivamente, mientras que el segundo, no.
Por consiguiente, aunque no descuidamos los tipos de problemas informativos como el TLC y la pobreza, merecerá nuestra mayor atención aquellos fácilmente verificables o contrastables con una realidad o base de datos objetivos.
Antes de cumplir nuestra promesa de ir ensayando algunas respuestas a las interrogantes planteadas en la introducción, es preciso, previamente, determinar si los problemas planteados tienen o no relevancia. Esto es, queda claro que el tema de la pobreza y el del TLC son por demás importantes, además del pago o no de tributos de las empresas mineras; aunque, este último problema se haya ubicado en el primer grupo.
Pero, ¿en qué medida, cada uno de los problemas informativos indicados, pueden causar los efectos señalados en la introducción?; ¿en qué medida, el hecho o no de que se hayan utilizado tubos usados, o que los CLAS se ubiquen solo en ciertas zonas del territorio peruano, puede causar desestabilización y/o impedir un juego político más fluido (consenso por ejemplo)?.
Creemos firmemente que la respuesta dependerá del contexto que tengamos en un determinado momento. Y es precisamente tomando como referencia la situación social especial que estamos viviendo a nivel mundial que hemos seleccionado, con un claro sesgo, problemas informativos aparentemente simples, pero que guardan relación con el clima de polarización que tenemos, siendo éste el contexto al que queremos referirnos.
Aunque parezca una verdad de perogrullo, cuanto más se lee sobre el desarrollo, desde los críticos de la globalización (Stiglitz, Soros, De Rivero, entre muchos otros), hasta los institucionalistas (Fukuyama, Toffler, Wise, De Soto, etc.) uno llega a la conclusión de que la acentuación del problema de desigualdad (que debe merecer nuestra mayor atención y energías para la búsqueda de soluciones) alimenta cada vez más, una visión antagónica entre ricos y pobres. Y es precisamente en ese contexto polarizado que el tipo de problemas informativos seleccionados -que, repetimos, no son los únicos- refuerzan el antagonismo, pues están relacionados con frases como esta: "qué hacen o qué se hace a favor de los ricos; y qué, en favor de los pobres".
Otro hecho a considerar es que, si hiciéramos un cúmulo de cada uno de los problemas informativos (y aquí sí incluyendo cualquier otro que no se ha mencionado, pero que seguramente el lector tendrá en mente) podemos ver, claramente, que producen un efecto bola de nieve.
No necesitamos ser analistas para descubrir que si a un peruano medio, o a cualquier ciudadano de la Región, se le informa (o tal vez mal informa) primero; que las grandes empresas mineras no pagan tributos o pagan mucho menos que nosotros; seguidamente, que otra gran empresa construye un gasoducto peligroso con materiales usados, etc., etc., aquella persona terminará convencida de que no hay otra opción sino expulsar a las empresas privadas del país.
Confiados de haber podido convencer al lector de que sí son relevantes los problemas referidos, seguidamente emprenderemos la tarea de establecer la urgencia de un mínimo de transparencia en lo que se divulga.
Es un tema común en la literatura peruana y latinoamericana sobre el desarrollo, que el Perú y algunos otros países ya han logrado hacer las reformas de primera generación (llámese reformas macroeconómicas como el control de la inflación, del déficit, así como el establecimiento de instituciones claves en una economía capitalista, etc.) faltando las de segunda generación o microeconómicas (entre ellas, las más importantes, la reforma del Poder Judicial, y de la Administración Pública en general) para lo cual, dada su mayor complejidad, se requiere de mayores coaliciones.
Sin embargo, en el contexto descrito, de polarización entre ricos y pobres, no es descabellado suponer que incluso las reformas de primera generación corren el peligro de sufrir una regresión. Sea como fuere, lo certero es que -y esa es una constante en casi toda la literatura, incluyendo el Acuerdo Nacional- hay un reclamo de diálogo y consenso.
No obstante, ¿es posible el diálogo, la formación de lazos, de consenso, y la perdurabilidad de los mismos sin establecer primero un sinceramiento previo de nuestros datos y luego de un mínimo de transparencia en lo que se informa?.
Mi teoría es que no será posible un pacto firme y perdurable por el Perú si antes no iniciamos un gran ejercicio en dos tiempos, todos con el horizonte de crear aquello que Fukuyama reclamaba como requisito para el desarrollo, TRUST (confianza).
En primer orden, y esto refiriéndonos a los dos últimos problemas informativos más complejos, señalados. Un sinceramiento de nuestra realidad. En ese camino, creemos que el primer paso debe consistir en sincerar nuestras cifras, y de ser posible, debatir sobre los métodos para llegar a ellos. Pues, mientras no emprendamos esa primera tarea, no se le puede pedir a la gente que confíe o no en tal o cual modelo económico.
Seguidamente, se hace necesario un pacto político (por qué no una addenda del Acuerdo Nacional, pero con mayor representación, involucrando directamente a los medios de comunicación) para fijar reglas mínimas de transparencia o sinceridad en la información (en el juego informativo).
Dando, de una vez, respuesta a una de las preguntas planteadas al inicio, pensamos que de existir alguna sanción a aquellos que incurren (o continúan) en estas prácticas, éstas deben ser de carácter cívico-político. Esta proposición no la damos influidos por una apatía intelectual, sino que obedientes como somos del contexto polarizado en que vivimos.
A ello, debemos sumarle la necesidad de un análisis más profundo que haga distinción entre lo falso (que implica una carga de intención de manipular) y lo erróneo (ausencia de intencionalidad), para evitar colisionar con uno de los derechos más importantes, cuya conquista no ha sido sencilla, y que además no es exclusivo de los medios de prensa, el derecho a la libertad de expresión.
Dado que finalmente cualquier propuesta legislativa al respecto tiene que pasar por el Congreso, previamente habría que cumplir la tarea de concientización sobre el problema que tenemos, para luego encargar cualquier creación legal en caso fuere necesario.
No obstante, queremos dejar abierta la siguiente cuestión, que tendría que ser abordada por los penalistas: ¿existe alguna similitud entre los problemas informativos descritos líneas arriba (los cuatro primeros) y el pánico financiero al que se refiere el Artículo 249° del Código Penal peruano y los equivalentes, en los Códigos penales latinoamericanos?; ¿acaso no es potencialmente peligroso el hecho de divulgar un dato falso(con mala intención); o manipular un dato verdadero, relacionados con algún tema sensible que atañe a toda la sociedad?.
En marzo del 2002, nuestros principales actores políticos y representantes de importantes grupos sociales confrontacionales, sacándole la vuelta a nuestra historia poco conciliadora, firmaron el "Acuerdo Nacional" fijándose muchas metas de desarrollo humano. En dicho Acuerdo, un tema recurrente es la referencia a la necesidad del diálogo y la búsqueda de consensos.
Sin embargo, no obstante que en la 26ª y 29ª Política de Estado se menciona la transparencia y confianza (relacionados con los actos de gobierno y de la prensa) no se hace referencia explícita a un compromiso por tener un mínimo de decencia y transparencia en el juego informativo, por parte de todos los actores sociales, lo cual no evidencia otra cosa que no somos conscientes del problema descrito. O que, siéndolo, no queremos tratarlo explícitamente.
Esto es, seguramente no somos conscientes que una "soltada" de dato erróneo o distorsionado puede afectar un estado político social determinado. Pues, así como "la gente puede enriquecerse en los mercados financieros y adquirir poder en la política proponiendo teorías falsas o profecías que acarrean su propio cumplimiento", los datos falsos, o distorsionados, también pueden alterar la "estabilidad social".
En resumidas cuentas, parece que ya no queremos reconocer aquello que nos dice no un politólogo, sino un economista que "la oposición de los grupos de interés obstaculiza el cambio", para lo cual, ante la ausencia de argumentos, se tiene que recurrir a métodos non sanctos, siguiendo la consigna del "miente, miente que algo queda".
Pues, tan igual como que "si el capitalismo tuviera una mente, estaría localizada en el sistema legal de propiedad"; si el juego político tuviera un núcleo, éste sería el juego informativo.
En el plano de la reforma del Estado (en concreto, de la Administración Pública), como cuestión previa, Fukuyama nos habla de la necesidad de la existencia (ante la ausencia de un choque externo) de una demanda interna, para encarar un cambio. Es decir, la manifestación de la existencia de una necesidad de cambio por parte de los ciudadanos de un país determinado. De una reforma requerida.
¿Tenemos los peruanos esa necesidad de juego informativo limpio?; o en todo cado, ¿lo manifestamos?.
Ojalá contáramos con datos –científicos- al respecto; pero, mi impresión es que no hay esa demanda interna, pese al descrédito generalizado de nuestra clase dirigente. Y no la hay, no porque nos gusta que nos "paseen" y que nos mientan, sino porque no es fácil percatarse si se nos ha dado o no un dato erróneo o manipulado. A lo que se suma la gran variedad de temas que se discuten.
Tendríamos que preguntarnos el grado de involucramiento del cuidadano medio en los problemas del país. O, mas aún, tendríamos que preguntarnos qué porcentaje de las personas tienen realmente una conciencia cívica lo suficientemente arraigada como para comprender que el involucrarse en los temas nacionales (o internacionales) no es sólo cuestión de ánforas.
En general, creo que no vemos un problema, primero porque no somos concientes de lo erróneo de determinada información, o en todo caso, creemos que es un "componente natural" de los puntos de vista de los actores sociales.
Para finalizar, modestamente creo que tenemos un elemento más para poner en nuestra agenda de problemas a solucionar en el corto y mediano plazo, si queremos crear una cultura de conciliación y de confianza.
Contagiado de un optimismo en que sí somos un país y región viable, debemos ir viendo las diferentes formas de hacer política; o, para ser más preciso, de ejercer presión. Esas formas ya se están dando, y es nada menos que la proliferación de las agrupaciones cívicas (grupos locales, ONG’s), que calza con el proceso de descentralización en el Perú, que esperamos ya no tenga retroceso. Y esa tarea, no sólo debemos encomendarla a los más "experimentados" o cada cinco años en las urnas, dado que, "las élites, por instruidas que sean, no pueden crear por sí solos una nueva civilización. Se necesitan las energías de pueblos enteros".
- En el juego político-social, muchos actores divulgan datos falsos, o distorsionan la información, seguramente, como un medio mas eficaz de fortalecer sus posiciones político-partidarias, y lograr adeptos.
- En líneas generales, los problemas informativos pueden ser divididos en dos grupos, así tenemos: aquellos sometibles a un test de veracidad con una simple constatación de datos, y los otros más dependientes de las interpretaciones, como el caso de la pobreza en el que, incluso, no hay métodos indiscutibles de obtención de datos sobre pobreza.
- Ante el problema latente de no seguir con aquellas reformas que nos pongan en el camino del desarrollo (debido a la polarización de los sectores sociales) se hace necesario un mayor diálogo entre todos, con la finalidad de emprender las tareas tendientes a lograr un país competitivo.
- El diálogo necesario no podrá darse, o en todo caso, no será sustentable en el tiempo, si previamente no sinceramos nuestras cifras sobre desarrollo social del país (tales como pobreza). Discutiendo, para ello, de ser posible, los métodos para llegar a dichas cifras, entre otros aspectos relacionados. Del mismo modo, se hace necesario un pacto político-social para un juego informativo transparente.
- Las sanciones contra los que incurren en malas prácticas en el juego informativo, en principio, deben ser de carácter político-social. Sin embargo, queda como tarea pendiente (para los penalistas), el estudiar la posibilidad de considerar algún tipo penal que encare los problemas tratados, en aquellos casos especiales que no son del todo diferentes del pánico financiero.
1.- BARNECHEA, Alfredo. Para salir del laberinto: del neoliberalismo a la nueva social democracia, Taurus, Lima-2001.
- El edén imperfecto, Fondo de Cultura Económica, Lima-2005.
2.- COTLEAR, Daniel. Un nuevo contrato social para el Perú: ¿cómo lograr un país mas educado, saludable y solidario?, Banco Mundial, Perú-2006.
3.- DE RIVERO, Oswaldo. El Mito del Desarrollo: los países inviables en el siglo XXI, Segunda Edición, Fondo de Cultura Económica, Lima-2001.
4.- DE SOTO, Hernando. El Misterio del Capital: por qué el capitalismo triunfa en occidente y fracasa en el resto del mundo, el Comercio, Lima-2000.
5.- FUKUYAMA, Francis. La construcción del Estado: hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI, Traducción de María Alonso, Ediciones B, 2004.
6.- GIDDENS, Anthony. La tercera vía: la renovación de la socialdemocracia, Editorial Taurus, Traducción de Pedro Cifuentes Huertas, México-2000.
7.- GELINIER, Octave y PATEYRON, Emmanuel. La nueva economía del siglo XXI: las 28 reglas del juego, Traducción de Federico Villegas, Editorial Paidos, París 2001.
8.- PARODI TRECE, Carlos. Economía de las políticas sociales, Editorial de la Universidad del Pacífico, Lima-2004.
9.- STIGLITZ, Joseph E., El malestar en la Globalización, Traducción de Carlos Rodríguez Braun, Taurus, España-2002.
10.- SOROS, George. La crisis del Capitalismo global: la sociedad abierta en peligro, Traducción de Fabián Chueca, Plaza & Janés S.A, Barcelona-1999.
11.- TOFFLER, Alvin y Heidi. La creación de una nueva civilización: la política de la Tercera Ola, traducción de Guillermo Solana Alonso, Plaza & Jones Editores, España – 1996.
12.- WISE, Carol. Reinventando el Estado: estrategia económica y cambio institucional en el Perú, Editorial de la Universidad del Pacífico, Traducción de Aroma de la Candela y Eloy Neira, Lima-2003.
Artículos, Revistas, Documentos de Trabajo:
1.- Acuerdo Nacional, disponible en Internet.
2.- BUSTAMANTE ALSINA, Jorge. "Responsabilidad civil de los Órganos de Prensa por informaciones inexactas", en responsabilidad civil y otros estudios. Doctrina Y Jurisprudencia II, Editorial Abeledo – Perrot, Buenos Aires, Argentina – 1992.
3.- Participa Perú, Grupo Propuesta Ciudadana, N° 31, Febrero del 2006.
4.- RODRÍGUEZ, Martha; SEMINARIO, Bruno; ASTORNE, Carmen y MOLINA, Oswaldo. Efectos macroeconómicos del acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, Documento de Trabajo N° 65, Universidad del Pacífico, Lima – 2004.
Breve Biografía del Autor:
Federico Sebastián Heredia Espinoza
sebasheredia1977[arroba]hotmail.com
De padre puquiano (Ayacucho) y madre huarazina (fallecida hace 20 años), nacido en Puquio (un pequeño pueblo al sur del Departamento de Ayacucho) en el año 1977. Estudios en escuela pública (primaria y secundaria) en Puquio. Graduado de Abogado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con la tesis "Responsabilidad civil de los medios masivos de comunicación social". Muchas veces autodidacta; con inclinación muy fuerte a los temas sobre desarrollo. Idiomas: Español e Inglés (buen nivel). Quechua y Japonés (nivel básico). Actual becario del Ministerio de Educación de Japón (MOMBUSHO) para el período 2007-2009 (Beca de investigación a realizarla en la Escuela Internacional de Políticas Públicas de la Universidad de Osaka)
.Fecha de elaboración del trabajo: Perú; lima- abril del 2006.
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