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RITMO SINUSAL

TAQUICARDIA SINUSAL

TAQUICARDIA AURICULAR.

FIBRILACIÓN AURICULAR

TAQUICARDIA VENTRICULAR.

EXTRASÍSTOLE VENTRICULAR

En condiciones normales, el estímulo generado en el nodo sinusal, dirigido a activar la contracción ventricular, deberá pasar primero por el nodo aurículo-ventricular (AV) y luego alcanza el Haz de Hiss, para continuar por sus ramas, izquierda.- con sus dos haces, anterior y posterior-, y derecha) y las fibras de Purkinje (fibras de conducción especializadas que se localizan dentro de los miocitos o células miocárdicas).

Las células miocárdicas disponen de dos tipos de
potenciales de acción,
unos de respuesta rápida y otros de respuesta
lenta.
Los primeros se localizan en células con capacidad de despolarización espontánea (automatismo), como ocurre con las células del nodo sinusal, del nodo AV y del Haz de Hiss.
Una anormalidad en la frecuencia, regularidad o sitio de
origen de los impulsos eléctricos cardíacos, o un
trastorno en la conducción, capaz de generar alteraciones
en la secuencia normal de activación de aurículas o
ventrículos constituyen una DISRRITMIA CARDIACA. (Ritmos
rápidos, ritmos lentos, Bloqueos, etc.)
Las taquicardias (PALPITACIONES) hacen
referencia a alteraciones del ritmo en los cuales sean
identificables tres o más complejos cuya frecuencia supere
100 latidos por minuto. (*.- Normalmente, el paciente es
consciente de su propio latido, cuando la frecuencia cardiaca es
superior a 150 cx´.).
Los mecanismos fisiopatológicos generales de las taquiarritmias pueden ser divididos en dos grandes categorías:
En condiciones patológicas los potenciales de
acción de respuesta rápida pueden ser convertidos a
potenciales lentos mediante inactivación de los canales de
rápidos de sodio. Como consecuencia de ello se produce
aumento del automatismo en el tejido no especializado, siendo la
principal causa de este fenómeno la isquemia o el
infarto agudo
de miocardio.
El mecanismo principal implicado en los trastornos de
propagación de estímulos eléctricos es el
conocido como "Fenómeno
de reentrada".
Como consecuencia de múltiples condiciones
patológicas, en especial isquemia, puede existir gran
diferencia en el tiempo de
recuperación del miocardio después del paso de una
onda de despolarización. La excitabilidad celular es
recuperada en unas zonas antes que en otras, lo que permite el
paso de corriente del tejido despolarizado al ya recuperado y la
subsecuente excitación focal, con la generación de
contracciones ectópicas (fuera de su
lugar fundamental).
La preexitación ventricular se presenta si el
músculo ventricular es activado por el impulso auricular
más tempranamente de lo que se espera, si el impulso fuera
transportado a través del nodo AV. Esto ocurre debido a la
presencia de fascículos anormales o accesorios de
conducción entre aurículas y ventrículos
(Haz de Kent, de Bachmann fundamentalmente).
En la inmensa mayoría de los casos, la clínica no deja de ser banal, una sensación desagradable de "sentir los propios latidos".
Como ya dijimos en la Introducción, la causa más frecuente es la Taquicardia Sinusal, es decir, aquella que nace en el marcapasos Sinusal y recorre todo el sistema eléctrico del corazón siguiendo los caminos fisiológicos. La causa más frecuente de este tipo de palpitaciones es la descarga catecolaminica (Adrenalina y Noradrenalina, sobre todo).
La mayor importancia clínica de las Arritmias Supraventriculares radica en su repercusión hemodinámica, con la generación de hipotensión arterial que puede llevar a shock y muerte.
*[Véase curso de Infarto agudo de miocardio en . www.urgenciasmedicas.org. www.emagister.com. , entre otras, del propio Autor],
y/o manifestaciones neurológicas tales como
lipotimia y síncope (disminución
ó pérdida de consciencia brusca).
Para el caso de las TAQUIARRITMIAS
VENTRICULARES, (Véase capitulo correspondiente en
mismo curso citado. www.coeduca.com.)
se presentan habitualmente en pacientes con
cardiopatías de base, el compromiso hemodinámico es
por lo general más severo.
(Se considera Patológico un cuadro de EXTRASÍSTOLES VENTRICULARES de aparición mayor de 6 / minuto.)
El proceso contribuye a agravar cuadros existentes de fallo cardíaco o de insuficiencia coronaria, con aumento de la hipoxia e incremento del riesgo para colapso cardiovascular (shock) o infarto de miocardio, creándose así un "circulo vicioso" muy difícil de controlar y pudiendo llegar a la muerte por el llamado "Shock Cardiogénico".
La taquicardia ventricular tiende a transformarse en Fibrilación Ventricular, cuyas contracciones caóticas y, por tanto, ineficaces para garantizar un gasto adecuado, y una contracción miocárdica correcta, generan Shock y Paro cardíaco.
Por lo regular, las manifestaciones clínicas de las taquiarritmias son inespecíficas y sin lugar a dudas, es la repercusión Hemodinámica el fenómeno que determina la conducta que el médico deberá seguir frente a tales situaciones.
La evaluación diagnóstica del paciente con palpitaciones incluye la realización de una historia clínica detallada y un buen examen físico, junto con un electrocardiograma completo con 12 derivaciones.
Es Fundamental el obtener del paciente la descripción detallada de los síntomas, haciendo hincapié en cuanto se refiere a regularidad, grado y frecuencia de los mismos, por cuanto los ritmos rápidos y regulares son sugestivos de taquicardia supraventricular paroxística o de taquicardia ventricular, en tanto que aquellas rápidas e irregulares son más compatibles con fibrilación auricular, flutter o taquicardia con bloqueo.
Cuando la taquiarritmia es de tipo Ventricular (Taquicardia o Fibrilación Ventricular) el paciente está en estado de Coma o. al menos, con un Glasgow bajo.
. (Ver "Valoración de un cuadro de Coma"
en www.ilustrados.com.
por el propio Autor).
El modo de comienzo y la forma de terminación son
otros dos parámetros que orientan al médico sobre
la posible causa de la arritmia.
En los casos que el paciente refiere inicio y terminación brusca de los episodios, es posible que ellos sean consecuencia de Taquicardias Supraventriculares.
Controlar la taquiarritmia mediante el estímulo del seno carotídeo o a través de maniobras vaso-vagales como la de Valsalva, hace el cuadro clínico asimilable a taquicardias supraventriculares, en particular, taquicardia auriculo-ventricular de tipo nodal o aquellas que utilizan vías accesorias.
La toma del pulso radial y yugular aporta información valiosa, por cuanto el primero
es reflejo de la actividad del ventrículo izquierdo, en
tanto que el pulso yugular lo es del funcionamiento de las
cavidades derechas, en particular, de la función de
la aurícula derecha y su sincronismo dentro del ciclo
cardíaco.
Una de las entidades más comúnmente implicadas el
prolapso de la válvula mitral, enfermedad
que afecta de preferencia mujeres jóvenes, y la cual se
manifiesta con chasquido a mitad de diástole. La casi
totalidad de pacientes con prolapso de la mitral tienen
algún tipo y grado de trastornos del ritmo, entre los que
se cuentan todos los tipos de arritmias supraventriculares,
despolarizaciones ventriculares prematuras y taquicardias
ventriculares no sostenidas, por lo cual el prolapso de la mitral
representa uno de los principales diagnósticos
diferenciales en este tipo de pacientes.
La miocardiopatía hipertrófica
obstructiva puede detectarse mediante la audición
de un murmullo holositólico a lo largo del borde izquierdo
del esternón, que aumenta con maniobras vagales. El origen
de las palpitaciones asociadas con esta entidad está
relacionado con fibrilación auricular o con taquicardia
ventricular, sobre todo en los casos en que el individuo
tiene signos y
síntomas de insuficiencia
cardíaca o de cardiopatía dilatada.
La herramienta más valiosa y a la vez económica
para determinar el origen de las arritmias en pacientes con
palpitaciones, es el
ELECTROCARDIOGRAMA.
El médico debe revisar bien el trazado electrocardiográfico en busca de acortamiento del intervalo PR y de ondas delta, compatibles con preexcitabilidad del miocardio ventricular que es el sustrato para el desarrollo de taquicardia supraventricular.(Sindrome de Wolf-Parkinson-White)
TAQUICARDIA SINUSAL

SINDROME DE W P W.

SÍNDROME DE LOG-GANONG-LEVINE

PATRÓN BRUGADA


SINDROME DE QT LARGO
La presencia de aumento del intervalo QT y de anomalías del trazado de ondas T son sugestivas de síndrome de Q-T Largo, una de las principales causas de muerte súbita en adultos jóvenes. (Sobre todo en mujeres, al contrario que en Sindrome de Brugada)
(Véase curso del mismo en www.coeduca.com, www.ilustrados.com. de propio autor).
Es necesario recordar sin embargo, que la mayoría de bradiarritmias pueden ir acompañadas de despolarización ventricular prematura y, por tanto, de Palpitaciones.
Del mismo modo, el bloqueo completo A-V y/o de Rama, cursa también con despolarización ventricular prematura, prolongación del intervalo QT y Torsade de pointes.
Sólo es necesario realizar pruebas diagnósticas adicionales en aquellos casos en que por medio de la historia clínica, el examen físico y/o el electrocardiograma se sospeche de una alteración anatomo-funcional como causa de la arritmia, en quienes presentan factores de alto riesgo para el desarrollo de arritmia (individuos con enfermedades miocárdicas de tipo orgánico que puedan conducir al desarrollo de arritmias graves).
La vigilancia ambulatoria está indicada en
pacientes sin evidencia de enfermedad cardíaca de base, y
en quienes tiene palpitaciones no sostenidas, que son bien
toleradas. Por el contrario, en individuos sin
cardiomiopatía de base que presenta arritmias sostenidas
poco toleradas, está indicada la realización de
pruebas electrofisiológicas, incluso sin la
realización previa de vigilancia ambulatoria.
Los pacientes con bajo riesgo sólo serán
susceptibles de este tipo de estudios complementarios si los
exámenes básicos son compatibles con arritmias
sostenidas.
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CLASIFICACIÓN DE LOS FÁRMACOS ANTIARRÍTMICOS
CLASE ACCIONES FÁRMACOS IA Bloqueantes de los canales del Na. Prolongan la repolarización. Anticolinérgicos. Cinética intermedia. Prolongan la duración del potencial de acción. Procainamida IB Bloqueantes de los canales del Na. Cinética rápida. Reducen o acortan el potencial de acción. Lidocaina IC Bloqueantes de los canales del Na Cinética lenta. Prolongan ligeramente el potencial de acción. Propafenona II Betabloqueantes. vacío Propranolol III Bloqueantes de los canales del K. Prolongan la repolarización. Antiadrenérgicos. Prolongan la repolarización Bretilio IV Bloqueantes de los canales del Ca. vacío Verapamilo |
TRATAMIENTO
El manejo de los trastornos del ritmo representa uno de los principales problemas sobre los cuales no ha logrado establecerse un consenso por parte de los cardiólogos.
Los medicamentos utilizados a la fecha para el manejo de las arritmias han sido clasificados con base en sus propiedades farmacocinéticas y electrofisiológicas, lo que permite predecir, en cierto grado, sus efectos sobre el sistema de conducción miocárdico.
Del mismo modo, la elección del medicamento debe estar basada en los mecanismos fisiopatológicos subyacentes en cada uno de los tipos de arritmia, para de esta manera lograr una corrección más "fisiológica" de dichas anomalías.
El manejo de la mayoría de ARRITMIAS VENTRICULARES Y SUPRAVENTRICULARES SOSTENIDAS debe correr a cargo del Cardiólogo. o del Médico de Servicio de UCI, dada la complejidad del proceso diagnóstico y terapéutico que este tipo de casos implica.
Por lo demás, exige de parte del especialista el desarrollo de nuevas habilidades terapéuticas, por la actual tendencia al uso de ablación por radiofrecuencia como tratamiento de elección para el manejo de la mayoría de taquicardias supraventriculares, sobre el que hay que resaltar para tranquilizar al paciente y de buena parte de las ventriculares. Sin lugar a dudas las arritmias de más difícil manejo son la ectopia ventricular y auricular benignas, o el de aquellas asociadas a ritmo sinusal normal, entidades que son las diagnosticadas con más frecuencia en los estudios de monitorización ambulatoria
Manejo Farmacológico
(De las formas de arritmia de más
frecuente presentación)
Antes de iniciar cualquier medida farmacológica, es
necesario estar seguro de que no
existen alteraciones de tipo :
Ya que ellos contribuyen a potencializar los posibles efectos colaterales de dichos agentes farmacológico.
POR DEFINICIÓN: "cualquier fármaco antiarrítmico es arritmogeno".
Los medicamentos antiarrítmicos se utilizan de preferencia con el fin de corregir un proceso arrítmico agudo, prevenir la recurrencia del mismo o el desarrollo de arritmias que pongan en peligro la vida del paciente, en aquellos individuos catalogados como de alto riesgo.
Una buena proporción de los medicamentos
disponibles para el manejo de los trastornos del ritmo tienen un
estrecho margen terapéutico, dado su efecto
proarrítmico.
En la gran mayoría de
casos, el manejo inicial del paciente con arritmia sostenida es
empírico, y las dosis adecuadas para cada individuo
son determinadas, en buena medida, gracias a la respuesta
terapéutica.
En aquellos con arritmia incesante, el fármaco elegido debe administrarse hasta lograr normalizar el ritmo.
· TAQUICARDIA SINUSAL
Es una taquiarritmia muy común, en la cual el
marcapaso sigue siendo el nodo sinusal, pero con frecuencia
cardíaca entre 110 a 160 latidos/min.
Es en general respuesta del organismo ante la necesidad de elevar el gasto cardíaco.
Es también común en pacientes con
El tratamiento primario es el manejo de la enfermedad de base.
· FIBRILACIÓN AURICULAR (ACxFA)
(Véase artículo del Autor
en: http://www.portalesmedicos.com
)
Este tipo de arritmia es
una de las más frecuentes y puede ser vista en individuos
sanos después de intoxicación alcohólica,
durante estrés
emocional intenso o post-cirugía.
Así mismo afecta a individuos con enfermedad cardiovascular o pulmonar de base que sufre descompensación de su cuadro, razón por la cual es importante tratar primero la condición subyacente antes que la propia fibrilación. (O, al menos, al mismo tiempo).
También frecuente en pacientes con enfermedad
valvular reumática, pacientes mayores de 30 años
con comunicación ínter auricular,
individuos con tirotoxicosis, infarto agudo del miocardio y en
ocasiones en pacientes sanos.
En los sujetos con compromiso hemodinámico importante, el
tratamiento inicial es cardioversión
eléctrica.
(Ver tratamiento de Fibrilación ventricular del Autor en http://www.coeduca.com., www.urgenciasmédicas.org. )
Si el paciente está estable ha de intentarse la
reducción de la tasa de respuesta ventricular mediante el
uso de beta-bloqueantes o de antagonistas de los canales de
calcio los cuales prolongan el período refractario del
nodo AV.
Cuando se sospeche aumento del tono simpático con
hipersecreción de catecolaminas, el manejo de
elección son entonces los beta-bloqueantes, aunque
está muy discutido; en España y
países Anglo-sajones se prefiere utilizar como de
elección la Flecainida si es menor de 65 años
ó la Amiodarona si es mayor de esa edad.
El Ibutilide y derivados están dando resultados muy esperanzadores.
Los DIGITÁLICOS no son muy empleados en estos casos dados su prolongado período de latencia y mayor toxicidad. Sin embargo, el autor et al. han demostrado que la combinación de DIGOXINA con otros antiarrítmicos tiene carácter adictivo y pronóstico positivo mejor que aisladamente. (Véase www.portalesmedicos.com "Fibrilación Auricular: Cinco pautas de Tratamiento")
Después de incrementar la refractariedad del nodo AV puede procederse a la conversión a ritmo sinusal mediante el uso de medicamentos como la quinidina, flecainida u otros medicamentos del subgrupo IC.
Si el tratamiento no es efectivo dentro de las primeras
24 horas, debe procederse a desfibrilar al paciente si
éste no responde a cardioversión
farmacológica---> 50-50-100 Julios.
Si la fibrilación tiene una evolución mayor de 48 horas, es aconsejable
proceder a anticoagular al paciente, al menos dos semanas antes
de intentar la cardioversión eléctrica, con el fin
de reducir la posibilidad de embolización sistémica
y mantener dicha anticoagulación durante 4 semanas,
siempre en rango INR de 2-3.
En los pacientes con lesiones valvulares u otras
miocardiopatías de base, es difícil retornar a
ritmo sinusal, razón por la cual el objetivo
primario del tratamiento debe ser la disminución de la
respuesta ventricular (Frecuencia Cardiaca), aunque como se dice
en términos prosaicos:
"TODO EL MUNDO TIENE DERECHO AL CHISPAZO".
Flecainide, amiodarona o fármacos semejantes a quinidina son utilizados con el fin de prevenir la recurrencia de los episodios.
No obstante, en pacientes con alta probabilidad de
recurrencia o refractarios al manejo farmacológico o
eléctrico, es mejor el uso de beta-bloqueadores,
calcioantagonistas, digitálicos o combinaciones.
· FLUTTER AURICULAR
El manejo de elección es la cardioversión eléctrica de preferencia con alta energía, con el fin de prevenir la aparición de fibrilación auricular.
Si el paciente está estable puede intentarse primero disminuir la tasa de respuesta ventricular mediante el empleo de beta-bloqueantes, calcioantagonistas o digitálicos.
Quinidina y sus análogos, flecainide, propafenona y amiodarona son útiles para prevenir tanto la fibrilación como el flutter auricular.
En la actualidad, el tratamiento de elección
es la IBUTILIDA ANTES que la cardioversión
eléctrica.
· TAQUICARDIA SUPRAVENTRICULAR
PAROXÍSTICA
Hasta 90% de casos son
secundarios a reentrada de estímulos al nodo AV, la cual
es la más común de las presentaciones de
taquicardias supraventriculares, en especial entre
mujeres, originándose por lo regular por
prolongación del intervalo PR secundaria a marcado retraso
en la conducción en el nodo AV.
Normalmente se presenta como complejos QRS estrechos y regulares a frecuencias entre 150 a 250 latidos/min.
Este tipo de arritmia puede llevar a síncope y fallo cardíaco dependiendo de la duración e intensidad de la taquicardia.
En pacientes sin hipotensión la realización de maniobras vagales, tales como el masaje del seno carotídeo, acaba en 50% de los casos con el proceso arrítmico.
En aquellos con hipotensión, el solo uso cuidadoso de fenilefrina puede favorecer la terminación de la arritmia, o también utilizándola de manera conjunta con masaje del seno.
Si lo anterior falla ha de intentarse cardiovertir al
paciente mediante el uso de verapamilo (2.5 a 10 mg IV) o
ADENOSINA (6 a 12 mg IV), siendo esta última
preferible dada su corta vida media con lo cual disminuye la
posibilidad de toxicidad medicamentosa.
Una segunda línea de tratamiento son los
beta-bloqueantes.
Si no hay respuesta adecuada al manejo farmacológico o si el proceso es recurrente, está indicada la colocación de marcapasos ó Ablación por Radiofrecuencia.
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© BREIJO 2.004
Author:
Prof.Dr. Francisco Ramón Breijo Márquez. (Invited Professor)
Internal Medicine.
Head of Department of Clinical and Experimental Cardiology.
Jacob Saint’s Hospital. Harbord. Connecticut. U.S.A
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