CAPÍTULO I
La etimología de la palabra Lectura proviene del latín lectûra. Su definición, según La Real Academia de la Lengua Española; hace referencia a la acción de leer, interpretación del sentido de un texto. Cultura o conocimiento de una persona.
Entendiendo la lectura como un proceso integral, ésta se define como una forma de acercamiento y enriquecimiento del mundo que nos rodea, por lo que resulta importante tomar en cuenta el contexto en el cual se desenvuelve el lector, para que su aprendizaje sea realmente significativo. Además, en la medida que tengan mayores experiencias, mayor será su capacidad de comprender textos más complejos que brindaran mayores experiencias a los lectores.
En el desarrollo del lenguaje oral se producen una serie de interacciones, intercambios de ideas, pensamientos, sentimientos, deseos, actitudes, etc. Siendo el resultado de este intercambio enriquecedor y formativo para quienes interactúan; si es que éste se desarrolla en un plano de circularidad y un cierto nivel lingüístico, afectivo y con objetivos comunes.
Así, en el acto de leer también se producen interacciones de este tipo, por el cual, el habla codificada gráficamente se transforma en imágenes en la mente del lector. (Ralph Estainer); quien toma conciencia del mensaje y lo interioriza después de haberlo enfrentado y hecho conciliar con sus hipótesis y saberes previos. Estos últimos constituyen el elemento básico de la comprensión.
El hecho está en que a diferencia del lenguaje oral, en la lengua escrita sólo hay un cambio de código, con interlocutores ausentes, siendo el aprendizaje de la comprensión no natural como es el caso del primero.
En ambos casos, las herramientas utilizadas para comunicarse y construir el pensamiento son indispensables, también para la construcción de la personalidad del sujeto. (L. Vigotsky – citado por M.R. Carrasco 2003) para quien "los instrumentos mediadores, como los signos no modifican el medio sino a la persona que los utiliza".
Victoria Ojalvo (1999) hace referencia a Vigostky en el sentido del proceso comunicativo, (en este caso lo atribuyó al proceso lector), en el cual intervienen fenómenos de carácter psicológico e intrapsicológico (relación del pensamiento del autor con la experiencia o saberes previos del lector). El fenómeno intrapsicológico, es la interiorización de la reflexión del mensajes en la conciencia del lector; de esta manera la lectura se convierte en una acción constructora del pensamiento y de la persona misma.
El sujeto (lector), en este caso, construye dicha realidad haciendo uso de su experiencia (saberes previos) y competencia lingüística (dominio adecuado del código lingüístico como sistema).
Sostengo esta idea en función a los supuestos de J. Joliberth y Pérez Abril, en cuanto que: leer es atribuir directamente un sentido al lenguaje escrito. Es poner a prueba las hipótesis de interpretación en base a los saberes previos "relacionando y construyendo el tejido de significados".
Rosemblatt (1978), en su teoría sobre la lectura como Proceso Transaccional, asegura que en ella se produce un proceso doble y recíproco entre el lector y el texto.
Conceptualmente la lectura es un proceso interno (intrapsicológico) y hasta cierto punto inconsciente. Cuando se desarrollan estos mecanismos a nivel de habilidades mentales, podemos estar afirmando que los estudiantes están desarrollando sus propias estrategias; de la misma forma el maestro podrá administrar estrategias adecuadas; para que ellos a su vez vayan construyendo ideas sobre el contenido del texto y extrayendo de él lo que les interesa realmente. (Sole 1994)
Por lo general, el maestro opta por asignar un texto único para todo un grupo de alumnos, durante el año escolar. Me refiero al libro de lectura. Este debe ser leído en forma oral y silenciosa, luego deben responder cuestionarios, que por lo general son sobre el texto mismo; o sea, el texto por el texto, pero no para la comprensión del mismo.
Para Rosenblatt (1985), "la lectura es un momento especial en el tiempo que reúne un lector particular con un texto particular y en unas circunstancias también muy particulares"
Dada las condiciones y características de la lectura, se infiere que dicho proceso es heterogéneo, por las características y capacidades de cada lector o de cada grupo que conforma un aula de clase.
Para Solé (1994), la lectura tiene sub-procesos, entendiéndose como etapas del proceso lector: Un primer momento, de preparación anímica, afectiva y de aclaración de propósitos; en segundo lugar la actividad misma, que comprende la aplicación de herramientas de comprensión en sí; para la construcción del significado, y un tercer momento la consolidación del mismo; haciendo uso de otros mecanismos cognitivos para sintetizar, generalizar y transferir dichos significados.
La lectura como proceso de adquisición de habilidades de carácter cognitivo, afectivo y conductual, debe ser tratada estratégicamente por etapas. En cada una de ellas han de desarrollarse diferentes estrategias con propósitos definidos dentro del mismo proceso lector.
Como todo proceso interactivo, primero debe crearse las condiciones necesarias, en este caso, de carácter afectivo. O sea el encuentro anímico de los intercoluctores, cada cual con lo suyo: Uno que expone sus ideas (el texto), y el otro que aporta su conocimiento previo motivado por interés propio. Esta es en síntesis la dinámica de la lectura.
En esta etapa y con las condiciones previas, se enriquece dicha dinámica con otros elementos sustantivos: el lenguaje, las interrogantes e hipótesis, recuerdos evocados, familiarización con el material escrito, una necesidad y un objetivo de interés del lector, no del maestro únicamente.
El maestro puede proponer a los estudiantes ciertas preguntas como:
Es necesario que en este momento los estudiantes hagan una lectura de reconocimiento, en forma individual, para familiarizarse con el contenido general del texto.
Seguidamente, pueden leer en pares o pequeños grupos, y luego intercambiar opiniones y conocimientos en función al propósito de la actividad lectora.
Siendo nuestro quehacer una función integradora, éste es un auténtico momento para que los estudiantes trabajen los contenidos transversales, valores, normas y toma de decisiones; sin depender exclusivamente del docente. Claro está que él, no es ajeno a la actividad. Sus funciones son específicas, del apoyo a la actividad en forma sistemática y constante.
De acuerdo con el enfoque socio-cultural (Vigotsky), la primera y segunda etapa del proceso propiciará un ambiente socializado y dialógico, de mutua comprensión. La actividad ha de instrumentalizar el lenguaje como herramienta eficaz de interaprendizaje, de carácter ínterpsicológico.
Si la actividad se finaliza tan sólo con un cuestionario que responda a intereses y objetivos personales del maestro ignorando únicamente a los propios lectores, entonces se les estará limitando acceder realmente a la verdadera comprensión.
En esta etapa todavía está vigente la interacción y el uso del lenguaje, cuando se les propone a los estudiantes la elaboración de esquemas, resúmenes, comentarios, etc.
Pienso que aquí se da la verdadera "cosecha". El trabajo es más reflexivo, crítico, generalizador, metacognitivo, metalingüístico; o sea que el aprendizaje entra a un nivel intrapsicológico. La experiencia activada con el lenguaje se convierte en imágenes de carácter objetivo; los que vienen a integrarse a los esquemas mentales del sujeto, para manifestarse luego en su personalidad (formación integral).
El fin supremo en todo aprendizaje significativo es eso, formar nuevas personas razonadoras, críticas, creativas, con criterios de valoración propios al cambio.
Muchos investigadores sostienen que el dominio de la lengua es fundamental; Yorio (1971) es uno de ellos. El afirma que en la lectura intervienen cuatro factores: conocimiento de la lengua, labilidad para predecir o Adivinar, para hacer elecciones correctas; habilidades para recordar los indicios anteriores, y para hacer asociaciones entre las elecciones realizadas.
Por el contrario Jolly (1978) afirma que para leer se requiere de transferencia de habilidades ya adquiridas, no de aprender otras "nuevas", es decir, o bien el lector no posee habilidades adquiridas "viejas", o no sabe transferir.
Resumiendo, los problemas de la comprensión lectora radican en: el desconocimiento del léxico y/o la gramática, la falta de habilidades de predecir, seleccionar ideas principales y secundarias, evocar saberes previos (Conocimiento de mundo) hacer relaciones, transferir y manejar estrategias.
Rumelhart (1980) refiriéndose a la lectura comprensiva, entre otras interrogantes de interés reflexivo se pregunta: ¿Qué papel juega la construcción de los esquemas mentales?, ¿cómo se produce la adquisición de conocimientos a partir de la lectura..?, ¿De qué modo y en qué magnitud se afectan los elementos cognitivos y psicolingüísticos intevinientes en la comprensión lectora..?
He antepuesto estas preguntas para comprender mejor, cómo, en el proceso lector realmente entran en juego una serie de habilidades: en la etapa de comprensión, como captación de significados, reconocimiento de ideas, personajes, actitudes y secuencias. Esto implica reconocer que el sentido del texto está en estructuras menores y mayores como palabras, frases, oraciones y párrafos, el cual debe ser descubierto por el lector.
Pero, para ello se requiere de otras habilidades como, las relaciones que se puedan establecer entre lo que el lector sabe acerca del texto que lee. Estas operaciones mentales y afectivas y socioculturales son incorporadas, luego generalizadas de distintas maneras como: conceptos, principios, reglas y conclusiones.
En tal sentido, los investigadores citados, de una u otra manera muestran preocupación por el desarrollo de habilidades que son transferidas en el proceso de la comprensión.
Contrariamente a esta preocupación hay un desconocimiento de quienes tenemos que asumir este reto.
Las investigaciones realizadas por Collin y Smith (1980) revelan que tanto los conceptos de los docentes sobre lo que es aprender a leer, como las actividades propuestas en el aula no incluyen aspectos relacionados específicamente con la comprensión lectora. Estas, como ya lo veníamos diciendo son sencillas tareas o prácticas de lectura. Pensando que la comprensión sólo depende de practicar, y olvidando que para comprender es necesario reconceptualizar y reconocer las condiciones en que deben aplicarse determinadas estrategias; aparte de las motivaciones intereses y saberes previos de los lectores.
Etimológicamente la palabra Comprensión proviene del latín comprehensión. La Real Academia de la Lengua Española la define como acción de comprender, facultad, capacidad o perspicacia para entender y penetrar las cosas.
Existe una complejidad para conceptuar la comprensión lectora. Por ello para iniciarnos en su entendimiento hay que formular una pregunta esencial y básica: ¿Qué es comprender un texto? Comprender un texto es saber dialogar con los conocimientos que aporta el escritor, que de antemano debe considerar que dichos conocimientos son expuestos para determinados lectores.
Pero podemos preguntarnos ¿qué se comprende, cuándo se comprende un texto? Teniendo en cuenta que no todos los lectores tienen exactamente los mismos conocimientos, que la construcción del significado del texto que cada uno de ellos elaborará no será idéntica, surgiendo así un problema importante: ¿cómo se puede llegar a saber si la construcción que se ha elaborado corresponde básicamente a lo que el escritor pretendía?. Por experiencia sabemos que llegar a ponernos de acuerdo sobre el significado de algunos textos, sobre lo que el autor nos ha querido decir, es, a menudo, motivo de largas discusiones y debates, tanto en el mundo científico como en el literario o en el informativo.
La comprensión lectora no atañe sólo al área de lenguaje sino a todas, porque empieza y termina en el propio niño englobando el conocimiento inherente que tiene del mundo, la transformación que se opera en contacto con los demás y con las fuentes de experiencia y de información, y acaba con la explicación manifiesta que de todo ello hace, oralmente o por escrito.
Por lo tanto, trabajamos el lenguaje de una forma muy amplia, en muchos momentos del día y en materias muy diferentes, además, los ejercicios de comprensión lectora pueden tener una amplísima variedad de formulaciones que, consciente o inconscientemente, estamos aplicando en ocasiones muy diversas.
Cuando nos enfrentamos a una situación difícil siempre pensamos en el problema como tal, y no reflexionamos en las dificultades que nos limitan enfrentar y superar dicha situación.
A la lectura se le ve como problema, por su complejidad para acceder al significado. En ese sentido, es necesario saber cuáles son las dificultades que tenemos para enfrentarlas adecuadamente.
El adelanto de la ciencia ha revolucionado considerablemente el conocimiento. A medida que pasa el tiempo, las exigencias son cada vez mayores; por la proliferación de textos de diversos tipos y por las condiciones en que éstos deben ser interpretados, generando una serie de dificultades los docentes, en los alumnos y en los materiales.
Hoy más que nunca se requiere desarrollar en los alumnos capacidades y habilidades de:
Interpretar, retener, organizar y valorar la información, como condición para comprender.
Interpretar es formarse una opinión del texto, sacar ideas principales, deducir conclusiones y predecir consecuencias.
Retener conlleva a responder a preguntas, detalles aislados, detalles coordinados. Organizar, quiere decir establecer consecuencias, seguir instrucciones, esquematizar, resumir y generalizar.
Para Valorar hay que captar el sentido de lo leído, establecer relaciones causa, efecto, separar hechos de opiniones, diferenciar lo verdadero de lo falso y diferenciar lo real de lo imaginario.
A los problemas descritos se suman una serie de dificultades que retrazan el proceso.
Como es propósito de la presente investigación, creemos que es importante tomar en consideración la caracterización de dificultades de comprensión lectora hecha por Eliana Ramírez (1996), y hacer mención de las más importantes, que ayuden a reflexionar en la estrategia adecuada, los materiales e instrumentos para efectivizar el proceso lector.
Sucede cuando el niño tiene limitaciones para fijar una idea (hablemos del párrafo). Se entiende, en este caso, que sólo se enseñó a identificar la idea principal y no lo secundario que a sentido a dicha idea.
Identificados las dificultades más importantes, conviene contar con los presupuestos necesarios para superar el problema de la lectura.
Que promuevan el diálogo, conciencia sobre el manejo de técnicas de lectura, conocimiento del mundo (saberes previos), elevada autoestima; expectativas referentes al texto, condicionamientos mentales, capacidad léxica sintáctica, semántica, pragmática (competencias lingüísticas); razonamiento, control, de procesos mentales. Habilidad lectora a nivel oracional e inferencial. Saber interrogar al texto mientras lee, saber plantear y comprobar hipótesis; reconocer y formular ideas, en forma crítica y valorativa y adecuada socialización.
El docente, para orientar el proceso lector deberá tener capacidad de gestión dentro y fuera del aula. Deberá poseer experiencia lectora y predilección por ella. Capacidad en el manejo, administración y facilitación de estrategias, capacidades comunicativas (comunicación pedagógica) competencia lingüística, elevada autoestima. Debe reconocer e implementar las condiciones de comprensión, saber regular su pensamiento para resolver problemas. Conocimiento de la macro y micro estructura textual para: reconocer ideas principales y secundarias, debe ser creativo, tener capacidad de enjuiciamiento de sus propias ideas y de las del autor para valorarlas.
Deberá tener actitudes positivas para comprender las limitaciones y formas de pensamiento de sus alumnos; dependiendo del nivel o grado.
Así se refiere a la metodología tradicional (Kennet Goodman, 1986): "Los maestros queriendo hacer más fácil la lectoescritura, hacen pedacitos al lenguajes rompiendo la propia lógica del niño e imponiendo su propia lógica".
El contexto tiene fuerte influencia en el lector, porque en él vive y con él interactúa.
Como contexto se entiende el papel que cumple la familia, la comunidad y la escuela, que condicionan el éxito de la comprensión lectora. Porque ésta no es un contenido ni resultado, sino un proceso que se desarrolla con el sujeto.
Es por demás conocido el papel que juega la familia en la estimulación (modelos) y desarrollo de hábitos de lectura. No se espera que el niño sea un lector si la familia no lo hace. Pues se premia con la televisión y se chantajea o castiga con la lectura.
Después de la familia, la escuela tiene primerísimo lugar de importancia; porque en ella el niño perfecciona su leguaje y competencia comunicativa. Ciertamente en ella aprende a leer y escribir, pero sobre la base de lo que el hogar puede proporcionarle como condiciones básicas. Lamentablemente en nuestra realidad no hay nada de eso.
Entendiéndose a la lectura como una actividad que debe ser cotidiana, placentera y propicia para acceder al conocimiento, ésta recobra gran importancia en los escenarios donde se desarrolla.
La escuela o el centro de estudios deben propiciar los espacios, los materiales y el ambiente afectivo que condiciona la comprensión.
Así, la comunidad condiciona el desarrollo de esas habilidades; por ejemplo: un ambiente rural o urbano, un ambiente lector o no lector.
Los niveles de comprensión deben entenderse como procesos de pensamiento que tienen lugar en el proceso de la lectura, los cuales se van generando progresivamente; en la medida que el lector pueda hacer uso de sus saberes previos.
Para el proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectura es necesario mencionar los niveles existentes:
Reconocimiento de todo aquello que explícitamente figura en el texto (propia del ámbito escolar). Implica distinguir entre información relevante y secundaria, encontrar la idea principal, identificar las relaciones de causa – efecto, seguir instrucciones, identificar analogías, encontrar el sentido a palabras de múltiples significados, dominar el vocabulario básico correspondiente a su edad, etc. para luego expresarla con sus propias palabras.
Este nivel supone enseñar a los alumnos a:
Mediante este trabajo el docente comprueba si el alumno puede expresar lo que ha leído con un vocabulario diferente, si fija y retiene la información durante el proceso lector y puede recordarlo para posteriormente explicarlo.
Se activa el conocimiento previo del lector y se formulan hipótesis sobre el contenido del texto a partir de los indicios, estas se van verificando o reformulando mientras se va leyendo. La lectura inferencial o interpretativa es en sí misma "comprensión lectora", ya que es una interacción constante entre el lector y el texto, se manipula la información del texto y se combina con lo que se sabe para sacar conclusiones.
En este nivel el docente estimulará a sus alumnos a:
Esto permite al maestro ayudar a formular hipótesis durante la lectura, a sacar conclusiones, a prever comportamientos de los personajes y a realizar una lectura vivencial.
Nivel más profundo e implica una formación de juicios propios de carácter subjetivo, identificación con los personajes y con el autor.
En este nivel se enseña a los alumnos a:
Para Iliana Díaz, los investigadores discrepan con respecto a los modelos que explican el proceso de la lectura y a los métodos de comprensión.
La vertiente tradicional y la transaccional:
En opinión de Carney (1992) los métodos para enseñar han cambiado a partir de los años sesenta con la aparición de la psicolingüística.
Esta disciplina describe los procesos psicológicos y lingüísticos que se producen cuando se hace uso del lenguaje. Es decir, cuando el lector se enfrenta al texto no sólo va decodificando y asimilando lo que dice el texto; así mismo va relacionando, confrontando la información que recibe con la experiencia que ya tiene, a través de la formulación de preguntas, hipótesis y otros procesos metacognitivos.
Carney (1992) refiere que Keneth Goodman y Frank Smith, en calidad de investigadores han presentado objeciones a los modelos de la transferencia de información, y han formulado otras, basadas en los estudios de la psicolingüistica. Entre ellas está el modelo interactivo que toma en cuenta los conocimientos previos que trae el lector al enfrentarse al texto. Dichas ideas ya han sido expuestas y que como tales las tomaré en cuenta cuando describa la estrategia seleccionada.
José Díaz Quintanal (1997) piensa que la problemática lectora debe ser tratada dentro de un enfoque netamente pedagógico, en el que sólo se tome en cuenta la manera cómo los estudiantes adquieren sus destrezas lectoras desde un punto cuasi ecléctico.
El punto de vista de Quintanal está referido a la discrepancia política existente en torno a la utilización de los métodos de enseñanza de la lectoescritura en Norte América. En esta controversia se juega, por cierto, determinados intereses de clase: la permanencia o el cambio del sistema. ¿De qué se trata?:
En el primer caso, de formar a un sujeto pasivo, receptor de información, con atención principal al texto, siendo la lectura una interpretación del código visual-fónico; donde ya está sistematizado por el maestro; el alumno no se esforzará mucho para aprender. No hay desarrollo de habilidades.
En cambio en el segundo caso, se quiere desarrollar no solamente la comprensión del texto sino la capacidad crítica del lector. Sí hay desarrollo de habilidades que van a ir formando la personalidad.
El interés en el proceso lector no sólo será enseñar a leer sino a desarrollar el pensamiento, el razonamiento, la creatividad, con espíritu y con valores. Interesa mucho la persona integralmente. La lectura se debe ir al rescate de todas las potencialidades del alumno: las innatas, las adquiridas, y trascendentes. Convirtiendo al proceso en un evento interactivo, social e intercultural.
Creo que el comentario de Quintanal es interesante por poner a la luz un problema de carácter político en el tema de la lectura. Aunque en principio ubicar a ésta dentro de un enfoque netamente pedagógico. Pero, la educación es una herramienta también de una orientación política. No podemos ignorar esto.
Manalichs, Rosario 1999 citando a Humberto Eco dice que en el proceso de decodificación textual, el receptor capta según sus sistemas de expectativas psicológicas, sus condicionamientos mentales, sus experiencias adquiridas y sus principios morales. Posición, también de carácter pedagógico.
Pero, la lectura por más pura que parezca es una herramienta de poder, porque permite el camino al saber, la cultura y a la liberación del hombre; salvo posiciones en contra que nunca serán de un maestro.
Ana Victoria Castellanos (2003) comentando a Vigotsky dice que él "no se limitó a la crítica a los métodos teóricos imperantes sino también a los enfoques metodológicos aplicados a la investigación...". En este sentido viene a desarrollar una nueva metodología científica consecuentemente con el enfoque histórico cultural" que permite aplicar los procesos mentales superiores. Se trata de la interpretación de los signos del lenguaje para la apropiación de tareas de interacción tanto a nivel de texto como a nivel de grupo, en el que debe estructurarse y sistematizarse la estrategia más adecuada.
De esta manera, con un enfoque orientador definido puedo operacionalizar, e instrumentalizar la estrategia o estrategias de aplicación; adaptándolas a las necesidades de los estudiantes a partir del diagnóstico inicial.
Etimológicamente la palabra estrategia proviene del latín strategia. La Real Academia de la Lengua, define esta palabra como un proceso regulable, conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento.
En el campo educativo se denomina estrategias a los procedimientos técnicas, métodos que permiten facilitar el proceso de aprendizaje. En Educación existen dos tipos de estrategias, las denominadas de enseñanza y las de aprendizaje. Estas son utilizadas indistintamente para enseñar o aprender a leer y/o hacerlo eficazmente.
Isabel Solé, refiere que las estrategias de lectura son procedimientos de orden elevados que implican lo cognitivo y lo metacognitivo, en la enseñanza no puede ser tratada como técnicas precisas, recetas infalibles o habilidades específicas. Lo que caracteriza la mentalidad estratégica es una capacidad para representarse y analizar los problemas y la flexibilidad para dar soluciones. De ahí que al enseñar estrategias de comprensión lectora haya que primar la construcción y uso por parte de los alumnos de procedimientos generales que pueden ser transferidos sin mayores dificultades a situaciones de lectura múltiple y variada.
Las actividades realizadas en el proceso de la comprensión de textos suponen un acercamiento con la aplicación de procedimientos, técnicas que animen al alumno a la actividad de la lectura en la que el es el protagonista.
Las estrategias en el nuevo enfoque pedagógico comprenden todos los procedimientos, métodos y técnicas que plantea el maestro para que el alumno construya sus aprendizajes de una manera autónoma.
Existen estrategias o técnicas para enseñar a comprender lo que se lee. Tradicionalmente se emplea el de las preguntas que hace el maestro a los alumnos para verificar si hubo comprensión.
Actualmente venimos adoptando una posición no definida frente al complejo problema de la enseñanza de la lectura; cuando tratamos de aplicar uno que otro método u estrategia sin la mayor responsabilidad, creemos que nuestra postura debe ser de tipo epistemológico frente a la variedad de métodos; sean estos históricos, filosóficos, psicogenéticos o cualquier otro.
Una postura de esta naturaleza antes de dividir, nos llevaría a reflexionar en nuestra actitud en el proceso y en el producto, como principios de la ciencia, para analizar los fundamentos teóricos y su práctica en cada método.
Si el docente adopta una postura de esta naturaleza, antes de "experimentar" intuitivamente: primero tendría que reflexionar en los sujetos, textos, procesos y los productos (comprensión lectora). Para ello tendrá que sujetarse a los principios de la ciencia, y analizar los fundamentos teórico – prácticos y socio – culturales de cada método.
De ahí que la "enseñanza" de la lectura debe estar orientada a brindar las estrategias adecuadas e indispensables para que los alumnos comprendan lo que leen y desarrollen su juicio crítico a sus valoraciones. Para ello la lectura responderá a sus intereses, necesidades y decisiones de querer leer; es decir, que se constituyan en una necesidad, inherente a su dignidad de persona.
Porque la comprensión no se sustenta en responder a cuestionarios homogéneos como lo había manifestado antes. Es por encima de todo una actitud de razonamiento hacia la construcción del mensaje que el autor propone al lector. Resalto esto porque como he insinuado desde el comienzo, la lectura también es un diálogo, pero de naturaleza diferente.
Una vez aclarado el panorama de lo que se quiere hacer, cómo y para qué del proceso lector, conviene poner en claro las diferencias entre una técnica y una estrategia:
La técnica está subordinada a la estrategia. Hasta se puede decir que una estrategia es un conjunto de técnicas en ejecución, porque estas últimas pueden ser utilizadas en forma más o menos mecánica sin que haya, para su aplicación, un propósito definido. En cambio las estrategias son conscientes e intencionales, responde a un plan y persiguen un objetivo.
Las dificultades pueden evidenciarse como condiciones con las cuales el alumno no cuenta para responder, talvez, a la mejor estrategia.
La estrategia se orienta al "hacer" u operar sobre el texto mismo; pero una condición viene a ser la calidad o circunstancia con que se hace, aptitud o disposición. Es aquella sin la cual no se hará una cosa o se tendrá por no hecha.
Los problemas de lectura pueden estar condicionadas por factores ajenos a la efectividad de las estrategias; y éstas a su vez pueden ser condicionadas por ciertas influencias internas o externas a los alumnos.
Cada vez que reflexionamos en los problemas educativos, como éste por ejemplo, podemos divagar sin avizorar alternativas. Felizmente la teoría Vigotstiana parece iluminar a tiempo una solución.
Victoria Ojalvo (2003) abordando nuevamente los aportes de L. Vigotsky nos hace ver que él ha esclarecido el papel de la actividad y la comunicación en la socialización del individuo en el enfoque histórico – cultural, en el cual yo intento sustentar este trabajo de investigación.
Pues bien, tratándose de la superación de las dificultades de comprensión lectora, supongo que ésta será favorecida por las interacciones que desarrollen cada uno de los integrantes.
Cuando decimos a los alumnos: qué actividades efectuar, cómo, con qué y para qué hacerlo; y sobre todo cuando les damos determinados mecanismos les estamos proporcionando estrategias.
Siempre lo hemos hecho, sólo que ha sido en forma espontánea o casi natural.
La efectividad de la estrategia dependerá de la responsabilidad ética del docente y de su compromiso social.
Para el autor, las estrategias para procesar información y comprender la lectura se apoyan en procesos cognitivos y metacognitivos. Consideramos las siguientes actividades:
De acuerdo a la fundamentación hecha con respecto a las estrategias de lectura: concepto, etapas, cualidades y características de aplicación para el logro de los objetivos propuestos y la metodología, el trabajo con estrategias en el proceso de la investigación supone:
Peronard Thierry, Mariene (1998), en un estudio realizado por la U. Católica de Chile, con alumnos de educación básica, en una de sus conclusiones afirma que: la capacidad de comprensión literal revela un dominio muy limitado en la habilidad lectora; que incluso la estrategia más usada por los lectores no les ayuda en la comprensión a nivel racional; por lo tanto, también en la comprensión.
Desde el plano teórico y práctico, en lo que se refiere a la capacidad y actitud del que ha de orientar el proceso lector; Giovanni Parodi y Paulina Núñez (1993) manifiestan que todo abordaje del proceso de comprensión textual debe realizarse desde una teoría de la lectura con claros fundamentos epistemológicos, a partir del cual se desprendan enfoques didácticos coherentes. Es decir, a la luz de investigaciones que orientan una nueva metodología y una nueva práctica de la lectura, fundadas en la construcción; no en la copia, en la interrogación y formulación de hipótesis, y no en el deletreo ni la pura decodificación.
En una de las investigaciones realizadas en Chile (1991). Comentado por Giovanni Parodi, refiere que la mayor dificultad que enfrentan los alumnos de diversos niveles, es el manejo de destrezas de comprensión para hacer inferencias, que se requieren para dar respuestas a las preguntas abiertas. Que los lectores de nivel escolar recurren mayormente a la copia de trozos de texto y a un conocimiento previo poco relevante. Dicha investigación corresponde a Peronard Parodi.
Entre las conclusiones más importantes señala:
Danilo Sánchez Lihon (1987) en una investigación similar revela:
Gualberto Cabanillas Alvarado (2004), en la investigación "Influencia de la enseñanza directa en el mejoramiento de la comprensión lectora de los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga", estudia el problema de si existe o no diferencias significativas en la comprensión lectora del grupo de estudiantes de la Escuela de Formación Profesional de Educación Inicial de la Facultad de Ciencias de la Educación de UNSCH, grupo que trabaja con la estrategia didáctica enseñanza directa, con respecto al grupo de estudiantes al cual no se aplica dicha estrategia. Se concluye que la estrategia de enseñanza directa ha mejorado significativamente (tanto estadística como pedagógico – didácticamente) la comprensión lectora en dichos estudiantes.
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