Las habilidades recomendadas son:
1. Habilidad para la expresión: por las posibilidades del hombre para expresar y transmitir mensajes de naturaleza verbal o extraverbal.
Los elementos que intervienen esencialmente en esta habilidad son:
- Contacto visual con el interlocutor mientras se habla.
2. Habilidad para la observación: dada por la posibilidad de orientarse en la situación de comunicación a través de cualquier indicador conductual del interlocutor, actuando como receptor.
Los elementos esenciales son:
3. Habilidad para la relación empática: dada por la posibilidad de lograr un verdadero acercamiento humano al otro.
Los elementos esenciales serían en este caso son:
- Participación del otro, para ofrecer estimulación y retroalimentación adecuada,mantener un comportamiento democrático y no impositivo, aceptación de ideas, no interrupción del discurso del otro y promover la creatividad, entre otras.
Las habilidades de observación y expresión, por su naturaleza informativa, son más fáciles de operacionalizar. No sucede lo mismo con aquella que se refiere a la relación empática, donde interviene en gran medida lo emocional y el lenguaje extraverbal. Consideramos este es uno de los elementos más carenciales y más complejos en las relaciones humanas.
Aunque actualmente no existe una respuesta definitiva en cuanto al desarrollo de las habilidades empáticas en las personas, hay autores que la definen como el proceso mediante el cual se llega a las expectativas y a las anticipaciones de los estados psicológicos del interlocutor. Esto implica habilidades especiales y complejas que muestran como la comunicación es algo más que un accionar y reaccionar. Al igual que en un juego, no esperamos en ocasiones la reacción del otro, sino que nos comportamos en la situación de comunicación de acuerdo a cómo esperamos que el otro actúe o piense.
Por supuesto, para lograr una competencia comunicativa se necesita también de la sensibilización emocional respecto a la relación interpersonal, el desarrollo de actitudes favorables, la formación de cualidades morales y la estimulación de un pensamiento flexible de la creatividad, entre otras.
En la situación de comunicación, el hombre interviene como personalidad y la eficiencia en su actuación está dada por elementos ejecutores, instrumentales, motivacionales, caracterológicos y personológicos en general. Muchos factores intervienen en este caso.
Cualquier experiencia que enriquezca la personalidad potencialmente favorece sus posibilidades para la comunicación. Sin embargo, deben delimitarse aquellos elementos que al nivel de la acción pueden ser entrenados en algunas esferas como es la del magisterio y contribuir así a un mayor grado de profesionalismo, sin descartar otras influencias educativas.
Existen en el tema de la eficiencia o competencia comunicativa dos términos muy utilizados que son la asertividad y la facilitación.
El hecho de que el maestro logre una actuación competente como comunicador implica, en primera instancia, desarrollar una serie de conocimientos, sistema de acciones y operaciones que pueden sistematizarse en habilidades y hábitos, que van conformando toda una cultura de la comunicación, necesaria para quien tiene como centro de su trabajo al hombre.
Es necesario el desarrollo de elementos metacognitivos en esta esfera, como pueden ser el conocimiento de sus propias posibilidades de éxito en la relación interpersonal, sus limitaciones, dificultades o sus mecanismos de control y compensatorios que le permiten superar barreras comunicativas.
Es útil trabajar por el desarrollo de determinadas cualidades de los procesos cognitivo que tributan a esta competencia, como puede ser la flexibilidad del pensamiento, tan necesaria para un comportamiento aceptante y democrático en el educador; la distribución de la atención, para poder captar todo tipo de señal que sirva como información en la situación comunicativa y el desarrollo de la observación como fenómeno perceptivo.
Sin embargo, de poco vale todo este "instrumental" para la ejecución de un comportamiento efectivo en la relación comunicativa si no existen necesidades, motivaciones y actitudes favorables a la relación humana; si no se cree y confía en el hombre, si no existe un propósito de mejoramiento humano en el trabajo del maestro. Por todo ello es importante generar una sensibilidad especial ante estos problemas del entendimiento mutuo, propiciando el desarrollo de sentimientos con una alta carga de humanismo y educando cualidades como la honestidad o la solidaridad, entre otras; que favorecen el establecimiento de buenas relaciones y propician el acercamiento humano.
Se trata de una competencia comunicativa ante la presencia de una orientación psicológica favorable a la relación humana y el dominio de un saber científico, de habilidades, procedimientos y técnicas que facilitan la eficiencia en el proceso de comunicación interpersonal.
A su vez, entendemos esta eficiencia como un claro intercambio de mensajes y la aceptación de una influencia recíproca con un mínimo empleo de tiempo y esfuerzo cognitivo, bajo condiciones vivenciales positivas y con un carácter estable en el tiempo.
El desarrollo de esta competencia, que logre establecer lo que pudiera llamarse una verdadera comunicación desarrolladora, que implica un contacto personalizado que contribuya significativamente al mejoramiento humano y a la expresión y desarrollo en el hombre de todas sus posibilidades, no es posible sólo a partir de una labor de instrucción. Las vías de acceso, en el caso de los componentes de carácter más operativo o ejecutor pueden ser la enseñanza y el entrenamiento de destrezas, pero esto siempre acompañado de una acción educativa más indirecta a largo plazo.
Para ello se puede recurrir al aprendizaje vivencial, a ejercicios de sensibilización en Talleres y Grupos de Reflexión, que en alguna medida constituyen la forma en que más se puede operacionalizar hasta el momento esta acción educativa y no dejar la educación de elementos tales como los sentimientos y actitudes sólo a lo que pueda ir construyendo cada persona espontáneamente a partir de la experiencia que le ha tocado vivir.
Para desarrollar la competencia comunicativa que necesita el docente para emprender una acción pedagógica que parta de un modelo personalizado y dialógico, se trata entonces no de "enseñarle" a comunicarse, sino de educarlo en una Pedagogía de y para la comunicación.
En ella no se trata de repetir lo irrepetible que logra cada ser humano en sus relaciones interpersonales, sino por el contrario sistematizar lo que se repite siempre que hay competencia, es decir, desarrollar las bases del sistema de conocimientos y habilidades comunicativas y por otra parte estimular el despliegue de la individualidad en esta esfera de la construcción creativa del propio modo de hacer la relación humana en cada maestro.
La competencia comunicativa es, a nuestro juicio, un fenómeno que va más allá de la eficacia de nuestros conocimientos, hábitos y habilidades que intervienen en la actuación personal en situaciones de comunicación. Resulta imprescindible encarar el problema a partir de un enfoque personológico.
Por tanto, trabajar por la competencia comunicativa significa abordar elementos de las dos áreas básicas de la personalidad, que en ninguna medida se encuentran disociadas en la actuación y en la vida psíquica del hombre. (Esquema I)
Por todo ello es importante también generar una sensibilidad especial ante estos problemas del entendimiento mutuo, propiciando el desarrollo de sentimientos con una alta carga de humanismo y educando cualidades como la honestidad o la solidaridad, entre otras, que favorecen el establecimiento de buenas relaciones y propician el acercamiento humano.
El desarrollo de esta competencia, que logre establecer lo que pudiera llamarse una verdadera comunicación desarrolladora, que implica un contacto personalizado que contribuya significativamente al mejoramiento humano y a la expresión y desarrollo en el hombre de todas sus posibilidades, no es posible sólo a partir de una labor de instrucción. Las vías de acceso, en el caso de los componentes de carácter más operativo o ejecutor puede ser la enseñanza y el entrenamiento de destrezas, pero esto siempre acompañado de una acción educativa más indirecta a largo plazo.
ESQUEMA I
- Necesidades - conocimientos
- Motivaciones - habilidades
- Propósitos y expectativas competencia comunicativa - hábitos
- Vivencias afectivas - procedimientos
- Rasgos caracterológicos - elementos metacognitivos
- cualidades de los procesos cognitivos
La competencia comunicativa es, a nuestro juicio, un fenómeno que va más allá de la eficacia de nuestros conocimientos, hábitos y habilidades que intervienen en la actuación personal en situaciones de comunicación. Resulta imprescindible encarar el problema a partir de un enfoque personológico. El hombre interviene y se expresa en la relación interpersonal como personalidad y por tanto, en su actuación en contextos comunicativos, intervienen tanto los elementos que permiten una ejecución pertinente desde el punto de vista cognitivo-instrumental (sus conocimientos y habilidades entre otras), como aquellos que se refieren a la esfera motivacional-afectiva, tales como sus necesidades y motivos, sus propósitos, expectativas y sus vivencias.
La disposición para la comunicación es un componente importante para el desarrollo de la competencia comunicativa. Está asociada predominantemente con la esfera afectiva motivacional y refleja una orientación afectiva positiva hacia las situaciones comunicativas, hacia la relación con los otros; se vincula con necesidades, motivos, vivencias y expectativas que disponen favorablemente a las personas para establecer comunicación con los demás.
A continuación se presenta un instrumento que permite explorar este componente. Responde con franqueza para iniciar de este modo un autoanálisis que permite valorar debilidades y fortalezas como comunicador. Considera las orientaciones que se ofrecen para la calificación e interpretación (ver anexo 1).
La habilidad para la expresión se relaciona con todos los recursos expresivos del lenguaje verbal y no verbal que intervienen en el intercambio de mensajes y condiciona la competencia comunicativa. Para el docente es de especial importancia, pues su eficiencia profesional depende en buena parte del desarrollo de esta habilidad.
|
Lenguaje verbal |
Lenguaje extra verbal |
|
|
Analice sus ideas antes de comunicarlas y trate de organizarlas lógicamente valorando el propósito de su mensaje (¿Que pretende usted de los demás?). Si le parece necesario, consulte con otras personas para aclararse usted mismo sus ideas.
Utilice un lenguaje sencillo y directo, con la precisión necesaria para ser comprendido, teniendo en cuenta el nivel de su interlocutor. Sea sensible al mundo del receptor. Observe a su interlocutor y este atento a explicar o repetir de forma diferente en caso de no ser entendido. Si se extiende demasiado los otros pueden perder interés.
Aprenda a ser paciente para escuchar a los demás. Al dejar hablar a los otros se verifica si fuimos entendidos y se debe estar "abierto" a criterios diferentes.
Demuestre que han comprendido la información, reafirmando algunas ideas esenciales y pregunte si alguna idea no quedó clara.
Proteja su voz, por constituir instrumento esencial para la comunicación oral. No someta su voz a esfuerzos innecesarios que puedan producir daños en las cuerdas vocales. El volumen muy alto de la voz condiciona cierto rechazo por parte del interlocutor. Aprenda a dominar la técnica de la respiración correcta.
Cuide su dicción. Escoja un ritmo para hablar, ni muy rápido ni lento; que permita pronunciar correctamente las palabras.
Recomendaciones comunicación extra verbal.
Algunas recomendaciones generales acerca de la gestualidad corporal
Por el efecto importante que provocan en el intercambio comunicativo, es válido hacer algunas consideraciones acerca del uso de las manos.
Sucede a veces que las personas no saben qué hacer con las manos cuando tienen que presentarse a un auditorio, como conferencista o ante un grupo desconocido o poco conocido para dirigir una reunión.
En estos casos se recomienda buscarle ocupación a las manos de algún modo; ya sea sosteniendo algunas hojas o tarjetas, tomando un lápiz, pluma o puntero si es que se va a señalar algo en algún momento y "olvidarse" de ellas, ya que naturalmente como en cualquier situación informal, ellas asumirán el ritmo o la cadencia de lo que se habla. Si se siente por momentos que "sobran" se puede por ratos cruzar los brazos o apoyarlas de vez en cuando encima de la mesa. No deben "esconderse", colocándolas en bolsillos o en la espalda pues no resulta agradable.
Se tendrá en cuenta que ellas son reveladoras de estados emocionales que en situaciones públicas de carácter oficial, se deben aprender a controlar.
Algunos mensajes que se envían con las manos.
La postura se refiere a la posición general del cuerpo que se mantiene durante un periodo más o menos largo de tiempo y constituye también un recurso importante de comunicación.
En la comunicación interpersonal el intercambio de posturas entre los participantes indica el nivel de aceptación, afinidad, congruencia o rechazo, desacuerdo o desinterés entre ellos.
Existen múltiples posturas anatómicamente posibles y entre ellas cada persona utiliza un repertorio limitado, de acuerdo también a los valores culturales. Es interesante tener en cuenta como el repertorio de posturas de una cultura condiciona su mobiliario y viceversa. Son muy diferentes en este sentido los mobiliarios típicos de la cultura occidental y oriental.
Cuando dos personas se comunican, se entregan, sin estar consciente de ello, a una danza de movimientos; que pueden ser sincronizados, haciéndose hacia atrás y delante por ratos e imitando mutuamente sus movimientos. Se plantea que estas posturas congruentes indican acuerdo o afinidad entre ellas, mientras que las posturas incongruentes son reveladoras de "una distancia psicológica" entre los interlocutores.
Si alguien se sienta frente a otro con el cuerpo muy derecho, cuadrando los hombros, con la cabeza en alto o reclinada en ángulo, con los miembros extendidos hacia fuera y algunas veces mirando al otro desde arriba y en otras ocasiones mirando a lo lejos ¿cómo se siente el interlocutor?. La actitud de dominancia se revela claramente a través de estos recursos, donde la postura resulta de los elementos más significativos. Una postura muy cuidada en la que se mantienen juntos los pies, las rodillas, las manos, ofrece la impresión de timidez.
El psicólogo norteamericano William James señaló la importancia de la postura en la comunicación de las actitudes. (Argyle M. y Trower P., 15) Este investigador tomó 30 fotografías de diferentes personas cuyas cabezas, troncos, pies y manos adoptaban sistemáticamente diferentes posiciones y pidió a voluntarios que dijeran qué actitud expresaban. De este estudio el autor señala cuatro posturas principales:
En el proceso de comunicación interpersonal, las personas al comunicarse y otorgarle movimiento a su cuerpo, lo hacen haciendo uso del espacio inmediato. El empleo del espacio no es propiamente un elemento del lenguaje corporal, aunque es considerado un recurso no verbal que ofrece información significativa acerca de las relaciones entre los comunicantes.
Todos los sujetos poseen un espacio personal que lo rodea; el acceso a otros y la distancia espacial que se establece con los demás indican el nivel de intimidad y cercanía de las relaciones. Una distancia de 45 cm sólo se le permite a personas allegadas, con las que se tienen relaciones familiares o íntimas; a esta distancia los comunicantes pueden tocarse entre sí, percibir sus olores, la respiración. Los amigos suelen situarse entre unos 46 cm y 1,20 m de distancia, lo cual constituye aún un espacio personal. La distancia de 1,20 m a 3 m se considera ya un espacio social propio de los intercambios oficiales. Distancias mayores son públicas y completamente impersonales. Por supuesto que se producen situaciones en la vida cotidiana que obligan a romper estas distancias deseadas; como en el transporte público donde las personas se mantienen a veces en una proximidad incómoda, que cuando es inevitable se compensa mirando a otro lado si una persona está muy cerca como indicador de distanciamiento.
Habana, 1997, pág.29.


Autores:
Ingeniero Orlando Albellán Fuentes
Dra. Irene. E Delgado Pérez
irenedp[arroba]jagua.cfg.sld.cu
Biografía de los autores.
Orlando Albellán Fuentes. Ingeniero Industrial. Estudiante de Maestría en Ciencias de la Educación. Universidad Carlos Rafael Rodríguez. Provincia Cienfuegos. Cuba.
Dra. Irene. E Delgado Pérez. Médico especialista de segundo grado en Microbiologia. Estudiante de Maestría en Educación Médica Superior. Escuela Nacional de Salud Pública. La Habana. Cuba.
Dirección. Aguada de Pasajeros. Cienfuegos. Cuba.
Fecha: 25 de marzo 2007.
Página anterior | ![]() Volver al principio del trabajo | Página siguiente ![]() |
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Educacion |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.