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Los hijos de Dios (página 2)




Partes: 1, 2

  • Juan 1:12

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios...".

Como ya vimos en el estudio de El Nuevo Nacimiento, Dios hace hijo(a) a quien recibe a Jesús como su Señor y creen en Él. Entonces así Dios les de la potestad, el derecho, el privilegio, de ser HECHO hijo(a) de Dios. Veamos el siguiente versículo.

  • Efesios 2:8

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios…"

La Biblia dice que somos salvos por gracia, pero ¿qué significa "gracia"? Significa regalo inmerecido, o sea, que Dios nos regala la salvación, el ir al Cielo aun sin merecerlo. Por eso cuando alguien cree que se merece el Cielo, está declarando su ignorancia en el tema. De hecho el apóstol Pablo lo dice más adelante en el mismo versículo, que la salvación no es por nosotros mismos, sino que es un regalo de Dios. NADIE se merece el Cielo por más "bueno" que sea, pues esa "bondad" es desde el punto de vista humano, pero ya vimos que nuestras justicias son como basura delante de Dios. Para irse al Cielo no hay que ser "bueno" ni hacer cosas "buenas", sino que se nos regala el pasaje siempre que reconozcamos a Jesucristo como Señor y Salvador por la acción que hizo cuando se entregó a la cruz.

  • Romanos 8:14

"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios".

Una vez que nacemos de nuevo y nos convertimos en hijos(as) de Dios, tenemos que empezar a vivir de manera diferente. Tenemos que tener conciencia de que ahora las cosas ya no las vamos a conseguir por nuestra propia cuenta, sino que Dios las consigue por nosotros. De hecho, si siendo hijos(as) de Dios tratamos de hacer las cosas por nuestros propios medios, la mayoría de las veces fracasaremos, hasta que aprendamos a vivir dependiendo de Dios, tal y como Él lo quiere, pues es parte de la restauración del Plan Original de Dios. Dejemos pues, de actuar independientemente de Dios, pues éste es un principio satánico, porque Satanás, antes de ser Satanás, estaba como el lugarteniente de Dios en el Cielo, y por actuar y querer independizarse de Dios, es echado fuera del Paraíso.

De esta manera leemos en el versículo de Romanos 8:14, que dice que TODOS los que se dejan guiar por el Espíritu Santo SON hijos(as) de Dios. ¿Por quién te dejas guiar tú? Si dices que no te dejas guiar por nadie ni por nada, entonces es Satanás quien te guía. TODOS, sin excepción somos guiados espiritualmente hablando; NADIE puede vivir solo ni actuar solo, SIEMPRE hay un espíritu influenciando un nuestras vidas. Si dices que nadie ni nada te guía ni te domina, entonces entérate de que hay varios espíritus engañándote para pienses así. Un par de esos espíritus que te tienen dominado son un espíritu de soberbia y uno de independencia, y ambos trabajan bajo el yugo de Satanás.

Incluso hay hijos(as) de Dios que están influenciados de alguna manera y que viven de manera desordenada. Pero hasta que internalizan quiénes son en Cristo, hasta ese momento llegan las opresiones demoníacas y se cumple la Palabra cuando dice que conoceremos la Verdad, y la Verdad nos hará libres (Juan 8:32).

  • Lucas 8:21

"El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la Palabra de Dios y la hacen".

Como Jesús es el Hijo de Dios, y nosotros nos hicimos hijos(as) de Dios, entonces Jesús y nosotros somos hermanos. Tenemos el mismo Padre de Jesús. Por eso Jesús mismo dice cuando su mamá y sus hermanos fueron a buscarlo a cierto lugar, que su familia SON los que OYEN la Palabra y la HACEN. ¡Qué interesante es descubrir cosas en la Biblia! Ahora sabemos que no sólo basta con oír la Palabra de Dios, sino que hay que hacerla.

Esta es la gran sabiduría de Dios, porque Él sabe que todos pueden oír la Palabra: cristianos, musulmanes, satánicos, etc.; pero aquellos que además la hacen, esos son Su Familia. Porque además, para HACER la Palabra de Dios, hay que SER hijo(a) de Dios, de otra manera es imposible cumplirla. Por toda la Biblia Dios ha dicho que Él es quien hace las cosas por nosotros, que descansemos en Él, que Él pelea por nosotros y Él es el que hace que cumplamos con sus preceptos; porque sabe que nosotros por nuestra propia cuenta no podemos cumplir con su Palabra.

  • Apocalipsis 1: 5-6

"…y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén."

Otra gran verdad expresada en este texto es justamente que cuando nosotros nacemos de nuevo, Cristo nos hace reyes y sacerdotes para Dios. Pensemos en esto un momento. Si nosotros somos hijos(as) de Dios y Dios es el Rey de reyes, entonces nosotros somos hijos(as) del Rey, o sea, que somos sus príncipes y nos hizo reyes/reinas para que gobernemos nuestras vidas conforme a Su voluntad. Cuando la Biblia dice que nos hizo reyes, además significa que nos dio autoridad, la misma autoridad que delegó en sus discípulos en Marcos 16. Ahora somos sus hijos(as) y tenemos Su autoridad delegada en nosotros, y podemos ejercerla.

Por otro lado, nos hizo también sacerdotes/sacerdotisas porque ahora nosotros mismos podemos hablar la Palabra de Diosa cualquiera. Podemos ministrar de diferentes maneras a otras personas para que lleguen a conocer a Cristo como nosotros lo conocemos o para que sean libres de flagelos como los vicios, o comportamientos inadecuados.

Si eres hijo(a) de Dios, entonces eres rey/reina y sacerdote/sacerdotisa; y esto no es una metáfora, es literal.

  • Apocalipsis 5: 10

"…y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra".

Un poco más adelante, en el mismo libro del Apocalipsis podemos encontrar que Dios nos dice más; que reinaremos sobre la Tierra. Acá el Señor está revelando un poco más sobre los planes futuros que tiene para con los que somos hijos(as) de Dios. De hecho, el apóstol Pablo lo dijo que nosotros reinaremos juntamente con Cristo (2ª Timoteo 2:12). Por tal motivo es que también dice que somos coherederos junto con Cristo (Romanos 8:17), porque si Él va a reinar sobre la Tierra, nosotros lo haremos junto con Él.

Notemos cómo Dios destaca lo que estaba caído, cómo exalta al que se humilla (Santiago 4:10); y ser hijo(a) de Dios implica humillarse delante de su presencia. Por eso de ser como basura ahora nos exaltará junto con Cristo. Es increíble cómo la Biblia se confirma sola, no hay contradicción alguna en sus palabras; todo encaja perfectamente para que notemos que el autor definitivamente fue Dios.

  • Gálatas 5: 13

"Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros".

Hay un versículo en la Biblia que dice que para los que somos hijos(as) de Dios, todo nos es lícito (1ª Corintios 10:32) y que la verdad nos hará libres (Juan 8:32). Pero se nos hace una advertencia, que no usemos la libertad para hacer lo que nos dé la gana. No podemos abusar de nuestra libertad para convertirla en libertinaje, en anarquía. Ciertamente estamos justificados por la Sangre de Cristo, pero no usemos la justificación que tenemos para entristecer y enojar a nuestro Dios. Pero la gran noticia de estos versículos, es que como hijos(as) de Dios, somos COMPLETAMENTE libres. Usemos de esa libertad conforme a Su voluntad y no conforme a la nuestra para que seamos perfeccionados y podamos acercar a otros a Cristo para que vayan también al Cielo.

  • 1 Tesalonicenses 3: 12-13

"Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos".

Este versículo resume lo que tenemos que hacer envés de hacer lo que queremos con nuestra libertad. Si nos sometemos a Dios entonces Él nos hará crecer y pondrá de Su amor en nosotros, abundantemente. De esta manera nuestros corazones, o sea, lo que pensamos y sentimos serán afirmados en la Palabra de Dios, es decir, nuestras voluntades y la voluntad de Dios, se fundirán para hacerse una sola, y en este punto, nuestros deseos serán los deseos de Dios y TODO lo que anhele nuestros corazones Dios mismo lo concederá. Esto quiere decir tener un corazón santo e irreprensible delante de Dios.

  • 1 Tesalonicenses 4: 1-12

"Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo. Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada".

Este párrafo de 1ª de Tesalonicenses nos explica la conveniencia de comportarnos bien delante de Dios, haciendo la voluntad de Dios y no la nuestra porque esto nos lleva a la santificación. En otras palabras, la santidad no es algo con lo que se nace, sino que es algo que se puede alcanzar palpablemente; y digo palpablemente porque según la Biblia, para Dios somos santos desde que nacemos de nuevo.

Por otro lado, Pablo exhorta a que ninguno de los hermanos dañe ni engañe a otro hermano, porque dice, que Dios da la paga de estas cosas. Además, si Dios es amor, lo que tenemos que aprender de Dios es justamente a dar amor; por tal motivo el apóstol Pablo nos anima a que nos amemos unos a otros, porque en eso conocemos que somos de Dios.

Además de todo, Pablo nos anima a que procuremos tener tranquilidad, no que estemos buscando pleitos o metiéndonos donde no nos llaman. Nos dice que nos ocupemos de nuestros negocios, de nuestros trabajos de manera honrada, sujetándonos a nuestras autoridades, haciendo las cosas como para Dios no como para los hombres, etc. Si seguimos el consejo de Dios seguramente no nos faltará nada puesto que para que una persona así pierda su empleo, es bastante difícil. Y si siempre vamos a tener un empleo, no tendremos ninguna necesidad de nada, y Dios nos suple de todas las cosas que necesitamos.

Pablo nos ruega que profundicemos cada vez más en nuestro contacto con Dios y en seguir el consejo de Dios. Al principio puede parecer muy difícil, puede parecer que no lo vamos a alcanzar, pero quiero hacerle entender, estimado lector, que es Dios quien hace todo, y si Él lo hace ya lo que era imposible ahora es posible, pero gracias al poder de Dios.

Es de esta manera como los que somos hijos(as) de Dios nos tenemos que conducir en todo momento, que no sea algo externo, sino que estamos convencidos que esa es la forma como le agrada a Dios.

  • Filipenses 2: 1-5

"Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús"...

Pablo en su carta a los filipenses, nos aconseja a sentir lo mismo; ¿y cómo puede lograrse eso? Pues bien, no está hablando de sentir alegría o tristeza, pues estos sentimientos dependerán de la persona y de lo que esa persona haya pasado. Pero sí está hablando del gozo, está hablando de que todos queramos siempre hablar de la Palabra y que nos enseñemos unos a otros, que oremos juntos, que nos pongamos de acuerdo en cuanto a las cosas que tenemos que pedir.

También Dios dice que no hagamos nada por pleito, o sea, por envidia, para destruir algo, ni por vanagloria, o sea, para exaltarme yo mismo(a); por el contrario, mejor es que vea por mis necesidades y también por las necesidades de los demás, a los cuales, incluso debo estimar como superiores de lo que ellos dicen que son. Claro está, esto aplica para los cristianos maduros, porque no podemos creerle a un vago que diga que es el vicepresidente de una empresa, esto aquí sería un alarde de su parte. Pero si un hermano maduro en el Espíritu nos dice algo con respecto a él con humildad, Dios nos llama a que veamos como que realmente es mayor y/o mejor de lo que él dice. Como este mismo sentir hubo en Jesús, fue a la cruz para pagar el precio de sangre por ti y por mí.

Hasta ahora hemos visto cómo debemos actuar con respecto a los demás, cómo debemos actuar con respecto a nuestros hermanos en la fe. Todas estas cosas hacen que nosotros tengamos un buen comportamiento delante del mundo y el mundo pueda reconocer que somos hijos(as) de Dios. Si el mundo reconoce que somos hijos(as) de Dios entonces se cumple también con la Palabra que dice que tenemos que ser tierra deseable para lo que no conocen a Cristo (Malaquías 3:12)

  • 1 Pedro 2: 9-25

"Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Vivid como siervos de Dios.

Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.

Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas".

El apóstol Pedro dice algo más sobre nuestra identidad en Cristo; dice que somos linaje escogido, es decir, que somos una generación escogida por Dios. Somos real sacerdocio; como ya vimos, somos reyes/reinas y sacerdotes/sacerdotisas, por lo que Pedro junta ambos calificativos y dice que somos real sacerdocio, haciendo alusión a lo anteriormente expuesto. Dios nos llama también nación santa. Como ya se mencionó, nosotros pasamos a ser santo para Dios desde el día del nuevo nacimiento, por lo que todos los que tenemos nueva vida en Cristo formamos una nación santa, es decir, de santos. Por lo demás, somos pueblo adquirido por Dios. ¿Cómo que adquiridos? Bueno, cuando Cristo murió en la cruz, nos compró por precio de sangre. En ese momento nos compró legalmente de las manos de Satanás.

Pero, ¿para qué Dios hizo esto por nosotros? Como dice el versículo, para que anunciemos a los demás que no conocen a Dios, las virtudes de Dios mismo, pues tiene poder para sacarnos de las tinieblas donde vivíamos, ciegos de todas las cosas, creyendo que muchas cosas eran exageradas y que eran inofensivas. Anunciemos lo que Cristo ha hecho en nuestras vidas a las personas que no lo conocen todavía.

Por otro lado, Pedro nos dice que ahora somos pueblo de Dios y que ahora hemos alcanzado misericordia. Esta palabra "ahora" nos dice que efectivamente antes no éramos hijos(as) de Dios pero que ahora sí somos.

Una vez que Pedro nos hace reflexionar sobre lo que somos en Cristo Jesús, nos anima a vivir como tales. Nos dice que no actuemos por impulsos, porque eso sería seguir la carne y que además mantengamos la BUENA manera de vivir, esto es, vivir con el fundamento bíblico y que mantengamos nuestra buena manera de vivir incluso con los gentiles. Los gentiles son las personas que no conocen a Cristo, pero que incluso mantengamos esta manera de vivir con ellos para que ellos puedan aprender cómo se vive con Cristo. Si tú vas a un sitio donde nadie te conoce y por eso te vas a emborrachar o a hacer cualquier otra cosa que no conviene, entonces estás desobedeciendo este mandamiento, que nos comportemos igual en todo sitio, es decir, que vivamos en integridad.

Parte de la integridad de una persona es el sometimiento a las autoridades, por eso que Pedro nos dice que nos sometamos a las instituciones humanas sin importar quiénes sean y que además las honremos. Nuestra vida debe basarse en hacer el bien, pues dice que haciendo esto haremos callar a los que ignoran estos principios. Incluso agrega que aunque somos libres no tomamos la libertad como pretexto de hacer lo que nos venga en gana, sino que más bien nos sometemos voluntariamente. Tenemos que someternos a nuestros jefes en el trabajo y honrarlos haciendo lo mejor que podamos nuestras labores. También hace una advertencia, Dios nos dice que no siempre vamos a estar muy bien, de hecho, nos dice que podemos sufrir injustamente porque nos podrán involucrar en cosas, nos podrán injuriar, pero nuestro corazón no debe turbarse por esto, porque sabemos que detrás de todo esto está Dios controlándolo todo y permitiendo estas cosas en nuestras vidas para probar nuestro carácter; así nosotros descubrimos que ciertamente teníamos cosas que ni siquiera nosotros mismos sabíamos que teníamos en nuestros corazones.

Si en algún momento sufrimos por causa de Jesucristo, por habernos portado como Dios lo manda en la Biblia, no nos angustiemos, pues para eso hemos sido llamados. Jesús una vez dijo que así como a Él lo persiguieron también a nosotros nos perseguirán (Juan 15:20), e incluso se burlarán diciendo toda clase de cosas, pero si es por Su causa, no nos las están diciendo a nosotros, sino a Jesucristo mismo.

  • Colosenses 1: 4

"…habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos..."

Como ya mencionamos, desde que nacimos de nuevo somos santos para Dios. No importa lo que te digan sea quien sea, si tú eres un(a) hijo(a) de Dios, para Dios eres santo(a), y realmente la opinión de Dios es la que cuenta. Hay muchos versículos donde se puede apreciar que efectivamente Dios nos llama santos; éstos los pueden hallar principalmente en las cartas de Pablo.

  • Colosenses 2: 8

"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo".

Esta advertencia que Dios nos da, es para que no escuchemos a aquellas personas que por su elocuencia nos puedan desviar de lo que dice la Palabra de Dios. Notemos que Dios las describe como "huecas sutilezas"; ciertamente nos desviamos con sutilezas, porque es evidente que si viene un satanista y nos dice que matemos o violemos a alguien, nos va a sonar totalmente malo y no lo vamos a hacer; o si viene alguna persona a contradecirte frontalmente lo que dice la Biblia, seguramente lo rechazaremos.

Pero si alguien con astucia viene con palabras muy parecidas a las que estamos acostumbrados de escuchar, a hablarnos de forma casi igual a la Biblia, y simplemente con algunos conceptos un tanto distintos, esas son las sutilezas que definitivamente nos desvían.

Hermanos, sigamos SIEMPRE el Camino que indica la Biblia. Si alguien viene a hablarte y no está conforme a lo que dice la Palabra de Dios, entonces desecha lo que te dicen, y sigue solo a Cristo, que sus pensamientos y su consejo están escritos en la Biblia.

  • Colosenses 3: 17

"Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él".

Este consejo que Dios nos da es excelente, porque es la manera de vivir mejor. Fijémonos que si yo hago algo o digo algo, y lo hago en el nombre de Jesucristo, es como si lo estuviera haciendo Él, y si involucras a Dios en todos los detalles de tu vida, entonces las cosas empezarán a mejorar notablemente, porque ya no serías tú haciéndolas sino Dios mismo. Cumple siempre tus promesas y nunca hables lo que no puedes cumplir porque caes en la mentira. Entreguemos todo a Cristo para que nuestras vidas sean restauradas en un 100%.

Este estudio no pretende abarcar todos los versículos bíblicos con respecto a la forma de comportarse de un(a) hijo(a) de Dios. Hay muchos versículos más que pueden ser estudiados para el mismo tema. Te animo a que los busques y amplíes este estudio.

Desde ya te digo que estoy preparando otro estudio que tiene que ver con la identidad cristiana, pero no tanto con cómo comportarse, sino con lo que realmente somos en Cristo. Ese estudio de la identidad en Cristo estará basado en el libro de Victoria Sobre la Oscuridad y Rompiendo las Cadenas, del autor Neil Anderson de Freedom in Christ Ministeries; así que espéralo, porque si crees que este estuvo bueno, mejor es lo que viene. Lo que sí espero es que toque tu vida de manera significativa, que puedas entender mejor la Biblia y que por supuesto, seas prosperado(a) en todas las cosas.

Te bendigo en el Nombre de Jesús.

*Citas bíblicas tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

 

Oscar Merino

VENEZUELA, CARACAS, 21/08/2006


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