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El problema de la homosexualidad como conducta desviada dentro de nuestra localidad (Sicuani - Perú) (página 2)




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2.2.- INTERSEXUALIDAD

La segunda teoría importante sobre el posible origen físico de la homosexualidad es, según D.J.West, la referente a la intersexualidad. Puesto que ha sido imposible comprobar una anormalidad hormonal en los homosexuales, se ha intentado rastrear otros determinantes físicos, alguna anomalía desconocida, y determinados investigadores entonces se dieron a la tarea de encuadrar la homosexualidad como una forma de intersexualidad. Intersexuales o hermafroditas son aquellos que no pertenecen físicamente por completo a uno de los sexos, si bien presentan rasgos de ambos. El sexo al que pertenecerá un individuo se determina en el momento de la concepción, y depende de la variedad genética a que corresponda el espermatozoide que fecunda al óvulo.

Las causas físicas de la intersexualidad no han sido bien determinadas aún, por lo común es producida por un trastorno endocrino que se produce durante el estado fetal. Son varadísimos los grados de intersexualidad, en algunos las glándulas sexuales internas (ovarios o testículos) y la apariencia física son contradictorias, en otros las glándulas sexuales internas resultan mezclas de testículos y ovarios, y en otros los genitales externos pueden presentar todas las fases intermedias entre los masculinos y los femeninos, hasta incluso tener pene y útero contemporáneamente.

El investigador T.Lang en Estudios sobre la determinación genética de la homosexualidad, por ejemplo, aduce que los homosexuales varones serían genéticamente mujeres cuyos cuerpos han sufrido una completa inversión sexual en dirección a la masculinidad; para demostrar su hipótesis realizó encuestas y llegó a la conclusión de que se producen homosexuales varones en las familias que tenían exceso de hermanos y carencia de hermanas, resultando así el homosexual varón como un producto intermedio, de compensación no lograda.

Si bien el dato resulta interesante, la teoría formulada por Lang se debilita fatalmente al no lograr explicar las características físicas normales de la gran mayoría, 99 por ciento, de los homosexuales. En esto último se basa el investigador C.M.B.Pare, Homosexualidad y sexo cromosomático, para rebatir la teoría de Lang; según Pare, después de aplicar modernos métodos microscópicos, identificó por igual como biológicamente masculinos a todos los varones homosexuales examinados en una larga investigación, que incluía varones homosexuales.

Por otra parte, la teoría de Lang es también refutada por J.Money en su trabajo Establecimiento del rol sexual, al afirmar que los intersexuales, a pesar de su apariencia bisexual, no resultan bisexuales llegado el momento de elegir el objeto de su deseo amoroso; los impulsos sexuales de estos individuos, dice Money, no siguen la pauta de sus glándulas sexuales internas, según tengan ovarios, testículos o glándulas mixtas. Los deseos del intersexual se adaptan a los del sexo en que han sido educados, aún cuando sus cromosomas y las características dominantes de sus órganos sexuales externos e internos sean del sexo opuesto. De todo esto se puede deducir que la heterosexualidad y la homosexualidad, en todos los casos, sea el individuo de constitución física normal o no, son actividades adquiridas a través de un condicionamiento psicológico, y no predeterminados por factores externos.

2.3.- Herencia

La tercera y última teoría sobre el origen físico de la homosexualidad, de que se ocupa West, es la que propone el factor hereditario. West señala que pese a la seriedad de los estudios efectuados, entre los que señala Estudio gemelo comparativo de los aspectos genéticos de la homosexualidad masculina, de F.J.Kallman, la vaguedad de las evidencias presentadas no permiten establecer que la homosexualidad sea una característica constitucional de tipo hereditario.

3.- TEORÍAS DEL VULGO SOBRE EL ORIGEN DE LA HOMOSEXUALIDAD

Después de haber clasificado en tres grupos a las teorías sobre el origen físico de la homosexualidad, el ya citado investigador inglés D.J.West en su obra Psicología y psicoanálisis de la homosexualidad, también considera que son tres las más generalizadas interpretaciones del vulgo sobre las causas de la homosexualidad. West hace un preámbulo señalando como carentes de perspectiva a los teóricos que han tildado de antinaturales las tendencias homosexuales, a las que han adjudicado, sin lograr demostrarlo, causas glandulares o hereditarias. Curiosamente, West contrapone a dichos teóricos, como algo más avanzada, la visión que la Iglesia ha tenido de este problema. La Iglesia ha catalogado al impulso homosexual simplemente como uno más de los muchos impulsos "malvados" pero de índole natural que azotan a las gentes.

a)     Perversión

La psiquiatría moderna en cambio concuerda en reducir al campo psicológico las causas de la homosexualidad. A pesar de ello, subsisten, como apunta West, teorías difundidas entre el vulgo, carentes de todo sustento científico. La primera de las tres sería la teoría de la perversión, según la cual el individuo adoptaría la homosexualidad como un vicio cualquiera. Pero el error fundamental estriba en que el vicioso elige deliberadamente la desviación que más le apetece, mientras que el homosexual no puede desarrollar una conducta sexual normal aunque se lo proponga, puesto que aún logrando realizar actos heterosexuales difícilmente eliminará sus más profundos deseos homosexuales.

b) Seducción

La segunda teoría conocida entre el vulgo es la de la seducción. En su trabajo "Comportamiento sexual de jóvenes criminales", T.Gibbons indaga en la materia, y concuerda con West y otros investigadores en que si bien un individuo puede haber sentido deseos homoeróticos -conscientes por primera vez- estimulado por una persona de su mismo sexo que se propuso seducirlo, dicha seducción -que ocurre casi siempre en la juventud- puede explicar solamente que se inicie en prácticas homosexuales; no puede en cambio justificar que el fluir de sus deseos heterosexuales se detenga.

Un incidente aislado de esa índole no puede explicar la homosexualidad permanente, la cual en la mayoría de los casos resulta también exclusiva, es decir no compatible con actividades heterosexuales.

c) Segregación

La tercera teoría aludida es la de la segregación, según la cual aquellos jovencitos criados entre varones solos, sin contacto con mujeres, o viceversa, mujeres criadas sin contacto con varones, iniciarían prácticas sexuales entre sí que los marcarían para siempre. S.Lewis, en su obra Sorprendido por la alegría, aclara que, por ejemplo, los escolares pupilos tendrán probablemente sus primeras experiencias sexuales con otros varones, pero la frecuencia de las prácticas homosexuales en los pensionados está más vinculada con la imperiosa necesidad de una descarga sexual que con la libre elección de su objeto amoroso.

West agrega que la sola falta de contacto psicológico con el sexo femenino, ocasionado por la segregación total que comporta un internado o por la segregación simplemente espiritual de ciertos hogares, puede resultar un determinante de homosexualidad más importante que la realización de juegos sexuales en los colegios de alumnos internos.

4.- Libido y sociedad.

El psicoanálisis, cuya característica principal es el sondeo de la memoria para despertar los recuerdos infantiles, precisamente sostiene que las peculiaridades sexuales tienen su origen en la infancia. En La interpretación de los sueños, Freud postula que los conflictos sexuales y amorosos están en la base de casi todas las neurosis personales: solucionados los problemas de la alimentación y del reparo de la intemperie -techo y ropas-, para el hombre surge la emergencia de su satisfacción sexual y afectiva. A esa apetencia combinada la denomina libido, y la misma se haría sentir desde la infancia. Freud y sus seguidores sostienen que las manifestaciones de la libido son muy variadas, pero que las reglas de la sociedad obligan a vigilarlas en un constante acecho, sobre todo para preservar la base del conglomerado social: la familia. Las dos manifestaciones más inconvenientes de la libido resultarían por lo tanto los deseos incestuosos y los homosexuales.

Los seguidores de Freud se han interesado vivamente por las tribulaciones que el individuo ha debido sufrir a lo largo de la historia para aprender a reprimirse y así adecuarse a las exigencias sociales de cada época, puesto que sería imposible acatar las normas sociales sin reprimir muchos de los propios impulsos instintivos. La pareja matrimonial legítima, como ideal propuesto por la sociedad, no resultaría necesariamente el ideal de todos, y los excluidos no hallarían otra salida que reprimir y ocultar sus tendencias socialmente indeseables.

 4.1.- LA LIBIDO INFANTIL

Anna Freud, en Psicoanálisis del niño, señala como forma neurótica más generalizada la del individuo que al tratar de controlar completamente todos sus deseos sexuales prohibidos, e incluso eliminarlos -en vez de catalogarlos como inconvenientes socialmente pero naturales-, reprime demasiado, y se vuelve incapaz de disfrutar en toda circunstancia relaciones desinhibidas con otra persona. Es así que un individuo puede perder control de sus facultades autorepresoras y llegar a extremos como la impotencia, la frigidez y los sentimientos de culpa obsesivos.

El psicoanálisis señala también la siguiente paradoja: es generalmente el desarrollo precoz de la inteligencia y la sensibilidad en los niños, lo que puede inducirlos a una actividad represiva demasiado fuerte. Está comprobado que el niño posee libido desde que tiene vida, y claro está, la manifiesta sin la discriminación adulta. Se encariña con toda persona que lo cuida y disfruta en sus juegos con su propio cuerpo y con el cuerpo de otras personas. Pero en nuestra cultura -agrega Anna Freud- se castigan muy pronto estas manifestaciones y el niño adquiere un sentimiento de vergüenza. Desde sus primeros actos conscientes hasta la pubertad pasa por el período de latencia.

5.- COMPLEJO NO RESUELTO

La palabra "Complejo", creada por Carl G.Jung y popularizada por la discusión del psicoanálisis freudiano, constituye moneda corriente en el tráfico del idioma ()

Sin embargo, junto a los de conocimiento más difundido, existen otros que poseen la particularidad de llevar el nombre de personajes históricos, figuras mitológicas o protagonistas de obras literarias o bíblicas (Münchhausen, Cenicienta, Agripina, Edipo, Bovary, Caín, etc.).

Complejo de Agar y Sara

Tendencia masculina o a veces inconsciente a clasificar a las mujeres en dos grupos: las buenas, puras e intocables a semejanza de la madre; y a las malas, aptas para la satisfacción sexual, pero indignas de amor. El hecho fue anotado por Freud y bautizado por la psicoanalista francesa Maryse Choisy, aludiendo a un episodio bíblico: Sara, mujer de Abraham, creyó que no podía tener hijos y autorizó a su esposo para que cohabitara con su esclava egipcia Agar, de la que tuvo un hijo llamado Ismael. Pero como más tarde Sara tuvo un hijo, Isaac, el patriarca expulsó de su casa a Agar el Ismael.

Complejo de Agripina

Tiene el mismo significado que el complejo de Edipo, descrito por Freud. Sin embargo los psiquiatras belgas Sollier y Courbon reprocharon la denominación freudiana ya que el Edipo de la leyenda griega no sabía que cometía un incesto, pues desconocía el hecho de que su esposa, Yocasta, era en realidad su madre. Consideran más adecuado el término Complejo de Agripina, en razón de que la emperatriz romana de ese nombre trató de seducir a su hijo Nerón.

Complejo de Alejandro

Resentimiento del hijo contra el padre. Se cuenta que Alejandro Magno, al enterarse de los triunfos bélicos de su padre Filipo de Macedonia, exclamó con ira y desaliento: "Mi padre no me deja ya nada por conquistar". En este caso los psicoanalistas hablan de una "ofensa narcisista del yo". Federico el Grande sufría de este complejo y su biografía se corta en dos mitades: neurótica, mientras vivía su progenitor, y normalidad cuando ciñó la corona.

Complejo de Antígona

Fijación excesiva en la figura de la madre e incapacidad para aceptar las leyes de la vida y del amor. Según la mitología y la caracterización dramática de Sófocles, Antígona consagró su vida a la cuidad de Yocasta y Edipo: sus padres.

Complejo de Aquiles

Tendencia a ocultar la propia debilidad, la impotencia o la homosexualidad bajo la apariencia de invulnerabilidad o heroísmo. Aquiles, héroe del poema homérico "La Ilíada", fue sumergido por su madre en la laguna Estigia para lograr que su cuerpo quedara inmune a las heridas; sin embargo, el talón, por donde lo sujetaba su madre, no logró ser bañado por el agua mágica y permaneció vulnerable. El término fue utilizado por primera vez por el escritor francés Pierre Audiat.

Complejo de Aristóteles

Rebelión del hijo contra el padre, del discípulo contra el maestro. El nombre alude a la oposición que tuvo Aristóteles hacia su maestro Platón. El discípulo trata de destruir la obra de su iniciador para imponer la suya, nueva y propia. Alfred Adler modificó las doctrinas poanalíticas de su maestro Freud para imponer sus propias teorías. Reza un adagio antiguo:"El iniciado mata siempre a su iniciador".

Complejo de Bovary

Llamado más corrientemente "bovarismo", deriva de la famosa novela de Gustave Flaubert "Madame Bovary". En términos psicopatológicos, el bovarismo consiste en una alteración del sentido de la realidad, de raíz esquizoide, por la que una persona se considera otra de la que realmente es. Introdujo el término el psicólogo francés Jules de Gaultier, antes del advenimiento de Freud y del psicoanálisis.

Complejo de Brummel

Excesiva elegancia en el vestir que compensa, en el fondo, un fuerte sentimiento de inferioridad. El nombre recuerda a Jorge Brummer  (1778-1840), dandy famoso de la Corte de Inglaterra, que actuó como un verdadero dictador de la moda de su tiempo.

Complejo de Brunilda

Tendencia de las jóvenes a querer ver en su novio un superhombre o un héroe, sobrevaloración que después del matrimonio se cambia en una desvalorización absoluta. En el caso, el hombre sigue siendo el mismo, cambia sólo la actitud de la mujer. En la leyenda germánica la walkiria Brunilda sólo se muestra dispuesta a casarse con un varón capaz de vencerla en toda clase de ejercicios físicos. Mediante un engaño Sigfrido logra vencerla y conquistarla. Brunilda descubre el engaño y exige la muerte del ofensor.

Complejo de Caín

La figura bíblica de Caín se invoca para caracterizar la peculiar psicología del primogénito, celoso del hijo segundo a quien considera como un "intruso" y un rival. Al de Caín se opone el complejo de Abel. El psicólogo francés Charles Badouin, el primero en usar el término escribe: "El niño al que le cabe en suerte un hermanito o una hermanita, reacciona primero, muy generalmente, con unos celos desmedidos y de carácter completamente animal, que subsisten luego, latentes y más o menos bien reprimidos. La hostilidad del menor frente al mayor aparece como una réplica natural a dicha hostilidad".

Según Freud, la rivaidad existente entre los hermanos sería la base de la justicia. "El instinto gregario se va formando sólo paulatinamente en la nursery como efecto de las relaciones entre hijos y padres y como reacción al sentimiento de celos con que el hijo mayor empieza por acoger la intrusión del hijo menor. El primero descartaría de muy buena gana a éste último, para separarle de los padres y despojarle de todos sus derechos; pero en presencia del amor igual que los padres manifiestan hacia todos sus hijos, y ante la imposibilidad de mantener a la larga dicha actitud hostil, sin perjuicio para aquellos mismos que empezaron por adoptarla, acaba por operarse una idetificación entre todos los hijos, y se constituye un sentimiento de comunidad que sufrirá en la escuela su desarrollo ulterior. La primera exigencia que nace de esta reacción, es la de justicia, de trato igual para todos".(Ensayos de Psicoanálisis).

Complejo de la Cenicienta

Compensación elaborada por el niño más pequeño o poco querido de la familia. Tema folklórico de muchos cuentos. El hijo menos querido será el que más tarde salvará gracias a su talento, a toda la familia que se encuentra en una situación dramática; colocado en una situación desmedrada, de víctima, el mundo reconocerá sus méritos.

Complejo de Creso

El nombre del último rey de Lidia (560-546 A.C.), el de las más fabulosas riquezas que recuerde la Historia, designa al complejo que se manifiesta por la búsqueda patológica de superioridad por medio del derroche del dinero, el mecenazgo y las propinas principescas.

Complejo de Dafne

Miedo de las jóvenes ante la sexualidad. Se le llama también "angustia de penetración". La ninfa Dafne, en la mitología griega, era perseguida por Apolo. En el momento en que el enamorado dios estab a punto de alcanzarla, la ninfa se transformó en laurel.

Complejo de Edipo

Amor patológico del hijo por la madre. Según Freud, todo niño subconscientemente desea a su madre y odia a su padre. "El pequeño se da cuenta - escribe el psicoanalista - de que el padre le cierra el camino conducente hacia la madre; su identificación con el padre toma un matiz de hostilidad, debido a este mismo hecho, y acaba por confundirse con el deseo de sustituir al padre junto a la madre".

Esta situación surge entre el tercer y quinto año de la vida, y se resuelve en el sexto. Muchos no logran superar este conflicto psicoemotivo y canalizarlo en un amor normal. La no superación significa una grave perturbación evolutiva a una neurosis.

El de Edipo fue el primer complejo descubierto y descrito por Freud. El nombre proviene de la mitología griega y la historia fue recreada por Sófocles en una tragedia.

Complejo de Electra

Término propuesto por Jung para designar la contrapartida del Complejo de Edipo.

Fijación afectiva de la niña en la figura del padre. Según la leyenda griega, Electra, hija de Agamenón y Clitemnestra, vengó a su padre quien fuera asesinado por Egisto, amante de Clitemnestra.

Azuzó a su hermano Orestes para que diera muerte a su madre y a Egisto, asesinos del padre de ambos.

Complejo de Empédocles

El nombre corresponde a un filósofo griego del siglo V que se precipitó al cráter del volcán Etna para hacerse famoso por su suicidio. El complejo designa la compulsión al suicidio por realzar el propio equilibrio autoestimativo quebrantado apreciendo como un "héroe" ante sí y los demás.

Complejo de Eróstrato

Según la leyenda, Eróstrato incendió el templo de Diana, en Éfeso, para pasar a la posteridad, ya que no tenía ningún mérito para conseguir fama. Forma peculiar el complejo de inferioridad de gran incidencia criminógena. No importan los medios con tal de distinguirse, sobresalir, que se hable de uno. Declaración frecuente en los cuarteles de policía :"Lo hice porque quería salir en los medios". Haebig, el asesino de la calle Dardignac, ejemplifica el complejo.

Complejo de Hamlet

Vacilación para actuar debido a la duda, el escrúpulo y la meditación excesiva. El príncipe de Dinamarca de la obra de Shakespeare resulta el símbolo de la irresolución.

Complejo de Job

Nombre global dado a las dolencias "psicógenas" de la piel. Se ha observado proclividad a las dermatitis psicosomáticas en personas que se ofenden con facilidad, que se sienten agraviadas, con o sin motivo. En general las alteraciones dérmicas desaparecen cuando se reestablece el equilibrio autoestimativo y desaparece el sentimiento de agravio.

El nombre, creado por el psicoanalista norteamericano Félix Deutsch, recuerda al patriarca bíblico Job, quien tuvo que soportar como prueba divina, todo tipo de sufrimientos y plagas, incluyendo ulceraciones de la piel.

Complejo de Judas

Animo de traición impulsado por el resentimiento. El sujeto no soporta la superioridad, sobretodo moral, de otra persona de mayor valía, y con sus deslealtades y perfidias procura reestablecer inconscientemente su equilibrio autoestimativo quebrantado. Las treinta monedas de plata no explican suficientemente la villanía de Judas Iscariote, cuyo nombre ostenta el complejo.

Complejo de Münchausen

Mentiras, historias inverosímiles en las que el narrador, protagonista de sus cuentos, se impone como "superior" sobre sus oyentes. Mecanismo de compensación a una situación de inferioridad.

El barón de Münchhausen protagoniza tres novelas del siglo XVIII en las que relata aventuras extraordinarias e inverosímiles que lindan con el absurdo.

Como personaje literario es el prototipo del mentiroso.

Complejo de Narciso

Narcisismo. Sobreestimación de sí mismo. Fase infantil del desarrollo caracterizada por el deso de ser amado, con preferencia al deseo de amar. El narcisista no logra superar esta fase evolutiva, queda atrapado en el yo. En la elección del objeto amoroso escogerá siempre bajo la influencia inconsciente de la imagen que se tiene formada de su propio yo, buscando en él una especie de réplica de sí mismo. En la mitología griega, Narciso era un bello pastor que, al inclinarse sobre el agua de una fuente para beber, percibió su imagen y se enamoró de sí mismo.

Complejo de Otelo

Sentimiento morboso de celos. Celoso por antonomasia, el Moro de Venecia de Shakespeare da su nombre al complejo.

Complejo de Pulgarcito

El hijo menor de una familia en que hay numerosos hermanos y hermanas acusa una psicología particular. Señaló Adler el hecho de que, por regla general, allí donde hay muchos hermanos suele ser el más pequeño el que llegue más lejos en la vida.

Supercompensación obtenida por el niño más joven, o el niño malogrado y despreciado por la familia. El propio Adler señaló al respecto el cuento popular "Pulgarcito".

Los freudianos ortodoxos, así como los disidentes sostienen que las primeras manifestaciones de la libido infantil son de carácter bisexual. Pero a partir de los cinco años ya se aprecian las diferencias sexuales, el niño advierte la diferencia del cuerpo de su madre, además se le comienza a decir que cuando crezca será como su padre, pero que por el momento no debe aspirar a ser el primero en los afectos de su madre, es su padre quien ocupa ese lugar privilegiado.

El problema de cómo sofocar los celos que el padre le suscita, en general queda liberado enteramente a la habilidad del niño, el cual se verá entorpecido en la empresa, una vez más, si su sensibilidad muy desarrollada le demanda protección y cariño, y especialmente si su inteligencia le permite captar el triángulo amoroso en que se encuentra encerrado: concientizar la situación le duplicará las dificultades.

Durante esa etapa del desarrollo, según el psicoanálisis, el niño -o la niña, en tensión de rivalidad directa con su madre-, atravieso el dificultoso tramo edípico, llamado así por el héroe griego Edipo, que mató a su padre sin saber quién era, para casarse con su madre, a la que también desconocía: enterado de su crimen Edipo se arrancó los ojos como holocausto a su culpa [Ver documento: Diccionario de Complejos:Complejo de Edipo]. Freud, en Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad asegura que en los niños es recurrente la fantasía incestuosa de expulsar y sustituir al progenitor rival, es decir el padre para el niño, y la madre para la niña, pero esas ideas suscitan intensa culpa y temor al castigo.

La consecuencia es que el niño o la niña sufren tanto con el conflicto que mediante un esfuerzo inconsciente muy penoso logran reprimirlo, o disfrazarlo ante los ojos de la conciencia. El conflicto se resuelve durante la adolescencia, cuando la adolescente o el adolescente logran traspasar sus cargas afectivas del progenitor o la progenitora a un muchacho o muchacha de su edad respectivamente. Pero quienes han desarrollado una relación muy estrecha con el progenitor del sexo opuesto -y su correspondiente e ineludible sentimiento de culpa, o técnicamente complejo de Edipo-, se verán en peligro de proseguir toda su existencia con una sensación de incomodidad ante cualquier experiencia sexual, puesto que inconscientemente la asociarán con sus culposos deseos de incesto allá en la infancia.

El desenlace, cuando la neurosis se afianza, no siempre es el mismo, para el hombre se abre la posibilidad de la impotencia, el trato exclusivo con prostitutas -mujeres que de alguna manera no se parecen a su madre-, o más aún, la posibilidad de responder sexualmente sólo a otros hombres. Para las mujeres la salida al conflicto no resuelto son principalmente la frigidez y el lesbianismo.

6.- IDENTIFICACIÓN CON LA MADRE

En su Teoría psicoanalítica de la neurosis, O. Fenichel afirma que la probabilidad de orientación homosexual es tanto mayor cuanto más se identifique el niño con la madre. Esta situación se produce especialmente cuando el padre está ausente totalmente del cuadro familiar, como en los casos de muerte o divorcio, o cuando la figura del padre si bien presente resulta repulsiva por algún motivo grave, como el alcoholismo, la excesiva severidad o la violencia extrema del carácter.

7.- NARCISISMO

Freud, al respecto, comenta en su obra De la transformación de los instintos que en el varón homosexual, la más completa masculinidad mental puede a veces combinarse con la total inversión sexual, entendiendo por masculinidad mental rasgos como el valor, el espíritu de aventura y experimentación, y la dignidad. Pero en su obra posterior Una introducción al narcisismo, elabora una teoría según la cual el varón homosexual empezaría una efímera fijación materna, para finalmente identificarse él mismo como mujer. Si el objeto de sus deseos pasa a ser un joven, es porque su madre lo amó a él, que era un joven. O porque él querría que su madre lo hubiese amado así. En fin de cuentas, el objeto de su deseo sexual es su propia imagen.

Para Freud entonces tanto el mito de Edipo como el de Narciso son componentes del conflicto original que da origen a la homosexualidad. Pero de todas las observaciones de Freud sobre la homosexualidad, ésta ha sido la más atacada, objetándosele principalmente que los homosexuales cuya identificación es altamente femenina sienten como deseo sexual a tipos muy masculinos, o de edad pronunciadamente mayor.

8.- ETAPA ANAL DE LA LIBIDO

Por otra parte, Freud, en la obra citada anteriormente, habla del desarrollo de la sensibilidad erótica y da otras pistas sobre las génesis de la homosexualidad. Afirma que el comienzo de la libido en los bebés es de un carácter marcadamente difuso, y que de allí hasta lograr la educación de su deseo y hacer que recaiga sobre una persona del sexo opuesto con quien el placer se logrará mediante la unión genital, deberá pasar por otras etapas.

·   La primera es la oral, en que el placer sólo deriva de los contactos bucales, tales como la succión.

·   Después viene la etapa anal, en que el niño deriva su satisfacción de los movimientos de sus intestinos.

·   La última y definitiva es la fase genital. Freud la considera como la única forma madura de sexualidad, afirmación que años más tarde sería frontalmente atacada por Marcuse.

El mismo Freud amplió estos comentarios en Carácter y erotismo anal, donde elabora la teoría siguiente: ciertos tipos anormales de personalidad, cuyos rasgos predominantes son la avaricia y la obsesión por el orden, pueden estar influido por deseos anales reprimidos. El placer que deriva la acumulación de bienes puede provenir de la nostalgia inconsciente por el placer que sintieron cuando pequeños al retener -cosa muy frecuente en los niños- las heces.

Por otro lado, la obsesión por el orden y la limpieza sería la contraparte de la culpa que han sentido por su impulso a jugar con heces. En cuanto al rol que pueda jugar la fijación anal en el desarrollo de la homosexualidad, Freud afirma que además de los influjos ya enumerados -Edipo, Narciso-, hay que tener en cuenta que todos esos impedimentos determinan una interrupción en el desarrollo del niño, una inhibición afectiva que acarrea la fijación en la fase anal, sin posibilidad de acceder a la fase final, o sea la genital.

A esta aseveración, West responde que los homosexuales, al sentir prohibido el camino que conduce a las relaciones genitales normales, se ven obligados a experimentar con zonas eróticas extragenitales, y en la sodomía encuentran -después de una adecuación progresiva- un tipo de gratificación mecánicamente directa, pero no exclusiva.

West agrega que el hombre que practica la sodomía no está necesariamente fijado en la fase anal, así como el heterosexual que besa a su amiga no está necesariamente fijado en la fase oral. Por último señala que la sodomía no es un fenómeno exclusivamente homosexual, ya que lo practican también las parejas heterosexuales, mientras que individuos de "carácter anal" ( o sea, avaros, obsesos por la limpieza y el orden, etc.) no sienten necesariamente inclinaciones a la homosexualidad.

 9.- REPRESIÓN CONTRA MUTABILIDAD

En Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad, Freud señala que la represión, en términos generales, proviene de la imposición de dominación de un individuo sobre otros, siendo ese primer individuo no otro que el padre. A partir de tal dominación, se establece la forma patriarcal de la sociedad, basada en la inferioridad de la mujer y en la fuerte represión de la sexualidad. Además, Freud asocia su tesis de la autoridad patriarcal con el auge de la religión, y en particular con el triunfo del monoteísmo [Ver documento: Diccionario de términos religiosos: Monoteísmo] en occidente. Por otra parte, Freud se preocupa especialmente por la represión sexual, puesto que considera los impulsos naturales del ser humano como mucho más complejos de lo que la sociedad patriarcal admite: dada la capacidad indiferenciada de los bebés para obtener placer sexual de todas las partes de su cuerpo, Freud los califica de "perversos polimorfos". Como parte de este concepto, Freud también cree en la naturaleza especialmente bisexual de nuestro impulso sexual original.

En la misma línea de pensamiento, y en lo referente a la represión primera, Otto Rank considera el desarrollo que va de la dominación paterna hasta llegar a un poderoso sistema estatal administrado por el hombre, como una prolongación de dicha represión primera, cuyo propósito es la cada vez mayor exclusión de la mujer. Por su parte. Dennis Altman, en su obra Homosexual, opresión y liberación, hablando de la represión sexual en lo específico, la relaciona con la necesidad, en el comienzo de la humanidad, de producir una gran cantidad de hijos para fines económicos y de defensa.

A propósito del mismo asunto, en El sexo en la historia, el antropólogo británico Rattray Taylor señala que a partir del siglo IV, antes de Cristo, en el mundo clásico se verifica una represión creciente de la sexualidad y un desarrollo del sentimiento de culpa, factores que facilitaron el triunfo del concepto hebreo, más represivo del sexo, sobre el concepto griego. Según los griegos, la naturaleza sexual de todo ser humano contenía elementos tanto homosexuales como heterosexuales.

Volviendo a Altman, en su obra ya citada expresa que las sociedades occidentales se especializan en la represión de la sexualidad, represión legitimizada por la tradición religiosa judeo-cristiana. Dicha represión se expresa de tres modos interrelacionados: asociando sexo con:

1.      Pecado y su consiguiente sentido de culpa;

2.      La institución familiar y la procreación de hijos, como única justificación;

3.      Rechazo de todo lo que no sea sexualidad genital y heterosexual.

Más adelante agrega que los "libertarios" tradicionales de la represión sexual luchan por cambiar los dos primeros puntos pero olvidan el tercero. Un ejemplo de ello sería Wilhelm Reich con su libro La función del orgasmo, cuando afirma que la liberación sexual está radicada en el orgasmo perfecto, el cual sólo se podría obtener mediante el acoplamiento genital heterosexual de dos individuos pertenecientes a la misma generación. Y es bajo la influencia de Reich que otros investigadores habrían desarrollado su desconfianza de la homosexualidad y los anticonceptivos, ya que dificultarían el logro del orgasmo perfecto y por lo tanto serían contrarios a la total "libertad" sexual.

Sobre la liberación sexual, Herbert Marcuse en Eros y civilización aclara que la misma implica más que la mera ausencia de opresión, la liberación requiere de una nueva moralidad y una revisión de la noción de "naturaleza humana". Y después agrega que toda teoría real de liberación sexual debería tomar en cuenta las necesidades esencialmente polimorfas del ser humano. Según Marcuse, en desafío a una sociedad que emplea la sexualidad como un medio para un fin útil, las perversiones sustentan la sexualidad como un fin en sí mismo; por lo tanto se colocan fuera de la órbita de férreo principio de "performance" -término técnico tal vez traducible como "rendimiento"-, o sea uno de los principales represores básicos para la organización del capitalismo, y así cuestionan sin proponérselo los fundamentos mismos de este último.

Comentando este punto del razonamiento marcusiano, Altman agrega que cuando la homosexualidad se vuelve exclusiva y establece sus propias normas económicas dejando de apuntar críticamente a las formas convencionales de los homosexuales para, en cambio, intentar una copia de éstos, se vuelve una forma de represión tan grande como la heterosexualidad exclusiva. Y más adelante, comentando a otro freudiano radical como Marcuse, Norman O. Brown, y a Marcuse mismo, Altman infiere que en última instancia lo que concebimos como "naturaleza humana" es tan sólo lo que ha resultado de ella después de siglos de represión, razonamiento que implica, y en ello concuerdan Marcuse y Brown, la mutabilidad esencial de la naturaleza humana.

 10.- CANALIZACIÓN DE LA ENERGÍA SEXUAL

Como una variante del concepto de represión, Freud introdujo el término "sublimación", entendiendo por ello la operación mental mediante la cual se canalizan los impulsos libidinosos inconvenientes. Los canales de la sublimación serían cualquier actividad -artística, deportiva, laboral- que permitieran el empleo de esa energía sexual, excesiva según los cánones de nuestra sociedad. Freud hace una diferencia fundamental entre represión y sublimación al considerar que esta última puede ser saludable, ya que resulta indispensable para el mantenimiento de una comunidad civilizada.

Esta posición ha sido atacada por Norman O.Brown, autor de Vida contra muerte, quien en cambio propicia un regreso a esa "perversión polimorfa" de los bebés descubierta por Freud, lo cual no implica una eliminación total de la represión. Una de las razones que aducía Freud en su defensa de una represión parcial, era la necesidad de sujetar los impulsos destructivos del hombre, pero tanto Brown como Marcuse refutan este argumento al sostener que los impulsos agresivos no existen como tales si los impulsos de la libido -preexistentes- hallan su modo de realización, es decir, su satisfacción.

La crítica que ha recibido Brown a su vez, parte de la suposición de que una humanidad sin diques de contención, es decir de represión, no podría organizar ninguna forma de actividad permanente. Es entonces que Marcuse interviene con su concepto de "surplus repression", designando estos términos aquella parte de la represión sexual creada para mantener el poderío de la clase dominante, pese a no resultar imprescindible para mantener una sociedad organizada que atienda a las necesidades humanas de todos sus componentes. Por lo tanto, el avance principal que supondría Marcuse con respecto a Freud, consistiría en que éste toleraba cierto tipo de represión por el hecho de preservar la sociedad contemporánea, mientras que Marcuse considera fundamental el cambio de la sociedad, sobre la base de una evolución que tenga en cuenta los impulsos sexuales originales.

Ésa sería la base de la acusación que representantes de las nuevas tendencias psiquiátricas formulan a los psicoanalistas ortodoxos freudianos, acusación según la cual estos últimos habrían buscado -con una impunidad que se agrietó notablemente a fines de los años sesenta-, que sus pacientes asumiesen todo conflicto personal para facilitarles la adaptación a la sociedad represiva en que vivían, no para que advirtieran la necesidad de cambiar dicha sociedad.

En El hombre unidimensional, Marcuse afirma que originalmente el instinto sexual no tenía limitaciones temporales y espaciales de sujeto y objeto, puesto que la sexualidad es por naturaleza "perversa polimorfa". Yendo aún más allá, Marcuse da como ejemplo de "surplus repression" no solamente nuestra total concentración en la copulación genital sino también fenómenos como la represión del olfato y el gusto en la vida sexual.

Por su parte, Dennis Altman, comentando favorablemente en su libro ya citado estas afirmaciones de Marcuse, agrega que la liberación no debería solamente eliminar la contención sexual, sino también proporcionar la posibilidad práctica de realizar esos deseos. Además sostiene que sólo recientemente hemos advertido que mucho de lo que se consideraba normal e instintivo, especialmente en la estructuración familiar y en las relaciones sexuales, es en cambio aprendido, por lo cual sería necesario desaprender mucho de lo que hasta ahora se ha considerado natural, incluso actitudes competitivas y agresivas fuera del campo de la sexualidad. Y dentro de la misma línea, la teórica de la liberación femenina Kate Millet dice en su libro Política sexual que el propósito de la revolución sexual debería ser una libertad sin hipocresías, no corrompida por las explotadoras bases económicas de las alianzas sexuales matrimoniales, es decir, el matrimonio.

Además, Marcuse propicia no sólo un libre fluir de la libido, sino también la transformación de la misma: o sea el paso, de una sexualidad circunscripta a la supremacía genital, a una erotización de la entera personalidad. Se refiere entonces a una expansión más que a una explosión de la libido, una expansión que llegue a cubrir otras áreas de las actividades humanas, privadas y sociales, por ejemplo las laborales. Agrega que la entera fuerza de la moralidad civil fue movilizada contra el uso del cuerpo como mero objeto, medio e instrumento de placer, ya que esa cosificación fue considerada tabú y relegada a despreciable privilegio de prostitutas, degenerados y pervertidos.

Al margen de esa posición, J.C.Unwin, autor de Sexo y cultura, después de estudiar las regulaciones maritales de 80 sociedades no civilizadas, parece apoyar la suposición muy generalizada de que la libertad sexual conduce a la decadencia social, ya que, según el psicoanalista ortodoxo, si el individuo no sucumbe a la neurosis, la continencia sexual impuesta puede ayudar a canalizar las energías por vías socialmente útiles. Unwin concluyó de su exhaustivo estudio que el establecimiento de las primeras bases de una sociedad organizada, su posterior desarrollo y su apropiación de terrenos vecinos, o sea las características históricas de toda sociedad pujante, se dan solamente a partir del momento en que se implanta la represión sexual.

Mientras que las sociedades donde se permiten relaciones sexuales libres -prenupciales, extraconyugales y homosexuales- permanecen en un subdesarrollo casi animal. Pero al mismo tiempo, Unwin dice que las sociedades estrictamente monógamas y fuertemente represivas, no logran sobrevivir mucho tiempo, y si lo logran en parte, es mediante el sometimiento moral y material de la mujer. Por lo tanto, Unwin expresa que entre la angustia suicida que provoca minimizar las necesidades sexuales y el extremo opuesto del desorden social por incontinencia sexual, debería hallarse una vía razonable que constituyera la solución del grave problema. O sea la eliminación de la "surplus repression" de que habla Marcuse.

 

CAPÍTULO III

HIPÓTESIS

1.- HIPÓTESIS I.

El problema de la homosexualidad es una conducta desviada NO ACEPTADA en la sociedad.

2.- HIPÓTESIS II.

La Homosexualidad es una conducta que esta presente en todas las personas en forma indirecta en los pobladores que habitan en esta zona.

3.- HIPÓTESIS DE TRABAJO U OPERACIONES.

Con el presente trabajo buscamos que el problema social de la Homosexualidad pueda ser combatido con orientación a una adecuada sexualidad.

CAPÍTULO IV

VARIABLES

1.- VARIABLES INDEPENDIENTES.

2.- VARIABLES DEPENDIENTES.

  • La Homosexualidad como problema social.
  • Conductas de la población orientadas a la Homosexualidad.

3.- VARIABLES INTERVINIENTES.

  • La influencia de la cultura extranjera.
  • Programas de TV. Con notoria conducta orientada a la Homosexualidad.
  • Influencia del Internet.
  • Influencia de malas amistades.
  • El consumo de alcohol.
  • Complejos no resueltos entre otros.

CAPÍTULO V

METODOLOGÍA, POBLACIÓN Y MUESTRA

1.- TIPO DE INVESTIGACIÓN.

En el desarrollo del presente trabajo se ha de utilizar el tipo de investigación sustantivo, explicativo y analítico; orientado al descubrimiento de la conducta desviada en la localidad de Sicuani.

2.- POBLACIÓN Y MUESTRA DE ESTUDIO.

Respecto a la población del presente estudio se tomará tanto cualitativa y cuantitativamente.

2.1.- POBLACIÓN.

Está conformado por los habitantes de nuestra localidad que tengan problemas en la orientación sexual, que es un problema social.

2.2.- MUESTRA.

La muestra se seleccionara al azar de 20 personas mayores de 17 y menores de 54 años durante el año 2006, que tienen aparentemente problemas de sexualidad.

3.- TÉCNICAS E INSTRUMETOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS.

Las técnicas directas que se aplicaron en el presente trabajo fueron:

4.- PROCEDIMIENTO DE RECOLECCIÓN DE DATOS.

El procedimiento de recolección de datos se realizó en nuestra localidad, contando con personas que aparentemente sufren de una conducta orientada a la Homosexualidad.

Aplicar una serie de entrevistas y observación para determinar la conducta desviada (Homosexualidad).

CAPÍTULO VI

ASPECTO ADMINISTRATIVO

1.- ASIGNACIÓN DE RECURSOS.

1.1.- RECURSOS MATERIALES.

En cuanto a los recursos materiales se tendrán en cuanta los instrumentos que se han de utilizar dentro del desarrollo de la investigación

1.2.- RECURSOS HUMANOS.

En cuanto a los recursos humanos se tendrá en cuanta necesariamente el apoyo de la población, estudiantes, y docentes de nuestra localidad para determinar los problemas de la homosexualidad.

1.3.- PRESUPUESTO O COSTO DEL PROYECTO.

En cuanto al presupuesto de este trabajo de investigación, es solventado por los estudiantes a cargo de la investigación.

CAPÍTULO VII

CRONOGRAMA DE ACCIONES

1.- CRONOGRAMA DE LA REALIZACIÓN DEL TRABAJO.

ACT. TAREAS/TIEMPO

MARZO

ABRIL

MAYO

Elaboración Del Proyecto de Investigación.

X

   

Organización de los recursos

 

X

 

Ejecución de la experiencia o recolección de Datos

 

X

 

Procesamiento de Datos

 

X

 

Análisis e interpretación de resultados

   

X

Elaboración del informe de Investigación

   

X

CAPÍTULO VIII

DATOS ESTADÍSTICOS DE LA INVESTIGACIÓN

1.- DATOS ESTADÍSTICOS.

En el desarrollo del presente trabajo hemos alcanzado una población de 20 personas, lo cual graficamos de la siguiente manera:

CONCLUSIONES

Para llegar a las conclusiones del presente trabajo, tenemos:

  • La homosexualidad es un problema social.
  • La homosexualidad no constituye delito en el Perú, mas sólo merece una sanción moral.
  • La mayoría de las personas de nuestra localidad, tienden a una conducta orientada a la homosexualidad, según los estudios realizados como los de Freud, Jung, y otros.
  • La mayoría de las personas de la localidad, sufren de complejos no resueltos, y por ende son propensos a una conducta homosexual.
  • La intervención en un mundo globalizado hoy en día es una influencia de la conducta desviada en nuestra población, la cual se da a través de la inmigración y migración de las personas.
  • La violencia Física y Sexual constituye también un modo presente en nuestra sociedad, que lleva como un trastorno psicológico, generando traumas en la persona, y a través de ellos conlleva muchas veces a una conducta homosexual.
  • La homosexualidad también puede ser heredada, debido a que también es una actividad hormonal.

BIBLIOGRAFÍA

  • "Catecismo de la Iglesia católica. El sexto mandamiento."
  • http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s2c2a6_sp.html (03/12/03 00:52:41)
  • Monografias.com - PRÁCTICAS HOMOSEXUALES."
  • file://C:\WINDOWS\Escritorio\HOMOSEXUALIDAD\monografia de homosexualidad.htm
  • Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos
  • Lesbianismo." Enciclopedia® Microsoft® Encarta 2001. © 1993-2000 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos
  • http://www.apocatastasis.com/diccionario-complejos.php

 

Jhon Macedo Corahua


Partes: 1, 2


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