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Técnica post-mortem (página 2)


Partes: 1, 2


  1. Anormalidades encontradas durante el exámen post-mortem.
  2. Descripción del material que se va extrayendo para su exámen posterior y la naturaleza del exámen a que será sometido.
  3. Si se practican exámenes bacteriológicos, deben anotarse los resultados obtenidos y aclarar si esos fueron realizados por el mismo equipo que realizó el exámen post-mortem o si los resultados fueron conocidos a través de informe enviado por otro equipo.
  4. Opinión sobre la causa de la muerte.

A no ser que la causa de la muerte sea muy obvia, deben seguirse todos los pasos ya conocidos por los clínicos y técnicos para eliminar el virus del ANTRAX en el ganado vacuno y los cerdos.

Excepto cuando hay muy buenas razones para solamente practicar un exámen post-mortem parcial, este debe hacerse completo, ya que no solamente se pueden perder evidencias y detalles relevantes sobre la posible causa de la muerte del animal, sino que durante el exámen post-mortem completo se pueden estudiar los cambios que se producen en los tejidos debido a ciertas enfermedades.

En algunos casos el clínico decide hacer un exámen post-mortem parcial ya que el curso de la enfermedad del animal le ha ido indicando la naturaleza del mal que lo llevó a la muerte.

TÉCNICA:

Para iniciar el exámen post-mortem se hace una inspección de todo el cuerpo del animal. Si es posible deben inspeccionarse también los alrededores del lugar donde apareció muerto y buscar cuidadosamente en él signos de lucha antes de la muerte, presencia de peligros como cables de alto voltaje y plantas venenosas.

Debe tenerse también muy en cuenta la posición del cuerpo y su estado general de acuerdo al tiempo que se supone que lleva muerto.

Cuando se inicia la operación es conveniente asegurar a la res muerta firmemente, sobre el costado izquierdo, de manera que la masa del rumen quede debajo de los intestinos.

En el caballo, la profundidad del abdómen hace muy difícil mover la masa intestinal, por lo que se recomienda ponerlos también de un lado.

Para comenzar la operación se practica una incisión en la piel, desde la sinfísis hasta la pelvis; en el caso de las vacas, la incisión debe continuar a ambos lados de las ubres, de manera que estas puedan ser liberadas de la piel.

Debe observarse bien el estado del tejido subcutáneo. Luego, en el caso de la hembra, se sacan las glándulas mamarias y se examina la región inglinal en ambos lados. Para examinar las glándulas mamarias hay que hacer una incisión para analizar su sustancia; y si las glándulas linfáticas han sido extraídas junto con las mamarias se analizan también. El ombligo debe ser cuidadosamente examinado.

La pared abdominal se comienza a cortar desde el cartílago xifoide hasta la pelvis, haciendo un corte transversal en un flanco desde la incisión longitudinal ya practicada en la región lumbar, extrayendo los dos cachetes que allí se forman. Hay que observar bien si hay presencia de fluídos u otras sustancias anormales en la cavidad abdominal y siempre tomar muestras de ellos para su posterior análisis en el laboratorio.

Si los cambios septisémicos indican la necesidad de un exámen bacteriológico, el mejor material para enviar al laboratorio es un hueso grande, intacto, del cual se haya eliminado ya la piel.

En los animales grandes se utilizan con ese objetivo un hueso metacarpal o uno metatarsal. En los animales pequeños, se envían al laboratorio el radio o la tibia.

Más adelante se extraen los órganos abdominales. Primero hay que hacer una ligadura en dos lugares del recto y en dos lugares del duodeno; luego se hace una incisión a cada uno entre las ligaduras. A continuación, se extraen los intestinos con su contenido.

Deben observarse bien los vasos sanguíneos, especialmente la vena portal. Después se hace una ligadura del esófago, se extrae el estómago y su contenido y se inspecciona el peritoneo en busca de signos de inflamación, hemorragias internas, etc.

Otro paso el la extracción del hígado: se cortan los conductos biliares y se hacen múltiples incisiones en la sustancia del hígado, observando bien su coloración, apariencia y consistencia; y se toman todas las muestras que sean necesarias. Luego se examina el diafragma y se extraen los riñones y las glándulas adrenales, detallando cualquier grasa que pueda existir, fundamentalmente en el cerdo. Aquí debe examinarse bien para buscar evidencias de hemorragias subcapsulares.

Cada riñón debe ser seccionado mediante un corte longitudinal y hay que examinar las superficies cortadas, examinar las cápsulas de ambos, desnudarlas y buscar cualquier adherencia en el tejido que las conforman.

Cada glándula adrenal se corta también y se toman muestras. Luego se corta a través de la pelvis y se examinan los órganos pélvicos y los genitales externos. La vejiga debe ser extraída, así como los órganos asociados a ella.

En la hembra se extraen los ovarios, el útero y la vagina, junto con la vejiga. Todos esos órganos deben examinarse con sumo cuidado.

Otro paso es separar la lengua de la mandíbula y extraerla junto con la laringe, la traquea, los pulmones y el corazón. Cada uno de estos órganos debe ser examinado por separado, así como la región de las glándulas linfáticas.

En los rumiantes se practica una incisión en el rumen, se examina su contenido, se toman muestras y luego se vacía. Luego se examinan el retículo y el omaso. La curvatura grande del estómago se corta y se vacía su contenido en un recipiente.

El estómago se abre y se inspecciona la membrana mucosa; en los rumiantes se examina buscando evidencias de helminitis parasitaria e incluso se toman muestras para ulteriores exámenes microscópicos.

Más adelante se examina la masa intestinal, por i hay anormalidades. El intestino se detalla por si hay mesentería .Se abre a todo lo largo, se examina su contenido y se toman muestras cada ciertos intervalos. La mucosa se lava y se inspecciona con cuidado.

Si el sistema nervioso va a ser examinado hay que voltear el cadáver. El fluído cerebro espinal se extrae por medio de un jeringuilla con aguja larga (bien esterilizadas ambas). La aguja larga se pasa a través del espacio Atlanta- occipital en la llamada "cisterna magna".

Luego debe abrirse el cráneo para estudiarlo. Como mejor se logra es observando a través de lo huesos que forman la bóveda craneana y levantando las porciones cortadas. La operación se completa separando las porciones de los huesos con forceps.

Para extraer la cuerda espinal, deben eliminarse las láminas en ambos lados. Se indica comenzar siempre por la última vértebra lumbar.

Una vez extraídos el cerebro y la cuerda espinal, deben ser observadas con detenimiento. Si el exámen macroscópico falla en determinar lesiones, no debe darse por concluido que no existen lesiones; ya que los procesos degenerativos solamente son visibles en el tejido nervioso mediante un exámen microscópico.

EMPAQUE Y DESPACHO DEL MATERIAL PARA EL EXÁMEN DE LABORATORIO.

Las regulaciones internacionales de correos no permiten el despacho de materiales o sustancias químicas, biológicas o de otra índole que puedan dañar el resto de la carga o la salud del hombre. Los órganos, las vísceras y su contenido deben ser enviados a los diferentes laboratorios por la vía del ferrocarril o por carretera.

El material que será enviado al laboratorio para su exámen depende de lo que el equipo que realizó el exámen haya encontrado en sus análisis y observaciones.

En general, puede decirse que si lo encontrado en el exámen post-mortem sugiere la existencia de bacterias o septicemia antes de la muerte, debe enviarse al laboratorio un hueso grande, intacto, como ya se explicó en este trabajo con anterioridad, para su exámen bacteriológico.

Si se sospecha de envenenamiento, el material debe incluir el contenido del estómago y porciones de este, del hígado y de los riñones.

En el caso e los rumiantes, deben enviarse además el contenido del rumen y el abomaso y porciones de estos. Cada órgano debe ir en recipiente aparte.

Los contenedores de los órganos deben ser de cristal, con tapas que cierren de forma hermética y luego deben introducirse en cajas lo suficientemente grandes que permitan rodear al contendor de los órganos con ciertos materiales aislantes y absorbentes.

El paquete debe tener una etiqueta bien clara explicando su contenido, el nombre y la dirección completa de quien lo envía, la naturaleza del exámen que debe practicársele.

Al laboratorio debe enviarse en un sobre aparte una carta con todos estos datos y otros que puedan ser de interés.

El material que va a ser químicamente analizado no debe llevar preservo de ningún tipo pues lo deteriora. Los tejidos que van a ser seccionados para exámen histológico deben envolverse en una tela bien limpia, humedecida con una solución de formalina al 5%.

Es fundamental que el material que se envíe para un exámen bacteriológico, llegue al laboratorio cuando aún esté fresco.

Debe utilizarse hielo cuando vayan a existir demoras en el traslado o cuando la temperatura sea cálida y pueda atentar contra su buena conservación.

 

Profesor consultante

Dr. Flavio Correa Alarcón.

INSTITUTO SUPERIOR DE CIENCIAS AGROPECUARIAS, GRANMA.

FACULTAD DE VETERINARIA

SANTIAGO DE CUBA.


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