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2.1. Cómo Planear El Horario De Estudio Y Ponerlo En Práctica:
Cuando se planea un horario de estudio y se cumple con él de forma constante, se aprenderá rutinas que serán útiles para realizar su trabajo de manera ordenada, acostumbrándonos a un ritmo de trabajo y de descanso, para poder aprovechar al máximo las horas de estudio y las de recreación para un mejor desarrollo personal.
4.1. Factores que favorecen la atención y la concentración:
Hemos dicho que su aplicación en el ámbito de los estudios provoca ciertas controversias. Es claro que su utilización de forma mecánica provoca la repetición de conceptos que no siempre se han comprendido.
Sin embargo, cuando se pone al servicio del aprendizaje, constituye una de las herramientas más poderosas con que puede contar el estudiante.
Para conseguir un proceso de memoria comprensiva, debemos contemplar tres pasos o fases de la memorización:
8.1. ¿Por qué olvidamos?
Está demostrado que olvidamos de una manera ordenada y de acuerdo a unos principios establecidos.
Una de las investigaciones sobre el olvido dio lugar a la curva del olvido de Ebbinghaus. El experimento trató de que Ebbinghaus aprendió 13 sílabas. A los 20 minutos ya había olvidado el 40%. Tras una hora había olvidado el 66%, y a las seis días había olvidado el 75%, y un mes después el 80%.
Al continuar el experimento, repasó las 13 sílabas 30 veces más, lo que derivó en un mejor recuerdo. Esto demuestra que el dedicar más tiempo al aprendizaje servía para recordar mejor. Pero los del reaprendizaje van disminuyendo poco a poco, hasta que llega un momento en que el repaso se vuelve ineficaz.
8.1.2. Teorías sobre las causas del olvido
- Olvido motivado: represión.
Según este planteamiento, olvidamos material que hay en la memoria a largo plazo por beneficio personal.
El olvido producto de la represión se materializa en olvido
de sucesos dolorosos. Sin embargo, mantenemos en la memoria aquellos
recuerdos que sirven para materializar una imagen ideal de nosotros
mismos.
- Decaimiento del trazo de memoria:
La pregunta crucial sobre los olvidos no motivados es si olvidamos porque la memoria del hecho se deteriora, o porque, aunque la memoria de éste permanezca, posiblemente durante toda la vida, no podamos llegar a él para recuperarlo.
Atkinson y Shiffrin piensan que el olvido es debido a la dificultad
de recuperación. Sin embargo, otros psicólogos opinan
que el trazo de memoria (huella o rastro que el aprendizaje deja en
el sistema nervioso) persistirá mientras sea utilizado, pero
desaparecerá con el tiempo si no se usa.
Algunas razones para que se produzca el decaimiento de memoria son:
Percepción débil: impresión débil. Lo percibido, por diferentes factores, no se conserva en la memoria. A esto le afectan factores externos (ruido, etc.) y factores internos (distracción).
Imposibilidad de repasar: Aplicable sólo a la memoria a corto
plazo.
- Interferencia:
Según este planteamiento, la razón por la cual olvidamos es que otra información, aprendida antes o después, interfiere nuestros recuerdos. Esto sucede en la memoria a corto plazo (cuando algún material similar nos impide repasar) y en la memoria a largo plazo, por dos procesos de interferencia: Interferencia proactiva: Describe una situación en la cual la información que se aprendió con anterioridad interfiere con la habilidad para recordar la información nueva.
Interferencia retroactiva: La información que aprendemos después
produce una barrera de memoria que interfiere el recuerdo del material
aprendido previamente.
- Fallo en la recuperación:
Se produce un olvido de pendiente de las claves. Por tanto, dependemos de las claves que nos ayudan para la recuperación y, cuando estas no están presentes, el recuerdo es inaccesible.
El método de estudio que utilicemos a la hora de estudiar tiene una importancia decisiva ya que los contenidos o materias que vayamos a estudiar por sí solos no provocan un estudio eficaz, a no ser que busquemos un buen método que nos facilite su comprensión, asimilación y puesta en práctica.
Es fundamental el Orden. Es vital adquirir unos conocimientos, de manera firme, sistemática y lógica, ya que la desorganización de los contenidos impide su fácil asimilación y se olvidan con facilidad.
Recomendaciones para diseñar un buen método de estudio:
El método que aquí os propongo consta de siete fases que a lo largo de las distintas sesiones iremos analizando y practicando:
1. Prelectura
2. Notas al margen
3. Lectura comprensiva
4. Subrayado
5. Esquema
6. Resumen
7. Memorización
Prelectura:
La prelectura es ese primer vistazo que se le da a un tema para saber de qué va y sacar así una idea general del mismo. Idea que frecuentemente viene expresada en el título.
Conviene hacerla el día anterior a la explicación del profesor pues así nos servirá para comprenderlo mejor y aumentará nuestra atención e interés en clase.
Lectura comprensiva:
Consiste en leer detenidamente el tema entero. Las palabras o conceptos que se desconozcan se buscarán en el diccionario o en la enciclopedia.
Las notas al margen:
Son las palabras que escribimos al lado izquierdo del texto y que expresan las ideas principales del mismo. A veces vienen explícitas otras tendremos que inventarlas.
El subrayado:
Consiste en poner una raya debajo de las palabras que consideramos más importantes de un tema.
El esquema:
Trata de expresar gráficamente y debidamente jerarquizadas las diferentes ideas de un tema. Es la estructura del mismo. Existen diferentes tipos de esquemas.
Resumen:
Es extraer de un texto todo aquello que nos interesa saber y queremos aprender. Se escribe lo subrayado añadiendo las palabras que falten para que el texto escrito tenga sentido.
Memorizar:
Es grabar en la memoria los conocimientos que queremos poseer para después poder recordarlos.
1.1. Organización, comprensión y memorización son los tres pilares básicos para dominar una asignatura:
Para aprender a estudiar hay que aprender a organizarse. Distribuir el tiempo entre las asignaturas que se deben dominar, hacer esquemas con las ideas fundamentales de cada materia, realizar una lectura comprensiva, fijar la información y, finalmente, repasarla.
Se trata de un proceso largo que dura todo el curso académico pero que, si se sigue, prácticamente garantiza el aprobado final. En él están implicados tanto los profesores como los padres y, sobre todo, el alumnado, que cuenta con diversas técnicas de aprendizaje para facilitar la tarea.
1.1.2. El primer paso es la organización:
Con el inicio de un nuevo curso escolar, es necesario ser consciente del mayor grado de dificultad de cada asignatura. Conocer el programa académico y la bibliografía correspondiente ayuda a hacerse una idea del esfuerzo necesario para superar cada materia pero, sobre todo, el primer paso para conseguir el aprobado final es la organización.
El primer paso para conseguir el aprobado final es la organización. Dentro de ella se incluye el seguimiento de las clases, la atención a las explicaciones del profesor o profesora y el trabajo en casa, que implica un estudio regular de todo lo que cada día se enseña en el aula. Para Lina Prats, directora del Servicio de Orientación Universitaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, la tarea en el hogar debe ser "cada día diferente, de acuerdo al ritmo que marca cada asignatura". En este sentido, destaca la importancia de "hacer una distribución razonable del tiempo y tratar de organizarse los objetivos de cada semana".
Fijar un horario semanal de estudio y cumplirlo es, por lo tanto, la primera regla. "La segunda -según Prats- es no dejarse condicionar por comentarios de alumnos de cursos superiores y que sea el propio alumno quien valore la dificultad de una materia".
En el primer caso, el horario debe recoger un tiempo determinado por asignatura, de acuerdo a la importancia que tenga cada una, las fechas de entrega de posibles trabajos y la complicación que suponga para el estudiante su asimilación. En el segundo caso, las variables que hay que tener en cuenta son "la atención en clase, aclarar las dudas preguntando al profesor, la participación en el aula de manera activa, sentirse a gusto en la escuela para abrir las puertas a la inteligencia y hacer los deberes en casa con el fin de enfrentarse a solas con las asignaturas y demostrar que somos capaces de superarlas", describe Bernabé Tierno, psicólogo, pedagogo y escritor de un total de 44 libros sobre educación y técnicas de estudio.
Si se siguen estos consejos, el estudiante estará mejor preparado para afrontar los temidos exámenes de junio, en los que, reconoce Bernabé Tierno, "siempre se está más cansado por el esfuerzo de todo el curso, frente a los exámenes de septiembre, en los que el alumno sabe que se la juega".
La clave, según este profesional, está en que "el alumno o alumna vaya convencido de que ha preparado las materias". "En el caso de los universitarios, siempre tienen menos tiempo para preparar los exámenes de septiembre que los de febrero o junio, pero eso no debe condicionarles, lo importante es que insistan en la organización y que revisen sus apuntes, porque si suspendieron antes es posible que tuvieran lagunas, que no comprendieran algo o que sus apuntes no fueran correctos", advierte Lina Prats.
1.1.3. Técnicas de aprendizaje:
Una vez que el alumno organiza su tiempo de estudio y encuentra espacio también para el ocio llega el momento de comenzar a asimilar los conocimientos. Para ello, existen diversas técnicas en función de las asignaturas y de su dificultad. Según Bernabé Tierno, "el truco más importante es entender aquello que se está estudiando y traducirlo a lenguaje coloquial,
"El truco más importante es entender aquello que se está estudiando y traducirlo a lenguaje coloquial"
porque hasta que no somos capaces de explicarnos algo a nosotros mismos, no se lo podemos explicar a los demás. Es lo que se llama 'papilla mental', la materia debe estar masticada". Los tres pasos principales son: lectura, comprensión y relación de los nuevos conocimientos con otros anteriores. Una táctica para conseguirlo es 'ejercer' de profesor de uno mismo y explicarse lo que se acaba de aprender. "En la medida en que algo se comprende, se aprende y se puede añadir a ese conocimiento que tenemos otros nuevos conocimientos", insiste Tierno.
Cada persona debe crear las condiciones más adecuadas que favorezcan su atención y aprendizaje. Mientras que algunos expertos aseguran que se obtiene un mejor rendimiento durante la mañana, porque la persona está más 'fresca' y descansada, otros recomiendan la noche, cuando hay más silencio y más posibilidades de concentración. En cualquier caso, aprendida una lección, el alumno debe valorar si le han quedado "puntos negros o vacíos de contenido que debe rellenar con conocimientos profundos y serios", ya que, subraya Tierno, "según la materia, por ejemplo matemáticas o lenguaje, no vale dejar huecos, hay que conocer lo inmediatamente anterior para avanzar, hay que saber sumar y restar para poder hacer un logaritmo". Cuanto más cuesta aprender una materia, hay que hacer mayor hincapié en ella y "pedir a alguien en casa que nos controle y nos tome la lección, si es necesario", sugiere el psicólogo.
Otra posibilidad es grabar en una cinta magnetofónica aquello que cuesta más aprender, como fórmulas químicas o asignaturas más densas, para escucharlo en cualquier momento y aprenderlo de manera progresiva.
"A los temas más difíciles hay que desenmascararlos, hay que darles por todas partes, lo peor que se puede hacer es asustarse. Ese reto, ese desafío, ponerse chulo con la asignatura, es lo aconsejable", señala Bernabé Tierno. "Basta que una asignatura sea difícil para decir 'voy a ir a por ti' y enfadarse con la asignatura, diseñar los medios para asimilarla y ponerlos en marcha", añade. Entre esos medios para superar las asignaturas que se resisten (y todas en general) destacan, según Lina Prats, la comprensión y la esquematización, a los que sigue una importante tarea de memorización, que se divide en memorización significativa y memorización mecánica. "La primera sirve para recordar a largo plazo y es la que hay que hacer valer. Por su parte, la memorización mecánica ayuda a afianzar aquellos datos que nos resultan más difíciles de recordar", describe Prats.
Para la Asociación Andaluza de Psicología Educativa y Psicopedagogía, "la memorización no es una tarea obsoleta o superada, puesto que si una persona no sabe memorizar es muy difícil que sepa estudiar". Por ello, asegura que la memorización es el impulso necesario para acceder al segundo escalón: la fijación, que se adquiere con la repetición. Conservar los conocimientos está en función del interés, la concentración y el entrenamiento de la persona, que puede recurrir a las denominadas reglas mnemotécnicas (de memorización):
1.1.4. La importancia del repaso:
Las principales causas de olvido son la falta de concentración, una deficiente compresión y la falta de repaso. Por muchas horas que se inviertan en el estudio, nunca hay que fiarse de que se tiene la materia dominada, puesto que es fácil olvidar lo aprendido si no se refresca. "Es muy importante repasar cada cierto tiempo para evitar lo que se llama 'curva del olvido', es decir, que si no se repasa lo aprendido, se olvida. Hay que dar una vueltecilla a la materia cada semana para que se fijen bien los conocimientos", recomienda Bernabé Tierno.
En este aspecto, juega un papel fundamental la motivación, sentir que la asignatura es atractiva y que aprenderla tiene ventajas. "Hay que disfrutar con cada asignatura. El profesor debe transmitir ese disfrute y contagiar positivismo", considera Tierno, que también reconoce el papel fundamental de los padres como "ejemplo a la hora de leer en casa, hablar con los profesores o preguntar a sus hijos cómo les va con sus estudios".
Es fundamental repasar un rato cada día o un tiempo más largo durante el fin de semana y hacerlo relacionando unas ideas con otras para que a la hora de realizar el examen la mente no se quede en blanco y tenga recursos suficientes para contestar. También ayuda utilizar exámenes corregidos, para que el estudiante sepa si es capaz de responder correctamente, dedicar más tiempo a aquello en lo que el profesor ha hecho más hincapié durante el curso, hacerse a uno mismo posibles preguntas de examen, estar animado y repasar de acuerdo al modelo de examen, ya que no es lo mismo enfrentarse a un test que a una prueba en la que hay que desarrollar cada respuesta.
Por último, no es necesario repasar toda la asignatura, sino los puntos fundamentales de cada tema que están recogidos en esquemas y resúmenes, lo que también resulta muy útil si se carece de tiempo para echar de nuevo un vistazo a todo el libro.
Una buena distribución del tiempo es, también en este caso, clave a la hora de repasar. El objetivo es que una semana antes del examen se domine la materia y que la noche anterior se descanse suficientemente. El trabajo con antelación permite acudir a un examen con más seguridad e incrementa las probabilidades de aprobar.
El horario para el estudio es la mejor forma de organización para cada persona ya que con el podemos utilizar las horas libres para estudiar. Las horas libres es considerado un tiempo ocioso que no ha sido utilizado eficientemente al utilizar este tiempo para estudiar en un ambiente sin ruido y con una buena iluminación se garantiza el éxito en el aprendizaje
Maritza Guerra
maritzaguerra123[arroba]hotmail.com
Naskary Granadillo
República Bolivariana De Venezuela.
Universidad Nacional Experimental Politécnica De La Fuerza Armada.
Cátedra: Planificación Estudiantil
Caracas, 29 de Marzo de 2007
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